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viernes, 24 de marzo de 2017

Amoris Tristitia


Tiene cuatro hijos y cinco nietos. Se casó joven, y fue al matrimonio con la inocencia de aquellos años, hoy tan lejanos, cuando las madres todavía informaban a sus hijas con pudor lo que tenían que saber. Todo lo demás era vida, se iba haciendo vida, con el amor de cada día y también el dolor de algunos días.

Pero el dolor fue haciéndose más presente y más ausente el amor, que ya era raro, sólo algunas veces, cada vez menos. Se le esperaba, se suponía que algún día volvería. Después fue la ilusión de que retornaría. Después el sueño de que reviviría; luego sólo el temor de que no hubiera amor para volver.

Su esposo, su marido, su amor, el único que tuvo, la dejó. Dejó la casa, dejó a los hijos, dejó a su familia. Cuando todo parecía que se iba haciendo soportable, llegó el desconsuelo punzante con la noticia de que él había rehecho su vida con otra (con aquella), que tenían casa montada y esperaban un niño. Cada detalle era como un folletín por entregas, con la diferencia de que ahora era su vida, una vida destrozada que sufría el montaje de un nuevo nido a costa del suyo destruido. Pero el tiempo cicatriza, el dolor del amor se vuelve crónico, como una enfermedad vieja con la que se vive, aunque no se deje de sentir cuando duele...¿Y cuándo no duele?...

Lo que no esperaba es que al final le fueran a robar hasta su dignidad, su inocencia, el amor partido y herido que había atesorado como un ascua viva, quemante, como la clave de una certeza, el sentido de su resistencia, el cimiento de su fortaleza. Hace unas semanas recibió una notificación del Tribunal Diocesano para que se personase como parte en una demanda de nulidad. Cuando su abogado le explicó de qué se trataba y de la nueva forma expeditiva de los procesos de nulidad, por voluntad y decreto ad casum del PP Franciscus, no entendía nada, no encontraba razones, se imaginaba enredada en un laberinto de vida, de mentiras, de trampas, de leyes y leyendas que la abrumaban hasta consumirla.

Su consuelo más íntimo, sólo referido en el confesonario, era rezar por su familia, por su marido, delante de Dios, que todo lo sabe, sabiendo que su amor fue verdad, su matrimonio fue verdad y su dolor enamorado era prueba diaria de la verdad que Dios conoce. Su consuelo era rezar sabiendo que Él conocía todo, conocía los corazones.

Cuando se da cuenta de que hombres de Dios, en un tribunal de Dios, van a decir que no hubo amor, ni matrimonio, ni familia, que ella nunca fue esposa, ni tuvo jamás marido, que sus hijos fueron fruto de una falsa unión, que vivió la ficción de una familia que nunca existió, entonces, suspendida en el vacío de lo que le dicen que nunca tuvo y nunca fue, llora con un desconsuelo que nunca imaginó.

Sigue creyendo en Dios. Y como una oración evangélica reza su credo particular: - 'Tú sabes, Señor, que es verdad, Tú sabes que me quiso, tú sabes que le quiero, que mantuve lo que Te prometí y le prometí. Tú sabes, Señor, que es verdad'(...)

Y así tantas tardes de Sagrario, tantas noches de Rosarios.

Lo que le duele y amarga especialmente es ese documento del Papa, Amoris Laetitia, causa hoy de su tristeza.


+T.


miércoles, 27 de abril de 2016

No es buena nueva...


Dieron ayer la noticia con notabilidad, quasi solemne, como si de algo alegre, bueno o fausto se tratara:

Mons. Asenjo firma la primera sentencia de nulidad matrimonial en España según el proceso abreviado establecido por el Papa

A mí no me gustó, ni la noticia ni su publicidad con recuadro y balcón. Al fin es una sentencia de una derrota, de un vacío, una nada tan vana como el estrambote del soneto cervantino al túmulo filipino. Todo muy hispalense, con la vaciedad sin lógica del Eclesiastés.

Es triste, en estos tiempos, ser testigo de derrotas que se cantan como si fueran victorias, siendo penumbrosos vencimientos de amores que no pueden, o no saben, o no han querido amar más allá del no querer; todo al fin con el colofón de una sentencia que declara un no-ser, un no haber sido.

O peor: Algo santo malogrado, con una resignación final - lacre y sello - que declara que, ab initio, fue una santidad imposible.


Y esa ha sido la noticia, anunciada como si fuera buena.


+T.

viernes, 8 de abril de 2016

325 párrafos...para despistar

De lo que se podía esperar (o temer) del Sínodo de la Familia hemos comentado en ExOrbe desde que comenzó el pasteleo, con el brujo Kasper calentando la retorta para destilar el sublimado final, otra vez una obra maestra del alambique vaticanosecundista, con los antiguos aprendices de brujo, aquellos monosabios de cuando el concilio, hace medio siglo, hoy convertidos en pérfidos Frankensteins del nuevo engendro.

El documento francisquista será la guinda del pastel. Se sabe ya que son trescientosveinticinco parágrafos para encubrir/disfrazar/disimular lo que desde el principio se tuvo la intención de decir y hacer. Los 325 párrafos son la cobertura, capas concéntricas de característico género eclesiástico recubriendo la pildorita central, un recurso que se hizo célebre en algunos de los más famosos hitos del V2º.

El lema que ambienta, introduce y explica resumidamente el quid de la cuestión será, mas o menos, algo así: Se mantiene la doctrina, se adapta la praxis. La praxis pastoral, es decir; siendo la pastoralidad una esencia tan maleable, tan manejable para ser hervida en la retorta de turno.

Y así pasará a la historia todo lo del sínodo. No se intentará siquiera la sanación para la muy gravemente enferma familia católica, solamente se declarará con la hojarasca de los 325 párrafos que la Iglesia se rinde en la batalla de la familia y adopta los modos y las modas de la modernidad.

¿A qué precio? Seguramente, más o menos, sobre unas treinta monedas.

...Es la cantidad tasada para este tipo de convenios.


+T.

sábado, 24 de octubre de 2015

Los derechos de la carne. Finaliza el Sínodo



Con el Sínodo de la Familia como trasfondo, hemos visto despabilarse una consciencia de fe que ha brillado en las intervenciones de algunos de los obispos sinodales, iluminando el oscuro ambiente que otros habían ido extendiendo por el aula. De esa inteligencia rectamente alumbrada y motivada por la Escritura-Tradición-Doctrina hemos participado todos los que hemos seguido con atención y oración las sesiones de la preocupante asamblea sinodal. En este sentido, esta mañana, en la Misa, las palabras de la Epístola de San Pablo a los Romanos resonaban con especial virtud, tonantes como un relámpago:

Porque los que se dejan dirigir por la carne tienden a lo carnal; en cambio, los que se dejan dirigir por el Espíritu tienden a lo espiritual. Nuestra carne tiende a la muerte; el Espíritu, a la vida y a la paz. Porque la tendencia de la carne es rebelarse contra Dios; no sólo no se somete a la ley de Dios, ni siquiera lo puede. Los que viven sujetos a la carne no pueden agradar a Dios. Pero vosotros no estáis sujetos a la carne, sino al espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo. Rm 8, 5-9

La claridad del texto inspirado deja en evidencia a quienes con sus propuestas llevaron al Sínodo la voz de la carne y exigían sus derechos, los derechos de la carne. ¿O no son hechos de la carne las situaciones de pecado, el divorcio y el adulterio, la práctica de la homosexualidad y las relaciones contra natura, las uniones aberrantes legitimadas por las políticas contra-cristianas, la inmoralidad del materialismo neo-pagano que envilece a todo el Occidente moderno?

La innovación se presentaba en el Sínodo con el empuje de la novedad y el cambio como única razón, más la fuerza de una masa social de conciencia turbia incapaz de distinguir ya el pecado de la virtud. Hasta se han atrevido a predicar la necesidad del cambio como si la verdad y el bien moral estuvieran sujetos a la inestabilidad variable de las ideologías, la moda de una época o la razón extraviada de las mayorías.

Decepcionantemente, el Sínodo, aun salvando la doctrina, ha dejado demasiados cabos sueltos. Compromisos y equilibrios de tendencias han impedido que prevalezca una doctrina nítida y fuerte que posibilite después una vigorosa pastoral universal capaz de resanar y plantar semillas de buena y verdadera re-evangelización familiar.

Al fin, hemos vuelto a oir con desencanto la bronca reprimenda preñada de descalificaciones de quien debiera ser el primer garante del bien y el porvenir de la Familia Cristiana:

"Ei Sínodo significa que el Evangelio sigue siendo para la Iglesia una fuente viva de eterna novedad, contra quien quiere «adoctrinarlo» en piedras muertas para lanzarlas contra los demás. Significa haber puesto al descubierto a los corazones cerrados, que a menudo se esconden incluso dentro de las enseñanzas de la Iglesia o detrás de las buenas intenciones para sentarse en la cátedra de Moisés y juzgar, a veces con superioridad y superficialidad, los casos difíciles y las familias heridas. Significa haber afirmado que la Iglesia es Iglesia de los pobres de espíritu y de los pecadores en busca de perdón, y no sólo de los justos y de los santos, o mejor dicho, de los justos y de los santos cuando se sienten pobres y pecadores. Significa haber intentado abrir los horizontes para superar toda hermenéutica conspiradora o un cierre de perspectivas para defender y difundir la libertad de los hijos de Dios, para transmitir la belleza de la novedad cristiana, a veces cubierta por la herrumbre de un lenguaje arcaico o simplemente incomprensible. (...)

