Este blog es una pequeña ventana a paisajes, tal vez soñados, que nos invitan a iniciar o reemprender de nuevo un viaje a la naturaleza primigenia.
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"Lo más pequeño es lo más grande"


Crear una imagen es algo más que apretar el disparador de una cámara, es mucho más que encontrarse en el momento oportuno y en el lugar adecuado, sobre todo cuando hablamos de fotografiar el paisaje. Si el paisaje es en realidad una construcción mental, un concepto cultural, entonces fotografiarlo requiere estudio y reflexión, además de saber mirar. Al tomar esta fotografía no me maravillaba el cielo denso y plomizo, tampoco esa atmósfera perfecta para el blanco y negro, ni siquiera la montaña seccionada por esa espada de nubes; lo que focalizaba mi atención era lo más diminuto en un paisaje inmenso, la roca del primer horizonte frente a la mole de la montaña y la violencia de un cielo irreal. Al iluminar ligeramente el fondo y resaltar su figura redonda, el punctum de esta fotografía se agiganta y equilibra el poder de la montaña mágica, un golpe sutil que derrota la potencia del cielo y fija nuestra mirada, finalmente, en lo más pequeño.

"Paisaje mínimo"

Un campo verde, un cielo azul y unas caprichosas nubes que pasean el horizonte bastan para echarnos al morral un paisaje relajante que se convertirá en una ventana que no dejaremos de mirar si la colgamos en una pared. Siempre se ha dicho que menos es más, y si además acompañan los colores, la receta para evadirnos siempre que lo deseemos está completa.

"Atmósfera"

En ocasiones el sujeto principal de nuestras fotografías no es el elemento más importante de la misma, o para ser más exacto no justifica el mero hecho de tomarla; para ello es necesario que confluyan algunas circunstancias que la doten de cualidades que incrementen su valor artístico o documental. Entre ellas la atmósfera permite mostrar al espectador sensaciones anímicas que le transportarán a los paisajes fotografiados. La potencia del blanco y negro en este tipo de imágenes, y una edición atrevida casi nos harán sentir lo mismo que el autor al contemplarlas, en este caso el olor de la tierra mojada de la lejana Islandia.

"Visualizar"


Regresando de una jornada fotográfica en el Pirineo, observé desde lo alto de un pequeño puerto de montaña, ya al atardecer, cómo una nube con una forma sugerente se deslizaba sobre los montes de manera perezosa, lamiendo las ondulaciones del terreno en su deambular atmosférico. Afortunadamente había una amplia explanada para aparcar el vehículo y con la urgencia que en tantas ocasiones requiere el paisaje, coloqué el trípode en el terreno y el 70-200 en la cámara. Desde el primer momento visualicé la escena en blanco y negro, exponiendo para la blancura de las nubes y dejando los negros pendientes para el trabajo en el laboratorio...digital. Imaginar in situ la escena terminada, contemplar anticipadamente la fotografía en nuestra imaginación, nos ayudará a tomar decisiones que se verán recompensadas cuando tengamos la copia  en nuestras manos o colgada en la pared.

"Bardenas Reales"


Un paisaje previsible y a pesar de ello un territorio que no deja de sorprender al fotógrafo, las Bardenas te atrapan sin darte cuenta y cuando abandonamos el lugar ya estamos pensando en la próxima visita, en las luces que nos encontraremos y en las nubes que seguro complementarán un desierto que no es tal, un paisaje árido pero acogedor que nos invitará a disparar en color o en blanco y negro, que en esta imagen potencia una sensación tridimensional gracias a la disposición de las nubes y al tratamiento en el laboratorio digital. Hasta pronto Bardenas Reales.

