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9 de marzo de 2014

Las reflexiones pertinentes y necesarias de Tarso Genro

El empobrecimiento del debate político hace que la ciudadanía se muestre renuente a interesarse por él. Los discursos que, querámoslo o no, nos invaden a diario provocan una sensación de hartazgo, que induce a la desafección por la política y al menosprecio de quienes la practican. Por esa razón, son tan de agradecer las reflexiones que rompen con este panorama de mediocridad, de pensamiento único, de lanzaderas verbales repletas de lugares comunes, de respuestas gubernamentales enlatadas, de frases hechas, propensas a las animosidades personales y a la imputación al otro de las deficiencias propias. Razón de ser todo ello de una crisis institucional pavorosa. Profundizar, por el contrario, en la realidad que nos afecta, desentrañar la causa de los problemas que aquejan a las sociedades, poner al descubierto y denunciar las implicaciones de modelos socialmente depredadores -  que se asumen acríticamente casi como si de tratase de una opción inevitable, a la que no hay más remedio que resignarse - no solo constituye una necesidad intelectual sino una terapia psicológicamente positiva. La sociedad necesita horizontes esperanzadores. 

De ahí que cuando un discurso recupera enfoques que son excepcionales en el panorama de la simplificación dominante, uno se se siente reconfortado al observar que hay quienes piensan y razonan de manera diferente, lanzando a los cuatro vientos ideas y reflexiones que incitan a la esperanza y a la confianza en la política sensible con los problemas de la sociedad. Quienes cuestionan los planteamientos alternativos dicen que son antiguallas, algo trasnochado, cuando lo cierto es que lo realmente obsoleto y caduco no son otra cosa que esas proclamas archisabidas y fracasadas que se amparan en la lógica del engaño, del sesgo informativo, de la especulación financiera, del enriquecimiento ilícito y del "sálvese quien pueda" que tantas humillaciones, fracasos y desigualdades ha aportado a la mayoría de la sociedad. 


Bienvenidas sean, pues, las reflexiones aportadas por Tarso Genro en la intervención efectuada en el Seminario Internacional sobre Cooperación Iberoamericana y Desarrollo, organizado recientemente en Madrid por la Fundación Alternativas y al que he tenido la satisfacción de asistir. Aconsejo seguir la trayectoria política de Genro, porque lo convierte en uno de los personajes - de pensamiento y acción - más interesantes de nuestra época. Fue alcalde de la ciudad brasileña de Porto Alegre, donde promovió una política local innovadora, basada en el principio de la justicia distributiva y en la consideración de la participación ciudadana como uno de sus ejes esenciales de actuación. Su participación en el gobierno de Lula da Silva como Ministro de Educación se saldó con realizaciones destacadas en el campo la dotación educativa para las poblaciones marginales, la promoción de las Escuelas Técnicas Federales y la puesta en marcha de relevantes proyectos en el ámbito de las Universidades públicas. 

Las ideas vertidas en el Seminario de Madrid merecen ser tenidas en cuenta. En esencia se centraron en una idea principal: "la recuperación de la función pública del Estado" frente a las tendencias que, en el contexto de la crisis, intensifican el agravamiento de las desigualdades, infrautilizan la capacidad formativa de las personas y relegan a muchas de ellas a la marginalidad y a la pobreza. Reivindicar la defensa de los principios éticos como algo inherente al ejercicio de la política, apoyar los mecanismos de participación de la ciudadanía como uno de los pilares de la toma de decisiones, luchar contra los movimientos especulativos y entender que la solidaridad forma parte indisociable de la política de desarrollo son algunas de las directrices en las que ha de sustentarse la dignificación de la política, sumida actualmente en el lodazal del descrédito a que la conducen las prácticas que, arropadas en la banalidad programática y en el discurso de la resignación, la encaminan precisamente en el sentido contrario, con todo lo que ello implica en la degradación de la democracia y el auge de los movimientos excluyentes y atrozmente reaccionarios. 

