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lunes, 16 de mayo de 2016

PET SOUNDS: CINCUENTA AÑOS DE POP MAJESTUOSO... Y NUESTRO TOP 5 DE DISCOS DE LOS BEACH BOYS!

El 16 de mayo de 1966 se publicaba un nuevo LP de los californianos Beach Boys curiosamente llamado PET SOUNDS, un disco que terminó por convertirse en un hito de la música del siglo XX y una de las creaciones más determinantes de la cultura pop. 
El enorme salto hacia adelante de Brian Wilson como arquitecto visionario del pop, y como conductor tocado por una inspiración sobrenatural de unas sesiones mágicas sólo obstaculizadas por los reparos, comprensibles por otra parte ante esta extraña nueva música, de algunos miembros del propio grupo, Al Jardine, Dennis Wilson y Mike Love. Afortunadamente prevaleció, al menos en esa ocasión pionera, la visión de Brian Wilson y la obra pudo completarse con la majestuosidad de las voces imbricadas de los Beach Boys.
Mi primer contacto con PET SOUNDS tuvo lugar en el inicio de los años 90 cuando estaba comenzando a construir mi colección de discos, consiguiendo poco a poco esos hitos del pop y rock imprescindibles, y curiosamente mis primeras reacciones ante esas elaboradas y orquestadas canciones de inusual construcción para el habitual estilo de los Beach Boys se podrían asimilar a las de Mike Love ante ese material. 
Por supuesto mi postura hacia el disco pronto cambió instalándose como preciada parte de la colección y con los años, con mucha más música escuchada, y el frenesí de la juventud más contenido, solo me queda admirar la belleza, la complejidad y el mensaje de esa colección de canciones. Pero admito que no se trata de mi álbum de los Beach Boys favorito, ya que en todos estos años otras obras de Brian Wilson y los suyos se han clavado mucho más en mi mente, y muchas veces con una primera impresión mucho más positiva que la que me causó PET SOUNDS. 
Así que mi particular celebración del 50 aniversario de PET SOUNDS consiste en enumerar mi Top 5 de discos de los Beach Boys... ¿estará el álbum de 1966 entre ellos? ¡Veremos!
1. FRIENDS (1968): una pequeña, y concebida de forma humilde, colección de canciones que me enamoró con sus primeros acordes contrastando con los precedentes SMILEY SMILE y WILD HONEY, interesantes pero algo abarrotados en sus intenciones. No sobra ninguna de las canciones, pequeñas obras de orfebrería pop con sencillos mensajes, con highlights en la irrupción sorprendente de Dennis Wilson y su arrebatada emocionalidad con Be Still y Little Bird, las maravillosas Friends y la cotidianidad nunca mejor narrada de Busy Doin' Nothin', y el delicioso y evocador instrumental de aires hawaiianos Diamond Head, estas dos últimas ejemplos del prodigioso talento de Brian Wilson incluso en los difíciles momentos que pasaba cuando se registró el álbum. Ideal tanto para una tarde soleada como para resguardarse en su calidez en lo más profundo del invierno.
2. SMiLE (1967, o 2011, año en que se recopilaron las sesiones para su edición oficial): qué decir de la obra más experimental, vanguardista y psicodélica de Brian Wilson y su colaborador Van Dyke Parks. Si se hubiese editado en su momento seguramente la imagen comúnmente aceptada del grupo sería distinta ya que estarían entre la realeza de la psicodelia del momento, desterrando antiguos estereotipos sobre ellos. Imaginaos a los Beach Boys desplegando una versión en directo de SMiLE en Monterrey en 1967, pero tanto las fisuras en el seno del grupo como la propia organización del evento liquidaron esa posibilidad. En su momento ya reflejé en el blog el tremendo impacto que me causó escuchar el disco compilado en 2011 reflejando el proyecto original de SMiLE. Heroes and Villains, la inmensa Good Vibrations y Cabin Essence son algunos de sus muchos méritos.
