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domingo, 12 de noviembre de 2017

Efemérides nefasta


Cuando se trata de la Historia, prefiero, casi siempre, la lección de los históricos:
"El hombre que desencadenó aquella tempestad, es una figura cual no pueden señalarse muchas otras en la historia. Desde hace cuatro siglos vacila la imagen de este carácter en las apreciaciones de los hombres, y al presente el acuerdo de las opiniones parece estar más lejano que en ningún otro periodo del tiempo pasado. Pero en un punto es menester que convengan amigos y enemigos; es a saber: que por muy importante que pudiera ser la personalidad de Martín Lutero, él sólo no hubiera podido producir la revolución que rasgó para muchos siglos la unidad de la Iglesia de Occidente. Más poderosamente que ningún otro, contribuyó él sin duda a la catástrofe del antiguo estado de cosas; pero, en el fondo, no hizo más que arrojar la tea incendiaria en el combustible que se había venido acumulando durante siglos."

L.Pastor. Historia e los Papas (T.IVº,L.Iº,C.VIIº)

Con este párrafo comienza Pastor la parte de su monumental obra que dedica a la reforma luterana, que comenzó, hace ahora cinco siglos, como una controversia acerca de las indulgencias y su actualidad en aquel año de 1517. Si existe una fecha clamorosa para datar el fin de la Cristiandad medieval, esta efemérides se registró con los golpes de las 95 Tesis clavadas en el portón de la capilla de Todos los Santos de la Universidad de Wittenberg la víspera de la solemnidad titular, el 31 de Octubre de 1517.

Semejantes hechos se deben recordar, pero nunca celebrar. Hablo como católico y me refiero a lo católico, pues comprendo que un luterano de 2017 festeje emocionado su quinto centenario. Lo aberrante, en este caso, es que desde el Catolicismo se conmemore con elogios el funesto trauma.



El sello emitido por la Posta Vaticana es ejemplo de la confusa valoración producto del equivocado ecumenicismo vaticanosecundista, tan nocivo. La imagen reproducida en el timbre postal con las figuras de Lutero y Melanchton a los pies de un Crucifijo, es un particular de un todo mayor, más significativo, pues se trata del tímpano que decora las puertas de la capilla de Wittemberg**, el sitio del pecado original luterano. En el mosaico-pintura, Lutero lleva la Biblia traducida por él al alemán, y Melanchton la Confesión de Augsburgo de 1530, obra de ambos. Los dos están enterrados dentro, en el interior de la capilla de Wittemberg. Conque el sello postal vaticano no puede ser más significativo.



¿Conviene esa implícita celebración? A la Iglesia Católica, no. Al Papa, tampoco. A la Santa Sede, en absoluto.

El otro día comentaba con un amigo que lo peor es preguntarse que cuántos católicos aprobarían hoy el contenido de las 95 tesis, cuántos serían capaces de detectar los errores que contienen y cuántos las rechazarían, sin más, en bloque, como lo mandó la Santa Madre Iglesia. ¿Cuántos?

Volviendo a la cita de Pastor, también me pregunto si el combustible del post-concilio y sus derivados no son un peligro semejante al que prendió la tea luterana.

...¿y quién sería (...o será) el Lutero que armaría el incendio (...o lo armará)?????


...Y no diga nadie que el nombre empieza por F...no sea que, no sea que...



** Las actuales puertas fundidas en bronce, con el texto de las tesis luteranas reproducido en sus jambas, se mandaron hacer por el emperador Federico Guillermo IV de Prusia en 1858, en sustitución del antiguo portón de madera dónde Lutero clavó sus 95 tesis, que se quemó en el transcurso de la Guerra de los Siete años, en 1760 .


+T.

martes, 1 de noviembre de 2016

Ceremonias de confusión


Desde la primera salida al balcón, estrenó ese anómalo ceremonial de confusiones que ha ido definiendo el perfil de su pontificado. Parece que busca escenarios a propósito para sus representaciones, para auto-practicar aquel -'Hagan lío !!' que lanzó como uno de los lemas de su programa pastoral universal.

Esta pasada tarde-noche, en la catedral luterana de Lund, el cuadro parecía diseñado por un escenógrafo maestro en semiosis visual: Si se pretendía una presentación de la unidad católico-luterana, se presentó un grupo uniformemente caracterizado con PP Franciscus vestido con el talar y sobrepelliz blanco con estolón rojo entre otros personajes (luteranos) vestidos también con túnicas blancas y estolas rojas, todos iguales, todos lo mismo...¿Porque son lo mismo???...¿Porque da lo mismo???...¿Porque ya es lo mismo?


El que estuviera presente en la misma escena una fémina bis-pseudo-obispesa (dos veces falsa jerarca: una por luterana y otra por hembra), añadía a la conspicua synaxis un punto más de lío y un grado más de confusión.



Siendo la enésima vez que obligan a los fieles católicos a comulgar con la rueda de molino ecumenicista, podría parecer que sólo se repite, una ocasión más, la ya muy ensayada y manida ceremonia de la reunión. Pero esta vez, la efemérides luterana provoca una mayor repugnancia al catolicismo consciente.



Si así se abre el funesto año que recuerda los cinco siglos de la mayor herejía cismática que degeneró y fracturó a la Cristiandad, oremos para que las 95 tesis de fray Martín no se entronicen con honores en el atrio de San Pedro.
... Aunque los portones de bronce de la Basílica sean difíciles y duros de clavetear.


+T.

viernes, 28 de octubre de 2016

Balduinizar o no balduinizar...that's the question


Un ocurrente compadre, ya quasi venerable reverendo, descubrióme el otro día un concepto nuevo que yo entendí muy socorrido para los tiempos que corren. A ver si lo expongo y me explico bien:

Su origen remoto se halla en aquellos tres días en que el rey Don Balduino de Bélgica se procuró un paréntesis, un suspenso temporal en sus funciones regias, para no verse obligado a sancionar una ley abortista presentada y aprobada en el parlamento belga; era rey, dejó de serlo y volvió a ser rey, todo ello entre el 3 y el 5 de Abril de 1990, protagonizando una peregrina y muy paradójica solución de continuidad sin solución de continuidad.

Conque dice mi reverendo compadre que lo que hizo Don Balduino por su real voluntad, con aplauso del mundo católico, lo mismo lo realiza su real gana (la de mi compadre) para no verse comprometido (porque no transige su católica conciencia) con el ecumeneo y el luteraneo de PP Franciscus próximamente en Suecia.

Considerando lo cual y todo lo dicho atque expuesto, mi reverendo y venerable contertulio se declara 'balduinizante' eventual y avisa que 'balduinizará' respecto a PP Franciscus, sus intenciones, palabras y actos durante los días que dure su luteraneo en Suecia. Item plus, auto-declarará para sí mismo (ipsi) la finalización del 'balduinizaje' una vez PP Franciscus retorne a Roma, reservándose, por si volviera a ser pertinente, repetir la 'balduinización' cuantas veces haya motivo para ello, si se diera otro o más casos, Dios nos libre.

Yo, de todos modos, le he aconsejado que lo consulte en dirección espiritual, dada la gravedad de la decisión. Él me ha respondido que confía plenamente en el oído duro de su nonagenario pater spiritalis, un docto clérigo de probada virtud, insigne perito en casuísticas de conciencia, que cuando le pregunto cómo está del reúma me responde con blanda sonrisota que sí, que le gustaron mucho las bizcotelas merengadas, y a su hermana también. Conque, respecto al dire spiritalis, no problem.

