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30 de mayo de 2025

Descubriendo la relación de Antonio Machado con las ciudades

 

Hacia tiempo que no había leído un libro en tan poco tiempo. Se presentó en Valladolid el jueves 29 de mayo, en un acto memorable embarnecido por las interpretaciones musicales de Ernesto Monsalve (piano) y Eva Helena García (cello). Acabo de terminarlo cuando termina mayo con un inmenso aguacero. Al levantar la vista tras la lectura arrobada, he tenido la sensación de que el cielo se fundía, por medio del agua bravía, con la Tierra.
Lo ha escrito Carlos Aganzo y el texto se enriquece con bellos dibujos de Daniel Parra. La edición, de Tinta Blanca, una de las editoriales de mayor calidad en España, es magnífica.
Está dedicado a la indagación, para plasmarla literariamente, en un filón inagotable: la vida y la obra de Antonio Machado a través de la peripecia vital experimentada por el poeta en las nueve ciudades que jalonaron su vida y orientaron el despliegue de su inmenso talento.

Adentrarse en las relaciones afectivas e históricas desarrolladas por el escritor eterno en Sevilla, Soria, Madrid, Baeza, Segovia, Valencia, Barcelona, Rocafort y Colliure proporciona al lector una perspectiva cultural, geográfica, histórica y humana que hace mella en lo más profundo de las emociones.

8 de mayo de 2025

La ciudad inteligente: entre la utopía, la innovación y la equidad

 


Abierta al debate necesario, se impone una reflexión oportuna sobre el concepto de "Ciudad Inteligente". En ello se centra la sesión organizada sobre el tema por la Asociación Cultural Tertulia en Barbecho, nacida y desarrollada en Valladolid. Me cupo el honor y la satisfacción de exponer algunas ideas sobre esta interesante cuestión. 

La sesión está disponible en el siguiente enlace: 


https://1drv.ms/v/c/418f9defbcac0205/ERxS0ejIdeFOnlEf12KUsewB3R4Br1drExm9MDoy_7dMrg?e=OklibN



16 de agosto de 2023

El futuro de las ciudades pequeñas: una reflexión oportuna

 



Zamora

Aunque el fenómeno metropolitano prevalece con fuerza en la evolución y configuración de los sistemas urbanos contemporáneos, las alusiones sobre el papel desempeñado por las ciudades medianas y pequeñas no han dejado de tener consistencia teórica y evidencia empírica en las investigaciones sobre el tema. Lo traigo a colación a raíz de una conversación que he mantenido esta tarde en Tordesillas sobre ese tema. Y porque crea debate, que bien pudiera apoyarse en las valiosas opiniones de Teresa Táboas, vicepresidenta de la Unión Internacional de Arquitectos, que ratifica una idea ya enraizada en la cultura del territorio más sensata y razonable.

Es una cuestión recurrente que de nuevo cobra entidad a medida que se comprueban, en el contexto de las posibilidades permitidas por las tecnologías de la información y la comunicación, las ventajas comparativas que poseen los elementos pertenecientes a una escala urbana, más humanizado, y que asegura una mayor calidad de vida, pautas de sociabilidad más activas y beneficiosas, y niveles de ahorro energético más acordes con los objetivos que actualmente definen los horizontes de la racionalidad en el mundo de la energía.

De afianzarse... ¿Cómo podrá incidir ese proceso en los espacios afectados por la crisis demográfica? Conviene ser prudentes en este sentido. La tendencia al fortalecimiento de las economías de aglomeración, que priman los procesos de concentración de población y actividades, abundan a favor de una postura cautelosa, por más que estimulen la tarea de seguimiento y vigilancia.



22 de septiembre de 2022

Contra la desaparición de esos kioscos que enriquecen el espacio urbano

Me sumo al clamor de lamento por los kioscos que desaparecen. Seguramente ese lamento es participado por muchos en estos tiempos que corren. Mientras subsistan me mantendré fiel a ellos, por la sencilla razón de que los necesito, aunque la ciudadanía ya no los necesite tanto.

Desde siempre he acudido a su vistoso y atrayente reclamo. Salvo que esté de viaje en lugares a los que no llega la prensa o por alguna circunstancia puntual, todos los días del año, todos- menos los tres en que no hay prensa en papel- me acerco a ellos al encuentro del periódico nuestro de cada día. Es un hábito muy placentero, que precede o culmina el paseo cotidiano o previo a la cita concertada. Un saludo y una pequeña parrafada con el kiosquero ilumina la mañana y la hace más completa.

Nunca dejarán de asombrarme esos espacios singulares, únicos, apetecibles. En apenas tres o cuatro metros cuadrados concentran un inmenso universo de información, cultura y disfrute, renovado de continuo. Representan la quintaesencia de hasta qué punto lo small is beautiful. Tras retirar lo que busco y a lo que ávidamente me adhiero, a veces me detengo en la observación detallada de lo que ofrecen a la mirada, no tan curiosa como sería deseable, del paseante. No son muchos los que se detienen ante ellos. La mayoría de la gente pasa de largo y ni siquiera matiza su indiferencia con una mirada fugaz. De cuánto se enterarían si prestasen atención a esa gama infinita de letras, colores y provocaciones visuales.
Los kioscos, los quioscos de la vida urbana. Los oasis donde se refugia uno de los productos más admirables del esfuerzo intelectual: los periódicos que tan gratamente acompañan los despertares mediante el tacto y la lectura de la letra recién impresa.