7 de diciembre de 2010

Al fin, la causa palestina recibe el debido y merecido respaldo internacional: hacia el reconocimiento de un Estado palestino libre e independiente



Poca, muy poca, atención está mereciendo esta noticia en la prensa europea. Una especie de manto de silencio o desdén se cierne sobre un hecho que, más allá de su significado político, encierra una considerable carga simbólica en lo que concierne a la solidaridad con uno de los problemas geopolíticos más graves y lacerantes de nuestra época. No ha sido la Unión Europea la que ha tomado la iniciativa que debiera haberla correspondido en este proceso, sino Latinoamérica, y en concreto aquellos paises que han entendido, sin las típicas ambigüedades a las que estamos acostumbrados en el lenguaje vacuo de la diplomacia irrelevante, que algo había que hacer para rescatar del pozo del olvido una realidad que no puede ser olvidada.
Tenía que ocurrir, tarde o temprano. Era una necesidad imperiosa, una medida necesaria para asegurar que la tragedia del pueblo palestino no quedase definitivamente sumida en la desmemoria o en la indiferencia. El paso del tiempo, con su enorme carga de frustración, dolor, injusticia e impotencia, no ha hecho sino agravar la magnitud de un problema internacional que permanece irresuelto después de las diez Resoluciones de Naciones Unidas que han tratado de asegurar una salida acorde con la legalidad internacional.
No entraré en detalles sobre un problema del que ya me he hecho eco numerosas veces en este blog, y que seguiré tratando con el mismo interés que me suscita cuanto ocurre en el Sáhara Occidental. Me limitaré simplemente a reconocer, con admiración y aplauso, la iniciativa adoptada por los países de MERCOSUR que han acordado el reconocimiento de un Estado palestino, libre e independiente, de acuerdo con los límites fronterizos de 1967. El primer paso fue dado por Uruguay el 13 de noviembre, cuando el presidente Mujica anunció la apertura de embajada al máximo nivel.
Posteriormente, y al tiempo que abandonaba la presidencia de Brasil con uno de los mayores niveles de popularidad que se conocen, Lula da Silva se sumó a esta iniciativa el 3 de diciembre señalando que "la iniciativa es coherente con la disposición histórica de Brasil de contribuir al proceso de paz entre Israel y Palestina, cuyas negociaciones directas están en este momento interrumpidas y está en consonancia con las resoluciones de la ONU, que exigen el fin de la ocupación de los territorios palestinos y la construcción de un Estado independiente en las fronteras del 4 de junio de 1967". Brasil, recuerda el comunicado oficial, reconocía desde 1975 a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) como la representante legítima del pueblo palestino, dotada de personalidad de Derecho Internacional público. En 1993, el país latinoamericano autorizó la apertura de la Delegación Especial Palestina con estatus diplomático similar al de las representaciones de las organizaciones internacionales y en 1998 se equiparó el trato al de una embajada. Pero nunca, como hasta ahora, había hablado de un Estado libre e independiente.
Tres días más tarde, la República Argentina se ha sumado al mismo proceso. No en vano, y según el comunicado oficial “Argentina tradicionalmente ha sostenido el derecho del pueblo palestino a constituir un Estado independiente, así como el derecho del Estado de Israel a vivir en paz junto a sus vecinos, dentro de fronteras seguras e internacionalmente reconocidas”, no sin dejar constancia de su apoyo “a las iniciativas de diálogo y paz de la comunidad internacional para una salida pacífica al conflicto palestino-israelí".
¿Se trata de iniciativas aisladas? ¿Tendrán continuidad en el mundo? ¿Qué hará la Unión Europea, que tanta ayuda concede a Palestina para asistir luego, impávida, a su destrucción por Israel? ¿Qué opinará Mr. Obama ahora que ya parece rendido ante la fiebre edificatoria del Estado hebreo en los territorios ilegalmente ocupados? ¿Qué pensará del tema la ministra española de Asuntos Exteriores, tan evanescente e imprecisa siempre en sus declaraciones? Numerosas incógnitas surgen ante un proceso que se mostraba inevitable, ya que no han sido pocas las voces en el mundo que han reclamado el reconocimiento del Estado palestino como forma de desatacar los bloqueos, incumplimientos y dilaciones a que la solución de este problema ha estado expuesta. Seguramente no será un proceso fácil ni tan rápido como muchos desearíamos. Pero se han dado pasos importantes en esa dirección, precedentes claves de la mano de países que no son irrelevantes en el mundo.

