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19 de septiembre de 2025

Mensajes en la calle: el valor de la proyección poética

 

El valor de los mensajes callejeros. El espacio urbano se construye a través de las señales, duraderas o efímeras, que transmite y que, provocativas de la atención y la curiosidad, invitan al descubrimiento de las posibilidades de comunicación y encuentro que la ciudad propicia. Qué bien lo entendió mi admirado Gaston Bachelard (1884-1962) en su "poética del espacio", donde dice: "incluso a nivel de una imagen poética aislada, en el único devenir expresivo que es el verso, puede aparecer la resonancia fenomenológica; y en su extrema simplicidad nos da el dominio de nuestro lenguaje".
Las iniciativas que favorecen la relación cobran atractivo y sentido valioso cuando se abren a la capacidad creativa que deriva de la imaginación y del afán por averiguar lo que se esconde tras ella. Basta la simple mirada del mensaje para intuir de qué va el lacónico texto sin que sea necesario precisar mucho más, ya que frase tan elemental puede sugerir perspectivas enriquecedoras, pendientes de ulterior averiguación.

De momento, el paseante se limita a especular sobre el valor inherente a la poesía, que en la idea vertida en el cartel parece ir más allá del mercadeo convencional. Pues no se trata de entenderlo como una cuestión de compra y venta, sino como una actitud que, abierta al encuentro y quizá a la competencia, resulta generadora de interesante valor añadido cultural.

24 de junio de 2025

Las manos que no cesan


 "Tengo las manos de ayer

me faltan las de mañana"

Me detengo en esta idea, que invita a pensar sobre lo que tenemos y lo que nos falta. Queda aún mucho por escribir, por dibujar, por discutir. Siempre hay un horizonte por descubrir
Es un texto de Eduardo Chillida en la magnífica exposición de su obra en el Palacio de Villena, en Valladolid. Muy recomendable

30 de mayo de 2025

Descubriendo la relación de Antonio Machado con las ciudades

 

Hacia tiempo que no había leído un libro en tan poco tiempo. Se presentó en Valladolid el jueves 29 de mayo, en un acto memorable embarnecido por las interpretaciones musicales de Ernesto Monsalve (piano) y Eva Helena García (cello). Acabo de terminarlo cuando termina mayo con un inmenso aguacero. Al levantar la vista tras la lectura arrobada, he tenido la sensación de que el cielo se fundía, por medio del agua bravía, con la Tierra.
Lo ha escrito Carlos Aganzo y el texto se enriquece con bellos dibujos de Daniel Parra. La edición, de Tinta Blanca, una de las editoriales de mayor calidad en España, es magnífica.
Está dedicado a la indagación, para plasmarla literariamente, en un filón inagotable: la vida y la obra de Antonio Machado a través de la peripecia vital experimentada por el poeta en las nueve ciudades que jalonaron su vida y orientaron el despliegue de su inmenso talento.

Adentrarse en las relaciones afectivas e históricas desarrolladas por el escritor eterno en Sevilla, Soria, Madrid, Baeza, Segovia, Valencia, Barcelona, Rocafort y Colliure proporciona al lector una perspectiva cultural, geográfica, histórica y humana que hace mella en lo más profundo de las emociones.

22 de enero de 2025

Enseñanzas del poeta Jorge Guillén sobre lo que el hielo significa


 El tiempo no pasa por Jorge Guillén, el enorme poeta que, como dijo Miguel Delibes, "nos ha enseñado tanto a descubrir lo que somos". Da igual que el sol apriete con sus fogones abiertos, que las lluvias y granizos muestren la furia implacable del cielo, que las nieblas difuminen las siluetas... Pero estoy seguro que se siente confortado por la presencia del hielo que, cada año más excepcionalmente, detiene el flujo en las superficies de las láminas de agua. Y es que el hielo asegura la continuidad de las corrientes hídricas, alimenta como reservorio los cauces más allá de la estación que lo ocasiona, permite comprobar el significado de los cambios térmicos y sus efectos transformadores en el entorno.