Publicado en El Pais (Madrid) el 26 de septiembre de 2022

17 de abril de 2022

La falta de sensibilidad territorial en España

 




En materia de defensa del paisaje y de la calidad del territorio siempre se ha ido tarde y mal en España. Se acaba de publicar esta obra que es bienvenida, aunque no aporta nada nuevo. Si acaso resulta pertinente la consideración que hace sobre el significado que el tema tiene como expresión del "fracaso de la democracia". Tiene toda la razón.

El problema es archiconocido, investigado, divulgado y denunciado. Es imposible alegar ignorancia en cuestión tan crucial. La bibliografía disponible sobre la cuestión es abundantísima, y en ella confluyen firmas acreditadas desde la Geografía, la Arquitectura, la Sociología, la Historia del Arte. Vengo oyendo hablar del tema y debatiendo y escribiendo sobre él desde hace décadas.
Mas de nada ha servido. La decisión política irresponsable en el ámbito del urbanismo y la ordenación del territorio (pues el problema trasciende la dimensión urbanística) ha prevalecido sobre las advertencias y los asesoramientos preocupados por la gravedad de los impactos cometidos y que, casi siempre, habían sido anticipados. A la postre, España se singulariza en Europa por ser el país que en mayor medida ha maltratado sus territorios. Leyes que no se cumplen, medidas preventivas arrojadas a la papelera, corrupción galopante en el sector. Se nos llena la boca hablando de patrimonio, pero, a poco que se indague, también ofrece un balance desolador en muchas ocasiones.
El problema es que no es una cuestión prioritaria en la preocupación de los españoles y de quienes les representan. Los actos de barbarie urbanística y los innumerables casos de corrupción a que han dado lugar nunca, jamás, han tenido coste electoral.


8 de marzo de 2022

Mensajes en la calle: Paseo entre la devastación

 



Una abuela pasea con su nieta en medio de la devastación de su su ciudad. El nazismo ruso se ha cebado en ella. Todo a su paso es ruina y muerte. En eso se ha convertido la Rusia actual: en muerte, destrucción, corrupción, miseria. Aún es invierno en las llanuras de tierra negra de Ucrania. Hace frío. Van abrigadas y con buenas prendas. Solían pasear y de vez en cuando sonreír con la mirada. La ciudad es bella, de grandes avenidas y con referencias visuales que llaman la atención. Les gusta descubrir la ciudad con las manos unidas y comentar lo que ven. No parecen asustadas: el horror anida en sus corazones.

La relación con los nietos tiene un encanto difícil de describir. Sólo es descifrable a partir de la intimidad que procura. No han querido quedarse en casa, tal vez porque ya no la tienen o no se pueden quedar en ella mucho tiempo. Saben lo que es el miedo, sienten pavor con los estruendos que les impiden hablar y dormir. Pero que nadie les quite su paseo cotidiano, el recorrido por las calles de siempre, el comentario con la sonrisa en la mirada y a media voz. Fíjate bien - le dice la abuela - nunca olvides lo que estás viendo. La niña calla o, a lo sumo e incrédula, musita un por qué.
¿Qué pensarán ahora? ¿Cómo influye la diferencia de edad en la percepción del espacio de vida destrozado? Cuando la abuela ya no esté, ¿Qué recuerdos tendrá la nieta de aquel paseo por las calles de Kyiv cuando todavía no había aflorado la primavera en las tierras negras de Ucrania?

Fotografía: Washington Post. 7.3.22



29 de enero de 2022

René Robert muere en la calle

 


¿Cómo es posible morir de frío, abandonado y ante la indiferencia de todos, en Paris? La noticia resulta aterradora y conmociona las conciencias. Qué grado de inhumanidad puede apoderarse de la vida urbana cuando la vida es tan injustamente tratada? Hace unos días defendí en la Tertulia de Barbecho la necesidad de recuperar la dimensión solidaria que debe impregnar las formas de convivencia y relación en las ciudades.

Acudo a Rafael Chirbes para reivindicar su idea de la ciudad “ como espacio de individualidades integradas, superadoras de la insensibilidad propia del individuo en nuestros días” y no puedo por menos de subrayar el valor del “derecho a la ciudad”, definido y estudiado por Henri Lefebvre. Si las sociedades se urbanizan masivamente y nadie repara en los abandonados en la calle….qué valor tiene la urbanización? Morir de frio en medio de la indiferencia es terrible

22 de agosto de 2021

Horizontes de la Ciudad Silenciada. Reflexiones visuales sobre Valladolid en tiempos de pandemia

 


Traigo de nuevo a colación esta obra, cuando está a punto de agotarse su primera edición.


Recuerdo lo que en esta misma ventana señalé cuando el libro vio la luz.

"De pronto, imprevisiblemente, todo cambió, y de qué manera. La ciudad era la misma pero todo en ella era diferente. Perspectivas que parecían familiares se tornaron en otras hasta entonces desconocidas ante la mirada atónita del espectador, que también se percató de que los rostros habituales ofrecían una mirada y, sobre todo, una voz distinta, condicionada por unos aires en el ambiente que obligaban a la contención de la espontaneidad. Ni el espacio ni nosotros éramos como antes. Se imponían, sin quererlo, los "horizontes de la ciudad silenciada".

