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06 septiembre 2011

Trippers from de Crypt

Desde hace un par de semanas tengo ya conmigo el número 11 de Vinalia Trippers dedicado a Tales from de Crypt. Ha quedado aún mejor de lo que parecía en los avances que nos iba pasando Vicente y estoy encantado de haber podido participar con mi relato "Nocturno", magníficamente ilustrado por mi tocayo Jesús F. Sanz, al que aprovecho para dar las gracias por mejorar, y mucho, el cuento.
Además, de regalo, Poemash con una edición especial: Masters of Horror.
Pinchad aquí para saber cómo conseguirlo.

28 junio 2011

28 marzo 2011

Fallo de los II Premios Revista de Letras

El sábado pasado tuvo lugar la entrega de los II Premios Revista de Letras en la librería Bertrand de Barcelona. Fue una ceremonia sencilla y agradable que duró bastante menos de las siete horas con que nos amenazó José A. Muñoz, director de RdL, en la presentación inicial. 
No faltó ninguno de los ingredientes de una entrega de premios que se precie, desde la emoción de Luciana, contagiosa, al recibir su premio, hasta las lúcidas reflexiones de Javier Celaya, premio especial de Divulgación, y un generoso pica-pica bien regado con vino y cava para brindar por la edición que se nos iba y dar la bienvenida a la del próximo año, ya confirmada por los organizadores.
Poco que decir me queda más que agradecer a Revista de Letras haberme permitido participar de forma activa en esta fiesta de las letras digitales y dar mi más sincera enhorabuena a los ganadores, en especial a Luciana Salvador, ganadora en la categoría en que yo estaba nominado, con su blog Bosque de luciérnagas que os recomiendo visitar si aún no lo habéis hecho.
Quiero agradecer también su presencia a Pedro Herrero, Carmen, David Figueroa, Antonia, Conrado y Sergi Bellver que se acercó a saludarme con enorme amabilidad. Entre todos hicistéis que la tarde fuera especial.
Y claro, a Ane, que consiguió superar los días previos sin tirarme por la ventana, cosa que, sin duda, merecí en más de una ocasión.
Ahora, si me lo permitís, me retiro a un rincón a llorar un poco, pero sólo un poco. 


Pinchad en el título del post, os llevará a los resultados publicados en La Vanguardia digital.

12 noviembre 2010

Recomendación (Material de Lectura)

El escritor Eduardo Berti publica en su blog la dirección de "Material de Lectura", una revista monográfica editada por la Universidad Autónoma de México y dedicada a cuentistas, que va por el número 82, creo, y cuyos números están disponibles para descargar en PDF. Es un verdadero regalo para todos los que amamos el cuento. He subido el enlace a Facebook, pero a la mayoría de vosotros no os tengo por ahí y lamentaría enormemente que os lo perdiérais sólo por no estar en FB, así que... ahí va. 
Y de regalo un cuento de Dino Buzzati, incluído en su número, el 14.
Sólo, pinchad en el título del post.



LOS SIETE MENSAJEROS



Habiendo salido a explorar el reino de mi padre, día a día voy alejándome de la ciudad, y las noticias que me llegan son cada vez más escasas.

Inicié el viaje poco después de cumplir los treinta años de edad, y más de ocho años han transcurrido, exactamente ocho años, seis meses y quince días de ininterrumpido camino. Creía, al partir, que en pocas semanas llegaría fácilmente a los confines del reino; en cambio, he seguido hallando nuevas gentes y pueblos; por todas partes hombres que hablaban mi propia lengua, que decían ser mis súbditos.

Pienso a veces que la brújula de mi geógrafo ha enloquecido y que pensando avanzar siempre hacia el meridión, en realidad hemos andado dando vueltas alrededor de nosotros mismos, sin aumentar jamás la distancia que nos separa de la capital; esto podría explicar el motivo por el cual no hemos llegado aún a la última frontera.

Pero más a menudo me atormenta la duda de que no exista dicha frontera, de que el reino se extienda ilimitadamente y de que, por más que avance, nunca llegaré a ella. Emprendí el viaje cuando yo tenía más de treinta años; acaso demasiado tarde. Los amigos y mis propios familiares se burlaban de mi proyecto, considerándolo como un inútil dispendio de los mejores años de la vida. En realidad, pocos de mis felices allegados estuvieron de acuerdo en que partiera.

Aunque despreocupado —¡mucho más que ahora!—, me preocupé por mantenerme comunicado, durante el viaje, con mis seres queridos y, entre los caballeros de la escolta, elegí a los siete mejores, para que me sirvieran de mensajeros.

