Mostrando entradas con la etiqueta sacerdotes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sacerdotes. Mostrar todas las entradas
miércoles, 9 de octubre de 2019
El más digno
…Aunque he dudado si titular ‘el único digno’: El único digno de toda la prelacía de la Iglesia de España. Y también el más valiente.
Carta del Prior de la Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos
Don Santiago Cantera está – solo ante el peligro y solo ante los peligrosos – escribiendo con razón y corazón una página de esas que merecen bronce y laureles, como la dignísima tumba que está custodiando con la reverencia que los indignos han disuelto en la corrección política que les mancha y les deshonra a todos, por no haber impedido esta indignidad, que todos saben que es indignidad.
Hasta que termine esta mala hora de la más vergonzosa venganza de los peores, los conscientes tenemos que mantener con oraciones el digno valor de Don Santiago Cantera, por méritos demostrados.
Que el Dios Santo Fuerte le dé su fuerza.
+T.
domingo, 4 de agosto de 2019
Orate pro sacerdotibus nostris
Omnipotente y eterno Dios, mira el rostro de tu Divino Hijo y por amor a Él, ten piedad de tus sacerdotes. Recuerda que no son sino débiles y frágiles criaturas, mantén vivo en ellos el fuego de tu amor y guárdalos para que el enemigo no prevalezca contra ellos y en ningún momento se hagan indignos de su santa vocación.
Te ruego por tus sacerdotes fieles y fervorosos, por los que trabajan cerca o en lejanas misiones y por los que te han abandonado.
¡Oh Jesús! te ruego por tus sacerdotes jóvenes y ancianos, por los que están enfermos o agonizantes y por las almas de los que estén en el purgatorio.
¡Oh Jesús! te ruego por el sacerdote que me bautizó, por los sacerdotes que perdonan mis pecados, por aquellos a cuyas misas he asistido y asisto, por los que me instruyeron y aconsejaron, por todos para los que tengo algún motivo de gratitud.
¡Oh Jesús! guárdalos a todos en tu Corazón, concédeles abundantes bendiciones en el tiempo y en la eternidad Amen.
Sagrado Corazón de Jesús, bendice a tus sacerdotes
Sagrado Corazón de Jesús, santifica a tus sacerdotes
Sagrado Corazón de Jesús, reina por tus sacerdotes.
María, madre de los sacerdotes, ruega por ellos.
Danos Señor vocaciones sacerdotales y religiosas.
Amén.
(Oración de San Juan María Vianney, Santo Cura de Ars, por los sacerdotes)
+T.
sábado, 24 de noviembre de 2018
Su Reino no es de este mundo
Esta mañana se ha celebrado en nuestra parroquia el bautismo de un niño; por expreso deseo de sus padres se ha realizado según el rito bautismal antiguo, el tradicional, que comienza con esta pregunta del sacerdote:
- '¿Qué traéis, hombre o mujer?'
En la mente del autor del rito litúrgico, siglos ha, nunca pudo imaginarse que tan simple cuestión sería juzgada algún día como un desafío a leyes que negarían esa elemental y natural distinción, que define, por obra de Dios y ante su Iglesia, la identidad de una persona, y en el momento de recibir la Gracia para la vida eterna.
En un instante, el rito ancestral, claro en su requisito de precisar, ab initio, el ser individual del baptizando nos confronta, sin querer, pero de hecho, con nuestro mundo, nuestra sociedad y sus circunstancias, en cuanto contradicen y niegan la realidad natural, esencial según el antiguo principio escolástico 'Gratia supponit naturam' y el tomista 'Gratia non tollit naturam, sed perficit'.
Adoleciendo, desde hace medio siglo, de claridad conceptual, esencial en doctrina y rito, la Iglesia del tercer milenio se enfrenta sin la solidez necesaria a la delicuescencia cultural-moral del siglo.
La convicción de que somos de un Reino que no es de este mundo (Jn 18,36), se impone como una obligada seña para el católico consciente. Un signo que exige una consecuente militancia, resistente y activa.
Volumus regnare Christum!
+T.
viernes, 27 de octubre de 2017
El sínodo jíbaro
Témome que nos toman el pelo (el poco pelo católico que nos va quedando) con ese 'sínodo amazónico'. Conque no se convoca un sínodo para evangelizar a la morisma de la morería de la islamidad que nos aterroriza e invade y nos planta jaimas y mezquitas sin freno; así que no se convoca un sínodo para la evangelización de China con los millones de chinos que tiene China y lo necesitados que están los chinos de la China de una buena misión, con todo esto (y pongo como ilustración sólo dos urgencias misioneras de urgente misión), y nos salen con un sínodo para la Amazonia, donde yo no sé cuántas tribus hay (las que queden) y en donde dudo se tenga intención recta de evangelizar católicamente. Vamos, vamos.
¿O es que se cree alguien con dos dedos de pesquis católica (la poca que nos va restando) que los misioneros brasileiros, empapados en pablofreirismos y teologíasdelasliberaciones se van a dedicar a bautizar indígenas hasta cansárseles el brazo y enseñarles el Catecismo de Ripalda? ¿Es que algún católico con perspicacia católica se traga la bola de que esa jerarquía brasileña criada a los pechos de Héldercámaras y Casaldáligas tiene interés en que los indígenas de las selvas amazónicas hagan la Primera Comunión y observen el cumplimiento de la Misa dominical?
Bueno, pues ese es el cebo que quieren que piquemos. Todo para pescar dos monstruosidades des-católicas: Curas casados (para evangelizar el Amazonas) y mujeres diaconisas (para lo mismo en el mismo sitio)...Y de paso, de coda, como el que iba a por atún y a ver al duque, colarnos la enormidad por la gatera y que, después de la tropelía en el Amazonas, broten, por petición extrapolada de las conferencias episcopales, curas uxorizados y diaconisas por todas las fronteras de la geografía católica.
¿No eran los jíbaros de la Amazonia quienes reducían las cabezas de los vencidos y se las colgaban luego de adorno? Pues eso me temo yo que quieren hacernos a los católicos (los que quedemos): Reducirnos la cabeza, jibarizarnos para capitidisminuirnos.
¡El Señor nos libre!
+T.
¿O es que se cree alguien con dos dedos de pesquis católica (la poca que nos va restando) que los misioneros brasileiros, empapados en pablofreirismos y teologíasdelasliberaciones se van a dedicar a bautizar indígenas hasta cansárseles el brazo y enseñarles el Catecismo de Ripalda? ¿Es que algún católico con perspicacia católica se traga la bola de que esa jerarquía brasileña criada a los pechos de Héldercámaras y Casaldáligas tiene interés en que los indígenas de las selvas amazónicas hagan la Primera Comunión y observen el cumplimiento de la Misa dominical?
Bueno, pues ese es el cebo que quieren que piquemos. Todo para pescar dos monstruosidades des-católicas: Curas casados (para evangelizar el Amazonas) y mujeres diaconisas (para lo mismo en el mismo sitio)...Y de paso, de coda, como el que iba a por atún y a ver al duque, colarnos la enormidad por la gatera y que, después de la tropelía en el Amazonas, broten, por petición extrapolada de las conferencias episcopales, curas uxorizados y diaconisas por todas las fronteras de la geografía católica.