2 de octubre de 2009

Apabullante Brasil


Los últimos Juegos Olimpicos (2008) pusieron al descubierto la extraordinaria potencia económica de China. Concebidos y diseñados como su gran carta de presentación ante el mundo, aún resuenan en nuestra memoria las imágenes de tan espectacular epopeya. Ocho años después, y tras la edición de Londres (2012) que nos devuelve la antorcha al Viejo Mundo, Brasil tratará de reproducir de nuevo, en 2016, lo mucho que representan en el mundo del siglo XXI los llamados países emergentes, esa categoría de Estados que eran secundarios hacen apenas veinte años y que ahora se erigen como los colosos de una economía que une innovación, con mercado y elevados contingentes de mano de obra “very cheap”. Los ingredientes para fortalecer su competitividad frente a la Europa que se debate en un mar de contradicciones y cuyo futuro admite toda clase de pronósticos.


Rio de Janeiro versus Madrid. Dificil competidor, quizá imposible de antemano. Tengo la impresión de que la suerte ha estado echada hace mucho tiempo. Es la primera vez que el mayor espectáculo del mundo, el más costoso, el más apabullante, el más emblemático visita América Latina. Y lo hace por la única puerta por la que podía entrar. Rio no será la mejor ciudad del mundo para organizar un evento así y seguramente ocasionará grandes quebraderos de cabeza a quienes se han lanzado a esta aventura. Pero no es Rio de Janeiro la que ha ganado. Ha ganado Brasil porque es el símbolo de las nuevas potencias que se afianzan sin apenas réplicas en este azaroso e incierto comienzo del siglo XXI.


Madrid lo logrará, al fin, en 2020. Que nadie lo dude



22 de diciembre de 2008

Que nadie se olvide de Chico Mendes


22 de Diciembre de 1988. Veinte años han transcurrido ya desde la muerte de Francisco Alves Mendes Filho, más conocido como Chico Mendes, el líder que dio su vida en defensa de la conservación de la selva amazónica. Fue asesinado en Xapurí, su ciudad natal, en el Estado brasileño de Acre, muy cerca de la frontera boliviana. Un tal Darly Alves da Silva y su hijo Darci, sicarios de los grandes intereses madereros que esquilman la principal región boscosa de la Tierra, acabaron con él porque su mensaje debía ser interrumpido para siempre. La labor de Mendes fue impresionante y aún es objeto de estudios que tratan de analizar el poder de liderazgo de que fue capaz ese humilde seringueiro - recolector de caucho -, muerto a los 44 años.
Su mérito consistió en articular en defensa de la Amazonia a los ecologistas, a la Iglesia católica, a los sindicatos de trabajadores del caucho, a la Banca, a los grupos políticos de centro y de izquierda, a una parte significativa de la sociedad….proporcionando a su causa una impresionante dimensión internacional, que rebasó con creces las fronteras de Brasil y que logró convertir a mediados de los ochenta en una de las principales reivindicaciones de la época. Cuando en Rio de Janeiro se reunió la Cumbre de la Tierra en 1992, donde se sentaron las bases del desarrollo sostenible con visión planetaria, un inmenso aplauso saludó el nombre de Chico Mendes como símbolo y como baluarte de una nueva cultura ambiental.
Coincidió con una etapa clave en la historia de Brasil. Es la que vio nacer el Partido de los Trabajadores, liderado por Luis Inacio Lula da Silva, y la que desencadenó masivas corrientes de opinión en contra de la corrupción y de las prácticas delictivas en la gestión del gobierno. En ese contexto, las campañas a favor de la preservación de la riqueza forestal de la Amazonia cobraron pleno sentido y dieron origen a uno de los movimientos más sólidos en defensa de la calidad ambiental del planeta y como advertencia a los riesgos que la amenazaban. Chico Mendes fue asesinado como símbolo de una postura inasumible por quienes todavía siguen destruyendo esa riqueza irreemplazable. El recuerdo de su figura y de su obra, heredada por Marina Silva, ex ministra de Medio Ambiente del gobierno de Lula, merece ser mantenido en pro de una causa necesaria y plenamente justificada.




