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11 de octubre de 2014

Svalbard, 10ª parte; mérgulo atlántico y gaviota marfil

El 4 de agosto visitamos por la mañana una colonia de mérgulo atlántico Alle alle en el fiordo de Van Mijenfjorden, en la ladera de la montaña Ingeborgfjellet (714 m de altitud), en la isla de Spitsbergen. El día es soleado y hasta caluroso.

A diferencia de otras aves marinas, el mérgulo atlántico no nidifica en acantilados marinos, sino que utiliza para instalar sus nidos los canchales con rocas en las laderas de las montañas. 





Era un espectáculo ver los bandos de mérgulo atlántico entrar y salir de la ladera, asustados por los depredadores que estaban al acecho. Pasaban volando por encima de nuestras cabezas, haciendo un revuelo impresionante, como si fueran bandos de estorninos. Al pasar el peligro se posaban en las rocas y entraban a los nidos, resultando muy confiados ante nuestra presencia, aunque en todo momento permanecíamos en silencio y sin hacer movimientos bruscos. 










Dos ejemplares de zorro ártico Alopex lagopus y varios de gavión hiperbóreo Larus hyperboreus estaban al acecho en busca de la más mínima oportunidad para capturar algún mérgulo despistado.




Al pie de la ladera se alimentan diversos ejemplares de reno de Svalbard Rangifer tarandus platyrhynchus, machos y también hembras con sus crías del año.





Por la tarde visitamos una zona de costa en Van Keulenfjorden, también en la isla de Spitsbergen. Localizamos una pareja de pagalo parásito Stercorarius parasiticus muy territorial y en la playa una gaviota marfil Pagophila eburnea comiendo un pollo de eider común. 








Correlimos oscuro Calidris maritima, escribano nival Plectrophenax nivalis y foca común Phoca vitulina completan el panorama faunístico de este sector.




Regresamos al barco con las zodiacs, donde pasaremos nuestra última noche. A las 9h del día 5 de agosto desembarcamos en Longyearbyen. Día nuevamente soleado, con hasta 10º C de temperatura. Dedicamos la mañana a visitar el museo y a hacer unas compras. Después de  comer y descansar un rato en el hotel, damos una vuelta por el entorno del pueblo.

El 6 de agosto sería nuestro último día completo en Svalbard. Lo dedicamos a observar fauna por el entorno de la población, a lo largo del fiordo. A las afueras del pueblo, en una perrera donde tenían perros de trineo, observamos a placer dos ejemplares de gaviota marfil Pagophila eburnea que tienen la costumbre de acudir al lugar en busca de comida fácil a base del pienso de los canes. 





Fuera ya del pueblo, en la orilla del fiordo se alimentaba un grupo de barnacla cariblanca Branta leucopsis.




Entre todos los ejemplares destacaba este con un plumaje atípico.




Por la tarde estuvimos en las charcas junto al aeropuerto. De camino vemos esta foca barbuda Erignathus barbatus descansando junto al puerto.




Junto a las charcas del aeropuerto las aves se afanan en sacar adelante su prole.

Charrán ártico Sterna paradisaea




Barnacla cariblanca Branta leucopsis




Correlimos oscuro Calidris maritima





Apuramos el día, cenamos en Longyearbyen y tomamos unas cervezas para celebrar el éxito de este viaje. A las 4h del día 7 de agosto sale nuestro vuelo, dejando atrás el archipiélago de Svalbard y sus increíbles paisajes y animales. Aquí concluye este fascinante viaje.

28 de septiembre de 2014

Svalbard, 8ª parte; Zorro ártico

El día 2 de agosto pasamos la mañana navegando por Freemansundet, entre las islas de Barentsoya y Edgeoya, al NE del archipiélago de Svalbard. A lo largo de la orilla de Barentsoya localizamos un total de 5 ejemplares de oso polar Ursus maritimus que nos impiden desembarcar aquí, tal y como teníamos previsto. De ellos al menos un par de machos de buen tamaño. Serían los últimos que veríamos en el viaje del total de 21.

En estas zonas libres de hielo, en verano los osos polares se limitan a sobrevivir, tirando para ello de sus reservas acumuladas e ingiriendo cualquier alimento disponible, como huevos y pollos de aves marinas, algas o carroñas. 





Los omnipresentes fulmares boreales Fulmarus glacialis dan pasadas junto al barco, permitiéndonos su fotografía.