¿No eran los jíbaros de la Amazonia quienes reducían las cabezas de los vencidos y se las colgaban luego de adorno? Pues eso me temo yo que quieren hacernos a los católicos (los que quedemos): Reducirnos la cabeza, jibarizarnos para capitidisminuirnos.
¡El Señor nos libre!
+T.
El tremendo futuro
Me llegó el otro día publicidad de la pseudo-católica editorial San Pablo (Ediciones Paulinas), las novedades de Otoño. Entre ellas, el libro de un tal (que no nombraré) cuyo contenido resumía el propio autor así:
Este libro defiende dos ideas mayores: que lo mejor del catolicismo no está en el pasado, sino que puede estar en el futuro, y que, si cabe hablar de edad de oro del cristianismo, está delante de nosotros y no detrás. Lo que exige otra Iglesia: sinodal, superando el clericalismo, liberándose de la era de la cristiandad y, al fin, habilitando completamente a la mujer en su seno. La segunda, para significar que, en la era global, plural y crecientemente desigual en la que nos encontramos, necesitamos superar la fractura binaria entre creyentes y no creyentes, de tal suerte que todos los que, con buena voluntad, tengan inquietud por un mundo mejor puedan trabajar, conjuntamente en ello, y desde sus propias convicciones personales.El tal autor está considerado como un hombre centrado, filántropo, comprometido, creyente al día, de salida, buen gestor de empresas samaritanas, ponderado y lúcido, abierto al horizonte venturus, libre de apegos al ayer, un hombre de diálogo y convergencias . Un tipo francisquista, vamos, de característico troquel, modélico, en sintonía con la des-compañía arrupista, lovainero de formación y talante. En otra presentación de otro libro suyo, se dice esto:
Este libro, partiendo de esta realidad sociológica y analizándola con las herramientas de las ciencias sociales, sugiere y propone, humilde pero firmemente, otro modelo de Iglesia para el siglo xxi: una Iglesia en red, al modo de un gigantesco archipiélago que cubra la faz de la tierra, con diferentes nodos en diferentes partes del mundo, interrelacionados entre sí y todos ellos religados a un nodo central, que no centralizador, que, en la actualidad, está en el Vaticano. En el Vaticano (o en otras partes del planeta) se reuniría una representación universal de obispos, sacerdotes, religiosas y religiosos, laicos de ambos sexos, miembros de la Curia, todos bajo la presidencia del papa, para debatir sobre la situación de la Iglesia en el mundo y adoptar, si es el caso, las decisiones pertinentes.Paradójicamente, hoy ese Vaticano es, precisamente, el agente de la auto-revolución desconcertante que se postula en ese libro. La roca de la fe vuelta reolina, ruleta del juego con y en el mundo moderno/modernista, centrifugando 20 siglos de fe, de cristiandad, de catolicismo, de romanidad. La zaranda diabólica cribando la fe petrina con trepidante agitación nunca vista.
Cuando releo o recuerdo cosas escritas, aquí, en ExOrbe, desde 2013 hasta ahora, me estremezco. Todo lo temido se va ejecutando, pian piano. Si en los próximos sínodos consiguen que se suprima el celibato (con la coartada de los curas casados 'necesarios para evangelizar la Amazonia' (risum teneatis !!)) y la ordenación de mujeres (con el señuelo de las 'diaconisas'), el golpe a la Iglesia Católica será tan grave que dudo se pueda recuperar de la herida.
Como áncora para la tempestad sólo nos queda creer lo que rezamos y esperar lo que pedimos, Deo volente.
Auditorium nostrum in Nómine Dómini
+T.
miércoles, 11 de octubre de 2017
Te Deum, gratias agens
El Te Deum conmemorativo, con el tiempo, va siendo, más que una acción de gracias por lo que fue, una acción de gracias por lo que sigue siendo. Con temor y temblor; y también con un mea culpa sotto voce, como un bordón de contrición que da profundidad y veracidad al rezo agradecido. Todo, además, lleva implícita una súplica abocetada, simple, con coloratura, quizá, pero, al fin, una variación, una fuga sobre lo mismo.
Y también los recordados, in Communionis Sanctorum gratia.
Deo gratias !
+T.
Y también los recordados, in Communionis Sanctorum gratia.
Deo gratias !
+T.
martes, 29 de agosto de 2017
La crisis es de fe, no de sexo
La crisis del sacerdocio católico no termina, muta y se prolonga desde el concilio Vat2º y sigue siendo hoy una herida que sangra y debilita a la Iglesia. No sólo es una crisis de vocaciones, sino que es también una gravísima crisis de defecciones: No llegan vocaciones a los seminarios, los sacerdotes abandonan el ministerio y los obispos no se van también porque temen perder status, no porque no estén ellos mismos afectados. Casos como el del ex-obispo de Mallorca, el patético Mons. Salinas, y esas otras dimisiones y/o destituciones (más o menos discretas) passim, por todo el orbe católico, son un triste y lamentable muestrario de la degradación jerárquica que sufrimos.
En Roma, donde deberían saber más y mejor, se queda uno con la impresión de que se han anclado en los '70 y no salen de esa escollera, pues insisten en que el problema es el sexo:
"En los seminarios no se habla lo suficiente de un aspecto central de la vida de la persona: la sexualidad."
Resulta patético el 'experto', un tal padre Amedeo Cencini, según RomeReports, muy conocido en eventos del género como este organizado por el Regina Apostolorum (¡¡oh!!), dedicado a rectores de seminario.
Muy pronto parece que se han sacudido la sombra de Maciel, todo un clásico afectado sobre el tema en cuestión. Aunque pudiera ser que les hayan incluido en la penitencia impuesta el organizar simposios como este. Cosas veredes.
Dejando bien subrayado que la infección del sexo inmoral es una pandemia y envenena todo, como una peste negra del siglo XXI, constatar que el clero se vea afectado es, más que una obviedad, un lugar común, un tópico. También en la Vetusta de 'La Regenta' pasaba aquello, y en 'Tormento', en el Madrid de Galdós, y en la 'Pepita Jimenez' de Valera. Eso ha pasado siempre, con picardías medievales del Arcipreste de Hita o con vena mafiosa del best seller 'Monsignore'. El demonio no ha dejado de tentar al clero, aún cuando se escudaba bajo la égida de la sotana y la tonsura, y el sexto ha sido un mandamiento de mucha batalla para los ministros sagrados, más por simple razón de la naturaleza que por perversión impía del orden sacro, nunc et semper.
Por eso, que se insista en eso, es rayar la superficie y no profundizar en la veta, si de verdad se indagara la etiología del mal.
Porque la raíz del trastorno y la mengua del clero católico es de fe, se trata de un problema de fe, de pérdida de fe, de falta de fe.
