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jueves, 24 de octubre de 2019

PAX


…Y el alma tranquila: ¡Dios ha de vencer !!!

...Pero conste a los profanadores et alii que no olvidamos: Tenemos y mantenemos, también, memoria histórica. Y mejor que la de ellos, por cierto.



+T.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Repugnante (y amenazante) presencia


Veo poca televisión, apenas algunos informativos, documentales y algún episodio de algunas series. Pero hace unos días hice este desagradable y repugnante descubrimiento televisivo, este engendro:

Cordoba Int. Tv

El enemigo en casa. Emiten en abierto, en un canal llamado Nacional-5. La programación es íntegramente islamista, e islamismo integrista. Tienen hasta algún presentador español, uno que presentaba hace unos años un programa-concurso, un tal Alonso Caparrós.

Golpeado por la criminal fantochada del neo-Califato del EI, con imágenes y noticias traumatizantes, cada día, saber que tenemos al enemigo operativo en medio de nosotros, es sumamente inquietante.

El Islam es una víbora en el seno de Occidente. Los yijadistas-terroristas made in England son la contundente prueba de que el Islam no es compatible con ningún medio social-cultural que no sea el propio Islam (aunque entre ellos se devoren también como fieras).

Recuerdo la ponderada opinión del entonces Cardenal Ratzinger cuando se oponía a la incorporación de Turquía a la UE. Y vuelvo a recordar el todavía fresco discurso polémico de Ratisbona, el del añorado Benedicto XVI.

Ante la ambigüedad francisquista, insuficiente y equívoca (este articulete opina al respecto), por la gravedad del momento, por el futuro amenazador de un islam en las venas de Occidente, es necesario un sólido discurso que promueva una clara conciencia que posibilite una reacción. Con hechos.

Escribo esto con el temor de que el vacío espiritual de Europa (vacío de cristiandad) incapacite para luchar en esta contienda, que parece se limita al Oriente Medio pero, de hecho, está activa dentro de nuestras fronteras, de muchas y sutiles formas.

La repugnante televisión esa es sólo una (cercanísima) prueba.


+T.

viernes, 8 de agosto de 2014

El problema del Islam es el Islam

 
Cuando leía como un monstruo, cayó en mis manos un libro de Robert Payne titulado 'La Espada del Islam' (en el original inglés 'The Holy Sword', 1959). No empecé la lectura con especial ilusión, pero me devoré el libro en un día, la historia de Mahoma, su religión y sus consecuencias, una narración ágil que iba pasando de un personaje a otro, de un siglo a otro y de una guerra a otra, sin solución de continuidad, guerras con todo el mundo y guerras contra y entre los propios mahometanos, una secuencia de histórica violencia implacable, insaciable. En la historia islámica la paz era contemporánea de la decadencia, porque el estado natural del Islam, desde que fue concebido, era la guerra.

Cuando la Iglesia ha degenerado o decaído, una de las soluciones regeneradoras ha sido siempre - Deo adiuvante - la vuelta a los orígenes, el retorno a las raíces. Ayer mismo, en la oración de la Misa, se recordaba que San Cayetano tuvo la gracia de vivir como los Apóstoles; la imitación de las virtudes apostólicas ha inspirado tantas fundaciones y obras religiosas, como un manantial perenne donde beber y purificarse, así desde los mismos tiempos apostólicos, siendo los Apóstoles los primeros imitadores del Señor, la Vita Christi, cuyos testigos fueron, verbis operibusque. El recurso vale también para las órdenes, congregaciones e institutos religiosos, que vuelven una y otra vez a sus raíces fundacionales para nutrirse con la vida y obra de sus fundadores, modelos perpetuos para quienes después seguirían sus reglas para regirse mejor y ser fieles a la vocación y la misión cristiana, en vida recogida o activa. Volver a las fuentes es el buen camino para avanzar en santidad, una solución acertada cuantas veces se ha resuelto tomar.

¿Y el Islam? ¿Cuenta con ese recurso? Sí, por supuesto. Pero las fuentes del Islam son Mahoma y sus guerras, su manantial destila violencia original. Así, en tiempos de decadencia, el fiel musulmán que busque reconstituirse volviendo a sus fuentes, al poco estará ebrio de violencia, cargado de intenciones guerreras y presto para la acción. La 'yihad' es el Islam y no existe (ni hubiera existido) el Islam sin la 'yihad'. El Islam es la guerra y no hay Islam, no puede haberlo, sin la guerra. En cualquier momento, el musulmán que beba en las fuentes islámicas se trasmutará en un 'muyahidín', un guerrero.

Cierta propaganda pro-islámica desarrollada recientemente en occidente intenta desvirtuar el concepto 'yihad' explicándolo según una interpretación interiorista (lucha personal por vivir la fe coránica) y otra de dimensión social (lucha por la justicia y el bien comunitarios). El intento, sin embargo, choca con la evidencia de la historia misma del Islam, desde sus orígenes al presente, incluyendo la evolución de los estados/naciones de fundamento islamista, regímenes contemporáneos que, lejos de estructurarse establemente según los principios de la cultura política occidental, al fin repiten un binomio irreductible: Sumisión y agresión, interna y externamente, para los propios de dentro y los extraños de fuera.

Excepto en la Turquía de Ataturk (actualmente muy en entredicho), el Coram es el código político primario, la inspiración que articula el estado, la fuente en la que la violencia islamista seguirá catalizando cualquier proyecto político que surja en su medio, incluso aquella efímera y marxistóide R.A.U. de Nasser.

Benedicto XVI puso el dedo en la llaga cuando su célebre (ya olvidado?) discurso en la Universidad de Ratisbona, con la memorable cita del emperador bizantino Manuel IIº Paleólogo:

"...Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba."

Un irenismo iluso - por parte de la Iglesia - que obvie lo evidente, está condenado al fracaso porque los hechos desmentirán cualquier supuesto de armónica concordia, imposible según los auténticos fundamentos del Islam.

Los cientos de miles de cristianos del Irak, perseguidos, hostigados y masacrados por el Islam, son la dolorosa hodierna prueba de que el Islam de hoy es el Islam de siempre, el mismo.

Más que abrazando a imanes o felicitando ramadanes, el Papa debería enfrentar al Islam consigo mismo, exigiéndole una conversión que incluya la renuncia a sus raíces en cuanto supongan la institucionalización de la violencia. Eso que pareció iniciar con tanto escándalo Benedicto XVI en Ratisbona.

Ayer publicaban en Rorate Coeli un artículo que preguntaba si la razón del problema islámico no sería el no haber confrontado una ilustración y unos cambios revolucionarios como los que tuvo que afrontar la Iglesia del siglo XIX.

Aun considerando esos seis siglos que distancian la Era Cristiana de la hégira mahometana, salvando fáciles historicismos, el debate sobre el Islam es engañoso, equívoco, si no concluye que el problema del Islam es el Islam.

Ese sería el punto justo de partida para cualquier examen, reflexión o replanteamiento.


n.b. Para neocones pijo-católicos desnortados: Lo de los crímenes de guerra de Israel en Gaza son un problema que carga de intrínsecas razones al ya de por sí razonamiento violento del Islam; más pólvora en el cañón, si me explico (y los tercos me entienden (o quieren entender)).


+T.

miércoles, 30 de julio de 2014

Urgentemente: Lo de Gaza merece un 'J'Accuse...!'


No soy Zolá, ni me parezco. Pero el caso de Gaza merece un neo-Zóla, de más envergadura, más potente, con voz más intensa y extensa, capaz de escandalizar y movilizar, de espabilar conciencias narcotizadas.

De las víctimas de Gaza, me conmueven especialmente los viejos. Es doloroso imaginar hombres y mujeres que llevan toda su vida hacinados en el ghetto de Gaza, gente que era joven en el año 47, cuando la usurpación israelí, y que han envejecido en el campo de concentración de Gaza, decepcionados y desilusionados con cada golpe de la fatigosa realidad de ser prisioneros en su tierra, de tener fronteras de muerte con su país, al que no pueden entrar, donde no pueden vivir ni morir porque han invadido su suelo y les han rapiñado justicia y derechos. A estas alturas, Gaza es un reducto de miserables bombardeados. Miserables rabiosos, porque conservan, aunque aplastados, la dignidad de la rebeldía. Es lo que les queda. Y sufren porque no renuncian a vivir. La felicidad del perverso Israel sería la desaparición de los miserables de Gaza; ya hasta se atreven a decirlo.

Israel se ha creado durante estos lustros una coraza inmoral en la que no penetran sentimientos que no sean los del propio Israel. Implacables con los palestinos, se derriten en dramáticas escenas de auto-compasión cuando es un israelí el que sufre. El estado de Israel se ha vuelto un organismo enfermo con híper-sensibilidad consigo mismo y dureza fría y letal para los enemigos que el propio Israel se ha creado.

