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miércoles, 20 de noviembre de 2019

El Sínodo de la Pachamama




Del Sínodo amazónico, entonces adveniente, dijimos ya algo hace dos años (véase aquí El sínodo jibaro). Lo decíamos con mucha ironía para insinuar justificados temores sobre lo que, ya se intuía, sería un embeleco para encubrir malas pretensiones de la pseudo-vanguardia des-católica, que nos impondrían luego a toda la Iglesia con la coartada del sínodo amazónico como arma de penetración. Los hechos del sínodo ya clausurado (aunque no conocemos a fondo todas las intervenciones y debates del mismo) confirman lo que se temía, todo con mucha hojarasca selvática para encubrir el daño ya premeditado por los promotores, rectores y autores sinodales.

Como ilustración del desvarío del sínodo amazónico han resultado en extremo escandalosas esas anti-ceremonias con fetiches indígenas adorados en ridículas escenas, en los Jardines Vaticanos, con el Papa presente y aquiescente, para estupor de los católicos conscientes y diversión de los espectadores de toda laya que se tragan con frivolidad lo que leen y ven en los medios. Ya sabemos que el vulgo mira, oye y olvida pronto, como ventolera que arrastra polvo y se va con el mismo polvo que venteó. Pero tocante al efecto que todo eso causa en la Iglesia, sabemos también que el daño es real, muy grave, por cuanto afecta al Credo y su presentación ante el mundo, como una perversa anti-figura de la propaganda fidei, ahora vuelta una especie de seminatio errorum con – y eso es lo grave – cobertura católico-romana de alto nivel, del más alto nivel.

Al respecto, pienso y concluyo muchas cosas, con un juicio tristemente resentido por tener que reflexionar sobre tales hechos, tan lejanos de la recta fe, la piedad y la Doctrina Católica Apostólica que se nos ha transmitido y que vemos como se descompone por la acción insidiosa de quienes deberían ser los garantes de la doctrina y que se desvelan en el susodicho sínodo como agentes de la confusión doctrinal más lesiva.




Cada vez que veía las imágenes de los extravagantes rituales vaticanos con los idolillos amazónicos, recordaba esa escena de la película 'La Misión', de Roland Joffe que he insertado en yutube. La ficción del film imagina en una muy lograda secuencia el encuentro primero del misionero jesuíta (padre Gabriel, interpretado por Jeremy Irons) con los indígenas, en un riachuelo, en mitad de la selva, con el sacerdote inerme sentado sobre una piedra, tocando con un oboe una melodía que se integra en la belleza de la naturaleza incontaminada de la selva y que capta, a pesar de ser extraña para ellos, la atención y la emoción de los indios, que cambian su recelo aprensivo y agresivo por una amable recepción, que se continua luego con la propia misión que desarrolla la película. El misionero ni duda de la bondad de su presencia entre los indígenas ni de su intención misionera, ni de la suficiencia de sus medios ni de los resultados futuros, obras y frutos, de su acción sacerdotal y también cultural. ¿Y por qué? Porque tiene fe: Cree en Dios, cree en Cristo Redentor, cree en su sacerdocio, cree en su misión, cree en la eficacia de los Sacramentos que va a celebrar y cree en la vida sobrenatural y eterna que va a iniciar confiriendo la gracia de Dios.

La escena, inspirada en relatos reales de misioneros de entonces, tuvo que repetirse muchas veces, por el estilo, con Francisco Javier o José de Anchieta o Francisco Solano o Junípero Serra como protagonistas, con los mismos escasos pero firmísimos medios espirituales y personales que describe la escena de 'La Misión', salvando la variabilidad de escenarios concretos, fechas y referencias de cada misionero y de cada misión. Pero, en suma, coincidentes con la escena de la película.

A aquellos santos misioneros no se les ocurría admirar la idolatría indígena ni adorar fetiches pre-colombinos, por ancestrales que fueran. Su atención se centraba en evangelizar, explicitando aquel lema que alentó tantas vocaciones misionales: 'Da mihi ánimas, coetera tolle' (Gn 14,21), versículo implícito en el principio 'Salus animarum suprema lex', nuclear en la Teología/Eclesiología.

Porque todo esto ha faltado y/o no se ha manifestado con la necesaria claridad y la sólida intención y convicción desde el principio del sínodo, en su planteamiento y desarrollo, ni en el instrumentum laboris ni en el aula sinodal, por todo eso, las pachamamas y sus rituales han sido la elocuente imagen del malhadado sínodo amazónico. Faltaba fe, no había fe, no tenían fe ni en el mensaje, ni en los medios, ni en el fin: Ni en Cristo Redentor, ni en su Evangelio, ni en su Gracia.

P.s. De la exhortación y demás documentos pendientes, no esperamos más ni mejor; por desgracia, Franciscus y su camarilla pueden rubricar y publicar un auténtico instrumentum destructionis.

Oremus!


+T.

jueves, 24 de octubre de 2019

PAX


…Y el alma tranquila: ¡Dios ha de vencer !!!

...Pero conste a los profanadores et alii que no olvidamos: Tenemos y mantenemos, también, memoria histórica. Y mejor que la de ellos, por cierto.



+T.

miércoles, 9 de octubre de 2019

El más digno


…Aunque he dudado si titular ‘el único digno’: El único digno de toda la prelacía de la Iglesia de España. Y también el más valiente.

Carta del Prior de la Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos


Don Santiago Cantera está – solo ante el peligro y solo ante los peligrosos – escribiendo con razón y corazón una página de esas que merecen bronce y laureles, como la dignísima tumba que está custodiando con la reverencia que los indignos han disuelto en la corrección política que les mancha y les deshonra a todos, por no haber impedido esta indignidad, que todos saben que es indignidad.


Hasta que termine esta mala hora de la más vergonzosa venganza de los peores, los conscientes tenemos que mantener con oraciones el digno valor de Don Santiago Cantera, por méritos demostrados.



Que el Dios Santo Fuerte le dé su fuerza.

+T.

martes, 13 de febrero de 2018

Buscando Su Rostro

Recuerdos de mis años universitarios, cuando el vetusto Don José Hernández Díaz, papada floja y temblona, con temblona y flojita voz, repetía, lapidario, -'...es el Laocoonte cristiano', y nuestra sensibilidad - arte y piedad - y nuestro sentimiento - fe y estética - recibían el oráculo imaginando más allá de las dos fotografías en albúmina del Cristo de Vergara, una utopía quasi mítica que se pronunciaba como un ensalmo en las aulas de Historia del Arte, aun Facultad de Filosofía y Letras de Sevilla. Por eso, cuando vino la pasada primavera, por todo eso, cuando se ha vuelto a ir, en pleno invierno, nos ha conmovido tanto.

