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8 de mayo de 2025

La ciudad inteligente: entre la utopía, la innovación y la equidad

 


Abierta al debate necesario, se impone una reflexión oportuna sobre el concepto de "Ciudad Inteligente". En ello se centra la sesión organizada sobre el tema por la Asociación Cultural Tertulia en Barbecho, nacida y desarrollada en Valladolid. Me cupo el honor y la satisfacción de exponer algunas ideas sobre esta interesante cuestión. 

La sesión está disponible en el siguiente enlace: 


https://1drv.ms/v/c/418f9defbcac0205/ERxS0ejIdeFOnlEf12KUsewB3R4Br1drExm9MDoy_7dMrg?e=OklibN



16 de agosto de 2023

El futuro de las ciudades pequeñas: una reflexión oportuna

 



Zamora

Aunque el fenómeno metropolitano prevalece con fuerza en la evolución y configuración de los sistemas urbanos contemporáneos, las alusiones sobre el papel desempeñado por las ciudades medianas y pequeñas no han dejado de tener consistencia teórica y evidencia empírica en las investigaciones sobre el tema. Lo traigo a colación a raíz de una conversación que he mantenido esta tarde en Tordesillas sobre ese tema. Y porque crea debate, que bien pudiera apoyarse en las valiosas opiniones de Teresa Táboas, vicepresidenta de la Unión Internacional de Arquitectos, que ratifica una idea ya enraizada en la cultura del territorio más sensata y razonable.

Es una cuestión recurrente que de nuevo cobra entidad a medida que se comprueban, en el contexto de las posibilidades permitidas por las tecnologías de la información y la comunicación, las ventajas comparativas que poseen los elementos pertenecientes a una escala urbana, más humanizado, y que asegura una mayor calidad de vida, pautas de sociabilidad más activas y beneficiosas, y niveles de ahorro energético más acordes con los objetivos que actualmente definen los horizontes de la racionalidad en el mundo de la energía.

De afianzarse... ¿Cómo podrá incidir ese proceso en los espacios afectados por la crisis demográfica? Conviene ser prudentes en este sentido. La tendencia al fortalecimiento de las economías de aglomeración, que priman los procesos de concentración de población y actividades, abundan a favor de una postura cautelosa, por más que estimulen la tarea de seguimiento y vigilancia.



17 de abril de 2022

La falta de sensibilidad territorial en España

 




En materia de defensa del paisaje y de la calidad del territorio siempre se ha ido tarde y mal en España. Se acaba de publicar esta obra que es bienvenida, aunque no aporta nada nuevo. Si acaso resulta pertinente la consideración que hace sobre el significado que el tema tiene como expresión del "fracaso de la democracia". Tiene toda la razón.

El problema es archiconocido, investigado, divulgado y denunciado. Es imposible alegar ignorancia en cuestión tan crucial. La bibliografía disponible sobre la cuestión es abundantísima, y en ella confluyen firmas acreditadas desde la Geografía, la Arquitectura, la Sociología, la Historia del Arte. Vengo oyendo hablar del tema y debatiendo y escribiendo sobre él desde hace décadas.
Mas de nada ha servido. La decisión política irresponsable en el ámbito del urbanismo y la ordenación del territorio (pues el problema trasciende la dimensión urbanística) ha prevalecido sobre las advertencias y los asesoramientos preocupados por la gravedad de los impactos cometidos y que, casi siempre, habían sido anticipados. A la postre, España se singulariza en Europa por ser el país que en mayor medida ha maltratado sus territorios. Leyes que no se cumplen, medidas preventivas arrojadas a la papelera, corrupción galopante en el sector. Se nos llena la boca hablando de patrimonio, pero, a poco que se indague, también ofrece un balance desolador en muchas ocasiones.
El problema es que no es una cuestión prioritaria en la preocupación de los españoles y de quienes les representan. Los actos de barbarie urbanística y los innumerables casos de corrupción a que han dado lugar nunca, jamás, han tenido coste electoral.