Los culpables de la trágica situación son el injustificable estado de Israel y los implicadísimos EEUU, la nación de la propaganda democrática y los crímenes de guerra, todo en uno. Inglaterra, por referencias y prolegómenos, también. Europa, espectadora muda, se inculpa por omisión.

El Papa del 'hagamos lío' hubiera armado un gran lío denunciando el crimen incesante de Israel contra Gaza. Pero PP Franciscus tiene extrañas querencias por Sión y sus rabinos, afectos que le impiden liarse en este clamoroso enredo que estrangula dia a día, hora a hora, minuto a minuto a una nación sin tierra, a un pueblo con su patria invadida por sus verdugos.

¿Quién será, quién se atreverá, quién clamará el urgente y justo 'J'Accuse...!!!' ???


+T.

martes, 1 de abril de 2014

Victoria y Paz

 
En pocos sitios de España sobrevive el pundonor de llamar a los hechos por su nombre y reconocerse en ellos. Por eso, que un 1 de Abril se recuerde la victoria y se ruegue por la paz, viene a ser un testimonio que, aunque sea un pequeño clamor entre las turbas, tiene mucho sentido y valor.

Lo que la des-memoria histórica de la piara marxista ha falseado y silenciado, en Sevilla es una institución sagrada, piadosa y popular, contra la que los malos (los vencidos) no se atreven a atentar porque goza del refrendo de la gente, del pueblo sencillo que sabe lo que pasó y se desentiende de imposturas impuestas, todo ello sin oponerse a nada, ni luchar contra nadie, ni reivindicar, ni movilizarse, puesto que basta la rotunda e incontestable realidad de una pacífica y no contradicha posesión.

La crónica de la Hermandad y Cofradia Sacramental del Stmº Cristo de la Victoria y Ntrª Srª de la Paz, da fe, con sencillas palabras, del cuando, cómo y por qué de su fundación:

"...Los sufrimientos de la recién terminada Guerra Civil y los deseos de que nunca más se repitieran están en el origen de la Hermandad de la Paz.

Nos situamos en la Sevilla de 1939. La Guerra Civil española ha terminado el 1 de Abril. Ese año la Semana Santa se celebra con todo su esplendor ya que a Sevilla hacía tiempo que había llegado la paz y la ciudad era considerada como retaguardia.

En Sevilla, en la primavera del 39 se vivía intensamente el año de la Victoria. Durante el mes de abril, el Jefe del Estado, Francisco Franco visitaba nuestra ciudad siendo aclamado por la multitud. Se celebraba en la Avenida de la Palmera el Desfile de la Victoria, y la Virgen de los Reyes el 16 de Abril, y el Gran Poder el 2 de Mayo, salen en procesión para dar gracias por el fin de la guerra.

En la primavera del 39, toma posesión como Arzobispo de Sevilla el Cardenal Pedro Segura, un hombre de recio carácter y temperamento. Rápidamente afirmó sus criterios en lo litúrgico y en lo profano. El Gobierno de Franco halló en él un aliado perfecto para que a través de la piedad popular reconvirtiera la Sevilla marxista de 1936 en la Sevilla cristiana de la Postguerra.

En este ambiente de euforia por la llegada de la paz y de énfasis religioso se funda la Hermandad de la Paz (...)

Los fundadores de la Hermandad de la Paz, eran, ante todo, capillitas y cofrades sevillanos (...) deciden fundar una hermandad para (...) dar gracias a Dios por la llegada de la paz a España..."
(web Hermandad de la Paz)

En Sevilla, la Victoria con Paz, más que un recuerdo histórico real y verdadero, es una devoción ferviente que procesiona triunfante el Domingo de Ramos, con hábitos de paz y luz de victoria, fascinando a todo el que ve pasar entronizado al Cristo de la Victoria tomando su Cruz, y a la Madre del Señor aclamada, bajo palio, como Reina de la Paz.



Para nosotros, los que nos reconocemos en la victoria del 1-IV-1939, cuando pedimos por la paz conseguida, además de recordar un capítulo glorioso de nuestra historia - hechos y hombres - proclamamos una esperanza mayor y mejor, que trasciende los anales terrenos y se abre a un horizonte de gloria y eternidad.

Quiero decir, que además de haber sido vencedores y artífices de paz, somos también creyentes que aguardamos más victoria y más paz.


+T.

martes, 27 de agosto de 2013

A punto de estallar

 
Aunque los foros francisquistas mantengan el aplauso y el entusiasmo perpetuum mobile, las pocas y tímidas palabras de PP Franciscus sobre el pandemónium islámico en Egipto y Siria son escandalosamente decepcionantes. Será que, prudentemente, no quiere meter palo en candela, pero ese fuego está costando la supervivencia de las comunidades cristianas de Egipto y Siria. Pedir oraciones y reclamar el diálogo es poco cuando el conflicto ya no es conflicto sino flagrante tragedia, a punto de convertirse en guerra internacional si se cumplen las amenazas de los USA contra Siria.

Sobre el caso sirio, con otro tono que el de Francisco, el Patriarcado de Moscú dice otras cosas:

"...Otra vez, como en el caso de Irak, los EEUU se comportan como justicieros internacionales (...)De forma absolutamente unilateral, sin ningún aval de la ONU, quieren decidir el destino de un país con millones de habitantes (...) Otra vez millares de víctimas serán sacrificadas sobre el altar de una imaginaria democracia (...) los cristianos, de cuya suerte nadie se preocupa, corren el riesgo de convertirse en rehenes de la situación y ser las víctimas de las fuerzas radicales extremistas, que con la ayuda de los Estados Unidos llegarán al poder (...) La comunidad internacional debe hacer todo lo posible para evitar que los acontecimientos puedan llegar a eso"

Quien habla es el metropolita Hilarión Alfeyev, como jefe del Departamento de Relaciones Exteriores del Patriarcado de Moscú (ver noticia en VaticanInsider y en Asia News).

Sin duda, la diplomacia vaticana sigue de cerca la situación. La prevista audiencia del Papa al rey Abdallah de Jordania (si los acontecimientos no se precipitan) debe entenderse en relación con el conflicto de Siria y su peligrosa internacionalización. Es otra forma de enfrentarse a los hechos. Pero cuando las amenazas están a punto de perpetrarse, una palabra del Papa, firme y contundente, sería todo un signo. Pedir paz cuando ya haya guerra es muy distinto de clamar justicia internacional y contención de agresiones ahora, cuando es el momento crítico.

La política de los EEUU en Oriente Medio es un crimen de lesa globalidad. El Patriarcado de Moscú se nos ha adelantado en decirlo. Algunos dirán que por la boca del metropolita Hilarión Alfeyev hablan los rusos, la Jerarquía rusa supeditada al régimen de Putin y sus intereses, sería pacato no reconocerlo, pero también sería necio el condenarlo, porque la verdad es tal cual, dígala Agamenón o su porquero, y, en este caso, Hilarión de Volokolamsk dice lo que todo el mundo (honrado) piensa.

De todas formas ¿acaso es el Vaticano cliente de los USA para que se imponga la prudencia timorata que mide palabras por no irritar a Obama y su nación? Yo mismo, que pregunto, no sabría responder a la cuestión.

Cuando alguna vez me recuerdan lo peligrosa que fue la URSS para la Iglesia y la fe, suelo responder que más daño han causado a la Iglesia y a la fe los EEUU, ayer, hoy y, previsiblemente, mañana también.

La coyuntura es extrema. Oriente Medio parece un laberinto de conflictos, odio y violencia, con el demencial estado de Israel en el centro, como una espina sensible siempre hiriente (o un detonante siempre activo). La situación creada en la post-primavera árabe vuelve a hacer del Mediterráneo el centro neurálgico del mundo

La ira del mundo islámico contra Occidente crece. El Papa pide diálogo. ¿Pero cómo dialogar con quién no razona?

De los artículos leídos estos últimos días, dos me han interesado especialmente: El de Sandro Magister retomando el ya polémico discurso de Benedicto XVI en Ratisbona, y otro de Jon Juaristi titulado 'Revueltas', muy inteligentes ambos.

Mientras aguardamos (pesimistas) el desenlace, oremus cum Papa Francisco, a ver si la Providencia del Altísimo propicia una salida mejor que la de la implicación criminal de las 'democracias occidentales' en el avispero islámico.

Sinceramente, me gustaría oír que PP Franciscus dijera algo como lo de Alfeyev. Si no con la sabiduría de su predecesor, Benedictus, al menos con ese estilo suyo que tantos entusiasmos suscita.


+T.

viernes, 9 de agosto de 2013

La Imagen de la Esperanza Macarena


La sección de Cofradías del ABC de Sevilla traía hoy un articulo sobre la autoría de la Macarena, un artículo de apenas valor (típica noticia de relleno agosteño, publicada en la revista Pasión en Sevilla , nº 41, Nov. 2011), recogiendo, sin referencias, algunas opiniones de conocidos restauradores y escultores-imagineros sevillanos.