10 de septiembre de 2008

La admirable labor periodística de Lúcio Flavio Pinto

Puesto que apenas se le conoce en Europa, deseo aludir en este blog a la persona y a la obra de Lúcio Flavio Pinto, que desde la ciudad de Belém, en el Estado brasileño de Pará, lleva a cabo una impresionante labor intelectual y periodística en defensa de ese espacio tan admirable como necesario y maltratado en el mundo que es la Amazonia. A él se debe la edición de un órgano de información potente y de gran calidad como es su Jornal Pessoal, cuyo enlace incluyo entre las webs recomendadas. Se la reconoce como la referencia informativa más prestigiosa sobre la Amazonia, esa tierra que es patrimonio de todos.

Desde hace 21 años comenzó a publicar quincenalmente noticias, reflexiones e ideas sobre los procesos de destrucción y las amenazas que se ciernen sobre la cuenca amazónica, denunciando los abusos de lo que él califica como la "mafiosa Sicilia verde", en la que implica a grandes grupos de intereses madereros y políticos de Pará y de otras áreas de Brasil, en un intento permanente por desentrañar las impresionantes tramas de corrupción, violencia y agresión contra el medio ambiente y contra los movimientos que cuestionan las prácticas de deterioro llevadas a cabo en lo que se considera "el pulmón del planeta". Su objetivo, lo ha dicho recientemente, está bien claro: "La Amazonia está colonizada porque las grandes decisiones se toman fuera de ella para atender intereses externos. Si conseguimos proporcionar al ciudadano informaciones vitales, tal vez consigamos parar la reedición de los enredos colonialistas que saquearon Africa y Asia". El valor de la información honesta, rigurosa y responsable: un compromiso ineludible para cuantos sepan transmitirla en defensa de un mundo mejor y más sostenible.

En 1997 recibió la Paloma de Oro por la Paz en Roma. Ocho años después se le concedió el Premio a la Libertad de Prensa del Comité para la Protección de los Periodistas de Nueva York. Considero interesante dar a conocer a este luchador por la Amazonia y por la calidad ambiental de este mundo tan agredido en sus valores naturales. En estos momentos se enfrenta a 33 procesos judiciales y recibe frecuentes amenazas de muerte.

7 de agosto de 2008

El Fondo para la Conservación de la Amazonia: ¿esperanza o escepticismo?