El hielo conserva lo que ya no tiene vida a la par que estimula, merced a los contrastes de temperatura que provoca, la viveza de las corrientes que explican las maravillas de la biología lagunar, fluvial y marina. ¿Quién no recuerda esa maravillosa frase con la que comienza Cien años de soledad, la inolvidable novela de Gabriel García Márquez, cuando alude a que "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo"? .
El hielo: entre lo simbólico y lo necesario.

De todo eso y de mucho más habla, con su palabra eterna y sabia en una clase incesante, el excelso escritor, que nació en Valladolid y se despidió para siempre en Málaga, al niño atento que lo acompaña. Y para ello nada tan adecuado, en esa relación didáctica y de confianza, como el ejemplo del pequeño barco que, como todo lo que está diseñado para navegar, ejemplifica la expresividad que ofrece la adaptación a las inevitables variaciones climáticas.

18 de enero de 2025

La huella inmensa de Paco Ibáñez




 Nunca escribiré mis memorias pues no valen la pena, pero, si lo hiciera, un apartado específico merecería la alusión al impacto, estético y emocional, que hace muchos años - sucedió el 8 de noviembre de 1968 en el Colegio Mayor Santa Cruz de Valladolid - me produjo el descubrimiento inesperado de Paco Ibáñez. Es probable que los jóvenes le desconozcan, aunque imagino que, de tomar contacto con su obra y su estilo, sin duda les provocaría sensaciones similares. Quién sabe. De todo podemos esperar.

Cuando en 1968 legó a España el LP con las canciones desplegadas por él poco antes en el. Olympia de Paris, trajo consigo una especie de conmoción que para muchos, entre los que me encuentro, habría de perdurar para siempre. El hallazgo comenzaba con 'Cuando ya nada se espera personalmente exaltante... ", del famoso poema de Gabriel Celaya " La poesía es un arma cargada de futuro ". Y seguía con aquel, como un martillo, "maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales". Pervive incólume y fresco en la memoria al igual que las versiones cantadas de piezas eternas de Alberti, Otero, Quevedo, Lorca, Goytisolo, Miguel Hernández, Góngora, Cernuda, Antonio Machado...
Trató, y lo consiguió, de proyectar con sensibilidad y enorme talento la poesía imperecedera de la España creativa y luchadora, de la España de la rabia y de la idea: una poesía musicalizada que en aquel momento supuso un viento de enriquecimiento cultural y esperanza de libertad, al socaire de la voz de Paco, amparada en aquellas letras conmovedoras, que contribuían a despejar las brumas agobiantes y siniestras de la dictadura en sus años finales.

Cumplió nueve décadas de brío y juventud el pasado mes de noviembre. Felicidades, Paco



9 de diciembre de 2024

Prohibido hablar de los niños asesinados en Gaza

 


He ahí un poema que conmueve y clama al cielo de la indignidad y la vergüenza. Un aldabonazo a las conciencias. Un poema contundente de denuncia sobre la voluntad de ocultar los niños asesinados en Gaza. La tragedia inmensa de la infancia que vive en la tierra palestina. Esos niños no existen ni tienen nombre. Un aldabonazo a las conciencias de un mundo que no puede permanecer indiferente ni mirar para otro lado. El poema de Michel Rosen debe ser conocido en todo el mundo.

Don’t Mention the Children

‘Israel bans radio advert listing names of children killed in Gaza.’ 

Don’t mention the children.
Don’t name the dead children.
The people must not know the names
of the dead children.
The names of the children must be hidden.
The children must be nameless.
The children must leave this world
having no names.
No one must know the names of
the dead children.
No one must say the names of
the dead children.
No one must even think that the children
have names.
People must understand that it would be dangerous
to know the names of the children.
The people must be protected from
knowing the names of the children.
The names of the children could spread
like wildfire.
The people would not be safe if they knew
the names of the children.
Don’t name the dead children.
Don’t remember the dead children.
Don’t think of the dead children.
Don’t say: ‘dead children’.

Published with kind permission of the author.