Si volver materia tridimensional el pathos, el dolor, la belleza, lo vivo en lo inerte, es un magnífico poder demiúrgico, meta-humano, ¿qué es, qué será, hacer en madera a Dios, más aun, a Dios amando, y a Dios amando y muriendo, a Dios muriendo por amor y ofreciéndose a Dios en sacrificio nuevo y eterno? ¿Quién podría, quién puede; alguien lo ha podido ver, imaginar, hacer y luego mostrar?

Sevilla, mi ciudad, tuvo, por divina gracia, el don de entender y plasmar el Misterio del Dios Crucificado, un largo Siglo Sagrado de Oro, desde el Cristo del Millón catedralicio al Cachorro de Triana, con el Cristo de la Agonía de Vergara, del maestro Juan de Mesa, como una preciosa espina desclavada de Sevilla que nos dolía cuando lo estudiábamos, nos ha dolido cuando lo hemos tenido y - ¡ay! - nos está doliendo porque se ha vuelto a ir.

Los tres días que ha estado expuesto en la capilla de los legos de la Cartuja han sido como unas Cuarenta Horas de contemplación, volátil y olorosa como una voluta de sahumerio sevillano (con incienso, rosas, naranja amarga, canela y miel). Un oído fino distinguía entre la luz del sacellum cartujano polifonías de Morales, Guerrero, Ortiz y Victoria, y hasta algún retazo del Miserere de Eslava; yo le ponía corales de las Pasiones de Bach, ecos celestiales - ¡otro milagro! - armonizados por los hijos de Adán, dulzuras destiladas en la amargura y el llanto de los hijos de Eva, el clamor por el Hijo Único, el planto por Jesús el Nazareno, el más bello de los hombres, que derrama gracia con su sangre, que abre el Cielo cuando expira y se entrega al Padre.


Verle, me dejó en los ojos la hermosura corporal del Hijo enclavado, me hirió en el alma el amor del Dios anonadado, me envolvió - fe y razón - el pensamiento del superno sufrimiento, me sumergió en un De profundis la cercanía táctil del Misterio.

...Extrañé no haberle podido besar los pies, casi por necesidad de pía iconodulía que necesita tocar y besar, no para creer, sino porque cree. Y porque amo con pasión ese Credo.

El Cristo de la Agonía de Vergara restaurado en Sevilla

Ex Voto y dedicado a I.M.

+T.


domingo, 12 de noviembre de 2017

Efemérides nefasta


Cuando se trata de la Historia, prefiero, casi siempre, la lección de los históricos:
"El hombre que desencadenó aquella tempestad, es una figura cual no pueden señalarse muchas otras en la historia. Desde hace cuatro siglos vacila la imagen de este carácter en las apreciaciones de los hombres, y al presente el acuerdo de las opiniones parece estar más lejano que en ningún otro periodo del tiempo pasado. Pero en un punto es menester que convengan amigos y enemigos; es a saber: que por muy importante que pudiera ser la personalidad de Martín Lutero, él sólo no hubiera podido producir la revolución que rasgó para muchos siglos la unidad de la Iglesia de Occidente. Más poderosamente que ningún otro, contribuyó él sin duda a la catástrofe del antiguo estado de cosas; pero, en el fondo, no hizo más que arrojar la tea incendiaria en el combustible que se había venido acumulando durante siglos."

L.Pastor. Historia e los Papas (T.IVº,L.Iº,C.VIIº)

Con este párrafo comienza Pastor la parte de su monumental obra que dedica a la reforma luterana, que comenzó, hace ahora cinco siglos, como una controversia acerca de las indulgencias y su actualidad en aquel año de 1517. Si existe una fecha clamorosa para datar el fin de la Cristiandad medieval, esta efemérides se registró con los golpes de las 95 Tesis clavadas en el portón de la capilla de Todos los Santos de la Universidad de Wittenberg la víspera de la solemnidad titular, el 31 de Octubre de 1517.

Semejantes hechos se deben recordar, pero nunca celebrar. Hablo como católico y me refiero a lo católico, pues comprendo que un luterano de 2017 festeje emocionado su quinto centenario. Lo aberrante, en este caso, es que desde el Catolicismo se conmemore con elogios el funesto trauma.



El sello emitido por la Posta Vaticana es ejemplo de la confusa valoración producto del equivocado ecumenicismo vaticanosecundista, tan nocivo. La imagen reproducida en el timbre postal con las figuras de Lutero y Melanchton a los pies de un Crucifijo, es un particular de un todo mayor, más significativo, pues se trata del tímpano que decora las puertas de la capilla de Wittemberg**, el sitio del pecado original luterano. En el mosaico-pintura, Lutero lleva la Biblia traducida por él al alemán, y Melanchton la Confesión de Augsburgo de 1530, obra de ambos. Los dos están enterrados dentro, en el interior de la capilla de Wittemberg. Conque el sello postal vaticano no puede ser más significativo.



¿Conviene esa implícita celebración? A la Iglesia Católica, no. Al Papa, tampoco. A la Santa Sede, en absoluto.

El otro día comentaba con un amigo que lo peor es preguntarse que cuántos católicos aprobarían hoy el contenido de las 95 tesis, cuántos serían capaces de detectar los errores que contienen y cuántos las rechazarían, sin más, en bloque, como lo mandó la Santa Madre Iglesia. ¿Cuántos?

Volviendo a la cita de Pastor, también me pregunto si el combustible del post-concilio y sus derivados no son un peligro semejante al que prendió la tea luterana.

...¿y quién sería (...o será) el Lutero que armaría el incendio (...o lo armará)?????


...Y no diga nadie que el nombre empieza por F...no sea que, no sea que...



** Las actuales puertas fundidas en bronce, con el texto de las tesis luteranas reproducido en sus jambas, se mandaron hacer por el emperador Federico Guillermo IV de Prusia en 1858, en sustitución del antiguo portón de madera dónde Lutero clavó sus 95 tesis, que se quemó en el transcurso de la Guerra de los Siete años, en 1760 .


+T.

domingo, 5 de marzo de 2017

Particulares Cuaresmales

Para información y formación de espíritus piadosos atque curiosos. Lean:

"La penitencia pública se imponía de esta manera: Presentábanse los penitentes a la puerta del templo, cubiertos de un saco, a pie descalzo, y con muestras de corazón humillado y contrito. Recibíanlos el Obispo y los Curas Párrocos informados de sus pecados y de su vida. Señalábanles la penitencia merecida, y entrados en la Iglesia rezaban los salmos penitenciales, les imponían las manos, rociábanles con agua bendita, y les ponían ceniza en la cabeza. Luego formados en procesión eran solemnemente expulsados de la Iglesia, cantando el Clero en ella las palabras con que Adán echado del Paraíso fue condenado por Dios a comer el pan con el sudor de su rostro. Hecho esto se cerraba la puerta y comenzaba la Misa de los fieles. (...)