Por la tarde visitamos Kapp Lee, un sector de tundra costera donde observamos a placer varios machos de reno de Svalbard Rangifer tarandus platyrhynchus





Una pareja de págalo parásito Stercorarius skua vigila atenta su territorio.




La observación del día fue la de un zorro ártico Alopex lagopus en la tundra, muy confiado y juguetón. Primero mordisqueando una cuerna de reno, corriendo, observándonos con curiosidad y también descansando.








Tenía la zona llena de restos de aves marinas ya comidas, aunque se puso a jugar y mordisquear los restos de un fulmar boreal, que también utilizó para marcar su territorio.





Todo le servía para jugar, hasta el musgo que arrancaba.





Antes de embarcar en las zodicas para regresar al barco, tenemos ocasión de ver un grupo de morsa Odobenus rosmarus descansando en la playa contigua.





24 de septiembre de 2014

Svalbard, 7ª parte: osos polares

El día 1 de agosto continuamos en la banquisa. A las 6h dejamos el camarote y salimos a cubierta. Seguimos en el mismo punto donde la jornada anterior tuvimos el gran encuentro con la hembra de oso polar. Se ven abundantes huellas de oso alrededor del barco, seguramente de algún ejemplar más que haya visitado la zona de "noche". 

Un págalo parásito Stercorarius parasiticus ataca a una gaviota marfil Pagophila eburnea que vuela por el entorno del barco y a las 6:13h localizamos el primer oso polar Ursus maritimus del día. Un ejemplar macho en la lejanía, tumbándose y retozando en el hielo. 





Poco a poco se acerca hacia el barco, pasando en paralelo junto a él, a escasos metros y permitiéndonos fotografiarlo a placer, hasta que a las 6:37h se aleja y se pierde en el mar helado.




       






Restos de una foca sobre el hielo.




Gaviota marfil y gaviotas tridáctilas Rissa tridactyla posadas en una columna de hielo.




Completan el panorama ornitológico en este sector especies como fulmar boreal Fulmarus glacialis y gavión hiperbóreo Larus hyperboreus y de forma más ocasional dos ejemplares de frailecillo atlántico Fratercula arctica, arao de Brünnich Uria lomvia, un grupo de charrán ártico Sterna paradisaea y un  págalo rabero Stercorarius longicaudus.

Seguimos hacia el norte, hasta superar los 80º latitud Norte, entre las islas de Storoya y Kvitoya, al este de Nordaustlandet, en el Océano Glacial Ártico. El espesor del hielo, con más de 2 m de grosor dificulta enormemente el avance del barco, por lo que damos la vuelta y retrocedemos hacia el sur.

                             


A las 11:20h aparece en escena un nuevo oso polar, un ejemplar macho, que se acerca curioso al barco. Nos detenemos y se acerca a escasos metros del casco, incluso se pone erguido sobre sus patas traseras. Durante 40 minutos podemos observarle a placer, hasta que finalmente se aburre y se aleja, perdiéndose en el hielo y tras él dos ejemplares de gaviota marfil. A lo largo de la mañana vemos un total de 6 ejemplares de oso polar, dos de ellos a muy corta distancia al acercarse al barco.










Siguiendo hacia el sur después de comer, mientras continuamos atravesando la banquisa, tenemos buenas oportunidades de fotografiar a la gaviota marfil mientras siguen el barco. Primero 3 ejemplares y después hasta 5 individuos, observadas en vuelo y posadas en el hielo. 









En las siguientes fotografías se puede ver el rastro de un oso polar detrás de las aves.






Aparece en acción un págalo parásito que ataca a las gaviotas marfil.

                          



Las gaviotas tridáctilas tampoco se libran del ataque.





Mientras, los gaviones hiperbóreos permanecen ajenos al revuelo.





El rastro de oso polar en el hielo cada vez parece más reciente, nos acercamos a la proa y ahí está, un nuevo ejemplar junto al barco, dándonos un nuevo espectáculo. Son las 16:26 h y en esta ocasión se trata de una hembra.




 


Finalmente a las 16:26 h se aleja del barco, perdiéndose en el hielo.




Poco a poco la banquisa se va abriendo. Vemos un grupo de morsa Odobenus rosmarus en el hielo y cuando estábamos cenando nos avisan de la presencia de una familia de oso polar, una hembra acompañada de dos cachorros del año en un iceberg. Cruzan nadando hasta otra zona de hielo. Con esta familia son ya 16 los ejemplares de oso polar observados hasta esta jornada.




La última observación de este extraordinario día es de un ejemplar de foca barbuda Erignathus barbatus descansando en el hielo.