Y –más allá de las cuestiones dogmáticas claramente definidas por el Magisterio de la Iglesia– hemos visto también que lo que parece normal para un obispo de un continente, puede resultar extraño, casi como un escándalo, para el obispo de otro continente; lo que se considera violación de un derecho en una sociedad, puede ser un precepto obvio e intangible en otra; lo que para algunos es libertad de conciencia, para otros puede parecer simplemente confusión. En realidad, las culturas son muy diferentes entre sí y todo principio general necesita ser inculturado si quiere ser observado y aplicado. ***
(...) La experiencia del Sínodo también nos ha hecho comprender mejor que los verdaderos defensores de la doctrina no son los que defienden la letra sino el espíritu; no las ideas, sino el hombre; no las fórmulas sino la gratuidad del amor de Dios y de su perdón. (...) Significa superar las tentaciones constantes del hermano mayor (cf. Lc 15,25-32) y de los obreros celosos (cf. Mt 20,1-16). Más aún, significa valorar más las leyes y los mandamientos, creados para el hombre y no al contrario (cf. Mc 2,27).
(Discurso de clausura de PP Franciscus; leer texto completo aquí)

También dice poco después que "...El primer deber de la Iglesia no es distribuir condenas o anatemas...", con ese rancio tono que olvida desde cuando no se condena y anatematiza (¡ay!) a nadie ni nada, como si la memoria se le hubiera quedado bloqueada en un pasado remoto que se vuelve a imaginar en extemporánea desconexión con el presente.

Habiendo dicho poco antes que los participantes en el Sínodo se han expresado con "métodos no del todo benévolos", no nos podemos creer la benevolencia con misericordina que se predica en este texto.

Cuando termina diciendo que "...concluir el Sínodo significa volver verdaderamente a caminar juntos", nos quedamos suspensos en la perplejidad de una intención que difícilmente compagina con lo dicho antes.

De todas formas, Deo gratias por el Sínodo que termina..

Et oremus pro fructibus...et futuras sinodales consecuentias.

*** (Llamo la atención sobre este párrafo con ese discurso inculturizador, que rezuma relativismo del más neto sabor modernistizante. Nótese.)


+T.

jueves, 22 de octubre de 2015

Sínodo sin finiquitar, con todas las cuestiones 'abiertas'

Desde el año pasado pronosticamos que el Sínodo, fuera lo que fuera, ya estaba determinado, con una muy expresa voluntad de PP Franciscus de la que Kasper estaba siendo agente procurador. Ahora, con el Sínodo en vísperas de clausurarse, nos enteramos de las triquiñuelas finales para salirse con las suyas. Dirán y repetirán, cada vez que haga falta, que la Doctrina no se ha tocado y sigue igual, pero todos sabemos que nada va seguir lo mismo. Los dos motu proprio francisquistas sobre las nulidades matrimoniales fueron un golpe de mano premonitorio. Y ahora las declaraciones públicas de algunos señalados implicados en la trama sinodal van desvelando lo que ya se preveía:

El Sínodo tiene final abierto, incluso en los temas delicados


El paso siguiente será ver cómo las conferencias episcopales arbitren medidas que, más o menos explícitas, autoricen la Comunión a los divorcidos re-casados. Y el capítulo sucesivo, con aplauso de la mayoría social infra-católica, será la paulatina aceptación pastoral de todas las demás conferencias episcopales. Incluso dentro de una misma nación podría darse el caso de algunas diócesis que consentirán y forzarán que otras más reticentes se vean obligadas a consentir también. Creo recordar que en un articulete del año pasado comparé el caso con el que ya se dio cuando la extensión de la administración de la comunión en la mano, que en pocos años fue universal. Pues con esto, lo mismo.

Si habrá o no habrá documento final de PP Franciscus, no se sabe. Ni falta que hace, dadas las circunstancias.

Hemos sido testigos de un grave capítulo de la Historia de la Iglesia cuyas consecuencias podrían ser mucho más profundas y lesivas de lo que ya nos figuramos.

Tu autem, Dómine, miserere nobis.


+T.

domingo, 4 de octubre de 2015

Bajo pésimos augurios

Cuánto de las supersticiones de la antigua Roma han perdurado entre nosotros, Dios lo sabe. Pero si de interpretar hechos actuales como augurios sobre el futuro inmediato se tratara, los presagios en torno al Sínodo de la Familia serían declarados funestos. Tomo estos tres:

- El vaticano se desentiende expeditivamente del encuentro de PP Franciscus con la valiente y comprometida funcionaria de EEUU que fue detenida y encarcelada por negarse a tramitar una 'boda' gay: No fue una muestra de apoyo del PP Franciscus a Kim Davis

- Se publica que PP Franciscus recibió (muy afectuosamente) durante su estancia en los EEUU a un antiguo alumno y a su pareja gay.

- Un monseñor de la Curia Vaticana, secretario de la Comisión Teológica internacional, se reconoce gay militante y con pareja.

Esta última nueva incluso tiene ya estrambote cualificado: Un obispo mexicano apoya al gay-monseñor y sus declaraciones.

Si estas tres 'señales', todas tres de la más reciente actualidad, las ponemos en relación con el Sínodo de la Familia que se reúne en Roma, las sesiones y debates sinodales no podrían estar bajo augurios más negros...O no, porque, dependiendo de quién mire o interprete, la cosa será según las proclividades del augur de turno. Así, imaginamos que habrá algunos que lo estarán celebrando, mientras otros ya lo estén lamentando.

Hace unos días, publicaban un artículo del vanguardista pseudo-teólogo des-católico jesuita chileno J. Costadoat, que hablaba de dos cismas, uno blanco y otro rojo. A pesar de que supura heterodoxia por todos sus poros, el artículo describe un panorama eclesial bastante real en cuanto al dilema que se plantea en torno, dentro y fuera, del Sínodo. En un perverso desenfoque, el jesuita Costadoat llega a decir que la doctrina moral familiar que ha mantenido y predicado la Iglesia hasta ahora es 'aberrante' para la juventud y la sociedad en general, que han asumido otros conceptos y perspectivas que exigen a la Iglesia una reconstitución de la doctrina moral tradicional, so pena y riesgo de perder para la evangelización, definitivamente, al mundo contemporáneo, cerrado a la vieja predicación de la Iglesia. Con la precaución que cabe, lean el articulete, que es interesante: Cisma blanco, cisma rojo

Desde esas consideraciones, al final, el cisma tan temido, se reconoce como un cisma efectivo, una situación que fuerza a la Iglesia.

Obviamente, el quid de la cuestión, sobre lo que diferimos con el articulete del jesuita, es la resolución que esperamos (o tememos) del Sínodo: ¿Al final, la doctrina se mantendrá católica o contemporizará con la masa social?

O algo que aun se teme más: ¿Será PP Franciscus quien resuelva...motu proprio?

Oremus!

+T.

martes, 20 de enero de 2015

'Para ser buenos católicos no hay que ser como conejos' ; Franciscus, ipse, dixit


Lo comentamos con disgusto en Ex Orbe al poco de la inolvidable elección, y desde entonces ha habido que repetirlo casi cada mes, por alguna indiscreta, importuna y/o desafortunada expresión de PP Franciscus: El Papa no puede hablar así.

El Papa no trasluce, en absoluto, un nivel cultural/intelectual como el que sería esperable. Que en el siglo XXI un cardenal no sepa hablar con soltura en inglés debería ser suficiente motivo para no estar en la lista de los papables. Las escenas de Ceilán y Filipinas han rozado el bochorno, con el Papa predicando con un traductor al lado. Su predicación es torpe, de muy poca calidad. Hasta el español que habla es pobrísimo, sembrado de modismos argentinos, muy mal pronunciado y lamentablemente versionado al italiano. Continuamente da sensación de improvisación, de que sus homilías y discursos son una sarta de ocurrencias mechando un texto o un guión apenas esbozado.

No sé decir de quién sería la peregrina idea de poner al Papa a dialogar con los periodistas durante los vuelos de ida o vuelta, cuando viaja. Si tal anómala forma de comunicación ya causó al muy prudente, comedido y discreto Benedictus XVI un par de disgustos y provocó sendas equívocas tandas de dimes y diretes papal-periodísticos, es obvio que al improvisador incontenible siempre a-protocolario PP Franciscus semejante medio puede convertírsele en un peligroso instrumento. Con eso no se bromea. Alguien se lo debería decir. Alquien se lo debería recordar. Alguien debería repetírselo cuantas veces haga falta. Muchas veces. Todos los días varias veces. Como el 70 veces 7 petrino, amoldado ad casum.

Digo todo esto por lo que ha dicho en el avión de vuelta de las Filipinas, algo inaudito, grosero, impropio, hiriente:

Algunos creen que para ser buenos católicos debemos ser como conejos

Ha dicho más. Incluso insinuando algo que él sabrá qué, que yo no quiero saber. También ha pedido disculpas por lo que iba a decir, y que no se le interprete mal y que tal y tal y tal...Pero lo que ha dicho, lo ha dicho.

Tiene a su favor que las mamás conejas católicas y los papás conejo-católicos del Opus Dei, de Comunidades Neocatecumenales y de los mejores sectores católicos se callarán y no reclamarán. Incluso reaccionarán rezando más por él, por el Papa que les ha llamado 'conejos': Matrimonios y familias de conejos. Y que no son buenos católicos por haber engendrado hijos, los hijos que - Ecclesia semper dixit - son una bendición de Dios.

Siento vergüenza, vergüenza sacerdotal. Y pena, porque soy hijo de Padres que quisieron tener muchos hijos, cinco al fin, con mucho sufrimiento, pero mis padres engendraron nueve, entre vivos y malogrados, todos queridos, amados todos, llorados también.

Quiero bendecir y encomiendo a las familias, matrimonios, padres e hijos que sentirán las hirientes palabras de PP Franciscus. Les digo que no son ellos los equivocados.

No se lo merecen. No se merecen un Papa que hable así de ellos.

No nos merecemos un Papa que nos hable así.


+T.

martes, 14 de octubre de 2014

Sínodoma y Gomorra

 
Por las ventanas abiertas del aula sinodal se ha colado la fantasmal corriente aggiornante del espectro conciliar V2º. El tal viento ha perturbado tanto, que algunos se ven a ellos mismos protagonizando un remake del concilio y otros más deliran y ven a Ottaviani cuando miran a Müller.