En mi inconsciencia, creía que tener siete de ellos era una exageración. Con el pasar del tiempo me di cuenta de que era todo lo contrario, de que eran ridículamente pocos; y eso que ninguno de ellos ha caído enfermo, ni se ha encontrado con salteadores, ni ha perdido la cabalgadura. Los siete me han servido con una tenacidad y una devoción que difícilmente podré recompensar.

Para distinguirlos fácilmente, los nombré con iniciales alfabéticamente progresivas: Alessandro, Bartolomeo, Caio, Domenico, Ettore, Federico, Gregorio.

No estando acostumbrado a estar lejos de mi casa, mandé al primero, a Alessandro, desde la noche del segundo día de viaje, cuando habíamos recorrido unas ochenta leguas. La noche siguiente, para asegurarme de la continuidad de las comunicaciones, envié al segundo, luego al tercero, después al cuarto, y así sucesivamente, hasta la octava noche de viaje, en la que partió Gregorio. El primero no había regresado aún.

Nos alcanzó la décima noche, mientras estábamos disponiendo el campamento en un valle deshabitado. El retorno de Alessandro me indicó que su rapidez había sido inferior a lo previsto. Yo había pensado que, yendo aisladamente, montando un óptimo caballo, él podría recorrer, en el mismo tiempo, una distancia doble de la nuestra; en cambio, él había recorrido solamente una distancia y media. Mientras nosotros avanzábamos cuarenta leguas, él devoraba sesenta, pero no más.

Lo mismo ocurrió con los otros. Bartolomeo, que partió hacia la ciudad en la tercera noche de viaje, nos alcanzó en la decimoquinta; Caio, que partió en la cuarta, regresó en la vigésima. Pronto pude constatar que bastaba con multiplicar por cinco los días empleados para saber cuándo habría de regresar el mensajero.

Alejándonos cada vez más de la capital, el itinerario de los meses se hacía siempre más largo. Después de cincuenta días de camino, el intervalo entre uno y otro retorno de los mensajeros empezó a espaciarse sensiblemente. Mientras que en un principio veía llegar al campamento a uno de ellos cada cinco días, este intervalo se volvió de veinticinco; de tal manera que la voz de mi ciudad me llegaba cada vez más débil. Pasaban semanas enteras sin que yo recibiera ninguna noticia.

Al cabo de seis meses —después de cruzar los montes Fasani—, el intervalo entre una y otra llegada de los mensajeros aumentó nada menos que a cuatro meses. Ellos me daban ya noticias lejanas; los sobres me llegaban ajados, a veces con manchas de humedad, por tantas noches que había pasado a la intemperie quien me los llevaba.

Seguimos avanzando. En vano intentaba persuadirme de que las nubes que pasaban sobre nosotros eran iguales a las de mi infancia; que el cielo de mi ciudad lejana no era distinto a la cúpula azul que alzaba sobre nuestras cabezas; que el aire era el mismo, igual el soplo del viento, idénticas las voces de los pájaros. Las nubes, el cielo, el aire, los vientos y los pájaros me parecían cosas realmente nuevas y diferentes. Y yo me sentía extranjero.
¡Adelante, adelante! Vagabundos que encontré en las llanuras me decían que las fronteras no estaban lejos. Yo incitaba a mis hombres a no detenerse, apagaba los acentos desalentadores que nacían en sus labios. Habían pasado ya cuatro años de mi partida; una larga fatiga. La capital, mi casa, mi padre, eran algo extrañamente remoto, casi no creía en ellos. Veinte meses de silencio y de soledad se prolongaban ahora entre las sucesivas apariciones de los mensajeros. Me llevaban curiosas cartas apergaminadas por el tiempo, y en ellas encontraba nombres olvidados, modismos que nunca había oído, sentimientos que no lograba entender. A la mañana siguiente, tras una sola noche de descanso, mientras nos poníamos otra vez en camino, el mensajero partía en dirección opuesta, llevándose a la ciudad las cartas que yo tenía listas desde hacía mucho tiempo.

Han transcurrido ocho años y medio. Esta noche estaba cenando solo en mi tienda cuando entró Domenico, sonriente, a pesar de estar muerto de cansancio. Hacía casi siete años que no lo veía. Durante todo este larguísimo periodo no ha hecho otra cosa que correr a través de praderas, bosques y desiertos, cambiando quién sabe cuántas veces de cabalgadura, para traerme ese paquete de sobres que aún no tengo ganas de abrir. Ya se fue a dormir y saldrá nuevamente mañana al despuntar el alba.

