"Surco infinito. Camino de venas que entre alamedas vas seguro y opaco. No te preocupa el tiempo, como el tiempo siempre eres distinto y de tan igual eterno. Posees el verde que alimenta y te circunda y vas al mar siempre desnudo y cantando. Tu nombre no repito, que me es tan nombrado en mi alma de chopo y de ruiseñor enamorado. A tu mano, caminos ondulas, meandros dibujas, sin aperos ni palas pasas dejando atras raices y pueblos. Tu que no conoces las palmeras en un oasis de llanuras, bajo de montes como un coloso te precipitas. Vas como un arriero herrero de romerías crecido de lluvias y copos y de hojas caídas." Poema al Rio Ebro - Miguel Hernandez.