Aunque la esperanza de recobrar las sensaciones anteriores se mantuviera viva, el observador no quería perder la memoria de cómo la ciudad mudó su faz y sus hábitos en aquel año decisivo y anómalo de 2020. Cuando fue posible volver a pasear por sus calles y sus parques, eran múltiples las señales de las que era necesario dejar constancia. Sin saber el resultado de la experiencia, emprendí, paso a paso y con la mirada en alerta, la elaboración de este libro que hoy acaba de ver la luz. Imagen y palabra. Son cincuenta fotografías inéditas, una por cada día del confinamiento total, y con su correspondiente comentario. Estampa y texto, unidos, indisociables. Lo captado y la reflexión que suscita. Todo está apoyado en una interpretación previa sobre el momento histórico y su impresionante dimensión geográfica. Valladolid como ejemplo. Entendido lo local en función de lo global.


Lo he editado personalmente y hace unos días he comenzado distribución. A partir del 1 de mayo, recuperado el mes de abril que este año no nos ha sido robado, figura ya en las librerías. Sin otra pretensión que la de luchar contra el olvido del año más duro de nuestras vidas y en todo el planeta.

La distribución de "Horizontes de la Ciudad Silenciada" me ha permitido retomar el contacto con los libreros de esa ciudad. Ha sido un placer. Sus establecimientos me son familiares desde hace muchos años pero la ocasión ha hecho posible las visitas, la recuperación del deleite y el asombro ante las estanterías... y las conversaciones tan apetecidas. He dedicado en la obra un epígrafe a ese mundo fascinante, porque lo siento mío, muy cercano, al que recurro cuando deseo hacerme con algún ejemplar, enamorado como soy del papel impreso y refractario a otro tipo de mercados. ¿Rarezas de la edad? No. Simplemente apego firme a quienes están detrás de los mostradores o salen de ellos para asesorar o comentar la riqueza de la que disponen. Libreros y libreras admirables, a los que hay que apoyar. Venden en directo y en remoto, a través de Internet. Yo no lo hago. Apoyo plenamente su negocio.
He visitado, maleta en ristre, y dejado algunos ejemplares en Beagle, Bosque de Hojas, El Árbol de las Letras, El Sueño de Pepa, Margen, Maxtor, Oletvm (estas tres disponen de distribución on line), Petrarca y Sandoval. Todas son librerías emblemáticas del centro de la ciudad".



Y también los he llevado a la Librería Javier, ubicada en en el barrio de Delicias. A ella corresponde la foto que figura en el libro como homenaje a las librerías de barrio. La visité el 13 de noviembre de 2020, en reconocimiento al día que específicamente se dedica a los espacios del libro situados en las periferias urbanas.

9 de mayo de 2021

Mensajes en la calle (47): encuentros fortuitos en tarde de lluvia



Llueve, el paseo está vacío, el silencio impera en el ambiente. De pronto me encuentro con ese grupo que modifica el paisaje y me detengo a observarlos, tratando de conversar. Juegan con el balón sin jugar a nada, tampoco hablan entre ellos, simplemente miran con miradas fugaces aquí y allá. Les saludo. No me contestan. Intento la conversación: "Os gusta el fútbol? Ya sabéis que el Valladolid juega hoy con el Valencia. Peor imposible". Sin comentarios. Me dan la espalda. Silencio. Ni una palabra. Adiós. Les deseo suerte. Solo estamos nosotros. El ambiente se llena aún más de silencio. Llueve

13 de abril de 2021

Mensajes en la calle (46): Referencias descubiertas cuando se ocultan

 


Los centros históricos envejecen y en ocasiones ofrecen imágenes desconcertantes que obligan a contemplarlas para apreciar su significado y el alcance de las transformaciones que sobre ese espacio se ciernen. Hasta los detalles más nimios significan algo, pues son testigo de los cambios que modelan de continuo el paisaje urbano. Conviene reparar en ellos cuando algo de interés encierran.

Recubierta por la lona que camufla la rehabilitación, uno siente curiosidad por la situación en que se encuentra y las sensaciones que proporciona ese lugar de acogida, casi residual, vetusto en el tiempo y refugio sólo para dormir, y cuyo nombre evoca el tan entrañable como atormentado país latinoamericano. Es un cartel sencillo, que en circunstancias normales casi nadie percibiría, pero que paradójicamente destaca cuando está oculto.

4 de abril de 2021

Mensajes en la calle (45):Las terrazas se adueñan del espacio público

 


Las terrazas para la libación y la conversa se apoderan abrumadoramente del ámbito urbano. Extendidas por doquier, no parecen existir límites a su difusión, conseguida sin rubor a expensas de los espacios públicos para uso del peatón. Una pregunta: ¿estamos ante proceso definitivo de ocupación irrestricta o será reversible, como muchos deseamos, cuando los recintos interiores puedan ser utilizados y se vuelva de nuevo a la supervisión, también tributaria, que restablezca la perspectiva abierta de la ciudad para el paseo no zigzagueante?