3. PET SOUNDS: la gloriosa concepción de Brian Wilson se sitúa en este tercer puesto, una clara piedra de toque que marca un antes y un después para el grupo y para la música pop norteamericana. I'm Waiting For The Day y I Know There's An Answer se sitúan entre mis favoritas junto a las piezas infaltables que todo el mundo conoce. Además, de sus sesiones surgieron fructíferos momentos de creatividad no incluídos en el LP como el single de transición The Little Girl I Once Knew, favorito en este blog.
4. TODAY! (1965): Brian Wilson retirado de las giras y concentrado en el estudio solo podía generar frutos maravillosos, como es este TODAY! que muestra el camino que estaba emprendiendo el genio y su grupo. El empaque sonoro del disco ya muestra las diferencias con anteriores grabaciones, se hacen más complejas las melodías vocales y las composiciones conservan la luminosidad unas, y la nostalgia y anhelos juveniles otras, de sus inicios aunque a través de una concepción del pop más, digamos, progresiva. When I Grow Up (To Be A Man), She Knows Me Too Well, In The Back Of My Mind y divertimentos como Dance, Dance, Dance marcan la pauta a seguir. Sólo sobra la típica broma con la que solían terminar sus discos, una lástima la pista perdida para una doceava delicia sonora.
5. SUMMER DAYS (AND SUMMER NIGHTS!!) (1965): lo dicho para TODAY! se puede aplicar a su continuación, tan solo tres meses después. Se pierde un poco el elemento sorpresa que supuso TODAY! pero la colección de canciones sigue siendo apabullante, con la roquera The Girl From New York City siendo el primer ejemplo, pero con imprescindibles piezas del legado de los Beach Boys como Girl Don't Tell Me, You're So Good To Me, la versión final de Help Me Rhonda y California Girls, cumbre de la temática playera y californiana del grupo con los 25 primeros segundos más memorables de la historia del pop y que resumen todo el sonido que Brian Wilson tenía en su cabeza y quería plasmar a través del grupo.
No me malinterpretéis: ésta no es una lista inalterable, los enganches a tal o cual disco y los estados de ánimo, vitales en la relación con la música, hacen variar este tipo de listas personales, y además en el legado de los Beach Boys hay mucho y muy bueno donde elegir... La experimentación contenida de SMILEY SMILE (1967), disco con el que he hecho las paces y del que ha crecido mi aprecio hacia el mismo, el carnal WILD HONEY (1967), el encantador ALL SUMMER LONG (1964) que es otra joya del pop de los años 60, 20/20 (1969) y su curiosa mezcla del minimalismo de FRIENDS con la solidez de la producción del grupo en los primeros 70, además de contener retazos de SMiLE y Dennis Wilson consolidando su talento, por supuesto sus inicios con SURFIN' U.S.A. (1963) o SHUT DOWN VOL.2 (1964), la madurez y belleza de los compactos SUNFLOWER (1970) y SURF'S UP (1971), aunque con la agitada creatividad de Brian Wilson contenida pero con Dennis y Carl Wilson y Bruce Johnston dando un paso al frente... ¡una lista casi interminable de grandeza!
David