4 de abril de 2021

Mensajes en la calle (45):Las terrazas se adueñan del espacio público

 


Las terrazas para la libación y la conversa se apoderan abrumadoramente del ámbito urbano. Extendidas por doquier, no parecen existir límites a su difusión, conseguida sin rubor a expensas de los espacios públicos para uso del peatón. Una pregunta: ¿estamos ante proceso definitivo de ocupación irrestricta o será reversible, como muchos deseamos, cuando los recintos interiores puedan ser utilizados y se vuelva de nuevo a la supervisión, también tributaria, que restablezca la perspectiva abierta de la ciudad para el paseo no zigzagueante?

5 de febrero de 2021

¿Cómo adecuar estos espacios al mundo postcovid?

 


Calle del Dr. Barraquer, uno de los oftalmólogos más prestigiosos de España. Un cuidador de los ojos y de la mirada. Se sorprendería si viera que Valladolid le dedicó esta calle. Pero, qué urbanismo es éste? Qué concepto de la calidad de vida tuvieron quienes lo autorizaron y diseñaron? No existe el sol ni el aire que lo vivifique. Cómo adecuar estos espacios al mundo postcovid?

27 de septiembre de 2019

La legalización del disparate urbanístico





De vez en cuando, como si de un volcán se tratara, afloran noticias que nos dejan estupefactos. Sumidos en los dimes y diretes de la política ruidosa, un manto de silencio oculta las manifestaciones de las malas prácticas en la forma de hacer política, que abundan en demasía. Pero de pronto, salen a la luz. Siempre estallan.




¿Cómo es posible que existan más de 300.000 construcciones ilegales solo en Andalucía? ¿Se imaginan ustedes lo que eso significa como expresión de una tolerancia desmesurada e ininterrumpida hacia la iniciativa urbanística sin control y como reflejo de un desprecio absoluto hacia la calidad del territorio y la sostenibilidad ambiental? Pan para hoy y hambre para mañana, y el que venga atrás que arree. Esa es la lógica que durante décadas ha regido el quehacer de la mayoría de los responsables públicos con bastón y mando en plaza y felices de haber sido electos. Un disparate que permanecerá para siempre.



 
Llevo toda la vida profesional hablando y escribiendo sobre la necesidad de ordenar racionalmente el territorio (capacidad de carga, evaluación de impacto, prospectiva...) y me encuentro con esto. ¿ Qué hago al leerlo? Organizo una pira con los textos, que no han servido para nada, o procuro seguir manteniendo viva la llama de la denuncia contra la ineficacia de aquellas administraciones que, fascinadas por su patrimonio cultural y por sus festejos de toda laya, olvidan que el resto del territorio también existe y cuya destrucción acaba tarde o temprano por pasar factura? El coste de la regularización, a cargo del erario público, va a ser descomunal, aunque en modo alguno aliviará el enorme impacto ambiental provocado.

327.583 viviendas ilegales en Andalucía. En toda la Comunidad. ¿Cuántas habrá en este país nuestro tan insensible y despiadado con el territorio que aparentemente no se ve pero que existe como una cruda realidad insoslayable?

Luego viene la gota fría y pasa lo que pasa.



6 de octubre de 2018

La locura por lo urbanizable


¿Hasta qué extremos de disparate se había llegado? ¿Qué conciencia de la realidad tenían quienes aprobaron y dieron alas a tamaños despropósitos? ¿Alguien en su sano juicio pudo alguna vez realizar, con los datos de tendencia en la mano, estas previsiones? Los cálculos asustan: "Torquemada, Palencia, 989 habitantes, tiene suelo urbanizable como para edificar 162.000 viviendas. En Coca, Segovia, 1.863 habitantes, hay suelo urbanizable para 114.000 viviendas. Valladolid capital, 299.715 habitantes y suelo para 217.293 viviendas nuevas". Se asignó suelo urbanizable en el conjunto de la región para UN MILLON DE VIVIENDAS. La locura se apoderó del poder. El disparate institucionalizado.



