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Gaviota cabecinegra (Larus melanocephalus)


Vuelvo con esta preciosa gaviota, esta vez con sus mejores galas nupciales. En tan solo dos semanas el pequeño grupo de cabecinegras que ha pasado el invierno en Castro-Urdiales (Cantabria), ha adquirido el llamativo plumaje estival, capirote negro, pico y patas rojo escarlata. Ahora partirán a sus lugares de reproducción, unas al norte de la Europa atlántica y otras hacia el mar Negro (Ucrania), donde se encuentra el principal núcleo reproductivo a nivel mundial. En España anidan unas pocas parejas en las comunidades del Mediterráneo y en La Mancha.
Os dejo con esta serie que tomé la semana pasada antes de su partida. Espero que os gusten y os deseo una feliz primavera, que comienza hoy.









               Os recuerdo que podéis hacer click en las fotos para verlas a mayor tamaño.

Gaviota cabecinegra (Larus melanocephalus)


 Esta elegante gaviota ha pasado en los últimos años de ser casi una rareza, a una invernante habitual en la costa cantábrica. Muchas veces pasa inadvertida entre los grupos de la abundante Gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus), de un tamaño similar, pero las cabecinegras se diferencian por su pico más corto y grueso, patas más largas y sobre todo por sus alas, más anchas, menos puntiagudas y las rémiges completamente blancas en los adultos. Su dorso es de un gris muy pálido y al tener las primarias totalmente blancas, hacen que en la distancia se vea una gaviota blanca plateada. 







La semana pasada, en pleno temporal que dejó a casi todo el país barrido por el frío y la nieve, aprovechando una ventana de buen tiempo, me acerqué dando un paseo hasta la playa de Brazomar donde hice estas fotografías. Sabía que el sol duraría poco porque por el oeste se veía el horizonte completamente negro y avanzaba rápidamente. Bajé a las rocas para fotografiar a las cabecinegras que descansaban junto un grupo de reidoras. Comencé a disparar con una luz preciosa, pero en cuestión de dos minutos la oscuridad se me echó encima, se hizo de noche a las once de la mañana. Me dí la vuelta cuando empezó a tronar y salí corriendo, pero cuando llegue a la arena giré la cabeza para volver a ver a las gaviotas y me dije "estoy en el sitio, en el momento", un pequeño haz de luz atravesaba las nubes e iluminaba al grupo de gaviotas sobre un fondo absolutamente negro. Me acerqué y pude disparar seis veces, después se apagó la luz y el granizo casi me arranca la cámara de las manos. Llegué a casa mojado hasta los huesos, pero feliz.



                 Os recuerdo que podéis hacer click en las fotos para verlas a mayor tamaño.



                Se aproxima tormenta a Castro-Urdiales, las gaviotas parecen estrellas.