"Estas ceremonias instituidas sólo para los pecadores, las adoptó después la humildad de algunos Christianos fervorosos que quisieron tener parte en la humillación pública de este día, sea para arraigar más en sí el espíritu de penitencia, sea, como dice Tomasino, para consolar a los públicos penitentes, ayudarlos con sus oraciones, y fortalecerlos con su exemplo. Muy pronto creció este fervor y se extendió por todo el orbe católico. Creíble es que desde el siglo XIII en que la penitencia pública fue casi de todo punto abolida, entrasen los fieles en la Quaresma con ansia de tener mayor parte a lo menos en estas reliquias que habían quedado del rito antiguo, especialmente en la ceremonia de la ceniza, que por su antigüedad y por su significación era ya más general en la Iglesia. Ayudó a esto la persuasion general fundada en la palabra del Señor de que nadie hay que por inocente que sea a sus propios ojos que no tenga necesidad de hacer penitencia- Este principio tuvo el ofrecerse hoy todos los fieles a porfía al convite general que la Iglesia hace de la penitencia.

"En algunas iglesias junto con las cenizas se bendecían varas como instrumentos a propósito para castigar delincuentes. en otras iglesias estaba la ceniza en platos de barro para mostrar que es de barro el que la recibe. En Toledo usaba el sacerdote de capa de color ceniza, en Badajoz de capa negra. Con este mismo espíritu acompañaba ya desde muy antiguo a esta ceremonia las palabras: Memento, homo, quia pulvis es, et in pulverem reverteris. En algunos rituales se leen estotras: Poenitentiam age, cum cilicio et cinere; en otros: Cineris hujus aspersio sit mihi quaeso, Domine, remedium salutare. En algunas Diócesis nuestras antes de la reforma del oficio se decía: Memento, homo, quia cinis es, et in cinerem reverteris. En Segovia se añadían estotras palabras: Ideo age poenitentiam; en Toledo: Age poenitentiam et prima opera fac; en Astorga: Ideo age poenitentiam pro peccatis tuis, ut vivas in aeternum; en Badajoz y en Sevilla: Ideo age poenitentiam, ut habeas vitam aeternam. Lo mismo, con corta diferencia, se lee en el Misal de Gerona, en el de Monte Aragón y en otros, salvo que el de Gerona comienza diciendo: Recognosce te , frater, quod pulvis es etc. La Iglesia de Zaragoza decía: Homo, recognosce Creatorem tuum, et memento quia cinis es, et in cinerem reverteris, age poenitentiam et habebis vitam aeternam. La bendición constaba también en España de algunas preces que ahora se omiten, y en ella se omitían dos de las oraciones que luego se añadieron. En Osma no se echaba el agua bendita sobre la ceniza, sino sobre el pueblo. (...)"

Una nota a pie de página, dice:

"En Sevilla comenzaba el sacerdote en voz baxa: Adjutorium etc.
Luego se seguían cinco oraciones devotísimas, las cuales acabadas se va el sacerdote al coro, y dice varias preces y antífonas y el salmo Deus misereatur nostri. A este tenor se observa una maravillosa variedad en la ceremonia de la ceniza."


A los recalcitrantes fixistas-inmovilistas litúrgicos, este texto les removerá la atrabilis, pero así eran las cosas, todo de - como dice la nota de ibídem - "una maravillosa variedad". Advierto que digo esto profesando grande y sacerdotal reverencia por la liturgia antigua, el Misal de San Pio V y las rúbricas añejas, aborreciendo las novelerías y malas artes de los liturgistas post-conciliares, lo que no obsta para entender, comprender y apreciar tantas cosas despreciadas por los pseudo-puristas.



El texto que cito es del tratado litúrgico Dominicas, ferias y fiestas movibles del año christiano de España, obra del clérigo ilustrado, canónigo de Cuenca, predicador real, académico de las RR. AA. de la Lengua y la Historia, bestia negra de los fernandinos, liberal y muerto exiliado, octogenario, en Irlanda, el ilustre Don Joaquín Lorenzo Villanueva. Decían que era jansenista, galicano, regalista, y que envejeció con simpatías protestantes, el pobre.

En la Domínica Iª de Cuaresma, cuando se estrena la 3ª edición en español del Misal Romano de Pablo VI. Sirva de memoria.


+T.

viernes, 28 de octubre de 2016

Balduinizar o no balduinizar...that's the question


Un ocurrente compadre, ya quasi venerable reverendo, descubrióme el otro día un concepto nuevo que yo entendí muy socorrido para los tiempos que corren. A ver si lo expongo y me explico bien:

Su origen remoto se halla en aquellos tres días en que el rey Don Balduino de Bélgica se procuró un paréntesis, un suspenso temporal en sus funciones regias, para no verse obligado a sancionar una ley abortista presentada y aprobada en el parlamento belga; era rey, dejó de serlo y volvió a ser rey, todo ello entre el 3 y el 5 de Abril de 1990, protagonizando una peregrina y muy paradójica solución de continuidad sin solución de continuidad.

Conque dice mi reverendo compadre que lo que hizo Don Balduino por su real voluntad, con aplauso del mundo católico, lo mismo lo realiza su real gana (la de mi compadre) para no verse comprometido (porque no transige su católica conciencia) con el ecumeneo y el luteraneo de PP Franciscus próximamente en Suecia.

Considerando lo cual y todo lo dicho atque expuesto, mi reverendo y venerable contertulio se declara 'balduinizante' eventual y avisa que 'balduinizará' respecto a PP Franciscus, sus intenciones, palabras y actos durante los días que dure su luteraneo en Suecia. Item plus, auto-declarará para sí mismo (ipsi) la finalización del 'balduinizaje' una vez PP Franciscus retorne a Roma, reservándose, por si volviera a ser pertinente, repetir la 'balduinización' cuantas veces haya motivo para ello, si se diera otro o más casos, Dios nos libre.

Yo, de todos modos, le he aconsejado que lo consulte en dirección espiritual, dada la gravedad de la decisión. Él me ha respondido que confía plenamente en el oído duro de su nonagenario pater spiritalis, un docto clérigo de probada virtud, insigne perito en casuísticas de conciencia, que cuando le pregunto cómo está del reúma me responde con blanda sonrisota que sí, que le gustaron mucho las bizcotelas merengadas, y a su hermana también. Conque, respecto al dire spiritalis, no problem.

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Y ahora que nadie me oye, yo les confieso a Uds. que me he quedado con la duda de si 'balduinizar', como mi amigo, no será, puestos a pensar, dadas las circunstancias, más una necesidad que una extravagancia.