Que recuerden con temor y temblor al venerable Ottaviani da idea de la edad de los afectados, del look vaticanosecundista que endosan y de la resaca crónica que la borrachera conciliar les ha dejado. Pero ellos, los sinodales resfriados que estornudan y moquean polvos y lodos de los '60, no quieren que les vean viejos reumáticos con artrosis post-conciliar, sino interlocutores en onda con el mundo moderno. El mundo es su fascinación. Practican una contra-ascética pervirtiendo el clásico de contemptu mundi y volviéndolo un abrazo estrecho (caricias, roces y tocamientos) con el mundo, su mundo, este mundo.

Por eso contemporizan globalmente y asimilan todo-todito-todo, las fornicaciones, los concubinatos, las aberraciones nefandas...Todo. En un incongruente discurso, culmen de la hipocresía de todos los tiempos, dicen que guardan la doctrina y practican la misericordia, como si dijeran que salvan al becerro y hacen barbacoa con su carne, todo a la vez.

El resumen de lo expuesto y discutido horripila el vello de la piel católica (de quien la conserve). Lo que ya se veía venir es lo que ha llegado, lo que Kasper adelantó. Una primavera, dicen. Una terrible tormenta de primavera, digo, con rayos, truenos y granizo.

De la ya escandalosamente famosa Relatio post disceptationem, este sería el equívoco enunciado matriz:

11. (...) Es necesario aceptar a las personas con su existencia concreta, saber sostener la búsqueda, alentar el deseo de Dios y la voluntad de sentirse plenamente parte de la Iglesia, incluso de quien ha experimentado el fracaso o se encuentra en las situaciones más desesperadas. Esto exige que la doctrina de la fe, que siempre se debe hacer conocer en sus contenidos fundamentales, vaya propuesta junto a la misericordia.


Esta la artimañosa tesis hermenéutico-argumental:


17. En consideración del principio de gradualidad en el plan salvífico divino, nos preguntamos ¿Qué posibilidades tienen los cónyuges que viven el fracaso de su matrimonio? o ¿Cómo es posible ofrecerles a ellos la ayuda de Cristo por medio del ministerio de la Iglesia? A este propósito, una significativa clave hermenéutica proviene de las enseñanzas del Concilio Vaticano II, el cual, mientras afirma que "la única Iglesia de Cristo subsiste en la Iglesia católica", también reconoce que "fuera de su organismo se encuentran diversos elementos de santificación y de verdad, que, perteneciendo propiamente por don de Dios a la Iglesia de Cristo, impulsan hacia la unidad católica" (Lumen Gentium, 8).

18. Bajo esta luz, son sobre todo reafirmados los valores y la consistencia propia del matrimonio natural. Algunos se preguntan si es posible que la plenitud sacramental del matrimonio no excluya la posibilidad de reconocer elementos positivos también en las formas imperfectas que se encuentran fuera de tal realidad nupcial, a ella de todos modos ordenada. La doctrina de los grados de comunión, formulada por el Concilio Vaticano II, confirma la visión de un modo articulado de participar en el Mysterium Ecclesiae por parte de los bautizados.

19. En la misma perspectiva, que podríamos llamar inclusiva, el Concilio también abre el horizonte en el cual se aprecian los elementos positivos presentes en las otras religiones (cf. Nostra Aetate, 2) y culturas, no obstante sus límites y sus insuficiencias (cf. Redemptoris Missio, 55). De la mirada dirigida a la sabiduría humana presente en ella, de hecho, la Iglesia comprende como la familia viene considerada universalmente una forma necesaria y fecunda de convivencia humana. En este sentido, el orden de la creación, en el cual planta sus raíces la visión cristiana de la familia, se despliega a nivel histórico, en las diversas expresiones culturales y geográficas.

20. Se hace por lo tanto necesario un discernimiento espiritual, acerca de las convivencias y de los matrimonios civiles y los divorciados vueltos a casar, compete a la Iglesia reconocer estas semillas del Verbo dispersas más allá de sus confines visibles y sacramentales. Siguiendo la amplia mirada de Cristo, cuya luz ilumina a todo hombre (cf. Gv 1,9; cf. Gaudium et Spes, 22), la Iglesia se dirige con respeto a aquellos que participan en su vida de modo incompleto e imperfecto, apreciando más los valores positivos que custodian, en vez de los límites y las faltas


Este el golpe aberrante:


50. Las personas homosexuales tienen dones y cualidades para ofrecer a la comunidad cristiana: ¿estamos en grado de recibir a estas personas, garantizándoles un espacio de fraternidad en nuestras comunidades? A menudo desean encontrar una Iglesia que sea casa acogedora para ellos. ¿Nuestras comunidades están en grado de serlo, aceptando y evaluando su orientación sexual, sin comprometer la doctrina católica sobre la familia y el matrimonio?

51. La cuestión homosexual nos interpela a una reflexión seria sobre cómo elaborar caminos realísticos de crecimiento afectivo y de madurez humana y evangélica integrando la dimensión sexual: por lo tanto se presenta como un importante desafío educativo (...)

52. Sin negar las problemáticas morales relacionadas con las uniones homosexuales, se toma en consideración que hay casos en que el apoyo mutuo, hasta el sacrificio, constituye un valioso soporte para la vida de las parejas. Además, la Iglesia tiene atención especial hacia los niños que viven con parejas del mismo sexo, reiterando que en primer lugar se deben poner siempre las exigencias y derechos de los pequeños


Si ironizamos diciendo que es el Sínodoma y Gomorra, es porque huele, suena y parece eso. Si no todo, sí bastante.

Aun así, no desesperemos. Como sólo se trata de un borrador (manipulado) y sólo un ensayo (bajo el espectro embriagador del sublimado V2º combinado con fashion-mundum-fascination), todavía nos queda el recurso de la oración para que la tentativa falle y vaya al cesto de la basura (pues hogueras ya no hay).

Oremus, ergo, pro conversione Sínodomae et Gomorrae, fratres.


+T.

jueves, 9 de octubre de 2014

El Sínodo aberrante ???

 
El otro día, cuando un papá y una mamá contaban entusiasmados y enternecidos la entrañable acogida hogareña de su nene gay y su noviete, la asamblea sinodal se puso en pie y les aplaudió con fervor. Increíble, pero pasó.

Ahora el síndrome filo-homosex-familiar sube un nivel (o varios) y ha sido un cardenal, el brasileño Assis, obispo de Aparecida, quien destapa su proclividad y reclama que la Iglesia sea la casa paterna también para las parejas gays.

Es muy tremendo lo que voy a decir, pero el Emmº y Revmº Assis quiere, ni más ni menos, que la Iglesia sea Sodoma: Sodoma, la ciudad vecina de Gomorra, donde habitaban y vivían aquellos legendarios sodomitas y gomorritas. Huelga contar cómo acaba el relato del Génesis (Gn 18,16-19,29) que cuenta aquello, con el prólogo de la bella escena del regateo de Abraham con el Señor, rebajando la cuenta castigadora hasta los 10 justos sodomitas, que no se hallaron ni siquiera esos diez. En Sodoma no había ni diez sodomitas decentes.

La pregunta (retórica) a propósito del Sínodo y sus desviaciones no es si podrá jamás haber diez sodomitas justos. La pregunta es si caben en la Iglesia con todos los parabienes, como pide el purpurado brasileñí. ¿Cabrían?

Respondo: Como pecadores, sí; como justos, sólo si dejan su pecado, que no sólo es no practicar sodomías, sino no reconocerse en la tal condición y desprenderse, externa e internamente, de la categoría. Si no, si persistieran en la práctica nefanda y/o mantuvieran el gay pride, su lugar en la Iglesia es la lista de los pecadores, con las condiciones y privaciones anejas a su estado y su pecado.

Resulta repugnante que un cardenal confunda misericordia con tragaderas. El Hijo Pródigo, cuando volvió a la casa paterna, no se llevó a las putas ni a los cerdos. Se le admitió porque llegó arrepentido (con atrición, por lo menos).

Confundir a la Iglesia con Sodoma y Gomorra es muy grave. Pero en esas estamos. A eso hemos llegado.

Por lo demás, todo normal. Si en siglo IX hubo un Concilio Cadavérico, que en el XXI pueda haber un Sínodo Aberrante entra dentro de nuestra normalidad histórica. Nihil novum sub sole.

Ya vendrán tiempos mejores y correctores.

Te rogamus, audi nos !!!


+T.

miércoles, 8 de octubre de 2014

El que hacía falta, Nicolás

 
Nicolás, el prepósito de la degenerada y degenerante Societas I. ha dicho una de esas cosas que dicen los perturbadores cumpliendo su oficio, una de esas cosas que escandalizan y que merecen piedra de molino al cuello:

«Puede haber más amor cristiano en una unión irregular que en una pareja casada por la Iglesia»

Eso ha dicho Nicolás (con la sombra de Martini revoloteándole por encima de la coronilla).

Siendo Nicolás el jesuita cabeza de la jesuitez, lleva en sus genes jesuíticos aquel perverso equívoco que afloró ya en Ricci y remató en de Melo, esa especie de pancristismo indiferentista que ve asimilable a Confucio, compatible a Brahma y cotangente al Shinto. Todo es digerible, traducible, intercambiable (siendo Cristo el sustituible/transferible).

Por eso pronuncia esa sentencia escandalizante que lleva implícita su lógica premisa: Al decir que en una unión pecaminosa puede haber virtud cristiana, dice también que en el Sacramento del Matrimonio podría no haber gracia. Ergo Nicolás está diciendo que quizá sea mejor un estado de pecado que una vida en gracia. Ergo ¿para qué sirve el Sacramento, si el fornicar de los enamorados es virtud?

Se permite Nicolás bromear recordando los problemas de San Ignacio con la Inquisición, como si él (o quizá estuviera pensando en otro más conspícuo) se equiparara en la actualidad, verbis operibusque, con el Santo de Loyola.



Cuando el otro dia PP Franciscus celebraba los 200 años de la restauración de la Compañía de Jesús, yo me preguntaba si no hubiera sido mejor haberla dejado extinta, tal y como quedó con el Papa Clemente XIV, sin la rehabilitación graciosa de Pio VII. Porque me preguntaba qué pesaba más, si el bien obrado por la Compañía a la Iglesia entre Pio VII y Pio XII o el daño infligido a la Iglesia por los jesuitas desde Juan XXIII al presente PP Franciscus.

