Mostrando entradas con la etiqueta arquitectura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta arquitectura. Mostrar todas las entradas
viernes, 3 de octubre de 2014
Minimalismo de formas para una fe minimalista
Cuando la fe se expresa, proclama la fe. El románico proclamaba en el Pórtico de la Gloria el Credo cristiano. En la piedra elaborada por Maese Mateo y sus canteros, creyentes, informaban la materia inerte hasta transfigurarla en soporte del Misterio, vaso de lo sobrenatural, trasunto plástico de lo espiritual glorioso e invisible, que se podía ver porque la fe de los constructores era capaz de comunicar lo espiritual en lo material. Trasládese este mismo ejemplo considerando otras obras de la Arquitectura Cristiana, con el mismo predicado: El espacio y las formas proclamando el Credo.
Dicho esto, díganme Uds. qué fe proclama este nuevo 'templo':
El mejor y más nuevo edificio religioso
En otro sitio definen la construcción como 'Un centro parroquial en el barrio del aeropuerto de Sevilla que ha sido construido como lugar de reunión y confraternización'. No un edifico para el culto cristiano, sino un centro social, un lugar de encuentro, un espacio interrelacional. Lo religioso parece haber quedado en un segundo plano, bastante remoto, da la impresión.
Le han dado un premio. Los arquitectos y sus logias son expertos en el chalaneo de los galardones y la publicidad de ellos mismos y sus arquitorturas, como buenos compadres.
En el caso de los edificios religiosos, debemos reconocer que la culpa del adefesio resultante es no sólo responsabilidad del arquituerto padre del engendro, sino también pecado de los patronos-promotores-receptores de la cosa.
Estamos a años luz del mecenas exquisito que pagaba sabiendo qué quería y obligando al artista (a veces contando con la reticencia del propio artista). El Julio II empeñado en que el Michelángelo le pintara la bóveda de la Sixtina se repitió tantas veces, con otros y en otras circunstancias, y semejantes logros magníficos.
El adefesio poco-católico mini-cristiano de esa parroquia sevillana expresa, más que la fe, el vacio de la fe. A los fieles conformistas le contarán el camelo del espacio, la luz, la perspectiva y la sinaxis de la koinonía, el cuento de la buena pipa y la dinámica ascensional de las líneas angulares. Y se tragarán la bola.
Una bola, además, muy cara. No sólo por lo que habrá costado, sino por lo que costará mantener el edificio, alumbrarlo de noche, calentarlo en invierno y enfriarlo en verano (aunque expliquen que 'se han tenido en cuenta las difíciles circunstancias económicas actuales').
Pero eso es lo de menos. Lo más tremendo es que no nos desengañamos y todavía no rompemos la ilusión engañosa. Como en el cuento: El rey va desnudo, pero todos alaban lo bonito que es el traje nuevo del rey.
+T.
jueves, 24 de octubre de 2013
El perlado de Limburgo
Cuando te enseñan el palacio de cuento de hadas que ideó Gaudí para el obispo Grau, te suelen recalcar que ningún obispo ha residido en él: Grau porque murió en mitad de las obras, sus sucesores porque renunciaron a continuarlas, y los que al fin las remataron porque aquel castillo de ensueño no era, prácticamente, habitable. O quizá porque, en verdad, ninguno se atrevió a habitarlo, porque no parece casa de obispo sino alcázar de princesas encantadas. Las locuras que, más o menos por aquella misma época, se permitía Luis II de Baviera, no se avenían bien con lo que se suponía debiera ser el perfil de un obispo español de mediados del siglo XIX
Así y todo, el disparate del obispo Grau dejó un precioso palacio de Gaudí en mitad de la Astorga maragata, siendo hoy el principal atractivo turístico de la ciudad. Pero el insensato Franz Peter Tebartz van Els se ha gastado la barbaridad de 31 millones de €uros en un complejo de edificios y una residencia típicos de la más vulgar y horrenda arquitortura contemporánea (con el torreón del palacio viejo en una esquina testimoniando que lo antiguo es mejor, más bello y más original).