30 de agosto de 2016

El gran balcón de la historia de Rusia a través de su arquitectura





Cuando el viajero se asoma al puente sobre el río Moscova, que se abre tras haber cruzado la Plaza Roja en la capital de Rusia, tiene ante sí la historia del país. Allí detiene su paseo durante un largo rato, de ninguna manera entorpecido por la lluvia, para contemplar una panorámica soberbia, expresiva e impresionante de la evolución de Moscú y del Estado que simboliza como ningún otro la trayectoria histórica y política de la Europa Oriental. Ante él se extiende la muralla que delimita la inmensa fortaleza medieval del Kremlin en cuyo interior se yerguen algunos de los más relevantes testimonios de la arquitectura de la religión ortodoxa hoy revitalizada de forma sorprendente y a la que acompañan los grandes palacios de la época zarista.  


Al fondo hace su aparición en medio de la bruma otro de los grandes Al fondo, hace su aparición en medio de la bruma otro de los grandes edificios que integran el conjunto arquitectónico - las siete hermanas las llaman- impulsado por Stalin en los años culminantes de la experiencia soviética. Y, como contrapunto, la mirada no puede permanecer indiferente ante las construcciónes en altura que simbolizan la imagen de los grandes centros financieros que en el mundo afloran al compás de los desafíos de la economía capitalista globalizada, también perceptible en la tierra que vio nacer a Leon Tolstoi y Pyotr Tchaikovsky. La reciente visita a Rusia me ha proporcionado elementos de juicio muy interesantes sobre la evolucíón de ese país, de sus tendencias, de sus contradicciones, de sus expectativas. No estamos ante una realidad baladí: se trata del país más grande de la tierra y de una de las piezas esenciales del equilibrio geopolítico mundialedificios que integran el conjunto arquitectónico- las siete hermanas las llaman- impulsado por Stalin en los años culminantes de la experiencia soviética. Y, como contrapunto, la mirada no puede permanecer indiferente ante las construcciones en altura que simbolizan la imagen de los grandes centros financieros que en el mundo afloran al amparo de la economía capitalista globalizada. La reciente visita a Rusia me ha proporcionado elementos de juicio muy interesantes sobre la evolución de ese país, de sus tendencias, de sus contradicciones, de sus expectativas.  No estamos ante una realidad baladí: se trata del país más grande de la tierra y de una de las piezas esenciales en el equilibrio geopolítico mundial.



21 de junio de 2014

Espacios transformados (19)


Cae el sol a plomo y el paisaje, o lo que de él queda, se estremece cuando llega el mediodía. La urbanización avanza imparable, acompañada de su omnipresente y tupida amalgama de hormigón, farolas, asientos desperdigados y demás artilugios que reducen lo verde a la insignificancia. La densidad de farolas que nada iluminan -o iluminan en exceso sin necesidad- sustituye al árbol como ingrediente benefactor y de alivio de los espacios calcinados en este mundo del mediterráneo tan castigado por la voracidad urbanística, tan refractaria a los paisajes arbolados. Los que lo defienden argumentan que también se crea espacio público, espacio de relación y convivencia allí donde la ciudad acaba perdiendo su nombre. La sensación de vacío impresiona cuando se contempla en lontananza, pero resulta todavía más angustiosa cuando se ve pasear, en medio de la nada, al abuelo con el nieto sin que el observador que lo ve desde el puente del ferrocarril consiga captar, más allá de la imagen, los pensamientos que anidan en la mente de ese hombre que aprovecha el espacio desolado que le ofrecen. La imagen corresponde a una ciudad del Sur de Madrid.
  

30 de abril de 2014

La indiferencia ante el pobre empobrece al ser humano

Ha ocurrido en ciudades norteamericanas, pero puede suceder  en cualquier otra. El mundo está repleto de este tipo de situaciones. Las escenas de la vida cotidiana están repletas de experiencias marcadas por las reacciones elusivas ante la pobreza y la marginalidad.  Por lo común, priman la indiferencia y el desdén. No hay motivo que induzca a prestar atención a la situación de la persona que se encuentra en la indigencia, incómoda como es. Incluso hay responsables municipales,  de lo que es ejemplo la ciudad de Madrid, donde quien la gobierna atribuye a los mendigos la condición de responsables de la suciedad de las calles, justificando así el propósito de imponer sanciones a los que se encuentren en esa situación dentro del espacio público. Al actuar así frente a un  problema real, se defiende la invisibilidad del problema, que deja de existir o se diluye cuando no forma parte del paisaje urbano. No son, pues, aceptados los mendigos y los que viven en la calle por los que consideran que la calle les pertenece. 

Ha sido necesario que un personaje famoso se identificase con la imagen de la pobreza para que pasara desapercibido hasta quedar sumido en el mundo de la desatención. Los medios han informado del caso concreto del actor Richard Gere, representando el papel de mendigo en las calles de Nueva York. Se encontraba cerca de la estación Grand Central, un lugar bullicioso, trepidante, donde nada se detiene y casi nadie mira al que tiene alrededor. El encuentro entre el "pobre" y la turista francesa invita sin duda a la reflexión sobre las actitudes que marcan las pautas de acción de los seres humanos en este mundo de encuentros infrecuentes y desencuentros generalizados. 