Que el Cielo lo juzgue. Pero si al árbol bueno se le reconoce por sus frutos, los frutos del árbol contemporáneo-postconciliar de la S.I. son nocivos sin comparación.

La Iglesia sería hoy mejor sin la Compañía de Arrupe y de Nicolás (y demás).


+T.

martes, 7 de octubre de 2014

El Sínodo de Francisco

 
PP Franciscus ha repetido (se repite mucho) que no se debe criticar, que la crítica hace tanto daño a la Iglesia, que la murmuración intra-eclesial es tan nociva, etc. etc. etc. Sin embargo, él mismo no deja de criticar, lanzar puyas (siempre en la misma dirección) y arremeter contra algún bando bien caracterizado...pero que al final no identifica. PP Franciscus pide claridades que él no da.

Comenzar el Sínodo llamando 'fariseos' a los obispos no es alentador. Cuando en la Misa de apertura del Sínodo PP Franciscus espetó a los cardenales y obispos presentes (concelebrantes y asistentes) que "...(para saciar su avidez de poder y dinero) los malos pastores cargan los hombros de las personas con pesos insoportables que ellos no mueven ni siquiera con un dedo", PP Franciscus estaba perfilando tan peyorativamente a la Jerarquía que cuesta no creer que mantenga un prejuicio muy negativo sobre, por lo menos, una parte notable de los asistentes al Sínodo. Si no, ¿por qué les lanzó esa tremenda crítica?

Ayer Domingo, en la parroquia, predicando la Parábola de los Viñadores Homicidas, comencé explicando lo que el mismo Evangelio deja muy claro al principio: Que el Señor dirigió aquella parábola a los 'principes sacerdotum et seniores populi' (Mt 21,23) y también al final del texto se recalca que "...Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos". (Mt 21,45). ¿Sintieron lo mismo los prelados presentes? Confieso que me parece terrible.

¿De verdad cree PP Franciscus que la Jerarquía es un sanedrín de saduceos y fariseos ávidos de poder y dinero que cargan los hombros de los fieles con pesos insoportables? ¿Se refería...a quién, a qué?

Pensando en la campaña pre-sinodal de Kasper, se podría suponer que PP Franciscus se refería a la onerosa carga espiritual de vetar la Comunión a los divorciados mal-casados. ¿Sería eso?

La Comunión, el Sacramento de la Eucaristía, se implica en el desorden del divorcio y el adulterio de manera - entiendo yo - muy ligera. El Sacramento de la Comunión ha sufrido desde los años '50 una contínua rebaja pastoral-espiritual tan enorme que (es un detalle elocuente) se ha pasado en cincuenta años de la tradicional práctica del ayuno eucarístico desde la noche-víspera de la Comunión al actual ayuno de una quasi-hora que supone, prácticamente, la anulación del ayuno eucarístico con la consiguiente pérdida de conciencia eucarística y del práctico (quasi universal) incumplimiento de las tres cosas necesarias para comulgar bien: 1. Estar en gracia de Dios 2. Guardar el ayuno eucarístico 3. Saber a Quien se recibe

Los numerosísimos comulgantes del catolicismo postconciliar 1. han perdido la conciencia de pecado-gracia, 2. ignoran y no practican el ayuno eucarístico, 3. no tienen recta, formada y devota consciencia de la Presencia.

Como para la eclesiología y teología sacramental del post-concilio la Misa, más que Oblación-Sacrificio-Acción-Comunión, es, sobre todo, sinaxis-reunión-fiesta-asamblea comunitaria, la recepción del Sacramento es, más que nada, un acto comunitario, social. Por eso la insistencia en la admisión-acogida de los excluidos que, por enfatizarse el comunitarismo de la Misa (y los Sacramentos) quedan más señalados como excluidos. Cuando se entiende la Comunión (y la Misa) como un sacramento social, otras consideraciones morales-espirituales quedan minimizadas y relegadas. Exigen desde la perspectiva de la comunidad-comunión la admisión a la eucaristía como expresión comunitarista y superación de disciplinas, penas y exclusiones canónicas.

Si el Sínodo admitiera a los divorciados malcasados a la Comunión, el golpe lesivo, muy grave, sería doble: Al Matrimonio y a la Eucaristía. A los ojos de los fieles, quedarían devaluados los dos Sacramentos; de hecho, sería así. Las consecuencias también serían degenerantes, afectando a la moral familiar, la pastoral sacramental y la doctrina-teología de ambos Sacramentos.,

El timón de la Iglesia está en manos de jerarcas que sintieron la frustración de no ver puesto en práctica el V2º en toda su plenitud, desplegado en todas sus posibilidades y alcances (reales o supuestos), según la variopinta gama de reformas y novedades alentadas por el espectral 'espíritu del concilio'. El estímulo francisquista está removiendo todo aquel mundo.

Hasta dentro de dos semanas no sabremos en queda el Sínodo. Y luego un largo año hasta el otoño del 2015, a la espera del documento final.

Hasta entonces, sin exageradas aprensiones, oremus pro Ecclesia (et trememus etiam).


p.s. Del cartel con la pintura de Marc Chagall sólo me gusta que el novio es macho y la novia hembra.


+T.

viernes, 3 de octubre de 2014

La tendencia del sínodo


De todo lo que llevo leído a propósito del próximo y pre-polemizado Sínodo sobre la Familia, uno de los textos que más me han preocupado es este, del obispo francés, ex-provincial de los dominicos de Francia, Jean Paul Vesco: Pour en finir avec la notion de persistance obstinée dans un état de péché grave (Para hacer desaparecer el concepto de 'persistencia obstinada' en un estado de pecado grave).

En resumen, el obispo dominico postula la distinción entre indisolubilidad y singularidad; valora como un bien la estabilidad familiar de la segunda unión de un divorciado vuelto a casar; pide la superación del concepto de adulterio persistente en estos casos, cuya consideración debería ser otra, de tal forma que no impidiera la práctica sacramental ordinaria. He aquí algunas citas de su artículo:

(...)Esta noción de persistencia obstinada en un grave estado de pecado es, por supuesto, irrelevante para la vida de muchas de las parejas que ponen su corazón para reconstruir día a día un matrimonio verdadero y fructífero. Su vida no tiene mucho que ver con el desorden y la duplicidad de una vida que requiere relación adúltera simultánea con dos personas, que no es su caso.

(...)la posición del magisterio parece injusta, legal en exceso, por lo que hay espacio para la expresión de la misericordia divina. Se sienten excluidos, o peor auto-excluyen de la Iglesia, y muchos de ellos pierden el camino de la fe.

(...)es necesario volver a las fuentes de la indisolubilidad y distinguir entre la singularidad y la indisolubilidad.

(...)Para recibir el sacramento de la reconciliación, y por lo tanto a continuación, tener acceso a la comunión eucarística, los "divorciados vueltos a casar-" se colocan cara una decisión imposible: romper una unión feliz, un matrimonio del que pueden nacer hijos. Esta decisión no puede ser tomada no por falta de coraje o de la falta de fe. Es imposible porque deciden participar en una segunda alianza crearon un segundo enlace del mismo modo indisoluble como la primera.

(...) se asocia con demasiada facilidad la indisolubilidad y la singularidad.

(...) Las viudas que deciden, después de un tiempo, volver a casarse tienen a menudo la experiencia desagradable e inquietante de poder amar a dos personas con un amor diferente, pero total. Ellas descubren que su segundo amor no disolvió al primero, que conserva su lugar con todo su valor único
   (se pretende equiparar la experiencia de las viudas que vuelven a casarse, cuyo primer matrimonio, aun sin existir, propiamente, por la muerte del cónyuge, no pierde su propiedad de indisolubilidad, aunque después de un nuevo matrimonio ya no sea 'singular')


El obispo dominico pone a su artículo este subtítulo: 'Aproximación teológico-legal a la cuestión del acceso de "los divorciados vueltos a casar" a los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía', encuadrando su reflexión en el centro preciso de la polémica sinodal. (Aquí una entrevista al autor, sobre el mismo tema: Une proposition pour sortir de l’impasse sur les divorcés remariés )

Una polémica novedosa en cuanto ninguno de los Sínodos de los Obispos habido hasta ahora estuvo precedido de alguna discusión que los hubiera puesto al nivel de la opinión de los medios, o de la gente de la calle; ni siquiera a las parroquias llegaba apenas el eco efectivo de los temas y trabajos sinodales, salvo la habitual comunicación de las noticias religiosas o el interés particular de algunos expertos, sacerdotes o teólogos. No recuerdo ningún sínodo que haya sido debatido en la prensa antes de su celebración. Pero en este caso, los documentos de trabajo se difundieron junto con las encuestas consultivas que se enviaron a los obispos y que en muchos casos llegaron a estudiarse y responderse en las parroquias y otros ámbitos eclesiales ajenos ordinariamente al proceso de preparación del trabajo sinodal. Lo más sorprendente es que se entendió que todo ello se había hecho intencionadamente, como una puesta en práctica del 'hacer lio', la sorprendente propuesta/proclama del nuevo estilo francisquista.

El tema del Sínodo interesa socialmente por referirse a la situación de numerosas familias católicas rotas por el divorcio y recompuestas desordenadamente, al margen de la ley eclesial, moral y canónica. Sin conocer estadísticas, me consta la extensión de la problemática, el desorden existe, sin que la Iglesia sepa, de hecho, cuántos divorciados se acercan a los Sacramentos y practiquen irregularmente, ocasional o habitualmente, sin una conciencia debidamente formada sobre la irregularidad canónica/moral de sus actos. Ítem más: En el ámbito familiar (de familias católicas practicantes) es rarísimo que los padres (o los familiares directos) censuren o adviertan a sus hijos (o hermanos, parientes etc.) divorciados cuando incurren en estos actos, obviando la prohibición eclesiástica por suponerla caduca o que no afecta al caso de su familia o allegado.

