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9 de septiembre de 2021

La idea de "respeto" como actitud necesaria frente a la violencia

 


Olaf Scholz

Abrumados por el incremento de las agresiones que en los últimos años están ocurriendo en España, y que igualmente tienen lugar en el ámbito internacional, parece pertinente traer a colación la idea formulada por Olaf Scholz, candidato del SPD a la cancillería en las decisivas elecciones que tendrán lugar en Alemania próximamente, al afirmar que "quiero una sociedad en la que el respeto mutuo tenga un nuevo significado".

Frente a las actitudes xenófobas, ultranacionalistas, aporófobas y homófobas que abonan sin cesar el caldo de cultivo sobre el que se asientan las actuaciones movidas por el odio y el rechazo al diferente, la idea de RESPETO, tan sencilla de entender, cobra, en efecto, un significado fundamental al dotarse de un contenido reivindicativo sobre la forma de entender las relaciones humanas sin el estigma de la violencia que a menudo se cierne sobre ellas.
¿Es tan difícil asumirlo y aplicarlo después de las trágicas experiencias vividas a lo largo de la Historia y que lamentablemente se reproducen cuando el sinfín de declaraciones, acuerdos, normas y compromisos, que abundan en nuestro tiempo, pudieran dar a entender que los comportamientos violentos, a menudo alentados por la propia banalización de la violencia, eran cosa de otro tiempo y no de la realidad que casi de manera cotidiana provoca conmociones cuando observamos que el odio deja una huella que es imposible olvidar?


22 de octubre de 2011

¿Porqué llamarlos de izquierda si no lo son?


¿Porqué llamarles "izquierda abertzale" cuando sólo son simples "abertzales"? Si se entiende como "abertzale" el ser nacionalista radical, sobra a todas luces la connotación de "izquierda" con la que ellos mismos suelen presentarse y con la que indebidamente se les menciona aquí y acullá. Algo que es incorrecto, a mi juicio, ya que nada del pensamiento de izquierda anida en ese magma de vulgaridad teórica, sectarismo obsesivo, contemporización con el terror y marrullería estratégica de la que hacen gala permanentemente.
Si nunca levantaron la voz cuando ETA asesinaba a trabajadores, si jamás han hecho demostración de un pensamiento solidario y de defensa de los desfavorecidos, si la noción de solidaridad les es ajena, si todo en ellos es verborrea machacona, arrogancia y chulería de frontón, si su estética es de pésimo gusto y rezuma agresividad, si su presencia violenta degrada y ensucia hasta la náusea el espacio público, si no se les conoce ninguna aportación progresista en los lugares donde gobiernan, dominados por el miedo, la exclusión y la ruptura social.... ¿a qué viene eso de izquierda abertzale, mancillando y denigrando el propio concepto de izquierda, se esté o no de acuerdo con él?
Son simples sectarios, miserables corifeos del nacionalismo más rancio y ramplón, de baja estofa, sórdido y francamente casposo. Practican la exclusión y su fuerza se basa en el miedo y en el hostigamiento hacia el diferente. En resumen, una antigualla estéril y reaccionaria, lo peor para el futuro de Euskadi
Por favor, dejen ya de hablar de "izquierda abertzale": es una expresión contradictoria y equivocada al tiempo que injusta.

1 de abril de 2011

El silencio sobre Honduras no debe ocultar las graves violaciones de los derechos humanos


Ilsa Velásquez

Cuando una noticia desaparece de los medios de comunicación es tal el silencio que se cierne sobre ella que parece que no existe. Pobre de la tragedia que deja de interesar a quienes controlan lo que interesa. Abrumados estamos a diario de noticias y sucesos de todos los tipos, pero es obvio que su permanencia en las primeras páginas es siempre selectiva. La actualidad se entrevera con el sensacionalismo, la pertinencia con la intencionalidad, el escándalo con lo fortuito. Nunca la información es banal ni responde necesariamente a la dimensión y al enfoque que se la concede. Pero el hecho de aparecer en portada y en la cabecera de los telediarios no debe implicar que la atención prestada a acontecimientos relevantes justifique la omisión deliberada de problemas y situaciones que no pueden quedar al margen de la preocupación social.
Honduras dejó de aparecer en la escena mundial cuando unas elecciones realizadas con falta de garantías democráticas pusieron aparentemente fin al periodo de ignominia, brutalidad, ilegalidad e indecencia política que siguió al golpe de Estado contra el gobierno legítimo de Manuel Zelaya para abrir la siniestra etapa de la dictadura presidida por un tal Micheletti. Tras ellas accedió al poder un sujeto llamado Porfirio Lobo Sosa, del que nunca más se supo salvo para dejar constancia del desprecio e incluso del boicot de que era objeto en las reuniones celebradas por los líderes latinoamericanos. Siempre habrá que reconocer a Lula y a Cristina Fernández, presidentes de Brasil y Argentina, la actitud de firmeza para evitar que ese personaje fuera reconocido como representante de un país que permanece sumido en las honduras de la represión, de la tortura y de la muerte en medio de la más absoluta indiferencia.
No es justo que eso ocurra en un mundo que tanto presume de defender los derechos humanos y que asiste, impávido, a cuanto sucede en ese pequeño país centroamericano digno de mejor suerte. Y es que la historia reciente de Honduras está marcada por los estigmas de la violencia aplicada sin restricciones a cuantos cuestionan el régimen de terror que campa a sus anchas. Sensible ante el problema, me limito a dar a conocer el acuerdo adoptado el dia 29 de marzo por el Consejo de Gobierno de la Universidad de Costa Rica en el que denuncia las agresiones sufridas por la Federación de Organizaciones Magisteriales de Honduras (FOMH), que mantienen desde hace tiempo un enfrentamiento contra el gobierno en defensa de la democracia y de los servicios públicos fundamentales, como la salud y la educación, lo que ha derivado en una dura represión que se ha saldado con la muerte de la maestra Ilse Ivania Velázquez Rodríguez. Nada o muy poco se ha dicho de ello, que yo sepa, en la prensa española.
Ante estos hechos, la Universidad costarricense ha adoptado el acuerdo de:
“ 1. Solidarizarse con la lucha de las organizaciones magisteriales hondureñas en defensa de la educación pública y de los derechos de los educadores y las educadoras, la cual es apoyada por amplios sectores de la sociedad hondureña;
2. Rechazar las acciones represivas contra las organizaciones magisteriales hondureñas llevadas a cabo por el gobierno de Porfirio Lobo Sosa;
3. Exigir al Gobierno de Honduras: a) que investigue las circunstancias de la muerte de la maestra Ilse Ivania Velázquez Rodríguez y se castigue a los responsables; b) el cese de la represión en contra del magisterio y de los sectores sociales que apoyan su lucha; c) la liberación de forma inmediata de todas las personas detenidas como consecuencia de estas acciones represivas;
y 4. Instar al Gobierno de Costa Rica a que se pronuncie en defensa de los derechos humanos de los educadores hondureños".

