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28.5.08

Dos cosas buenas

Una: Presentación mañana mismo, día 29 demayo, en la FNAC, de El error de las hormigas, de Fernando Sarría, que publica Eclipsados y que contará con la presencia del Sarría, del editor Nacho Escuin y de Manuel Vilas. Será a las 20 horas.

Otra: con más tiempo, pues será el próximo día 2 dejunio, pero también en la FNAC, a las 19,30 horas, la presentación de Naturaleza y poesía. Memorias 1931-1950. Libro de Rosendo Tello publicado por Prames y que será presentado por José Luis Melero y Luis Felipe Alegre.

Y me voy echando leches a ver a Carmen Ruiz, también en la FNAC, que ya llego tarde.

23.4.08

Poesía en la Campana de los Perdidos: 23.04.08. 00,01 AM

El Pontifex Maximus me dice: "Hágase la crónica"; y la hago (cualquiera discute al Pontifex). No como "Foreguita", sino como Forégano, porque no todo el monte lo es. Y como no todo el monte lo es, he de decir que hubo de todo (hasta un virgo que se fue a hacer hostias con dios en la campiña), y eso es lo bueno de estas fiestas de órdago en las que acudimos embebidos de textos y luego se nos rajan los papeles. Un ameno Cocodrile polimorfo (lo tocaban todo), animó la reunión con su música suave y delicada que introducían con lectura de textos alusivos a experiencias personales, como en una especie de exégesis argumental de cada uno de los temas. Música hábil y, sobre todo, elegante para despachar a los oídos en sus intervalos. Entre esa música dulce se colaban (o al revés) los versos más amorosos y sensuales del Pontifex Sarría y sus zarpazos, o los boleristas y tanguistas de Lasala, a los que aderezó con una visita al despacho del director para darle una sorpresa mayúscula (esa que quisiéramos todos que nos dieran). Subió también Vilas a la palestra para darnos ejemplo de crítica social y humana, tan indirecta que era directísima; tan tangente que fue secante y su baño en la Barceloneta no necesitó de toalla alguna. También se bañó la Vidaurreta en un sutil erotismo entre sales y placeres de arenas, en un urgente desliz recordatorio que anhelaba la piel del otro antes que su músculo, y la sal de Ortiz Albero caía hecha lágrimas sólidas en las pupilas de todos y nos restregábamos los ojos ante lo indecible. Porque hubo esta vez muchos mares y cielos reverberantes de luz, como en el Corinto de Luisa Miñana, y hasta un volcán siciliano que lava (ba) las palabra de Marta Navarro. ¿Y el Montero? ¡Coño, Pepe!: debes escribir más, regalarnos con tu ironía casi porno y hacer así del polvo una transmigración de la carne, que no del alma: levítanos otra vez, Pepe; descífranos lo cachondo y la suave penetración hasta el fondo de los significantes que significan con la inteligencia que lo hiciste anoche. Para conocer buena parte de la hondura ontológica de la mujer, hay que leer y escuchar a Ana Muñoz, quien volvió a sobrecogernos con sus putas brujas y sus prostitutas domésticas, y a echar sobre sus camas toda la basura que nadie recoge y por la que pasamos indiferentes como por sobre las cagadas de perro en las aceras. (¡Qué será del hombre sin aceras y sin pufs!) Cómo ha girado el Escuin hacia lo sublime sin abandonar la sátira sutil. Isabel, con su augusta lectura, nos erizó el vello pasando la lengua por la piel de los amantes. Y el Taja, rico opositor a filólogo, nos endilgó una breve tesis sobre gasolineras para meternos un chute de 98 OC que alivió nuestra sed de velocidad, pero que nos puso el motor suave, suave; y sonaba bien, muy bien con el inyector de sus palabas. Otra sentimentalidad es posible, claro que lo es, y esa nos la trajo Emilio Pedro Gómez, colofonista esta vez de la fiesta para decirnos quién es y qué hace. Quién es, lo sabemos muchos hace mucho; qué hace, sabemos que lo hace con excelencia. Y permitidme esta vez que mi fantasma se revele. Leí versos sobre labios, versos que quieren besar y no encuentran a quién: me he apuntado desde hace unos meses al decadentismo.
Bene vobis!