Foto: Promoción inmobiliaria fracasada en mitad de un páramo en Castilla y León. (D.B.)



Las advertencias por parte de los estudiosos del tema hace tiempo que denunciaron ese enorme desvarío, pero nadie en las administraciones responsables hizo caso. Sus huellas en el territorio han sido aterradoras. Dense una vuelta por el pueblo burgalés de Buniel, donde campaba a sus anchas el tipo de Martinsa Fadesa. Recuerdo una reunión en la Consejería de Fomento donde la crítica era calificada de derrotista. En la Cámara de Comercio de Palencia se les acusaba de "querer la pobreza para la región y de no hacer nada para evitar la despoblación". Aquello era una locura, un diálogo de sordos.

Al final, la rotunda realidad ha dado a los cenizos la razón. En 2010 esas previsiones estaban ya plenamente desautorizadas por los analistas imparciales. ¿Responsabilidades? ¿Quién habla de responsabilidad en el mundo de la irresponsabilidad?

3 de octubre de 2012

Espacios transformados (9): No todo está perdido en El Cabanyal


Aconsejo visitar el barrio de El Cabanyal, al Este de la ciudad de Valencia, junto al mar. Es el barrio que inspiró a Joaquín Sorolla alguno de sus cuadros más memorables, aquellos que nos han perpetuado en el recuerdo el inconfundible color del Mediterráneo y la imagen de las arduas labores asociadas a la pesca. Hoy es un barrio abandonado a su suerte, proscrito en las políticas públicas del Ayuntamiento, empeñado en la eliminación de uno de sus tramos patrimonialmente más valiosos para llevar a cabo una operación urbanística de envergadura que llevaría consigo la destrucción de lo que ese barrio ha significado en la historia del urbanismo valenciano.


El panorama es brutal: la incuria a que se ve sometido por parte del gobierno municipal contrasta con la espectacularidad y belleza de su patrimonio arquitectónico, un legado valiosísimo del modernismo cultivado a comienzos del siglo XX y que se traduce en un inventario admirable de viviendas de dos alturas, con fachadas estéticamente bien concebidas en las que el empleo de la cerámica de la tierra y la decoración imaginativa se traduce en un cromatismo variopinto y hermoso que invita a la mirada y a la evocación de lo que aquel barrio fue hasta que la codicia especulativa y el desprecio por el patrimonio lo han arrumbado a la imagen de desolación y marginalidad que hoy ofrece. Es una sensación extraña la que se tiene cuando se recorren sus calles, se observan sus viviendas tapiadas o el sinfín de comercios hace tiempo clausurados, como otro de los síntomas de su deliberada desvitalización. 

Mas, de pronto, la mirada se complace en el edificio que alberga la Sociedad Musical de la Unión de Pescadores del barrio. Iniciativa emblemática de la historia cultural valenciana, nacida en la primera década del siglo pasado, sobrevive en medio de la ruina que lo rodea, y lo hace con esfuerzo y al tiempo con ilusión, conscientes sus miembros de que el día que abandonen El Cabanyal una parte esencial de la vida del barrio pescador que mira hacia la Malvarrosa habrá desaparecido para siempre. Quiero con estas palabras dejar constancia del hecho y del homenaje que merecen.