Una demostración más de la situación inaceptable en que se encuentra ese país que nos es tan próximo ¿Cómo permanecer indiferentes a una realidad que, no por ignorada, debe ser entendida como una tragedia sin paliativos?

NOTA:

Estaré durante unos días ausente de este espacio. La medicina obliga de cuando a cuando a revisar lo que debe ser revisado. Es bueno prevenir... antes de que llegue la tormenta irrefrenable.


16 de septiembre de 2010

Mensajes en la calle (29): Simplemente la barbarie



Las imágenes lo dicen todo. Sobran las palabras. La mirada se detiene, sobrecogida, ante el “espectáculo” y enseguida comprende que no da más de sí. Es inútil encontrar una justificación racional a tamaña aberración. Por mucho que se intente, nada de valioso e interesante transmiten los testimonios de un suceso que hace tiempo ocupa las páginas más sombrías de la España sórdida y violenta, que muchos quisiéramos que desaparecieran para siempre. Demasiada violencia hemos vivido en nuestra historia para soportar que la saña despiadada continué vigente en la pupila de cuantos sienten que el país sería mejor sin torturas, sin alaridos, sin mensajes que sólo transmiten la satisfacción que les aporta la muerte ensangrentada de un ser indefenso.

Conozco Tordesillas como la palma de la mano y en cierto modo se ha convertido, de origen urbano como soy, en el pueblo que nunca tuve. Debo abstraerme de los muchos tordesillanos que conozco cuando los veo bramar camino de la vega del Duero para disfrutar de lo más absurdo y agresivo que imaginarse pueda. Los que en ese hermoso pueblo, que los hay, abominan de tal salvajada, salen de estampida de la villa o se refugian en sus casas, con las ventanas cerradas, a la espera de que pase el frenesí irracional que se apodera de la Ciudad del Tratado en el segundo martes de septiembre, cuando son muy pocos los que se detienen a pensar en lo que hacen.

Mejor que se callen los que tratan de justificar lo injustificable. Piden respeto para las tradiciones, como ellos dicen respetar a los que rechazan el ejercicio macabro y siniestro en que se ha convertido el Toro de la Vega. “No nos entienden”, afirma el bravío mozo que se ha hecho con el trofeo, dando satisfacción al “mayor deseo” de su vida. “Que se jodan”, ratifica la muchachada que se agolpa en El Foraño cuando la vorágine de polvo y sangre ha terminado. Actitudes de indiferencia y desprecio hacia el que cuestiona la cosa, que a los pocos dias se olvidan o matizan porque son numerosos los que en su fuero interno, y yo lo sé, piensan que matar al toro de esa forma sólo es sinónimo de brutalidad.
No siempre ha sido así, pues a mediados de los sesenta se trataba de un mero encierro. La llamada "tradición" se rescató porque se reclamaba violenta. Y es que nada de “romance de valentía”, como cantaba la copla, hay en la hazaña de ensartar reiteradamente a un toro hasta la muerte con una lanza cuya longitud, rematada por un acero que asusta, pone a salvo cualquier percance para quien la esgrime con el deseo de hacer daño mortal, clavando varias veces hasta que el animal se desvanece para ser apuntillado. ¿Dónde está el mérito? ¿Dónde la bravura del individuo? No hay valentía, en efecto, sino crueldad, ensañamiento e incultura.


Menudo panorama el mío. Mi vida transcurre entre Valladolid y Tordesillas. La primera ha sido declarada “Ciudad Taurina” no por consulta ciudadana sino por votación mayoritaria del grupo político gobernante en el Ayuntamiento. Por cachavas. Y no cuando el Parlamento canario prohibió las corridas de toros en 1991, sino cuando lo ha hecho el catalán. La segunda ha acabado simbolizada en el mundo no por la figura de Juana de Castilla y el Tratado que dividió las tierras descubiertas al otro lado del Atlántico en 1504 sino por la tragedia del toro destrozado sin piedad con lanzas agudas a la orilla del Duero. ¿Qué hacer en estas circunstancias? Nada distinto a lo que hago. Disfrutar de lo bueno que ambas ciudades tienen, haciendo por completo caso omiso a cualquier referencia o experiencia que las asocie a la tortura y muerte de animales tan bellos.

Las fotografías proceden del reportaje publicado por "El Norte de Castilla" en su edición del 15 de septiembre de 2010

4 de junio de 2010

La lucha de Gaby Lasky por la paz

Hace años que Gaby Lasky se esfuerza en Israel por buscar la paz en un ambiente cada vez más radicalizado tras años de horror y sufrimiento. Israelí de origen mexicano, y ex oficial del Ejército, es actualmente Secretaria General de Shalom Ajshav (Peace Now/Paz Ahora), una organización de defensa de los derechos humanos que busca denodadamente la paz mediante iniciativas que cuestionan los métodos y las estrategias del Estado de Israel y su política de humillación y expolio hacia la comunidad palestina.


Al tiempo trabaja como asesora jurídica del Comité Público contra la Tortura en Israel, una organización no política dedicada a la eliminación de la tortura como medio de interrogatorio por las fuerzas de seguridad de ese país. Asimismo, cuenta con el apoyo del movimiento Rompiendo el Silencio, que militares del Ejército de Israel han creado para denunciar la ocupación de la Palestina usurpada. Si se sigue la trayectoria de esta abogada judía en un entorno que le es francamente hostil, nos encontraremos ante un caso realmente admirable de coherencia, tenacidad y dignidad humana. Hace unos años manifestó en la BBC una postura rotundamente contraria al muro de la vergüenza que el Estado hebreo está construyendo para dividir el territorio y a las sociedades hasta hacer de esta iniciativa una de las medidas más ignominiosas de nuestro tiempo.