7 de diciembre de 2024

Amor a los ochenta años





Conozco a Pablo del Barco Alonso desde hace sesenta años. Aunque nos vemos poco, la relación de amistad, fraguada en Burgos, en Valladolid y en Cádiz, permanece incólume, así cien borrascas la amenazaran y el cielo se confundiese con la Tierra. Lo traigo a colación porque me acaba de conmover el alma, entendida como metáfora de la sensibilidad, al invitarme a asistir en Burgos a la presentación de un poemario - Amor a los ochenta - que no es, ni para él ni para mí, un poemario más.
Conociéndole como le conozco, lo intuyo como ese canto a la esperanza y a la recuperación de la juventud que necesitamos en esa etapa avanzada de la vida cuando suma ya casi ocho décadas, y fecundas además. Es admirable elevar palabras emocionantes y provocadoras sobre lo que puede significar "amar" y "ser amado", como él defiende cuando se han cumplido los ochenta años. ¿ De qué manera es posible elaborar un lenguaje que responda a la veracidad de unos sentimientos que el paso del tiempo ha seguramente desleído o erosionado? ¿Con qué grado de firmeza es posible aferrarse a ilusiones y esperanzas placenteras, que uno pudiera considerar superadas, si no es a través de esa fortaleza que deriva de la voluntad de no desvincularse de las posibilidades inherentes a la sensación de una juventud renovada en la última etapa de la vida?
Cuando el balance conseguido deja ya escaso resquicio a lo necesario y repele lo superfluo mientras se aferra a los comportamientos que permitan preservar lo más importante de todo que son la salud y la amistad, mensajes como los que Pablo trata de transmitir constituyen un estímulo para sentir que algo tan esencial como es el sentimiento amoroso, sigue teniendo pleno sentido. ¿ No les parece valioso en estos tiempos de zozobras, mediocridades e individualismos en exceso?


 

28 de octubre de 2024

He regresado de nuevo al rincón del poeta que ambos construimos en el Café El Norte, al fondo a la derecha, a donde no llegaban los ruidos de la clientela. Aunque el espacio hoy estaba vacío, los recuerdos afloraban imparables.
He recordado a Juanjo Molinero, el Moli, filósofo, enamorado de París, experto en Gaston Bachelard y en Miguel Hernández. Nos conocimos hace cuarenta años en su pueblo natal, en Belorado (Burgos), y desde entonces se tejió un vinculo afectivo que, con las intermitencias del tiempo, sobrevivió incólume a las erosiones que el paso de los años provoca. La relación de amistad se estrechó con la edad, como reacción por mi parte a la soledad en que vivía. Tratamos de contrarrestarla mediante los encuentros en esa magnifica cafetería de la Plaza Mayor de Valladolid. Las citas eran tan deseadas como respetadas. Los lunes y los jueves, de 11 a 13.30. Objetivo: hablar sin parar, entreverando la seriedad con el humor, los recuerdos con los proyectos de futuro, las nostalgias con las esperanzas. Duraron tres años, que transcurrieron con la rapidez y la lentitud con que, según los momentos,. se percibe desde la edad provecta el paso del tiempo.
La complicidad personal e intelectual se apoyaba en los comentarios sobre las noticias del periódico del día, alguna que otra alusión a los achaques, y especialmente el espacio de comunicación se enriquecía al compás de la poesía, que él cultivaba con esmero y que yo atendía con afecto, sorpresa y satisfacción. Todos los días llevaba un poema para comentarlo conmigo. Sobre la vida, sobre Isabel, sobre María, sobre Burgos, sobre Castilla, sobre las ilusiones y los desengaños. Confieso que aprendí mucho, y sobre todo aprendí lo que significa el valor de la amistad construida sobre la palabra libre e indómita... y la sinceridad.
Hoy, 28 de octubre, he regresado a nuestro rincón del Café El Norte. Estaba vacío. He leído uno de sus poemas en solitario. Hace exactamente un año que falleció. Volveré, solo, de vez en cuando. Le echo de menos.

 

17 de noviembre de 2023

Palestino, que no se te olvide nunca


Riki Blanco, 2023





Palestino, 

No hables, no te muevas,
no grites, no te exaltes,
no protestes,
no tires piedras.
La historia nos ha dado la razón,
tus hermanos se resistieron
contra la ocupación ilegal, el expolio, el apartheid
y tú la perdiste para siempre.