+T.

viernes, 21 de octubre de 2016

El bigote


He recordado estos días una historieta - creo que la referían como verdadera - que alguna vez leí y ahora no recuerdo dónde, si entre las narraciones del padre Carlos Heredia, o en algún cuento del padre Coloma, o en algún autor por el estilo. Y era sobre un bizarro oficial de los Tercios tocado por la gracia de Dios y convertido, dispuesto a mudar de vida y estado, que pidió entrar jesuita. Cuando acabó de hacer los Ejercicios Espirituales, ya a punto para comenzar la primera probación, su director espiritual le indicó que debería afeitarse el gran mostacho, un formidable bigotón con puntas, pues parecía (entonces) un aditamento que no se avenía con el tipo exterior, figura y presencia, que debía tener un aspirante a jesuita. El valiente y decidido militar, tan convencido de su vocación, quedose, empero, muy contrariado con la petición de su confesor, y, con todo sentimiento, pero entero en su decisión, le contestó finalmente al padre que no, que a su mostacho no renunciaba. Conque, igualmente sentido, el maestro jesuita le despidió, pues que así se truncó aquella vocación en ciernes. Pero sucedió que aquella noche, luego de cenar y leer un rato, el capitán se durmió, con el codo sobre la mesa y la cabeza sobre la mano, tan cerca del velón que le alumbraba que, dando una cabezada, la llama del candil le prendió fuego a la punta del mostacho y se despertó sobresaltado con medio bigote ardiendo. Se lo apagó a manotazos, y luego se miró al espejo y vio la ridícula imagen de aquel bigote que era su orgullo, la mitad chamuscado y la otra mitad aun con su punta lucida, y se echó a reír con buen humor, comprendiendo de un golpe toda su vanidad y a la vez el valor precioso de la vocación santa que estuvo a punto de perder por la vanagloria de un bigote. Aquella misma noche se afeitó lo chamuscado y la otra mitad también, y en cuanto amaneció corrió en busca del director espiritual para contarle el caso y retomar su propósito sobrenatural, con nueva determinación, sin la querencia de aquel bigote que fue su estorbo frente a la llamada de Dios. Así, más o menos, es la historia que leí, no recuerdo dónde.

 
Por eso, al ver las fotos del nuevo Prepósito General de la Compañía de Jesús, con su bigotazo, con esa pinta de secretario la UGT o de CCOO, me he puesto a recitar (de internis) el lamento ciceroniano del o tempora, o mores. Porque en los buenos tiempos de los jesuitas, con esa estampa, este no hubiera sido, no ya postulado, sino ni siquiera admitido en la Compañía.

De hacer más reflexiones y corolarios, me excuso. Mencionaré, no obstante, la vulgaridad formal del cada vez más abigarrado mosaico francisquista.

Él es el Papa, y así son sus hombres.


+T.

lunes, 15 de agosto de 2016

martes, 28 de junio de 2016

El Lutero de Franciscus

 
Improvisar sobre lo que sea sólo lo saben hacer satisfactoriamente los muy bien informados y los improvisadores profesionales, los primeros porque su improvisación informa competentemente y los segundos porque improvisan malabarísticamente diciendo mucho que es casi nada al fin. Nuestro PP Franciscus no es de ninguno de los dos tipos, pero improvisa. Las charletas en el avión de vuelta de sus viajes se ha convertido en un género francisquista, como, diríamos, un especial formato de documento pontificio. Y es terrible.

Es terrible porque las improvisaciones francisquistas son imprecisas, confusas, desorganizadas, equívocas. Por ejemplo, lo que ha dicho de vuelta de Armenia cuando le han preguntado, entre otras cosas, por Lutero, y ha improvisado esto:

"Las intenciones de Martín Lutero no eran equivocadas, era un reformador. Quizá algunos métodos no eran los correctos, pero en aquel tiempo, si leemos la historia de Pastor, un alemán luterano que después se convirtió cuando vio la realidad, se ha hecho católico, en aquel tiempo. La Iglesia no era realmente un modelo que imitar. Había corrupción en la Iglesia, había mundanidad, obsesión por el dinero, el poder. Y por eso él protestó. Era inteligente, dio un paso adelante, justificando por qué hacía eso. Y hoy luteranos y católicos, protestantes todos, estamos de acuerdo sobre la Doctrina de la justificación. Sobre este punto tan importante él no estaba equivocado. El dio una medicina a la Iglesia, pero después, esa medicina, le ha consolidado en un estado, en un estado de cosas, en una disciplina, en un modo de creer, de hacer, litúrgico, y luego no estaba solo, estaba Zwinglio, Calvino, cada uno distinto del otro y detrás de ellos, ¿quiénes estaban? Los príncipes. 'Cuius regio, eius religio'. Debemos meternos en la historia de aquel tiempo, no es una historia fácil de comprender. Después fueron adelante las cosas, hoy el diálogo es muy bueno; ese documento sobre la justificación creo que es uno de los documentos ecuménicos más ricos, más profundos. Pero hay divisiones, dependen también de las Iglesias. En Buenos Aires había dos Iglesias luteranas, una pensaba de un modo… en la propia Iglesia luterana no hay unidad, pero se respetan y se aman. La diversidad es lo que quizá nos ha hecho tanto daño a todos. Hoy tratamos de retomar la entrada para reencontrarnos tras 500 años. Debemos rezar juntos. Rezar. Para esto la oración es importante. Segundo, trabajar por los pobres, los perseguidos, tanta gente, los refugiados, tanta gente que sufre. Trabajar juntos y orar juntos. Y que ideólogos estudien juntos, buscando… esto es una historia larga, larguísima. Una vez bromeando dije: «yo se cuál será el día de la unidad plena». ¿Cuál? El día después de la llegada del Hijo del Hombre. Porque no se sabe, Él es quien hará la gracia, pero mientras tanto: orar, amarnos y trabajar juntos, sobre todo por los pobres, la gente que sufre, la paz, tantas cosas, el aprovechamiento de la gente, muchas cosas en que se está trabajando conjuntamente."


Como me da pereza desglosar y comentar lo improvisado, dejo sólo constancia y que cada lector de ExOrbe (porque les supongo a los susodichos un nivel suficiente, of course) hagan mentalmente las apostillas necesarias.

La filo-luteranía es una infección que ha cundido mucho en estos últimos tiempos, desde después del V2º especialmente. Los católicos hemos olvidado, entre otras muchas cosas sobre muchos otros temas, las monumentales biografías de los muy doctos historiógrafos el dominico Henry Denifle (1904) y Hartmann Grisar S.J. (1908), que trazaron con sólida investigación y documentación un perfil de Martín Lutero difícilmente refutable. Según táctica de los agentes des-católicos, nos dirán que son obras 'superadas', que es lo que dicen cuando algo ha resultado, dadas las circunstancias, molesto por su rotunda verdad, es decir, 'políticamente incorrecto' (ecuménicamente incorrecto, diríase en este caso).