En cuanto al muro, afirmaba entonces, puedo decir de primera mano, porque he visto las cosas, que el muro está, en los lugares donde se está construyendo, creando infracciones muy grandes de los derechos humanos hacia la población civil palestina, quitándoles su tierra, su modo de vida agrícola, quitándoles la posibilidad de reuniones familiares. Hay gente que tiene que vivir casi diría dentro de jaulas, porque su casa quedó de un lado del muro y sus familiares y la escuela del otro lado, pero al mismo tiempo no pueden entrar al territorio israelí, por lo cual quedan casi enjaulados en lugares muy pequeños. Yo estoy de acuerdo en que Israel tiene que terminar la ocupación, regresar a la "línea verde", a las fronteras de 1967, y permitir a los palestinos crear un país independiente en el que puedan vivir como a ellos les parezca”.
La misma actitud de denuncia ha mantenido en conversación con la prensa española cuando con gran escepticismo ha llegado a afirmar que "cambiar la política de Israel es imposible, pues me he dado cuenta que sólo se difunde la narrativa judía antes y después del Holocausto. El pueblo judío tiene derecho a un Estado, pero no a privar a otros del suyo. No puede haber democracia y ocupación al mismo tiempo". Si se siguen sus declaraciones en el tiempo da la impresión de que su pesimismo se ha acentuado. Varias de sus frases lo revelan:
"La clase política dice que quiere la paz. No les creo. La solución es simple, y si no hemos llegado a ella es porque Israel no quiere”.
"Estamos permitiendo que el Ejército cree los mitos de la sociedad civil, formando una sociedad militarista incapaz de comprender los derechos humanos, porque siempre prevalece la seguridad".
"He comprendido por mi trabajo que si hablaran todas las personas buenas que callan, se podrían cambiar muchas cosas".

1 de junio de 2010

Merecido homenaje a un hombre bueno, digno y memorable: Antonio García Quintana, el último alcalde republicano de Valladolid

Antonio García Quintana, alcalde de Valladolid (1932-1934 y 1936)


La biografía de Antonio García Quintana revela las características de un hombre bueno, sensible, de un político honesto, sencillo y obsesionado con un objetivo que marcó esencialmente su vida pública: el desarrollo de la educación. La tarea realizada en este sentido fue ingente y hoy se reconoce en el mundo de la enseñanza como una de las más activas de las llevadas a cabo en España. Baste señalar que en 1931 había en Valladolid 13.500 niños entre 6 y 11 años, de los que solo asistían a clase 3.000. Para afrontar este grave problema de falta de escolarización, impulsó la creación de nuevas escuelas, cuyo número se elevó, durante su mandato, de 59 a 127 centros, al tiempo que impulsó los comedores escolares en los que se atendía diariamente a 886 niños sin recursos. Conocido como el programa de “la gota de leche”, fue la primera vez en España que se puso en marcha una iniciativa de estas características.

Fue alcalde de Valladolid por el Partido Socialista entre 1932 y 1934, para presidir de nuevo el Ayuntamiento tras las elecciones de febrero de 1936. Al estallar la rebelión militar, que en la ciudad de Valladolid, sumidero del falangismo más brutal, se tradujo en una represión atroz, el alcalde García Quintana fue depuesto y durante algún tiempo permaneció escondido hasta que se produjo su detención, por delación, el 27 de febrero de 1937. Mediante un juicio farsa, realizado con pretensiones humillantes y de escarnio en el salón de plenos del Ayuntamiento y presidido por un tal Fajardo, fue condenado, por los sicarios de la rebelión golpista, por “delito de rebelión militar”, con pena de muerte. Su asesinato por fusilamiento el 8 de octubre de 1937, a las 6,30 horas, fue concebido de modo ejemplarizante por el matonismo falangista que atemorizaba la vida de la ciudad bañada por el Pisuerga. Ajusticiar al alcalde se convirtió en un ejercicio de insania calculada con el único fin de sembrar el terror y demostrar lo que los rebeldes, profesionales de las amanecidas sangrientas, eran capaces de hacer. He conocido testimonios personales del pavor provocado por aquella salvajada. La ciudad quedó durante mucho tiempo traumatizada por el hecho.

Setenta y tres años después, su nieta, Carmen Cazurro García Quintana, catedrática de Literatura y residente en Puerto Rico, ha viajado a Valladolid para presentar la obra en la que narra la vida de su abuelo, centrándola en la experiencia de su madre, Teresa, hija del alcalde, y que aún vive. Asi se titula la obra – La Hija del Alcalde – editada en Puerto Rico.



El acto de presentación de la obra, celebrado en el Paraninfo del Instituto de Enseñanza Secundaria Zorrilla de Valladolid ha sido un acontecimiento cultural particularmente emotivo en el que se trató de recuperar, en un salón abarrotado, la memoria del último alcalde republicano de Valladolid y de una de las figuras emblemáticas del municipalismo democrático en España.

De izquierda a derecha: Maria Antonia Salvador (profesora de Geografía e Historia del IES Zorrilla de Valladolid), Carmen Cazurro García de Quintana (nieta del alcalde republicano fusilado), Carlos Duque (Director del Instituto anfitrión) y Pedro Martín (poeta y actor)

Coordinado por el director del Centro, Carlos Duque, contó con la intervención, como presentadora de la obra, de Maria Antonia Salvador, Profesora de Geografía e Historia del IES Zorrilla y autora de varias investigaciones de gran resonancia sobre procesos de depuración del profesorado de Enseñanza Secundaria durante la guerra civil, de Pedro Martín, excelente actor y poeta, que leyó las cartas que García Quintana dirigió a cada uno de sus tres hijos dias antes de ser ejecutado, y de la autora del libro, Carmen Cazurro García de Quintana, que en la actualidad es profesora de Literatura en la Universidad de Puerto Rico.