No existiendo (´no se conoce hasta el día) una documentación fidedigna, lo más discreto es dejar el tema en un suspenso poco definido, como hace el catedrático Fcº. Arquillo, que prefiere una datación temprana para la Imagen de la Virgen de la Esperanza, situándola en la primera mitad del s. XVII, sin más precisiones ni referencias.

Miñarro presenta una hipótesis (reforma en el XVIII de un original relacionado con Mesa) de relativo compromiso y complicada documentación, una teoría de laboratorio que daría material para un ensayo histórico-crítico-artístico-iconográfico que podría implicar a toda la galería de maestros y talleres de escultura del barroco hispalense.

La opinión que el artículo adjudica a Álvarez Duarte demuestra poca competencia al respecto, insistiendo en una disparatada atribución a Ruíz Gijón o 'su círculo', absurda apreciación que descalifica al opinante.

A pesar de ser un artículo nada 'científico' he echado de menos la cita, al menos, de la atribución por relación y semejanza con la única imagen conocida, hasta ahora, que tiene valor de 'documento' acreditativo, aunque dejando sin solución la identificación del escultor imaginero de la Macarena.

Me refiero a este dato: En la Parroquia de San Gil, histórica sede de la Hda. de la Esperanza Macarena, existió hasta su destrucción el 18-19 de Julio de 1936 una imagen de Santa Macrina jr. procedente del extinto Convento de San Basilio (sede original de la cofradía). Por fortuna, en el riquísimo archivo del antiguo Laboratorio de Arte, hoy Fototeca de la Universidad de Sevilla, se conservan cuatro fotografías de la desaparecida escultura, tres de ellas (las mejores) tomadas por José Mª González-Nandín Angulo en 1929, aprovechando que la Stª Macrina estuvo entre las obras prestadas por el Arzobispado para una de las exposiciones de patrimonio artístico organizadas durante la magna Exposición Iberoamericana; son tres estupendos negativos originales, uno en placa de vidrio y dos en celuloide. La cuarta foto aparece en el registro de la Fototeca como original de R. de Salas, aunque fechada en 15-4-1949 (probablemente la fecha de ingreso en el archivo fotográfico), parece tomada también durante la exposición del 29, pudiéndose apreciar en la peana una tarja con el nº 87, quizá el número del catálogo de exposición.






La Santa capadocia (Hermana de San Basilio Magno y de San Gregorio de Nisa) se representa estante, insinuando la pierna izquierda en actitud de avance; viste el hábito de monja basiliana, un ropón talar negro con pliegues, sin ceñir, con amplias y largas mangas que dejan ver otras ajustadas al puño, toca con punta en la frente y plieques en torno al cuello y el pecho, formando el característico rostrillo, con velo que cubre cabeza y hombros; en la mano izquierda lleva un libro abierto (regla monástica) y en la derecha debió llevar el báculo o la férula de abadesa.

La semejanzas con el rostro ylas  manos de la Macarena es asombrosa. Lástima que no se pueda estudiar directamente el original, desgraciadamente destruido en el asalto de las hordas marxistas a la Parroquia de San Gil, la aciaga noche-madrugada del 18 al 19 de Julio de 1936. **

Es evidente que cualquier hipótesis sobre la autoría de la Esperanza Macarena tiene que apoyarse en este dato. Quien documente la autoría de la Santa Macrina resolverá también el enigma del autor de la Macarena.

Si Dios quiere.


** Curiosamente, el 19 de Julio es la fiesta de Stª Macrina jr. detalle ignorado por los criminales que perpetraron aquella sacrílega destrucción.

+T.

jueves, 18 de julio de 2013

18 de Julio aquel



Ya es historia, y la historia no se repite.
Pero hay historias que quizá sería conveniente repetir.

...De vez en cuando.

¿No?


#.

sábado, 9 de junio de 2012

Pedrito V



Ayer tarde, en la parada del autobús, había pegado un pasquín indecente anunciado una orgía in-cívica de los indignados pan-y-circo. Vean y lean el pasquín:

Iª Velá Indigná

Tiene bemoles y contrapunto al pedal el anuncio de la 'musiquita' y el 'ambigú' entre la 'lluvia de alternativas' y la 'mesa informativa'. Que quiere decir que, entre parida libertaria y manifiesto comunistón, los asistentes se toman un tinto con gaseosa (o 'de verano') con una tapa de caracoles y un par de cubatas con tres porros de jachís, de postre.

Esa es la 'revolución' de los indignaos, la de verdad, sin trampa ni cartón de gacetilla de periodistucho post-marxista alucinando (también con cubata y porro) con paralelos 15-M = M'68.

En la velá esa que anuncia el pasquín, los tipos son los mismos que los de Madrid, con un plus de barrio y estrambote sevillano, como una re-versión de novela picaresca, estilo Rinconete cervantino light. Imagino que no será raro ver por allí a algún cura-comprometido de las proximidades, confraternizando con la morralla indignada del ambigú y la musiquita, lloviendo alternativas. Etc.

Pero lo que me ha hecho saltar el resorte ha sido ver que la 'velá indigná' se ubica en la calle Doctor Pedro Vallina, inesperada aparición, quién se iba a figurar.

Entre las cosas que se me han extraviado en una trastornada mudanza, no encuentro un libro en el que tenía guardada, como marcapáginas, una carta de Pedro Vallina a mi abuelo, que no me gusta enseñar (y sé que a muchos les encantaría leerla o tenerla) por lo mismo que en mi casa no se hablaba de Pedrito Vallina. Alguna vez, en alguna conversación de la tertulia de mis abuelas y mis tías, o en uno de aquellos comentarios sobre gentes y cosas que hacían mi abuelo y mis tíos, tuvo que salir a relucir Vallina, porque a mí se me quedó el nombre y después, mucho después, pude archivar al personaje, tan olvidado luego como conocido y tratado antes.

La cosa venía de lejos, porque la amistad con la familia de Vallina nunca se perdió, en particular con su prima Concha Daza y su primo el Padre Daza, y con la tía-matriarca de todos ellos, Doña Amparo Martínez, todos muy señalados entre las amistades viejas de mis abuelos y mis tías. A Concha Daza la recuerdo todavía, ya muy mayor, maestra nacional jubilada, cuando venía de visita por la Novena. No era una visita agradable para mí, porque preguntaba cosas de colegio y decía que se estaba perdiendo la caligrafía y la urbanidad. Yo me escondía cuando llegaba y llamaba a la campanilla de la cancela del zaguán, pecherona, con un moño y una cabeza imponente, y un bolso negro grande, y un abanico, un medio pericón negro, que sonaba riiiisss-rrrasssss (abrir-cerrar) plis-plis-plas, plis-plis-plas, plas-plas-plas-plas-plas (sobre el pecho) clin-clin (sonando las medallas). Y así la tarde entera, en el estrado, en las butacas de mimbre, hasta la hora de cenar, con mis tías y un par de amigas de la misma quinta, todas del tiempo de la Regencia de María de Cristina.

Lo extraordinario era que de un ambiente como aquel hubiera salido un engendro como Pedrito Vallina, criado por su tía Amparo en la misma casa que sus primos, Concha, la maestra, y Don Francisco, el cura. Pero así son las cosas, y se explican, relativamente: Una familia pudiente, un hijo inteligente y aplicado, una carrera universitaria, las influencias del pensamiento de vanguardia, el descontento social ambiental, los viajes al extranjero, los contactos...Resumiendo sus andanzas con un calificativo último y definitivo, se decía: - "...y se hizo masón", como una especie de compendio de las más abyectas monstruosidades.

Pero Pedrito se hizo algo peor, mucho más peligroso: Se hizo anarquista. En el colmo de los horrores, un día se supo que estuvo implicado en un complot que tramaba atentar contra el Rey, Don Alfonso XIII. Fue a juicio y estuvo en la cárcel dos o tres veces. Ya no se le trataba, ni se le recibía en ninguna casa, salvo en la de su tía, Doña Amparo Martínez, que llevaba aquella cruz del hijo de su hermana con resignación, con toda la resignación, callando todo y temiendo barbaridades mayores. Se contaba que el caso de Pedrito se la llevó a la tumba (¡que en Gloria esté!).

De su tía, Pedrito heredó, si no caridad (que eso es virtud), sí una estupenda filantropía que le hizo destacarse como hombre providencial en momentos de necesidad, penuria, epidemias, urgencias e imprevistas calamidades. En Sevilla era famoso su dispensario-consulta, en la calle Bustos Tavera, un enclave justo en el límite entre el centro de la ciudad y uno de los accesos a los barrios que conformaban lo que se llamó 'el Moscú sevillano', guarida de los peores elementos activistas del marxismo clandestino, células comunistas y anarquistas que envenenaron la vida de la gente sencilla inyectando el odio clasista y suministrándoles recursos violentos, inspirándoles malas ideas y organizándolos para actividades criminales. En todo aquello, andaba Vallina, curando gratis a los pobres, pagándoles medicinas y costeando tratamientos, y alentando la rebeldía de los descontentos. Un filántropo activista radical.

