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5 de septiembre de 2025

Viñetas que invitan a pensar: cuando se adoptan medidas tras la catástrofe que no se quiso evitar

 


El Roto, 3.9.2025

Cuando el fuego lo arrasa todo, la desolación provocada aporta la cruel percepción de que durante mucho tiempo las llamas desaparecerán de ese paisaje, fundido con el negro siniestro de las cenizas. Al fin, una buena noticia. Mas solo será un consuelo apto para quienes no han logrado evitar que la catástrofe se produjera. Territorio asolado, territorio abandonado por el fuego, afirman en su cómoda impunidad. La naturaleza se reconstruirá, aunque no se sepa cuándo ni cómo. A seguir en el machito mientras tanto y sin levantar la voz, en la que ya no se confía.

Por eso, pasando por encima de cualquier atisbo de autocrítica, aparentan haber aprendido la lección dando a conocer políticas de gestión forestal que hasta la llegada atroz del incendio estaban deliberadamente desatendidas, aunque fueran obligadas.

8 de julio de 2025

Una interesante reflexión sobre el Artico y el Antropoceno




La Doctora Ana Manero Salvador, Catedrática de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales en la Universidad Carlos III de Madrid, y autora de Antropoceno, expone sus ideas sobre dicho concepto y sobre los cambios que afectan al espacio ártico en este interesante documento 

25 de enero de 2025

2025: Año Internacional de Preservación delos Glaciares

 Cuando acaba de comenzar el año 2025 es bueno recordar que, entre otras efemérides a tener en cuenta, ha sido proclamado en 2022  por la Asamblea General de las Naciones Unidas como Año Internacional de la Preservación de los Glaciares,  concretando la fecha del 21 de marzo como el Día Mundial de los Glaciares. 




Se trata de una llamada de atención sobre los riesgos de deterioro a que se enfrentan las masas heladas de la Tierra. Según Naciones Unidas están registrados más de 275.000 glaciares en el mundo que ocupan una superficie de 700.000 kilómetros cuadrados y en los que, junto a las capas de hielo, acumulan en torno al 70% del agua dulce del planeta.  De ahí  la necesidad de valorar la decisiva importancia que su preservación ostenta como garantía de la sostenibilidad medioambiental.  No en vano, se las considera como los "centinelas del clima". 




Pues es bien sabido que la estabilidad de la vida en la Tierra aparece estrechamente ligada a la conservación de los glaciares, por cuanto de ellos dependen los sistemas biológicos del planeta y el mantenimiento de las reservas de agua. Su fragilidad está científicamente constatada. Las investigaciones  señalan que la criosfera (combinaciones de glaciares, hielo, nieve y permafrost) se está derritiendo más rápido que en cualquier otro momento de la historia, con la consiguiente alteración que ello provoca en el sistema hídrico mundial. 

En esta misma línea, una rigurosa investigación, dada a conocer en 2019, revela que la mayoría de los glaciares que forman parte del patrimonio mundial han perdido una parte significativa de su entidad física desde comienzos del siglo XX, afectada, como se indica en el gráfico, por un generalizado y en determinados puntos muy intenso proceso de pérdida de su masa e incluso han llegado a desaparecer en lugares tan significativos como los Alpes o África. 


El mismo trabajo señala que cerca de la mitad de los glaciares del patrimonio mundial podrían desaparecer a finales del siglo XXI si las emisiones de gases de efecto invernadero continuasen al ritmo detectado actualmente, con las graves consecuencias que ello traería consigo.  



31 de octubre de 2024

La vulnerabilidad de España ante el calentamiento global


 No creo que sea exagerado afirmar que la catástrofe climática que ha afectado al sector oriental y sudoriental de España - la más grave y trágica inundación de las sufridas en el siglo XXI -ha convertido a nuestro país en escenario representativo de uno de los principales riesgos que derivan del calentamiento global de la Tierra. España puede convertirse, sino lo es ya, en un espacio paradigmático a escala planetaria de los riesgos climáticos que se avecinan.