Fue un acto de gran emotividad y de extraordinario valor como homenaje al último alcalde democrático de Valladolid antes de la guerra civil. Fue también la oportunidad, inédita hasta ahora en la historia de la ciudad, de rendir el reconocimiento que merece a la figura de su hija pequeña, Teresa, presente en la sala y en la que basan los recuerdos recogidos en un libro necesario para que una figura clave del municipalismo democrático español no quede relegada al olvido.

En segundo lugar por la izquierda, Teresa García Quintana, La Hija del Alcalde

Sin embargo, la inquina que deriva de la envidia continúa, promovida por quienes no admiten que la memoria de García Quintana siga vigente y permanezca asociada en la ciudad a una imagen ejemplar, que dista mucho de corresponderse con la que ofrecen sus debeladores. Obsesionado está con el tema el actual alcalde Valladolid, que en 1995 comenzó su mandato en el Ayuntamiento y al que le cuesta aceptar que otra forma de gobierno de la ciudad es posible. No entraré en detalles, pues la paranoia que le persigue aparece bien descrita en el texto que Orosia Castán ha publicado a propósito de unas declaraciones de dicho personaje tratando de desacreditar al último alcalde republicano, utilizando para ello la peor de las artes: la insidia, la descalificación velada, la sospecha sin explicación. Simplemente para hacer mella sobre el prestigio del padre de Teresa García Quintana, hoy residente en Puerto Rico, aunque es muy dudoso que lo consiga porque las sociedades  - o la mayor parte de sus miembros -  son refractarias a miserias morales o a resentimientos sectarios como el que nos ocupa. 



Enterada la familia de Don Antonio García Quintana de la insidia realizada por el sr. León de la Riva,  me hace llegar el siguiente comunicado: 


REACCIONES DE LA FAMILIA DEL ALCALDE GARCíA QUINTANA A JAVIER LEÓN DE LA RIVA

Hasta Puerto Rico, lugar donde vive actualmente la única hija viva de Antonio García Quintana, Teresa García Quintana,  junto a la nieta de éste, Carmen Cazurro García Quintana, han llegado estas declaraciones del alcalde Javier León de la Riva: "Sería bueno que no hablaran y no profundizaran en el fusilamiento de García Quintana a ver si tienen que escuchar lo que no quisieran".
Este desafío al PSOE sobre el alcalde que perteneció a este partido y que fue asesinado en la Guerra Civil se produjo en una rueda de prensa el 3 de junio del 2013 como réplica del político popular al portavoz del Grupo Municipal Socialista, Javier Izquierdo, molesto por las continuas referencias de los populares no sólo al anterior presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, sino a Felipe González. Por eso Izquierdo dijo que esperaba que no hubiera ninguna alusión al alcalde socialista que fue asesinado en 1936.
Las declaraciones de la familia, por boca de la nieta, en seria discrepancia con las de Javier de la Riva, se producen como era de esperar.

Hay estilos de gobernar una ciudad en plena democracia que abochornan a sus ciudadanos. Son estilos de prepotencia e intimidación que si bien, a veces, acompañan a acertadas decisiones admistrativas en el aspecto físico de Valladolid, van creando una costra de insensateces e infundios propios de toda personalidad que, cuando no tiene contestaciones claras sobre sus adversarios políticos, responde con innuendos que tratan de ensombrecer  el camino de luces que otros que le precedieron en el cargo, como Antonio García Quintana, demostraron y pusieron a prueba ante circunstancias tan fuertes como la Guerra Civil. 

Javier León de la Riva ha tenido múltiples oportunidades de profundizar en la gestión edilicia de Antonio García Quintana, más conocido por “el alcalde de todos”: reconocimientos, destaques y muestras de recuerdo y afecto popular que se han ido produciendo en Valladolid, haciendo justicia a la temida Memoria Histórica. Momentos todos ellos propicios para que una persona como él mostrara a la ciudadanía eso “que deben escuchar sobre el fusilamiento de Antonio García Quintana”, pues si de lo que se trata es de predominar hubiera sido la gran estocada para el PSOE develar lo que le ronda en mente a Javier de la Riva. Pero el valor no acompaña forzosamente la mentira que, siempre frente a la verdad, sale maltrecha tarde o temprano.

¿Qué es lo que le sucede ahora , tan tardíamente, al alcalde? Piensa quizá que disminuir la dimensión de la eficaz y enérgica política  de la vivienda y la educación realizada en Valladolid por Antonio García Quintana - como se vio en la Exposición del Centenario del Ayuntamiento- y no  contestar la carta airada que Teresa García Quintana le envió engrandecen su respetable figura; piensa quizá que con el tiempo las cosas se olvidan y se le puede echar impunemente a un muerto no ya tierra, sino lodo; piensa quizá que, ausente la familia más cercana del alcalde socialista, será más fácil ensombrecer su figura…  

Cualesquiera que sean las razones de Javier León de la Riva para escoger como blanco de sus dardos políticos a un gran servidor de los vallisoletanos ya muerto, sacrificado y sepultado, pero consagrado en la memoria de toda la gente de bien y exaltado en su gestión edilicia por rigurosas investigaciones históricas, es a todas luces un acto ruin de Javier León de la Riva que perjudica la imagen de su gestión y le resta la debida inspiración moral para arrastrar las convicciones de los demás.

Dicho esto con el ardor de todo corazón atacado en lo más profundo, el mensaje sincero de la familia de Antonio Garcia Quintana a Javier León de la Riva es escueto y sencillo:

Moderación, señor alcalde, gane prestigio laborando por la ciudad por encima de partidismos políticos; busque el valor de la sinceridad y haga justicia con Antonio García Quintana. Tiene usted la oportunidad de cerrar heridas, máxime cuando aún se cierne la mancha  persistente sobre la sala de plenos, insultantemente convertida el 11 de mayo de 1937 en sala de justicia militar para condenarlo a muerte. García Quintana siguiera siendo ese imposible olvido; esa deuda pendiente que los hortelanos del recuerdo jamás se cansarán de abonar. Acepte la petición del PSOE e instaure una placa dedicada a él con la debida inscripción de  reconocimiento, no más, no menos, en la sala de plenos.  Usted no perderá, ganará ¡y mucho! se lo aseguro.