Debemos estar muy atentos a esta iniciativa, aunque no sea fácil desprenderse del escepticismo que normalmente suelen producir medidas, en apariencia, tan ambiciosas como voluntaristas. El 25 de Julio, el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, puso en marcha el acuerdo para la creación del Fondo de la Amazonia, con el fin de captar donaciones públicas y privadas, en su mayor parte procedentes de los países desarrollados, con el fin de proteger la selva amazónica, evitar la deforestación masiva e incontrolada y, por las repercusiones que ello pudiera tener, contribuir al equilibrio ecológico y climático del planeta.
El Fondo, que será gestionado por el Banco de Desarrollo Nacional Económico y Social de Brasil, nace con la pretensión de recaudar, con la mirada puesta en 2021, un total de 21.000 millones de dólares, destinados a promover alternativas a la destrucción del bosque y a la salvaguarda de la biodiversidad amazónica, mediante la financiación de proyectos que avancen en el conocimiento de la naturaleza amenazada y palíen, en la medida de lo posible, una tendencia a la catástrofe ecológica, que, a juicio del Ibama (Instituto Brasileño de Medio Ambiente) y del Instituto Chico Mendes corre el riesgo de desembocar en la “sabanización” de la mayor parte de la Amazonia.
Esta medida se adopta tres meses después del cese de Marina Silva, como Ministra de Medio Ambiente, y cuya dimisión, como he señalado en este blog, estuvo justificada por "las dificultades que enfrenta desde hace tiempo para poner en marcha el plan medioambiental federal" y como resultado del empeño mostrado por el nuevo Ministro, Carlos Minc, a favor de impulsar “un nuevo modelo de desarrollo en la región”.
¿Debemos mantener la esperanza o suponer que el Fondo previsto va a ser otro más de los muchos intentos efectuados hasta ahora para proteger al espacio natural conocido como “el pulmón de la Tierra”?. Ojalá sirva para lo que se pretende, por más que los datos de que disponemos sobre la situación actual de la Amazonia no hagan sino aumentar el pesimismo sobre el futuro de ese territorio de excepcional magnitud física y ecológica. No olvidemos que entre agosto de 2007 y Junio de 2008, la superficie forestal se redujo en 7.823 Kilómetros cuadrados (según datos del Istituto Nacional de Pesquisas Espaciais (INPE) a partir de imágenes de satélite), mientras durante todo el año pasado la tala y la quema de madera generó la emisión a la atmósfera de 400 millones de toneladas de dióxido de carbono, lo que convierte a Brasil en uno de los principales emisores de gases del mundo. Como dato global, baste indicar que, según el WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza) la Amazonía brasileña ha perdido hasta ahora casi el 20 por ciento de sus siete millones de kilómetros cuadrados.
¿Logrará Lula lo que persigue? ¿Logrará Carlos Minc vencer la resistencias que obligaron a Marina Silva a dimitir, frustrada ante la imposibilidad de frenar la tendencia a la desolación, que ahora se trata de evitar?

17 de mayo de 2008

Malos tiempos para la defensa y la protección del medio ambiente

Mucho me temo que la sinceridad de la que alardean algunos dirigentes cuando muestran su preocupación por el "cambio climático" o por las múltiples manifestaciones del deterioro medioambiental pierde fuerza cuando de pasar a la acción se trata. Ha ocurrido en España donde, a raiz del último cambio de gobierno, ha sido suprimido el Ministerio de Medio Ambiente , cuyas competencias aparecen incursas en una amalgama, que, aparte de sus incorrecciones semánticas (Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, se llama ahora) hace temer, como ya se está viendo, por su efectividad y por sus resultados en esta delicada materia. La remodelación ha traido consigo además, y como era previsible, el cese de Cristina Narbona, mujer rigurosa, decidida y magnífica conocedora de los riesgos ecológicos que afectan a España, a la par que reconocida adversaria de los que la consideraban una ministra a abatir. Como representante de nuestro país en la OCDE, el campo de acción de Narbona se sitúa ya casi en los antípodas del objetivo que ha guiado su vida y sus competencias durante la mayor parte de su vida. Cuanto más lejos, mejor.

Pues bien, hace unos días en Brasil ha abandonado el gobierno Marina Silva, emblemática defensora de la Amazonia, estrecha colaboradora de Chico Mendes, y que ha justificado su renuncia ante "las dificultades que enfrenta desde hace tiempo para poner en marcha el plan medioambiental federal". Todo parece indicar que ha perdido definitivamente su batalla como ferviente defensora de la conservación de la riqueza ambiental amazónica frente a Dilma Rousseff, de la confianza plena de Lula, cuyas proclamas a favor de la concesión de licencias para la explotación intensiva de la región y la difusión de cultivos transgénicos es harto conocida, tanto como el programa de infraestructuras de extraordinario impacto ambiental que ello ha de traer consigo. Como ha sucedido en España, las tensiones entre Silva con el Ministerio de Agricultura y varios gobernadores se han resuelto finalmente a favor de los planes e intereses de estos últimos. La denuncia que la ya ex-ministra brasileña de Medio Ambiente ha hecho recientemente sobre la tala de cerca de 7.000 kilómetros cuadrados de selva en la segunda mitad de 2007 la ha acabado poniendo en el punto de mira de quienes finalmente han conseguido que se marchara. En resumen, pues, la prestigiosa luchadora por la defensa del Medio Ambiente, nacida en el corazón de la Amazonia (en Acre) y colaboradora de Chico Mendes, se ha visto obligada a tirar la toalla. Corren, en efecto, malos tiempos para sensibilidades en las que los que nos gobiernan ya no creen tanto como presumen. A la hora de la verdad, su fraseología medioambientalista se convierte en mero fuego de artificio.
(Arriba: explotación maderera en el Estado de Pará. A la derecha: Marina Silva)