...........................................................................................


Y ahora que nadie me oye, yo les confieso a Uds. que me he quedado con la duda de si 'balduinizar', como mi amigo, no será, puestos a pensar, dadas las circunstancias, más una necesidad que una extravagancia.

+T.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Sicut una inter pares


Celebrando el otro día la Misa de la fiesta de San Mateo, al rezar el prefacio (Misal Pablo VI, 2º prefacio de Apóstoles), asentía creyendo lo que rezaba, una proclamación de la fe católica apostólica y, a la vez, una alabanza a Cristo, a Dios que nos entregó ese misterio de salvación, del que participamos y en el que vivimos:

"...Porque has cimentado tu Iglesia sobre la roca de los Apóstoles, para que permanezca en el mundo como signo de santidad y señale a todos los hombres el camino que nos lleva hacia Ti..."

Después, meditando sobre lo celebrado y rezado, me preguntaba si la Iglesia, la actual, la post-conciliar, la que encabeza visiblemente PP Franciscus, podía considerarse consciente, sapiente y operante según ese misterio proclamado y rezado en el susodicho prefacio.

La nueva edición de Asís (y las anteriores) nos dice que no, que la Iglesia que va a Asís ha dejado de creer en su misterio, en su esencia, en su vocación. La Iglesia de Asís se siente cómoda siendo una inter pares.

Lo enfermizo, lo anómalo, lo desconcertante, es que los que se sientan como iguales a la Iglesia en la mesa de Asís son cismáticos, herejes cristianos, infieles anti-cristianos y paganos contra-cristianos, un muestrario, alardeaban, de 500 representaciones, de todo el mundo.

Tuve un amigo sacerdote que, algunas veces, me llamaba para pedirme que bendijera una imagen, o celebrara alguna Misa solemne, o predicara algún sermón. Daba la impresión de que él mismo no se tomaba en serio su potestad, su ministerio, la gracia de la que era administrador. Después de algunos años, dejó el ministerio. Sigo creyendo que su caso fue el de una vocación sincera mal formada, mal dirigida y mal vivida. Por eso sus vacilaciones. Por eso su incomodidad de sentirse sacerdote y actuar como tal.

La Iglesia que va a Asís parece sentirse incómoda consigo misma, duda de su carácter sobrenatural, se descoordina de su misión ultraterrena y se alía con instancias del mundo con la coartada-excusa de compartir una misma voluntad sobre la paz. Una paz que, como concepto, es imposible que sea coincidente esencialmente si se expresa según los respectivos credos de los asistentes a Asís. La paz de Cristo no es la paz de los judíos, ni la de los mahometanos, ni la de los budistas, ni la de los confucionistas, los jainistas o los bahai. No existe una paz común entre los hombres. La Iglesia se desidentifica si convoca una imposible oración global para una inexistente e inexistible paz universal.

Para un cristiano, para un católico, estremece ver el escenario de Asís mientras se arrincona el Evangelio porque se prefiere la convergencia vana de todos (que no son todos) en vez de la predicación de la conversión a Cristo y a su paz verdadera, que es don celestial y no pacto terrenal.

Rezamos sin creer el Gloria in excelsis Deo et in terra pax hominibus bonae voluntatis.

...Si es que se reza.


+T.

martes, 28 de junio de 2016

El Lutero de Franciscus

 
Improvisar sobre lo que sea sólo lo saben hacer satisfactoriamente los muy bien informados y los improvisadores profesionales, los primeros porque su improvisación informa competentemente y los segundos porque improvisan malabarísticamente diciendo mucho que es casi nada al fin. Nuestro PP Franciscus no es de ninguno de los dos tipos, pero improvisa. Las charletas en el avión de vuelta de sus viajes se ha convertido en un género francisquista, como, diríamos, un especial formato de documento pontificio. Y es terrible.

Es terrible porque las improvisaciones francisquistas son imprecisas, confusas, desorganizadas, equívocas. Por ejemplo, lo que ha dicho de vuelta de Armenia cuando le han preguntado, entre otras cosas, por Lutero, y ha improvisado esto:

"Las intenciones de Martín Lutero no eran equivocadas, era un reformador. Quizá algunos métodos no eran los correctos, pero en aquel tiempo, si leemos la historia de Pastor, un alemán luterano que después se convirtió cuando vio la realidad, se ha hecho católico, en aquel tiempo. La Iglesia no era realmente un modelo que imitar. Había corrupción en la Iglesia, había mundanidad, obsesión por el dinero, el poder. Y por eso él protestó. Era inteligente, dio un paso adelante, justificando por qué hacía eso. Y hoy luteranos y católicos, protestantes todos, estamos de acuerdo sobre la Doctrina de la justificación. Sobre este punto tan importante él no estaba equivocado. El dio una medicina a la Iglesia, pero después, esa medicina, le ha consolidado en un estado, en un estado de cosas, en una disciplina, en un modo de creer, de hacer, litúrgico, y luego no estaba solo, estaba Zwinglio, Calvino, cada uno distinto del otro y detrás de ellos, ¿quiénes estaban? Los príncipes. 'Cuius regio, eius religio'. Debemos meternos en la historia de aquel tiempo, no es una historia fácil de comprender. Después fueron adelante las cosas, hoy el diálogo es muy bueno; ese documento sobre la justificación creo que es uno de los documentos ecuménicos más ricos, más profundos. Pero hay divisiones, dependen también de las Iglesias. En Buenos Aires había dos Iglesias luteranas, una pensaba de un modo… en la propia Iglesia luterana no hay unidad, pero se respetan y se aman. La diversidad es lo que quizá nos ha hecho tanto daño a todos. Hoy tratamos de retomar la entrada para reencontrarnos tras 500 años. Debemos rezar juntos. Rezar. Para esto la oración es importante. Segundo, trabajar por los pobres, los perseguidos, tanta gente, los refugiados, tanta gente que sufre. Trabajar juntos y orar juntos. Y que ideólogos estudien juntos, buscando… esto es una historia larga, larguísima. Una vez bromeando dije: «yo se cuál será el día de la unidad plena». ¿Cuál? El día después de la llegada del Hijo del Hombre. Porque no se sabe, Él es quien hará la gracia, pero mientras tanto: orar, amarnos y trabajar juntos, sobre todo por los pobres, la gente que sufre, la paz, tantas cosas, el aprovechamiento de la gente, muchas cosas en que se está trabajando conjuntamente."


Como me da pereza desglosar y comentar lo improvisado, dejo sólo constancia y que cada lector de ExOrbe (porque les supongo a los susodichos un nivel suficiente, of course) hagan mentalmente las apostillas necesarias.

La filo-luteranía es una infección que ha cundido mucho en estos últimos tiempos, desde después del V2º especialmente. Los católicos hemos olvidado, entre otras muchas cosas sobre muchos otros temas, las monumentales biografías de los muy doctos historiógrafos el dominico Henry Denifle (1904) y Hartmann Grisar S.J. (1908), que trazaron con sólida investigación y documentación un perfil de Martín Lutero difícilmente refutable. Según táctica de los agentes des-católicos, nos dirán que son obras 'superadas', que es lo que dicen cuando algo ha resultado, dadas las circunstancias, molesto por su rotunda verdad, es decir, 'políticamente incorrecto' (ecuménicamente incorrecto, diríase en este caso).