martes, 12 de abril de 2016

EL DISCO DE LA SEMANA

THE BEACH BOYS: The Little Girl I Once Knew / There's No Other (Like My Baby) (Capitol, 1965)
Los Beach Boys aportan su característica grandiosidad a esta entrega de El Disco de la Semana que vuelve a ser un single, dos "sencillas" canciones pero apabullantes e inmejorables, lo que convierte a este disco en un artefacto perfecto. Y eso, amigos, es la magia de las 7", en los que no hay espacio para tropezones como los que puede contener un LP. De singles como éste, claro.
Lanzado en USA en noviembre de 1965 por Capitol, el 7" era el sucesor del enorme éxito que fue California Girls, y es una clara muestra del período de crecimiento musical por el que estaba pasando Brian Wilson, sobre todo en su cara A. Lamentablemente para los Beach Boys, The Little Girl I Once Knew no alcanzó el éxito de los discos precedentes ("sólo" llegó a alcanzar el número 20 de las listas en Estados Unidos) debido a la modernidad que desprendían los surcos y, sobre todo, por las decisiones de Capitol, su compañía discográfica, el mismísimo demonio.
Capitol, como la mayoría de discográficas, solían parar los pies a los músicos todo lo que podían e incluso boicoteaban sus propios lanzamientos. No es lo políticamente correcto pero hay que reconocer que muchas veces esos demoníacos ejecutivos envueltos en efluvios de alcohol y coca conseguían que las pretensiones como "artistas" de sus músicos se rebajasen considerablemente en beneficio de la comercialidad, con lo que pudimos seguir disfrutando muchos años de sencillo pop en lugar de obras de vanguardia (también envueltas en efluvios de ácido, alcohol y más coca) inaguantables en la mayoría de casos.
Pero aquí se equivocó Capitol ya que optó por lanzar poco después el pepinazo que fue Barbara Ann / Girl Don't Tell Me para promocionar el LP BEACH BOYS' PARTY! lo que hundió las posibilidades comerciales de The Little Girl relegando a esta joya, no incluída en ningún LP del grupo salvo recopilaciones tardías, al estatus de clásico subterráneo y de culto para conocedores del legado del grupo.
Comencemos por la cara B, extraída del citado BEACH BOYS' PARTY, la versión de los chicos de la pieza grabada en 1961 por las Crystals There's No Other (Like My Baby): sencillo acompañamiento de guitarra y pandereta para que Brian Wilson cante con entrega esta composición de su admirado Phil Spector mientras el grupo despliega sus cálidas y acogedoras voces arropando la canción. Exquisita.
La cara A es la que lanza este disco directamente hacia la eternidad. The Little Girl I Once Knew, grabada al mismo tiempo que las sesiones para PET SOUNDS, beneficiándose de todos los privilegios que otorgaban aquellas sesiones míticas de trabajo y comenzando por las profundísimas notas de bajo con las que se inicia cortesía de Carol Kaye que da paso a la riquísima orquestación proporcionada por los mejores músicos de estudio de LA en una intro delicada y bellísima con intrincados guitarras y teclados.
De forma rompedora para esos momentos, The Little Girl presenta una extraña melodía con parones y arranques de la misma, con pequeños momentos de silencio que preceden a la irrupción de los coros del estribillo. Por lo visto los pinchadiscos de las radios odiaban esos momentos de silencio lo que provocó el pequeño apoyo de las emisoras al single. 
Lo que parece increíble que no detectaran esos pinchadiscos (quizá lo hubiesen hecho si hubiesen escuchado el disco...) es lo tremendamente pegadiza y catchy que es la canción, que se clava en la cabeza y no para de sonar una y otra vez. Y en gran medida gracias a la letra sobre la atracción hacia una chica que ya ha dejado de ser una niña cantada maravillosamente por Mike Love, Brian Wilson y Carl Wilson en la voz principal y arropados por lo que parecen millones de voces ejecutando miriadas de coros y líneas melódicas. Algo de fuera de este mundo.
Una pieza esencial en el período de transición hacia las obras que fueron PET SOUNDS, Good Vibrations y SMILE, y que se puede archivar junto a los LPs THE BEACH BOYS TODAY y SUMMER DAYS (AND SUMMER NIGHTS!!) como parte esencial de las bases fundacionales del mito de los Beach Boys como hacedores del más exquisito pop de esa década y posteriores y uno de los grupos esenciales de la música popular.
David

miércoles, 31 de julio de 2013

CERRADO POR VACACIONES!

Making Time se va de vacaciones hasta el próximo septiembre, y qué mejor forma de hacerlo que de fondo con la banda sonora de los primeros discos de los Beach Boys y grupos afines de la escena surf californiana de los primeros años 60. 
Esa etapa de los Beach Boys no es mi favorita, pero no se les puede negar a esos tres primeros LPs la tremenda energía, vitalidad y capacidad evocadora de dorados veranos de la Costa Oeste, de playas de brillante arena repletas de animados jóvenes que escapan de la tiranía adulta o, al mismo tiempo, de casi salvajes parajes donde el Surfero Solitario se enfrenta a las olas; de suaves atardeceres animados por una hoguera al borde del mar y de la llamada del surf. Además, tenemos en esos discos unos primeros ramalazos del talento de Brian Wilson y de las intrincadas y fascinantes melodías vocales del resto del grupo (y el innato talento para el pop de Mike Love o Carl Wilson, también), y los primeros ensayos que cimentaron en algunas de las obras pop más fascinantes jamás creadas. 
¡Feliz verano!