6.4.08

Poesía para perdidos. Segunda entrega: 05.04.2008

M. Martínez Forega

Llego de “La Campana” con el ánimo exaltado. Fernando Sarría (que hizo un huequecico para su magnífico poema recordando al padre: la imagen de la pipa como nexo vital me emocionó hondamente) ha hecho un buen trabajo y nos ha puesto a todos los pezones largos; nos ha introducido en el templo donde los cangrejos de mar deambulaban a sus anchas por los pubis de las muchachas y nuestras comisuras parecían cataratas. No me extraña que Luisa Miñana hiciese una pausa con dos puntos bien medidos en su poema para avisar: restez un peu plus. Con todo lo satisfactoriamente instintivo que resulta, “no todo va a ser follar”, aunque Magdalena, cuando se izó a la tarima, siguió navegando por esos procelosos paisajes marinos y, pasando de Calypso, en un escorzo diacrónico arrojó a Odisseos al salón de Salomé y salvó la cabeza del Bautista por arte de Circe con un canto al amor carnal que me puso los pies en la cabeza. Antes, Jesús Jiménez se largó un poema de contenido y forma esplendorosos sobre el que la existencia (en toda la extensión de la palabra) nada puede contestar, así de concluyente resultaron para mí sus dudas sobre el mar, sobre el cielo y su certeza sobre el catafalco. Y Carmen Ruiz se merendó, porque puede, a Nueva York entera, ya harta –imagino- de tanto hastiado icono. Algún día debería leer ese poema en The Club.
¿Por qué no llenar un día el escenario a carcajada limpia?; sólo eso: carcajadas. Me lo propuso Ángel Gracia, con quien, naturalmente, me reí muy a gusto a lo Georges Bataille (Georges Bataille, “demasiado para el cuerpo”).
Luis Felipe, durante el off, silbó a lo grande y no vulneró el aire con sus versos de poetas aragoneses. Propuso que adivináramos su pertenencia y aprovechó para homenajear a José Luis Alegre, que lo merece sobradamente. He de decir que, con alguna dudilla, se adivinaron todos: Guinda, Gastón y Alegre.
Y, de colofón (que no de colofín), conversé con Miguel Ángel Ortiz para coincidir en varias cosas: que estos ciclos deberían institucionalizarse socialmente, que se hicieran cada año durante años, vamos. Advertimos el buen rollo de la poesía aragonesa y de cómo la amistad reina sobre cualquier otra actitud en torno a cuantos forman parte de este movidón (creo que sí, que ya es un movidón) y que ese carácter amistoso resulta ser una de las claves de que todo esté funcionando como (no sé si decir coño) jamás lo había hecho, porque todos nos alegramos espontánea y sinceramente de lo bien que le van las cosas a los demás, no nos damos puñaladas, admiramos con distancia y sin ella a padres y abuelos, vivimos con cortesía y buenas dosis de gentileza en una coetaneidad que reúne a varias generaciones poéticas sin que ello suponga ningún conflicto, al menos reseñable; que hemos dejado mucha de nuestra megalomanía en los cajones (acaso cojones). Varias señales: el programa “Los chicos están bien” de Vilas (luego libro en Olifante); el monográfico de Criaturas saturnianas; la muestra 20 poetas aragoneses expuestos (también en Olifante) y este mismo ciclo de “La Campana de los Perdidos”. Me los citó Miguel Ángel como estimables y acertadas referencias. Que todo siga siendo la mejor prueba de lo dicho. Y gracias a todos cuantos lo hacen posible (en estos casos no se suele citar a nadie por si las involuntarias omisiones).