Sin embargo, el caso que más me ha conmovido lo trajo a colación Raquel García, admirable trabajadora de Cáritas en Valladolid, al comenzar su intervención en las Jornadas de Geografía Humana sobre "Marginalidad Social y Espacio Urbano" que el investigador brasileño Igor Robaina y yo hemos organizado recientemente en Valladolid. El documento presentado, que figura en la red y del que hasta ese momento no tenía yo noticia, resulta impactante, obliga a callar y a reflexionar para a continuación levantar la voz, con las ideas ya más claras, para poner en evidencia vivencias de nuestro mundo y de nuestra época que, como diría José Luis Sampedro, nos revelan "las limitaciones de que adolecemos como seres humanos". 



28 de febrero de 2014

La fotografía comprometida de Lewis Hine




Sin duda somos deudores de los fotógrafos que nos han transmitido los testimonios fidedignos de una realidad que fue y que no podemos ignorar. Tomar contacto con esas imágenes, efectuadas desde la voluntad de dejar constancia de una realidad conmovedora de las sensibilidades,  obliga a la reflexión sobre lo que ha sido la historia de la sociedad y de sus espacios en el momento de la gran transformación ocurrida en las primeras décadas del siglo XX. Toda una generación de grandes maestros de la imagen nos han puesto al descubierto, con su sensibilidad y espíritu de compromiso y denuncia, hechos, rostros e imágenes que, cuando se observan detenidamente, dejan una huella indeleble en la memoria y en el pensamiento. Cualquier actitud, menos la indiferencia, es posible cuando uno se detiene ante esas miradas y esas perspectivas en blanco y negro.



"Quise hacer dos cosas. Quise mostrar lo que había que corregir. 
Quise mostrar lo que había que apreciar"


He conocido, al fin, la admirable obra del fotógrafo norteamericano Lewis Hine (Wisconsin, 1874 - New York, 1940), que justificó su labor con esas elocuentes palabras. Confieso que me ha impresionado. Reconocido por críticos solventes como el padre de la fotografía social moderna, nos acerca con fuerza y enorme capacidad expresiva a la realidad de Estados Unidos en las primeras décadas del siglo XX. Fue profesor de Geografía en la Ethical Culture School de New York. A él se deben imágenes de tanto impacto visual como las que descubren la sociedad en la ciudad industrial de Pittsburgh, la forma de trabajo en la construcción del Empire State neoyorquino, la llegada de los inmigrantes a Ellis Island o a la sociedad que habita la realidad profunda norteamericana en Virginia y Carolina del Norte sin olvidar tampoco sus estremecedores reportajes sobre el trabajo de los niños o los testimonios de su labor en las misiones efectuadas en Europa bajo los auspicios de la Cruz Roja Americana. Sin duda no podría entenderse sin acudir a su legado lo que representó la creación de la Photo League en la historia de la fotografía. Su herencia fotográfica se conserva, magníficamente custodiada y localizable, en la Biblioteca del Congreso de Washington y en ese impresionante museo de la fotografía que es la George Eastman House , sito en el 900 de la East Avenue en Rochester, NY. Si van a esa ciudad, no se arrepentirán de la visita. 


En el texto que presenta la muestra se hace mención expresa al impacto provocado por las imágenes relativas al trabajo de los niños. "Fueron tan fuertemente emotivas y éticamente comprometedoras para la opinión pública americana que determinaron la reforma de la legislación del trabajo infantil", señala Nicolo Letta, profesor de Ciencias de la Comunicación en la ITSOS Albe Steiner de Milán. 








17 de noviembre de 2013

Lecciones extraídas de la basura acumulada


Si siempre se sacan lecciones de las situaciones de conflicto, no cabe duda que lo sucedido en la ciudad de Madrid a lo largo de los días - 13 en total -  vividos con la basura en las calles, los empleados de la limpieza viaria en huelga, el poder municipal a la deriva hasta que la situación corría riesgos graves y la negociación planteada en términos de resistencia por parte de los trabajadores, sindicalmente organizados, ha proporcionado dos advertencias claves, una vez resuelto. Dos advertencias que seguramente han de tener gran resonancia en España, lo que convierte a la huelga de la limpieza en Madrid - "rompeolas de todas las Españas" (A.Machado) - en un suceso de fuerte impacto estratégico hacia el futuro y a gran escala, pues rebasa los límites del escenario estricto donde se ha producido: 

La primera de ellas pone en evidencia los problemas inherentes a la privatización de los servicios públicos, cuando éstos se prestan mediante acuerdos con la administración responsable que tienden a la baja temeraria de los presupuestos concertados con las empresas concesionarias, lo que, como se ha visto, tiende a redundar inevitablemente en el recorte de plantillas y en el deterioro de la calidad del servicio. El mito de la eficiencia basada en la privatización de los servicios públicos, enarbolado obsesiva, intencionadamente y sin pruebas por los gobernantes madrileños, ya del Ayuntamiento o de la Comunidad Autónoma, ha saltado definitivamente por los aires. 

Y la segunda se ha traducido en la postura adoptada por la ciudadanía, que, pese a las incomodidades que la basura acumulada en la calle implica, no ha mostrado protesta o animadversión hacia los trabajadores, que, por lo que se ve, han suscitado más respaldo que rechazo. No parece que la imagen de la alcaldesa Botella Serrano haya resultado tan bien parada en la percepción por parte de la sociedad madrileña. Arrogancia, torpeza, insensibilidad y dejación de responsabilidades han sido sus herramientas de gestión, las mismas que acostumbra ante los problemas que se le presentan. Durante su mandato en el gobierno municipal se ha convertido en el  paradigma de la ineptitud, en el contraejemplo más palmario de lo que ha de ser un alcalde, un político, digno de tal nombre y responsabilidad.