7 de enero de 2010

La barbarie urbanística se apodera de Valencia. Atención a la tragedia que se cierne sobre el histórico barrio de El Cabanyal



Lo que está ocurriendo en Valencia supera todo lo imaginable. La ley al servicio del negocio y los intereses ocultos. La arrogancia enfrentada a la cultura y a la sensibilidad. Nadie que defienda la honestidad y la ética pública debe ignorar el alcance de la medida adoptada por el gobierno de Francisco Camps (¿les suena, no?, ¿para qué decir más que no se haya dicho ya de ese contraejemplo de la política digna?) contra la decisión adoptada por el Ministerio de Cultura de España que, en cumplimiento de una sentencia del Tribunal Supremo, ha decidido paralizar el proceso de “expolio y destrucción del barrio de El Cabanyal” de la ciudad de Valencia, catalogado como Bien de Interés Cultural por la Generalitat valenciana en 1993.
Aunque no hace mucho ese mismo gobierno consideró un disparate el Plan de demolición defendido con uñas, dientes e intereses de toda laya por la alcaldesa Barberá, hoy miserablemente se pliega a ella y en un alarde de arrogancia más que sospechoso decide, mediante un decreto-ley urgente, enfrentarse al acuerdo del Ministerio y al Tribunal Supremo para, autorizando el derribo de los 450 edificios amenazados, arropar sin rubor un Plan rechazado por el Colegio Superior de Arquitectos de España, la Real Academia de la Historia y las más prestigiosas asociaciones culturales de la Comunidad Valenciana, digna de mejor suerte. ¿Qué intereses encubre esa reacción y el impúdico argumentario que la sustenta, defendido por la portavoz del gobierno autónomo sin atreverse a levantar la vista del suelo?. Una vez más se echa de menos la opinión sobre la politica urbanística de esta ciudad por parte de Santiago Calatrava, al que tanto quieren los que esto hacen.






¿Qué diría, en cambio, el gran Joaquin Sorolla si levantara la cabeza y observara lo que esa gente que hoy manda en su tierra ha hecho y pretende hacer con el espacio urbano en el que tan brillantemente se inspirara el pintor de la luz para dar a conocer a esa Valencia que hoy, a través de sus dirigentes, le humilla sin piedad?. Ay, Valencia, ¿qué ha quedado de aquella Valencia de Joan Fuster o Manuel Vicent?. ¿Qué de la memoria evocada por Antonio Sanchís en una obra premonitoria?




Infórmense del tema, por favor, en España y en el mundo. No lo pasen por alto. La cuestión es gravísima. Observen cómo se sigue haciendo urbanismo en España. Observen la ínfima calidad que en algunas ocasiones ofrece la forma de hacer política.


Infórmense e informen a quien pueda interesar. Corran la voz, difundan el mensaje. Que no quede impune tamaño disparate, que tanto deteriora la imagen y el patrimonio cultural de nuestro país.

La Comunidad valenciana autoriza los derribos de El Cabanyal

Donde la voracidad y la incultura tratan de campar a sus anchas

11 de noviembre de 2008

¿Dónde está el problema de la vivienda?


Preocupados están los promotores inmobiliarios españoles porque el mercado de la vivienda está por los suelos, mientras las agencias que viven de venderla no paran de cerrar el negocio y dejar el local libre para otra actividad, que muchas veces tampoco lo cubre. La crisis se ha cebado con gravedad en un sector que hace apenas dos años nadaba en la abundancia, florecía en medio de cantidades masivas de dinero "negro" (¿qué ha sido de él?, ¿qué se ha hecho con él?) e hinchaba la cifra de beneficios - propietarios de suelo recalificado, promotores, ayuntamientos, alcaldes, concejales, intermediarios, etc. etc., - de cuantos en comandita (aunque haya habido honrosísimas excepciones), y en medio del silencio oficial, se aprovechaban especulativamente de la demanda de un bien básico social, constitucionalmente reconocido como un derecho más, al que la mayor parte de los compradores accedía sumergidos de por vida en hipotecas abrumadoras, que también hacían las delicias de Bancos, Cajas de Ahorros y Financieras de toda laya y condición. Miles de empleos se creaban al socaire de esta eclosión del sector inmobiliario, y ahora engrosan las cifras del paro sin saber hasta cuándo van a detenerse o comenzar a remitir.