Detenerse en la magnitud de los datos - naturales, sociales, económicos - que así lo revelan pone de manifiesto no sólo la extrema gravedad de la tragedia ocurrida a finales del mes de octubre de 2024, sino la amenaza que de forma letal se cierne sobre ese territorio, si se tiene en cuenta que los episodios asociados a las perturbaciones de la dinámica atmosférica no son circunstanciales o esporádicos sino fenómenos naturales que pueden volver a suceder si, como consecuencia del calentamiento del Mediterráneo y las distorsiones de la corriente en chorro, de la que derivan las gotas frías, intensifican su frecuencia e intensidad en el tiempo.
España aparece así, a mi juicio, como una referencia ejemplificadora de los impactos que ya se señalaron con detenimiento en la Cumbre del Clima de París (2015), y ratificados por la COP 28 (2023), lo que determina la necesidad de adoptar posiciones estratégicas de gran envergadura, tanto a escala nacional como internacional.
¿En qué han de consistir? Implica actuaciones ambiciosas y costosas de política pública e iniciativa privada, que han de ser abordadas de inmediato y con visión a largo plazo sobre la base de las advertencias y lecciones recibidas.

29 de octubre de 2024

El Mediterráneo ha estallado

 El Mediterráneo ha estallado a los pocos dias de que fuese homenajeado en Oviedo el gran cantor del Mediterráneo, ese mar de "alma profunda y oscura" como lo definió Serrat. Y lo ha hecho con la furia de las masivas descargas de lluvia (425 litros por m2 en Chiva) y granizo que el recalentamiento de ese mar interior provoca cuando entra en contacto en vertical con la masa de aire frío desgajada -fénómeno de "atmospheric cutting off" - de la corriente en chorro que modula las variaciones de la circulación de la atmósfera, los tipos de tiempo y el clima en latitudes extratropicales, en las que nos encontramos, con especial impacto en el equinoccio de otoño, que sucede a un verano caluroso.

Era éste un tema obligado y muy debatido en las explicaciones de Climatología - de las que me encargué durante cinco cursos y que además fue el tema desarrollado en el tercer ejercicio de oposición a Agregado de Universidad en 1979- y un motivo para justificar los múltiples ejemplos que evidencian la exposición de la franja mediterránea española, como la más vulnerable en Europa a este tipo de situaciones catastróficas.
La situación latitudinal y la exposición frente al Atlántico explican este riesgo potencial, lo que hace de la Península Ibérica uno de los espacios más amenazados (en cuanto a situaciones climáticas extremas y de riesgo) del mundo, con similitudes con lo que sucede en Florida y en el Golfo de México, cabe el Caribe. Nunca olvidaré la visita en la primavera de 1974 a la rambla de Nogalte, en Almería, afectada por una terrible riada en octubre de 1973. Los rastros de la devastación han quedado para siempre en la memoria. No menores son los recuerdos dejados por la terrible inundación de Valencia en octubre de 1957. El listado es enorme, agravados sus impactos debido a las desacertadas formas de ocupación del espacio y a las malas prácticas llevadas a cabo en la ordenación del territorio.
Existe, pues, un riesgo potencial de carácter estructural, muy documentado históricamente, que se agudiza cuando los incrementos del gradiente (diferencia de temperatura) entre la superficie marina y la baja atmósfera se elevan hasta dar origen a procesos convectivos de carácter ciclónico susceptibles de desencadenar atroces precipitaciones y riadas de costes incalculables.
Es evidente que esta predisposición aparece agravada cuando los dos factores que contribuyen a la dinámica del aire cargada de humedad (aumento de la temperatura del mar y mayor frecuencia de gotas frías - que ahora llaman DANA - a muy baja temperatura) aumentan su intensidad y frecuencia. Y no es un fenómeno casual, ya que las anomalías observadas en este sentido en la circulación del jet-stream (la corriente en chorro del Hemisferio Norte) advierten de que algo grave está ocurriendo en la evolución climática de la Tierra y especialmente en el Hemisferio Norte y en la fachada suroccidental europea.
La terrible tragedia vivida en la fachada oriental y en el Sureste de España obliga a reflexionar seriamente sobre el problema. Es terrible y muy doloroso.

29 de julio de 2024

Un fenómeno incuestionable

 

Traigo a colación este gráfico y esta reflexión el día en que Valladolid, a 692 metros sobre el nivel del mar, ha alcanzado los 39 grados de temperatura.