2 de abril de 2007

Avanzando en el concepto de desarrollo sostenible

Conocer al interesante grupo de investigación que en la Universidad de Brasilia da contenido y resultados a la labor realizada por el Centro de Desenvolvimento Sustentável ha sido una de las experiencias más gratificantes y alentadoras de mi vida profesional. Nunca agradeceré suficientemente a Jean François Tourrand el ofrecimiento que en su día me hizo para participar en el Proyecto ALFA-SMART y, a través de él, de asistir e intervenir en las Jornadas Transamazónicas celebradas en Marajó (Brasil), Brasilia y Puyo (Ecuador). Algún día escribiré - ya he empezado a hacerlo - mis experiencias profesionales en América Latina desde que, en 1994, visité por primera vez el continente americano en un viaje agotador con destino a la ciudad argentina de La Plata, donde se celebraba uno de los Congresos Iberoamericanos de Municipios, al que fui invitado como Ponente y a donde llegué tras una primera escala en Rio de Janeiro, cuya imagen nunca se borrará de mi memoria.

Desde entonces he volado a América 21 veces, lo que me ha permitido lograr un cúmulo de experiencias, relaciones y contactos que han marcado buena parte de mi vida personal y profesional en todos estos años. Sirva esta breve presentación para justificar el interés que me ha provocado la lectura de una obra que generosamente me ha hecho llegar Marcel Bursztyn, donde se recogen los trabajos presentados en el Curso de Estratégias de Negociação de Conflitos Socioambientais que organizó en 2000 el Centro de Brasilia al que he hecho referencia.

Se trata de la obra "
A Difícil Sustentabilidade. Política energética e conflitos ambientais", editada por Garamond Universitária. Dentro de ella he prestado especial atención a la introducción de Marcel - muy incisiva cuando señala la pertinencia de la reflexión en unos momentos en los que "accidentes y conflictos sociales en torno a causas ambientales se convierten en hechos cotidianos de la vida en un mundo industrializado y globalizado - , a la excelente sistematización que el propio coordinador de la obra realiza sobre "las políticas públicas para el desarrollo (sostenible)" y a la serie de aportaciones que profundizan, sobre la base de casos específicos, en la dimensión ambiental de los impactos asociados a la producción de energía en el territorio brasileño. Recomiendo su lectura porque las reflexiones aquí ordenadas constituyen algo más que un mero ejercicio académico. Son la expresión de una toma de conciencia de un problema mundial, sobre el nunca podrá decirse que se ha dicho la última palabra. Cuando Bursztyn visitó Valladolid invitado por mí a participar en un Curso de la Universidad, muchas de estas ideas afloraron en las interesantes conversaciones que mantuvimos durante nuestro recorrido por tierras castellanas.

También lo he hecho con Doris Sayago, pilar fundamental del proyecto auspiciado por el Programa ALFA-SMART, así como con el entrañable Roberto Bustos, siempre tan celoso con su Bahia Blanca. ¡Cómo me gustaría tener la oportunidad de compartir esta experiencia con el infatigable Jean François Tourrand, con Laura Duarte, con Eric Sabourin, con Gabriela Litre, con Pierre Valarié, con Silvina Carrizo, con Jorge Sepúlveda y con cuantos he disfrutado de ratos inolvidables en la selva amazónica.

En la imagen superior, con Marcel Bursztyn en las Casas del Tratado de Tordesillas. Abajo, a la derecha, Jean François Tourrand en una de las sesiones de trabajo en las Jornadas celebradas en Puyo (Ecuador)
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