En el pueblo, organizó un centro de curación-reposo-rehabilitación para tuberculosos, en una finquita que heredó de su tía, unos terrenos en la sierra baja que se levanta a poca distancia de la localidad, con una situación muy saneada, elevada, bien orientada, con un par de arroyos cercanos al lugar donde edificó 'El Sanatorio', unos sencillos pabellones habilitados como salas para los enfermos residentes, corriendo la mayor parte de los gastos a expensas del generoso Pedrito Vallina. Todavía quedan dos de aquellos edificios, usados ahora como casas de labor, entrelargas, de una sóla planta, techadas con tejas a dos aguas, con un cierto parecido a las construcciones del ferrocarril, con los muros blanqueados y los cantones de las esquinas, cornisas, marcos de ventanas y portadas pintados con almagra.

Cuando salíamos al campo de excursión, o con tío Enrique, a cazar lo que saliera - para limpiar la escopeta, decía él - y veíamos de lejos aquellos dos edificios, preguntábamos qué era, y nos contestaban - "...El sanatorio", sin más detalles. Y si seguíamos preguntando, nos decían poco más - "...aquello era para los tísicos, que venían de Sevilla a hacer reposo, lo cerraron antes de la Guerra". A Vallina, ni lo nombraban, como si no hubiera existido.



Don Pedro vivió sus años de gloria durante el quinquenio desgraciado de la criminal 2ª República. Hombre inquieto e inconformista, mantuvo tensas y encontradas diferencias con los representantes oficiales de las formaciones políticas anarquistas. El Alzamiento le sorprendió fuera de Sevilla, y mantuvo bastante actividad en la zona roja, organizando auxilios y dispensarios. Al final de la contienda, poco antes de la victoria de Franco, salió de España y terminó asentado en Méjico, donde murió nonagenario en 1970.

Por aquellos años todavía vivía su prima, Concha, la de las visitas que yo temía, la del sonoro abanico y las tertulias interminables con mis tías. La última vez que estuvo en casa fue el verano del luto por mi abuelo. Venía de la Novena, acompañada por otra maestra jubilada, de su misma quinta, y pasó por casa a dar el pésame, pero como mis tías ya se habían trasladado al piso de Sevilla, la atendieron mi madre y mi tía Antoñita, que eran de la siguiente generación; mantuvieron una conversación de circunstancias, la acostumbrada para el caso, de una media horita y se despidieron con  besos, de los que me libré porque no comparecí por el salón hasta asegurarme de que Doña Concha y su acompañante se habían ido. Cuando llegó mi padre, mamá le contó la visita de Concha Daza, para dar el pésame, que le había dejado recuerdos y que se llevó las señas de las titas para visitarlas en Sevilla. Y mi padre, bajando un poco la voz, comentó:

- "...Me dijo Juanito Treñez que el otro día estaba contando uno en el círculo que este invierno había muerto Vallina, en Méjico."

- "¡Jesús! ¿Todavía vivía? Tendría la edad de padrino, por lo menos, ¿no?".

- "Seguro, los noventa cumplidos".

- "Anda, que bastante aventura se lleva encima...Si hubieran estado las titas hubieran tenido tema para una semana."

Mi tía Antoñita terció:
- "Pues habrá que meterlo en el Rosario,  con Padrenuestro y requiem..."

- "Desde luego, que falta le hará, al pobre infeliz", cortó mi madre.

En casa de mi amigo Antoñito Lara, la tía Mercedes solía decir:

- "...anda que eres más malo que Vallina".

Y nosotros, chiquillos, preguntábamos: - "¿Y quién es 'Gallina'?

Y decía la tía Mercedes - "Un rojo masón, de los que quemaban iglesias".

Y en un flash de imaginación, nosotros veíamos a 'Gallina' con una tea en la mano metiendo fuego a la iglesia.

En mi pueblo no sé si le habrán dedicado calle, hay cosas de las que prefiero no enterarme, y las ignoro, conscientemente.

En Sevilla, por el cartel-pasquín de la parada de autobús, me enteré ayer de que sí hay una calle con su nombre, donde esta noche van a juntarse la recua de los pan-y-circo del 15-M, anarquistas post-modernos que harían las delicias libertarias de Vallina.

O quizá le curaran, si los viera, el virus anarcosindicalista, radicalmente.

Y los correría  con la fusta, por petardos. Porque hasta en eso hemos sufrido un bajón de calidad: La que dista de Don Pedro Vallina al perfil post-moderno de los anarcos de verbena y porro.



+T.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Los 20 de Noviembre que recuerdo


No recuerdo cuando fue la primera vez que estuve en los actos de un Día de los Caídos; por alguna foto que guardo calculo que tuvo que ser cuando tenía seis años, o siete. Tampoco sé por qué me gustó el acto, quizá porque era distinto, con aquel final de la procesión desordenada desde la Iglesia a la Cruz de los Caídos; he contado algo, otra vez.

Por aquellos años la celebración ya iba declinando. De los camisas viejas quedaban pocos, todos de la edad de mis abuelos, con setenta y muchos años; aun así, no faltaba uno. Pero los importantes estaban en la lápida, tres lápidas que formaban las caras del pedestal de la Cruz, la cuarta con el escudo de España sobre el Yugo y las Flechas. Allí estaba grabado el nombre de tío Antonio, el hermano de mi padre, caído por Dios y por España a los dieciocho años, combatiendo en la 2ª Bandera de Falange, en el frente de Extremadura.

Un día, en el desván, dentro de una caja de caoba, en el cajón-secreter de una cómoda, encontré unos lienzos enrollados, sujetos con una cinta grana y amarilla, otro lío atado con lo mismo, de color verde pardo, y otro azul, y dos paquetes más, también con cintas. Llenaban el cajón entero. Eran las cosas del tío Antonio, las que llevaba cuando cayó en el frente: La ropa interior, la camisa de la Falange, el gorro militar, unas cartas; la cartera estaba tal cual, con estampas de la Virgen, un detente, una foto de Mª Lola López, su novia, un librillo de papel de fumar, una tarjeta de mi abuelo, una foto de mi abuela, y una carta a medio escribir. También había una bandera de España, descolorida. Y una cajita forrada de terciopelo negro y bordada con cinco rosas, dentro había un mechón de pelo envuelto en papel de seda, con un papelito escrito con su nombre y la fecha de nacimiento y la de su muerte, 16 Mayo 1920~20 Enero 1939.

Cuando mi padre murió, seguí yendo a Misa el 20 de Noviembre. Ya no se celebraba, ni oficial ni familiarmente. Mi madre no faltaba tampoco. Era una de esas fechas que tenían sentido, que estaban señaladas en el calendario particular del amor y el dolor.

Junto con el tío Antonio fui poniendo otras intenciones: Mi padre, que también fue un caído, con otra historia, pero también víctima de aquella guerra que él y otros ganaron para España, sin ganar nada para ellos.

Recuerdo también a gente conocida, por familia o por amistad, todos protagonistas de aquella contienda: Antonio Farias, que fue jefe de la Falange en el pueblo, y Presenta Bohórquez, la presidenta de la Sección Femenina, una anciana canija y medio jorobada, vestida con el uniforme como si fuera una mocita; y Manolito el Ángel, que fue asistente de mi padre los tres años de la Guerra, y Dolorcilla la de Pepa, que fue novia de Juan Rendón, que cayó en el frente el mismo día que tio Antonio y después ella se casó con Joaquín, el hermano del caído, también falangista; y Facundo Lara, y Domingo Talavera, y Juanito el Dondo, y Paquillo Galván, y Lorenzo Peña. Con Franco y JoseAntonio, todos están en mis 20 de Noviembre.

Si me preguntaran por qué, no sabría decir bien. Por muchas cosas. Por mi padre y mi madre, tan leales. Porque los conocí, porque me hablaron de ellos, porque creo en la verdad de lo que vivieron, sufrieron, amaron, entregaron.



Me gusta escuchar el Cara al Sol. Recuerdo cómo se emocionaban mis tías, mis abuelos, mi madre, que cantaban llorando, sintiendo tanto, por tantas cosas, por tanta gente.

Ahora me emociono yo, con todos ellos en la memoria, una memoria histórica verdadera, limpia como la patena donde pongo sus nombres cada 20 de Noviembre.


