
Hoy va una de Narciso el Joven (aquel que no defraudó en absoluto al original y que se autonombró dios mismo mirándose en el espejo líquido de la Abadía de Ilvecchia).
Pongo aquí la fotoclón de mi
Ademenos, que se presentará el día 15 de mayo, a las 20 horas, en el foro FNAC. Y debo —no por imperativo, sino por facultativo gusto y homenaje a la verdad— dar las gracias al trabajo siempre excelentísimo de Trinidad Ruiz Marcellán en la edición y su generosa invitación para entrar a su olifántica casa; al fluido texto que hilvana con

asombrosa maestría de modisto verbal Miguel Ángel Ortiz Albero en la solapa (éste será mi pin, M. Á.); a la munífica entrega de Xulio Valcárcel por epilogarme como un querido amigo que es (por eso te elegí, Xulio, naturalmente); y a Columna Villarroya, la mejor fotógrafo que conozco: delicada, guapísima y con ojo de neblí, que es un ave artista. A Ángel Gracia —el ibonhondo— por su amistad fidelísima y por hacerme objeto de sus influencias en la FNAC. Y, cómo no, a Ana Muñoz (¿puedo, transitoriamente, decirte
mi Anita?, te pregunto ruborizado) que aceptó inyectarle a este
Ademenos una dosis de
speed en la mesa de presentación.
Todos estáis invitados ese día, a esa hora, en ese lugar. Pero iré dando caña para que no os olvidéis; necesito el edredón estampado de los amigos y el ventilador de hélice de los damoclianos.