Aunque el disparate arquitectónico no ha escandalizado por feo sino por caro-carísimo. Además, no era solamente el nuevo caserón del obispo Tebartz van Els, sino otras excentricidades igualmente costosas e impropias: Coches, viajes, dispendios varios.
Uno de los articuletes más interesantes que leí al respecto recalcaba que todo esto ha pasado porque un obispo controla y gobierna una diócesis como quiere y hace lo que le da la gana, con todos los derechos y sin apenas freno: A un obispo no hay quien lo pare
Quien lo dice es (me temo) un des-católico peligroso, de esos que aspiran a anular a los clérigos e instalar en el gobierno y la administración de la Iglesia a 'seglares competentes'. Pero tiene razón en lo que dice. Aunque no diga que para llegar a esos escandalosos dispendios el obispo insensato de Limburgo habrá debido contar con alguien más, clero y seglares. El Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung informó que el verano del 2011 los presupuestos para las obras de la nueva residencia episcopal que ascendían ya a 17 millones de €uros se fraccionaron en diez proyectos de obras menores para no tener que pedir la necesaria autorización del Vaticano, como está previsto en casos de sumas cuantiosas. ¿Quiénes sabían e iban consintiendo todo esto? Probablemente algunos de los mismos que después se han movilizado para que interviniera la Conferencia Episcopal germana y, finalmente, el mismísimo PP Franciscus, que ha apartado de sus funciones al prelado limburgués.
El escándalo está consumado. Con otros escandalosos efectos. Por ejemplo, la gente se pregunta por la economía de las diócesis alemanas. Si una diócesis discreta, como Limburgo, se mete en semejantes proyectos y gastos ¿a cuánto asciende la tesorería de una diócesis metroplitana, como Colonia, Múnich, Hamburgo o Friburgo? La pasada semana, un artículo del Die Spìegel denunciaba que ni los propios directores financieros de estas archidiócesis saben cuántos activos poseen.
Todos temen que aumenten las defecciones, que siga creciendo el número de los católicos alemanes que abandonan la práctica religiosa, una tendencia alarmante ya desde hace unos diez (o más) años.
Otro artículo sobre el caso, comentaba que PP Franciscus iba a dar un escarmiento, para que otros prelados escarmienten en cabeza ajena.
Volviendo a nuestro caso de Astorga, yo me he acordado de tantos episodios que, sin ser como lo de Limburgo, se le parecen.
Ayer mismo me enteré del dineral que se han gastado en el Colegio Español de Roma para re-decorar la capilla, con proyecto de carísimos mosaicos del artista eclesiástico de moda, el estridente Rupnik.
Y así vamos, languideciendo como pabilo vacilante, pero sobre candelero de plata y esmaltes.
+T.
domingo, 26 de agosto de 2012
Desechos jmjotistas
Los súper confesonarios de híper diseño imaginados por el delirante des-arquitecto jmjotero se regalan a quien tenga el mal gusto de quererlos. Entérense, por si les interesa a Uds. procurarse uno para sus más traumáticas confesiones:
Los confesionarios de la JMJ Madrid 2011 se ceden de gratis a los interesados, «a los que solo se les pide un donativo»
Los confesonarios eran un horror peregrino, una extravagancia parida por una mente confusamente creativa, enredada en no se sabe qué vericuetos espiritualóides. Al ideísta se le ocurrió un confesonario-tabla-de-windsurf como se le podría haber ocurrido un modelo inspirado en un globo aerostático, o un modelo tiovivo/noria de feria, o uno estilo cono de tuttifruti merengado. Pero pensó en lo de la vela de surf y coló. Así es ese mundo donde el que se ha colocado en su escabel y tiene apoyaturas y aplausos se rie del respetable público e impone su delirio, venga o no venga a cuento. Así se hacen los genios modernos.