+T.

lunes, 9 de agosto de 2010

miércoles, 4 de agosto de 2010

Israel se encanalla otra vez

El otro día, el Domingo pasado, me alarmé con la noticia de que el estado de Israel pactaba con Palestina y Jordania un arreglo sobre preservación de la Ciudad Vieja. Mantengo la opinión/la impresión de que una noticia que airea un acto de buena voluntad de Israel precede, más o menos inmediatamente, a una canallada israelí. Primero perfuman el ambiente, y seguidamente lanzan la bomba fétida.

La noticia sobre el pacto conservacionista para Jerusalén, aparecía así en ABC.

En El País aparecía también la noticia, pero se aclaraba que era papel sobre papel mojado, porque ya existía un documento parecido sobre lo mismo. Si se re-edita, será porque no se ha cumplido. Y si no se ha cumplido, será por culpa, por acción y/o por omisión de Israel. De Israel, únicamente, porque ni Palestina ni Jordania tienen nada que ver con los atentados contra la conservación del patrimonio histórico intramuros de la Ciudad Vieja de Jerusalén, donde mandan, desde 1967, exclusivamente los israelíes. Con todo el énfasis que cabe poner en el adverbio: Exclusivamente Israel, excluyendo a todos los demás.

Israel, el hoy por hoy cada vez más injustificable estado de Israel, ha sido el responsable único de la destrucción de la antigua Jerusalén. No me refiero (excavaciones peligrosas/caprichosas/provocativas a parte) a que el estado israelí haya bombardeado ningún monumento notorio (y no digo que le falten ganas), sino a la destrucción de la imagen de la Ciudad.

Una ciudad histórica tiene una imagen que se debe conservar. Si tras el recinto amurallado de Ávila levantaran una urbe de torres de hormigón, edificios de cristal y aluminio, barrios y calles modernas, etc. etc. etc. la imagen de la Ávila de los Caballeros quedaría tan desgraciada que no volvería a ser la misma que ha llegado bien conservada hasta el siglo XXI. La imagen, el perfil paisajístico de una ciudad histórico-monumental, también es patrimonio y también se debe estimar y preservar (sobre lo mismo, aquí).

En Jerusalén, el perfil de la Ciudad Santa que se contemplaba en bellísima e incomparable panorámica desde el Monte de los Olivos (también desde el Monte Scopus) ha quedado aberrantemente alterado por las edificaciones de la "nueva Jerusalén". Cuando el estado de Israel firma un papel comprometiéndose a preservar, es tan poco creíble como dejan patentes esas indecentes arquitecturas del moderno Israel, que son un atentado contra la Ciudad que dicen que van a preservar. Y no se trata de una ciudad cualquiera.

Tengo y mantengo la impresión de que el Israel sionista odia a Jerusalén, a su imagen, su perfil: Porque es cristiano y musulmán. Lo que le da un sello visual inconfundible a Jerusalén son, sobre todo, sus bellas y bien conservadas murallas otomanas (s. XVI) y la cúpula dorada de Omar (s. VII); y después los campanarios y cúpulas plomizas de la Basílica del Santo Sepulcro y demás iglesias cristianas. Netamente judío, sólo quedan en Jerusalén los restos reconocibles de algunas edificaciones del tiempo de Herodes, y el Muro de las Lamentaciones. Y nada más. Excepto lo que se empeñan en sacar de debajo de las piedras los arqueólogos israelíes, que son más piedras, muchas más piedras, sólo capaces de ser entendidas/leídas por los arqueólgos que las exhuman.

¿Existe un plan para hundir la Jerusalén cristiana y musulmana a base de excavar por debajo de lo que se ve?. Eso es lo que dicen los musulmanes de Al-Quds, que se estremecen cada vez que se enteran de que los israelíes han empezado otra nueva excavación, otro túnel más por debajo de las mezquitas. Aunque juzgo cada día más disparatado la existencia de ese estado de Israel, me parece un disparate paranóico suponer que los israelíes quieran demoler las mezquitas para levantar el tercer (o el 4º) Templo. Aunque conste que de boca israelí he oído, más de una vez, la especie, con triple escándalo estremecido por mi parte: Por criminal, por atentar contra el arte y la historia, y por blasfemo.

De ese "pacto" a tres bandas pro-Jerusalén, lo interesante, más que nada, es que el estado de Israel se haya avenido a firmar algo con Palestina y Jordania como iguales interesados e implicados en la suerte de la Ciudad Vieja, con todo lo que esto supone. Pero un papelorio diplomático firmado en Brasilia, dadas las circunstancias del trío firmante, vale poco más o menos que el papel, la tinta, el sello y las firmas de los rubricantes.

Y volviendo al principio, después de la buena noticia diplomática de Brasilia, se lanzó la bomba guerrera:

Tropas israelíes y libanesas se enfrentaron ayer en un incidente fronterizo que puede tener graves consecuencias.

El nuevo golpe de Israel sobre el Líbano tiene todo el sello del típico acto consumado provocado por Israel: El casus belli, en esta ocasión, ha sido un árbol (vean el vídeo)

Pero las motivaciones bélicas de Israel, aunque parezcan tan absurdamente fútiles como la tala de un árbol en una frontera alambrada, son más profundas, retadoramente perversas. Quiero decir que el arbolillo de marras es el pretexto que esconde la otra razón, la verdadera. Que yo creo que es esta:

Siria y Arabia Saudí promueven la paz en el Líbano

Es la reciente visita al Líbano del rey Abdulá de Arabia y del presidente Bashar al-Assad de Siria el motivo verdadero del incidente bélico provocado por Israel en la frontera con el martirizado Líbano. Lo del arbolito y tal, cortina de humo. Y lo de la firma con palestinos y jordanos sobre la preservación de la Ciudad Vieja de Jerusalén, azúcar sobre la hiel. Son las cosas de Israel, la sonrisita del diplomático que enmascara la boca de la fiera.

Mientras, pase lo que pase con lo del incidente en la frontera del Líbano (¡el Señor nos libre y libre al martirizado Líbano!), la historia cotidiana y corriente sigue en Palestina-Israel. Ayer también, en una de esas escenas que se te cruzan en la tele de repente, pusieron un vídeo que después no he podido encontrar, porque tenía intención de ponerlo. Era una escena patética:

Una patrulla de ocho o diez soldados israelíes, con casco y metralletas, deteniendo en su casa a un infeliz cisjordano, acusado de haber robado agua de un canal para regar su huerto; detuvieron también a su padre, un viejo con canas y arrugas. Pero la escena la protagonizaba un chiquillo de tres o cuatro años, llorando agarrado a las perneras de los pantalones de los militares, preguntando con su lenguaje infantil que por qué se llevaban a su padre, que no le mataran, que no se llevaran a su abuelo, que era bueno, que no le mataran. Todo eso sin dejar de llorar, yendo de un soldado a otro. Pocas veces he visto una escena así, tan crudamente conmovedora.

Buscando el vídeo (que no encontré), me topé con esta otra noticia, casi del mismo tenor, pero multiplicado:

Fuerzas israelíes arrasan un poblado beduíno en el Negev

Ambas escenas, la del chiquillo llorando por su padre y la de la aldea arrasada, son la realidad cruenta que se esconde tras el telón israelí.

Simpatizar con ese estado encanallado es hacerse cómplice de sus crímenes.

Callar, lo mismo.

...¿O acaso no es eso lo que ellos, cuando fueron víctimas, decían de sus verdugos???


p.s. Recuerdo - no me olvido - que hace cuatro años, Julio-Agosto del 2006, cuando la criminal segunda guerra contra el Líbano, un valentón de boca recalentada se daba fuelle y arreaba tizonazos de foro (¿logia?) HazteOir aplaudiendo engallado las perversas acciones criminales de Israel contra los desgraciados libaneses. El miserable se enardecía pisoteando la razón de las víctimas y coronando las vergüenzas de los verdugos. Seguro que ahora estará disfrutando lo mismo, o incluso esperando que el incidente del arbolito acabe con más sangre, con más víctimas inocentes, de esas que se cobra Israel con la tasa habitual que pesa y venga los agravios con regla de tres de Lamek.


+T.

sábado, 3 de julio de 2010

Uno por mil


La historia del soldado Shalit se está desenvolviendo, capítulo a capítulo, como un serial corto de esos de la televisión de EEUU. Un drama de/y para la sensibilidad moderna, pero que ocurre (está ocurriendo) en un extraño marco social-geográfico. Uno de los absurdos de Israel es vivir según derecho como una sociedad moderna, estando de hecho rodeado por otra que computa su cronología con el reloj atrasado de la hégira, seis siglos de desajuste que se imponen con toda la pesadez de un mecanismo de bronce sobre la sutileza de un reloj de pila de cuarzo. Y ni siquiera eso, porque en lo alto de los minaretes no dan la hora las campanas, sino el pesado canto del almuédano.

El soldado Shalit tiene cara, tipo, de uno de esos jóvenes soldados israelíes que se ven por Jerusalén, más uniforme que persona, todo casco, botas, caqui total con dos puntillos negros desconfiados que son los ojos del chaval. Siempre me he preguntado cómo pueden ir por ahí con toda esa impedimenta, con un paso característico por los zapatones, el uniforme y el impresionante fusil-metralleta con la munición a cuestas.