Como decía que la cosa viene pegando hace ya tiempo, les refiero estas entradas publicadas en este mismo blog, en estos últimos años, por si quieren Uds. leer (o recordar lecturas):


Lutero sigue Lutero


Lutero es Lutero (y eso no hay quien lo enmiende)

La verdad que ayer se enseñaba y que hoy nadie se atreve


Cuando se acercan los temidos fastos de los quinientos años de 1517, recordar los hechos (verdaderos) y sus protagonistas (auténticos) es un deber muy grave.

Ignoro si el ecumenismo políticamente correcto incluye o prevé maniobras de falseamiento por ocultación de los hechos o re-edición maquillada de los personajes. Por eso he puesto otra vez de ilustración la máscara mortuoria de Martín Lutero, tan expresivamente auténtica.

+T.

lunes, 25 de abril de 2016

Colecta para Ucrania



Cuando nuestros feligreses - siempre generosos - se esperaban el anuncio de una colecta para los damnificados del terremoto del Ecuador, en vez de eso hemos tenido que explicar que la colecta de las Misas de este Domingo eran, por voluntad expresa del Papa, para Ucrania. Como la guerra de fronteras entre Rusia y Ucrania ya es un casus belli quasi añejo, era difícil exponer a los fieles qué motivo animaba esa colecta pro-Ucrania, salvo decir, sin más palabras, que había sido mandada por el Papa, que es lo he hecho yo, simplemente, sin más palabras, porque no quería decir más.

Si me hubiera extendido sobre el particular, tendría que haber referido el malestar de los greco-católicos ucranianos con Roma, con PP Franciscus, es decir. Tampoco pongo yutubes en Misa y, lo más breve e ilustrativo, hubiera sido ver la noticia tal y como se publicó:



El encuentro de PP Fraciscus con el Patriarca de Moscú, les removió la atrabilis a los jerarcas greco-católicos ucranianos, víctimas desde tiempos de San Josafat, mártir, de la implacable hostilidad de los ortodoxos rusos. Si el Papa, histórico protector de los ucranianos católicos de rito bizantino-eslavo, se aviene con el Patriarca moscovita, su histórico perseguidor, es comprensible el disgusto de los pacientes y sufrientes ucranianos.

No se callaron, por cierto. Su metropolita, el joven arzobispo Sviatoslav Shevchuk, que ha sido, durante un par de años, eparca en Buenos Aires, Argentina, le expresaría a PP Franciscus el justificado malestar del Sínodo greco-católico ucraniano. Su aproximación a Kyril de Moscú se entendía en Ucrania contraria a los intereses de los greco-católicos, por tantas y muy dolorosas razones.

Personalmente, no entiendo que el muy discutible y defectuoso ecumenismo vaticanosecundista ponga en crisis el verdadero ecumenismo que encarnan históricamente los greco-católicos ucranianos: La recta razón ecuménica, la única válida, es la reintegración de la comunión con la Iglesia Católica Apostólica y su Cabeza el Papa, sin más ambages (o sólo los mínimos necesarios).

Conque la colecta de este Domingo parece haber sido un parche de PP Franciscus a la herida de Ucrania. O un caramelito para endulzar el amargo trago, según se vea.

Aunque recuérdese el dicho de que, muchas veces, con azúcar sabe peor.

Oremus!

+T.

jueves, 7 de enero de 2016

Ad cautelam


 
Pedir por las intenciones del Papa era, hasta ahora, una nota de pío catolicismo. Desde este desgraciado vídeo francisquista, si no se tiene la cautela de hacer una reserva respecto al recto catolicismo, es decir, sobre la ortodoxia, de la intención papal, rezar por las intenciones del Papa puede comprometernos con algo difícilmente compatible con la Doctrina, la doctrina católica.




Comulgar con lo que expone el vídeo, sería profesar el confuso indiferentismo religioso que parece animar ese documento audiovisual. Si me dijeran que tiene explicación, yo respondería que la palabra del Papa, por ser del Papa, debe ser clara, sin necesidad de explicaciones que clarifiquen su sentido, que tiene que ser transparente, no turbio, ni equívoco, ni confuso.

Resumiendo: Si se reza por las intenciones del PP Franciscus, hágase con la salvedad de la católica intención, no sea que nos unamos a alguna intención impropia y/o incompatiblemente católica.



Semper salva reverentia.


+T.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Nostra Aetate. Nuestro error.

En cincuenta años, Nostra Aetate es un documento superado por las palabras, los hechos y los derechos. Hoy sería imposible redactar un texto así, que 'declara' verdades que la corrección política actual jamás aprobaría. Aunque Nostra Aetate fue el imprudente comienzo de este descompensado itinerario que nos condujo a Asís (1 y 2) y que sigue promiscuando la Fe con el error.

En la audiencia papal de esta mañana, PP Franciscus no ha bendecido los crucifijos, rosarios, medallas y objetos piadosos de los fieles para no molestar a los infieles presentes. Antes había pronunciado estas palabras:

"...Con este importante documento, la Iglesia manifestaba su aprecio y estima por los creyentes de todas las religiones y todo lo que de bueno y de hermoso hay en ellas. En estos últimos años han sido numerosas las iniciativas, las relaciones institucionales o personales con las religiones no cristianas, encaminadas a promover la amistad y la unión entre los hombres. El Señor desea que todos los hombres se reconozcan hermanos y vivan como tales, formando la gran familia humana en la armonía de la diversidad.

El mundo nos mira a nosotros los creyentes, nos llama a colaborar entre nosotros y con los hombres y las mujeres de buena voluntad que no profesan alguna religión. Es importante continuar con un diálogo interreligioso abierto y respetuoso, que ayude a conocerse más y afrontar juntos muchos de los problemas que afligen a la humanidad, como el servicio a los pobres, a los excluidos, a los ancianos, la acogida a los emigrantes, el cuidado de la creación, así como asegurar a todas las personas una vida más digna.

Debemos dejar un mundo mejor de cómo lo hemos encontrado. Y para favorecer este diálogo lo más importante que podemos hacer es rezar. Cada uno rece según la propria religiòn. Con el Señor todo es posible."


Todo es posible para el que tiene fe, debemos decir, Fe en el Dios verdadero y en Jesucristo, su Hijo, Señor nuestro.

Porque lo que Dios quiere ¿qué es? ¿Esa retahíla filantrópica tópica del discurso panreligioso de PP Franciscus?

Jn 6, 40 : La voluntad de mi Padre , que me envió, es esta: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna , y yo lo resucitaré en el último día.

Anómalamente, estamos 'celebrando' los 50 años de un desvío, de un error, que nos ha conducido a profesar el indiferentismo más letal.

Tu autem, Dómine, miserere !


+T.

sábado, 22 de agosto de 2015

Perversas coincidencias



Las noticias del Meeting de Rímini, ese engendro-cumbre del pasteleo sumo de CL, recalcaban el titular indiferentista sapiens haeresis del Cardenal Tauran, el escuerzo antipático, inolvidable cardenal pregonero del -'Habemus Papam !' del imborrable 13-III-2013. Con la misma mueca acartonada de momia, Tauran ha proclamado en Rímini que "...Nosotros, judíos, cristianos y musulmanes, debemos reencontrar no solamente nuestras raíces culturales sino que también las religiosas."