Como decía que la cosa viene pegando hace ya tiempo, les refiero estas entradas publicadas en este mismo blog, en estos últimos años, por si quieren Uds. leer (o recordar lecturas):


Lutero sigue Lutero


Lutero es Lutero (y eso no hay quien lo enmiende)

La verdad que ayer se enseñaba y que hoy nadie se atreve


Cuando se acercan los temidos fastos de los quinientos años de 1517, recordar los hechos (verdaderos) y sus protagonistas (auténticos) es un deber muy grave.

Ignoro si el ecumenismo políticamente correcto incluye o prevé maniobras de falseamiento por ocultación de los hechos o re-edición maquillada de los personajes. Por eso he puesto otra vez de ilustración la máscara mortuoria de Martín Lutero, tan expresivamente auténtica.

+T.

martes, 5 de abril de 2016

En torno al Cardenal Segura

En Sevilla aun recuerdan al Cardenal Segura bastantes septuagenarios que añoran aquella época (sin confesarlo) porque fueron los años de su mocedad. Sienten por Segura, el Cardenal, una fascinación quasi hipnótica, que les hace volver una y otra vez sobre el personaje. Si Sevilla fuera London de la Gran Bretaña, seguramente tendríamos fundados y activos varios clubs de fans ‘seguradictos’, una ilustre academia segurista, un museo segureño y un día anual-revival del Cardenal Segura.

Hace unos años se publicó en la BAC un tomo que pretendía ser la crónica definitiva de Segura. De hecho, el libro era, más bien, una sarta de episodios regularmente hilvanados, poco documentados, retazos de recuerdos, flashes de escenas vividas o referidas por terceros y anotadas/rehechas por el autor del susodicho volumen, un muy conocido viejo canónigo de la S.M.I.C. de Sevilla, afamado juez del Tribunal Diocesano, de toda nuestra consideración (q.S.G.h.A.).

Ahora, en estos mismos días, se anuncia la aparición de otro 'rien ne vas plus'. Estando como estamos bajo el imperio mediático del escándalo (sea rosa o amarillo), el autor de la nueva publicación lanza el anzuelo publicitario para la captatio de lectores abusando/presumiendo/acusando, muy lamentablemente. Como no me ha gustado la noticia, no voy a repetir la especie que lanza (que garantiza con el aval de convidado de piedra del difunto autor susodicho (palabra de autor)). Si quieren Uds. informarse, lean estos articuletes aparecidos en la prensa local:

ABC de Sevilla y Diario de Sevilla

Que semejante enormidad, dado el personaje y sus circunstancias, se hubiera tapado en aquellos años de la pre y la post-guerra, me parece harto improbable. Que a estas alturas sea el señuelo publicitario de un libro escrito por un sacerdote, me parece repugnante.

Como se sabe, los sacerdotes, antes de la recepción de las Sagradas Órdenes, prometen en manos del obispo obediencia y respeto a él y a sus sucesores. La obediencia es canónica, concreta y actual; el respeto, considero que se debe, en tiempo presente y en pretérito, no sólo al prelado que sea sino también a los que fueron: Si la obediencia se promete al obispo ordenante/incardinante y a sus sucesores, el respeto se extiende - así lo entiendo - a sucesores y predecesores.

A mí Segura me toca ya pasado, pero le mantengo un digno respeto y recuerdo. La controversia en torno a su carácter y actuaciones me parece en exceso marcada por las pasiones de los extremos con los que tuvo que medirse, en aquella España que, en las circunstancias del Cardenal Segura, se desenvolvieron en tres momentos, a cual más distinto y delicado, eclesialmente hablando, de monarquía, república anti-cristiana y régimen franquista. No me trago bolas conjeturadas. No soy adicto a mitomanías destructoras de honor y fama, mucho menos si se refieren a la Iglesia y sus personajes, caso que detesto muy particularmente.

Sobre el Cardenal Don Pedro Segura y Sáez leí, hace ya años, un ensayo de la colección 'Espejo de España' titulado 'El Cardenal Segura y el Nacionalcatolicismo' (Ramón Garriga, 1977, edit. Planeta), que me pareció tópico y escasamente documentado. El citado libro publicado en la BAC, quasi lo mismo. Y este nuevo, me temo que será de la misma laya. Confieso que lo siento, porque el personaje en cuestión se merece, si se escribe de él con pretensiones, algo mucho mejor, en calidad y en consideración.


Para concluir, echen Uds. un vistazo al artículo que enlazo aquí abajo, un artículo del año 1976 (no distingo bien si está firmado por Ramón Serrano Súñer o si se refiere a una publicación suya), y compárenlo con lo que se dice, a modo de resumen del nuevo libro, en los dos anteriores enlaces de ABC y Diario de Sevilla, y sorpréndanse de las coincidencias, sean o no casualidades:

El anacrónico Cardenal Segura

Y es que una cosa es investigar y documentar la historia, y otra contar historias.

+T.

viernes, 20 de noviembre de 2015

El virus jesuíta


El célebre jesuita p. Escobar en un grabado francés de la época
El otro día, en un encuentro con ex-alumnos de colegios jesuitas, PP Franciscus preguntaba a los concurrentes si aun conservaban el 'virus jesuítico'. Y les hacía una interesante reflexión sobre la impronta ignaciana a través de algunos puntos de los Ejercicios Espirituales. Sin duda, el haberse formado en centros regentados por los hijos de San Ignacio de Loyola supone un estilo de pensar y actuar, mucho más notable en aquellos que han profesado en la Compañía, cuyo espíritu asumen, recibiendo una influencia mayor y más profunda. ¿Hasta dónde?

Con motivo de las preocupantes sesiones del recién concluido Sínodo de la Familia, recordé ciertos episodios históricos que podrían estar detrás de la dirección que parecía haber marcado PP Franciscus, en la que se entreveía un atávico 'virus jesuítico'.

Cuando surge la gran controversia moral del siglo XVII, los jesuítas fueron etiquetados de 'laxistas', un sambenito que después los adversarios de los jesuitas achacaron en general a la Compañía, casi como una carta de identidad. Aunque fue un gran dominico, el p. Bartolomé de Medina, santo varón de la confianza y el afecto de Santa Teresa, que le mandaba las truchas que le regalaban a ella, tanto era su aprecio por aquel sabio, docto y discreto confesor, el que abrió la interesante cuestión de la moralidad de las sentencias probables, que se pueden rectamente seguir. Aquella vena de ciencia moral abierta por fray Bartolomé era tan rica y afluente que apasionó a los teólogos y un siglo después derivó en una de las grandes contiendas doctrinales del catolicismo,

Además del famoso Padre Escobar (p. Antonio de Escobar y Mendoza, 1589-1669), la bestia terrible contra la que diatribaron los feroces jansenistas de Port-Royal, hay otros jesuitas no menos osados en el probabilismo y sus casuísticas, como el también célebre p. Tomás Sánchez (1551-1610), cordobés, especializado en cuestiones de moral matrimonial. El abate de Saint Cyran lo consideró un monstruo depravado por la impúdica exposición de los casos y sus particularidades y circunstancias que sacaba a relucir en su tratado 'De matrimonio'. Por los seminarios de entonces corría una letrilla alusiva que decía "Si quieres saber más que el Demonio, / lee a Sánchez en 'De Matrimonio' ".