Pero no son zagales jugando a la guerra, son soldados, eficaces soldados, preparados para entrar en acción en cuanto salte la más mínima chispa. Son de verdad. Aunque siempre, entre todos los que son, hay uno que lo es un poco menos, que por lo que sea es el despistado, el que vive en su mundo y va pensando en sus cosillas; antes eran amores, ahora pudiera ser que se les escape la fantasía prendida en una partida de consola, e incluso que sea un juego de guerra de la play. El soldado Shalit tiene cara de eso, un chaval simpático entre sus compañeros de escuadrón, buena gente. Y así - por eso - debieron pillarle los de Hamás en su puesto, en su tanque, cuando lo apresaron. Hace cuatro años.

Me parecen patéticas las fotos asomando las ojeras por encima del borde del periódico. Y más tristes aun las que sale sonriendo, una sonrisa forzada, martirizada, con el temor de no saber qué le harán, qué pasará si no sonríe a la camara. Detrás de las ojeras y la sonrisa triste estarán todas las aprensiones y las añoranzas del soldado Shalit, su casa, sus cosas, sus personas. Todo trenzado como una tomiza apretada de 4 años de cordel, de celda, de tormento, de miedo de noche y de mañana, cuando oscurece y todo suena a amenaza y cuando sale el sol y se ve que la pesadilla es real, que sigue.

Israel, que no respeta convenciones, quiere que en el caso del soldado Shalit se respeten todas y se considere que la captura no fue un acto de guerra, ni se están garantizando los mínimos pactados para un tipo de detención como esa. Como si los de Hamás hablaran con la lengua del articulado de la Convención de Ginebra, la misma conveción que Israel se salta a la torera cada vez que le conviene.

Después de todas las consideraciones, surge la sospecha de si todo es así, se ha vuelto así, porque no hay tanta distancia entre unos y otros, que se habrían contagiado necesariamente por el contínuo contacto cuerpo a cuerpo, sangre con sangre. Y entre ellos se hablan con ese lenguaje de guerra, en un idioma que fuera causa extrañeza pero que es la lengua franca entre los contendientes. Y se entienden, ateniéndose a leyes no escritas, dictadas por no se sabe qué fatum, demiurgo o espíritu diabólico.

Allí, que es donde nacieron las leyes (las humanas y las Divinas), se graban nuevos códigos con resaca de código de Hammurabi y ley del talión, pero corregidas y aumentadas las proporciones. Por ejemplo una vida no vale otra vida, ni un preso otro. Dependiendo de quién sea, uno puede valer mil o mil valer por uno. Es como una versión del retruécano bíblico de que para el Señor un dia es como mil años y mil años como un día, pero con hombres y vidas.

¿Es una inflación del valor de lo humano en el mercado libre de la guerra? ¿Una subida de la cotización de la vida, o un bajón de su precio? Depende. Depende de qué vida, de qué hombre se trate. Si es un soldado Shalit, el valor es 1/1000. Un precio costoso o favorable dependiendo de quién sea el pagador y el que cobre en esta transacción regulada por esta particularísima ley de oferta y demanda.

En otro sentido, aunque anejo, resulta verdaderamente escalofriante extrapolar los cálculos y deducir que 1 israelí, según eso, vale 1000 palestinos. Ese es el precio, la cotización. Una tabla de equivalencias anómalamente desajustada.

No diré yo quién es el que rige, establece, concierta, mantiene y revisa esas valencias. Pero tan cierto que existen como que pasan y se consumen en ojeras tristes los días de cautividad del soldado Shalit.



Hace unos días leí este articulete de Bernard H. Levy, en/para ciertos ambientes conservadores post-modernos un oráculo, tan intangible como el de Delfos. En su redacción, marca cierta inflexión haciendo notar la diferencia entre rehén y prisionero, para reclamar la consideración "aureolada" del soldado Shalit como víctima digna de especial movilización internacional a su favor. Y saca a relucir un par de ejemplos para ilustrar su tesis.

A mí, sin embargo, me resulta más llamativa la desproporción 1/1000. Insistiría en que se reflexionara más sobre ella, sus particulares, sus circunstancias y su significado.

Yo quisiera que liberaran hoy mismo al soldado Shalit, y que después de liberado le dejaran re-vivir, que pudiera cerrar el libro de cuentas de su penosa historia y que abriera otro nuevo. Pero me da cierto escalofrío saber que otros 1000 libros dependen del suyo, mil por uno.


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viernes, 20 de noviembre de 2009

Los bien nacidos somos agradecidos


No recuerdo bien cuántos años tendría la primera vez que fuí con mi padre y mi madre a la Misa de los Caídos, pero sí me acuerdo de que fue una especie de "entrada en sociedad", eso de dejar a los hermanos en casa con las tias, y ponerse compuesto para ir a Misa con papá y con mamá y la plana mayor de la Villa: Alcalde y Concejo Municipal, Juez de Paz, Comandante de Puesto de la Guardia Civil, Presidenta local de la Sección Femenina (el presidente del Movimiento era el alcalde, uno y el mismo sin solución de personalidad), el cabo de la Guardia Municipal, y todo el que era algo en el pueblo.

Mi padre, por supuesto. Por varios y honrosos conceptos personales y familiares. Y por tanta metralla como llevaba en el cuerpo, más que ninguno. Para la ocasión se ponía camisa azul, corbata negra, y brazalete. Y mi madre, lo mismo, guapísima, parece que la estoy viendo. En la única foto que tengo de uno de aquellos días, mi madre lleva a mi hermano de la mano y va de luto por mis abuelos; la foto debe ser de Noviembre del '69, calculo. Nos la hiceron a la salida de Misa, camino de la Plazoleta de los Caídos, donde estaba el monumento con la Cruz.

En mi pueblo la Cruz no se adosó al muro de la Iglesia, sino que se puso en medio de una placita preciosa, rodeada de arriates y naranjos. No la han quitado, sigue allí, una maciza cruz de mármol blanco en el centro de la plazoleta. Pero sí retiraron las cuatro lápidas del pedestal, que llevaban los nombres de los Caídos del pueblo. La Cruz, sin su pedestal original, quedó más baja, casi tocando el suelo. Pero allí sigue.

Después de la Misa, se iba a la Cruz de los Caídos, a poner la corona de laurel con las cinco rosas atadas con un lazo con los colores de la bandera y otro azul y grana. La corona la ponían la Presidenta de la Sección Femenina, Pastora Arias, y el Alcalde, Jesús Pérez. Cuando dejaban la corona al pié de la Cruz, se cantaba el Cara al Sol, con el brazo en alto. Y la mención de los Caídos con el ¡Presentes! y la triple aclamación de España con el ¡Arriba! y el ¡Viva! Con seis o siete años aquello era algo impresionante, yo un chiquillo con el abrigo puesto y la mano metida en el bolsillo de la gabardina de mi padre. Inolvidable.

Tampoco olvidaré que fueron mi padre y mi madre quienes presidieron la representación oficial de mi pueblo en el funeral de Franco, en el Valle. Fueron ellos dos, con Antoñito Naránjo, Antonio Castaño y Manolo Naranjo. Mi madre se trajo claveles de una de las coronas, para repartirlos entre las amistades, y una cinta roja y gualda de otra de las coronas. Sólo con el tiempo fuí cayendo en cuenta de que los principales (el alcalde y el juez y el secretario y demás oficiales del municipio) no fueron a los funerales. Mi madre decía que no se atrevían, por miedo; mi padre pensaba algo más duro, con más acierto.

De aquellos días de Noviembre del '75 lo que más recuerdo son las vacaciones que tuvimos, entre el funeral de Franco y la proclamación del Rey, más de dos semanas que casi juntaron Noviembre con Navidad. Los días que pasaron mis padres en Madrid nos quedamos con mis tías, despreocupados y felices con aquellas vacaciones inesperadas.

Al año siguiente ya no hubo Misa del día de los Caídos. Mi padre enfermó gravemente en Julio y cuando llegó el 20 de Noviembre, mi madre me avisó: Que no faltes a Misa, que tu padre este año ya no puede estar. Yo estaba en Sevilla, en el Instituto, y aquella tarde fuí a Misa a la parroquia del Corpus Christi, fría como un panteón de mármol. Celebró la Misa don Rafael Escalante, el párroco, y estábamos unas cincuenta o sesenta personas. Reconocí a algunos militares jubilados, con su bigotito estrecho y su inconfundible pose; algunos eran amigos de mi padre, pero me puse en los bancos de detrás, para no tener que saludar.

Tampoco hubo nada más. Durante algunos años, los restos del naufragio, falangistas divididos y dispersos, se iban a la Cruz del muro del Alcázar, para cantar el Cara al Sol y los ¡Arriba! Pero ya no era lo mismo.

