La poesía es un arma que se dispara sola como el amor de un loco

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sábado, 12 de septiembre de 2020

Abro la ventana y entra la brisa


 


Abro la ventana y entra la brisa.
Sin nombre apenas que darte
poseo ahora el rescoldo de la lumbre nocturna
y esta hora ausente de nosotros,
cuando tú duermes y yo oteo el mar.
Las islas son como tu espalda,
se ven en la bruma del horizonte,
y sé que guardan siempre los pájaros y el frío de la mañana,
mientras que a ti, a centímetros de mis dedos,
respirando en silencio,
te cubren una lejanía de sábanas
y todos los pretéritos viajes
que hicimos en la noche.
Guardo este instante.
Lo grabo como he hecho otras veces.
Ya eres igual en mi memoria
que algunas cosas hermosas que me habitan:
el friso del Partenón en el Museo Británico,
el puente de Alejandro III en París sobre el Sena,
el jardín de Csepel rodeado por el Danubio,
el templo de Júpiter en Paestum…
Eubea en medio del Egeo.


f,



jueves, 29 de diciembre de 2016

Yo anduve por Venecia cuando tú la soñabas








Yo anduve por Venecia cuando tú la soñabas
y sentías lejano el dolor de la ausencia.
En las encrucijadas,
quedaron mis pasos, esperándote
tras las viejas canciones
y espiando la mirada inquietante de un nuevo silencio
que iba creciendo como la mansedumbre de los gatos.
Pisé el mármol blanco desgastado y húmedo,
contra las olas de los que partían
se mojaban sin piedad mis zapatos,
y debajo de los oscuros porches de las tiendas del vidrio,
o en cualquier plaza tranquila con sabor de amaranto,
ardía, en el aire del verano,
el sendero abierto por un violín estremecido.



f.



domingo, 12 de mayo de 2013

Desnúdate como entonces










¿Cuándo se fue la tarde?,
¿Cuándo la luz difuminada
en las nubes que cubrían el horizonte
dejó paso a la argolla de la sombra?.
En mi memoria, tu cuerpo se desnudaba
con los últimos rayos del verano,
tan lentamente que el fuego tuvo una urdimbre de tiempo.
La eternidad puede tener sentido y pervivencia
entre los silencios de un puente,
en las riberas de un bosque
o en mitad de una oscura mañana de invierno.
Así he respirado el aroma de las flores frescas
y he visto surgir el esplendor de tu piel,
sin apenas cerrar los ojos,
recortada sobre la abierta ventana de la habitación del hotel.
Viajo sobre los raíles de cualquier amanecer,
en el vértigo de una ciudad sin nombre,
en la que siempre mis recuerdos solicitan
desnudarte como entonces,
porque quizás ese instante tenga casi el valor de una vida.



F











martes, 26 de marzo de 2013

Se resume el verano






Se resume el verano entre tu pelo.
Al lado del jazmín   
mis dedos te cabalgan
y se hacen dueños de tu nuca.
Adormeces el mar,
el pinar se deja las miradas hacia dentro
y te acerco el Mediterráneo al mojarte con mis labios.
Tantas islas en tu espalda
esperando ser un muelle de abandono.
El deshacer de las cuentas
me lleva a perder su número.
Zarpa mi lengua buscando oscuridad
en la tierra de acogida.
Erige puertos nuevos,
recrea la luz entre los pliegues perfectos de tu piel,
mientras tú enumeras para mí solo, uno a uno,
todos los posibles gemidos de la noche.



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