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3 de octubre de 2016

El referendum colombiano o ¿la crónica de una sorpresa anunciada?




Por 54.000 votos de diferencia ganó el NO, en un cómputo de casi 13 millones de sufragios. ¿Una sorpresa en medio de un excesivo clima de confianza en el SI, que se daba por descontado? ¿Indiferencia o hartazgo por parte de una sociedad que ha dado la espalda a las urnas hasta arrojar el mayor nivel de abstención alcanzado en una consulta electoral? Sea lo que sea, todo parece indicar que el correctivo impuesto por el voto negativo no va a poner en peligro los acuerdos de Paz suscritos en La Habana. A nadie le interesa volver a la tragedia que la mayoría de los colombianos, a tenor de lo que dicen la prensa y los amigos, consideraban superados para siempre.


Mas sin duda algo tendrá que hacer el Presidente Santos, demasiado seguro de antemano de su respaldo popular, para reconducir la situación y evitarque el proceso naufrague. Tal vez le convenga volver a tomar la sartén por el mango y pensar que queda todavía mucho por hacer mediante explicaciones convincentes y más claras, con esfuerzo y tesón, dirigidas a un elector que todavía sigue recelando. Pues lo que es evidente es que más de medio siglo de guerra, con un balance tan atroz, ha dejado una huella dificil de superar en un amplio sector de la sociedad colombiana que se resiste a aceptar algunas de las concesiones que el acuerdo ha establecido como compensación por el cese de la violencia, la extorsión y el secuestro.

 

3 de julio de 2008

Íngrid Betancourt liberada: un hecho de gran trascendencia política

La liberación de la política colombiana Ingrid Betancourt ha sido uno de los acontecimientos de mayor resonancia mundial en los últimos años. Un secuestro terrible y prolongado, la personalidad pública de la víctima, su condición de ciudadana francesa y la intervención - entre oportunista y bienintencionada - de los que, al margen del gobierno colombiano, ansiaban indisimuladamente atribuirse y capitalizar a su favor la recuperación de la libertad han contribuido a hacer de esta circunstancia un poderoso símbolo en el que confluyen anhelos personales, proyectos de futuro, objetivos políticos y la resonancia propia de un acontecimiento con enorme proyección mediática, que ha sabido concitar como pocos la sensibilidad de todo el mundo con independencia de las ideologías.

Si nada invalida el mérito que hay que reconocer al gobierno colombiano, artífice incuestionable de una hábil operación de rescate que se ha saldado con el éxito cuando el liderazgo guerrillero se muestra ya prácticamente descabezado tras la muerte de Manuel Marulanda y Raúl Vallés, no hay que olvidar otro hecho particularmente trascendental, derivado de lo sucedido: supone el comienzo del fin de la última guerrilla que, sumida en el descrédito y en la degradación, sobrevive en América Latina. A la vista de los hechos y de las declaraciones efectuadas por destacados dirigentes políticos latonoamericanos, no es aventurado afirmar que con la liberación de Betancourt el camino a la extinción del movimiento guerrillero en el continente se muestra como algo inexorable.

En estos dos escenarios he tenido la oportunidad de conocer gráficamente la enorme resonancia que han tenido el secuestro y la liberación de Ingrid Betancourt. A la derecha, panel colocado en el Ayuntamiento de Paris durante el cautiverio (7 de Junio 2008); a la izquierda, su liberación aparece ostensiblemente destacada en un cartel colocado en la Via Nazionale de Roma (2 de Julio 2008)
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