"Cazador o pescador"


A grosso modo distingo dos tipos de fotógrafos, el cazador y el pescador. El fotógrafo cazador recoge los pertrechos, se calza las botas y armado con la cámara recorre parajes, calles o paisajes buscando con ahínco una buena imagen que echarse al morral. La pericia y también la suerte le permitirán conseguir su objetivo o volver de vacío o con unas cuantas fotografías anodinas. El fotógrafo pescador, después de cebar la zona elegida, prepara los aperos y sentado en una silla plegable lanza su caña a la espera de que las luces iluminen el motivo elegido para echar a la cesta una imagen formidable si todos los preparativos fueron correctos. Pero también podemos pescar a cucharilla, recorriendo el río arriba y abajo tras elegir el mejor señuelo y la hora determinada. Esta imagen es un ejemplo de dicha técnica, muy cerca del fotógrafo pescador y sin embargo cazada a pie de coche, con el motor encendido, en una carretera de montaña del pirineo leridano. 

"Reciclaje fotográfico"


Una de las decisiones que debemos tomar respecto a nuestro archivo digital es la eliminación de las imágenes que no alcanzan un mínimo nivel de calidad. Por una parte debemos ser exigentes para no acumular ingentes cantidades de fotografías insulsas, pero también tenemos que asegurarnos de que agotamos todas las posibilidades de aprovecharlas, incluyendo por supuesto el monocromo. En esta ocasión una toma en color muy normalita de las Tres Sorores, en el Valle de Ordesa, se convierte gracias a la edición digital, en una fotografía monocromo en la que he oscurecido el cielo para resaltar el "algodón" de las nubes. El re-encuadre al formato cuadrado elimina una de las cumbres pero dinamiza la toma al lanzar desde la cumbre de la izquierda las tres nubes hacia la esquina superior derecha, mientras el pico más alto "sostiene" el peso del punctum (Roland Barthes) y equilibra la composición.

"El solitario II"

La primera elección al contemplar el paisaje fue pensar en la imagen en blanco y negro, aunque funciona perfectamente en color. Y a continuación estudié la composición, que me permitía más de una interpretación. En ocasiones me gusta centrar el sujeto principal, me da la sensación de que la escena rota sobre él y enfatiza su importancia. El peso visual de la ladera a su derecha se ve compensado por las nubes del lado contrario... y por la tenue sombra del solitario. Una vez más pocos elementos me permiten encontrar una situación sugerente. En el terreno no podía apartar la mirada del árbol, y existe otra fotografía sin ladera, sólo nubes, nieve y madera. Bueno, y una tenue sombra a su vera.

"La tormenta"

El blanco y negro es la máxima abstracción de la fotografía de paisaje y nos permite describir la naturaleza desde una perspectiva diferente en la que el mensaje se apoya en las texturas, la composición o la luz. Un degradado digital me ha permitido resaltar aún más la amenaza de la tormenta perfecta, ahora que tan de moda está. A pesar de ella, la montaña nos espera y nuestro ánimo no desfallece, la aventura nos aguarda...

"Alto contraste"

Cada vez me atrae más el formato cuadrado, tal vez porque exige una atención mayor a la hora de estudiar la composición, tal vez porque una vez resuelta me parece más equilibrada que el formato universal. ¿Para cuando nos obsequiarán los ingenieros con una cámara asequible que "vea" en formato cuadrado? Mientras tanto no queda más remedio que tirar del reencuadre una vez realizada la toma en 24x36, anticipando mentalmente la composición, o descubriéndola al revelar el negativo digital. Como esta nube blanca sobre una diagonal terrestre, blanco, negro y pocos grises, alto contraste en el pirineo.

"Luz de luna llena"

Una asignatura pendiente, la fotografía nocturna, que nos puede proporcionar imágenes sugerentes y diferentes a las que normalmente realizamos. Además podremos disfrutar de la soledad de la noche en un entorno que se vuelve salvaje a pesar de no serlo. Un trípode y un disparador de cable nos permitirán sacar partido a la luz, sí, siempre la luz, que aún a oscuras suma fotones y nos permite "ver" el paisaje nocturno.

"Blanco sobre blanco"

Las nubes sobre la nieve, un azul limpio inundando el cielo y la luz sobre la colina para focalizar el punto de interés. La imagen admite un reencuadre eliminando la parte superior, pero esa nube cerrando el paisaje y anunciando agua entiendo que proporciona equilibrio en contraposición a la calidez de la zona iluminada por el sol.