En estos tiempos de recortes, de depauperaciones y empobrecimientos masivos, de escándalos impunes y de privilegios tan inmerecidos como cuestionados, la sociedad, harta y desencantada, se inclina a favor de los que menos tienen y más sufren. La solidaridad se acrecienta frente a la vulnerabilidad de quienes además no son responsables del desastre pero sí sus principales víctimas. Quizá no lo haga con la proclamación explícita de apoyo que la gravedad requiere, pero, desde luego, a lo que no está dispuesta es a que empresas - las de la contrata de limpieza en Madrid- que en lo que va de año han obtenido 1.600 millones de euros de beneficio, manden a la  calle a cerca de 1.200 trabajadores, necesarios para que el servicio se cumpla, o les rebajen el sueldo un 40 % cuando sus salarios netos apenas superan, en el mejor de los casos, los 1.200 euros.

14 de abril de 2013

Cuando las paredes sirven para vencer al olvido: el mural sobre "La Alegría de la República"





Dibujar un inmenso mural unificado por las múltiples evocaciones que suscita la bandera tricolor supone, desde la perspectiva de quien lo hace y de quienes lo admiran, el reconocimiento de que los valores republicanos significan algo que no debe quedar relegado al olvido. Más allá de lo que representó la efímera experiencia republicana española, proclamada hace 82 años, es evidente que el espacio público cobra vida y se enriquece cuando el espíritu reivindicativo de los promotores de la idea y el talento del artista que lo plasma en la pared manifiestan que el ideario construido sobre las ideas de libertad, solidaridad e igualdad no solo sigue teniendo pleno sentido sino que su reclamación es más necesaria que nunca en estos tiempos de expolio frenético de lo público y de desmoche implacable de lo que más dignifica al ser humano que es su derecho a ser reconocido como sujeto de los derechos que tanto ha costado conquistar.




Concebido y diseñado por Manuel Sierra, ese pintor leonés-vallisoletano, de cuya amistad me honro y que siempre se ha mostrado tan brillante como batallador y coherente, sin concesión alguna a la banalidad y a la estética huera, el mural ha sufrido, está sufriendo, la inquina de los miserables que lo borran o denigran porque nunca serán capaces de entender el valor de la cultura y de la libertad. Aunque desaparezca, pues han intentado que desapareciera, el dibujo sobrevivirá en la imagen gráfica preservada.



Será también una referencia poderosa e inolvidable en la imaginería de la ciudad de Valladolid, porque, ocurra lo que ocurra, siempre estará presente en el recuerdo el día en el que la pared de la calle Juan de Mambrilla apareció de pronto embellecida por los colores y los símbolos que propugnan una vida mejor y que al tiempo sirven para que no queden sumidos en el olvido a cuantos los defendieron, particularmente en ese mundo tan maltratado de la enseñanza en libertad. Quizá no lo entiendan todavía las monjas, de origen latinoamericano, que pasan de largo; pero el joven que, sentado en el banco, contempla la paloma de la paz, vecina del barco palestino, no tardará en percatarse de que algo más que vivo colorido anida en ese mensaje, henchido de símbolos merecedores del máximo reconocimiento, de la más sensible de las atenciones.


Lamentablemente, no lo ha entendido así el actual gobierno municipal. Lejos de considerarlo como una iniciativa artística, embellecedora del paisaje urbano, y plenamente asumible en un país libre, ha estimado que constituye un atentado contra la ley. El autor fue sancionado a pagar una multa que, con independencia de su cuantía (750 euros), constituye una prueba más de la insensibilidad y el sectarismo cultural en que aparece sumida la ciudad de Valladolid. Sin embargo, lo que pretende ser una muestra de autoridad se convierte en una decisión que contribuye a realzar aún más la figura de Manuel Sierra. El expediente sancionador fue archivado y la multa suspendida. El mural continúa vivo, proyectando su imagen de rabia y libertad a cuantos se acercan a él, con espíritu conmemorativo y afán reivindicativo, y se detienen ante sus múltiples mensajes. 

17 de febrero de 2013

Imágenes de la ciudad real en la obra de Gabriele Basilico, Vivian Maier, Danny Lyon y Lewis Hine


Más que acercarnos a la realidad, la fotografía nos aporta una nueva dimensión, una perspectiva diferente, de lo convencionalmente percibido. Con frecuencia no nos damos cuenta del significado de lo que nos rodea, a no ser que su propio impacto visual y su espectacularidad induzcan a entender que constituye algo digno de ser preservado en la memoria. Pasa con el arte, con los paisajes admirables, con las imágenes que encierran rasgos singulares o impactantes. El resto se omite o simplemente queda relegado a la indiferencia. De ahí la utilidad de acercarse a las exposiciones de los grandes maestros de la fotografía cuyas obras se inspiran en la calle y en cuanto sucede en ella como espacio público de convivencia, comunicación y conflicto. 