viernes, 23 de marzo de 2012

EL DISCO DE LA SEMANA

THE BEACH BOYS: SMiLE (Capitol, 2011)
No soy un fanático obsesivo de la música de los Beach Boys, de esos que se conocen los detalles de cada grabación, las giras del grupo al dedillo, etc., solamente un apasionado de la mayoría de sus discos entre 1965 y 1971, y confieso que siempre que se hablaba del mito de su disco perdido, SMiLE, pensaba que se exageraba sobre su contenido. Ay, cuán equivocado estaba.
Muchos músicos pop de los años 60, a partir de la explosión de creatividad a partir de 1966-1967, el impacto de la psicodelia, las drogas, la asociación con otras formas de arte, etc. llegaron a creerse intelectuales y artistas, cuyas obras transcendían del mero pop y cuyo mensaje y un envoltorio basado en una experimentación más o menos arriesgada las alejaba ya para siempre de esas veleidades del mundo del pop y sus adolescentes seguidores. Seguramente, con SMiLE, el único que consiguió realmente ese objetivo, y posiblemente sin proponérselo, fue Brian Wilson. Pocas veces se puede escuchar algo tan vanguardista pero al mismo tiempo firmemente arraigado en la tradición pop que este disco. Como comentaba, no soy un experto en el mundo de Wilson y los suyos, y desconozco si el orden de las canciones y las elegidas para conformarlo era el inicialmente proyectado para SMiLE, pero esta versión editada por Capitol y EMI en 2011 puede que se le aproxime mucho. Brian Wilson introdujo conceptos realmente innovadores para sus canciones: letras opacas y no muy accesibles a cargo de Van Dyke Parks, melodías poco usuales, repetición de dichas melodías, partes vocales y fragmentos de las letras a lo largo de los temas (véase Do You Like Worms (Roll Plymouth Rock)) construidos a base de elementos ya habituales en las grabaciones del grupo como son la percusión minimalista, bajos retumbantes, uso peculiar de saxofón, oboes y clarinetes, teclados... a cargo de los mejores músicos de Los Ángeles, y nuevos elementos que le dan esa personalidad innovadora y vanguardista que otros intentaron, incluso recluyéndose en el estudio para dedicarse sólo a sus grabaciones, pero que nunca consiguieron alcanzar estas altitudes.
Hablo de un uso nada ortodoxo de la instrumentación (en otros grupos, más o menos se ceñían a los cánones establecidos del pop al fin y al cabo) e incluso la aportación de objetos no musicales o fragmentos de grabaciones plenamente integrados en la composición, como en los casos de I Wanna Be Around/Workshop, Vega-Tables, Wind Chimes o The Elements: Fire. Además, Brian Wilson tenía a su disposición su mejor arma, las voces de los Beach Boys, que aparte de la leyenda y el tópico de que estaban contra los proyectos vanguardistas de Wilson (actitud totalmente comprensible, yo también estaría aterrado si mi grupo, su fama y fortuna, se viera comprometida por esas extrañas grabaciones), aquí suenan totalmente integrados y entusiastas, emocionantes y escalofriantes sus juegos vocales en temas como Our Prayer (los cantos gregorianos para la generación hippie), la magnífica Cabin Essence (una de las mejores grabaciones del grupo), Child Is Father Of The Man o las jubilosas melodías vocales en Vega-Tables.
Una idea conceptual flota sobre todo el disco a medida que avanzan las canciones, pero múltiples mensajes pueden ser extraidos de la obra, o puede que ninguno, y solamente se trata de azarozas asociaciones de ideas en las mentes excitadas de Brian Wilson y Van Dyke Parks: la presencia de los cuatro elementos, el fuego (The Elementes: Fire), el agua (Surf's Up, aunque aquí está cogido por los pelos, más bien es entre otras cosas una oda a la juventud), el viento (Wind Chimes) y la tierra (quizá Vega-Tables), la historia de América y sus habitantes nativos, la infancia y la juventud...



Además, se incluyen otras grandes joyas del cancionero del grupo, como el pop delicado de Wonderful, las conocidas Heroes And Villains y Good Vibrations en sendas versiones distintas de las editadas en single, pero que no recuerdo si son las mismas que las incluidas en el SMILEY SMILE construido a base de retazos y editado para cubrir el vacío dejado por SMiLE, no he revisado ese disco desde hace mucho, nunca me gustó, quizá siempre sentí que estaba incompleto, no era el orden natural de las cosas y ahí faltaba algo.
Y Surf's Up, la épica oda de Brian Wilson totalmente orquestada, una canción que deberían obligar en las escuelas a los niños como asignatura obligatoria, y quizá así se arreglarían muchos de los problemas de la sociedad...
SMiLE ha sido editado en múltiples formatos; mi copia es un disco doble, con abundantes retazos de las grabaciones, partes de las composiciones en fase de experimentación, melodías vocales en todo su esplendor, Surf's Up en versión de Brian Wilson sólo acompañado por el piano, además de un poster, una chapa... Una auténtica obra maestra.
David