Un gráfico tan expresivo como de necesario conocimiento. Posiblemente estemos viviendo el verano más caluroso ¿Alguien duda de lo que está ocurriendo en la atmósfera? Qué relación tiene con la evolución de la temperatura, la alteración de la dinámica atmosférica y el agravamiento de las catástrofes naturales asociadas al clima?

Es evidente que la ignorancia conduce al desastre, al desastre global, pues a todos afecta. Todos vivimos en el mismo planeta. No hay otra alternativa.

21 de diciembre de 2008

De cuando las obsesiones y los rencores derivan en el ridículo



La salud mental - o, si se quiere, el cuidado a que obliga la defensa de la propia imagen en personas que han supuesto algo en la vida de un país- tienen sus reglas que conviene no transgredir. Una de ellas consiste, en mi opinión, en evitar obsesionarse con ideas y situaciones que, mal analizadas, peor interpretadas y planteadas con ideas preconcebidas, acaban creando fantasmas incómodos que impiden disfrutar de la vida. Lo peor es cuando esas obsesiones y los juicios de valor que las acompañan se transmiten hacia fuera en un intento desaforado por aclarar posturas y justificar rencores que nadie exige y que, reiterados una y otra vez, no tardan en provocar vergüenza ajena.

Don José María Aznar López, que fuera presidente del gobierno español durante ocho años, se siente de cuando en cuando en la obligación de sentar doctrina sobre hechos y circunstancias que la ciencia y la historia han aclarado con argumentos consistentes, y que sólo se pueden rebatir cuando, en su contra, se emplean reflexiones sólidas, bien fundadas, apoyadas en datos contrastables y, sobre todo, expuestas con dignidad y sin ningún afán de dogmatismo o de burda descalificación a quien piensa de otra manera.

Son muchos los jardines en que este hombre se ha metido con el solo propósito de hacerse notar y demostrar que es un "pensador" que pretende ir contra corriente. La verdad es que personalmente me provoca más indiferencia que atención, más confusión que claridad, más lástima que rechazo pero no puedo por menos de manifestar, con la mejor de las intenciones, mi menosprecio absoluto hacia los dos frentes de polémica barata con que nos ha obsequiado últimamente.

La primera tiene que ver con las absurdas descalificaciones vertidas contra quienes sostienen que la temperatura media de la tierra tiende a crecer como consecuencia de los factores de alteración ambiental que inciden sobre el clima y que, de continuar invariables, amenazan seriamente los equilibrios naturales. A los que defienden tal cosa, avalada por la ciencia y en discusión científica tan abierta como sólida, les despacha con el calificativo que identifica a los ecologistas como los “comunistas del siglo XXI”, acusándoles de vulnerar la libertad de las personas. El gobernante que firmó, en nombre de España, el Protocolo de Kyoto es hoy implacable en su repudio a cuantos siguen reclamando su cumplimiento. Y para ello no se le ocurre otra cosa que avalar con su persona y la Fundación que preside un libelo, escrito por el ínclito Vaclav Klaus, actual presidente de la República checa y silente ciudadano cuando los tanques soviéticos invadieron Praga en el 68, que sin rubor alguno vierte en el libro tal cantidad de sofismas, vaguedades, imprecisiones, topicazos, juicios de valor infundados e insultos a diestro y siniestro que lo mejor que uno puede hacer es sonreír y darle la espalda para evitar sonrojarse.

De compañeros de viaje menos presentables se rodea ahora el Sr. Aznar López para arremeter contra otra de sus obsesiones principales: el “nefando” mayo de 1968, al que atribuye, sacando pecho, todos los males de la humanidad habidos y por haber. Lo acaba de hacer recientemente en compañía de Gianfranco Fini, conocido lider del postfascismo italiano y del inefable alcalde de Roma Gianni Alemanno, ferviente sicario de Berlusconi, al que resulta dificil ver pronunciar un discurso con coherencia, y defensor no hace mucho del fascismo italiano durante una reciente visita a Israel. A la vera de estos personajes, el Sr. Aznar se ha explayado contra el movimiento que hace 40 años abrió nuevos aires en el escenario europeo y que, con sus errores y aciertos, con sus luces y sus sombras, permitió abrir un periodo de reflexión que tuvo resonancias muy positivas en el pensamiento, en la educación y en el modo de entender la acción política.
Por lo visto, el expresidente, que a medida que pasa el tiempo acredita auténticas cualidades de chiquilicuatre intelectual, lanza sus soflamas sin haberlas pensado previamente y, lo que es más grave, habla más que lee. Le hubiera bastado echar un vistazo a la literatura que sobre el tema se ha escrito este año en Francia para darse cuenta de las cosas que ocurrieron, porqué ocurrieron y cómo ocurrieron. Ello le hubiera permitido, como en el tema del cambio climático, sopesar sus argumentos, matizar sus obsesiones y evitar caer en el ridículo. Aunque seguramente eso le trae sin cuidado. Allá él y sus circunstancias.

