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7 de octubre de 2018

Picamaderos negro criando de nuevo en eucalipto

El año pasado os hablaba en este mismo blog del descubrimiento de la reproducción con éxito de una pareja de picamaderos negro Dryocopus martius en un eucalipto, en el municipio de Castañeda (Cantabria). En esta pasada primavera dicha pareja de pícidos ha repetido la ubicación de su lugar de cría y ha sacado adelante 2 jóvenes (macho y hembra) por 3 que sacaron en 2017. El lugar de nidificación está a menos de 100 m de altitud, en un parche de eucalipto Eucalyptus globulus rodeado de prados, algunos pies viejos de roble carballo Quercus robur, campiña arbolada, plantaciones más extensas de eucalipto, formaciones de ribera y construcciones más o menos dispersas. 

Habrá que seguir de cerca la evolución de esta pareja que parece asentada en el lugar al menos en los últimos tres años. Parece que en Asturias también hay confirmado algún caso más e incluso en Cantabria ha habido algún otro intento de cría en dicho árbol aunque sin éxito. El picamaderos negro ha aumentado su población y área de distribución en los últimos años, habiendo conexión en tiempos recientes entre las poblaciones cantábrica y pirenaica. Por su parte, el cultivo de eucalipto sigue con su expansión por toda la Cornisa Cantábrica, favorecido por la enfermedad del pino de Monterrey Pinus radiata, cuyas plantaciones están siendo sustituidas en los últimos tiempos por el árbol de origen australiano. Veremos que pasa en el futuro con ambas especies y si este comportamiento se queda en anécdota o por el contrario se vuelve más común.

A continuación un vídeo de los jóvenes en el nido a finales de la primavera de este año.




9 de diciembre de 2017

Picamaderos negro criando en eucalipto

El picamaderos negro Dryocopus martius es un pícido o pájaro carpintero que habita en bosques caducifolios y de coníferas desde la Cordillera Cantábrica por el Oeste hasta Japón y la Península de Kamchatka (Rusia) por el Este. Presenta por lo tanto una amplia distribución por los bosques templados y boreales de Eurasia. En la Península Ibérica hasta tiempos recientes había dos poblaciones incomunicadas entre sí, una en la Cordillera Cantábrica y otra en los Pirineos, estando ambas también aisladas del resto de su extenso área de distribución. 

En la Cordillera Cantábrica era una especie relegada a bosques caducifolios maduros y de cierta extensión, bien puros de haya o mixtos de haya y roble, pero siempre instalando su nido en el pie de un haya con unas determinadas características (fuste recto y alto, sin ramas por debajo...) como pudimos comprobar en un estudio que realizamos en el año 2001 en el Monte Ucieda, dentro del Parque Natural Saja-Besaya (Cantabria) y publicado en el nº 1 de la revista Locustella y cuyo pdf me podéis solicitar a través del correo electrónico. 

En las dos últimas décadas la situación ha cambiado y la especie ha sufrido una expansión de su área de distribución y de su población, estando ya conectadas a comienzos de la presente década la población cantábrica y pirenaica a través de los Montes Vascos (Gainzarain y Fernández-García, 2011). 

Centrándonos en Cantabria, hace años que ya ha dejado de ser un habitante exclusivo de los bosques caducifolios maduros y extensos, habiendo ampliando su presencia a plantaciones forestales de coníferas, sectores de campiña arbolada, bosques mixtos o incluso formaciones de ribera. Esta expansión y ampliación de los ambientes ocupados, me recuerda personalmente mucho a la evolución que también ha tenido un mamífero forestal con el que comparte distribución Eurosiberiana y similares requerimientos en cuanto al hábitat y que curiosamente es uno de sus depredadores, me refiero a la marta Martes martes. Dicho mustélido también ha pasado de tener una presencia limitada a los bosques caducifolios, a ocupar hoy en día cualquier medio forestal y no tan forestal, incluidas áreas periurbanas o plantaciones de eucalipto. 

Pero lo que más me ha impactado de la evolución del picamaderos negro en nuestra región, es el haber comprobado como una pareja sacaba adelante esta pasada primavera su pollada (al menos tres jóvenes), en un nido construido en un eucalipto Eucalyptus globulus en el municipio de Castañeda (Cantabria), en lo que constituye el primer caso conocido y documentado en esta Comunidad Autónoma. Para los que desde hace muchos años sentimos una atracción especial por esta especie y venimos estudiando incluso su ecología y demografía, nos sorprende e impacta el ver un nido ocupado de picamaderos negro en un eucalipto. 


Joven en el interior del nido aguardando la llegada de los adultos.



A continuación un vídeo con los jóvenes en el nido y los progenitores alimentándolos a finales de Mayo, cuando también abandonaron el nido.