Partirá por última vez. En la bitácora he calculado que, si todo sale bien, prosiguiendo mi camino como lo he hecho hasta ahora, y él el suyo, no podré volver a encontrarme con Domenico sino hasta después de que hayan pasado treinta y cuatro años. Para entonces tendré setenta y dos. Pero empiezo a sentirme fatigado y es probable que la muerte me atrapará antes. Así, pues, no volveré a verlo.

Dentro de treinta y cuatro años (más bien antes, mucho antes), Domenico verá las fogatas de mi campamento, inesperadamente, y se preguntará cómo es que yo, mientras tanto, haya recorrido tan poco camino. Como esta noche, el buen mensajero entrará en mi tienda con las cartas ya amarillentas por los años, llenas de absurdas noticias de un tiempo ya sepultado; pero se detendrá en el umbral, viéndome inmóvil, tendido sobre el lecho, con dos soldados a mis flancos, sosteniendo las antorchas, muerto.

Sin embargo, Domenico volverá a partir, ¡y no me digan que soy cruel! Portará mi última despedida a la ciudad que me vio nacer. Eres el vínculo sobreviviente con un mundo que hace tiempo también fue mío. Por los recientes mensajes he sabido que muchas cosas han cambiado, que mi padre murió, que la Corona pasó a mi hermano mayor, que me consideran perdido, que han construido altos palacios de piedra donde estaban las encinas bajo las cuales yo solía ir a jugar. No obstante, sigue siendo mi vieja patria. Tú eres el último vínculo con ellos, Domenico. El quinto mensajero, Ettore, que me alcanzará, si Dios lo quiere, dentro de un año y ocho meses, no podrá volver a partir, porque no tendría tiempo de regresar. Después de ti el silencio, oh Domenico, a menos de que al fin encuentre las anheladas fronteras. Pero mientras más avanzo, más me convenzo de que no existe frontera.

No existe, sospecho, frontera, al menos en el sentido que estamos habituados a entenderla. No hay murallas de separación, valles divisorios ni montañas que cierren el paso. Probablemente voy a cruzar el límite sin darme cuenta, y proseguiré adelante, ignorándolo.

Por eso deseo que Ettore y los demás mensajeros que le sigan, cuando me hayan alcanzado de nuevo, no tomen otra vez el camino de la capital, sino que vayan adelante a precederme, con el fin de que pueda saber lo que me espera.

Desde hace algún tiempo, un ansia me consume por las noches, y no porque eche de menos gozos pretéritos, como me ocurría cuando inicié el viaje, sino más bien la impaciencia por conocer las tierras desconocidas a las que me dirijo.

Voy notando —y no se lo he confesado a nadie—, voy notando cómo día tras día, conforme avanzo hacia la meta improbable, la irradiación de una luz insólita en el cielo, que nunca antes había visto, ni siquiera en sueños; y cómo las plantas, los montes y los ríos que atravesamos parecen hechos de una esencia distinta a la de los nuestros y el aire está cargado de presagios que no puedo explicar.

Una nueva esperanza me empujará mañana aún más adelante, hacia esas montañas inexplorables que las sombras de la noche están ocultando. Una vez más levantaré mi campamento, mientras Domenico desaparezca en el horizonte, por la parte opuesta, para llevar a la lejanísima ciudad mi mensaje inútil.

24 noviembre 2009

IX Premio Diomedea de Relato Mínimo

El relato "El Niño y la Guerra", justo en el post anterior, ha resultado finalista del IX Diomedea. Para quienes no lo sepáis ésta es una iniciativa desinteresada de Sergi Bellver en su bitácora. Si os gusta la literatura en general y el cuento en particular no dejéis de visitarla. Os lo pongo fácil: tan sólo pinchad en el título de la entrada. Veréis como me lo agradecéis

04 septiembre 2009

Teide


Si recorres la red buscando literatura reciente, sobre todo española y, sobre todo, referida al cuento, seguro que conoces a Sergi Bellver. Sergi es un loco por la literatura que, además de escribir y enseñar a escribir, en la Escuela de Escritores por ejemplo, tiene una enorme ilusión por hacer cosas nuevas e iniciativa, y valor, suficientes para embarcarse en un nuevo proyecto que él ha denominado Teide ( Taller-Estudio Itinerante de Escritura) que pretende llevar la literatura a cada rincón de, ésta, nuestra piel de toro. Desde luego deseo que Sergi tenga el pelín ese de suerte que siempre viene bien cuando te metes en un follón de esas dimensiones, tengo la certeza de que trabajo y del bueno no va a faltar, y desde aquí te invito a que pinches en el título del artículo y eches un vistazo a su web en la que te explicará el proyecto y sus primeras convocatorias con todo detalle.