"La nube"

Nubes hay en todos sitios, capaces de convertir paisajes anodinos en imágenes diferentes. Si además lamen el terreno, ocultando bosques y vaguadas, ríos y montañas, para después alejarse de forma perezosa, nos regalarán tomas cuando menos sugerentes y en ocasiones espectaculares. Es entonces cuando el blanco y negro puede potenciar su grafismo, arriba y abajo, para demostrar que sigue vivo, y por muchos años.

"Camino del Paine"

Las nubes eran el preludio de lo que encontraría en el P. N. "Torres del Paine". Aunque me gusta fotografiar cuando las condiciones atmosféricas no son las mejores, la presencia de las nubes me impediría inmortalizar sus cimas. A pesar de ello siempre es provechoso estar en un lugar privilegiado, aunque haya que pelear con la lluvia y el viento. El color del agua espectacular.

"Antártida"


Cuando visitamos parajes espectaculares pensamos que simplemente con estar ahí nuestras fotografías también lo serán. Al llegar a casa y editar los archivos observamos con desilusión que lo que estamos viendo no es el paisaje que se grabó a fuego en nuestra retina. Esta toma forma parte del reportaje de un breve viaje por tierras Antárticas, está realizada en la Isla "Rey Jorge" (Shetland del Sur) y me gusta especialmente por los tres horizontes que forman el mar, el glaciar y las nubes. Tal vez una copia gigante me permita "estar" de nuevo allí; habrá que probarlo.

"Contraluz"

Boca sur del túnel de Viella, segundo intento de subir al Mulleres y nueva decepción debida al tiempo. Desde el principio una espesa niebla y la amenza de la lluvia me hicieron desistir. Al volver hacia el coche me gustó la silueta recortada de unos pinos. Nada espectacular en color, mejora de forma ostensible al virarla en el laboratorio digital. Si observamos atentamente tenemos las tres diagonales de los respectivos horizontes y tres lineas verticales formadas por la silueta de los árboles. Las nubes refuerzan la composición y equilibran el peso visual del negro profundo de la parte derecha.

"Monegros"

A pesar de que no era un día especialmente atractivo me atrajo este paisaje desértico de los Monegros. Me gustaba la contraposición de la nube con la casa de labranza y los arbolitos a la espera de una lluvia que no llega. El montículo de la izquierda a mi parecer equilibra la composición y compensa la toma dentro de su carácter minimalista.

"Tiralineas en el Moncayo"

En un ascenso al siempre sorprendente Moncayo me encontré con este curioso mar de nubes atravesado por un estilete de cielo azul que me llamó la atención. Aunque la imagen es atractiva en el formato universal de 24x36 mm he decidido reencuadrarla para situar la prolongación del vértice azul en un punto fuerte y construir un triángulo opuesto al anterior en la base de la fotografía. El techo nuboso da profundidad a la toma y compensa su excesiva simplicidad. Desplacé el regulador de los negros en niveles para conseguir el negro profundo de la montaña y de paso ganar saturación en el cielo. Es curioso pero la disposición de los elementos y la situación poco habitual de las nubes superiores la convierten en una abstracción del paisaje, o así me lo parece a mí.

"Diagonal"

Esta fotografía me gusta sobre todo por la profundidad del primer término respecto al fondo de las nubes. La luz distribuida de forma irregular en la montaña contribuye a la sensación de volúmen, acentuada además por el blanco y negro. Como en muchas ocasiones, menos es más, y la escasez de elementos fija nuestra atención en la luz, siempre la luz.

"Nube sobre amapolas"

La primavera pinta los paisajes y las últimas nieves se resisten a abandonar las cumbres. El Pirineo se viste de fiesta y el agua empieza a desparramarse. Es el momento de coger la mochila, calzarse las botas y disfrutar de la naturaleza. En esta ocasión la toma está reencuadrada al formato cuadrado buscando que la curiosa nube quede centrada y enmarcando la cúspide del primer horizonte.