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Antonio Hernández Robles
Quiero agradeceros tanto a los seguidores como a los visitantes el que encontréis este Blog, como una forma de disfrutar del trabajo de campo que lleva a cabo este humilde fotógrafo y naturalista, con ello pretendo mostrar la Vida Salvaje y la Naturaleza que nos rodea, para así aprender a conocerla y a quererla, siendo este medio una manera de acercarnos a ella desde el punto de vista del naturalista, fotógrafo y amante del mundo animal.
Espero que disfrutéis y agradezco mucho la visita y los comentarios que algunos dedicáis a este trabajo.
Gracias.
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sábado, 10 de agosto de 2019
ALIMOCHE EN PRIMAVERA
En estos días de tanto calor, no viene mal este alimoche primaveral.
PINCHA EN LA FOTO PARA VERLA A MAYOR TAMAÑO
lunes, 23 de julio de 2018
EL BUITRE SABIO
Los que ya vamos teniendo una
edad, recordamos con cariño aquel episodio del el Hombre y la Tierra en el
que nuestro querido Félix Rodríguez de la Fuente hizo aquel experimento con
Gaspar, un alimoche extraído de un nido y criado en cautividad, no teniendo por
ello la oportunidad de migrar a África evitando así que tuviera contacto con
sus congéneres africanos, aprendiendo así las técnicas utilizadas por estos,
desde hace milenios de utilizar piedras como herramientas para romper los huevos de avestruz. Demostrando con ello, que se trataba de un comportamiento de origen
genético, no aprendido, trasmitido de padres a hijos durante generaciones. Cierto es que en algún momento de la evolución de la especie, hace
posiblemente miles de años los primeros alimoches transmitirían este
aprendizaje a sus descendientes hasta el punto de convertirse en algo
congénito, demostrando con esto que los alimoches tienen memoria
genética.
De aquel capitulo que tanto nos
fascinó, siempre me venía a la cabeza si algún día tendría la oportunidad de
observar en vivo en plan naturaleza, como un alimoche rompía un huevo de
avestruz para alimentarse de su contenido.
Pues bien, 40 años después se nos
presentó la ocasión de revivir en directo esas espectaculares escenas.
Gracias a la colaboración del
hide La Cañada de Monfragüe y a los amigos Lola López y Sito Mur, viajamos
hasta Extremadura con tres huevos de avestruz, (huevos reales, que hoy día no
resulta complicado adquirir en cualquier granja dedicada a la cría de
avestruces).
En los días previos, siempre te
asaltan dudas..., ¿vendrán?, ¿prestaran atención los alimoches a los huevos de
avestruz?
Para ello había que facilitarles
las cosas. Ponerlos en un lugar visible, que llamara la atención de estos
rápidamente, también colocarlos en un lugar estable para evitar que rodaran
ladera abajo. Alrededor de los huevos dispuse unas cuantas piedras de distintos
tamaños y formas, para que ellos dispusieran las más adecuadas para la tarea.
¿El resto de la historia?, aquí
lo tenéis en imágenes.
PINCHA EN LAS IMAGENES PARA VERLAS A MAYOR TAMAÑO
Como se puede observar en esta toma, la técnica no consiste en dejar caer la piedra, si no que la impulsa con fuerza con la parte superior del pico.
| ¡¡IMPACTO!! |
Como casi siempre, los primeros
en llegar, los milanos y los cuervos, seguidos por los buitres y después los
alimoches. Tuvimos cinco alimoches en el lugar de diferentes edades, por
supuesto todos habían viajado a África… pero no se trataba de eso.
| Otro tanto ocurria con los milanos negros. |
| Este alimoche trata de utilizar una piedra demasiado pequeña |
Etiquetas: Aguila Real
Alimoche,
Buitre leonado,
Milano negro
lunes, 4 de junio de 2018
EL ALIMOCHE Y LA PRIMAVERA
viernes, 23 de junio de 2017
EL BUITRE SABIO
Hace ya demasiados años, allá por el año 1978 el naturalista Félix Rodríguez de la Fuente nos presentaba a Gaspar, un joven alimoche que no había tenido la oportunidad de viajar a África dónde otros congéneres suyos, aprendieron hace siglos a romper las duras cascaras de los huevos de avestruz, arrojando sobre ellos piedras de un determinado tamaño para alimentarse de su nutritivo contenido.
Siendo ésto un comportamiento excepcional, pues es de los pocos animales junto con chimpancés y otros primates, cuervos, elefantes, delfines, nutrias marinas y alguno más que me dejaré, capaces de usar herramientas para un determinado fin, bien sea alimentarse, cazar, asearse etc.
Con este experimento Félix nos enseñó como Gaspar, a pesar de no haber tenido contacto con otros individuos de su especie y por lo tanto observar como otros lo hacían, era capaz de coger guijarros y lanzarlos con fuerza contra el huevo hasta romper su cascara, demostrando con esto que se trata de un comportamiento instintivo.
Cierto es que en algún momento de la evolución de la especie, hace posiblemente miles de años los primeros alimoches transmitirían este aprendizaje a sus descendientes hasta el punto de convertirse en algo congénito, demostrando con esto que los alimoches tienen memoria genética.
¿Pero que pasa cuando el huevo es demasiado pequeño?, pues que los alimoches hacen lo contrario, es decir cogen el huevo con el pico y lo arrojan directamente contra el suelo hasta que este se rompa y acceder a su contenido.
Claro que a falta de huevos de avestruz en nuestro país, este es el comportamiento que pude fotografiar y que os muestro en esta serie de fotografías.
Y que mejor lugar para encontrar alimoches y otras aves carroñeras que el parque Nacional de Monfragüe, en el Hide La Cañada, donde gracias a la amabilidad de sus propietarios tuvimos ocasión de observar y fotografiar esta y otras grandes carroñeras de nuestro país en un entorno privilegiado.
Esta rapaz de mediano tamaño que antaño habitaba todos los rincones de la geografía española y que en las últimas décadas ha sufrido uno de los retrocesos más alarmantes, colocándole en una peligrosa situación y todo porque debido a su particular forma de alimentarse, es especialmente sensible a la colocación de venenos, que aún se siguen sembrando en nuestros campos por parte de verdaderos criminales, así como las incomprensibles políticas europeas de no permitir abandonar los cadáveres en el campo, como se hizo toda la vida, para que nuestras carroñeras cumplan la función para que se especializaron desde lo más remoto de los tiempos.
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