Otro doctor Juan Sánchez fue denunciado a la Inquisición por las tesis que enseñaba en su libro de cuestiones morales que tituló 'Selectas', en cuyas páginas aparecían conclusiones de este estilo:

Al que vive amancebado se le debe absolver y no se le debe negar la absolución en la confesión, aun si no deja su amancebamiento. si en su caso se dieran, por ejemplo, algunas de estas circunstancias

- si la manceba con la que comparte techo y lecho le debiera una cierta suma de dinero que el susodicho dejaría de cobrar si la echara a la calle

- si siendo ella mujer bien dispuesta para los negocios y arrimara ganancias a la casa, en caso de que se la despidiera su ausencia mermaría el capital y la hacienda de su protector

- si habiéndose aficionado a su buen trato temiera perderse una compañía afín difícil de hallar en otra criada que no fuera tan a propósito

(cfr. Denzinger. Errores varios sobre materias morales, condenados en los Decretos de 24 de septiembre de 1665 y 18 de Marzo de 1666. D-1141 ss. No debe obligarse al concubinario a expulsar a la concubina, si ésta le fuera muy útil para su regalo, caso que, faltando ella hubiese de pasar una vida demasiado difícil, y otras comidas hubiesen de causar gran hastío al concubinario, y fuese demasiado dificultoso hallar otra criada.)

Las 'Selectas' del p. Juan Sánchez se publicaron en Madrid en 1624, y el libro no fue denunciado hasta 1640, con lo que corrió y fue divulgado durante tres lustros como obra docta e ilustrativa para el manejo y formación de confesores y gente de cierto nivel moral. También se entiende que tales lecturas removieran la atrabilis de los severos jansenistas, que se hacían el peor de los conceptos sobre aquellos jesuitas españoles, tan adelantados en la moral de lo inmoral.

Aun cuando Inocencio XI condenara tesis, autores y seguidores como esos que he citado, e incluso apoyara personalmente al prepósito general p. Tirso González para la erradicación del probabilismo del seno de la Compañía, la pelota ya estaba en el tejado y había rodado y dado mucho juego, creando a la vez, junto con la controversia, mucha opinión. Según algunos autores, con los probabilistas se había pasado de una moral que se centraba en el objeto material de las acciones, lo objetivo. a otra consideración en la que intervenía, con todo su peso, lo subjetivo, el examen y la casuística de lo personal y sus circunstancias podían variar la valoración moral de los actos.

Y todo esto no era obra de perversos inmorales, sino fruto de las reflexiones de rectos y graves doctores que sopesaban actos y personas reales, corrientes, no ideales. La teología moral bajaba de los eximias y doctas cátedras(***) y se sentaba en la calle, las plazas y los salones, concluyendo desde el plano de la gente de su época y sus mudanzas. Y siempre tendiendo en sus soluciones a la mitigación y no al rigor.

Si han perdido el hilo del discursillo, la cuestión era preguntarse cuánto de este 'virus jesuítico' ha gravitado (o no) sobre el pasado Sínodo.

(***) Aunque lo mismo se puede objetar que la casuística probabilista es lucubración prolijamente elaborada en alambique de erudito.

p.s. Por cierto, como buen español, confieso que, en moral, tengo y mantengo algún sano probabilismo, muy bueno para los nervios (también los nervios espirituales).


+T.

De los Caídos


La palabra 'caído' tiene rango y emoción. y a los que doblamos el cabo de los cuarenta nos llena la memoria de los amigos que se quedaron eternamente jóvenes. La palabra es a la vez sencilla y grave, y resiste con entereza el uso indebido, el floripondio hipócrita y hasta la calderilla sentimental. Es moneda eterna y dura que no puede sufrir desgastes. Así, caer significa morir.

Rafael García Serrano. Diccionario para un macuto.


Mi primer acto político que recuerdo es cuando iba con mis padres a la Misa de los Caídos y después salíamos a la plazoleta para cantar el Cara al Sol y poner las cinco rosas al pie de la Cruz y la lápida con los nombres de nuestros Caídos. Creo que era el .único niño que iba; algunos años vino también mi hermano, más pequeño. Tengo por ahí una foto en la que se ve en primer plano a mi madre, con mi hermano de la mano. Y detrás el alcalde, el comandante de puesto de la Guardia Civil y el cura párroco; un poco más detrás va mi padre conmigo, y entre el grupo se distinguen algunos amigos más, todos camino del Monumento a los Caídos.

Mi padre vestía para aquella Misa la camisa azul con la corbata negra. La última vez que ví a mi padre y a mi madre con la camisa de Falange fue cuando fueron al Valle de los Caídos para el entierro de Franco. Recuerdo que mi madre dijo una vez algo así como que aquel día enterraron también su juventud.

Yo todavía les recuerdo el 20 de Noviembre con la Misa, por los Caídos, por José Antonio, por Franco, por los Caídos de mi familia y por todos los que dieron su vida por Dios y por España.

Me suena bien esa gloriosa intención, cada vez me sabe mejor: Por Dios y por España.

Caer así, sí tiene sentido. Un glorioso e inmortal sentido.


+T.

miércoles, 24 de junio de 2015

PP Franciscus valdenseando

Cuando en el Jubileo del MM JPII pidió perdones hasta por las Cruzadas, abrió una vena de complejos auto-inculpatorios difícilmente justificable para todo aquel a quien se le pueda suponer una conciencia eclesial de cierto nivel. Al Papa, verbigracia; precisamente por ser el Papa, en primerísimo y sin par lugar entre todos los fieles de la Iglesia. En aquella ocasión, de todas formas y por encima de buenos consejos (que los tuvo) el voluntarioso Papa Wojtyla se empeñó y pidió perdones universales, en San Pedro del Vaticano, el 1er. Domingo de Cuaresma del MM, ante el miracoloso Crocifisso de San Marcello. Se hicieron fotos muy bonitas del Papa abrazado al Cristo. Todo muy wojtyliano.


Se preparó todo con cuidado. Hasta la Comisión Teológica Internacional elaboró un documento ad casum. Y se cuidó especialmente la ceremonia a celebrar en la Basílica de San Pedro (ver aquí documentos). Se marcaba no sólo un hito sino que se argumentaba su eventual continuidad, presumiendo próximas ocasiones de lo mismo.

Con su desmañado estilo, pobre dicción y vulgar formato, PP Franciscus ha protagonizado en Turín otra escena de los perdones con los Valdenses, los herejes cismáticos sedicentes discípulos de Pedro Valdo. Simplemente, escenifica, esta vez en la propia casa de los viejos herejes, la ceremonia ya estrenada por su predecesor.