Quiero dejar claro que no por hacer esta entrada estoy a favor de las plantaciones de eucalipto y menos aún en la forma en como se gestionan, dado que como ya de sobra se ha demostrado, producen un enorme daño al suelo al empobrecerlo brutalmente y también a los ríos y estuarios, cuando dichas plantaciones son taladas a matarrasa y la lluvia posterior arrastra gran cantidad de tierra desnuda a los ríos y arroyos, los cuales se tornan marrones, acabando con frezaderos de salmónidos y empobreciendo el ecosistema fluvial y estuarino con dichos sedimentos. Por no hablar de que dichas plantaciones han destrozado el paisaje de la Cornisa Cantábrica. No obstante, sí que me parece interesante reflejar como la fauna (al menos algunas especies) se adapta, evoluciona y nos deja una secuencia tan impactante como es una pareja de picamaderos negro sacando adelante sus polluelos en un eucalipto.

Por último, quiero agradecer a Mario González Corral el haberme informado sobre la presencia de esta pareja. 

12 de diciembre de 2016

Picamaderos negro

El picamaderos negro Dryocopus martius es un pájaro carpintero (familia Picidae) que se distribuye desde el norte de España hasta la península de Kamchatka e islas de Japón, en el este de Asia. Con una longitud de entre 45-57 cm y una envergadura de 64-68 cm, es el pícido de mayor tamaño de Europa, habitante de bosques caducifolios y de coníferas. 

En la Cordillera Cantábrica tradicionalmente ha estado ligado a los bosques de haya y en menor medida de roble, siempre y cuando la primera especie estuviera presente. En los últimos años ha sufrido una expansión poblacional en nuestra región y hoy en día aparece en los bosques caducifolios del interior, pero también en repoblaciones forestales de pino silvestre y pino insigne, además de en bosques de ribera, campiña arbolada o pequeños bosques mixtos próximos incluso a la costa. En este sentido y por poner un ejemplo, el pasado día 7 de diciembre pude localizar un ejemplar en una formación mixta con roble común, sauce, álamo negro, pino insigne y eucalipto en la localidad de Rumoroso (Polanco), a 40 m de altitud y en un ambiente muy humanizado, algo impensable hace 20 años. 

Su caso me recuerda enormemente al de otra especie eurosiberiana, la marta Martes martes, que hasta hace un par de décadas estaba prácticamente restringida a los bosques caducifolios del interior de Cantabria y que hoy en día está presente en toda la región, incluidos eucaliptales, vegetación de ribera y zonas humanizadas de la costa. 

A continuación un vídeo de un ejemplar de picamaderos negro, obtenido ayer en el municipio de Tudanca (Cantabria).



10 de abril de 2016

Mañana con sorpresas

Hoy, tal y como vaticinaba el pronóstico del tiempo, amaneció en Cantabria con una importante "surada". Mi intención era dar una vuelta por la media montaña, ya que contra más hacia el interior más fuerte sería el viento y más probabilidad de algún chubasco, como suele ser habitual en estos episodios de viento Sur. 

Con las primeras luces del día los depredadores están activos, en busca del alimento que puede llegar por alguna presa despistada. Un busardo ratonero Buteo buteo camina y salta por el suelo de una braña, en busca de micromamíferos. 




En la espesura un fantasma, una sombra aparece y desaparece entre la vegetación. 




Un rato después una nueva sorpresa, un águila real Aquila chrysaetos sobrevuela una zona muy alejada de su lugar de cría, seguramente empujada por los fuertes vientos del Sur. Un grupo de cuervos Corvus corax persiguen y acosan a la gran rapaz hasta que finalmente se aleja. Hasta doce de estas aves llegué a contar atacando a la rapaz.





En el suelo del bosque descansa el macho de corzo Capreolus capreolus mientras ladera abajo, en una valleja a resguardo del viento se escucha el reclamo de un picamaderos negro Dryocopus martius. 




En otro territorio contiguo del gran pájaro carpintero, localizo un espectacular taller en un haya muerta. 




Al mediodía el viento se hace insoportable y decido poner fin a esta productiva media jornada.

20 de marzo de 2016

Querencia por su territorio

Algunas especies muestran una gran querencia por sus lugares de reproducción, querencia que va más allá incluso del cambio generacional. Ello puede ser debido a diversos factores, como condiciones físicas del medio propicias para instalar su nido o madriguera, presencia cercana de alimento, tranquilidad, etc. Así pueden pasar incuso décadas y determinado campanario seguirá siendo utilizado por una pareja de lechuza común Tyto alba para sacar adelante a sus polluelos o cierto roquedo por otra de halcón peregrino Falco peregrinus. No importa que la pareja inicial llegue al final de su vida, cuando un miembro muere será sustituido por otro, pero el territorio seguirá ocupado si las condiciones óptimas se mantienen.

Lo mismo ocurre en el caso del picamaderos negro Dryocopus martius cuyos lugares de cría, con unas características bastante determinadas por lo general, pueden ser utilizados año tras año. Esta mañana en el Parque Natural Saja-Besaya, pude comprobar como un territorio de cría de la especie que estudié hace 15 años, permanece ocupado todo este tiempo después. En el valle de al lado, emitía reclamo de celo un ejemplar donde ya lo escuchaba 18 años atrás. En estos tiempos de cambios vertiginosos da gusto observar como algunas cosas, afortunadamente, no cambian.