Por esa razón, la fotografía de Gabriele Basilico (Milán, 1944 - Milán, 2013) merece ser contemplada porque nos acerca, con nitidez y sin ambigüedades de ningún tipo, a la realidad de las ciudades contemporáneas a través de la dureza de sus periferias, de sus bordes, de los espacios donde la ciudad emblemática es reemplazada por la visión estandarizada de la que sólo quien acude a ella puede dejar testimonio. Y lo consigue captando la expresividad del edificio, de las arquitecturas que modelan el hecho urbano y le aportan esa sensación de cambio constante, que la fotografía sabe retener para dar fe indeleble de su existencia. 

Con la brillantez y la rotundidad que procuran el blanco y el negro, el artista italiano nos ha transmitido a lo largo de su carrera la que, a mi juicio, es la forma más honesta y seria de dar cuenta de lo que verdaderamente representa el hecho urbano contemporáneo: la ciudad del caos, de la forma descuidada, incluso de la fealdad, de la silueta que recorta un horizonte banal en el que las gentes se desenvuelve conscientes de que su entorno no es el que identifica a la ciudad transmitida en los catálogos de viajes o en las recomendaciones a quien la visita. Es, dicho de otro modo, la contraposición entre la imagen real y la imagen tópica, vanamente edulcorada, de la ciudad de nuestros días, que tanto gusta a los expertos en mercadoctenia territorial.


Me entero por la prensa de que acaba de fallecer. Joven aún, en Milán, su ciudad natal. En la referencia que menciona el suceso alude a su participación en el encargo que la DATAR (Delégation pour l'Aménagement du Territoire et l'Action Régionale) francesa le hizo a mediados de los ochenta para representar en imágenes el paisaje de Francia, con todo el realismo y la sinceridad de los que la buena fotografía es capaz. Recuerdo haber visto hace años esas imágenes en la oficina que el prestigioso organismo posee cerca de la Tour Eiffel en Paris. Confieso que me impresionaron mucho, muchísimo. Entonces conocí por vez primera el nombre del fotógrafo italiano, al que más tarde volví a apreciar en la exposición que hizo en Valladolid en la primavera de 2008. No le he perdido la pista, porque ese tipo de artista siempre me ha interesado. Por eso, al enterarme que se ha ido definitivamente, deseo dejar constancia de lo mucho que aporta al conocimiento visual de la realidad quien se acerca a ella con la fuerza de su compromiso con la verdad. 




Una sensación que también se tiene al observar las imágenes captadas por la cámara de Vivian Maier (1926-2009), empeñada en documentar cuidadosa y libremente los matices de la llamada "mitología americana", en Nueva York y Chicago fundamentalmente. De esas ciudades provienen las "instantáneas de la demolición de construcciones históricas en aras del imparable desarrollo, escenas nunca vistas de las vidas de personas de otras comunidades étnicas y de los indigentes", según subraya Anne Morin, Comisaria de la exposición que ha descubierto en Valladolid una parte muy expresiva de la obra de Maier. 

La misma razón explica el interés suscitado por la obra realizada por Danny Lyon ( Brooklyn, NY, 1942), fundador del grupo de fotografía Bleak Beauty,  cuando descubre la sociedad del Uptown de Chicago, que nos remite a los rostros que el autor inmortalizó en blanco y negro tal y como se mostraban a mediados de los sesenta. El propio autor señala la finalidad perseguida que no es otra que la de "congelar en el tiempo algún momento, algún gesto, una cara, para ser observada para siempre o por un tiempo breve por aquellos que nunca la verán si no se les enseña. Las imágenes no se hacen para molestar las conciencias de la gente pero sí para alterarla. Las fotos no están pidiendo ayuda para estas personas sino algo mucho más difícil: ser muy consciente de su existencia, una existencia tan real e importante como la suya propia". 





Me detengo, finalmente, en la muestra que nos da a conocer a Lewis Hine (Wisconsin, 1874 - New York, 1940). Confieso que me ha impresionado. Reconocido por críticos solventes como el padre de la fotografía social moderna, nos acerca con fuerza y enorme capacidad expresiva a la realidad de Estados Unidos en las primeras décadas del siglo XX. Fue profesor de Geografía en la Ethical Culture School de New York. A él se deben imágenes de tanto impacto visual como las que descubren la sociedad en la ciudad industrial de Pittsburgh, la forma de trabajo en la construcción del Empire State neoyorquino, la llegada de los inmigrantes a Ellis Island o a la sociedad que habita la realidad profunda norteamericana en Virginia y Carolina del Norte sin olvidar tampoco sus estremecedores reportajes sobre el trabajo de los niños o los testimonios de su labor en las misiones efectuadas en Europa bajo los auspicios de la Cruz Roja Americana. Sin duda no podría entenderse sin acudir a su legado lo que representó la creación de la Photo League en la historia de la fotografía. Su legado fotográfico se conserva en la Biblioteca del Congreso de Washington y en ese impresionante museo de la fotografía que es la George Eastman House , sito en el 900 de la East Avenue en Rochester, NY.

3 de octubre de 2012

Espacios transformados (9): No todo está perdido en El Cabanyal


Aconsejo visitar el barrio de El Cabanyal, al Este de la ciudad de Valencia, junto al mar. Es el barrio que inspiró a Joaquín Sorolla alguno de sus cuadros más memorables, aquellos que nos han perpetuado en el recuerdo el inconfundible color del Mediterráneo y la imagen de las arduas labores asociadas a la pesca. Hoy es un barrio abandonado a su suerte, proscrito en las políticas públicas del Ayuntamiento, empeñado en la eliminación de uno de sus tramos patrimonialmente más valiosos para llevar a cabo una operación urbanística de envergadura que llevaría consigo la destrucción de lo que ese barrio ha significado en la historia del urbanismo valenciano.