Pocos años después desapareció la Cruz. La arrancaron y la tiraron en uno de los vertederos donde descargaban los camiones de basuras. Unos jóvenes entusiastas la rastrearon, la recuperaron y la depositaron en el Convento de San Buenaventura. No sé qué habrá sido de ella.

Yo sigo con la Misa, lo que me queda de aquel 20 de Noviembre que conocí de niño. Mantengo la devoción por mis padres, por mi familia, por ellos y por otros que sintieron y amaron lo que ellos, con fidelidad hasta el fin.

Guardo con celo su recuerdo, tan digno, tan memorable, para mí tan querido: Nombres, personas, signos, símbolos; Historia grande de las cosas que pasaron y la pequeña historia de estas otras cosas pequeñas que me gusta recordar y contarme porque son tan mías como mi memoria.

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domingo, 26 de abril de 2009

Un Santo antipático (por lo menos)

Supongo que no tendré que explicarme y que los que visitan este blog se hacen concepto de mis coordenadas referenciales. Digo esto porque voy a quejarme de un Santo, recién canonizado, esta mañana, en Roma, por S.S. Benedicto XVI, a quien no le aplaudo la canonización (sin que S.S. Benedicto XVI me desmerezca en tanto cual). Pero lo cortés no quita lo valiente, ni lo católico me priva de la vis crítica (ni mi concepto de catolismo me la censura, ni mucho menos).

Que los Santos son Santos, por supuesto. Pero que hay Santos y Santos y grados de Santidad, también. Y no es lo mismo un Mártir que una Virgen o un Confesor. Ni San Pedro Apóstol es lo mismo que los Santos Pedros Pascual, Nolasco o Regalado, que todos tres sumados no valen ni un juanete del San Pedro original. ¿Me explico? Pues entiéndaseme bien, y no me salgan replicando pacatos timoratos ni beatas re-pías, please.

El Santo recién canonizado que critico es Nuño Álvarez Pereira, un portugués, Condestable de Portugal, que capitaneó las huestes portuguesas en la formidable batalla de Aljubarrota, donde Catilla fue vencida y humillada sin contemplaciones. Un batalla cruenta y fiera como las de aquella época, inserta, en cierta sentido, en la trama mayor de la Guerra de los Cien Años, con típicos personajes del momento, reyes, nobles y caballeros, ambiciosos, belicosos y altaneros. En Aljubarrota los muertos fueron tantos, que los rios se estancaron por la de cadáveres que arrastraban. Y eso que era en pleno verano, un inolvidable 14 de Agosto (fecha para mejor recordación) de 1385. Un horror.


Por supuesto que no han hecho Santo a Nuño por vencer y matar a miles de castellanos en Aljubarrota, faltaría más. Ha llegado a Santo porque después de su hazaña guerrera Don Nuño se convirtió y se metió fraile carmelita y se llevó hasta que se murió haciendo vida devota y penitente (que falta le hacía). Tuvo este acierto, sin duda inspirado por mejor espíritu que le que le llevó a ser tan terrible vencedor en Aljubarrota.

Ha dado la casualidad que le ha tocado a Benedicto XVI canonizarle y fue Benedicto XV el que le beatificó. Da también la casualidad que fue Benedicto XV el que canonizó a Juana de Arco, contemporánea de Don Nuño (murieron los dos en 1431) muy batalladora también ella (Juana de Arco). Casualidades que no supongo vayan más allá de la mera coincidencia.

Lo que no me convence es que en pleno siglo XXI se canonice a un Don Nuño (ni tampoco una Juana en el XX, la verdad). Y no digo que no sean Santos, que lo son porque están canonizados y la Iglesia en eso no yerra. Lo que digo es que no van con los tiempos esos modelos de santidades que incluyen batallas en el "currículum" del Santo (aunque se hayan arrepentido a tiempo de las batallas aquellas y hayan hecho penitencia, verbigracia. Pero que les quiten lo bailao). Que no, señores, que no.
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¿O sería de recibo en el Santoral - pongo por ejemplo - un Bush jr. reconvertido con, digamos, unos 10 añitos de cartujo? Yo no me lo trago, lo digo con toda sinceridad.

Hermanos mios, hay Santos que si son Santos mejor que se queden en el común de Todos los Santos y no salgan a relucir individualmente, con fecha en el Santoral y altares en las iglesias. Que no estamos en el siglo catapúm que admiraba santidades guerreras, sino en el XXI y el Tercer Milenio encima, y no son tiempos para Santos que hayan tenido que ver con tanto derramamiento de sangre, aunque después se conviertan de sus yerros.

Como lo pienso lo digo. Y esto también: Que me hace muy poca gracia ese Condestable portugués canonizado. ¿Que si le voy a rezar? ¡Que rece él por nosotros, que con bastantes muertos nos afligió! Y que se acuerde San Nuño cuando interceda: Que está en obligación antes con Castilla que con Portugal.

Amén.
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p.s. Por cierto: Que hoy es San Isidoro de Sevilla, que se me olvidaba, ¡vaya por Dios! Ni punto de comparación, como comprenderán, con San Nuño. Que como decía aquel "¡Cuanto va de Alfonso a Alfonso!, eso mismo digo yo: ¡Cuánto va de Santo a Santo!
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viernes, 17 de abril de 2009

Piratas en el XXI

Una de las hazañas de la España-España fue limpiar el Mediterráneo de piratas moros, berberiscos y turcos. Una peste criminal que no sólo asaltaba naves comerciantes, sino que prendía cristianos en tierra y pedía por ellos un rescate en dinero. Dos órdenes religiosas, Trinitarios y Mercedarios, se fundan expresamente para rescatar cautivos cristianos. El lucrativo y criminal negocio islamista duró hasta Lepanto, más o menos. Ahora resurge en Somalia.
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Pero estamos en siglo XXI, no en los siglos XIII-XVI. Lo digo por la intención de los USA, tan aguerridos por tierra mar y aire cuando le pisan un callo a un yanqui (y el callo pisado afecta a los intereses yanquis).

El Cuerno de África sufre los males perennes de esa estratégica región, puente entre Arabia y el Golfo Pérsico con África. Y Etiopía detrás. Las más penosas hambrunas y miserias endémicas se han cebado en esas naciones. Ahora llaman la atención por los piratas. Pero lo que importa es el enclave, en plena ruta comercial Oriente-Occidente. Y el petróleo.
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Los piratas serán lo que sean, pero a lo sumo son una banda de desgraciados con más hambre que un galgo y más resabio que una vaca de tentadero. Y con armas.

Cualquiera con dos dedos de frente puede colegir que los males de Somalía y los piratas no existirían si Somalia tuviera otras condiciones, digamos, de mínima dignidad y humanidad. Si lo único que se le ocurre a la super-potencia del negro Obama president es montar una peli (otra) contra los piratas somalíes, hemos adelantado una cuarta y dos dedos con el ilusionante Obama.
¿No se le ocurre a Obama (color café somalí) otra cosa mejor?

¿Una carga contra los piratas de barcos de cuatro latas abolladas y desconchadas?

¿No hay más soluciones para África?

¿Sólo preservativos y guerra al que se subleve?

El día menos pensado ensayan una bomba nueva, de camino entre barco pirata y pirata. Nadie se enterará. Y si rematan a todos los piratas de Somalía, todos aplaudirán (Zp también) o disimularán mirando para otro lado (Zp con sonrisa de talante y ceja circunflexa). A Obama no se le ponen pegas, faltaría más.

Pero cuánta desgracia y cuánta mala voluntad de los que debieran tenerla mejor porque disfrutan del mundo "mejor".

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miércoles, 21 de enero de 2009

Despropositada "fraternalidad"

Esta mañana me topé con este peregrino articulete. Su autor, por la foto, parece un bienintencionado católico, diría yo. Pero digo también que más liado que una madeja. Por lo que dice.
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No me merece la pena comentarle parrafito a parrafito. Me da pereza. Y cierta indignación, tambiné. ¿Tanto se ha perdido entre los católicos la ciencia y conciencia sobre estas cosas?

Israel - el actual estado de Israel - no es el Pueblo Judío. Lo he dicho unas cuantas veces estos últimos dias, a propósito de la barbarie de Gaza: Israel no es el Pueblo Judío. Item más: Los más ortodoxos de la ortodoxia judía están en contra del estado de Israel y sus circunstancias, desde que se concibió como tal.

El bienintencionado del articulete escribe una sarta de despropósitos, uno tras otro, partiendo de esta inexcusable e imperdonable confusión. Empezando por ese pretérito imperfecto al referirse a Cristo (que vive y reina y es más presente actual que todos los que vivimos sujetos a la mutabilidad caduca de nuestras temporalidades), lo que sigue me suena a herejía de esas que antes se quemaban sin preguntar, porque la primera impresión bastaba.

