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28 mayo 2013

El libro de microrrelatos ¿un género dentro de un género?

En alguna ocasión, a raíz de comentarios en las redes sociales, he discutido con colegas sobre la composición de los libros de microrrelatos (lo que son, lo que deberían ser). Esto me ha dado material para pensar durante los últimos meses, sobre todo teniendo en cuenta que si bien mi primer libro nació como un reflejo de mi blog, aunque siempre existió la intención de darle un valor añadido a través de la ordenación y división en dos partes diferenciadas, lo que escribo en este momento nace con la ilusión de convertirse en libro. Por decirlo de un modo más sencillo: en el primer caso escribí microrrelatos que acabaron convirtiéndose en libro mientras que ahora me planteo crear un libro para el que escribo microrrelatos.


Sin embargo, mis dudas sobre la conveniencia de una u otra opción, si es que pueden éstas juzgarse como formas independientes de su contenido, son más grandes según avanzo. Incluso me hace plantearme lo que puede tener de artificioso pretender a priori que una de las dos opciones sea mejor o superior a la otra. ¿Os parece necesario que un libro de microrrelatos tenga un trabajo de composición que le dé un “sentido superior” de conjunto? Y si es así ¿cuál es la forma que puede adoptar un libro de microrrelatos? O dicho de otro modo ¿en base a qué puede organizarse un libro de microrrelatos? ¿Os parece válida la presentación de un libro de microrrelatos como una colección de piezas en la que lo único exigible sea la calidad individual de cada uno de los textos incluido? ¿Es posible, incluso, que esa voluntad de sobredimensionar el libro de microrrelatos nazca de un complejo de inferioridad, siquiera inconsciente? Y, por último, ¿cuál es la longitud ideal (en páginas) de un libro de microrrelatos?

23 mayo 2013

El microrrelato, hoy


A lo largo de los últimos doce meses se han publicado tres antologías de microrrelato que casi parecen haber sido concebidas por una misma persona con el ánimo de dar una cobertura lo más completa posible al panorama actual del género, sin olvidar la historia de la que todos procedemos.

Abrió fuego Irene Andrés-Suárez con “Antología del microrrelato español (1906-2011). El cuarto género literario” en Cátedra. Es la más académica de las tres, no en vano viene precedida de un estudio previo de cien páginas en el que Andrés-Suárez explica la razón del subtítulo del libro y lo sitúa históricamente. En sus páginas, una selección cuidada de autores y de piezas que no tiene desperdicio.


En septiembre del pasado año se publicó “Mar de pirañas”, edición de Fernando Valls en Menoscuarto. En ella el profesor Valls hace un generoso esfuerzo por atender lo que es una realidad difícil de ignorar: el microrrelato ha encontrado en internet, en el formato blog y redes sociales, una plataforma de difusión que lo ha popularizado de una forma impensable hace unos pocos años. En la antología conviven escritores consagrados de microrrelato, escritores que lo han practicado en pocas ocasiones pero con excelentes resultados y nuevos escritores (permitidme que diga nuevos y no jóvenes, necesariamente) que comienzan a despuntar gracias a sus propios espacios virtuales y al apoyo de otros espacios como “La nave de los locos” del propio Fernando Valls, que dio en su momento visibilidad a muchos de los autores presentes en el volumen.


Y ahora, hace sólo unos días, le toca el turno a “De antología. La logia del microrrelato” selección de Rosana Alonso y Manu Espada y editado por Talentura. Tras la ironía del subtítulo tenemos un volumen valiente y cuya calidad va a sorprender a más de uno. Si bien es cierto que la popularidad del género lo ha democratizado hasta tal punto que en ocasiones se ha incurrido en una terrible banalización del microrrelato, no lo es menos que cualquiera que profundice un poco en la red y no se deje desanimar por posibles malas experiencias iniciales (es lo que tiene disparar a bulto), encontrará un buen puñado de autores y de piezas que, como reza el título, son de antología. Además, “De antología” ofrece un panorama de lo que se escribe en la red hoy en día que no sería accesible de ninguna forma, salvo que uno realice una ímproba labor de prospección. Y todo ello lo hace con piezas inéditas. Es una antología y es una guía de lectura que allanará el camino de los blogs a cualquiera que esté interesado en el microrrelato.