Tiene maldita gracia el plural 'nosotros'. Espero y confío que Uds. , quienes lean esto, sean lo suficientemente conscientes para no sentirse ni saberse incluidos en este heterodoxo pronombre, el 'nosotros' que es un atentado contra la Gracia, la Iglesia y el Credo.

Y así, mientras en Rímini el antipático Taurán pastelea con la fe metiendo en la masa dos fermentos de cizaña, aquí, en España, otra noticia coincidía con la perversa promiscuidad, confirmando tendencias:

El Camino de Santiago acoge la primera peregrinación interreligiosa de su historia. Más de un centenar de católicos, judíos, budistas, musulmanes, baháís e hindúes recorrerán 107 kilómetros por la paz y la justicia social.


Dicen que "...el objetivo es superar las fronteras de las distintas confesiones, ayudarse mutuamente en la renovación espiritual, y dar un mensaje de paz y de cambio a un mundo rico y complejo para que las opciones del materialismo tanto espiritual como científico, empresarial, social…, no prevalezcan sobre las opciones más humanas de solidaridad y respeto".

Es de temer que se repitan carnavaladas sacrílegas como la de hace año y pico, cuando una chirigota budista o sintoísta profanó con jerigonzas del extremo oriente las naves de la Catedral compostelana. Hasta pudiera verse en esta próxima ocasión que enciendan y mezan el Botafumeiro para celebrar tan promiscua concurrencia, nunca vista.

En la línea de la 'alianza de civilizaciones' de Zapatero, podrían haber invitado también a los masones del mandil y el compás, para cerrar el círculo de invitados.

Y todo bajo el gran amparo de PP Franciscus, al que siempre citan en ese tipo de saraos como el auspiciador supremo.

Que será o no será, pero esa es la fama y el viento que sopla huele a Franciscus.

Claro que esa ventolera indiferentista lleva, en el fondo, el mal olor de Asís, el remoto-próximo precedente.

Asís es, con la inspiración de Nostra Aetate, el pecado original originante. Lo demás son secuelas.


Oremus!


+T.

sábado, 6 de junio de 2015

La elusión de su Santo Nombre

Si evangelizar es predicar a Jesucristo, Hijo de Dios, encarnado, muerto y resucitado, que se sienta a la Diestra del Padre y ha de venir a juzgar a vivos y muertos, si eso es evangelizar ¿qué es eludir, callar, ocultar el nombre de Jesucristo voluntariamente, deliberadamente, con toda intención? ¿Cómo se llama ese acto? ¿Noevangelizar? ¿Pseudo-evangelizar? ¿Negavangelizar?

Dice el Señor: 'Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo lo reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres.' Mt 10, 32-33

En Mc 8, 38: '...Porque si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con sus santos ángeles.'

En Lc 9, 26: '...Porque si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras, el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en su gloria y en la gloria del Padre y de los santos ángeles.'

Callar, no decir, no pronunciar el Nombre del Señor ante infieles, ¿es renegar o es avergonzarse?

Es, indudablemente, falta de parresía, aquel don, aquella virtud de los Apóstoles y los primeros cristianos, que testimoniaban por doquier a Cristo, con su nombre y sus hechos, sin vergüenza, con santa impudicia, con la contundente caridad de aquel lema paulino 'veritatem facientes in charitate', obrando la verdad en caridad.

Lo desconcertante es que el negacionista, el silente, el taciturno, el púdico, el timorato, el acomplejado es, ni más ni menos, que PP Franciscus, el mismo que luce tanto desparpajo con los de casa y que hoy se ha amilanado ante un rabino y un alfaquí, en Sarajevo.



¿Por qué? ¿Por respeto? ¿Qué respeto?

Con pena he leído (no he rezado) la 'oración interreligiosa' PP Franciscus para la ocasión:

Dios todopoderoso y eterno, Padre bueno y misericordioso; Creador del cielo y de la tierra, de todas las cosas visibles e invisibles; Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob, Rey y Señor del pasado, del presente y del futuro; único juez de todos los hombres, que recompensas a tus fieles con la gloria eterna. Nosotros, descendientes de Abrahán según la fe en ti, único Dios, judíos, cristianos y musulmanes, humildemente nos ponemos en tu presencia y con confianza te pedimos por este país, Bosnia y Herzegovina, para que puedan habitarlo en paz y armonía hombres y mujeres creyentes de distintas religiones, naciones y culturas. Te pedimos, Padre, que esto mismo suceda en todos los países del mundo. Refuerza, en cada uno de nosotros, la fe y la esperanza, el respeto recíproco y el amor sincero por todos nuestros hermanos y hermanas.Haz que, con valentía, nos comprometamos a construir la justicia social, a ser hombres de buena voluntad, llenos de comprensión recíproca y de perdón, pacientes artesanos de diálogo y de paz. Que todos nuestros pensamientos, palabras y obras estén en armonía con tu santa voluntad. Todo sea para tu honor y gloria, y para nuestra salvación. A ti sea la alabanza y la gloria, por los siglos de los siglos, Dios nuestro. Amén.
(ver aquí)

No la recen Uds. tampoco. No recen ese texto que elude nombrar a Cristo, Dios verdadero.

Recen ustedes, mejor, un Avemaría por las (rectas) intenciones del Papa, las misiones católicas, la conversión de los infieles, extirpación de las herejías y exaltación de la Santa Iglesia Católica, como rezaban nuestros padres, sin vergüenza.

Y añadan, en desagravio, un rotundo: ¡ Bendito y alabado sea el Santísimo Nombre de Jesús !!!

...en el Cielo, en la Tierra, en el infierno...y en Sarajevo.

Amén, Jesús.


+T.

jueves, 23 de abril de 2015

Más aberrante: Promíscuo funeral inter-religioso

Lo del funeral de Colonia fue una minucia comparado con lo del funeral en Malta por los ahogados en el naufragio : Una ceremonia fúnebre mixta católica-mahometana presidida por el obispo católico de Gozo y un imán mahometano; también había un clérigo copto, que no sé si participó, aunque su sola presencia ya le compromete en esa ceremonia de la confusión.

Una confusión sangrante, una llaga viva si se considera la guerra criminal con que el islam asola a los cristianos del Oriente Medio. Una guerra en la que el tráfico de emigrantes es otra arma no bien tipificada, pero al fin un instrumento de agresión-desestabilización contra la Europa mediterránea.

Pero el daño no es político sino espiritual, por ser otro golpe a la fe y a la conciencia católica. No existe comunión entre islam y cristiandad. No nos pueden obligar a comulgar con la piedra de molino de una imposible comunión interreligiosa que es una blasfema impostura contraria a la fe, la doctrina y la tradición cristiana.

La Iglesia puede rogar por los infieles, puede pedir por sus perseguidores y perdonar a sus enemigos. Pero la Iglesia no puede mentir, no puede prestarse a falsear la verdad de sí misma por un equívoco concepto pan-religioso que contradice al Evangelio.

