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13 marzo 2012

Secuencias y consecuencias


Sería bueno que tuviéramos muy claro que no todos los hechos que se suceden en el tiempo tienen también una relación de causalidad.

Es posible que la Reforma Laboral contribuya en un futuro al crecimiento y la creación de empleo. Reconozco que mi formación económica es nula así que no seré tan imprudente como para cuestionar a personas mucho más preparadas que yo. Pero sí que puedo interpretar el discurso que justifica esta Reforma Laboral y creo que está claro que a corto plazo (el mismo gobierno lo admite) y si me apuras a medio plazo, tan solo hará crecer el paro (hay que agradecer al PP que al menos sea sincero en este tema). Y esto me hace dudar de la posibilidad con la que comencé el párrafo.

La sensación que yo tengo es que la relación de causalidad que se establece es perversa y mentirosa, y lo es de una forma plenamente consciente. Porque se dice que tras unos meses (o años) sin resultados visibles, el mercado comenzará a crecer y se crearán de nuevo puestos de trabajo. Pero lo uno no sucederá por lo otro, sólo se sucederán en el tiempo. Porque lo que de verdad hará la Reforma Laboral es consolidar un modelo podrido y agotado y minimizar, o al menos reducir considerablemente, las consecuencias del siguiente expolio (que llegará, no lo dudéis), de modo que la próxima vez que los mercados financieros saqueen la economía mundial las consecuencias sobre el trabajador sean tan pequeñas como sea posible para que nadie alce la voz y todo se acepte de una forma natural. Si lo intentáramos reducir a un ejemplo, sería como si el claustro de profesores de un colegio se reuniera para decidir sobre un caso de acoso escolar: el hijo del director del colegio se dedica a maltratar, física y verbalmente, a otro niño. Tras reflexionar cuidadosamente se toma la siguiente decisión: vestir al niño maltratado con prendas hinchables, que lo protejan mejor de los golpes, y colocarle unos tapones de cera en los oídos para que no pueda oír las humillaciones verbales. Si bien esto puede resultar incómodo al principio, seguro que con el tiempo el niño se acostumbra a vivir así, y el hijo del director del colegio podrá seguir con el acoso sin que éste tenga las penosas consecuencias que tenía antes. Podría decirse que el objetivo último es que el agresor acabe agotado de tanto sacudir al agredido y renuncie a seguir maltratándolo. También podría ocurrir lo contrario, que el agredido se acostumbrara a aceptar las agresiones al tener éstas consecuencias más leves. Pero independientemente de cómo acabe la cosa (que en realidad no importa mucho) lo que busca la decisión tomada es la perpetuación de una situación injusta.

Y todos tan contentos.

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