Que no se te olvide

Has perdido el suelo, has perdido el vuelo,
has perdido el agua, y hasta la luz del sol.
Si pasas hambre, si tienes sed,
si tu salud se quebranta,
si no llegas a tiempo al hospital,
ese es tu problema.
Que no se te olvide




Las carreteras no son tuyas, y los campos tampoco,
tampoco los hospitales 
no intentes pasar hasta que yo quiera,
detente ante el muro,

nunca vayas por delante, tampoco a mi lado,
sino tras de mí.
Yo impongo la ley, aunque sea ilegal, y tú obedeces
Que no se te olvide.

Te rebelas contra el genocidio, pero no eres fuerte,
en vano intentas hacer frente a nuestra brutalidad
y lo vas a pagar de forma implacable.
Porque los misiles que destruyen en masa,
los aviones que lo destrozan todo
están en nuestras manos
Que no se te olvide

Porque la fuerza es nuestra,
porque la cultura de la guerra nos secunda y protege.
Que la cuestionen no nos importa.
Jamás sus condenas han llegado a nada,
cualquier pretexto nos vale
para demostrar quién tiene la fuerza.

Que no se te olvide
Eres débil y lo sabes. Nunca ganarás.
Los grandes del mundo nos apoyan,
el Derecho Internacional no va con nosotros
hay sicarios de la prensa dispuestos a todo
para justificar lo que sea,
Tenemos cómplices y encubridores que nos amparan
y nos seguirán apoyando, hagamos lo que hagamos.

Que no se te olvide
El territorio es nuestro en su totalidad.
Nuestro para siempre, eternamente, y tú no cabes en él.

Que no se te olvide jamás...
o te arrepentirás



Manifestación contra la destrucción y las matanzas provocadas por el ejército de Israel en Gaza, celebrada en Valladolid el 30 de Diciembre de 2008

28 de octubre de 2023

Despedida a Juan José Molinero, poeta de los Montes de Oca

 


Estas son las palabras que pronuncié en el acto de despedida a Juna José Molinero en Valladolid, el 28 de octubre de 2023, a las 16,15 horas. 


¿Recuerdas, Juan José Molinero, Moli, cuando quedamos en viajar a Belorado para acabar de tomar aquellas notas que necesitabas para escribir esa obra en ciernes que titulabas “los Días felices”? ¿Recuerdas cuando comentamos la posibilidad de emprender un viaje a Urueña para precisar aquellos detalles que se te escaparon en tu última visita y completar así el poema que te bullía en la cabeza como una emulación del que había compuesto Jorge Guillén en ese mismo escenario?

Es que lo tuyo, Molí, era un sin parar, un continuo e incesante flujo de ideas y de iniciativas que no hacían sino reflejar el deseo de vivir y de aprovechar al máximo la vida que te quedaba. Sentíamos que no era mucha pero no nos resignábamos a pensar que se acortase tanto. Daba la impresión de que te encontrabas en una permanente y obsesiva lucha contra el tiempo y las erosiones que conlleva. Transmitías un deseo constante por dejar atrás los malos recuerdos que te llevaban a evocar las enfermedades sufridas, los desengaños, las decepciones para aferrarte, con la pasión que siempre te caracterizó, por los momentos más gratos de tu experiencia vital que siempre estuvo asociada a la figura de Maribel, de la infancia y adolescencia de tu hija María, de tus hermanos y de ese ramillete de amigos y compañeros que nunca te abandonamos.