De toda la polémica suscitada en estos últimos meses, sobresale el frente que postula la necesidad de nuevas normas que regulen el acceso a los Sacramentos de los divorciados. El problema pastoral es importante porque afecta a tres Sacramentos: Eucaristía, Penitencia y Matrimonio. Lo que se discuta y elabore en el aula sinodal repercutirá en la pastoral de la administración de estos Sacramentos (¿afectando también a su doctrina?). Lo preocupante es que, según parece, se tiene ya decidido optar por una mitigación de la actual disciplina que no permite el acceso de los fieles divorciados y vueltos a unir irregularmente, fuera de la Iglesia. El Cardenal W. Kasper, desde el curso pasado, se ha constituido en el paladín de esta causa, dejando entender incluso que su propuesta ha sido previamente concertada con PP Franciscus, quien sería el verdadero promotor de la iniciativa reformista.

Es aventurado concluir anticipadamente cuales serán las consecuencias del Sínodo, pero no es temerario intuir que ya está marcado por una muy determinada tendencia, la misma que Kasper se ha encargado de exponer y alentar durante todos estos meses, con extenso eco en los medios.

De los 191 asistentes al Sínodo, 162 son ex officio (presidentes de conferencias episcopales, prefectos de dicasterios romanos, prelados miembros del Consejo del Sínodo, y sinodales de Patriarcados Orientales católicos), 3 ex electione (superiores mayores de órdenes y congregaciones religiosas) y 26 ex nominatione pontificia, electos directamente por el Papa. Por su procedencia, 78 son europeos, 42 africanos, 38 americanos, 29 asiáticos y 4 de Oceania.

¿Cuáles serán sus puntos de vista, criterios, propuestas? ¿Qué voces serán las más escuchadas, las más prestigiosas, quienes hablarán con más autoridad?

Obviamente, las sociedades que más han sentido el impacto de la modernidad son las más afectadas por la descomposición del matrimonio católico y la desestructuración del modelo tradicional familiar, Europa y Norteamérica, principalmente. Pero también Iberoamérica, el gran continente católico, siente gravemente la crisis del matrimonio católico y la familia, y lo mismo, con sus peculiaridades socio-culturales, las emergentes y prolíficas iglesias africanas.



El documento del obispo dominico Jean Paul Vesco con el que he empezado este articulete, reflexiona desde los supuestos socio-pastorales que, previsiblemente, serán los mismos que afloren en el aula sinodal. Lo preocupante no son los hechos, sino su interpretación y las propuestas que se articulen como remedio o solución. En la exposición del obispo francés se llega a plantear, de hecho, una nueva visión del matrimonio como estado y de su ruptura (en caso de divorcio y nueva unión de unos de los cónyuges divorciados con otra persona) como generadora no ya de un adulterio consumado y persistente que impide el acceso a los Sacramentos, sino de otro nuevo estado matrimonial, distinto y merecedor de valoración y atención pastoral. Al fin, se elabora una nueva doctrina sobre el Sacramento, bajo la hipócrita salvedad de no atentar contra la indisolubilidad del matrimonio sacramental, cuya propiedad se mantiene indiscutida en cuanto tal, pero reconociendo el 'bien conyugal' de la nueva unión extra-canónica y reclamando para ella una atención pastoral reconciliadora, sin enjuiciarla como estado (persistente) de pecado (adulterio).

Concluyendo: El peligro de la propuesta/tesis de Kasper & cía es que, de ser reconocida y aprobada, la admisión pastoral de los divorciados re-casados se traducirá, más pronto o más tarde, en una nueva doctrina sobre el matrimonio sacramental y sus propiedades.

Esta mañana, hace un par de horas, el Cardenal Baldisseri hacía ante los medios una breve presentación del Sínodo.

También se ha abierto una web especial, con información, resúmenes, reportajes, etc.

A pocas horas de su inauguración, in Communio Sanctorum, oremus!


p.s. Otro tema importante latente en el Sínodo y que podría dar una sorpresa: Un replanteamiento de la práctica anticonceptiva. Lean este articulete, para que se hagan idea del ambiente: The Synod and birth control


+T.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

El pperío abortista & cía



No creo que exista el votante ppero que haya votado al PP por motivos pro-vida. Sería imbécil. Al PP se le vota por no votar al Psoe. Lo del PP contra-abortista ha sido la coartada para justificar la hipocresía del voto ppero. Quien se sienta engañado miente, porque se ha dejado engañar (o es un votante de voto inmovilista circa octogenario-nonagenario).

En España, el llamado 'voto católico' depende mucho (mucho!) del Opus Dei y sus grandes círculos de influencia; ídem (con menos extensión) los neocatecumenales y otras cuantas logias católicas. El día que movilicen el voto contra el PP, se acabó el pperío. Pero ninguna de esas formaciones catoliconas (aunque cada vez menos católicas, obviamente) están por la labor: El PP satisface otros intereses y no dejarán de apoyarle por algo tan socialmente tolerado (entre los mismos 'católicos sociológicos') como el aborto libre. El aborto es un tema-asunto que mueve a indiferencia, se reconozca o no.

¿Surgirá un 'Podemos-Católico' que le quite cuerpo social al PP? No, por el momento.

Desde luego, ningún partido (o coalición) en ciernes puede pretender captar votantes con el único programa de aborto-no. Sería, efectivamente, tan insuficiente como ridículamente iluso.

Fastidia (y humilla) reconocer todo esto, pero es lo que hay y lo que la mayoría (también la 'mayoría católica' (que es minoría social)) quiere que haya (o permite que haya).

¿Alguna solución? Ninguna. Salvo que surja una revolución moral que - por ejemplo - empiece por reclamar tribunal y pena para las abortadoras, también (si se tienen) esposas, hijas, nietas, hermanas, amigas, comadres, vecinas y demás implicadas (si estuvieran).

¿A que no? ¿A que nadie sería tan coherentemente/tremendistamente valiente?

Pues por eso agachemos las orejas, recojamos pudorosos el rabo entre las patas y roguemos tiempos mejores que estos, con más virtud. Es decir, con más fe, que es lo primero que se perdió, y por eso vino todo lo demás.

p.s. De obisperíos, notas de la CE y orientaciones político-jerárquicas, mejor no hablar (y bajo el espectro francisquista, mucho menos).


+T.

jueves, 26 de junio de 2014

Desorientaciones magisteriales(?). El instrumentum terroris del Sínodo de la Familia




Cada vez que se avanza algún pormenor del próximo Sínodo sobre la Familia, crecen las aprensiones entre los católicos conscientes, ya alertados (alarmados!) por la labor pre-sinodal de Kasper y su lobby. La presentación del instrumentum laboris sinodal, confirma nuestros nefastos augurios, adelantándonos que todo lo que sea que vaya a ser el primer sínodo francisquista, ya está fraguado, listo solamente para la presentación, formal discusión, aprobación y publicación.

Aunque se diga que insista en negarlo y nos lo pinten del color del arcoíris (para que cada cual escoja el color de su cristal visor), lo que postula Kasper, ya está concedido. Se disimulará con tecnicismos canonicistas-pastoralistas, pero se concederá y articulará una praxis sacramental permisiva (excusativa?) para los incursos en desórdenes matrimoniales post-divorcio.

Los sínodos (el Sínodo de los Obispos) se concibieron, en cierto sentido, como una prolongación del Concilio, un ejercicio de la colegialidad y una actualización revisada de las directrices del Vaticano IIº. La sintonía conciliar-sinodal es tanta, que hasta repiten idénticas formulaciones: Dicen a propósito del instrumentum laboris (y el documento sinodal posterior, claro) que "se trata de un documento pastoral, no doctrinal; no se cambian las ideas, sino la manera de afrontar las situaciones delicadas". Se mantiene aquella equívoca anfibología que denunciaba el maestro Romano Amerio. Por ejemplo, sobre el gravísimo tema de la homosexualidad se dice (y se des-dice) esto:
"...No existe fundamento alguno para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia. No obstante, los hombres y las mujeres con tendencias homosexuales deben ser acogidos con respeto, compasión, delicadeza. Se evitará respecto a ellos todo signo de discriminación injusta..."

El esquema táctico es el ya archi-manido enunciado que condena en la primera parte y aprueba/concede en la segunda, un ejercicio de exquisita perfidia retórica que se consagró, passim, en quasi todos los documentos conciliares vaticanosecundistas.

Obsérvese, por otra parte, que la cita del instrumentum laboris sigue la línea que quedó fijada en el Catecismo de la Iglesia Católica: En los puntos tocantes al pecado contra sextum, la práctica homosexual no figura en la enumeración de los pecados titulados como 'ofensa de la castidad' (lujuria, masturbación, fornicación, pornografía, prostitución y violación), sino que aparece bajo un epígrafe distinto titulado 'Castidad y homosexualidad', otro ejemplo de la equivocidad textual a la que aludí más arriba: Un primer párrafo recoge la condena constatable en citas de la Sagrada Escritura, considerándolos pecados contra-natura, para, seguidamente, declarar:

"Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición."

cfr. C.I.C. nn. 2351-2356 y 2357-2359

El instrumentum laboris del sínodo se expresa con las mismas palabras que el Catecismo: " ...los hombres y las mujeres con tendencias homosexuales deben ser acogidos con respeto, compasión, delicadeza. Se evitará respecto a ellos todo signo de discriminacion injusta".

El trabajo (la sensible apertura a los afectados) ya ocurrió en tiempos del Santo Wojtyla. Ahora, los hombres de PP Franciscus, sólo avanzan un paso más, otro nuevo jalón. Lo que pueda seguir es tan dantesco como se atreva uno a imaginar.

No me explico, sin embargo, cómo teniendo a toda la opinión a su favor, todos rendidos y entusiasmados, el mundo entero vitoreando y aplaudiendo, cómo no se atreven a, simple y llanamente, sancionar la caducidad de la Humanae Vitae, la Familiaris Consortio, la moral de Patriarcas, Profetas y Apóstoles, incluso proclamar out a la Sagrada Familia de Nazareth, mal-ejemplo, impolítcamente incorrecto, de no-modelo familiar.

