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14 de octubre de 2009

Mensajes en la calle (24): los hijos de la inmigración juegan con el poeta medieval en la villa de donde procede el General San Martín


Son esas escenas que, de pronto, sin buscarlas ni esperarlas, se presentan ante los ojos del viajero. Escenas sencillas que alimentan y dan sentido a los ruidos de la calle; escenas sin duda intrascendentes, efímeras y circunstanciales aunque con un significado que induce a la mirada, a la reflexión y al comentario. Ocurrió el pasado fin de semana durante la visita que hicimos varios amigos a la villa palentina de Paredes de Nava, dentro de esos recorridos que nos gusta efectuar a la búsqueda de sorpresas, curiosidades y sensaciones novedosas. Siempre me ha atraído el lugar que vio nacer al pintor Pedro Berruguete, a su hijo Alonso, escultor, y al poeta Jorge Manrique. Es un lugar interesante desde el punto de vista histórico, con notable riqueza monumental y con un plan de recuperación arquitectónica francamente admirable. A los pocos días, averigüé que se debe a un Plan de Rehabilitación Integrada, aplicado al conjunto de los cinco pueblos, entre ellos Paredes, que configuran el área llamada Tierras del Renacimiento. A ella he dedicado la referencia que merece en una publicación científica sobre las Areas de Rehabilitación Integrada en Castilla y León, que se publicará en breve.




Al llegar a la Plaza Mayor me llamó la atención la escena. Un grupo de niños latinoamericanos jugaban y se divertían ante la atenta mirada de Jorge Manrique, el celebérrimo autor de las Coplas a la muerte de su padre, considerada una pieza esencial de la poesía medieval española. Es una obra que he leido muchas veces, que me sé casi de memoria, como tantos que en algún momento de su vida han recitado aquello de “Recuerde el alma dormida/avive el seso y despierte…”, o “nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar” o “cualquiera tiempo pasado fue mejor”….
La figura silente e impávida del poeta, de imagen juvenil, se veia agasajada por las voces animadas de los niños que lo utilizaban como pieza central de sus juegos. Por lo que averigüé, eran niños recién llegados de Michoacán. De las tierras altas mexicanas a las tierras abiertas y elevadas de la Tierra de Campos. Todo un mundo de contrastes se abría a su mirada, seguramente proyectada ahora por vez primera al mundo exterior.
Nada sabrían entonces de quién fue el que ahora les acogía en su regazo y les permitía disfrutar de la placidez en una tarde tranquila del otoño castellano. Pero lo acabarán sabiendo con el tiempo y hasta es posible que lo valoren como una referencia visual indisociable de su infancia. Mas de lo que no hay que dudar es que, pese a su inmaterialidad y a su mirada perdida, la imagen del poeta, que cantó a la vida en su tránsito hacia el mar, se sintió reconfortada con la presencia cercana y cálida de unos seres inocentes que, en los primeros años de su vida y llegados de la América descubierta a los pocos años de su fallecimiento, se abren a un mundo lleno de esperanzas e incertidumbres a la vera del poeta en el pais que les acoge y que ni se imaginan lo que va a suponer en sus trayectorias vitales.
Por cierto, deben saber que Paredes de Nava es también el pueblo natal de Gregoria Matorras, la madre del General José de San Martín, el Libertador de Argentina, Chile y Perú, y a la que el pueblo dedica una altiva escultura, a la que acompaña, entre otras, una lápida que "el niño argentino" dedica a tan relevante dama. Su lectura no tiene desperdicio.


22 de octubre de 2008

Cien años del "Jorge Manrique" de Palencia: el valor y los méritos de la enseñanza secundaria pública



Maria Antonia y yo asistimos ayer al acto inaugural de las actividades que conmemoran el comienzo de las obras del impresionante edificio que alberga al Instituto Jorge Manrique de Palencia. Fue un acto muy bien concebido y desarrollado, en un ambiente gratísimo y cordial, como corresponde a la diligencia y eficacia con que hace las cosas su actual Director, mi buen amigo Jesús Coria Colino, Catedrático de Geografía e Historia. Sinceramente lo bordaron, él y quienes le ayudaron a ello, incluyendo la lección inaugural que el Dr. Coria impartió sobre la historia del edificio, obra del arquitecto palentino Jerónimo Arroyo y una de las edificaciones más espectaculares de los centros de enseñanza secundaria construidos en España a comienzos del siglo XX. El texto de la intervención ha sido editado en una obra de gran calidad, que merece ser consultada por quienes se interesen por el desarrollo de la enseñanza en España y su incidencia en la renovación arquitectónica y funcional de los edificios con fines educativos.

Aludo a este tema en el blog por dos razones. La primera porque creo que nunca se destacará con el suficiente énfasis lo mucho que han representado los Institutos de Segunda Enseñanza en la historia de la educación en España. Nacidos al amparo de la Ley de Pedro José Pidal en 1845 han supuesto desde sus inicios uno de los pilares básicos en el proceso de formación de muchas generaciones de españoles. Tarea lograda en un proceso que gradualmente fue incorporando a las aulas a los hijos de las clases medias y, más tarde, de los niveles socialmente inferiores, en un ejemplo de integración educativa que ha simbolizado hasta nuestros días la capacidad inherente a la enseñanza pública para luchar contra las diferentes formas de exclusión en la enseñanza, impulsar el desarrollo global de la sociedad y la acreditación de quienes, con su esfuerzo y talento, se hacían merecedores del máximo reconocimiento con independencia de su origen social.
Por eso, cuando en estos momentos se cumplen los centenarios de la primera etapa de los Centros creados y construidos en las capitales provinciales, donde comúnmente se identifican con edificios emblemáticos y de gran calidad arquitectónica (hace un año se celebró la misma efeméride en el Instituto Zorrilla de Valladolid), justo es reconocer sus merecimientos y enarbolar sin rubor la bandera de lo que representa la escuela pública. Ayer, hoy y mañana.


Y, por otro lado, deseo también aludir a la relevancia del profesorado que, en condiciones muy difíciles, dignificó la labor llevada a cabo en estos Centros. La nómina sería enorme, tan formidable como la categoría que en el tiempo ha tenido el Cuerpo de Catedráticos de Instituto, hoy lamentablemente devaluado por mor de iniciativas oficiales que han lesionado la imagen del profesorado de Enseñanza Secundaria, aunque en no pocos casos sus méritos y capacidades darían varias vueltas a colegas que se vanaglorian de su condición de profesores universitarios.



La celebración de ayer en Palencia dejó testimonio fehaciente de este hecho. El acto sirvió para hacer un homenaje a dos antiguos profesores que han marcado huella en la historia de la educación y de la ciencia españolas. Es el caso del Dr. D. Mamés Esperabé Lozano, que llegó a ser Rector de la Universidad de Salamanca durante muchos años, y el Dr. D. Miguel Catalán Sañudo, autor de descubrimientos decisivos en el campo de la Espectrometría. Sendas placas evocan su paso por el “Jorge Manrique”, como expresión de la relevancia que estos Centros tuvieron como ámbito de trabajo de profesionales de la docencia con extraordinaria proyección en su tiempo y hacia el futuro.
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