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martes, 29 de marzo de 2016

Tania y los árboles

Hace muchos años, cuando Tania era una niña de cinco o seis años, me hizo una pregunta que me dejó viendo estrellas, y no hallé modo de respondérsela. La pregunta fue:

Papá ¿en el mundo hay más árboles, o más personas?

Traté de interrogar a google de diferentes maneras, le pregunté a amigos biólogos y científicos misceláneos, y todos me decía que qué buena pregunta, pero no tenían a mano la respuesta.

Y no olvidé la pregunta, porque la apunté en mi libreta de cosas permanentes, y la compartí en algún momento por twitter.

Luego, hace 10 minutos, por pura serendipia, me encontré con el artículo de Sergio Parra en su blog Genciencia, que contiene, con sencillez, en dos párrafos, la respuesta y otras informaciones interesantes sobre árboles y personas.

Al parecer, en el mundo hay unos 200 árboles por persona. Antes se pensaba que menos.

Se lo contaré a Tania esta noche, cuando la vea.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Los números


Hace unos días, AK, de 6 años, me dijo, muy misteriosa, cuando llegué en la noche:

-Papá, descubrí una cosa

-¡Cuéntamela!

-Cada vez que se acaban los números ¡Dios inventa otro número!

martes, 15 de noviembre de 2011

Los tramposos

Pablo (11 años), Tania (9 años), AK (6 años) y yo volvíamos de la tienda. Pablo y Ak decidieron irse por un camino, y Tania y yo por el otro. Al separarnos, caminábamos lenta y disimuladamente. En cuanto dejamos de ser visibles, Tania y yo corrimos, para llegar primero que ellos. Cuando llegamos, ellos ya estaban ahí, y fingían dormir (gesto que hacemos siempre para expresar que llegamos hace muuucho tiempo). Se dio el siguiente diálogo entre Tania y Pablo:


-¡Tramposos, llegaron primero porque se fueron corriendo!
-¿Cómo lo sabes?
-Porque nosotros también corrimos, y de todos modos nos ganaron...


O_o

martes, 13 de septiembre de 2011

Reescribiendo a Conan

Pasé con mis tres pequeños frente a un letrero de la película por estrenarse Conan el Bárbaro. El letrero era como éste:


Por hacerme el chistoso, les dije "Conan el BARBERO" y se suscitó el siguiente diálogo:

AK (6 años): ¿Qué es un barbero?

Papá: Un señor que corta el pelo, o las barbas.

Tania (9 años): ¡Se me hace que le cortó demasiado a esa señora! ¡La dejó pelona!

Pablo (11 años): En cambio, Conan lo tiene demasiado largo.

AK: La señorita de arriba se parece a la ayudante de Conny (la que le corta el pelo a mis hijas).

Tania: ¡Já! Se me hace que el viejito de la navaja le está gritando a Conan ¡Regresa! ¡Déjate cortar el pelo!

Y yo, maravillado de que puedan recrear, inventar, transformar realidades, con esa enorme facilidad que todos tuvimos de niños, y que algunos dejamos olvidada no sabemos bien dónde.

domingo, 17 de octubre de 2010

Una carta.

Querido Nube azul:
Querida Ríe y transforma:
Querida Baila con el corazón:
Este día los dejo por un tiempo, los dejo con pesar en mi corazón, porque ustedes le dan sentido a lo que hago, y llenan mis días de ternura. Tengo que ir a hablar con gente de otra tribu, una tribu lejana, más allá de las montañas altas. Es gente que quiere saber qué hacemos aquí, qué creemos aquí, qué entendemos y qué nos falta entender. Yo también quiero saber qué entienden, que saben, qué creen.
Me voy por muchas horas, muchos días, tal vez demasiados. A veces me pregunto por qué voy allá, lejos. ¿No podemos estar juntos siempre, olvidar lo que hay detrás de las montañas, solo reír, y comer, y contar historias, juntos?
No podemos. No debemos. Creo sinceramente que es lo mejor para todos que pongamos nuestro rostro y corazón en una bandeja, y la presentemos a los amigos lejanos. Ellos también pondrán su rostro y corazón, y nos los mostrarán. Y entonces los entenderemos, y seremos más sabios.
Me llena de tristeza alejarme de ustedes, tan pequeños y felices, tan atentos a lo que digo y hago para ustedes.
Tan amados.
Pero uno se reúne con los amigos de otras tribus con la esperanza de, juntos, ser mejores, dar mejores cosas a ustedes, que hoy reciben y mañana darán.
Tal vez más adelante ustedes visiten otras tribus, busquen ser mejores y traer conocimiento precioso, y yo sea el que espere, cuidando nuestra fogata.
Pronto volveré, si el gran espíritu así lo quiere, y entonces trataré de repartir lo que nos dan nuestros hermanos lejanos. Ya quiero estar de vuelta y mirar los ojitos de Baila con el corazón, escuchar las canciones de Ríe y transforma, conocer las aventuras de mi noble Nube azul.
Dice Ríe y transforma que, si puedo, le traiga algo. Pero que prefiere que vuelva, aunque no le traiga nada. Luego razona que, si no vuelvo, no podría traer nada, de todos modos, y se ríe.
Yo voy a hacer todo lo mejor que puedo y sé, y luego voy a volver. Y el camino de vuelta a casa será el más luminoso, como siempre.
Mi mejor parte se queda con ustedes, siempre suyo,
Perro sin raza.