27 mayo 2009

Papeles inesperados

Como si nuestro amigo Julio se hubiera guardado un as en la manga todos estos años. Este mismo 2009 hemos conmemorado el 25 aniversario de su muerte y nos encontramos con que centenares de papeles guardados en una vieja cómoda se han convertido en un libro póstumo, casi se diría que de autohomenaje, gracias al excelente y apasionado trabajo de Carles Alvarez Garriga, experto donde los haya en la obra de Cortázar, y de la viuda de Cortázar, Aurora Bernárdez. Enfín que en un volumen de unas 450 páginas, quien no tenga suficiente con todo lo que nos dejó escrito Julio, se encontrará con once relatos inéditos, tres historias de cronopios perdidas, trece poemas, un capítulo inédito de "Libro de Manuel", artículos de temática variada, once episodios protagonizados por Lucas y un largo repertorio de cartas, pequeños ensayos e inclasificables. No bromeo, no. Lo edita Alfaguara y ya lo tienes en las librerías. La verdad, no entiendo qué haces ahí sentado todavía. Ve a por él.

16 marzo 2009

Aniversarios


Estamos de celebración. El mes pasado se conmemoró el doscientos aniversario del nacimiento de Edgar Allan Poe, y hace unos pocos días el veinticinco de la muerte de Julio Cortázar. Dos autores sin los que sería difícil entender la literatura actual pero, sobre todo, el cuento, género en el que ambos son indiscutibles maestros. Tal vez por eso, pese a que cualquier persona medianamente leída los conoce, no son muchos los que han seguido su obra. La razón es simple; el cuento no consigue sacudirse el sambenito de ser el hermano pequeño de la novela. Incluso no son pocos los que creen que el cuento es la obra de un gandul, incapaz de trabajar lo necesario para llegar a las doscientas páginas que, como mínimo, ha de tener cualquier novela que se precie.
Parece, sin embargo, que los nuevos tiempos, repletos de prisas y estrés, benefician a la rapidez del cuento, y esto, unido a las celebraciones que he citado en el inicio del artículo, haya ayudado al cuento a convertirse en un género respetado y solicitado por los lectores.
No voy a recomendaros los cuentos completos de nadie, ni pretendo que a partir de ahora os leáis todas las antologías que con casi cualquier excusa van inundando el mercado editorial. Tan sólo os invitaré a leer dos cuentos de cada uno de los autores citados. Ambos son excelentes ejemplos de su narrativa y, por descontado, son de mis favoritos. Entre las decenas de relatos de Poe "La caída de la casa Usher" y "Los crímenes de la calle Morgue". Son tan fáciles de conseguir como ir al catálogo de Alianza Bolsillo y comprar el volumen uno de sus cuentos (está editado en dos volúmenes). Si ya Poe es un magnífico escritor, no pocos autores reconocen que la traducción de Cortázar casi lo mejora). En el caso de Cortázar, dada la cantidad de cuentos que tiene publicados y su variedad, es más difícil, si cabe, quedarse sólo con dos pero allá va; leeros "Casa tomada" y "La noche boca arriba". Igual que antes, los tenéis en Alianza Bolsillo. Si os gustan, buscad vosotros mismos porque habréis encontrado un nuevo mundo donde nunca más brevedad, será sinónimo de inferioridad. Os lo garantizo.

El Sueño del Fevre


Al hilo de las historias de vampiros, tan de moda en los tiempos que corren gracias a series de tv como True Blood o películas como Crepúsculo, ambas muy poco de mi gusto, quiero recomendaros una pequeña joyita escrita hace ya unos cuantos años y no muy fácil de encontrar. Se trata de "El Sueño del Fevre" un libro de George R. R. Martin, autor célebre por sus series de libros de fantasía, sobre todo la serie de "Canción de hielo y fuego" que lo ha catapultado a los primeros puestos de ventas los últimos años.
"El Sueño del Fevre" es una novela escrita en 1982 y publicada en su día por Acervo que no ha sido reeditada últimamente, que yo sepa al menos. La historia transcurre en el Missisippi del siglo XIX y es intrigante, entretenida y aterradora a partes iguales y una completa lección de literatura oscura, con un estilo ágil y elegante y una trama que sin entrar en grandes complicaciones te mantiene alerta y tenso durante toda su lectura. Es un tipo de novela vampírica más relacionada con las Crónicas Vampíricas de Anne Rice que con el Drácula de Bram Stoker aunque no faltan guiños a éste último. En resumen una magnífica novela, injustamente olvidada que, si queréis, podríais rescatar para vuestro disfrute.