24 de abril de 2008

Los impactos ambientales de la guerra de Irak

Nikki Reisch y Steve Kretzmann han elaborado un interesante informe sobre los impactos ambientales provocados por la guerra en Iraq, en el que destacan conclusiones muy reveladoras:

1.- El gasto total de los EE.UU. en esa guerra podría haber cubierto el dinero necesitado para todas las inversiones en energías renovables en el mundo desde que comenzó la invasión hasta 2030.

2.- La guerra ha sido responsable de al menos 141 Millones toneladas de CO2 desde marzo de 2003, lo que equivale a las emisiones de 25 millones de automóviles

3.- Los 600 000 millones de dólares que el gobierno estadounidense ha destinado a financiar la guerra hubieran servido para construir 9 000 parques eólicos (con una capacidad de 50MW cada uno)

4.- En 2006 los EEUU gastaron más dinero en la guerra de Iraq que el que ha gastado todo el mundo en inversiones para energías renovables.

5.- El candidato demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, Barack Obama, ha prometido invertir "150 000 millones de dólares en los próximos 10 años para la próxima generación en tecnología e infraestructuras de la energía verde." Los EE.UU. gastan en Iraq casi esa cantidad en solamente diez meses.

Estas estimaciones se basan en el coste energético de los combates (uso intensivo de combustible), fuegos en pozos petrolíferos, el aumento en explosiones de gas, el boom en el consumo de cemento debido a la reconstrucción y a la seguridad, el enorme uso de explosivos y en el uso de productos químicos. Sin embargo, los propios autores consideran que las estimaciones son muy prudentes ya que no se han incluido variables en las que las emisiones son muy difíciles de evaluar como el combustible utilizado para el transporte de tropas y de mercancías.

20 de marzo de 2008

Los llamados biocombustibles agravan el cambio climático



Alejandro Schweitzer, geógrafo y apreciado compañero de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, en Argentina, me envia el siguiente texto, redactado por Steve Connor, el editor de la prestigiosa evista Science, en el que se hace una interesante reflexión sobre el impacto ambiental de los biocombustibles, que someto a vuestra consideración:
" Los científicos han dado datos irrefutables que indican que los biocombustibles podrían ser uno de los mayores timos ambientales, ya que realmente agravan el calentamiento global añadiendo a las emisiones de origen humano el dióxido de carbono a que supuestamente ponen freno. Dos estudios distintos publicados en la revista Science muestran que el cultivo de biocombustibles actualmente realizado para producir alternativas "verdes" a los combustibles fósiles basados en petróleo despiden más dióxido de carbono en el aire del que pueden absorber las plantas cultivadas.
Los científicos han descubierto que, en el caso de algunos cultivos, para saldar la "deuda carbonífera" causada por su cultivo inicial sería necesario cultivarlos durante varios siglos. Esos costes ambientales no tienen en cuenta ninguna otra destrucción adicional en el entorno, como la pérdida de biodiversidad causada por tratamientos de compensación de la prístina selva tropical.
"Todos los biocombustibles que utilizamos actualmente causan destrucción del hábitat natural, ya directa, ya indirectamente. La agricultura global está produciendo ya alimentos para seis millones de personas. La producción de biocombustibles basados en alimentos también requerirá que se destine aún más tierra a la agricultura", dice Joe Fargioine, de la organización de EEUU para la conservación de los recursos naturales y director de uno de los estudios. Los científicos realizaron el tipo de análisis que se está perdiendo en el fragor del incentivo irreflexivo de los biocombustibles fomentado por las políticas de los Estados Unidos y Europa, en que cuyos proponentes han sido entusiastas de las virtudes de los biocombustibles como alternativa verde a los combustibles fósiles utilizados para el transporte.
Ambos estudios examinaban cuánto dióxido de carbono se emite cuando se convierte un trozo de tierra en campo de cultivo de biocombustible. Han descubierto que, por ejemplo, cuando se convierten las turberas indonesias en plantaciones de aceite de palma se necesitan 423 años para saldar la deuda carbonífera. El siguiente peor caso es cuando se tala la selva forestal del Amazonas para convertirla en campos de soja. Los científicos han descubierto que se necesitan 319 años de fabricación de biodiésel de la soja para cancelar la deuda carbonífera causada por la tala de árboles en el lugar original. Los científicos calculan que tales conversiones de la tierra para cultivar maíz y caña de azúcar para el biodiésel, o aceite de palma y soja para el bioetanol, emiten entre 17 y 420 veces más carbón que lo que se ahorra anualmente con la sustitución de combustibles fósiles.