"...No deis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen." Mt, 7, 6


+T.

viernes, 17 de abril de 2015

Sufragio-pantomima-ecuménico


Si el acto en sí - un 'funeral ecuménico' por las víctimas del accidente-crímen del avión de Germanwings - ya horripila la conciencia católica (a quien le quede y tenga activa), ver al cardenal de Colonia, Rainer Woelki, 'concelebrando' con una jerarquesa luterana, nos arranca la náusea más incontenible.

Cuando estos sacrilegios (sic) suceden (cada vez más) me pregunto quién decide o aprueba los detalles: ¿El luterano (o el no-católico de turno que sea) con el fin de humillar, rejonear y dejar en evidencia al Cardenal (u obispo o Papa), o deciden y aprueban nuestros obispos (o cardenales (o el Papa)) para alardear de profundo y militante ekumenicismo vatikanosekundista más que nadie en el mundo, sin rivales en ekuministear intensamente en forma, materia, fondo y presentación???

¿No se han hecho Uds. nunca esta pregunta al tener noticia de una de estas promiscuas y repugnantes escenas de des-catolicismo en acción? Yo, como les cuento, muchas veces.

De la pantomima de simbolitos y babiecadas del gay-liturgista de turno, no diré nada (aquí más fotos).

Lo que haré, como otras veces, será ofrecer la Misa por dos intenciones particulares: Una en sufragio (verdadero) por los difuntos, y otra en desagravio por el 'acto ekuménico des-católico' perpetrado (consentido, alentado, promovido, recomendado, alabado) por nuestra católica-light Jerarquía.


+T.

martes, 27 de enero de 2015

Pecando (en femenino) contra el Espíritu Santo

Ayer tarde rezaba el Papa en San Pablo Extramuros por la unidad de los cristianos; hoy se atentaba sacrílegamente contra esa espectral unidad. Parece como una parodia irreverente, aberrante, pero al fin los anglicanos originales, los que nacieron del verraco insatisfecho Henry VIII Tudor, han consumado el pecado horrendo de ordenar obispo a una hembra, una feministona ambiciosa con antojo irreprimible de poder clerical.

Matizo que no siendo Iglesia y sin tener la potestad de conferir el Sacramento del Orden, lo que han hecho esta mañana en York es una patochada clericaloide herejética impropia, aunque le echen toda la pompa y circunstancia de la Gran Bretaña. Pero pecado hay, porque además de subsistir como tal confesión anglicana en la herejía original de su turbia fundación, los participantes, ella y sus complacientes co-jerarcas, no son ignorantes, ni inocentes. De lo que opine la suprema cabeza visible anglicana que es la Queen, no se sabe. Intuimos que mientras no peligre the Crown, la Queen firmará lo que sea donde haya que firmar y estampará su real sello, sin meterse en más complicaciones. Si unicamente ha alzado la voz en contra un clérigo discrepante y todos los demás asistentes han aprobado y el público ha aplaudido, la Queen, graciosamente, consiente y pásese página, que no están los tronos sobrevivientes como para sufrir escrúpulos religiosos. Doctores, además, tienen Oxford y Cambridge que sabrán discernir. O no. Pero qué más da, si el rito resulta políticamente femini-correcto, según la moda.

A nosotros, los católicos, la aberración nos afecta por contagio de proximidad y confusión, obra todo ello del desgraciado ecumenicismo vaticanosecundista, que degeneró muy pronto en un panfilismo de tragaderas tamaño Cloaca Máxima romana, capaz no sólo de codearse y simpatizar con lo más tradicionalmente anticatólico, sino incluso de propiciar el engendro de las convivencias inter-religiosas de Asís.

Así podemos asistir a escenas tan católicamente inimaginables como ver al Papa saludar con derroche de afectos a una hembra con traje clerical que es presidenta de no se que cosa de los herejes de no se donde. La foto es de ayer mismo, en San Paolo Fuori le Mura, donde rezaban juntos por la unidad:




Los anglicanos atentan contra el sacerdocio con toda irreverencia porque no saben qué es lo que nunca han tenido: Jerarquía sacerdotal.

Los católicos callamos...o aprobamos, consentimos o disimulamos porque estamos dejando de creer en el Sacramento del Orden, sus efectos y sus consecuencias. Por eso ya hay des-católicos a quienes les parecería bien que se ordenasen mujeres, también tenemos monjas degeneradas que lo reclaman como un 'derecho', incluso hay obispos poco-católicos que están 'abiertos' a la sacrílega ocurrencia.

El problema es de fe, de falta de fe, de pérdida de la fe católica y apostólica. El problema es eclesiológico, teológico.

Yo soy de los que todavía esperan que (como ese anglicano que se levantó y protestó) algún obispo católico, consciente de su sagrado munus episcopal-jerárquico, se desmarque de la piara episcopal silenciosa y condene y declare pecado contra el Espíritu Santo la aberración de las pseudo-ordenaciones de hembras anglicanas. Un pastor, ni más ni menos, que distinga al lobo y le quite el engañoso pellejo de oveja ecuménica.

Yo soy de los que creen y esperan y no tragan por mucho que edulcoren la pildorita venenosa con jarabe dulce de ecumenismo.

Huelga decir que si rezo por la unión, pido antes por la conversión, el arrepentimiento y la sanación espiritual de los herejes y cismáticos. Aunque lo vea cada vez más imposible, dada la falsa voluntad que demuestran perversiones como la que comento en este articulete.

Dios nos salve de la Reina y de sus hembras obispesas !!!


+T.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Nuestro Adviento


Nuestro tiempo es el Adviento, el segundo Adviento, el que va desde la Ascensión del Señor hasta su Parusía. Vivimos insertos en mitad de este misterio, creyendo, orando, amando, resistiendo, luchando, esperando, con el aliento del Espíritu, en la Iglesia, cuanto más fieles más anhelantes, más fervientes y vigilantes, deseando con temor santo y amante la venida del Señor.

Pero nuestro Adviento, el segundo Adviento, tiene cosas, elementos, particulares que se parecen, se identifican o se aproximan a escenas, personajes, tipos y hechos del primer Adviento, el Adviento antiguo, ya pasado, de los Patriarcas y los Profetas del viejo Israel, cuyo recuerdo mantenemos en las Sagradas Escrituras que leemos y meditamos, ayudándonos a entender cosas que pasan, escenas que ocurren en nuestro Adviento presente.

¿Recuerdan Uds. aquellos sumarios, breves versículos, que relatan en los libros de los Reyes y las Crónicas los yerros y malandanzas de los Reyes de Judá, los ungidos del Señor, herederos de la Casa de David y sus promesas? Cuando permitían o promovían en Jerusalén cultos paganos, idolatrías e irreverentes altares por congeniar con los extranjeros y favorecer a los gentiles, o por simple fascinación-tentación religiosa. Una parte esencial de la historia del Antiguo Testamento transcurre bajo esta constante, con su correlato en los oráculos proféticos que clamaban contra el gran pecado de los reyes y del pueblo.

No desvariamos cuando vemos hoy escenas, actos, tendencias que sitúan a la Iglesia, al catolicismo, a nuestra Jerarquía y a los fieles en situaciones comparables a las del Antiguo Testamento. Travestidos con nuevos conceptos, surgen equívocos, confusas promiscuidades que relegan lo esencial católico y asumen lo ajeno que la Iglesia siempre rechazó, justamente.