martes, 15 de diciembre de 2009

La montaña del anillo

Una cosa que me gusta mucho de mis tres hijos es que son muy lúdicos. Jugar con las cosas que les ofrece el universo es algo natural en ellos. Tal vez en todos los niños, pero bueno, yo guardo mis esperanzas de que sean luego adultos que sigan dispuestos a jugar con lo que traiga el viento.

El otro día, Pablo, de nueve años, comentó en el desayuno que había soñado un juego. Empezó a explicar las reglas y de vez en cuando yo le hacía una pregunta o una observación que requería pequeñas modificaciones. Nos entusiasmamos y le dimos cuerpo al juego, y luego Pablo y su primo Freddy lo pusieron a prueba. El resultado me parece muy satisfactorio, y por ello pongo aquí las reglas para jugar "La montaña del anillo".


Escenario: Dos magos están al pie de la montaña que guarda el anillo mágico en su cima. Deben intentar llegar primero a obtenerlo.Además de avanzar por el camino de la montaña, cada uno de ellos puede conjurar a terribles seres mágicos que entorpezcan el camino de su adversario.


Materiales: 

  • 10 casillas (pueden ser dibujadas, o señaladas de alguna manera. Nosotros usamos 10 cartas de tierra de Magic: The gathering.
  • Un dado de cuatro lados.
  • Dos figuritas de personajes.
  • Tarjetas con monstruos. Pueden ser dibujadas. Nosotros usamos cartas de criatura de Magic: The gathering. Cada carta debe indicar el nombre del monstruo y contener un valor de ataque y otro de defensa (típicamente, valores entre 0 y 6).

Objetivo: Quien llegue primero a la última casilla, gana.


Preparación:
Las casillas se disponen en forma de camino. Se colocan las figuras en la primera casilla, y los jugadores tiran el dado para ver quién tira primero el dado*. Las tarjetas con monstruos se barajan y se ponen boca abajo en un montón accesible a ambos jugadores. A cada jugador se le dan tres tarjetas de monstruos al azar.


Forma de juego:
-Los jugadores tiran el dado por turnos, y van avanzando o retrocediendo según las siguientes reglas:

  • Si sale 1, avanza una casilla y termina su turno. 
  • Si sale 2, avanza una casilla y tiene oportunidad de atacar con sus monstruos (si es que tiene monstruos convocados).
  • Si sale 3, avanza una casilla y puede robar una tarjeta de monstruo del montón.
  • Si sale 4, retrocede una casilla y puede convocar un monstruo (es decir, quitarlo de su mano y ponerlo a la vista del otro jugador, listo para atacar). No puede atacar.
- Cuando uno de los dos jugadores ataca con sus monstruos al otro, el segundo puede bloquear el ataque usando sus propios monstruos, bajo las siguientes reglas:

1. El ataque puede ser con uno o mas monstruos, pero debe definirse de una sola vez cuántos monstruos atacarán.

2. La defensa se hace tras ser declarado todo el ataque. Cada monstruo de la defensa puede bloquear sólo a un monstruo del ataque, pero se permite que varios monstruos de la defensa vayan contra un solo monstruo del ataque.