Desde hace ya un par de años, las alarmas católicas alertan sobre la supresión del celibato obligatorio y la ordenación de clero casado (o la re-admisión al ministerio de los renegados), que, no sé con qué lógica argumental, dicen que van a meter entre los temas a tratar en el próximo Sínodo de la Juventud, con aprobación de PP Franciscus. Por todo esto que se rumorea y temiéndonos ya que se pudiera concluir con otro caso-documento post-sinodal mucho peor y más dañino que el AL, todo lo que pueda afectar a la documentación que pongan a disposición de los participantes en el Sínodo merecerá toda la atención posible, porque será lo que se expondrá y se debatirá en el aula. Si la problemática de la crisis vocacional-clerical se presenta reducida al conflicto sexual, las soluciones que se propondrán (y quizá ya estén preparadas para sacarlas en su momento) irán contra el celibato sacerdotal, insistiendo en que asumir una sexualidad activa y reconocida será el remedio para la renovación/actualización del sacerdocio católico y el incremento de las vocaciones.
Los autores de todo esto, saben que es mentira, que las tesis son falsas. Pero insistirán e incluso denunciarán al clero reticente o a los fieles resistentes. Si se realizara, supondría el principio del fin del Catolicismo, o, por lo menos, su dramática aceleración.
Como telón de fondo, añadiendo un decorado patético, PP Franciscus, con toda la Iglesia, se dispone a celebrar con fastos solemnes el mayor y peor ataque al Sacerdocio Católico que jamás se ha visto en la historia, pues eso fue (entre otras más cosas) la funesta rebeldía heterodoxa del pérfido Martín Lutero y su 'reforma' protestante. No sé, no me explico, cómo una Jerarquía Sacerdotal puede celebrar su aniquilación.
Claro que si se emperran en que la crisis es por cosas de sexo, pudiera tener cierta lógica que aplaudan a Lutero que, además de con la sola scriptura, apañó su crisis sacerdotal fornicando con Catalina Bora, su seductora querida.
+T.
jueves, 13 de abril de 2017
Monumentos
Después de treinta y pico años de celebrante del Jueves Santo, en cada Monumento que recuerdo veo lo mismo, los mismos olores, los mismos cirios encendidos, los mismos sonidos, las mismas horas, incluso el sueño y las cabezadas somnolientas de los fieles adorantes, que son como un eco heredado de Getsemaní, presente en todos los Monumentos, todos los Jueves Santos.
Todo porque es el mismo Señor en cada Monumento, y se repiten los signos del memorial de su Sacrificio y el deseo de su Comunión.
Y yo quisiera lo que rezan aquellas oraciones antiguas: Adorarle en cada Monumento, ofrecerme, consagrarme, rezando por todos y por todo, para que los hombres crean, amen y esperen al Cristo que les amó hasta el extremo. Para que el mundo no desprecie la Sangre derramada por su salvación.
...Y como a la Hermana Esperanza de la Cruz, cada Monumento, cada Jueves Santo, se me hace tan corto, tan breve...
+T.
lunes, 10 de abril de 2017
Los cómplices de la maquinación
En pocos días, la web de Rel.Digital, especialmente identificada con los sectores más degenerados y activos del des-catolicismo, publicaba estas dos noticias, una con el cardenal Marx de Munich como protagonista, y la otra con Kasper, a cual más inquietante:
El cardenal Marx pondrá a laicos al frente de parroquias en riesgo de cierre.
Kasper afirma que la ordenación de hombres casados ya depende de las conferencias episcopales. Asegura que el Papa responderá favorablemente a las peticiones de las conferencias Episcopales.
Kasper, el activista que gestionó la trama pre-sinodal que concluyó con el polémico documento Amoris Laetitia, es quien parece también controlar los planes para la demolición del celibato sacerdotal. Si el momento del asalto se prepara para el sínodo temático del próximo 2018, y si su gestión es tan efectiva como la que desempeñó antes y durante el Sínodo de la Familia, el nuevo sínodo de los obispos parirá un documento que será la trampa por la que se colará la ordenación de hombres casados (viri probati), el celibato opcional, el diaconado femenino y el fin del sacerdocio católico tradicional, con la consiguiente desestructuración jerárquica de la Iglesia, un verdadero cañonazo en uno de los puntos más sensibles y esenciales de la eclesiología.
Las excusas se presentan también como acciones obligadas por las circunstancias, ocultando que esas supuestas urgencias pastorales esconden otras intenciones, como la promoción del clero casado y la desaparición del modelo tradicional de sacerdote/sacerdocio católico. Véase como ejemplo este artículo sobre la situación de algunas diócesis castellanas: Parroquias de Castilla la Vieja
Asombra ver la torpeza de la maniobra, como si reviviéramos uno de esos momentos históricos, míticos o legendarios, en que los supuestamente sabios deciden acciones letales, como meter el Caballo en Troya o lanzar la Carga de Balaklava. Pero lo peor es sospechar, intuir, que los planes de Kasper, Marx y cía. no son producto de una obtusa torpeza o una arrogante soberbia, sino la obra de una voluntad deliberada para consumar la descomposición de la Iglesia Católica y la instauración de la neo-iglesia que aquel fantasmal 'espíritu del concilio' tenía en mente.
Aun cabe esperar de algunos episcopados la suficiente resistencia para parar esta demente carrera al abismo. Pero también son cada vez más débiles las sensibilidades generales en el clero y los fieles para advertir y ser conscientes de la magnitud y la profundidad del mal que nos afecta.
Resulta una paradoja quasi burlesca que el Papa que capitanea este movimiento de 'iglesia en salida' esté a la vez concediendo indulgencias por el centenario de las Apariciones de Fátima.
A los que sí vemos y tememos, sólo nos queda orar y ofrecer.
p.s. Más sobre lo mismo: No existen dudas que la Iglesia posee la libertad para ordenar a hombres casados
+T.
sábado, 12 de noviembre de 2016
...Y también ceremonias de traición
Lo de identificar cristianismo con comunismo es otra vulgaridad más, una más en el montón de citas ordinarias a las que nos hemos acostumbrado, aunque la frecuencia no nos quite la repugnancia ni el malestar.
Pero esto otro es algo más lesivo porque es un bofetón en el sufrido rostro del clero católico fiel, el que soporta cada día el peso de la Iglesia desde la base, los curas que no se han ido, los quasi siempre preteridos, ignorados, quotidie criticados, desgastados como sus sotanas, remendados como sus pantalones (¡que los llevan debajo del talar!); los que renuevan cada día - con el cuerpo de cada día - el celibato que prometieron...y la obediencia a sus prelados, que les miran desde el pico de mitra con la displicencia del rabadán al gañán irremediable; son los curas de muchas misas y corriente olla, los que sobreviven en parroquias y finiquitan arrinconados en residencias de caridad; son los que recolectan para la Iglesia el denario del César y las almas de Dios. Son los que nunca han abandonado y laten todas sus horas con la penosa sensación de estar abandonados. A todos ellos, a todos, les ha abofeteado, despreciativo, con esa visita a 7 renegados.
Me estremece pensar que pretenda algo más y desvaríe con planes de reinserción para quienes miraron atrás traicionando el altar. Me echo a temblar si imagino que pudiera descomponer arteramente el sacerdocio católico como ha descompuesto el matrimonio católico. Todo puede pasar, Dios nos libre.
Porque en la viña han entrado a saco quienes perdieron el oficio de viñadores para el lagar, de pescadores de almas, de sembradores del verbo, aquellos ofuscados que entendieron un día que su vocación era la de armar lio.