Sería más breve y todos lo entenderían mejor (y aplaudirían más).

Aunque ya sabemos que es parte del juego el que no se enteren y sigan aplaudiendo, fascinados, mientras se acelera la ruína.

Tu autem, Domine, miserere.


+T.

jueves, 24 de abril de 2014

Francisqueos


Después de estar toda la mañana viendo passim la noticia de la doña argentina malcasada telefoneada por PP Franciscus, al fin, por la noche, me encuentro también con la noticia en Zenith: Francisco invita a volver a la Iglesia a una casada con un divorciado.

Si leen Uds. la noticia, tendrán la sensación de estar leyendo la crónica recortada-interpolada de un reality show, con dimes y diretes y fuentes cruzadas. Lo repugnante es el hecho (de fondo) tratado de esa forma (informal). Pero semejante fulaneo es el tipo de presentación que merece tal enredo. Al fin, la historieta con su presentación, nudo y desenlace, parece una escena de tele-comedia con punto religioso, desorden moral-familiar, y marco melodramático (sin excluir comicidad).

Lo grave es toparse (de nuevo) con la realidad: Que desde que comenzó todo, todo lo de PP Francisco es así. Lamentablemente.

Si la noticia según la (oficiosa) agencia Zenith suena así, huele a eso, y parece ser aquello, es porque padecemos una 'comunicación francisquista' que es así, se manifiesta (continuamente) así y se expresa y difunde (congruentemente) así. No es absurdo, tiene su lógica, su coherencia interna, circunscrita en el mismo estilo del autor/inspirador; su idiosincrasia, digamos..

Por lo que se viene a concluir que nada, entonces, es casual, ni improvisado, ni espontáneo, sino que todo está pensado, premeditado, intencionado. Y ahí quedó, en el aire, como una emisión más de ondas francisquistas, difundiéndose por el éter de los medios de comunicación global, todo el mundo enterándose, comentando, opinando...y haciendo lio. El lio es un medio pastoral nuevangelizador netamente francisquista, ya se sabe.

En una (otra) entrevista a Monseñor Ganswëin (aquí en original alemán / aquí una traducción al español), parece latir un sordo descontento, una decepción no confesada, contenida, cortésmente disimulada, en este servicial prelado sujeto a dos fidelidades tan difícilmente gestionables con sinceridad integral. No se puede servir a dos amos, dixit Dominus, y se nota en las suavemente chirriantes respuestas de Don Georg.

Todo lo contrario de la manifiesta destemplanza del meso-americano mega-prelado de Tegucigalpa, el (según algunos) vocero de PP Franciscus, que va derramando lisuras, como la flor de la canela: 'Francisco, que intenta construir de un modo nuevo la Iglesia, encuentra oposición en la Curia Vaticana'  es el titular con el presentan algunos medios las declaraciones de Maradiaga (aquí en inglés / aquí en español).

Mis contertulios saben que en este actualísimo (y polémico) caso de los desórdenes familiares católicos mantengo criterios de reserva y circunspección, con propensión a la mitigación como tendencia para el caso particular y mantenimiento de la disciplina según la praxis moral-pastoral (previa sólida doctrina) tradicional. Por eso me resulta más chocante esta in-formalidad sesgada, esta manera (digamos transversal?) de tratar el caso y publicarlo. Si me explico.

El horizonte próximo de todo esto es, claro está, el Sínodo de la Familia. El más lontano, ¿chí lo sá?

¿Quién sabe a dónde apunta la intención de PP Franciscus cum sociis fatigarum eius?


+T.

lunes, 3 de marzo de 2014

Carnaval Romano

La primera vez que estuve en Venezia hice profesión de veneziano adoptivo, sin intermediarios, en ceremonia privada, ante el altar de Santa Maria Gloriosa dei Frari. Lo único que no me gustó de Venezia fueron las máscaras, unas máscaras amariconadas que vendían por todos sitios. Me dijeron que en Venecia, como en Cádiz o en Rio, todo el año es carnaval.

El carnaval romano no existe. Desapareció con la Roma decimonónica, probablemente, entre Porta Pia y el balcón del Duce en Piazza Venezia. Si existiera hoy, sería una orgía monopolizada por la trupe del arcobaleno y miserias de esas. Si existe (yo nunca lo vi), seguro que habrá más de un clérigo carnavaleando con máscaras de aquellas que venden en Venezia.

A pesar de la modernidad, hay momentos que recuerdan aquellos antiguos tiempos de la Roma Sacra, cuando a un Papa austero y ascético le sucedía un Papa humanista y mecenas, renacentista, o barroco, o filo-ilustrado. En tiempos (¿cuánto hace?...parece que pasó un siglo) del Papa Ratzinger la clerigalla gomorritana parece que se contuvo, velis nolis, por fuerza mayor. Pero ahora, con el nuevo Obispo de Roma que vino del otro mundo, el nuevo mundo, el mundo romano vaticano danza al ritmo del carnaval de Rio, donde todo el mundo vio a los obispos del mundo entero bailando en la playa a ritmo de carnaval. Con más razón ahora, que es tiempo de carnavalear, seguro que muchos monseñores danzan al son de una tammurriata con máscaras venecianas. ¿Y quién es nadie para juzgarles? (sicut dixit, justo en el avión de vuelta de Rio, donde aquel carnaval).

Pero, cuando he visto las máscaras más llamativas del carnaval romano de este año, más que decir que todo el año es carnaval, yo diría, mejor, que en Roma todo el carnaval es concilio, todo el año es concilio, todo se ha vuelto concilio. Y es carnaval.

Quiero decir (y no pretendo que se me entienda) que Kasper se ha puesto la máscara de Kasper. No ha querido máscaras del Lido, sino la suya, la misma del concilio que fue, pero con todos lo años que hace ya del concilio, que nunca, de verdad, se ha ido. Kasper lo sabe, porque es de los mantenedores del perpetumm móbile concilarista, un guerrillero vaticanosecundista que no ha entregado las armas, y sigue. Por eso su careta es la de Kasper, mismamente, en una redundancia de sí mismo y su causa.


Cuando sale a las calles, en Piazza, Kasper enmascarado de Kasper interpreta su pantomima pastoral, muy bien ensayada. Los otros del caranaval, los que bailaron en Rio, aplauden y ríen y aprueban y dicen que sí porque han almorzado en Santa Marta y en la sobremesa, entre el austero minestrone, dopo la pasta y el osobucco, en el postre, con el café, todo barato, se han aprendido los nuevos verbos y ya saben conjugar el misericordiear y otros neologismos. Prodigios de glosolalia,

Es carnaval, pleno y constante carnaval. Ya pasó la época en que nos consolábamos de los desmanes del tiempo de Pablo VI apostillando que publicó la Humanae Vitae. Tampoco estamos ya en los días de Juan Pablo 2º, cuando a las quejas por los excesos juanpablistas alegábamos enrocándonos con la Familiaris Consortio y el Instituto para la Familia que fundó. Ya no. Ahora es carnaval y la máscara de Kasper baila el vals del perpetuum aggiornamento ý tocan la melodía del espíritu vaticanosegundero, esa copla que vuelve, que ha vuelto como una conga de Jalisco que serpentea con todos bailando detrás, los bailarines de Rio y todos, todos, todos bailan.

Como en un cuadro de máscaras de Solana, resulta patético ver al Kasper octogenario sonreir enseñando los dientes de viejo, rejuvenecido porque cincuenta años después está ganando una batalla pendiente que hace 50 años no ganaron los suyos.

Parece cosa de excesos de carnaval. Lo malo es que no es no es una carnavalada, sino que es la realidad y está pasando.

O dígase, si se prefiere, que ese carnaval es - ¡¡ay!! -  la verdad.

+T.

miércoles, 26 de febrero de 2014

La carta rogativa





Primeramente, pienso que se está anticipando indiscretamente el Sínodo de la Familia. Segundo, intuyo que pudiera ser que la divulgación fuera muy intencionada. Tercero, temo que el Sínodo ya esté listo y consumado, a falta, solamente, de la puesta en escena final.

La puesta en escena será juanpablista (por la estructura) y francisquista (por el 'estilo' y el protagonista principal). Nihil novum. Lo nuevo será lo que tengan pensado hacer respecto a la pastoral matrimonial, algo tan delicado.

Como cualquier cura, sé muy bien la crisis que el mundo moderno ha supuesto para la familia cristiana. También 'pastoreo' con los muy frecuentes náufragos, y sé cuántos restos de naufragios andan flotando en superficie (como presiento los que no se ven porque están en el fondo, siempre a pique de emerger). No solamente sé estas cosas sino que las trato, unas mejor que otras, por circunstancias y por personas. Hasta tengo encomendado, desde hace bastantes años, un excepcional caso, fruto de una excepcional situación. Todo ello me obliga a practicar una comprensión pastoral muy personalizada y a mantener una predicación de doctrina muy clara y sin ambages.

Conozco las excepciones, pero no puedo reconocer que todo lo que se está preparando sea una simple ambientación para, finalmente, rebajar la doctrina y la moral conyugal-familiar con la excusa del bien pastoral.

Si PP Franciscus pide oraciones, rezaré. Pero no por lo que tengan en mente hacer (o deshacer), sino para que en el Sínodo se vele por la santidad de la familia y se estimule la santificación de los matrimonios cristianos.

Por las rebajas, no rezaré.

Y ya veremos qué pasa en el Sínodo, durante y después. Si habrá fractura, o no.

Ahora estamos, todavía, en el antes de.

