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martes, 2 de junio de 2009

Más que precursores




Sócrates pudo ser negro, pero no naturalista. Fue antinaturalista por oposición a los presocráticos, como sabe todo aquel que se haya molestado en estudiar la evolución del concepto de arkhé.

Hay que reconocer que los clásicos entendieron muchas cosas al revés”, escribió Robredo no hace demasiado. Viniendo de quien viene, no comprendo este oportunismo apologético ahora con quienes resultaron ser, además de los fundadores de la ciencia, los iniciadores de la teología. Precisamente es por la unión consumada de ambos extremos del conocimiento –físico y metafísico- que ellos son el modelo y nosotros sólo su pálido reflejo.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Procusto sabe más




Para conciliar ciencias y letras no tenemos que transigir necesariamente con los dictados del materialismo. La integridad de sentido del universo que escinden los dualistas, a menudo por influjo cartesiano, puede recuperarse desde la metafísica (Spinoza, Leibniz) y ha venido siendo desde antaño un proyecto romántico. Lessing vio en la Ilustración la fase madura de una Providencia para la instrucción del género humano; Hölderlin hablaba de la huida de los dioses; Weber, discípulo de Dilthey, constató el desencantamiento del mundo, y sin embargo quiso desentrañar el espíritu del capitalismo.

Una observación precisa y empíricamente contrastable no es siempre signo de un análisis inteligente. Reducir lo vivo a lo inerte, el movimiento a sus estadios intermedios (Zenón de Elea), la percepción al automatismo, la moral al instinto, etc. son tentaciones fatalistas a las que sólo se sucumbe tras una prolongada decadencia de las humanidades.

PS: Respecto a la socorrida cita de Laplace, que leo en uno de los blogs enlazados, conviene contrastarla con la polémica Newton-Leibniz sobre la naturaleza del espacio, candente por aquel entonces. No es en absoluto una declaración veladamente atea, como se ha pretendido con cierta ligereza, sino una toma de posición en favor de la solución leibniziana.