¿Problema de la vivienda? Helo aquí. Paseaba antes de ayer por Valladolid cuando detuve la mirada ante un espectáculo que me llamó la atención. En la Sociedad de Suelo y Vivienda del Ayuntamiento, sita en la Plaza de la Rinconada, estaban colocadas inmensas "sábanas" de papel, de las que la gente pasaba y que yo quise mirar. Y fotografiar para dejar constancia del hecho. Lo que ví no me sorprendió, puesto que el tema lo conozco, pero sí me irritó muchísimo. "Una hartá", que dicen los andaluces. Se hacia pública la relación de los solicitantes para acceder a 39 viviendas de protección oficial en un barrio de las afueras. 39 viviendas en una ciudad en la que habitan 320.000 personas. ¿Saben Vds, queridos y sufridos lectores, cuántas, con nombres, apellidos, DNI y una historia de necesidades detrás (supongo que la gran mayoría) habían presentado la solicitud para que el azar les acompañara, confiando en que la suerte, y no mecanismos espurios, les sonriera en esta ocasión?. 39 viviendas al alcance de .............¡ 6453 demandantes!. Es decir, 165 peticiones por vivienda. Observé con detalle: ningún nombre se repetía. Un rato me pasé, solo, pegado al cristal. A algunos los conozco: son gente joven, no pocos licenciados universitarios, inmigrantes arraigados, personas en la flor de la vida, que procuran que la vida tenga la calidad deseada a través de una vivienda que les permita organizar su vida. Otro obstáculo más al que tiene que enfrentarse nuestra juventud.

¿Problema de la vivienda?. Miles de pisos vacíos aparecen registrados en esta ciudad y en todas las españolas. A más de medio millón asciende el número de viviendas sin vender, aunque las sociedades de tasación elevan esta cifra hasta las 920.000. Impresionante. Miles de pisos de segunda mano, de primera o en construcción esperan, como el arpa de Bécquer, "la mano de nieve que sepa arrancarla" o, lo que es lo mismo, al comprador que en el mercado libre se endeude hasta las cejas y roce la jubilación con la esperanza de que para entonces ya será, al fin, propietario de su casa.

¿Problema de la vivienda?. ¿Se imaginan Vds. de qué modo se reactivaría el sector sumido en la crisis si las viviendas disponibles en el mercado libre fueran accesibles a una demanda potencial más que suficiente para adquirirlas?. ¿Hasta qué punto la voracidad por el dinero fácil, y en no poca medida irregular, ha relegado hasta extremos increibles la promoción pública, hasta convertirla en algo marginal dentro de una oferta sobredimensionada?. Si hay un enorme plan de ayuda para asegurar la liquidez financiera de las entidades de crédito y se piensa en otorgar avales oficiales para que esas mismas entidades recuperen el vuelo..... ¿no parece pertinente arbitrar algún mecanismo de intervención destinado a facilitar el acceso a la vivienda de quienes realmente lo necesitan, con todos los controles que parezcan pertinentes?

Sin embargo, un alto representante de los promotores ha dicho que "antes de que la vivienda baje de precio, se las regalamos a los bancos". Por ahi van las declaraciones en ese mundo del dinero fácil propiciado por una inercia, que ha gozado de enorme tolerancia por el poder y los fedatarios públicos, a sabiendas de que estaba viciado hasta la médula. Cualquier cosa menos sensibilidad hacia unas necesidades cuya satisfacción sólo abre camino al endeudamiento o a la frustración.

21 de julio de 2008

¿En automóvil o a pie? Dos opciones enfrentadas para el disfrute del patrimonio histórico y natural.