Estos días, cuando he pedido por el viaje del Papa al Oriente he dicho Constantinopla, que es nombre cristiano, no he dicho Estambul, que es nombre infiel y afrentoso para los cristianos.

Ayer sentí el malestar de ver al Papa homenajeando a Ataturk. Hoy lo mismo, viéndole rezar dentro de la mezquita y visitar Santa Sofía, profanada. Cuando luego ha pedido la bendición al metropolitano constantinopolitano, he revivido como en un flash la absurda escena del balcón, cuando recién proclamado se inclinó y pidió la bendición antes de darla, Urbi et Orbi.

En Hb 7,7 se deja claro y sentenciado que el mayor bendice al menor, pero PP Franciscus no parece asumir su gracia, su nivel, su oficio.

Por eso, por estas cosas, me adviene la conciencia del Adviento, de este segundo Adviento, el eclesial, también con sus defectos como el primer Adviento los tuvo, en los hechos y en las personas, siendo, a pesar de los pesares, tiempo sagrado, de gracia y salvación. Aunque no de perfección.

La perfección vendrá, llegará, se nos dará al fin como una gracia.

Tempora bona veniant !!


+T.

martes, 18 de noviembre de 2014

Aberraciones de allí y degeneraciones de acá

La consumación de la aberración de las obispesas anglicanas está aun paso de verse cumplida; dicen que las primeras pseudo-ordenaciones de episcopesas podrían ser por Navidad o Añonuevo. Sin entrar en otras consideraciones repugnantes, me pregunto cómo evaluarán los ecumenicistas cerriles de nuestra Roma decadente el estado de sus aproximaciones, dada la demencial huída hacia delante (hacia el abismo) de la 'jerarquía' anglicana. Dado que el ritmo de acercamiento, desde aquel encuentro de Pablo VI y Ramsey, ha sido frenético y sin freno, ¿cuándo se va a parar? Quien esto escribe, que es católico y se reconoce en la tradición católica, desearía - pues las circunstancias son oportunas - un acto magisterial como el de Leon XIII cuando publicó la Apostolicae Curae (1896) declarando las ordenaciones anglicanas 'absolutamente nulas y sin contenido ninguno', algo impensable hoy día, con PP Franciscus al timón.

Pero nuestras preocupaciones católicas no son ya esas que están derruyendo el anglicanismo desde su centro: Lo que nos preocupa a los católicos es lo que la aberración del pseudo-clero femenino pueda afectarnos a nosotros, pues la calentura ya existe, con sarpullidos localizados y hasta ahora sofocados, aunque el empecinamiento de las hembras más perversas no ceja. Una de las nefastas consecuencias del ecumenicismo ha sido que, sin llegar a unir nada, los malos ejemplos de los cismáticos y herejes han infectado a una parte considerable de los fieles católicos.

Bajo estas consideraciones, vean Uds. este reportaje emitido hace poco en TVE:

Las Trinitarias de Suesa. En Femenino y Plural

Se han quitado las tocas y visten tal cual los varones de la orden. En el video, durante los trabajos y actividades conventuales, salen con vestimentas de macho total. Menos la anciana, que ha conservado su dignidad monjil con la toca y el velo, las demás se han travestido en 'frailas'.

El reportaje es un florilegio de los tópicos (conceptos y formas) del estilo neo-conventual que ha sumido en el caos a los conventos y congregaciones religiosas femeninas de los EEUU, un estilo que también ha arruinado a muchos conventos en Europa. En España, la muestra de la degeneración la protagonizan las dos irreverendas catalanas que llevan ya varios años escandalizando e infectando por donde aparecen. La Forcades y la Caram (como si fueran un dueto de barriobajeras, con mote y mala fama) han puesto rostro a la indecencia des-católica. Pero estas dos no son las peligrosas, el peligro real está en ese perfil que representan las monjas del reportaje de TVE.

El programa en el que se emitió el video de las 'frailas' de Suesa es un espacio religioso de emisión semanal llamado 'Pueblo de Dios'.

Un pueblo de Dios tan desnortado como advertía hace poco el buen Cardenal Leo Burke.


p.s. Por un error, este articulete, estando aun en borrador, salió publicado; lo advierto para quienes lo hayan leído y se hubieran extrañado de su redacción.


+T.

martes, 29 de julio de 2014

La otra visita a Caserta


Si un Papa iba a Caserta (si hubiera ido), iría a ver a SS MM los Reyes de Nápoles y las Dos Sicilias. Un precioso eco borbónico que, imposiblemente, ni pasó ni ha pasado, porque cuando un Papa ha ido a Caserta, no ha sido para ver al rey (que no hay, ¡ay!) sino para visitar a un pastor protestante, un herejete pentecostal. (Ahora, con toda justicia ciceroniana, conviene que declamemos gravemente el 'O tempora, o mores', a coro).

La cosa no tiene gracia, ni es para parodia. Pero, como nos hemos acostumbrado a las promiscuidades ecuménicas, los besos a todos y las sonrisas ubicumque, que el Papa de Roma compadree con un hereje no sólo no escandaliza, sino que parece bien. Y todos aplauden.

En su estilo, según acostumbra, PP Franciscus también ha hablado, ha dejado en Caserta unas cuantas confusas frases que hoy recogen los medios y mañana no sé si pasarán a la crónica pontificia francisquera. Digo que no sé si serán recordadas en la AAS porque no suenan bien (a los piadosos oídos, como decíase antaño). Me refiero a estas palabras:


"El Espíritu Santo hace la diversidad en la Iglesia y esta diversidad es tan rica, tan bella; pero después, el mismo Espíritu Santo hace unidad. Y así la Iglesia es una en la diversidad. Y para usar una palabra bella de un evangélico, que yo quiero mucho: una diversidad reconciliada por el Espíritu Santo". (leer en Zenit)

¿Qué quiere decir esto? Puesto que se dice en un meeting entre católicos y protestantes pentecostales, sin ulteriores explicaciones que aclaren un sentido católico y ortodoxo, lo que parece decirse es que los cismas y las herejías son simple diversidad creada por el Espíritu Santo (Kyrie, eleison!!); que el pecado de la heterodoia y el cisma son una especie de juego (Kyrie, eleison!!) del Espíritu Santo que después construye con la diversidad de los fragmentos alegres y polícromos mosaicos eclesiales (Kyrie, eleison!!).

Obviamente, las glosas oficiales al sermoncete ecuménico de Caserta se aplicarán a explicar rectamente las palabras francisquistas, palabras dichas en el calor de la emoción y el entusiasmo del momento, palabras dichas sin papel, improvisadas, frescas, de iglesia de ventanas abiertas. Y el repertorio habitual de notas a pie de páginas y off the record.

A propósito, podríamos preguntarnos - entre otras muchas cuestiones -  dónde queda la Dominus Iesus ratzingeriana etc. etc. etc. Pero esos tiempos con documentos de luz y esperanza ya han pasado. Parece que ha pasado toda una época, tan lejos estamos (o nos están llevando).

Ahí quedó, pues, en la Caserta real sin reyes, la equívoca prédica papal-francisquista.

Estremece pensar que el que habla es el Cabeza Visible de la Iglesia. Esa Iglesia en la que, sin distingos, parece considerar que están todos, como si la amistad fuera el pase infalible para ser y estar en la Ecclesia Domini.