Oremus !
+T.
miércoles, 5 de octubre de 2016
Te Deum
Sincero, desde lo hondo, íntimo, dulcemente incoado, con ecos de voces ausentes y trémolos suspirados, como una simple letanía breve en palabras y extensa en intenciones, por tanto don, por tanta gracia, por tanta misericordia. Quoniam in aeternum misericordia Eius !
O Bone Iesu, fac ut sim sacerdos secundum Cor Tuum !
+T.
sábado, 28 de mayo de 2016
La barca de Woelki
Del francisquismo asombran muchas cosas, entre ellas la doctrina light, de poco fuste. Y aun más que eso sorprende el servilismo de los corifeos, passim, donde y quien menos te lo esperas. Por ejemplo ese Woelki, cardenal Arzobispo de Colonia, de quien ya sabíamos que era uno más de la muy degenerada banda germana, pero no imaginábamos que se diera al espectáculo y el ridículo, rayando lo blasfemo:
Woelki celebra la Misa del Corpus sobre una barcaza de refugiados
Obviamente, la ocurrencia de Woelki es un acto provocativo, desafiante. Según la ética-estética de las vanguardias (¡aquellas antiguas vanguardias de mediados del siglo pasado!), embiste contra el acomodado catolicismo burgués insensible ante la calamidad de los miserables. Esta sería, más o menos, la argumentación de Woelki para justificar su atentado litúrgico, su pantomima profética.
Pero a estas alturas, después de los 50 años de crisis crónica post-conciliar, habiéndonos visto obligados a presenciar tantos episodios, casos, fenómenos, aquí y allá, de este y de aquel, con tanta experiencia a cuestas, ya sabemos reconocer los epifenómenos. Woelki, con lo de la barca, es el ejemplo del clérigo en crisis, en crisis de fe, perdiendo la fe, con poca fe; y la poca fe que le queda, la usa para provocar, para escandalizar, para inquietar y agitar (otros dicen 'hacer lío').
¿Es caridad? No, nunca ha sido caridad. Es la excusa para enmascarar la crisis personal. Siempre ha sido así: Se vuelven filántropos, alardean de sensibilidades sociales, escenifican melodramas, emprenden campañas, todo para ocultar el vacío religioso interior. Han dejado de creer en su sacerdocio, de respetarse sacerdotalmente, y se disfrazan de promotores de justicia y acción social.
Ordinariamente, cuando se trata de simples sacerdotes, todo termina con el abandono y una sotana colgada más.
Tratándose de un obispo, un arzobispo, un cardenal - como este Woelki - el peso de la púrpura es mucho para arriesgarse a perder posición, consideración, status. Y no se van. Se quedan, degenerados, para pena y castigo del pueblo de Dios, escándalo y confusión de los fieles. Y daño de la Iglesia.
Esto es lo que oculta la barca de Woelki.
Oremus !!
+T.
Woelki celebra la Misa del Corpus sobre una barcaza de refugiados
Obviamente, la ocurrencia de Woelki es un acto provocativo, desafiante. Según la ética-estética de las vanguardias (¡aquellas antiguas vanguardias de mediados del siglo pasado!), embiste contra el acomodado catolicismo burgués insensible ante la calamidad de los miserables. Esta sería, más o menos, la argumentación de Woelki para justificar su atentado litúrgico, su pantomima profética.
Pero a estas alturas, después de los 50 años de crisis crónica post-conciliar, habiéndonos visto obligados a presenciar tantos episodios, casos, fenómenos, aquí y allá, de este y de aquel, con tanta experiencia a cuestas, ya sabemos reconocer los epifenómenos. Woelki, con lo de la barca, es el ejemplo del clérigo en crisis, en crisis de fe, perdiendo la fe, con poca fe; y la poca fe que le queda, la usa para provocar, para escandalizar, para inquietar y agitar (otros dicen 'hacer lío').
¿Es caridad? No, nunca ha sido caridad. Es la excusa para enmascarar la crisis personal. Siempre ha sido así: Se vuelven filántropos, alardean de sensibilidades sociales, escenifican melodramas, emprenden campañas, todo para ocultar el vacío religioso interior. Han dejado de creer en su sacerdocio, de respetarse sacerdotalmente, y se disfrazan de promotores de justicia y acción social.
Ordinariamente, cuando se trata de simples sacerdotes, todo termina con el abandono y una sotana colgada más.
Tratándose de un obispo, un arzobispo, un cardenal - como este Woelki - el peso de la púrpura es mucho para arriesgarse a perder posición, consideración, status. Y no se van. Se quedan, degenerados, para pena y castigo del pueblo de Dios, escándalo y confusión de los fieles. Y daño de la Iglesia.
Esto es lo que oculta la barca de Woelki.
Oremus !!
+T.
martes, 10 de mayo de 2016
El centro del Maestro Ávila
Esta mañana, a un cura amigo que me felicitaba la fiesta del Patrón con una cita, le escribí: "-...Sabes? Algunas veces, cuando leo a San Juan de Ávila me da miedo...algo así como un reverente temor sacerdotal..."
Ese miedo a las palabras (¡las verdades!) del Maestro Ávila no es nuevo, pues lo siento desde las primeras veces que leí sus sermones, sus meditaciones, sus tratados, sus cartas. Cosas, por ejemplo, como esta:
"...Entre todas las obras que la divina Majestad obra en la Iglesia por ministerio de los hombres, la que tiene el primado de excelencia, y obligación de mayor agradecimiento y estima, es el oficio sacerdotal; por el ministerio del cual el pan y el vino se convierten en cuerpo y sangre de Jesucristo Nuestro Señor, y su divina persona está por presencia real (...)
Y no se tengan por afrentados los hombres terrenales, bajos o altos, cuyo poder es en cuerpos o en cosas corporales, en ser excedidos de los sacerdotes de Dios, cuyo poder es en las almas, abriéndoles o cerrándoles el cielo, y lo que es más, teniendo poder sobre el mismo Dios, para traerlo al altar y a sus manos; pues que los ángeles del cielo, aunque sean los más altos serafines, reconocen esta ventaja a los hombres de la tierra ordenados en sacerdotes; y confiesan que ellos, con ser más altos en naturaleza, y bienaventurados con la vista de Dios, no tienen poder para consagrar a Dios, como el pobre sacerdote lo tiene.
(pero los Ángeles) No tienen envidia de esto, porque están llenos de verdadera caridad; y, viendo en las manos de un sacerdote al mismo Hijo de Dios a quien ellos en el cielo adoran y con profunda humildad le alaban con mucho temblor, admíranse sobremanera de la divina bondad, que tanto se extiende, y gozándose mucho de la felicidad de los sacerdotes, y una y muchas veces, con entrañable deseo, les dicen: Benedicite, Sacerdotes Domini, Dominum; laudate et superexaltate eum in saecula; y de verlos tan honrados de Dios, hónranlos ellos, y oyen con temblor las santas palabras que de la boca del sacerdote salen; y adoran a su mismo Rey y Señor en las manos del sacerdote, como una y muchas veces lo adoraron en los brazos de la Sagrada Virgen María (...) Oh bondad grande suya, que así engrandece a los sacerdotes, que los levanta del polvo y estiércol, y les da poder no sólo como a los príncipes de su pueblo, más aún: que puedan lo que ellos no pueden!..."