Oremus

+T.

jueves, 7 de noviembre de 2013

La encuesta


Roma siempre consulta y pregunta. Esta tarde recordaba en una conversación las grandes consultas al Episcopado Católico antes del Vaticano I, y también cuando la proclamación del Dogma de la Asunción, por Pio XII (Encíclica Deiparae Virginis Mariae, 1 de mayo de 1946). De un modo u otro, con más o menos solemnidad, Roma siempre pregunta. Sin que preguntar/consultar signifique que el Magisterio Pontificio dependa del consenso o el Papa esté sujeto a la aprobación de la mayoría del Colegio Episcopal. Pero la Santa Sede escucha, tiene en cuenta, recoge pareceres. Así, cada vez que ha habido una asamblea general, ordinaria o extraordinaria, temática o regional, del Sínodo de los Obispos, previamente se remiten a las conferencias episcopales, provincias eclesiásticas, diócesis, órdenes y congregaciones, organismos eclesiásticos interesados y/o convocados etc. una muy cuidada documentación conteniendo/solicitando datos, consultas, evaluaciones, propuestas, estadísticas etc. Es la manera oficial de proceder en estos casos.

La publicación del Documento Preparatorio de la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos (de contenido temático, sobre 'Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización') ha suscitado una inaudita expectación, siendo, en cuanto tal documento de convocación y consulta, algo normal y corriente, lo acostumbrado con motivo de estas asambleas sinodales. Lo novedoso es que, ya desde estos prolegómenos, el sínodo se gesta con impronta francisquista: Sensacionalismo, publicidad, discusión, declaraciones, desmentidos; todo eso que desde el pasado mes de Marzo se ha convertido en nuestro caldo cotidiano, el caldero donde bulle la actualidad oficial u oficiosa del Vaticano de PP Franciscus.

Del cuestionario me han llamado la atención especialmente las preguntas sobre la ley natural:

" a) ¿Qué lugar ocupa el concepto de ley natural en la cultura civil, tanto a nivel institucional, educativo y académico, como a nivel popular? ¿Qué visiones antropológicas se dan por sobrentendidas en el debate sobre el fundamento natural de la familia?

b) ¿Es comúnmente aceptado, en cuanto tal, el concepto de ley natural en relación a la unión entre el hombre y la mujer, de parte de los bautizados en general?

c) ¿Cómo es contestada, en la práctica y en la teoría, la ley natural en lo que respecta a la unión entre el hombre y la mujer en vista de la formación de una familia? ¿Cómo es propuesta y profundizada en los organismos civiles y eclesiales?"

Me han sorprendido porque, durante estos 50 años postconciliares, los moralistas (modernistas) católicos han bombardeado hasta casi erradicarlo el concepto de 'ley natural', sacrificado en el ara del relativismo antropológico-étnico-cultural. Los autores del cuestionario deben saberlo: No hay seminario ni centro académico eclesiástico católico que no haya sido testigo de la demolición del iusnaturalismo. Y los (pocos) que han mantenido y enseñado los postulados de la ley natural son testigos de esto. En cierto sentido, Juan Pablo II fue paladín de esta causa quasi perdida, con referencias e insistencias que se pueden rastrear en su abundante magisterio. Aunque en los seminarios y universidades católicas el tema en cuestión, si se enseñaba, se presentaba como polémica superada y/o sujeta a revisión, replanteamiento y reformulación.

Por eso las cuestiones del cuestionario me suenan irónicas, como si quisieran dejar en evidencia una obsolescencia.

Del resto de las preguntas, no diré nada. Sólo que me parecen la proclama de muerte y sepultura de la Humanae Vitae, por lo mismo, también con esa intención de evidenciar lo que nadie asume, ni obedece ni practica. O lo que todo el mundo acepta, admite, consiente, aprueba, comparte y tolera. Duro, crudo, acre, pero real como la vida misma.

Aquí mismo, en ExOrbe, he comentado más de una vez esa constante tendencia de la moral católica de estos últimos siglos: Al final, se termina aceptando lo que se vive en la calle, las prácticas, modas y usos sociales se imponen, con rendición de los últimos baluartes de resistencia. El que escribe esto conoció el tiempo en que las señoras, señoritas y niñas vestían obligadamente los manguitos, las medias y los velos para ir a Misa; ahora, en verano, en las playas, la gente acude a Misa en traje de baño. Es sólo un ejemplo entre mil, que da idea de la deriva.

Tocante a esos asuntos más graves de la moral y la pastoral familiar por los que pregunta el cuestionario, todos sabemos que todos estamos afectados, más o menos, directa o indirectamente. Y no hay familia que no tenga, dentro o cerca, algunos de esos 'desórdenes' o situaciones que hace cincuenta años eran impensables en un medio familiar o social católico: Separaciones, divorcios, parejas de hecho, uniones contra-natura, abortos, contracepción, medios artificiales de reproducción...

Tampoco existen parroquias indemnes. El número de familias irregulares canónicamente, crece. Cada año aumentan los casos de padres en situación irregular, por omisión o comisión, que piden el bautismo para su hijo. Sin aprobarlo, sin sancionarlo, sin poder controlarlo de manera pastoralmente efectiva (y caritativa), los fieles en situación canónica irregular por motivo de rupturas matrimoniales y/o nuevas uniones y/o cohabitaciones extra-canónicas y contra-morales se acercan a recibir la Comunión, sin consultar, sin reparar, sin conciencia (aparente) de pecado, algunas veces con implícita intención desafiante en cuanto encuentren algún tipo de admonición. Es raro el sacerdote con cura de almas que no se haya visto frente a alguno de estos casos, todos con una carga de circunstancias personales distintas, susceptibles de tratamientos espirituales y pastorales también distintos. Unos (los menos) buscan la asistencia o el auxilio del sacerdote, otros muchos son casos que sólo se conocen indirectamente, los más (cada vez más) son casos ignorados, o apenas vislumbrados.

Es de temer que el cuestionario recoja aun mayores y peores desórdenes, al hilo de las respuestas. El sínodo, finalmente, dejará patente la ruptura y desnivel de la Iglesia postconciliar. Discutir el hecho consumado y no reconocido de la high church/low church en el Catolicismo va siendo un tópico, tristemente confirmado. El sínodo será otra prueba.

El diario laicista El País publicaba hace unos días un artículo que, en parte, coincide con algo de lo que comento aquí (sin sintonizar ni compartir criterios ni supuestos): Las respuestas son conocidas

Desde el Papa San Calixto, lo habitual ha venido siendo afrontar las crisis sobre asuntos morales mitigando, no rigorizando. Francisco quizá dijera 'misericordiando'. O como se diga.

Si no fuera por la sospecha de que, en los temas del cuestionario, mitigar significaría, prácticamente, ceder, yo mismo también sería proclive - confiésolo - a la comprensión indulgente.

Pero también reconozco que la más mínima indulgencia se traducirá en una omnímoda aquiescencia. De hecho, sería el derrumbe de toda la moral conyugal-familiar católica, que habría que reformular según no sé qué criterios. ¿Los de los estados y sociedades post-modernas? ¿Los del zapaterismo aberrante? ¿Los del ideólogo a-moral del momento?

That's the question. O una parte de la cuestión.

Desde luego, la reacción ante el cuestionario es y será definitiva: Católica o des-católica



+T.

sábado, 22 de octubre de 2011

¿Un magisterio 'des-moralizante'?


El enlace que el socius fatigarum meus ha incluído en su comentario al articulete anterior me afectó, igualmente, esta misma mañana, en cuanto le eché un vistazo en otra web que también lo publicaba: Declaraciones del Presidente de la Pontificia Academia pro Vida, Mons. Ignacio Carrasco de Paula

El que tenga paciencia para leer y conserve discernimiento moral suficiente para apreciar, se quedará soprendido de las holgadas tragaderas que parece demostrar tener el susodicho Moseñor Carrasco, español, sacerdote de la Prelatura del Opus Dei.

Desde hace algún tiempo - y el artículo- entrevista de Mons. Carrasco confirmaría esa impresión - parece como si fluyera passim un discurso moral, llamemósle 'alternativo', en una especie de plano oficioso-divergente, que se expresa en una especie de 'off the record'. Lo más grave de esta circunstancia es que los exponentes de este discurso moral son personas de eminente status eclesiástico, sorprendentemente.

Sobre el tema del presevativo/profiláctico el primer resbalón (intencionado? casual?) que recuerdo fue el de nuestro prelado nacional Martínez Camino, hace de esto unos años ya, una anécdota (?) que hizo correr bastante tinta y comentarios. Tiempo después, hace dos años, a propósito del caso aquel de la menor brasileña embarazada y el aborto a que fue sometida, fue Mons. Rino Fisichella el que sacó asombró al mundo con su artículo publicado el L'Osservatore (Marzo del 2009); lo llamativo fue que Don Rino era entonces, precisamente, el presidente de la Pontificia Academia pro Vita. La polémica - recordarán Uds. - fue grande porque Fisichella desautorizaba la ejemplar actuación del Obispo de Recife, dejando entrever una condescendecia comprensiva que nos sumió en mil perplejidades.

Del episodio mayor del Papa con sus declaraciones a los periodistas en el avión, volando a África, y su posterior aclaración en el libro-entrevista aquel (Luz del Mundo, de P. Seewald, Noviembre 2010) ¡qué voy a decir! (aunque en su momento dije algo aquí y aquí)

Y en estas estamos, recibiendo impactos, como proyectiles de francotiradores de esos que se emboscan y disparan. Si es el prólogo de un tiroteo mayor, de una ofensiva en toda regla, con armamento pesado y batalla planteada con estrategia abierta, no sé decirlo. No me atrevo a aventurar pronóstico. Pero es evidente que algo flota en el ambiente, son ya demasiadas las crestas que han ido asomando.

De todo lo que dice Monseñor Carrasco en esa entrevista, me dejan en pasmo riguroso estas dos afirmaciones:

1º) Cuando la periodista le pregunta:

-¿En esa concepción es válido entonces para la Iglesia que un matrimonio posponga la decisión de ser padres?

y Mons. Carrasco contesta:

-Por supuesto, y además que es responsabilidad suya. No se lo puede imponer nadie. La cuestión de los hijos no es una obligación mecánica.

2º) Casi al final de la entrevista, esta afirmación de Mons. Carrasco:

- La Iglesia tiene conciencia de que su misión no es decir esto está mal y no se puede hacer.