El panorama es brutal: la incuria a que se ve sometido por parte del gobierno municipal contrasta con la espectacularidad y belleza de su patrimonio arquitectónico, un legado valiosísimo del modernismo cultivado a comienzos del siglo XX y que se traduce en un inventario admirable de viviendas de dos alturas, con fachadas estéticamente bien concebidas en las que el empleo de la cerámica de la tierra y la decoración imaginativa se traduce en un cromatismo variopinto y hermoso que invita a la mirada y a la evocación de lo que aquel barrio fue hasta que la codicia especulativa y el desprecio por el patrimonio lo han arrumbado a la imagen de desolación y marginalidad que hoy ofrece. Es una sensación extraña la que se tiene cuando se recorren sus calles, se observan sus viviendas tapiadas o el sinfín de comercios hace tiempo clausurados, como otro de los síntomas de su deliberada desvitalización. 

Mas, de pronto, la mirada se complace en el edificio que alberga la Sociedad Musical de la Unión de Pescadores del barrio. Iniciativa emblemática de la historia cultural valenciana, nacida en la primera década del siglo pasado, sobrevive en medio de la ruina que lo rodea, y lo hace con esfuerzo y al tiempo con ilusión, conscientes sus miembros de que el día que abandonen El Cabanyal una parte esencial de la vida del barrio pescador que mira hacia la Malvarrosa habrá desaparecido para siempre. Quiero con estas palabras dejar constancia del hecho y del homenaje que merecen.




18 de diciembre de 2011

Espacios transformados (4): Si el pequeño comercio declina ¿qué será de nuestras calles?

Comercio tradicional en la Plaza Mayor de Aguilar de Campoo

Recorro detenidamente las calles de mi ciudad, observo los comercios, me detengo en los escaparates, aprecio el bullicio que me rodea, me asombro del derroche de luz que invade el escenario por doquier... pero solo detecto concurrencia de gente en los bares, en las cafeterías, en los lugares de relación en torno a los placeres de la mesa o de la barra más o menos surtida. Es cierto que hay establecimientos que atraen más la atención que en otros, demostrando así su mayor atractivo para el personal. Procuro tomar nota de los comportamientos de esa gente, y me llama la atención, a primera vista y a falta de un seguimiento más detenido, que priman la mirada, la curiosidad, el simple devaneo en medio de lo mucho que se ofrece sobre el hecho mismo de comprar. Deduzco que la decisión de adquirir y abonar un producto no siempre se traduce en el hecho de acercarse al lugar donde se brinda a la voluntad del cliente por hacerlo definitivamente suyo mediante la satisfacción del importe requerido.

¿Será la crisis económica que nos asuela el motivo de esa relación no culminada entre la curiosidad - como algo indisociable del uso gratuito del espacio público – y la materialización de una voluntad decidida a favor de la adquisición mediante pago en metálico del bien que se desea? Analizar en este sentido el momento en que nos encontramos – las festividades de fin de año – va a ser un buen indicador para comprender hasta qué extremo el decaimiento de la demanda, debido a los factores que están lesionando la capacidad adquisitiva de la mayoría de los ciudadanos, va a repercutir en la evolución del consumo y poner en evidencia la incertidumbre en que aparecen sumidos los circuitos que garantizan el normal funcionamiento de la economía, hoy postergados en aras de una política de restricciones que corre el riesgo de debilitar sensiblemente el aparato productivo y comercial europeo.

Sin embargo, al propio tiempo hay otro factor que quizá no sea ajeno tampoco a la situación crítica en que se encuentra el comercio tradicional. Es un tema que he comentado hace tiempo con mis colegas, y que hoy he visto bien reflejado en el artículo de José Ignacio Wert, donde se plantea la posibilidad de llegar a “un mundo sin tiendas”. Puede llegar a ser algún día la manifestación de una tendencia que no cesa de crecer. Una tendencia asociada al incremento imparable del comercio a través de la Red, que actualmente supone un gasto cercano a los 10.000 millones de euros, el 4% de todo el desembolso efectuado en los comercios.

Calle Platerías, en Valladolid



¿A dónde nos conducirá este proceso? El impacto socio-laboral será muy fuerte, como también se acusará ostensiblemente en el paisaje urbano. ¿Se imaginan calles con los comercios cerrados? ¿Quién animará con su presencia el espacio público de relación que se fragua en la calle concurrida? Me dirijo a casa mientras observo a uno y otro lado la calle Platerías de Valladolid, en el mismo corazón de la ciudad. Ocho tiendas han cerrado en lo que va de año; otras cuatro han cambiado de tipo de negocio. La recuerdo como una arteria principal en las compras de todo el año. Peatonalizada, rehabilitadas sus viviendas, inmersa en un entorno grato y placentero, la calle declina mientras la apariencia bulliciosa se circunscribe a su condición de lugar de paso de camino seguramente hacia uno de los muchos lugares de refrigerio, que proliferan aquí allá, por más que también en ellos la crisis sea perceptible.

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