San Juan de Ávila, Tratado del Sacerdocio.
Lees textos como este y, de pronto, te encuentras enfrentado al misterio de ti mismo con Cristo en el centro. Y Cristo al principio, porque te escogió, te llamó, te consagró. Y Cristo al final, porque te examinará, te juzgará, te remunerará. Todo en modo sacerdotal, siendo el sacerdocio el sello que me marca cristológicamente (y me estremezco al escribirlo).
En el Doctor de la Iglesia San Juan de Ávila, la referencia sacerdotal es Cristo-centro, Cristo eje, Cristo única atracción, único destino, puerto de salida y meta de llegada. No hay periferias.
Las periferias han sido el perdedero de tantas vocaciones dubitantes, de tantas crisis de identidad sacerdotal que se han extraviado, confundido y disuelto en las periferias. Tantas periferias, todas distrayendo a los sacerdotes de su centro, de su eje sacerdotal, que es sólo Cristo.
Y la centralidad de ese Centro es sacerdotal-sacramental-eucarístico.
También eso me da miedo, que estemos en tiempo de promoción de periferias.
También me estremece que se conjugue tanto, y por tantos sitios, 'descentralizar'.
Con la lección del Maestro Ávila emocionándome con temor y temblor, mi invocación a Cristo, por sus sacerdotes: Cor Iesu, Rex et Centrum ómnium sacerdotum cordium, sanctífica, miserere nobis !!!
+T.
martes, 1 de septiembre de 2015
Como el mercader de perlas finas: Reconociendo una de singular valor
...Un’ultima considerazione è rivolta a quei fedeli che per diversi motivi si sentono di frequentare le chiese officiate dai sacerdoti della Fraternità San Pio X. Questo Anno giubilare della Misericordia non esclude nessuno. Da diverse parti, alcuni confratelli Vescovi mi hanno riferito della loro buona fede e pratica sacramentale, unita però al disagio di vivere una condizione pastoralmente difficile. Confido che nel prossimo futuro si possano trovare le soluzioni per recuperare la piena comunione con i sacerdoti e i superiori della Fraternità. Nel frattempo, mosso dall’esigenza di corrispondere al bene di questi fedeli, per mia propria disposizione stabilisco che quanti durante l’Anno Santo della Misericordia si accosteranno per celebrare il Sacramento della Riconciliazione presso i sacerdoti della Fraternità San Pio X, riceveranno validamente e lecitamente l’assoluzione dei loro peccati.
LETTERA DEL SANTO PADRE FRANCESCO
CON LA QUALE SI CONCEDE L'INDULGENZA
IN OCCASIONE DEL GIUBILEO STRAORDINARIO DELLA MISERICORDIA
lunes, 15 de junio de 2015
Renovación sacerdotal ???
Han celebrado en Roma un encuentro sacerdotal, con participantes de todo el mundo. Se ha anunciado en los medios como 3er. Retiro Mundial de Sacerdotes, o con nombres parecidos. Los convocantes, los productores del evento han sido Rinnovamento Carismatico Cattolico y Catholic Fraternity.
La tarde del pasado Viernes 12, Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, tuvieron un encuentro con PP Franciscus, meditación-charla papal y Misa multi-concelebrada, todo en la Basílica de San Juan de Letrán.
El interior de la Basílica Laterana deslucía como muestra la foto de arriba: En las naves, una multitud de clero mal trajeado, con prevalencia del minimalista look clergyman-gris. Y mucho celular con fotos, y mucha tablet fotografiando.
La plática de PP Franciscus fue de corte y estilo francisquista, sin ceremonias, sin profundidad, casera, con momentos ramplones, tópicos, expresiones llanas, vulgares. En español. Nada extraordinario, tal y como una retahíla mil y una veces soportada en reuniones de clero, passim.
El Papa estaba sentado, informalmente, ante una mesa, en el plano de la nave, al mismo nivel que el auditorio.
Al terminar, se retiró a la sacristía para revestirse los ornamentos, y los sacerdotes del mundo se endosaron alba y estola allí mismo, donde estaban, en la nave basilical. Cabe destacar un fenómeno recurrente: La muy notatable desaparición del cíngulo, un ornamento cada vez más en desuso. Simboliza - y así lo recuerda la oración que dice (?) el sacerdote cuando se lo ciñe - la virtud de la castidad y la continencia sacerdotal.
El Altar Mayor de la Basílica había sido afeado/profanado con dos grandes carteles alusivos al acto rematados por dos indecentes/irreverentes piñas de globos rojos y blancos. La panorámica de la Basílica con el clero colmando la nave y el altar con los cartelones y los globos, era lamentable.
Subrayo el detalle de cómo un aditamento vulgar puede vulgarizar lo más solemne, incluso la solemnidad de Letrán. Vean las fotos y el yutube de la celebración en Romereports.
El colmo de la vulgaridad lo puso una chirigota-coral mixta que pseudo-cantó durante la Misa multi-concelebrada pachangas carismatóides, con brazos en alto y movimientos corporales remedados fervorosamente por parte de los sacerdotes multi-concelebrantes.
Obvio comentar el buen ambiente del acto, la empatía de PP Franciscus con los presentes y el distendido ambiente general.
Este es el clero de Franciscus. Aunque hay más tipologías clericales francisquistas. Clerecías más periféricas, quiero decir. A su gusto.
p.s. Por cierto que he recordado que al clero católico tradicional, cuando se reúnen en Roma, les suele mandar un breve saludo de despacho por mano de algún monseñor de segunda. Un detalle que se aprecia mucho. Y su ausencia, lo mismo.
+T.
viernes, 1 de mayo de 2015
De celebranda
Hace tiempo que tenía pensado publicar aquí, en Ex Orbe, algo parecido a este articulete de NLM. Como le comentaba a un afín, pienso que la reforme litúrgica vaticanosecundista es un hecho, y durará mientras se celebre, y se celebrará mientras el clero sea educado en el defectuosísimo ars celebrandi post-concilar, que los católicos conscientes lamentamos quotidie.
(He dicho 'ars celebrandi' con cierta reticencia porque el concepto me parece troppo material, rubricista, con esa carga de amaneramiento repugnante que suele ser inseparable del siempre antipático liturgista profesional.)
Desde que surge como consecuencia de la reforma post-conciliar, el problema de la celebración es esencialmente sacerdotal, siendo primeramente un problema de fe, después un problema espiritual, y finalmente un problema litúrgico, formal y material. No se aprende una 'técnica' del ars celebrandi, sino que el sacerdote celebrante trasluce lo que cree personalmente y ministerialmente, en cuanto fiel cristiano y como sacerdote oferente / celebrante / orante. Por supuesto, es necesario 'formar' teológicamente, espiritual y litúrgicamente al futuro sacerdote para que cuando celebre sepa qué hace y lo haga con el espíritu y la reverencia que la acción sagrada (actio Christi, actio Ecclesiae) exige y merece.