"Esta investigación examina la conversión de tierra para biocombustibles y pregunta si vale la pena. ¿Es mayor el carbón que se pierde por convertir bosques, praderas y turberas que el que se «ahorra» utilizando biocombustibles en lugar de combustibles fósiles?", se pregunta el Dr. Fargione. "Y, sorprendentemente, la respuesta es no. Esas áreas naturales acumulan mucho carbón, de manera que su conversión en tierras de cultivo redunda en toneladas de carbón emitidas a la atmósfera", dice.
La demanda de biocombustibles está destruyendo el entorno de otras maneras. Para los granjeros americanos, por ejemplo, acostumbrados a alternar soja y cultivos de maíz, la demanda de biocombustible ha significado que ya no cultiven maíz. Como resultado, los granjeros brasileños están talando bosques para cultivar soja que poner en la producción a corto plazo.
"En la búsqueda de soluciones al cambio climático debemos asegurarnos de que el remedio no sea peor que la enfermedad", dice Jimmie Powell, miembro del consejo científico de la organización para la conservación de los recursos naturales. "No podemos permitirnos ignorar las consecuencias de la conversión de tierras en campos de cultivo de biocombustibles. Eso significa que no podemos promover sin querer alternativas de combustible peores que los combustibles fósiles para cuya sustitución están diseñadas. Estos descubrimientos deberían incorporarse al avance de la política de emisiones carboníferas", ha dicho el Dr. Powell.
La Unión Europea ya tiene segundas intenciones sobre su política dirigida al estímulo de la producción de biocombustibles. Stavros Dimas, comisario de la UE de medio ambiente, admitió el mes pasado que la UE no previó el conjunto de problemas ambientales generados por el objetivo europeo de obtener el 10% de su combustible de transporte de sustancias vegetales.
El profesor John Pickett, director del reciente estudio sobre biocombustibles encargado por la Royal Society, ha dicho que, aunque puedan jugar un papel importante en la reducción de gases de efecto invernadero del transporte, es importante recordar que un tipo de biocombustible no es igual que otro. "El ahorro de gas de efecto invernadero que puede proporcionar un biocombustible depende de cómo conviertan las tierras y se realicen los cultivos y de cómo se utilice el biocombustible." "Dado que los biocombustibles están entrando ya en el mercado mundial, será vital aplicar criterios de certificación de carbón y sostenibilidad para la valoración de los biocombustibles, a fin de promover aquellos que sean buenos para la gente y el medio ambiente. Esto debe hacerse a escala internacional, para que no nos limitemos a transferir los potenciales efectos negativos de esos combustibles de un lugar a otro."
El profesor Stephen Polasky, de la Universidad de Minnesota y autor de uno de los estudios publicados en Science, dice que los incentivos actualmente empleados para fomentar que los granjeros cultiven terrenos para biocombustibles no consideran el balance carbonífero del cultivo. "No tenemos incentivos correctos porque los propietarios de tierra son recompensados por producir aceite de palma y otros productos, pero no por gestionar carbón. Esto crea incentivos para una explotación excesiva de la tierra y puede tener como resultado a largo plazo el incremento de emisiones de carbón."

(la imagen superior - de la Agencia France-Press- recoge la concentración realizada en Auckland el 8 de Diciembre de 2007)
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