+T.

viernes, 25 de julio de 2014

Magisterio necesario. Todos hablaron ¿Francisco callará?

 
El Anglicanismo primero fue cisma, luego herejía. Sin embargo, históricamente, la Iglesia Católica prestó una particular atención a la llamada 'Iglesia Anglicana'. Desde el Movimiento de Oxford la atención fue tácita, si no oficiosa relación. En ese marco, la bula Apostolicae Curae, de León XIII, 1896 (ver en Denzinger), aunque supuso un golpe medular al anglicanismo, reconocía, implícitamente, una remota conexión, merced a la cual aplicaba su magisterio respecto a un caso especialmente anglicano, que no por eso dejaba indiferente al Papa, cabeza de la Iglesia.

Con motivo del movimiento reclamando la ordenación de mujeres, a una carta del entonces primado anglicano, el arzobispo Donald Coggan (convencido promotor de la iniciativa pro-femenina ya en la Conferencia de Lambeth, en 1970), Pablo VI contesta con un rescripto pontificio, claro y contundente;

"Your Grace is of course well aware of the Catholic Church's position on this question. She holds that it is not admissible to ordain women to the priesthood, for very fundamental reasons. These reasons include: the example recorded in the Sacred Scriptures of Christ choosing his Apostles only from men; the constant practice of the Church, which has imitated Christ in choosing only men; and her living teaching authority which has consistently held that the esclusion of women from the priesthood is in accordance with the God's plan for his Church"


"Su gracia es, por supuesto, muy consciente de la posición de la Iglesia Católica sobre esta cuestión. Ella sostiene que no es admisible ordenar mujeres para el sacerdocio, por razones verdaderamente fundamentales. Tales razones comprenden: el ejemplo, consignado en las Sagradas Escrituras, de Cristo que escogió sus Apóstoles sólo entre varones; la práctica constante de la Iglesia, que ha imitado a Cristo, escogiendo sólo varones; y su viviente Magisterio, que coherentemente ha establecido que la exclusión de las mujeres del sacerdocio está en armonía con el plan de Dios para su Iglesia".

Cfr. Pablo VI, Rescripto a la Carta del Arzobispo de Canterbury, Revdmo. Dr. F.D. Coogan, sobre el ministerio sacerdotal de las mujeres, 30 noviembre 1975: AAS 68 (1976)

Merece la pena destacar, por especialmente firme y clarificador, el final del párrafo: "...Magisterio, que coherentemente ha establecido que la exclusión de las mujeres del sacerdocio está en armonía con el plan de Dios para su Iglesia".

Por expreso encargo (y preocupación) de Pablo VI, un año después, en Octubre 1976, la S.C. para Doctrina de la Fe publicaría la declaración Inter Insigniores (leer aquí), exponiendo la doctrina de la Iglesia sobre el tema. El documento merece leerse, pues es de absoluta actualidad:

"...la Iglesia es una sociedad diferente de las otras sociedades, original en su naturaleza y estructuras (...) se utiliza a veces el texto antes citado de la Carta a los Gálatas (3, 28), según el cual en Cristo no hay distinción entre hombre y mujer. Pero este texto no se refiere en absoluto a los ministerios: él afirma solamente la vocación universal a la filiación divina que es la misma para todos. Por otra parte, y por encima de todo, sería desconocer completamente la naturaleza del sacerdocio ministerial considerarlo come un derecho: el bautismo no confiere ningún título personal al ministerio público en la Iglesia. El sacerdocio no es conferido como un honor o ventaja para quien lo recibe, sino como un servicio a Dios y a la Iglesia (...) el sacerdocio no forma parte de los derechos de la persona, sino que depende del misterio de Cristo y de la Iglesia. El sacerdocio no puede convertirse en término de una promoción social. Ningún progreso puramente humano de la sociedad o de la persona puede de por sí abrir el acceso al mismo: se trata de cosas distintas (...) igualdad no significa identidad dentro de la Iglesia, que es un cuerpo diferenciado en el que cada uno tiene su función; los papeles son diversos y no deben ser confundidos, no dan pie a superioridad de unos sobre otros ni ofrecen pretexto para la envidia: el único carisma superior que debe ser apetecido es la caridad (cfr. 1 Cor. 12-13). Los más grandes en el reino de los cielos no son los ministros sino los santos."

Tanto el rescripto de Pablo VI como la declaración Inter Insigniores aparecen citados en la Carta Apostólica Ordinatio Sacerdotalis, de Juan Pablo II, publicada en Pentecostés del año 1994, el año de las primeras pseudo-ordenaciones de 'clérigas' anglicanas. Como es sabido, el texto papal utiliza una fórmula quasi-definitoria (infalible), con voluntad expresa de dar por cerrado, definitivamente, el tema:

"...Por tanto, con el fin de alejar toda duda sobre una cuestión de gran importancia, que atañe a la misma constitución divina de la Iglesia, en virtud de mi ministerio de confirmar en la fe a los hermanos (cf. Lc 22,32), declaro que la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia."

El Domingo pasado, Zenit publicaba en su boletín un extracto de un artículo de L'Osservatore (ver aquí), con una comunicación del primado anglicano Justin Welby sobre la reciente aprobación por la jerarquía anglicana de la incorporación de mujeres al episcopado (uso el concepto sin reconocer, obviamente, que en la confesión anglicana exista, propiamente, jerarquía sacerdotal - obispos, presbíteros, diáconos - y sucesión apostólica). En las palabras de Welby se detecta cierta condescendencia, como si hablara desde cierto nivel de superioridad, un paso (o dos) más allá en la evolución cristiana que aquellos otros cristianos a quienes se dirige:

"...somos conscientes de que nuestros interlocutores ecuménicos encontrarán en esta decisión un nuevo obstáculo en nuestro camino hacia la plena comunión (...) nosotros, como Iglesias fortalecidas por el Espíritu Santo, tenemos la tarea de proclamar la Buena Nueva de nuestro Señor y Salvador Jesucristo y luchar por una amistad más estrecha y una mayor unidad..."

La declaración del primado cantauriense resulta un irritante ejercicio de hipocresía en cuanto insiste en la unidad desde el anuncio de un hecho consumado que fractura aun más la desunión e imposibilita la comunión, siendo ahora más grave y profunda la separación por la degeneración de la misma institución jerárquica que, adoptando los dictados sociales, abandona la tradición recibida en aras de la modernidad y el reclamo feminista, extraño a la Iglesia desde sus orígenes, ausente en la institución de Cristo.



La gravedad de este nuevo error anglicano exige, como en los casos precedentes que he citado, una declaración magisterial como la hecha oportunamente por León XIII, Pablo VI y Juan Pablo II. Dado que el desenlace del asunto ya se preveía, después de una polémica muy activa en estos últimos años, se esperaría que Roma hubiera tenido elaborado el documento pertinente para ser publicado, bien por la S.C. de Doctrina de la Fe o, incluso, como documento del mismo Papa.

Pero no. No ha habido nada.