Un seminarista deformado litúrgicamente por asistir a celebraciones deformadas de la Santa Misa, se deforma también en la piedad y en la fe. Tristemente, eso es lo habitual en seminarios y noviciados. Cuando se ordenan, repiten por donde van lo mal aprendido, deformando a su vez a los fieles. La ignorancia y deficientísima instrucción de los católicos completan la escena de la quasi universal degeneración litúrgica. Con subrayados muy notables, como por ejemplo la mediocrísima competencia litúrgica de nuestra Jerarquía, siendo raro entre nuestros obispos el que sea capaz de celebrar con recogimiento, devoción y piadosa dignidad.
Y no sólo los obispos, sino el mismo Papa. Las formas de PP Franciscus en el altar, son manifiestamente mejorables. No sólo por el minimalismo de movimientos, pronunciación, gestos, sino por la improvisación de cosas, como, por ejemplo, la manera en que realiza la elevación menor en la doxología del fin de la plegaria eucarística en su cotidiana Misa concelebrada en Santa Marta. O la extraña incensación de los diáconos en la Misa del Domingo pasado, cuando al comienzo de la liturgia, en el momento de la incensación del altar, descendió al plano donde estaban los ordenandos y los fue incensando uno a uno con un (torpe) golpe de turíbulo (véase en el yutube).
Siendo el Papa el que tal hace, influye de manera importantísima, induciendo a que otros repitan su gesto no-litúrgico, deformando el rito. Un rito ya de por sí multi-deformado en todas sus partes por las continuas violaciones y corruptelas ad libitum, que se han vuelto comunes, casi un 'derecho' tácitamente reconocido al celebrante, que siempre podrá recurrir a la laxitud de las mismas rúbricas del Misal, a la OGMR del mismo o, finalmente, a la matriz permisiva de la Sacrosanctum Concilium, fuente primera del desorden litúrgico postconciliar. Todo esto se mal-aprende, ordinariamente, mediante dos formas: 1- por aprendizaje visual, asistiendo, presenciando repetidamente una defectuosa liturgia, o 2- académicamente, en los cursos de de-formación litúrgica impartidos en los seminarios y demás centros académicos de la Iglesia.
En la Misa de ordenaciones que he citado, PP Franciscus advirtió a los nuevos sacerdotes que cuidaran el contenido y la forma de sus homilías:
"...Que vuestras homilías no sean aburridas, que vuestras homilías lleguen al corazón de la gente porque salen de vuestro corazón. Porque lo que vosotros decís a ellos es lo que tenéis en el corazón. Así se da la Palabra de Dios. Y así vuestra doctrina será alegría y apoyo a los fieles de Cristo. El perfume de vuestra vida será el testimonio porque el ejemplo edifica, pero las palabras sin ejemplo son palabras vacías, son ideas, no llegan nunca al corazón. Incluso hacen mal, no hacen bien (...)"
Para ajustar el sentido de estas palabras de PP Franciscus, habría que recordar que la predicación no es lo principal en la Misa. Tampoco es algo cuyo valor estribe en la grata facundia o la simpatía del orador, ni de su amenidad, cualidades todas estas que no dependen de la diligencia del sacerdote predicador y que, aun poseyéndolas, tampoco aseguran la correspondencia devocional o espiritual efectiva de los fieles, siempre variable por razones imponderables para el celebrante. Además es preocupante este énfasis sobre la homilía con consideraciones que más bien corresponderían al formato del efectismo usado por los pastores evangelistas, preocupados por impactar en su auditorio hasta provocar el entusiasmo típico de esa clase de asambleas. Pero la predicación en la Misa es otra cosa, esencialmente distinta.
Cuando en esa misma homilía a los ordenandos PP Franciscus se refiere a la celebración sacramental de la Misa, repite admirablemente la doctrina de la Iglesia:
"...Vosotros continuaréis la obra santificadora de Cristo. Mediante vuestro ministerio el sacrificio espiritual de los fieles se hace perfecto, porque junto al Sacrificio de Cristo, que por vuestras manos en nombre de toda la Iglesia viene ofrecido de forma incruenta en el altar en la celebración de los santos misterios..."Pero no ha sido este último párrafo el citado por la prensa al publicar la predicación del Papa. Todos los medios eligieron un titular referido a lo dicho sobre las homilías; ¿por qué? Porque en la mente de todos, más que el Sacramento, el valor de la Misa se ha transferido a la palabra, quedando relegado el Sacrificio. Un efecto de la reforma litúrgica del post-concilio. No nos cabe duda.
Volviendo al artículo de NLM, eso que dice el autor lo practicamos algunos sacerdotes, entendiendo que no se trata de una 'hibridación' de ritos, sino, simplemente, aplicar el reciente magisterio de Benedicto XVI sobre la mutua influencia benéfica de la forma ordinaria y extraordinaria del Rito Romano, aquellas instrucciones que aparecieron en la Carta a los Obispos aneja al motu proprio Summorum Pontíficum:
En la celebración de la Misa según el Misal de Pablo VI se podrá manifestar, en un modo más intenso de cuanto se ha hecho a menudo hasta ahora, aquella sacralidad que atrae a muchos hacia el uso antiguo. La garantía más segura para que el Misal de Pablo VI pueda unir a las comunidades parroquiales y sea amado por ellas consiste en celebrar con gran reverencia de acuerdo con las prescripciones; esto hace visible la riqueza espiritual y la profundidad teológica de este Misal. (...)
Los sacerdotes católico-romanos que hoy celebran habitualmente según las dos formas reconocidas, imperceptiblemente o con implícita intención, van practicando un modus celebrandi que incorpora al rito ordinario detalles del extraordinario, ya sean signaciones, posturas, oraciones summissa voce (por ejemplo, las propias del ofertorio de la Misa tradicional añadidas como devoción del propio sacerdote, summissa voce, una vez pronunciadas en tono normal las propias del N.O.), etc.
En otro párrafo de esa carta (lamentablemente muy olvidada por todos), Benedicto aquietaba los ánimos de quienes se alarmarían por el contenido del motu proprio, y con perspicacia crudamente realista decía esto:
"...El uso del Misal antiguo presupone un cierto nivel de formación litúrgica y un acceso a la lengua latina; tanto uno como otro no se encuentran tan a menudo. Ya con estos presupuestos concretos se ve claramente que el nuevo Misal permanecerá, ciertamente, la Forma ordinaria del Rito Romano, no sólo por la normativa jurídica sino por la situación real en que se encuentran las comunidades de fieles. (...) "
La situación real de los fieles es lamentable, sometidos a la vulgaridad de las liturgias degeneradas comunes, bajo la presión de las desordenadas y desconcertantes propuestas de una liturgia semper transformanda y su imparable lluvia de ideas y novedades.
Una tal lex orandi es la traducción, en correspondientes parámetros, de una alterada lex credendi.
Se celebra mal lo que se cree defectuosamente.
Recapitulando, insisto en lo dicho: Tal situación durará mientras no se forme en la piedad, la espiritualidad y la ortodoxia teológica y litúrgica a los sacerdotes, quienes son, por gracia y por ministerio, agentes del culto y doctores de los fieles.