Qué duda cabe, el microrrelato vive su mejor momento histórico en cuanto a creación de textos y atención editorial. Si a estas tres antologías unimos los libros de un sólo autor que se han publicado en los últimos quince o veinte meses (Manu Espada, Rosana Alonso, David Vivancos, las Microlocas, Agustín Martínez, Javier de Navascués, Lourdes Órtiz, Susana Camps, Ricardo Álamo, Gemma Pellicer, Araceli Esteves... amén de escritores de más amplia trayectoria como Flavia Company, Manuel Moyano) no queda más remedio que rendirse a la evidencia. Sé que hacer una enumeración como ésta entraña el riesgo de cometer olvidos (olvidados, os ruego que me disculpéis), pero en esta ocasión, que haya muchos más libros editados en los últimos meses de los que he alcanzado a recordar sólo aumenta la sensación de que los lectores y los escritores de microrrelato estamos de enhorabuena.

13 marzo 2012

Secuencias y consecuencias


Sería bueno que tuviéramos muy claro que no todos los hechos que se suceden en el tiempo tienen también una relación de causalidad.

Es posible que la Reforma Laboral contribuya en un futuro al crecimiento y la creación de empleo. Reconozco que mi formación económica es nula así que no seré tan imprudente como para cuestionar a personas mucho más preparadas que yo. Pero sí que puedo interpretar el discurso que justifica esta Reforma Laboral y creo que está claro que a corto plazo (el mismo gobierno lo admite) y si me apuras a medio plazo, tan solo hará crecer el paro (hay que agradecer al PP que al menos sea sincero en este tema). Y esto me hace dudar de la posibilidad con la que comencé el párrafo.

La sensación que yo tengo es que la relación de causalidad que se establece es perversa y mentirosa, y lo es de una forma plenamente consciente. Porque se dice que tras unos meses (o años) sin resultados visibles, el mercado comenzará a crecer y se crearán de nuevo puestos de trabajo. Pero lo uno no sucederá por lo otro, sólo se sucederán en el tiempo. Porque lo que de verdad hará la Reforma Laboral es consolidar un modelo podrido y agotado y minimizar, o al menos reducir considerablemente, las consecuencias del siguiente expolio (que llegará, no lo dudéis), de modo que la próxima vez que los mercados financieros saqueen la economía mundial las consecuencias sobre el trabajador sean tan pequeñas como sea posible para que nadie alce la voz y todo se acepte de una forma natural. Si lo intentáramos reducir a un ejemplo, sería como si el claustro de profesores de un colegio se reuniera para decidir sobre un caso de acoso escolar: el hijo del director del colegio se dedica a maltratar, física y verbalmente, a otro niño. Tras reflexionar cuidadosamente se toma la siguiente decisión: vestir al niño maltratado con prendas hinchables, que lo protejan mejor de los golpes, y colocarle unos tapones de cera en los oídos para que no pueda oír las humillaciones verbales. Si bien esto puede resultar incómodo al principio, seguro que con el tiempo el niño se acostumbra a vivir así, y el hijo del director del colegio podrá seguir con el acoso sin que éste tenga las penosas consecuencias que tenía antes. Podría decirse que el objetivo último es que el agresor acabe agotado de tanto sacudir al agredido y renuncie a seguir maltratándolo. También podría ocurrir lo contrario, que el agredido se acostumbrara a aceptar las agresiones al tener éstas consecuencias más leves. Pero independientemente de cómo acabe la cosa (que en realidad no importa mucho) lo que busca la decisión tomada es la perpetuación de una situación injusta.

Y todos tan contentos.

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