Dra. Carmen Cazurro García Quintana
Catedrática Universidad de Puerto Rico

27 de junio de 2013


5 de diciembre de 2009

¿Tanto miedo provoca al gobierno de Marruecos una mujer enferma y desvalida?

Mensaje de Eduardo Galeano
Para Aminetu Haidar:
Somos muchos los que en todo el mundo estamos siguiendo, paso a paso, tu gesto de bravura. Y somos muchos los que creemos que estás siendo elogiada, día a día, por el odio de los que te odian.
Personas como tú nos ayudan a vivir de acuerdo con lo que la conciencia nos dicta, sin obedecer a lo que la conveniencia nos manda. Personas como tú nos ayudan a confirmar que la lucha por otro mundo, el otro mundo posible que este mundo lleva en el vientre, no es, nunca será, una pasión inútil.
Muchas gracias, compañera. Te amamos muchos, y yo soy uno de esos muchos.
Eduardo Galeano

La heroína de la libertad
Decidió sentarse en un limbo
exigir su libertad
romper las cadenas del muro
acabar con la hipocresía de los cobardes
invitar a los valientes
para que abran sus brazos.

Sus pequeñas manos
sus ojos diminutos
su cuerpo menudo
envuelto de esperanza y libertad.

Miró a las lágrimas del mar
y abrazó las dunas del Sáhara.

Ella volverá, llena de sueños
derrumbará la cadena de los verdugos
y gritará con la impotencia de su cuerpo:
dejar que el siroco abrace Lanzarote
dejar que vuelva a El Aaiun
el siroco no morirá de hambre
morirá en la cárcel de la ignominia
y el crimen perfecto.


Ali Salem Iselmu

Tomado de http://poemariosaharalibre.blogspot.com

******************************
Se ha dicho tanto ya sobre la terrible situación que está viviendo Aminetu Haidar que las palabras se han convertido en mensajes reiterados que se desvanecen en el aire. Se trata de una mujer enferma, en huelga de hambre desde hace veintitres días, abandonada a su suerte, arropada por una sociedad que ve en ella la personificación de la tragedia saharaui, pero que se muestra impotente ante la brutalidad, la arrogancia y la miseria de un Gobierno - el de Marruecos - que la ha humillado, nos ha humillado a todos, hasta la vergüenza. Como delito de “lesa humanidadha calificado la Audiencia Nacional española lo que Rabat está haciendo contra los derechos de esa mujer, que simplemente desea regresar a su tierra con la legitimidad que la otorga el hecho de que esa tierra es suya, y no del ocupante ilegal, que se apropió de ella y que la mantiene usurpada y expoliada en contra de la legalidad internacional.

Basta ya. Al impedirla regresar a El Aaiun en un vuelo que ya estaba preparado y que en el último minuto fue vetado, Marruecos se mofa descaradamente de España, de la comunidad internacional, de los derechos humanos y de la decencia moral para convertir a esta situación en un callejón sin salida, en un laberinto kafkiano y miserable, que, de mantenerse así, acabará seguramente con la vida de esa persona, cuya salud se halla muy resentida. Hay quienes en España opinan que lo mejor es estar callados, no molestar al vecino del Sur, evitar que se enfade y persista en su actitud vejatoria. Los hechos demuestran que da lo mismo, pues nada le inmuta: el gobierno español se ha mantenido en una actitud casi resignada y sus gestiones con los marroquíes no han pasado de las meras peticiones de clemencia, que, por lo que se ve, han sido objeto del mayor de los desprecios. Nada hay que esperar ya de Marruecos, insensible a la tragedia de los saharauis y convencido de que nada ni nadie en las grandes esferas del poder mundial le va a cuestionar su actitud. Un indigno silencio cómplice se cierne sobre el tema, indiferente ante un Gobierno que recurre al chantaje y a la insolencia.
He ahí la raiz del problema: la indiferencia de los grandes del mundo y, por ende, su complicidad tácita con un régimen que en el tema del Sahara contraviene desde hace 34 años el derecho establecido. Ahí tenemos a la Unión Europea, silente y complacida, mirando para otro lado, celebrando sus fastos sin mirar al Sur, satisfecha de las relaciones privilegiadas con su socio alauita, al que jamás ha hecho el más mínimo reproche. Que sepamos el sonriente Banki-Moon, secretario general de la ONU, cuya intermediación se ha solicitado, no ha dicho aún esta boca es mía, mientras los nuevos gobernantes de Washington se desinflan ante una cuestión que prefieren mantener lejos. Que nadie espere del hiperactivo Sarkozy, el hombre relámpago o soufflé (por estentóreo, artificioso y fugaz) al que no se le pone nada por delante, el más mínimo comentario sobre el tema. En fin, una vergüenza, una ignominia, la degradación de la ética y de los principios que dieron origen y significado hace sesenta años a la Carta de Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos.

Aminetu Haidar ha sido de nuevo rechazada y humillada, y con ella toda la comunidad saharaui y todos cuantos en el mundo defienden los derechos fundamentales de la persona. ¿Es que su nombre causa pavor en Marruecos o simplemente se ha convertido en un pulso cínico y vergonzante que el primo Mohamed VI está dispuesto a ganar a toda costa sabiendo que los que pinchan y cortan en el panorama internacional no le van a exigir nunca el respeto debido a una persona que desfallece ni menos aún el cumplimiento de las obligaciones inherentes al Derecho Internacional, que en otros casos han derivado en procesos por genocidio y delitos de lesa humanidad y en exigencias implacables?.
En Enero España asume la presidencia de la Unión Europea. ¿Va a tolerar que esto siga sucediendo?. O ahora o nunca.

12 de agosto de 2009

La mezquindad del plumilla mercenario



Hay un tipo por ahí que atiende por Pio Moa, o algo por estilo, que ha hecho de la infamia, la mentira y el odio su negociete particular. De terrorista del GRAPO, y participe de uno de los episodios más sórdidos del periodo a la transición democrática en España, ha devenido el personaje en palanganero sin rubor ni escrúpulos del franquismo, de la dictadura y de los crímenes cometidos por Francisco Franco Bahamonde durante los casi cuarenta años que duró su régimen de muerte, represión y corrupción. “Hay gente pa tó” que dijo una vez el torero El Gallo, por lo que nada tiene de extraño que a veces uno se tope con siniestros individuos como el que nos ocupa, que vive de engañar a incautos y de seducir los oídos de quienes aún añoran a aquel general de voz atiplada, mediocre, astuto y despiadado que nació en El Ferrol, y que ganó una guerra civil con ayuda de los nazis y los fascistas en la época más siniestra de la historia europea.