3. Si el valor de ataque de una tarjeta de monstruo iguala o supera el valor de defensa de su monstruo antagonista, el monstruo superado se muere (y por lo tanto, se descarta). Sin embargo, ya bloqueó el ataque. Es posible que dos monstruos antagonistas se maten simultáneamente uno al otro cuando el valor de ataque de cada uno de ellos iguala o supera el valor de defensa de su rival. Cuando dos o más monstruos se unan para bloquear a un monstruo atacante, sus valores de ataque se suman. Sus valores de defensa permanecen individuales, de tal manera que el monstruo atacante puede matar a uno (o más) de los bloqueadores pero no a todos, si no le alcanza el valor del ataque para igualar todos los valores de defensa de sus antagonistas.

4. Cuando un monstruo o más no son bloqueados, su daño pasa al dueño del monstruo, que por lo tanto, tiene que retroceder una casilla (una sola casilla aunque muchos monstruos con altos valores de daño hayan logrado penetrar sus defensas).

    Como puede verse, la única regla complicada es la regla 3, y esto es relativo; se entiende muy bien con un par de ejemplos, o leyendo cada cachito poco a poco.

    También puede notarse que el juego tiene clara inspiración en Magic: the gathering (que es un juego buenísimo) y en menor medida en Arcadia: the wyld hunt (otro juegazo). De hecho, a mí me gusta pensar que Pablo (gran jugador de Magic desde que tiene 6 años) inventó este juego como un propedéutico para aprender a jugar Magic tras dominar esta versión simplificada.


    Tras unas cuantas partidas, empezamos a imaginar variaciones de las reglas, sobre todo, cambiando lo que la tirada de dados significa. Sin embargo, esta parece ser, hasta el momento, la mejor versión para hacer partidas de 10 minutos con bastantes combates entre criaturas. 

    *Paradójico ¿verdad? como la vida misma.

    lunes, 9 de noviembre de 2009

    Nada

    Antes de dormirse, Pablo, de nueve años, me dice que le preocupa algo. Al preguntarle, me dice que es lo siguiente: "si morirse es como dormir sin soñar nada, yo no quiero que eso me pase, ni que le pase a ustedes". ¿Cómo explicarle que no sé si morirse es así, pero que esa es una posibilidad? Traté de dejarlo con mi más bonita imagen de lo que es el cielo (es otra posibilidad), pero me quedo inquieto. No quiero darle mis temores ni mis esperanzas, heredados. No sé bien en qué momento debo alentarlo a que construya los suyos propios.

    Es muy gozoso tratar de educar a mis niños, pero el proceso también tiene partes muy oscuras.

    sábado, 7 de noviembre de 2009

    Regalos intermedios

    Pablo, Tania y Ana Karen inventaron algo llamado regalos intermedios.
    ¿Qué son?
    Sencillo y bonito: se trata de encontrar en la casa algo que ya pertenece a otra persona, pero que hace tiempo que no ve (porque está perdido o simplemente porque está en un lugar que uno no acostumbra revisar, como el fondo de ese cajón o las profundidades del closet), envolverlo y "regalárselo". Entiendo que el chiste de este asunto es el tiempo dedicado a pensar en la otra persona, y lo que le haría feliz encontrar.

    jueves, 5 de noviembre de 2009

    Casa del lobo


    Pablo, de 9; Tania, de 7; y Ana Karen de 4 pasaron un gran rato copiando una ilustración crucial del divertido libro El magnífico plan del lobo, de Melanie Williamson (ed. Edelvives). Pensaba yo poner aquí la ilustración original, pero al digitalizarla quiso la mala suerte que mis ojos se posaran en el aviso que indica que se prohibe la reproducción total o parcial de la obra.

    En todo caso, lo que yo en realidad quería mostrar es que mis pequeños artistas imitaron muchos de los detalles de la ilustración original, y agregaron otros de su cosecha. Como esos no tienen copyright, te los presento a conttinuación:


    La versión de Pablo. Me gustaron especialmente el letrero de la casa del lobo, el lomo del pajarraco que está encima, y los árboles.


    La versión de Tania. Me gustaron especialmente la cara y expresión cómica del lobo, la manera en que cuelgan sus brazos, y también el pajarraco sobre el letrero.


    La versión de Ana Karen. Me gustó mucho el arbusto, los corazones y... ¡la carita con que me lo vino a mostar!

    ¿Verdad que todos son hermosos?