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4 de marzo de 2025

El fracaso de la cooperación estratégica de la Unión Europea con Rusia

 


La Europa recortada. Dibujo de José María Nieto González en Diario ABC, de Madrid. España. 3.marzo.2025

Es bueno invocar la Historia y la Geografía para sustentar razonamientos sólidos y convincentes cuando se trata de defender la idea de que Rusia forma parte de Europa y abogan, en función de esos criterios, por una voluntad de cooperación. Pero también es pertinente traer a colación la política, que a menudo contradice o somete a revisión los argumentos aportados por ambas disciplinas.

Hago uso para fundamentar esta entrada, que varios amigos me han reclamado, de las notas tomadas en el Instituto de Estudios Europeos en 2015 sobre el tema sometido a debate y que tuve el honor de coordinar.

En ese encuentro - dedicado a analizar las relaciones entre la UE y Rusia a raíz de la ocupación rusa de Crimea - se aludió al papel prometedor desempeñado en su momento por la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), nacida en los setenta, y considerada tras la Guerra Fría como un espacio privilegiado de intercambio entre Rusia y la UE sobre cuestiones de seguridad, defensa y colaboración científico-técnica. Rusia se consideraba parte de la civilización europea y aspiraba a sumarse al proyecto europeo. Ello explica que en 2000 Vladimir Putin defendiera una “Gran Europa desde Lisboa hasta Vladivostok”.

Sin embargo, en la conferencia de seguridad de Munich de 2007, un hito en la evolución de estas relaciones, el ruso planteó una crítica furibunda al modelo unipolar de un mundo dominado por Washington, y al enfoque de los Estados Unidos que, en “el ámbito político, económico, incluso en términos de ayuda al desarrollo impone su sistema de valores al resto del mundo".

El presidente ruso atacó el carácter "unilateral" de algunas decisiones estadounidenses, ignorando la opinión de la comunidad internacional: intervención de la OTAN en Yugoslavia en 1999, retirada del Tratado sobre misiles antibalísticos (ABM), invasión de Irak en 2003... También criticó la política de defensa estadounidense, dominante en la alianza euroatlántica, denunciando la ampliación de la OTAN a pesar de las promesas de no ampliación. más allá de los cuatro Estados que se unieron a la Alianza en 1999.

En consonancia con esta crítica, la OSCE, en la que Rusia habia depositado muchas esperanzas a comienzos del siglo XXI, fue vista desde entonces como un instrumento dependiente de la OTAN y supeditado plenamente a la hegemonía y a los intereses estadounidenses. Ello condujo a Rusia a cuestionar la universalidad del orden liberal que entendía como "el lado oscuro de la globalización ilimitada" (así lo definióa), viendo a la UE y sus instituciones como el deseo de imponer este orden a toda costa y de afectar definitivamente el antiguo bloque del Este por las presiones atlánticas bajo la primacía dominante de Estados Unidos.

Las revoluciones “de color” (de las Rosas en Georgia 2003, Naranja en Ucrania 2004) son analizadas por el discurso oficial ruso como emanaciones de una política de subversión occidental, basada en la extensión militar de la OTAN y la extensión político-económica de la UE, con el objetivo de cercar a Rusia y disminuir su influencia en la antigua zona soviética. Es en este contexto crítico en el que Rusia plantea en 2009 el desarrollo de su propio proyecto de integración económica mediante la creación de la Unión Aduanera Euroasiática, que cristalizará en 2014 en la Unión Económica Euroasiática. Se trata de una réplica rotunda al modelo de la Unión Europea el mismo año en el que tiene lugar la ocupación de Crimea.

La postura del Kremlin, claramente reafirmada ya en la conferencia de Munich de 2007, quedó decantada de manera definitiva a favor de la “defensa de los intereses nacionales”, y de su soberanía nacional y de la capacidad de defensa de Rusia entendiendo que la desestabilización del espacio postsoviético podría representar una potencial y grave amenaza a su seguridad. Las tensiones en Ucrania a raíz de la crisis del Maidán aceleraron este proceso con la ocupación de la península de Crimea.

Vistas las cosas desde esta perspectiva, la alianza atlántica y la fuerte hegemonía ostentada en ella por Estados Unidos se han vuelto, al fin, en contra de Europa cuando esa relación se ha visto trastocada unilateral y drásticamente por la vinculación de la estrategia norteamericana con la posición rusa, en virtud del repliegue planteado por Trump y su obsesión por compartir con Rusia el negocio de los minerales del futuro, el objetivo prioritario del delincuente de la Casa Blanca. La UE se ha quedado así abandonada militarmente por Estados Unidos y obligada a una reconversión en todos los órdenes de cuyas repercusiones cabe esperar resultados aún imprevisibles.