Ni una línea de atención debe merecer ese tal Moa, que dice lo que dice porque lo puede decir en un pais libre como el nuestro aunque todo lo que sale de su pluma y de su boca sólo está motivado por el deseo de lucrarse mediante la provocación, la manipulación, la mentira y la ignominia. Nada hubiera dicho yo de él - ya que frente a tanta infamia solo cabe la indiferencia- de no ser por el deseo de denunciar hasta qué punto puede llegar la mezquindad y la miseria moral de los terroristas presuntamente de izquierda reciclados en defensores del fascismo, de sus corruptelas y crímenes cuando, como acaba de hacer este indecente mercenario, justifica el asesinato de las trece muchachas, varias de ellas menores de edad, que fueron fusiladas en Madrid el 5 de Agosto de 1939, después de un juicio sumarísimo sin ninguna garantía y con la finalidad de aterrorizar a la población una vez finalizada la guerra. Sin prueba alguna, como acostumbra a su antojo ese cronista de pacotilla, el antiguo miembro de El GRAPO aplaude babosamente el fusilamiento de esas mujeres - las conocidas como las Trece Rosas - a las que acusa de asesinas en un libelo del que me he enterado a través de Público.


Tal comentario ha bastado para ratificar aún más la catadura moral y política de un sujeto que vive de la provocación con la única finalidad de hacer caja. Olvídense de él, que nada vale. Y si lo que desean es conocer mejor lo que realmente sucedió, como un episodio representativo de lo que fue el franquismo en sus primeros momentos, echen un vistazo al excelente libro sobre el tema de Jesús Ferrero, editado por Siruela (2003), o vayan a ver la película dirigida por Emilio Martinez Lázaro con guión de Ignacio Martínez de Pisón. En definitiva, huyan de la basura y conozcan la historia a partir de los que tienen dignidad y credibilidad para contarla.

Imagen: Recuerdo a las treces mujeres asesinadas en el cementerio mjunicipal de La Almudena (Madrid); cartel de la pelicula que sobre el tema ha dirigido Emilio Martínez Lázaro

24 de junio de 2009

La pérdida de un gran amigo motiva mi silencio


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Regreso a este espacio después de unos días de ausencia en los que el tiempo se me ha ido en un suspiro sin darme cuenta de que pasaban mientras asistía, inerme, al fin de la vida de uno de los amigos más entrañables que he tenido. Es un hombre conocido en España y su firma resuena airosa en el mundo de la cultura, de esa cultura seria y rigurosa que descansa en una sólida formación y que sirve para entender mejor lo que hemos sido y lo que podemos ser. Hizo de una disciplina tradicionalmente poco atractiva una fuente de conocimientos que han ido cobrando importancia en los saberes de una sociedad sorprendentemente cautivada por cuanto sucedió en el Medievo.

Era catedrático de Historia Medieval. Lo fue en la Complutense de Madrid, en Sevilla y finalmente recaló en la de Valladolid, muy cerca de su Olmedo natal, donde había nacido tres días después de la rebelión militar que dio lugar a la terrible guerra civil que destruyó España pronto hará 73 años, los mismos que él estaba a punto de cumplir. Su padre, maestro de escuela en Aranjuez, fue asesinado en Segovia, cuando su hijo sólo contaba con tres meses de edad. Nunca supo donde está enterrado y el único recuerdo que de él conserva es la foto sepia de la boda de sus padres. Le conocí como discípulo y bien pronto como amigo. Uno de los mejores.

He tenido con él una relación estrechísima: en la cultura, en la política, en el mundo editorial, en las gradas del Real Valladolid, en las manifestaciones contra la guerra de Irak (de la que procede la imagen que ilustra esta entrada: Julio, el canoso sonriente; yo, el tercero por la izquierda), en las tertulias de los sábados, y domingos, en las escapadas al mar, en las conversaciones miles sobre cosas miles, pues de todo hablé con él. Le acompañé cuando se presentó al Senado como independiente en las listas del Partido Comunista de España en las primeras elecciones democráticas, en las infinitas reuniones mantenidas durante los años de la Junta Democrática, en los esfuerzos por hacer de Castilla y León algo más que una tierra sumida en el pasado, en su toma de posesión como miembro de número de la Real Academia de la Historia, en la complicada y azarosa experiencia de Ambito, en los numerosos actos académicos en los que participamos juntos, en ciclos de conferencias en todo tipo de escenarios, en la vigilancia de lo que nuestros respectivos hijos esperaban de la vida.

Se llamaba Julio Valdeón Baruque. Falleció el domingo 21 de Junio de 2009, cuando el verano entraba por las ventanas. Ocurrió a las 19,15 horas y yo estaba allí. Dos días antes le hice la última visita en su domicilio. Ya no me reconoció. Me puse de inmediato a escribir un recuerdo en el periódico en el que colaboro. No fue una necrológica, sino una evocación de los cimientos sobre los que se construye la amistad a lo largo de la vida. Su despedida en el cementerio municipal de Valladolid no tuvo nada de fúnebre ni de angustiosa. Fue un acto de encuentro de amigos y allegados que nos reunimos para recordar, para rejuvenecer el pensamiento y para homenajear a Julio cuya imagen inundó el ambiente a los sones del "Adiós, muchachos compañeros de la vida", como bien nos recueda el admirable Sánchez Bolín, y que rescatamos ahora en la voz de Carlitos Gardel, que se daba un aire a Julio en su juventud.



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19 de mayo de 2009

Al fin, un rostro formado por miles de rostros



Recibo de mis amigos latinoamericanos esta imagen que me limito a reproducir, para que se conozca. Se trata de una composición con el título expresivo de "War President" y en la que se representa el rostro del ex-presidente estadounidense George W. Bush, realizado con las fotos de los militares norteamericanos muertos en la guerra de Irak. Es obra del artista Joe Wezorek, conocido antibelicista.