Watchmen (y 2)


Watchmen es una buena película basada en un cómic muy complicado. Es un película que en ocasiones resulta densa donde el cómic era profundo, cosa impensable en el más bien insípido género de los superhéroes. Tiene unos personajes interesantes, llenos de dudas, contradicciones y miserias.
La película es oscura, el día casi no existe y la noche es húmeda, lluviosa y la pantalla exuda el olor a podrido de una Nueva York al borde de la destrucción. Es una película de extremos donde no hay término medio. Los superhéroes son, más bien, vengadores que disfrutan destruyendo todo lo que encuentran por delante, o son ultraderechistas amargados, o seres tan poderosos que dios a su lado parece un aprendiz. Es una película de cabezas parlantes, problema difícil de resolver cuando hay tanta idea, tanta reflexión por mostrar al espectador. Es violenta por que el mundo en el que se desarrolla es una visión estética y pesimista de éste, en el que nos ha tocado vivir. Tras verla te quedas callado durante un buen rato intentando decidir si te ha gustado lo que has visto. Es difícil de decir.

Negra y Criminal


En Barcelona existe una librería que es mucho más que una librería. No hablo de su labor en la organización de la Bcn Negra, que sí, o su participación en decenas de actividades de todo tipo que promocionen esta literatura negra que les apasiona. Os hablaré de lo que uno se encuentra si va a comprar un libro, o a curiosear por los estantes. Está en la Barceloneta, es pequeñita aunque suficiente, y sólo abre por las tardes menos el sábado que lo hace por las mañanas (las mejillonadas que organizan cada sábado son famosas). Bien, al entrar ves una mesa de despacho a la derecha donde se encuentra Paco Camarasa. Desde que entras eres su amigo. Aunque sepas lo que quieres pídele ayuda. Te sentará a la mesa con él, te preguntará para saber qué es lo que más te gusta, después te llevará por la librería, te mostrará novelas, te aconsejará y disuadirá, y todo ello lo hará con una pasión contagiosa que te hará salir de aquel lugar prometiéndote volver. Es una librería de las que no quedan con un librero irrepetible. Si eres de Barcelona y no la has visitado, aunque el género negro no sea tu favorito, no sé a qué esperas. Si no vives en Barcelona y te gusta el género busca un fin de semana y vente. Te volverás a casa con un montón de libros y un montón de amigos. En la calle de la Sal 5.

08 marzo 2009

Watchmen (1)

Si al ver el título te he inducido a error y crees que voy a hacer un comentario sobre la peli, decir crítica me parece abusivo, te advierto de que te equivocas. En realidad no la he visto todavía.
De un tiempo a esta parte me cuesta enormemente encontrar una película que me guste en el cine. La mayoría me parecen rematadamente malas, debo de estar haciéndome viejo y gruñón, así que suelo esperar a leer las críticas para decidir si me animo si voy o no al cine. En esta ocasión, sin embargo, quería tener fe en Watchmen porque hace unos quince años la lectura del cómic me impactó como pocas obras de arte lo han hecho en los últimos años. Pero al final no lo hice ayer, como pensaba, y hoy, como no quería, he leído las críticas. Oscilan entre malas y malísimas, con alguna pequeña excepción, que se queda en normalita sin más, no te creas. Así que aquí estoy de nuevo, decepcionado por una peli que, aún, ni siquiera he visto. Claro que al menos hay un par de cosas buenas en todo esto; cuando por fin la vea será difícil que me decepcione porque ya no esperaré nada de ella. Y la segunda cosa buena es que habrá dado a conocer una obra maestra del cómic que los más jóvenes aún no conocían. Algo es algo.

05 marzo 2009

Bertrand en Barcelona


La librería Bertrand abre por fin en Barcelona su mayor tienda en España y la segunda de Europa, sólo superada por la de París. ¿Y tanto rollo para qué? Ya tenemos otra librería de tipo supermercado, ideal para el gran público comprador de best sellers, pero que una vez más nos deja fríos a los que amamos los libros. Y no tengo nada contra los best sellers, yo también los leo, pero estas librerías donde los empleados son poco más que reponedores no me aportan nada con franqueza. Otro Fnac o Casa del Libro. Está bien que existan, pero mira, a mí que me den la librería pequeña con un librero entusiasta que sabe lo que vende. ¿Habéis estado en la librería Negra y Criminal en Barcelona? Es una experiencia, pero hoy no me extenderé porque la librería de Paco Camarasa se merece un artículo completo para ella sóla. De las grandes librerías me quedaría con La Central que dentro de todo ofrece un trato y ambiente un poco más especializado. Pero vaya, por mí que no quede. Tenemos una nueva librería en Barcelona. Llena de libros, llena de gente y de nada más.

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