Para des-argumentar la sarta, yo le recomendaría al bienitencionado que se leyera de un tirón el Evangelio de San Juan, donde el Evangelista Juan hijo de Zebedeo se pasa todo el tiempo diciendo "...los judios...". Tenía claro, muy claro, lo que el bienintencionado tiene confuso: Que los Apóstoles y discípulos de Cristo ya no son "judios". Un tema, una verdad, que San Pablo proclama desde otras perspectivas, pero igual de rotundo, incluso tratando el tema del pueblo judio como un "apéndice" venerable que se resolverá según providencia de Dios, poco más o menos.

El tráuma de la shoah ha sido un tráuma para Occidente, pero no debe serlo para la Iglesia ni puede ser un "supuesto" que modere extrañamente lo que los cristianos (los católicos) pensemos a propósito de Israel.

El Pueblo Judío - mal que le pese al rabino de Venecia de marras y a todos sus colegas en el rabinato internacional - está llamado a la conversión, a creer en nuestro Señor Jesucristo y a confesarle Mesías Salvador, Hijo de Dios encarnado, prometido y anunciado por los Profetas. Y la Iglesia (Católica) reza por esa conversión.

Por su parte, el estado de Israel es una problemática institución, que, si quiere ser dignamente reconocido como estado, debe sujetarse al derecho internacional y dejar de ser el principal y más peligroso problema de Occidente en Oriente, problema que afecta a la seguridad y estabilidad del orden internacional. En este sentido, a Israel no se le debe exculpar ninguna de sus injustificables y bárbaras acciones contra los palestinos de Gaza y el Líbano. El terrorismo de Hamás no es pretexto para desencadenar el horror del híper-agresivo militarismo israelí.

Me extraña que el bienintencionado no lea las noticias sobre lo que dice el Papa, y la diplomacia de la Santa Sede, y la Jerarquía de Tierra Santa.

Y más me extraña que sostenga tan aberrante tesis "fraternalista", como si por ser hermano de alguno, uno tuviera que cerrar los ojos y pasar por alto los crímenes que el hermano de uno cometiera. Con ese argumento se han multiplicado las adhesiones - por ejemplo - al terrorismo canalla de nuestros vascos, con los "hermanos" de los etarras haciendo piña, todos fraternalmente unidos, juntos como hermanos. Como canta la copla.

Y es que hay bienintencionados con cara de bienintencionados que...vaya, vaya, vaya!!!

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lunes, 19 de enero de 2009

Gaza: Lo que Israel no quiere que se cuente

Vuelve a ser Emmanuel Musallam, el párroco católico de Gaza, el que cuenta lo que están pasando. El testimonio tiene el aval de Zenith, la agencia católica de noticias, que lo publica en su boletín de este fin de semana:


Son historias sencillas, de familias que han sufrido la irrupción del terror en sus casas, con el rastro desolador de la muerte y la pena detrás de cada puerta. Lo que escribe el padre Musallam duele leerlo. Y duele más que la historia vuelva a sonar a sirenas, bombas, y ametralladoras.

Da escalofríos, pero comparar la carta de Emmanuel Musallam con otros escenarios de terror, todavía frescos en la memoria de sus supervivientes, es casi forzoso, para entender hasta dónde puede llegar el olvido cuando se impone el odio y la venganza sobre la razón y el derecho. ¿O es que lo que cuenta el cura de Gaza no parece una página de las crónicas del Ghetto de Varsovia? Los barrios arrasados, las calles destruídas, los niños aterrados...

Una ciudad entre el mar y el desierto, con millón y medio de habitantes sumidos en la pobreza y abandonados por el mundo, expuesta dos semanas a la furia encanallada de una nación que se está envileciendo dia a dia, de espaldas a su propia historia y traicionando la memoria de sus muertos.

Entre tragedia y tragedia, el fervor de la patria se funde en las palabras del p. Musallam con profecias, que se pronunciaron y escribieron en esa tierra para toda la Tierra:

"...habitabit lupus cum agno et pardus cum hedo accubabit vitulus et leo et ovis simul morabuntur et puer parvulus minabit eos vitulus et ursus pascentur simul requiescent catuli eorum et leo quasi bos comedet paleas et delectabitur infans ab ubere super foramine aspidis et in caverna reguli qui ablactatus fuerit manum suam mittet non nocebunt et non occident in universo monte sancto meo quia repleta est terra scientia Domini sicut aquae maris operientes..." Is, 11, 6-9


Cerrar lo ojos y callar la boca ante el mal, es hacerse cómplice del mal.

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sábado, 17 de enero de 2009

La commedia é finita...???

Va a pasar, está a punto de pasar lo de otras veces (cuántas van ya???). Israel se endosa la máscara de magnánimo afligido sobre la guerrera militar empapada en sangre. En esta última sangrienta correría han sido más de 1000 los palestinos bárbaramente matados (directamente o por "efecto colateral").

Súmense a los muertos del Líbano de hace dos veranos y a las demás víctimas de las matanzas intermitentes. Y si se quiere y se sabe, súmense, por su parte, las víctimas israelíes muertas en atentados de terroristas palestinos...y cómparase la proporción y hágase la regla de 3 para saber cuántas vidas palestinas vale cada vida israelí.

Ahora (pero todavía no, cuando estén un poco más machacados en Gaza, cuando los "objetivos" esten más realizados) Israel publicitará con todos los medios a su alcance (que son muchos y muy poderosos) que Israel acepta un "alto el fuego". Con media Gaza arrasada a sangre y fuego.

Dejan, también, 1000 familias rabiosas e impotentes dispuestas a todo para vengar a los suyos, incluso a ponerse una bomba en el pecho y reventar. La garantía de la perdurabilidad (hasta cuándo?) del terrorismo palestino es otro de los "efectos colaterales" de la cruel razzia de Israel.

Israel está definiendo, perfilando, más que los propios políticos palestinos, el ser de la nación palestina. Estan forjando una nación a golpe de tanques y de bombas, en la fragua terrible de la guerra. Las consecuencias serán terribles también. Para todos.

Me gustaría que el estado de Israel que da el significativo título de "justo entre las naciones" a los protectores de los judíos perseguidos, se hiciera candidato él mismo a ese título (tan desacreditado por el el increíble Israel).

Por lo pronto, ya está el cantor de jazz Obama avisado y con una causa internacional para pasear su desgarbada figura mestiza por el Oriente. Con ese nombre podría despistar, pero no creo que al sucesor del fantoche canalla de Bush jr. le toquen las palmas y le den vuelta al ruedo de Oriente, como está el Oriente por obra y gracia de los capi di tutti capi de Occidente. Pero si quiere aprovechar para lucir su fosforescente dentadura, el nuevo fantoche yanqui ya tiene escenario para representar su "hoja de ruta".

Qué ridículo todo si no fuera tan trágico!





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miércoles, 14 de enero de 2009

Nulla dies sine Gaza

Hoy, que conste el testimonio de este cura (por cierto, con una carillena faz clerical muy notable):
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Dice D. Emmanuel Musallán que "...los verdaderos terroristas son los israelíes". Contundente en su concreción, el buen Don Musallán, ya lo ven. Y con palabras apoyadas en lo que ve porque lo vive cada día, en Gaza entre los palestinos.

Debo decir - repetir? - que la línea argumental de estos comentarios no es proclive a los islamistas, ni siquiera simpatiza ex sese con/por la "causa palestina". Al que esto escribe lo que le subleva el ánimo es la agresividad inmoderada de Israel y su flagrante injusticia, desencadenante de gran parte (la mayor parte) de la peligrosa tensión en el Cercano Oriente.

A Israel, porque ha pedido mucho y se le ha concedido tanto, se le debe exigir lo que corresponde, que es lo que nunca, hasta ahora, ha dado.

Las palabras de este reverendo Musallán me parecen tan justas que estimo injusticia no reconocerlas:

''El problema de Israel no es Hamás: es mantener la ocupación de estas tierras y de este pueblo: nos están matando, pero en realidad están matando el futuro y la paz...El mundo nos vuelve la espalda y se obstina en creer en la propaganda israelí, y tal vez aún de difundirla."

En este blog-espacio que se confiesa muy sensible a todo lo de Israel, las declaraciones de este cura de Gaza pesan más que toda esa perversa propaganda. No hará falta que lo teste.

¿O sí?
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p.s. Añado estos dos titulares del Osservatore Romano de hoy (son un mismo enlace a la web):
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Con toda la ponderada consideración del "diario oficioso" de la Santa Sede, of course. Pero para que conste también.
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p.p.s. Y también este Comunicado de Patriarcas y responsables de las Iglesias en Jerusalén , del pasado 7 de Enero (en plena Navidad según el Calendario Juliano que siguen tradicionalmente las Iglesias Orientales para fechar sus celebraciones litúrgicas).

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