La imagen habla por sí sola. Sobran las palabras, pues la mirada no se detiene en el texto sino en lo que significa y recuerda, en lo que fue y sigue siendo una de las mayores tragedias de nuestro tiempo, que se ha llevado consigo a decenas de miles de personas y que marcará, mientras vivan, la imagen de Bush y la de los sicarios europeos que le acompañaron en esa barbarie. Nunca se desprenderán de ella. Que hable la historia y que nada de lo que ha ocurrido en esa tragedia nos sea ocultado.

18 de marzo de 2009

En El Salvador se atisba la esperanza



Es un país pequeño, uno de los más recónditos de América Latina. Hay que esforzarse si se desea llegar a él, pero se acaba llegando si se desea. El viaje desde Guatemala merece la pena. Su nombre no pasa desapercibido. Es El Salvador. Nombre de evocaciones bíblicas, de futuro prometedor, de esperanza mantenida. Y no suena tanto porque sea un nombre bello, que con mayor resonancia se plasma en su capital, como por el hecho de que en él han tenido lugar acontecimientos que han conmocionado el mundo. Sufrió una atroz guerra civil que asoló el país durante casi doce años (1980-1992), vivió a finales de los sesenta un conflicto absurdo con su vecino Honduras en la llamada guerra del fútbol, que inspiró uno de los libros más memorables de Ryszard Kapucinski, y lamentablemente fue noticia cuando el fanatismo acabó con la vida del obispo Oscar Romero y selló con la muerte la de los jesuitas de la Universidad Centroamericana, en uno de los episodios de brutalidad más terribles que se recuerdan en aquel continente. Demasiada violencia en el país que se asoma a la inmensidad del Pacífico desde la veintena de volcanes que salpican su espectacular territorio, de selvas, lagos y horizontes increíbles.


Es un país remoto, pero que no debe pasar desapercibido. Desde 1992 vive una etapa de paz, que se mantiene porque sus ciudadanos quieren paz, aborrecen de la guerra y sólo desean que su vida no se vea relegada a la miseria y a la frustración. No ha habido grandes tensiones desde entonces, aunque la vida en la calle no es fácil, la inseguridad amenaza en cada esquina y a poco que uno de descuide tiene la sensación de que el riesgo le acompaña. Mas cuando se profundiza en la cultura de la gente, cuando uno se enfrasca en las conversaciones y en los espacios de encuentro construidos en torno a una buena ración de pupusas”, regadas por unas cuantas Supremas, no es difícil percibir la ansiedad por el cambio que no llega, por el deseo de que se amortigüen las enormes desigualdades que fracturan su sociedad, por los aires de renovación que saquen de su letargo a los movimientos que en su día combatieron por la libertad y que no se resisten a desaparecer, integrados en el juego democrático que siempre les ha sido esquivo.


Personalmente, no me atrevo a emitir grandes opiniones al respecto, pues la prensa se ha encargado de aclarar hasta dónde llega o puede llegar el triunfo del candidato presidencial del Frente Farabundo Martí, que combatió como guerrilla y que no sin esfuerzos acató sus compromisos en un proceso de paz negociada. Pero sí quisiera hacerme eco del comentario que acabo de recibir de un buen amigo de San Salvador, trabajador infatigable e ilusionado por contribuir a que las políticas públicas de su país se rijan por criterios de honestidad, equidad y eficacia. Sus palabras no admiten equívocos: “han sido tantos los años en los que hemos vivido con miedo o no hemos sido nada, que sólo la posibilidad de que se comience a oír nuestra voz justifica que lo mucho que hemos sufrido ha servido para algo”. Todo un camino está por recorrer, cuando el país donde la huella de Ignacio Ellacuría y sus compañeros de la UCA permanece viva, trata de armonizar con las corrientes de cambio que despejan las brumas del pasado en el sufrido y tremendamente injusto continente latinoamericano.

Imagen: Monumento a la Revolución en San Salvador

18 de enero de 2009

¿Justicia, al fin, para los asesinados en El Salvador hace veinte años?


Han pasado casi 20 años y parece que fue ayer. Veinte años, nada menos. Estábamos reunidos en la Sala de Profesores de la Facultad de Derecho de Valladolid en un acto cultural cuando César Aguirre Viani, catedrático de Medicina, nos dio la noticia. Era el 16 de Noviembre de 1989. Ocho personas habían sido asesinadas en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas de San Salvador. Entre ellos, los jesuitas españoles Ignacio Ellacuría, Juan Ramón Moreno, Amando López, Segundo Montes, Ignacio Martín Baró y el salvadoreño Joaquín López López. Murieron también la señora que les atendía, Elba Ramos, y su hija, Celina, de 16 años. Lo recuerdo como una noticia atroz que, no por esperada, dejaba de conmocionar las conciencias y revelar la tragedia que entonces se cernía sobre aquel país centroamericano.

Durante todo este tiempo ha permanecido como un recuerdo imborrable, causante de esa sensación de impotencia que provocan la impunidad y el frustrado deseo de que se haga justicia. Con frecuencia acudo a la Fundación Segundo y Santiago Montes, que en Valladolid dirige su hermana Catalina Montes, y en la que se llevan a cabo actividades culturales de una extraordinaria calidad, en un ambiente gratísimo, que no me impide nunca evocar la memoria de las víctimas de aquel crimen horrendo con la pesadumbre de que todavía nadie haya sido imputado. Es la misma sensación que he tenido el pasado otoño al visitar El Salvador, donde el crimen se recuerda tan vívido como cuando sucedió y con la misma sensación que a mí me embarga de vez en cuando.

Al fin, ha ocurrido. El 13 de noviembre fue presentada por la Asociación Pro Derechos Humanos de España (APDHE) una querella contra 14 miembros del Ejército salvadoreño y respaldada por el Centro de Justicia y Responsabilidad (CJA), que tiene su sede en San Francisco. Amparándose en el principio de justicia universal que permitió en 1998 el arresto del dictador chileno Augusto Pinochet por orden del juez Garzón y en el hecho de que cinco de las víctimas eran españolas, el juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, ha admitido a trámite la querella que, aunque desestima la imputación del entonces Presidente de la República, Alfredo Cristiani, sí lo hace con los catorce militares - entre ellos, cuatro generales, dos coroneles y tres tenientes - incluidos en la querella de la APDHE.