Me temo que con la efemérides del quinto centenario de la herejía luterana a la vuelta de la esquina, el mea culpa ante los valdenses haya sido sólo un pequeño happening, para ir ambientando lo que se esté preparando.

Quizá a Uds. que me leen les pase lo que a mí, que esto escribo: No me siento inserto en la escena del perdón. Ni yo he descalabrado nunca a un valdense (jamás he tenido esa oportunidad) ni me echo encima la culpa de ningún valdensinófobo. Muchísimo menos le echo la culpa de los pecadores a nuestra Santa Madre la Iglesia, ni comparto la ocurrencia de que el Papa pida perdones.

Pero lo que más me inquieta de la escena de los perdones con los valdenses son estas palabras que PP Franciscus pronunció:

"...ha sucedido y continúa sucediendo que los hermanos no acepten su diversidad y terminan por hacer la guerra uno contra otro".

El resumen de Zenit lo empeora porque dice (¡¡¿lo dijo el Papa?!!) que - "...Por otro lado, el Papa ha recordado que la unidad que es fruto del Espíritu Santo no significa uniformidad." (ver aquí).

Es para leer y no creer (o dejar de creer).

Si esto sigue así, tendrán de introducir un equipo permanente de correcciones ortodoxas en la AAS.


+T.

viernes, 13 de marzo de 2015

Jubileando



Yo tenía 15 años cuando el Jubileo de 1975, el primero que recuerdo. El siguiente que se preveía sería el del 2000, pero en el intervalo Juan Pablo II celebró el Jubileo Extraordinario del MCML aniversario de la Redención, en 1983, como secuela del que proclamó, también extraordinariamente, Pio XI en 1933. Con este recién anunciado por PP Franciscus - Deo volente - vamos a tener el tercer año jubilar extraordinario en menos de un siglo; y contando los ordinarios de 1950, 1975, 2000 y el ya previsto del 2025, sumando el también extraordinario concedido por Pablo VI con motivo de la clausura del Concilio Vaticano IIº, del 1 de enero al 29 de mayo de 1966, en cien años se habrán celebrado nueve jubileos, cinco ordinarios y cuatro extraordinarios.

El registro de las jubilosas efemérides hace inflexión en el Año Jubilar de 1950, con Pio XII rigiendo una Iglesia Católica pujante; el de 1975 ya estaría marcado por la crisis del post-concilio, y los de Juan Pablo II llevaron impresa la huella voluntariosa de un siglo cerrado y otro abierto por el entusiasmo juanpablista característico de aquellos años de continuos fastos y decadencia católica continua.

Este nuevo extraordinario de PP Franciscus, desde la Inmaculada del 2015 a Cristo Rey del 2016, no se explica salvo por la voluntad de èl mismo. Tiene de bueno que así, por encima de sinodalidades y colegialismos, usa una prerrogativa exclusiva del Papa que es, realizando algo que sólo el Papa puede hacer.

Lo discutible es el recurso, acumulando jubileos en un plazo tan corto entre uno y otro, desvirtuando por la repetición inmoderada el valor del jubileo en sí, cuyo significado depende, en cierto sentido, de su periodicidad según la tradición.

Y lo preocupante, dadas las circunstancias que coinciden con las sesiones del Sínodo de la Familia: ¿No se pretenderá misericordiear algunos temas polémicos como la admisión a los sacramentos de los divorciados re-casados y/o el reconocimiento de las parejas gays?

Con redundante expresión PP Franciscus ha dicho que el Jubileo tendrá como centro la misericordia. ¿Se habrá querido referir a alguna nueva misericordia hasta ahora inédita en un jubileo?



Oremus, ergo, fratres, pro fructibus Iubilei Misericodiae et pro conversione iubilanturorum ómnium.


+T.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Nuestro Adviento


Nuestro tiempo es el Adviento, el segundo Adviento, el que va desde la Ascensión del Señor hasta su Parusía. Vivimos insertos en mitad de este misterio, creyendo, orando, amando, resistiendo, luchando, esperando, con el aliento del Espíritu, en la Iglesia, cuanto más fieles más anhelantes, más fervientes y vigilantes, deseando con temor santo y amante la venida del Señor.

Pero nuestro Adviento, el segundo Adviento, tiene cosas, elementos, particulares que se parecen, se identifican o se aproximan a escenas, personajes, tipos y hechos del primer Adviento, el Adviento antiguo, ya pasado, de los Patriarcas y los Profetas del viejo Israel, cuyo recuerdo mantenemos en las Sagradas Escrituras que leemos y meditamos, ayudándonos a entender cosas que pasan, escenas que ocurren en nuestro Adviento presente.

¿Recuerdan Uds. aquellos sumarios, breves versículos, que relatan en los libros de los Reyes y las Crónicas los yerros y malandanzas de los Reyes de Judá, los ungidos del Señor, herederos de la Casa de David y sus promesas? Cuando permitían o promovían en Jerusalén cultos paganos, idolatrías e irreverentes altares por congeniar con los extranjeros y favorecer a los gentiles, o por simple fascinación-tentación religiosa. Una parte esencial de la historia del Antiguo Testamento transcurre bajo esta constante, con su correlato en los oráculos proféticos que clamaban contra el gran pecado de los reyes y del pueblo.

No desvariamos cuando vemos hoy escenas, actos, tendencias que sitúan a la Iglesia, al catolicismo, a nuestra Jerarquía y a los fieles en situaciones comparables a las del Antiguo Testamento. Travestidos con nuevos conceptos, surgen equívocos, confusas promiscuidades que relegan lo esencial católico y asumen lo ajeno que la Iglesia siempre rechazó, justamente.

Estos días, cuando he pedido por el viaje del Papa al Oriente he dicho Constantinopla, que es nombre cristiano, no he dicho Estambul, que es nombre infiel y afrentoso para los cristianos.

Ayer sentí el malestar de ver al Papa homenajeando a Ataturk. Hoy lo mismo, viéndole rezar dentro de la mezquita y visitar Santa Sofía, profanada. Cuando luego ha pedido la bendición al metropolitano constantinopolitano, he revivido como en un flash la absurda escena del balcón, cuando recién proclamado se inclinó y pidió la bendición antes de darla, Urbi et Orbi.

En Hb 7,7 se deja claro y sentenciado que el mayor bendice al menor, pero PP Franciscus no parece asumir su gracia, su nivel, su oficio.

Por eso, por estas cosas, me adviene la conciencia del Adviento, de este segundo Adviento, el eclesial, también con sus defectos como el primer Adviento los tuvo, en los hechos y en las personas, siendo, a pesar de los pesares, tiempo sagrado, de gracia y salvación. Aunque no de perfección.

La perfección vendrá, llegará, se nos dará al fin como una gracia.

Tempora bona veniant !!