Cuando hace unos días valoré críticamente el hecho de que la espectacular Plaza Mayor de la villa de Lerma (Burgos, España) no estuviese cerrada al aparcamiento de automóviles, que impiden por completo la percepción de ese bellísimo conjunto histórico-artístico, no supuse que el tema iba a suscitar la atención que ha merecido. Ha habido opiniones favorables a la mía y otras, bienvenidas sean también, en contra. Entre ellas, contundente y argumentada ha sido la de MANZACOSAS, a quien he conocido recientemente en esta sala virtual, de la mano de MERCHE PALLARÉS, magnífica anfitriona donde las haya. Su conocimiento del tema es notable y sus afirmaciones están apoyadas por un dominio incuestionable de cuanto sucede en Burgos y su provincia. No entraré yo en esos detalles, por más que algunos sean, cuando menos, opinables, aunque sí me reafirmaré en mi idea de que la concentración masiva de vehículos en un espacio de valor histórico-artístico o natural debe ser, en la medida de lo posible, evitada.

Es este un debate antiguo entre las reflexiones efectuadas sobre el modo de gestión de este tipo de espacios, especialmente sensibles. Pero ya no es un debate tan abierto como hace años, pues tanto la teoría como la experiencia práctica se reafirman en la idea de que la conservación y el uso sostenible de un bien patrimonial deben llevarse a cabo de forma que la percepción del espacio no se vea amenazada ni afectada por la presencia agobiante de "carros" de cuatro ruedas. Este planteamiento aparece ya claro y reconocida en la mayor parte de las Plazas históricas. Hagan memoria y me darán la razón. No me atrevería a decir en la totalidad, pues no me consta ese dato, pero es cierto que tanto en Europa como en América Latina, el espacio público por excelencia, que es la plaza de raiz histórica, el ámbito emblemático y represenativo de la ciudad, está casi siempre preservado de los múltiples impactos que provoca el tráfico rodado, salvo el uso viario a que puedan abrirse temporalmente para labores de carga y descarga. Transcurrida esa función, solaz pleno para los ciudadanos y sus miradas sin obstáculos que las entorpezcan.

Bien es cierto que se necesita dar opciones alternativas al estacionamiento de los coches. Y generalmente lo hay, aunque implique una distancia física entre el lugar donde se aparca y el lugar que se desea visitar. Las soluciones arbitradas en este sentido son numerosísimas y revelan resultados positivos cuando realmente existe voluntad política para ello. También en numerosos lugares se aplican medidas para facilitar el desplazamiento a pie a quienes tienen dificultades para hacerlo y no es infrecuente que los visitantes cuenten, a la entrada de la ciudad histórica, con guias y asesores que les explican las características de un trayecto que suele ser interesante y que se pierden cuando el acceso, por calles que nunca estuvieron concebidas con ese fin, se realiza en vehiculo de motor.

En cualquier caso, la cuestión que aquí se plantea tiene que ver con la persistencia de habitos de conducta, que habria que ir superando. En concreto, se trata de plantear hasta qué punto la dependencia del automóvil para el acceso indiscriminado a cualquier punto no se ha convertido más en una inercia de comportamiento que en una costumbre susceptible de ser modificada, al comprobar racionalmente de que no siempre puede ser así. Da la impresión de que con el coche se puede llegar a donde se quiera, pues no hay limites a su penetración. Se pretende llegar hasta el mismo lugar donde se desea, a un paso o poco más. Pero lo cierto es que, en un contexto de turismo masivo y de presión brutal sobre el paisaje, natural o edificado, lo más razonable y sensato sería hacer uso del coche hasta donde se deba y después recurrir al esfuerzo físico, a sabiendas de que es un hábito saludable que bien pronto compensa, cuando se llega al destino deseado y en función del cual se hace el viaje, la molestia que el visitante se ha tomado y que tampoco es como para llevarse las manos a la cabeza.

Imagen. Plaza Mayor de Bolonia, una de las primeras ciudades europeas en acometer medidas eficaces para la peatonalización del centro histórico.

