Es necesario lo que no requiere nociones previas para existir o ser comprendido.
I.
El universo es innecesario. Si se explicase por sí mismo, carecería de causa. Y si careciera de causa, sería inexplicable (pues no es autoevidente). Como la primera y la segunda proposición se contradicen, las opuestas son verdaderas.
Sin embargo, si Dios y no el universo fuera innecesario, sería explicable por el universo o por otra cosa. Por tanto, o bien Dios existe y es explicable, o bien existe y no es explicable, o bien no existe y es explicable, o bien no existe y no es explicable. De las cuatro posibles, sólo dos proposiciones favorecen al ateo; y, de estas dos, sólo la última es congruente, aunque exige prueba.
II.
Dios es necesario. Si todo precisara ser explicado, nada sería cierto. Ahora bien, hay algo cierto, luego no todo precisa ser explicado.
Sin embargo, si el universo y no Dios fuera necesario, nada en el mundo precisaría ser explicado, lo que es falso. Ergo el universo es innecesario.