La instrucción promete ser ambiciosa. Al tiempo que ordena la declaración del ex fiscal general de la República y de los jueces y fiscales asignados al caso cuando, sin resultados, se juzgó en El Salvador, solicita, a través de una comisión rogatoria, la remisión del testimonio completo de la causa penal que en aquel pais se llevó a cabo, con el fin de conocer los "mecanismos de perdón y de extinción de la responsabilidad criminal" de los que pudieron beneficiarse los "autores intelectuales y/o materiales de los asesinatos". Asimismo, solicita a la Justicia de Estados Unidos la toma de declaración de los miembros de la Delegación norteamericana que en representación del Congreso de Estados Unidos investigó, también sin resultados efectivos, los hechos en 1990.

Veinte años han pasado ya. Catalina Montes, la entrañable Caty para muchos de nosotros, ha declarado que confía en que, al fin, se haga justicia. Es lo que muchos deseamos para que los autores de aquella terrible masacre sean condenados y el dolor que nos produjo reciba el alivio que merece.

Caty Montes falleció en Valladolid el 5 de abril de 2011. No llegó a vivir la experiencia de la justicia aplicada a los criminales salvadoreños. Su Fundación continúa donde siempre ha estado. De cuando en cuando la visito y me dejo llevar por la gratísima sensación que se respire y vive en ese espacio.




Imagen: Arriba: Monumento a la Justicia en San Salvador. Derecha: Catalina Montes, Presidenta de la Fundación Segundo y Santiago Montes. Abajo: Sede de la Fundación en Valladolid. A la izquierda, destaca la sobria escultura de Jorge Oteiza, que el célebre artista vasco regaló a tan valiosa iniciativa cultural.

15 de enero de 2009

Qusiera hablar de otra cosa... pero no puedo

Me gustaría hablar de otros temas, me gustaría sonreir, hacer bromas, mirar al tendido y disfrutar con los aires frescos del invierno castellano. Me gustaría leer libros que me distrajeran, que me mostrasen la cara amable y gratificante de la creatividad humana, siempre abierta a experiencias inimaginables que tanto hacen por nuestras vidas y nuestras relaciones. Me gustaría oir relajadamente esas músicas que siempre me han agradado tanto. Me gustaría distanciarme por un momento de los problemas que observo a mi alrededor, confiado en que este distanciamiento no va a crearme desazón, malestar ni mala conciencia. Quisiera pensar que las dificultades que nos aquejan ofrecen en el horizonte perspectivas de solución viable, que garanticen el que, si no resolverse por completo, sí puedan, al menos, experimentar una merma de su gravedad. Quisiera mantener una brizna de optimismo que me alegrara la vida. Pero no puedo. Me es imposible

No puedo evitar leer la prensa diariamente, echar un vistazo a los informativos de la televisión, escuchar la radio que merece la pena.... una costumbre inveterada que me lleva a seguir los sucesos del día a día, consciente de que al hacerlo no me va a ser fácil eludir la carga de rabia e irritación que deparan muchos de ellos. La realidad está ahí y la tragedia llama a nuestra puerta. Tragedias unas veces ligadas a la pobreza y a la explotación, tragedias motivadas, otras, por la codicia. Tragedias que claman al cielo cuando la inhumanidad se ceba en el comportamiento del agresor. Del agresor sempiterno, que busca el exterminio del contrario. Todas me han interesado siempre y, en la medida de mis posibilidades y conocimientos, he tratado de combatirlas y de solidarizarme con ellas. Con la pluma, con la voz o con la ayuda económica, que ninguna otra arma tengo. Que nadie me venga - como me han dicho anónimamente en el blog o por email- con que sesgo la mirada y que, mientras clamo por Palestina escurro el bulto cuando veo a mi lado, o lejana, la barbarie.

Mas ¿cómo eludir en estos momentos terribles el compromiso de seguir manifestando el más profundo rechazo a lo que el gobierno de Ehud Olmert está haciendo en Palestina?. ¿Hasta qué extremos de villanía y bajeza puede caer un tipo que utiliza la muerte masiva y la destrucción implacable de la torturada tierra palestina para ocultar su condición de corrupto convicto y la frustración por el fiasco de su guerra en Líbano?. ¿Cabe mayor abyección moral, será posible tanta miseria?. ¿Hasta qué extremos de degeneración y depravación puede llegar un sujeto miserable, criminal de guerra sin paliativos, secundado por unos secuaces que, como hienas, compiten por un resultado electoral que cotiza al alza en proporción directa al número de muertes causadas?.

Sabemos desde hace días que ese gobierno genocida y criminal, presidido por un sujeto sumido en la corrupción hasta las cachas, utiliza bomas de racimo y de fósforo blanco, prohibidas internacionalmente y con el fin de hacer el mayor daño posible. Me acabo de enterar que los que rigen los destinos de Israel, cuyo descrédito en el mundo no puede ser mayor, como ha puesto de relieve la Comisaria europa Benita Ferrero-Waldner, acaban de bombardear - imagen de AFP - la sede de la UNRWA (ONU para los Refugiados) en Gaza, en una demostración de brutalidad y ensañamiento de la que no hay constancia en la historia contemporánea del mundo. Acabo de leer las declaraciones del embajador israelí en España, un tal Schutz, que, en una mezcla de arrogancia, estupidez y mezquindad inconcebibles, pretende que los españoles seamos imbéciles y no sepamos discernir entre la barbarie del ocupante y el derecho a la libertad y a la autodefensa del ocupado. Del ilegalmente ocupado, bloqueado y vejado. No es un diplomático, es simplemente un sicario portavoz de la indecencia y la muerte.

Quisiera hablar de otras cosas.... pero no puedo
Algo me consuela en medio de tanta rabia contenida. Catorce catedráticos de Derecho Penal de las Universidades españolas han suscrito un COMUNICADO contra el genocidio (así lo califican los expertos juristas) de Israel sobre Palestina. La Universidad española no está ausente en esta denuncia. Me sumo a ellos y les aplaudo, mientras esbozo una ligera sonrisa de gratitud y admiración. Es a lo más que puedo llegar. Gracias, colegas.
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