Oremus, ergo.
+T.
viernes, 6 de febrero de 2015
Burke claro, sólido, rectilíneo
Seguramente comparto bastantes opiniones católicas con el Emmº Leo Burke, el Cardenal que destaca entre los cardenales. Hoy me he alegrado de saber que el Reverendísimo no admite cleriguillas trasvestidas de monaguillas; yo tampoco, of course. Por eso han arremetido contra el Cardenal, por no prestarse a la confusión de quienes bajo la manta de las niñas de altar esconden la pretensión de una futura hembra ordenada.
Conozco el caso de un cura que mandaba a los monaguillos a unas convivencias que organizaban en la Delegación de Pastoral Vocacional. Hasta que comprobó que a esas convivencias también iban y admitían niñas. Cuando llegó la siguiente ocasión, volvió a interesarse preguntando en directo a uno de los responsables -¿Irán niñas 'monaguillas'? El responsable, un poco extrañado, respondió -'Bueno, sí; si vienen niñas, como otras veces, también estarán en la convivencia'. -'Ah, entonces no mando a los monaguillos. No me gustan estas confusiones. Si son convivencias con sentido vocacional-sacerdotal, no deberían Uds. prestarse a la confusión'.
En el blog 'Messa in Latino' comentan que el autor del articulete de Vatican Insider que arremete contra el Cardenal Burke, un tal Gianni Gennari, es un cura renegado, casado, militante comunista y ahora periodista de vanguardia des-católica (estilo 'religiondigital', para entendernos). Poca credibilidad católica y visceral anti-catolicismo de pluma hiriente y tinta corrosiva, en suma.
El ex-cura filo-monaguillas arguye contra Burke aquella desgraciada y desafortunadísima disposición permisiva que se ha ido extendiendo, según tendencia vaticanosecundista que generaliza y universaliza una concesión bastante restringida. El último documento - creo recordar - que se refiere al caso es la Instrucción Redemptionis Sacramentum, de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, del año 2004, con el Cardenal Arinze de prefecto:
" 47. Es muy loable que se conserve la benemérita costumbre de que niños o jóvenes, denominados normalmente monaguillos, estén presentes y realicen un servicio junto al altar, como acólitos, y reciban una catequesis conveniente, adaptada a su capacidad, sobre esta tarea. No se puede olvidar que del conjunto de estos niños, a lo largo de los siglos, ha surgido un número considerable de ministros sagrados. Institúyanse y promuévanse asociaciones para ellos, en las que también participen y colaboren los padres, y con las cuales se proporcione a los monaguillos una atención pastoral eficaz. Cuando este tipo de asociaciones tenga carácter internacional, le corresponde a la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos erigirlas, aprobarlas y reconocer sus estatutos. A esta clase de servicio al altar pueden ser admitidas niñas o mujeres, según el juicio del Obispo diocesano y observando las normas establecidas."
El texto mantiene y alaba la consideración vocacional del ministerio acolital de los niños, y sólo al final concede la posibilidad de las féminas sujeta al juicio del los Obispos en sus respectivas diócesis. El caso es que pocos obispos han reglamentado formalmente el supuesto de niñas-monaguillas, como si importara poco. Al final las cosas se aceptan sin más problema que las quejas de los recalcitrantes católicos, anclados en otros usos de otros tiempos. Usos genuinamente católicos de tiempos más católicos, tradicionalmente vivos, sin necesidad de hermenéuticas.
Lamentablemente ya no vige el cánon del antiguo Códex, tan claro:
"Can. 813. § 2. Minister Missae inserviens ne sit mulier, nisi, deficiente viro, iusta de causa, eaque lege ut mulier ex longinquo respondeat nec ullo pacto ad altare accedat."
El ministro que sirve en la Misa no sea mujer; a no ser faltando un hombre, por justa causa, asista con la obligación de responder (las oraciones del Misal que reza el monaguillo en respuesta al sacerdote celebrante) a distancia y no se acerque al altar por razón alguna.
La tendencia de conceder poco a poco algunas cosas, además de hipócrita contemporización con la dictadura del feminismo, supone actuar según una corrección política incompatible con la doctrina, el credo y la tradición de la Iglesia respecto a cosas esenciales. En el fondo, lo de las 'monaguillas' es jugar con algo tan sagrado como el Sacerdocio, cuya esencia no es un capricho de la historia sino parte fundamental-constitutiva de la Iglesia de Cristo tal y como la quiso Cristo y sus Santos Apóstoles nos la transmitieron
El resistirse a admitir 'monaguillas' no es escrúpulo de Burke. No es un detalle menor: Es un síntoma de algo muy grave, aviso de la descomposición que sufre el catolicismo desde hace cincuenta años. Medio siglo de crisis crónica, con el Sacramento del Orden especialmente afectado y amenazado.
+T.
jueves, 20 de noviembre de 2014
Pena por unos y alarma por otro
Pero entre todo lo que corre por el arroyo (sucio) de las noticias, lo que más me alarma es el rumor de que Castillo estuvo en Roma y fue recibido.
¿Así está Roma?
Los tiempos con sus circunstancias son tales, que el asombro nos acompaña como una sombra y respiramos perplejidad cada día.
Don Manuel Machado definía a Granada, con tanta sentida hermosura, "...Agua oculta que llora", que es una honda y andaluza manera de decir las cosas que duelen con vena de gracia y de pena.
Lo de Granada es una pena.
...Pero a mí lo que más inquietud me clava es el rumor que corre, el de Castillo.
&.
sábado, 11 de octubre de 2014
Te Deum in altare
Porque me dio la gracia, porque me mantiene en su gracia, porque me consagró, porque cada vez que me acerco a su altar siento el gozo y el temor de la Primera Misa, porque subo a su altar con reverencia, contrito, con fervor y temblor, consciente de mi pecado y seguro de su venia, su gracia, su misericordia.
Por el Misterio de su Sacerdocio, por el Sacramento de mi sacerdocio, doy gracias, entreverando el Gloria con el non sum dignus, todo en uno, sincero y consciente hasta donde alcanzo.
Y deseando más para dar más gracias por su Gracia.
Altare tuo, Iesu, sanctifica me !
Calice tuo, Christe, eleva me !
...y mi favorito (con mi fanfarria favorita):
+T.
viernes, 25 de julio de 2014
Magisterio necesario. Todos hablaron ¿Francisco callará?
Con motivo del movimiento reclamando la ordenación de mujeres, a una carta del entonces primado anglicano, el arzobispo Donald Coggan (convencido promotor de la iniciativa pro-femenina ya en la Conferencia de Lambeth, en 1970), Pablo VI contesta con un rescripto pontificio, claro y contundente;
"Your Grace is of course well aware of the Catholic Church's position on this question. She holds that it is not admissible to ordain women to the priesthood, for very fundamental reasons. These reasons include: the example recorded in the Sacred Scriptures of Christ choosing his Apostles only from men; the constant practice of the Church, which has imitated Christ in choosing only men; and her living teaching authority which has consistently held that the esclusion of women from the priesthood is in accordance with the God's plan for his Church"
"Su gracia es, por supuesto, muy consciente de la posición de la Iglesia Católica sobre esta cuestión. Ella sostiene que no es admisible ordenar mujeres para el sacerdocio, por razones verdaderamente fundamentales. Tales razones comprenden: el ejemplo, consignado en las Sagradas Escrituras, de Cristo que escogió sus Apóstoles sólo entre varones; la práctica constante de la Iglesia, que ha imitado a Cristo, escogiendo sólo varones; y su viviente Magisterio, que coherentemente ha establecido que la exclusión de las mujeres del sacerdocio está en armonía con el plan de Dios para su Iglesia".