29 de marzo de 2022

Acogida y asilo a los refugiados ucranianos



 ¿Se imaginan lo que suponen y significan diez millones de personas desplazadas por la agresión rusa de Crimea? Puede ser una cifra exagerada, pero, en cualquier caso, va a alcanzar niveles espectaculares. Ese dato, estimado por la Comisión y avalado por ACNUR, equivale a tres veces la población de Madrid, cuatro la de Castilla y León, la de Portugal toda, casi el doble del censo registrado en las tres pequeñas repúblicas del Báltico... No ha habido en la historia de la humanidad tal volumen de exiliados en tan corto período de tiempo. El desafío es enorme; el problema, de una magnitud extraordinaria.

De pronto se impone la adopción de una política de asilo, acogida e integración que no tiene precedentes. Cabe pensar que ese movimiento masivo se encamina preferentemente a la Unión Europea, obligada a asumir una función para la que no está preparada. Si el país que riega el Dniéper va a quedar asolado y sus expectativas de desarrollo muy condicionadas por una recuperación difícilmente previsible en sus plazos e intensidad, ¿por dónde se encaminarán los afanes e ilusiones de una comunidad tan castigada y empobrecida?
La Unión Europa es para muchos un horizonte prometedor, estimulante, atractivo y repleto de esperanzas. No hay en el mundo un escenario igual. Ni lo habrá. Los que vivieron bajo el yugo de la Gran Mentira que fue el modelo soviético lo saben bien.

24 de marzo de 2022

Contra la agresión criminal de Rusia. Canto a Ucrania

 



Tierras negras y feraces
tierras todas, de la Ucrania malherida
qué cruel ha sido la Historia con ellas
Tierras inmensas de cereal y girasol
expandidas en el horizonte inabarcable
bajo la luz del cielo protector
y fecundadas por el Dniéper indómito que no cesa
Son tierras henchidas de amarillo y azul
Tierras hoy condenadas al hambre, a la miseria,
al ultraje por quien abusa de ellas
Miserable sea por siempre
Tierras de heroísmo y resistencia
Tierras empeñadas en vivir en paz
Abiertas al Mar Negro y al Mediterráneo allende
Solo quieren respirar
solo quieren libertad
libertad para pensar, libertad para contemplar
sus horizontes destruidos
sus ciudades asediadas y arrasadas por la bestia
sus ciudadanos asesinados por doquier
el éxodo masivo de sus hijos exhaustos
Tierras indómitas de Ucrania, tan cerca y tan lejos
Son Europa, europeos libres
Símbolo de independencia y dignidad
en estos tiempos convulsos
que conmueven este siglo
de zozobras, exilios y esperanzas


18 de marzo de 2022

La invasión criminal sobre Ucrania

 La invasión criminal que el ejército ruso está llevando a cabo en Ucrania se caracteriza por una lógica geográfica aplastante, de manual de terror territorial, bárbaramente planificado. Todas las guerras persiguen el mismo objetivo: la ocupación, la dominación, el control del territorio enemigo. Sin embargo, la desencadenada el 24 de febrero de 2022 no es una guerra convencional, pues no hay enfrentamientos de combate entre profesionales de la guerra ni siquiera la respuesta de la población agredida responde a los esquemas propios de la reacción guerrillera efectiva que algunos suponiamos se iba a producir y en función de la cual quedaba justificado el envío de armamento para la defensa contra la bestia agresora.

No. Es una guerra de aniquilación progresiva, no errática sino sistemática, ajustada a tres objetivos de inequívoca dimensión espacial: la desmembración del país rompiendo sus estructuras de organización interna, el aislamiento de Ucrania mediante la interrupción de sus posibilidades de proyección marina y la destrucción de sus elementos urbanos más representativos. Este aspecto requiere nota a pie de página.
Los tres objetivos pretenden lo más inhumano que uno imaginarse pueda: minar la moral de la ciudadanía, provocar el terror global para impedir la capacidad de respuesta, obligar al éxodo masivo e interminable y trasmitir la idea de que la rendición es inevitable.
De seguir así las cosas Putin, albacea del nazismo ruso, puede actuar como le venga en gana, sin límites ni restricciones. Puede hacer lo que quiera con Ucrania y lograr su fin principal: humillar a la Unión Europea y a las democracias liberales. El panorama es desolador y a corto plazo - pues su dominio en el comercio de gas a Europa le sitúa en posición muy ventajosa- solo puede ser neutralizado mediante la intervención decidida de China, que para ello pondrá sus condiciones a Estados Unidos y la Unión Europea. Hay quien opina que la oligarquía rusa, afectada por las sanciones, pueda hacer caer al autócrata asesino, antiguo colaborador de la Stasi.
En cualquier caso, una nueva configuración del mundo se perfila quizá tras la agresión rusa a la libertad.