Pensé, cuando lo leí, que sería una errata del texto impreso, o un error de transcripción. Ahora no sé qué pensar.

¿Qué está pasando? No me refiero ya a las sucesivas equívocas declaraciones de los Monseñores Presidentes de la Pontificia Academia pro Vita, primero Fisichella y ahora Carrasco. Me pregunto si la descomposición afecta tanto que se está pasando a un estadio en que la Iglesia claudica y empieza a emitir un magisterio moral des-moralizante.

Espero - ¡quiero! - que todo haya sido un error, un mistake de la periodista o de los tipógrafos. Etc.

Pero me temo, dados los recientes y repetidos incidentes, que estas entrevistas con exposiciones/deslices des-moralizantes se vuelvan a repetir.

¿Serán la norma? ¿O sólo el aviso, el toque de clarines que anuncia que el toro va a salir?

Oremus!


+T.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Un lamentable cigüeñazo


Con el autor del artículo al que me refiero he tenido un par, o tres, de encontronazos que han terminado a trompazos. Virtuales, porque, gracias a Dios, nuestro trato ha sido virtual-internetero y no en carne mortal. El Señor me libre (y le libre a él).

Nunca le he supuesto más (ni menos) que lo que él mismo trasluce y deja deducir de él mismo. Sin embargo, ahora que anda hospitalizado por un arrechucho, atribuyo el desdichado articulete a la merma de facultades y/o de consciencia. El artículo, tal cual, sale en su blog así, este es el enlace:

A propósito de esa madre de diez años

Pero, por si caso lo borra o lo enmienda, lo pongo aquí también, para que conste:

La noticia era verdaderamente llamativa. Una niña de diez años acaba de tener un hijo en España. Después nos fuimos enterando de más circunstancias. Y todas preocupantes.

Como casi todo el mundo se imaginó no se trataba de una niña española. En este caso, del Este de Europa. No vivía ella aquí aunque sí sus padres. Y cuando llegó el momento del parto, pues a España. Que es gratis y con muy buena atención médica. Pues ya hayu algo que no encaja. Un país como el nuestro, en una gravísima crisis económica, no se puede convertir en el lugar privilegiado del turismo sanitario del mundo. Bien está que ayudemos a todos los casos excepcionales que podamos. Perro siempre que podamos y que sean excepcionales. No podemos convertirnos en el paritorio gratuito del mundo.

Pronto supimos que no se trataba de un acto de desconocimiento de unos niños que juagaban a lo que no debían y se encontraron con las consecuencias sino a algo conocido y tolerado por las familias de esos niños. Pues, con gente así, yo absolutamente solidario con las medidas de Sarkozy. Esas gentes cuanto más lejos, mejor. No aportan nada, parasitan cuanto tocan y el inmenso error es dejarles entrar.

Hacen además un daño grandísimo a los millones de emigrantes que se ven asimilados a ellos. Y no tienen nada que ver salvo en el estado de necesidad. Buenas personas, honrados, trabajadores, con deseos de integrarse entre nosotros y conseguir una vida digna para ellos y los suyos, se ven objeto de discriminación y rechazo por culpa de unos seres insolidarios e inasimilables que producen anticuerpos por cada sitio que pasan y dejan una imagen imposible de la inmigración. Imposible e inmerecida.

Cuanto menos se repitan noticias como ésta mejor para todos. Autóctonos e inmigrantes. Y aquellos que por los motivos que sean fueren incapaces de convivir pacíficamente con nosotros, puerta cuanto antes.


Sic. Esto ha escrito.

Los exabruptos del autor, tan característicos ya, se han ido atemperando con el tiempo, las circunstancias y, supongo, los compromisos adquiridos. Nunca ha sido imparcial dentro de su presumible definición, porque, según criterios que a veces huelen a capricho, o manía, o lo que sea, a unos ha tratado con escoba cuando no merecían tanto barrido, y a otros los montó en el podio cuando no había quasi nada que lucir. Pero el personaje, el autor, es así, con profundos desatinos y señalados aciertos. Mediante un arte perspicaz, mitad estadística, mitad sentido común, con un cuartillo de información y un jeme de pesquis curialesca, ha ganado fama de bien informado cuando se trata sólo de una buena capacidad de atención y conclusión (que no digo que no sea de admirar). Pero no hay más (o poco más).

Cuando desbarra, se lleva la palma. Cuando mete el pinrel, sublima la metedura. Cuando desatina, no tiene rival.

Presume de auditorio, tiene claque de primerísima calidad, mantiene una computadísima afición, y es, al día, el blog de género "eclesiástico" más popular, muy por delante de todos los demás. Un amiguete me comentó una vez que se le podría considerar el inventor de la prensa-rosa eclesiasticona. Yo le dije que sí, que podría ser. El tejemaneje de este sí, este no, este será, aquel no me gusta, mira quién habla, mira quién no habló, este dijo mucho, el otro no dijo mú, a este le descalifico, al otro lo cualifico...etc. etc. etc. es el ritmo de su blog, tan visitado, tan sorprendente muchas veces, tan animado casi siempre.

Una vez me vino a la parroquia una madre de cinco hijos, cuyo primogénito tenía 4 años, seguían dos mellizas de tres, un chiquito de año y medio y el quinto, de tres o cuatro meses. Me contó que venía decepcionada de su parroquia (al lado de la mía) porque el cura la habia echado de Misa, a mitad del sermón, porque los niños no dejaban de incordiar. La pobre, azorada, conteniendo las lágrimas y el enfado, cogió a sus hijos y empujando el carrito con el pequeño, pian pianito, por mitad de la iglesia, salió por la puerta principal para no volver más a su parroquia.

Se vino a la mía, donde la admití a ella, a su marido y a su prole. Con mucho gusto, porque yo también he sido niño en Misa con papá, mamá y cinco nenes. No se me olvida lo que aquella madre (lo pudo haber dicho la mía) me dijo aquel día:

- Mire usted, padre, no pueden estar ustedes predicando que tengamos hijos y despacharnos de la iglesia porque molestamos cuando venimos con los hijos que ustedes predican que hay que tener.


Más razón que un Santo tenia aquella madre. Ahora son ya siete los niños (nueve de familia, contando al papá y la mamá) y los mayorcitos me acompañan de monaguillos en las Misas del Domingo (cuando llegan a punto). El cura que los despachó aquel día no tuvo (no tenía?) sensibilidad familiar, ni pastoral, ni sacerdotal.

Pues, mutatis mutandis, lo mismo digo del fatidico articulete cigoñero: ¿Dónde quedan, bajo qué concepto, temas y asuntos como familia, vida, educación, caridad, dignidad humana, derechos de los desfavorecidos etc. etc. etc. cuando se tratan tan obtusamente, tan parcialmente, tan desconsideradamente? ¿Qué criterios subyacen, qué hay detrás de un articulete semejante?

¿Clamamos por la vida, por el no nacido, por las madres gestantes, por la familia...y juzgamos un caso excepcional como ese con esos criterios y conclusiones tan impropias, repugnantes a cualquiera que pretenda mantener un mínimo de moralidad católica?

Un madre de 10 años da escalofríos, pero es una madre, y su hijo es un hijo, con padre, aunque el padre tenga 13 años. Y la familia, con los defectos que tenga, aunque sean tremendos, una familia.

Tampoco a mí me gustan las circunstancias que posibilitan que una chiquilla de 10 años y un chaval de 13 se enreden en cosas que no convienen a su edad, pero menos me gustan otras cosas que también pasan y se dejan que pasen. Al final, cuando un niño, un hijo, se gesta y se da a luz, a ver quién dice que eso no es un bien, aunque esté rodeado de imperfecciones, riesgos y peligros. ¿Es malo ese final? Es mejorable, diría yo. Malo no. Ni despreciable.

Resulta, suele pasar, que ese tipo de familias que desprecian Sarkozy y el autor del articulillo, tienen sus peculiaridades, algunas para echarse a temblar, otras más positivas. Si se traen a su hija a España para que el parto sea aquí porque les parece mejor, ¿eso no es valorable? ¿no están buscando algo bueno para la chiquilla y su hijo? De muchas cosas debería avergonzarse España, pero no de darle cama en una maternidad de hospital a una madre de 10 años. Eso no da vergüenza, eso es una honrosa obligación. Y ya quisiera yo podérselo pagar si se tuviera que pagar. En mi conciencia iría.

También me niego a seguir otras suposiciones que se están haciendo, fundadas, me temo, en prejuicios por el estilo de los que laten en el articulillo que comento. Pero le recordaría al autor del artículito la que armó en su blog cuando Mons. Rino Fisichella dijo lo que dijo (en mala hora) cuando el caso aquel de la excomunión de la familia de una menor brasileña que abortó etc.

Por otra parte, sobre el tema de los emigrantes, yo diría - si tuviera que decir- que los rumanos que se han instalado en nuestros pueblos, con toda la problemática aneja de estos casos, al cabo de una generación, o dos, tres a lo sumo, se habrán hecho nuestros, integrados y sin más problemas que los corrientes, los que pudieran tener en cualquier otro sitio. No me preocupan ni - pienso - deberían preocupar más de lo razonable. En el pueblo de mi familia ya hay chicas rumanas que se han casado con muchachos del lugar. Será que en los pueblos estas cosas se ven con otros ojos.




¿Y qué más decir?

Mejor callar, me parece.

Al autor le deseo mejoría integral: Del cuerpo, del alma y de la vis bloggera. Que le pase el arrechucho y se recupere y quede con buena salud. Y que se enmiende. Y que no piense así ni escriba esas cosas. Nunca mais. Please.

Una muchachita con 10 años y un hijo es para conmoverse, para sentir más que para pensar, y dejar al corazón campar con benevolencia, que se desborde, más bien.

Porque, señores y hermanos míos, no somos discípulos de Sarkozy, sino de Otro que tiene un Corazón manso y humilde, paciente y misericordioso, cálido como un horno ardiente de caridad, hondo como el abismo de todas las virtudes, con entrañas de Padre de infinita e inagotable piedad.

Espero que me esté explicando y se me esté entendiendo.

+T.