Cfr. Pablo VI, Rescripto a la Carta del Arzobispo de Canterbury, Revdmo. Dr. F.D. Coogan, sobre el ministerio sacerdotal de las mujeres, 30 noviembre 1975: AAS 68 (1976)
Merece la pena destacar, por especialmente firme y clarificador, el final del párrafo: "...Magisterio, que coherentemente ha establecido que la exclusión de las mujeres del sacerdocio está en armonía con el plan de Dios para su Iglesia".
Por expreso encargo (y preocupación) de Pablo VI, un año después, en Octubre 1976, la S.C. para Doctrina de la Fe publicaría la declaración Inter Insigniores (leer aquí), exponiendo la doctrina de la Iglesia sobre el tema. El documento merece leerse, pues es de absoluta actualidad:
"...la Iglesia es una sociedad diferente de las otras sociedades, original en su naturaleza y estructuras (...) se utiliza a veces el texto antes citado de la Carta a los Gálatas (3, 28), según el cual en Cristo no hay distinción entre hombre y mujer. Pero este texto no se refiere en absoluto a los ministerios: él afirma solamente la vocación universal a la filiación divina que es la misma para todos. Por otra parte, y por encima de todo, sería desconocer completamente la naturaleza del sacerdocio ministerial considerarlo come un derecho: el bautismo no confiere ningún título personal al ministerio público en la Iglesia. El sacerdocio no es conferido como un honor o ventaja para quien lo recibe, sino como un servicio a Dios y a la Iglesia (...) el sacerdocio no forma parte de los derechos de la persona, sino que depende del misterio de Cristo y de la Iglesia. El sacerdocio no puede convertirse en término de una promoción social. Ningún progreso puramente humano de la sociedad o de la persona puede de por sí abrir el acceso al mismo: se trata de cosas distintas (...) igualdad no significa identidad dentro de la Iglesia, que es un cuerpo diferenciado en el que cada uno tiene su función; los papeles son diversos y no deben ser confundidos, no dan pie a superioridad de unos sobre otros ni ofrecen pretexto para la envidia: el único carisma superior que debe ser apetecido es la caridad (cfr. 1 Cor. 12-13). Los más grandes en el reino de los cielos no son los ministros sino los santos."
Tanto el rescripto de Pablo VI como la declaración Inter Insigniores aparecen citados en la Carta Apostólica Ordinatio Sacerdotalis, de Juan Pablo II, publicada en Pentecostés del año 1994, el año de las primeras pseudo-ordenaciones de 'clérigas' anglicanas. Como es sabido, el texto papal utiliza una fórmula quasi-definitoria (infalible), con voluntad expresa de dar por cerrado, definitivamente, el tema:
"...Por tanto, con el fin de alejar toda duda sobre una cuestión de gran importancia, que atañe a la misma constitución divina de la Iglesia, en virtud de mi ministerio de confirmar en la fe a los hermanos (cf. Lc 22,32), declaro que la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia."
El Domingo pasado, Zenit publicaba en su boletín un extracto de un artículo de L'Osservatore (ver aquí), con una comunicación del primado anglicano Justin Welby sobre la reciente aprobación por la jerarquía anglicana de la incorporación de mujeres al episcopado (uso el concepto sin reconocer, obviamente, que en la confesión anglicana exista, propiamente, jerarquía sacerdotal - obispos, presbíteros, diáconos - y sucesión apostólica). En las palabras de Welby se detecta cierta condescendencia, como si hablara desde cierto nivel de superioridad, un paso (o dos) más allá en la evolución cristiana que aquellos otros cristianos a quienes se dirige:
"...somos conscientes de que nuestros interlocutores ecuménicos encontrarán en esta decisión un nuevo obstáculo en nuestro camino hacia la plena comunión (...) nosotros, como Iglesias fortalecidas por el Espíritu Santo, tenemos la tarea de proclamar la Buena Nueva de nuestro Señor y Salvador Jesucristo y luchar por una amistad más estrecha y una mayor unidad..."
La declaración del primado cantauriense resulta un irritante ejercicio de hipocresía en cuanto insiste en la unidad desde el anuncio de un hecho consumado que fractura aun más la desunión e imposibilita la comunión, siendo ahora más grave y profunda la separación por la degeneración de la misma institución jerárquica que, adoptando los dictados sociales, abandona la tradición recibida en aras de la modernidad y el reclamo feminista, extraño a la Iglesia desde sus orígenes, ausente en la institución de Cristo.
La gravedad de este nuevo error anglicano exige, como en los casos precedentes que he citado, una declaración magisterial como la hecha oportunamente por León XIII, Pablo VI y Juan Pablo II. Dado que el desenlace del asunto ya se preveía, después de una polémica muy activa en estos últimos años, se esperaría que Roma hubiera tenido elaborado el documento pertinente para ser publicado, bien por la S.C. de Doctrina de la Fe o, incluso, como documento del mismo Papa.
Pero no. No ha habido nada.
Sin embargo, la noticia del boletín de Zenit sí incluía una grave censura del error de las (pseudo) ordenaciones episcopales de mujeres anglicanas, una declaración no del Papa, ni de Roma, sino del Patriarcado de Moscú, de su Departamento de Relaciones Exteriores que dirige el metropolita Hylarión Alfeyev. Contundente, destilando doctrina y juicio, neta ortodoxia fiel a la tradición eclesial y apostólica:
"...(la incorporación de mujeres a la jerarquía)...impide considerablemente el diálogo entre ortodoxos y anglicanos (...) contribuye a aumentar las divisiones en el mundo cristiano en general (...) la introducción al episcopado femenino también elimina la posibilidad teórica de un reconocimiento por parte de la Iglesia ortodoxa de la existencia de la sucesión apostólica en la jerarquía anglicana (...) la consagración de mujeres obispos contradice a la antigua tradición de la Iglesia (...)
(lo decidido por el sínodo anglicano)...no ha sido por una necesidad teológica o asuntos de la práctica de la iglesia (...) sino un esfuerzo por satisfacer la idea mundana de la igualdad de género en todos las esferas de la vida y mejorar el papel de la mujer en la sociedad británica (...) se trata de una secularización del cristianismo (...) que alejará a muchos fieles que, en la inestabilidad del mundo moderno buscan apoyo espiritual en la inquebrantable tradición del Evangelio y de los Apóstoles".
Qué pena que tengamos que reconfortarnos con la buena doctrina de los cismáticos ortodoxos mientras el Magisterio de la Iglesia Católica prefiera callar y no decir nada.
Todo ello en los días de PP Franciscus, tan locuaz, tantas veces, con quien y sobre lo que no debiera.
+T.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)