10 de marzo de 2022

Malditos sean

 


Así que pasen mil años permanecerá siempre indeleble en la memoria del mundo el recuerdo del día 9 de marzo de 2022, en el que el nazismo expansionista ruso, encarnado en un abyecto criminal de guerra apellidado Putin, bombardeó deliberadamente el hospital materno-infantil de la ciudad ucraniana de Mariúpol. Asesinos de seres indefensos quienes tal salvajada hicieron. Criminales sin entrañas. Así que pasen mil años, no se olvidará. Malditos sean para siempre.

8 de marzo de 2022

Mensajes en la calle: Paseo entre la devastación

 



Una abuela pasea con su nieta en medio de la devastación de su su ciudad. El nazismo ruso se ha cebado en ella. Todo a su paso es ruina y muerte. En eso se ha convertido la Rusia actual: en muerte, destrucción, corrupción, miseria. Aún es invierno en las llanuras de tierra negra de Ucrania. Hace frío. Van abrigadas y con buenas prendas. Solían pasear y de vez en cuando sonreír con la mirada. La ciudad es bella, de grandes avenidas y con referencias visuales que llaman la atención. Les gusta descubrir la ciudad con las manos unidas y comentar lo que ven. No parecen asustadas: el horror anida en sus corazones.

La relación con los nietos tiene un encanto difícil de describir. Sólo es descifrable a partir de la intimidad que procura. No han querido quedarse en casa, tal vez porque ya no la tienen o no se pueden quedar en ella mucho tiempo. Saben lo que es el miedo, sienten pavor con los estruendos que les impiden hablar y dormir. Pero que nadie les quite su paseo cotidiano, el recorrido por las calles de siempre, el comentario con la sonrisa en la mirada y a media voz. Fíjate bien - le dice la abuela - nunca olvides lo que estás viendo. La niña calla o, a lo sumo e incrédula, musita un por qué.
¿Qué pensarán ahora? ¿Cómo influye la diferencia de edad en la percepción del espacio de vida destrozado? Cuando la abuela ya no esté, ¿Qué recuerdos tendrá la nieta de aquel paseo por las calles de Kyiv cuando todavía no había aflorado la primavera en las tierras negras de Ucrania?

Fotografía: Washington Post. 7.3.22



7 de marzo de 2022

Contra el genocidio y la destrucción de Ucrania: la libertad de información perseguida

 


Sabe bien el criminal del Kremlin lo que la libertad de información significa. Coherente con la brutalidad aplicada en la invasión y destrucción de Ucrania, las imágenes surgidas de la tragedia operan como aldabonazos contundentes en la opinión pública, para la que es inasumible tanta indignidad. Una agresión de esas características acaba trayendo consigo no sólo el hundimiento de la imagen de quien las provoca, aunque le importe bien poco, sino también su derrota definitiva en la guerra de la información, necesariamente decantada, por principio, a favor de la libertad como su indispensable y permanente asidero.

Y esa es la guerra que ha perdido Putin para siempre pues siempre permanecerán patentes en las páginas de la Historia la magnitud del genocidio cometido, los millares de desarraigos ocasionados, la muerte y la devastación por doquier. Así que pasen los años, las imágenes de su crimen le sobrevivirán y le marcarán con sus trágicos perfiles en las páginas del tiempo. Es ahora cuando volvemos a recuperar las estampas de Grozni y Alepo destruidos, la miseria producida en Crimea, los salvajes impactos en Chechenia. Son las imágenes del espanto eterno que acompañan a las agresiones que en el mundo son y han sido, pues nada hace olvidar, gracias a ellas, lo ocurrido en Palestina, en Irak, en Afganistán, en Vietnam, en el Sáhara, en Yemen, en Santiago de Chile... Las ciudades ucranianas nos remiten a la experiencia de Leningrado cercada por los nazis, ahora representados por la barbarie rusa. Putin trata de convertir a Ucrania, ochenta y un años después, en un inmenso Leningrado.
Es la Geografía del Horror en cuya descripción descuella, incólume, prestigiosa y necesaria, la labor de los periodistas, de los reporteros de la libertad que se juegan la vida y que, a la postre, se convierten en los mayores adversarios de los sátrapas y criminales precisamente porque la defensa de la libertad de información - y cuya prohibición ha motivado el abandono masivo de Rusia por parte de los medios de comunicación - edifica los pilares sobre los que se asienta su derrota al tiempo que evita que sus crímenes y salvajadas queden sumergidos en las fosas del olvido.