+T.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Nuntio vobis donum magnum !!

Se me han adelantado los Reyes más de un mes, porque un buen amigo (un munífico amigo) me ha hecho, inmerecidamente, un regalo espléndido: La Historia de los Papas de L. von Pastor completa (39 volúmenes; Buenos Aires 1948, edit. G. Gili, 2ª edic.), en un estado de conservación estupendo. Un sueño.

Cuando estuve en Roma, en el Colegio Español, ya utilicé el v. Pastor (y creo que leí casi completa la obra). Mis años romanos fueron más de lectura intensa y extensa que de aplicación académica. El p. Lobato me dijo una vez -"Eres un estudioso idealista, no eres práctico"; tenía razón. Sin embargo, a casi cinco lustros de aquellos tres cursos en la Urbe, con la arrogancia petulante del calavera, en vez del 'Que me quiten lo bailao', yo podría decir 'Que me quiten lo leído'.

Conque he recibido el von Pastor con emoción leyente, como quien recoge un legado que alguna vez deseó sin esperar tenerlo. Deo gratias. Y gracias al generoso y desprendido donante. Hay cosas que uno no sabe cómo agradecer.

En la obra monumental del Barón von Pastor late una tesis que conviene recordar: Los Papas, hombres de su tiempo, enmarcan sus pontificados en su respectiva época, marcados por las circunstancias del momento, también con vicios y deméritos que, cuando aparecen, siendo personales, son imputables al sujeto, nunca a la institución del Papado, cuya esencia permanece, a través de los siglos, incólume en su santidad, integrada en la Santidad de la Iglesia y su misterio salvador, que es del mismo Cristo.

Ludwig von Pastor es un historiógrafo veraz, erudito, imparcial en la exposición, inteligente en la interpretación, ferviente católico siempre y doctor inexorable en su cátedra. Su renombre no es vano.

Hace poco leí por ahí que conocer la Historia de la Iglesia es, a veces, una necesidad, un valioso medio para la fe del fiel católico. Y es verdad.


+T.

jueves, 9 de octubre de 2014

El Sínodo aberrante ???

 
El otro día, cuando un papá y una mamá contaban entusiasmados y enternecidos la entrañable acogida hogareña de su nene gay y su noviete, la asamblea sinodal se puso en pie y les aplaudió con fervor. Increíble, pero pasó.

Ahora el síndrome filo-homosex-familiar sube un nivel (o varios) y ha sido un cardenal, el brasileño Assis, obispo de Aparecida, quien destapa su proclividad y reclama que la Iglesia sea la casa paterna también para las parejas gays.

Es muy tremendo lo que voy a decir, pero el Emmº y Revmº Assis quiere, ni más ni menos, que la Iglesia sea Sodoma: Sodoma, la ciudad vecina de Gomorra, donde habitaban y vivían aquellos legendarios sodomitas y gomorritas. Huelga contar cómo acaba el relato del Génesis (Gn 18,16-19,29) que cuenta aquello, con el prólogo de la bella escena del regateo de Abraham con el Señor, rebajando la cuenta castigadora hasta los 10 justos sodomitas, que no se hallaron ni siquiera esos diez. En Sodoma no había ni diez sodomitas decentes.

La pregunta (retórica) a propósito del Sínodo y sus desviaciones no es si podrá jamás haber diez sodomitas justos. La pregunta es si caben en la Iglesia con todos los parabienes, como pide el purpurado brasileñí. ¿Cabrían?

Respondo: Como pecadores, sí; como justos, sólo si dejan su pecado, que no sólo es no practicar sodomías, sino no reconocerse en la tal condición y desprenderse, externa e internamente, de la categoría. Si no, si persistieran en la práctica nefanda y/o mantuvieran el gay pride, su lugar en la Iglesia es la lista de los pecadores, con las condiciones y privaciones anejas a su estado y su pecado.

Resulta repugnante que un cardenal confunda misericordia con tragaderas. El Hijo Pródigo, cuando volvió a la casa paterna, no se llevó a las putas ni a los cerdos. Se le admitió porque llegó arrepentido (con atrición, por lo menos).

Confundir a la Iglesia con Sodoma y Gomorra es muy grave. Pero en esas estamos. A eso hemos llegado.

Por lo demás, todo normal. Si en siglo IX hubo un Concilio Cadavérico, que en el XXI pueda haber un Sínodo Aberrante entra dentro de nuestra normalidad histórica. Nihil novum sub sole.

Ya vendrán tiempos mejores y correctores.

Te rogamus, audi nos !!!


+T.

miércoles, 8 de octubre de 2014

El que hacía falta, Nicolás

 
Nicolás, el prepósito de la degenerada y degenerante Societas I. ha dicho una de esas cosas que dicen los perturbadores cumpliendo su oficio, una de esas cosas que escandalizan y que merecen piedra de molino al cuello:

«Puede haber más amor cristiano en una unión irregular que en una pareja casada por la Iglesia»

Eso ha dicho Nicolás (con la sombra de Martini revoloteándole por encima de la coronilla).

Siendo Nicolás el jesuita cabeza de la jesuitez, lleva en sus genes jesuíticos aquel perverso equívoco que afloró ya en Ricci y remató en de Melo, esa especie de pancristismo indiferentista que ve asimilable a Confucio, compatible a Brahma y cotangente al Shinto. Todo es digerible, traducible, intercambiable (siendo Cristo el sustituible/transferible).

Por eso pronuncia esa sentencia escandalizante que lleva implícita su lógica premisa: Al decir que en una unión pecaminosa puede haber virtud cristiana, dice también que en el Sacramento del Matrimonio podría no haber gracia. Ergo Nicolás está diciendo que quizá sea mejor un estado de pecado que una vida en gracia. Ergo ¿para qué sirve el Sacramento, si el fornicar de los enamorados es virtud?

Se permite Nicolás bromear recordando los problemas de San Ignacio con la Inquisición, como si él (o quizá estuviera pensando en otro más conspícuo) se equiparara en la actualidad, verbis operibusque, con el Santo de Loyola.



Cuando el otro dia PP Franciscus celebraba los 200 años de la restauración de la Compañía de Jesús, yo me preguntaba si no hubiera sido mejor haberla dejado extinta, tal y como quedó con el Papa Clemente XIV, sin la rehabilitación graciosa de Pio VII. Porque me preguntaba qué pesaba más, si el bien obrado por la Compañía a la Iglesia entre Pio VII y Pio XII o el daño infligido a la Iglesia por los jesuitas desde Juan XXIII al presente PP Franciscus.

Que el Cielo lo juzgue. Pero si al árbol bueno se le reconoce por sus frutos, los frutos del árbol contemporáneo-postconciliar de la S.I. son nocivos sin comparación.

La Iglesia sería hoy mejor sin la Compañía de Arrupe y de Nicolás (y demás).


+T.