13 de julio de 2008

Mensajes en la calle: el patrimonio entorpecido


Con motivo de una celebración familiar, he visitado este domingo la villa de Lerma, en la provincia de Burgos. Es un lugar de visita obligada. Destacada sobre el valle del río Arlanza, desde donde se divisa una magnífica perspectiva que lleva la mirada hasta las siluetas inconfundibles de la Cordillera Ibérica, sobresale por el interés de su historia y la riqueza arquitectónica y monumental legada por su relevancia en este sentido. El elemento distintivo de su personalidad urbana y artística se identifica con su Plaza Mayor, donde resalta la espectacular imagen del conjunto monástico- palaciego, testimonio del inmenso poder que en su época - la del reinado de Felipe III- tuvo el Duque de Lerma. La Plaza, de trazado regular y dominada por el impresionante Palacio, que el Duque mandó edificar para disponer de un edificio que emulase a El Escorial, tiene una superficie de 6.862 metros cuadrados, lo que la convierte en una de las Plazas Mayores más grandes de España. Es un conjunto espectacular, grandioso y de gran valor para visualizar y entender la España de comienzos del siglo XVII.

Pues bien, la perspectiva de este conjunto queda totalmente dificultada e impedida porque la plaza no es sino un enorme aparcamiento, caótico y atestado de vehículos, que acceden a ella sin limitación alguna, para acercarse a las puertas mismas del Palacio y dar buena cuenta de los manjares, gneralmente recios, servidos en los numerosos restaurantes que proliferan en su entorno. Los autobuses tiene prohibido el acceso, pero nadie evita que sus moles se aposenten en el empedrado e introduzcan otro más de los obstáculos que impiden contemplar la magnificiencia de un espacio singular. En definitiva, cualquier intento de disfrutar de este paisaje construido por la historia resulta vano y decepcionante. Una lástima. Otra prueba más de las numerosas deficiencias de que adolece en nuestro país el modo de entender y gestionar el espacio público, a fin de facilitar, sin estorbos, el conocimiento y disfrute del patrimonio, en este caso histórico-artístico.

Nota: Sigan mi consejo, que es, al menos, lo que mi familia y yo hicimos. Dejen su vehinculo a las afueras de la villa, ya que hay espacio suficiente, y suban lentamente a pie, que además es muy saludable. Aparte de corto, el trayecto les deparará experiencias muy gratas. Verán las calles del trazado medieval, algunas soportaladas, otras de nombro sonoro (como la que figura en la fotografía), tendrán la oportunidad de contemplar el magnífico edificio de la Colegiata de San Pedro y la balconada sobre el Valle del Arlanza, en una plaza donde destacan el convento de las Clarisas y el mausoleo dedicado al Cura Merino, uno de los héroes de la guerra contra los franceses, de la que ahora se celebra el segundo centenario. Y poco a poco, y como compensación al esfuerzo realizado, irán abriendo su mirada al espacio abierto de la Plaza Mayor, encontrando de frente el Palacio Ducal, espléndidamente rehabilitado e integrado en la red de los Paradores Nacionales de Turismo.

21 de abril de 2006

Reflexión y debate sobre el espacio latinoamericano

En Valladolid y Tordesillas tuvo lugar el VI Congreso de Geografía de América Latina, que coordinamos Luis Pastor y yo. Fue una ocasión magnífica para el encuentro, la reflexión y el debate sobre la situación del continente en los albores del siglo XXI.

Ese fue precisamente nuestro propósito: el de aprovechar esta oportunidad para someter a revisión muchos de los tópicos que se cernían sobre la Región y perfilar las ideas básicas sobre sus problemas, potencialidades y perspectivas. A la vista de lo ocurrido muchas de las consideraciones recogidas en esta obra - que editó la Universidad de Valladolid en colaboración con la Organización Iberoamericana de Cooperación Intermunicipal y la AECI - no tardarían en plasmarse en tendencias que hoy son reconocidas e interpretadas.
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