5 de marzo de 2022

El pacifismo como rendición

 


La fotografía - que hoy publica la edición de Le Monde - corresponde a la visita que el dictador sirio realizó a Vladimir Putin el 21 de octubre de 2015. La imagen, de hace siete años, es impresionante. Habla por sí sola. El criminal y genocida ruso ya había invadido Chechenia, arrasado Grozni y anexionado Crimea. La OTAN y Europa callaron ante tanta destrucción y barbarie, vulnerando la legalidad internacional. Nadie dijo nada. Por ninguna parte se apreció una toma de conciencia sobre la tragedia que se cernía sobre Europa y sobre el mundo.  Hasta hoy, cuando miserable y brutalmente se pretende destruir a Ucrania como realidad y proyecto, de pulverizar sus sueños de emancipación de la bestia. Y, si le sale como pretende, los límites pueden ser imprevisibles. Ucrania quiere ser europea, libre, no sometida al atroz modelo ruso o bielorruso. Defiende la dignidad frente a la dictadura. 

Apelar a las vías diplomáticas como única solución es peor que una ingenuidad: es, objetivamente, un acto cínico e inmoral de colaboracionismo indecente con el invasor. Quienes así plantean las cosas, con la pretensión de engañar a los que les escuchan, bien saben que se ha tratado de negociar hasta la saciedad y que la disposición a la negociación diplomática del nazi del Kremlin es absolutamente nula. Equivale a exigir al Estado y al pueblo de Ucrania que capitulen, abandonen la resistencia armada y, llegado el caso, imploren, sumisos y derrotados algún de clemencia o conmiseración. Supone además renegar de la reacción, por una vez rápida y vigorosa, de la Unión Europea. No contiene un llamamiento a la paz, sino a la rendición. Es el pacifismo al servicio del invasor.
El objetivo inmediato no debe ser la paz, sino la derrota de Putin, lograr que el coste de la invasión le resulte insoportable y disuasorio para aventuras ulteriores de ese mismo signo. El camino de la paz pasa obligatoriamente por redoblar la resistencia —sí, la resistencia armada—, aislar y asfixiar internacionalmente al Estado agresor y convencer a su ambiguo colega chino de que no le conviene seguir respaldando este disparate y al asesino que lo capitanea. Ucrania tiene que convertirse en un calvario político, económico y militar para Putin. Y, a ser posible, en su sarcófago. Renunciar a ello no es apostar por la paz, sino avalar esta masacre e invertir en futuras guerras de ocupación y devastación.


27 de febrero de 2022

La Historia dará cuenta del heroismo de Ucrania

 






"El futuro de la Humanidad depende de lo que pase en Ucrania". "El futuro de la Humanidad está en juego en Ucrania".

 Con estas expresivas manifestaciones Yuval Noah Harari subraya la dimensión global que presentan la invasión ocupación, destrucción y humillación desencadenadas por el nazismo ruso en Ucrania. Ucrania como símbolo de la libertad frente a los nazis rusos. Ucrania frente a la tiranía y la violencia. 

El mundo libre apoya al heroico pueblo ucraniano frente al nacionalismo étnico destructor y expoliador. Todos somos ucranianos en estos trágicos momentos. 

Suceda lo que suceda, la Historia dará cuenta del valor y el heroísmo del pueblo ucraniano, de su Gobierno y de su Presidente, Volodomir Zelenski, frente a la barbarie de los criminales del Kremlin y de su corrupto y terrorista  presidente.  Aislada internacionalmente, urge que la República Popular China condene la agresión y ayude a poner fin a la destrucción de Ucrania y de su sociedad. 

El pueblo ruso y su Ejército deben reaccionar frente a quienes les aíslan del mundo deponiendo al salvaje que los gobierna, el cual habrá de ser sometido a la Corte Penal Internacional de la Haya a fin de ser declarado criminal de guerra.



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