Cuando mencionabas a estas personas, y lo hacías con mucha frecuencia, era fácil comprobar que tu relación con todas ellas gravitaba en torno a la poesía, de la que constituían una fecunda fuente de inspiración, que plasmabas con  acierto y con letra inconfundible en el lugar menos pensado. La verdad es que era admirable tu capacidad para poetizar cuanto veías y admirabas. Manifestabas una propensión admirable a la descripción de la belleza y a abordarla con extraordinaria sensibilidad. ¿Y qué decir de esa otra vertiente de tu vida y de la que tantas lecciones supiste transmitir? Me refiero a la Filosofía, entendida en su acepción más cabal, es decir, la de asumirla como el amor a la sabiduría. No escatimabas esfuerzos para hablar de los pensadores que mayor interés te habían suscitado. No son fáciles de olvidar tus disertaciones sobre Gastón Bachelard que enriquecías con las experiencias y conversaciones compartidas en París. De cuando en cuando, el nombre de Emilio Lledó, otra de tus grandes referencias, afloraba para dar lugar a explicaciones con todo lujo de detalles.

Si cuantos estamos aquí seríamos capaces de llenar decenas de páginas de vivencias compartidas contigo, personalmente no puedo dejar de aludir a lo que han significado para mí las complicidades mantenidas contigo en los últimos cuatro años, en los que se retomaron unos vínculos y unas confianzas que hundían sus raíces desde la época en que nos conocimos allá por comienzos de los años ochenta en Burgos tras coincidir en un recital de poetas burgaleses, entre ellos el admirado e inolvidable Tino Barriuso, y en el contexto de las zozobras personales y académicas vividas en el Colegio Universitario de la ciudad del Arlanzón.

La etapa más reciente, recuperada la relación cuando en la primavera de 2019 mantuvimos aquella conversación inesperada en la cafetería El Minuto, no ha podido ser más intensa en todos los sentidos. Del sinfín de detalles que desde entonces se agolpan en la memoria y que culminan en la definitiva despedida de hoy – nunca pensaste, me decías, despedirte en otoño; prevalecía en ti la idea de hacer el viaje final en primavera- me limitaré en adelante a recordar las veladas del Café del Norte. Confieso no haber tenido nunca una experiencia parecida. Lunes y miércoles, de 11 a 13,30. No importaba el tiempo que hacía. Al final de la cafetería instalaste tu despacho. Lugar de encuentro, lugar para la confidencia y la elaboración de proyectos, concebidos con ilusión aun a sabiendas de que difícilmente se llevarían a cabo. Fue en ese escenario donde de forma inesperada, y mientras me ausenté, me escribiste un poema, que siempre estará conmigo. No lo olvidaré: fue el día de El Corpus de 2023. 





Con el periódico del día como referencia y guión de los temas a tratar en esos encuentros cafeteros, el viraje hacia la poesía se hacía inevitable a la par que grato y, si cabe, hasta necesario. El ambiente se iba calentando, la inspiración llegaba al fin, nadie molestaba, el espacio y el tiempo te pertenecían, pues bien sabías que nadie te lo iba a quitar. Aunque la enfermedad iba haciendo mella, el afán de vivir se sobreponía al desasosiego y a la incertidumbre. La forma de afrontar los infortunios que te afectaban se resolvían con la escritura de un poema sobre el mantel de papel de la cafetería. Al terminar los versos, casi siempre afloraba la pregunta inevitable: ¿Cuándo vamos a viajar a Belorado? Esa será la asignatura pendiente que bien sabíamos que era imposible resolver.

Descansa en paz, poeta de los Montes de Oca

19 de mayo de 2022

Un buen consejo

 


Un gran consejo del gran poeta Tomás Salvador González. Fue mi hermano. Aquellas conversaciones de Agosto en el Valle del Tiétar.

18 de mayo de 2013

Evocaciones




Cuando el viento amaina
es el momento de descifrar
el silbo que nace de la loma
¡Silencio! 
son mensajes esperados tanto tiempo

De allí surgen los enigmas
que nuestros ancestros 
trataron de entender
y que con paciencia infinita
explicaban al amor de la lumbre 
en los inviernos de mi infancia

Silencio repleto de palabras
palabras en medio del silencio
voces cálidas ante la friura
con resignación acogida

Explicaciones variadas
para mí ininteligibles
con frecuencia contradictorias
ilusionantes y misteriosas

Siempre las mismas
siempre diferentes
siempre cercanas a la fuente de la vida
junto al añorado huerto del abuelo 


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