Sin embargo, la noticia del boletín de Zenit sí incluía una grave censura del error de las (pseudo) ordenaciones episcopales de mujeres anglicanas, una declaración no del Papa, ni de Roma, sino del Patriarcado de Moscú, de su Departamento de Relaciones Exteriores que dirige el metropolita Hylarión Alfeyev. Contundente, destilando doctrina y juicio, neta ortodoxia fiel a la tradición eclesial y apostólica:

"...(la incorporación de mujeres a la jerarquía)...impide considerablemente el diálogo entre ortodoxos y anglicanos (...) contribuye a aumentar las divisiones en el mundo cristiano en general (...) la introducción al episcopado femenino también elimina la posibilidad teórica de un reconocimiento por parte de la Iglesia ortodoxa de la existencia de la sucesión apostólica en la jerarquía anglicana (...) la consagración de mujeres obispos contradice a la antigua tradición de la Iglesia (...)

(lo decidido por el sínodo anglicano)...no ha sido por una necesidad teológica o asuntos de la práctica de la iglesia (...) sino un esfuerzo por satisfacer la idea mundana de la igualdad de género en todos las esferas de la vida y mejorar el papel de la mujer en la sociedad británica (...) se trata de una secularización del cristianismo (...) que alejará a muchos fieles que, en la inestabilidad del mundo moderno buscan apoyo espiritual en la inquebrantable tradición del Evangelio y de los Apóstoles".

Qué pena que tengamos que reconfortarnos con la buena doctrina de los cismáticos ortodoxos mientras el Magisterio de la Iglesia Católica prefiera callar y no decir nada.

Todo ello en los días de PP Franciscus, tan locuaz, tantas veces, con quien y sobre lo que no debiera.


+T.

martes, 15 de julio de 2014

Hembras en Canterbury: Dañados por aproximación


El Movimiento de Oxford fue un episodio de gracia que marcó una línea de luz. Fuera de esa luz amable que lleva a Roma, la Iglesia Anglicana actual es una repugnante caricatura de lo que puede llegar a ser la Iglesia Católica si no se re-concilia con su identidad y - entre otras cosas más - suspende radicalmente la farsa del ecumenismo vaticanosecundista.

Salvo el ecumenismo entendido como reclamo para la conversión y reintegración en la Iglesia Católica (única y verdadera Iglesia), todo movimiento ecuménico debe considerarse, sin ambages, como una equívoca relación que, más pronto o tarde, infecta y descompone.

La aberrante noticia de la admisión de las mujeres a formar parte de la pseudo-jerarquía anglicana nos viene encima cuando ya estamos aberrantemente contaminados con la admisión 'social' de las hembras clérigas anglicanas y protestantes, que hasta se han retratado con el Papa cuando han sido, irreverente e impúdicamente, admitidas en el séquito de algún pseudo-jerarca visitante (la impudicia la cometió el pseudo-obispo que las admitió; la irreverencia el monseñor romano que lo consintió).

La gente común, el catolicismo popular sub-formado y de-formado que aplaude a PP.Franciscus, no entiende ni discierne y se suma a la expectación de los des-católicos que piden el imposible de hembras en la clerecía. El sensus fidei populi no existe si no se forma, y los tiempos post-conciliares no han sido una época formativa, sino todo lo contrario: El dogma se ha substituido por la voz de la calle, a la que parece haberse sumado, incluso, la Jerarquía, que cede a la opinión y silencia la doctrina. Por esto, por falta de doctrina, hay gente poco-católica que se encandila con la aberración de las obispesas inglesas y exige la cuota de clero-hembra con el convencimiento de estar postulando un derecho y luchando contra una marginación.

Queda probado que PP Franciscus no es Papa de magisterio contundente, sino de charla-homilía y entrevistas sazonadas con off the record. De su parte no se puede esperar nada. Milagro será que no mande congratulations al mentecato mitrado de Canterbury y a su plebe, ellos y ellas (y el intermedio de género mediano, of course).

¡La Providencia nos libre de más bochorno!

Pero esto pasa porque en su momento, cuando las pseudo-ordenaciones de hembras empezaron, no se cortaron terminantemente las vías de comunicación ecuménica. De las medias sonrisas vienen estas carcajadas. De las medias tintas, estos borrones indelebles.

Lo peor es que aun estamos oficialmente en el baile del ecumenismo, que, tal y como está planteado, es una gran impostura, insostenible según una recta teología-eclesiología católica.

Liberanos, Dómine !



+T.

lunes, 20 de enero de 2014

Una imagen vale más que mil palabras


El cartel de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, ¿es una declaración de principios o una provocación pro-catárquica? Sea lo que sea, no es católico, ni tolerable para un católico con conciencia católica, consciente de su catolicismo: La Iglesia Católica es la Iglesia, no una porción entre porciones.

El fondo de la foto del cartel es un 'crismón' de piedra (bizantino o románico, no lo distingo bien). Entre las secciones que resultan de inscribir la cruz y la XP de Xpistós, han embutido ocho fotos con diversos personajes y escenas: El Papa Francisco, un monje, una celebración ortodoxa, un pastor luterano, una celebración de Taizé, una foto con dos jerarcas ortodoxos y dos anglicanos, un cura bautizando a un niño, y una foto del patriarca Kiril de Moscú.

¿Lectura de la secuencia de imágenes? La primera y más evidente es que todos (separados) forman una unidad en Cristo, siendo todos iguales y todo lo mismo. Lo cual es absolutamente falso.

La pregunta del cartel, el lema, una cita de San Pablo, se responde fácilmente: No, Cristo no está dividido, porque Cristo es indivisible. Incluso está definido en el Concilio de Calcedonia, en uno de de los 4 famosos adverbios cristológicos referidos a la única hipóstasis subsistente en dos naturalezas: Inseparabiliter, Inmutabiliter, Indivise et Inconfuse. Eso que se afirma y predica de lo divino y lo humano en la Persona de Cristo, se puede decir igualmente de la Iglesia.

La Iglesia es una, y es indivisible. ¿Qué sucede, entonces? Ha sucedido que en el transcurso de los siglos, por pecados y errores, ha habido cristianos que se han separado, segregándose de la única Iglesia instituida por Cristo, que es, y ha sido siempre, la Iglesia Católica.

El Papa Francisco, no es un primus inter pares: No tiene par, su ministerio es único, siendo cabeza visible y vicario de Cristo en la Iglesia. Su potestad no es por consenso de iguales sino por propia dignidad sacra vinculada, por institución del mismo Cristo, al ministerio del Apóstol San Pedro y sus sucesores en la sede de Roma.

El cartel es, pues, equívoco e induce a error. Igualmente, si la oración por la unidad no es una llamada al arrepentimiento y la reintegración de los separados en la única Iglesia, la oración también es equívoca y se presta a confusión.

Lo grave es que desde 1965 parece haberse institucionalizado el equívoco ecuménico.

¿Llegaremos a liberarnos de esa traba?

Veritatem facientes in caritate.

Parece que se nos olvida mucho tan fundamental sentencia...O que estamos tan ofuscados que ya no distinguimos la verdad. Y, encima, no sabemos conjugar verdad con caridad.

n.b. Dice todo esto un católico consciente que venera la santidad de la ortodoxia, que siente la gracia divina en las cantatas protestantes de Bach et alii, que se emociona con los signos santos de la presencia del Espíritu que sopla donde quiere, cuando quiere y a quien quiere. No obstante, en absoluto, todo lo susodicho.

Et orante pro unitate fidelium in Ecclesia Una Christi.


+T.