Hablando de apoyaturas, los confesonarios las tenían mínimas, exiguas: Una media tablilla de asiento en la que cabía 1/4 de culo de cura confesor, y un reclinatorio milimétrico que prestaba mortificante apoyatura a 1/3 de las rodillas del penitente. Penitente (o penitenta) que se daba de bruces con la plancha donde se abría la rejilla de comunicación inter-penitencial sobre la que, forzosamente, debía aplicar el hocico/morro y/o pabellón auricular al confesar sus pecados al confesor. Deduzco que, como se trataba de un mueble penitencial, el diseñador de marras ingenió un artefacto propiamente dotado con todas sus incomodidades, para ambientar el acto en sí.
Si, además, la confesión transcurría en horas de sol (sol canicular agosteño carpetovetónico) el lomo/espalda del penitente se turraba como un pollo a la brasa, desgravando (supongo) llamas de Purgatorio. El Confesor, por su parte, sufría la insolación con paciencia de Job en el muladar, con gafas de sol, gorra de visera o sombrerito de palma y botellita de agua cabe la estola morada, para rehidratarse entre absolución y absolución.
Por todo ello, fue grande el número de penitentes (y penitentas) que optaron por el tête à tête, sentados en practicas sillitas plegables (más cómodas que el poyo minimalista del cura) o devotamente arrodillados (algunos también acuclillados) ante el preste.
Dice la noticia que ya se han dado nosecuántos de los doscientos torturadores muebles litúrgicos, que han quedado estupendamente instalados en las parroquias receptoras de los mismos. No sé - confiésolo - en qué tipo de parroquia puede quedar bien un artefacto de esos, o qué penitente se puede sentir atraído por confesarse en semejante engendro, o qué temerario párroco tiene el gusto de descalabrarse el culo y las cervicales usando un potro de tormento como ese. Pero parece que sí, que existen esos heróicos practicantes, activos y pasivos, de la tortura confesonarial.
Sin admirar tales excéntricas valentías ni recomendarlas como medio ascético-disciplinante, no dejo, empero, de asombrarme de los extremos entusiastas del juanpablismo militante y sus aficiones/fijaciones de quasi dulía.
En el gusto (nunca mejor dicho) llevan la penitencia.
He pensado que mejor hubiera sido que los hubieran empaquetado y mandado a Rio, para la la JMJ-2013 adveniente. Allí podrían servir plenamente, desplegando todas sus posibilidades y prestaciones: Confesonarios para los arrepentidos y tablas de windsurf para los bañistas de Copacabana.
+T.
viernes, 25 de noviembre de 2011
Arqui-torturas impías ejemplares
De la misma siniestra mano y atrabiliaria mente que engendró el monstruo de Vaciamadrid, es esta otra estupefaciente iglesia (con perdón) que desmejora el paisaje urbano de Córdoba la sultana.
Con exquisito ojo, el innovador arqui-tuerto ha sabido escoger el efecto de la blanca y reluciente cal, tan popular y tradicional en el Sur; los naranjitos de la calle también son un detalle muy fino Lo demás, todo lo demás, lo mismo podia haberse edificado en Argelia, que en Singapur, que en Finlandia, que en Ottawa; lo mismo da porque lo feo es feo tanto en la Córdoba de España como en la Córdoba de Argentina, valga la redundancia.
Redundancia que me recuerda - ustedes disimulen - el eructo repetido que reclama remedio, una cucharadita de bicarbonato, que es lo que me parece
este engendro cordobés: Una caja de bicarbonato en polvo, para los ardores. Ardores de estomágo y malas digestiones que padecerá el sufrido cura que se vea obligado a celebrar en ese marco, tan estéticamente indigestante.
Por aprovechar el gasto, se podría revender para sala de instituto anatómico-forense, o para depedencia de tanatorio, u otro estimulante negocio por el estilo.
También para escenario de peli o serie o corto de ciencia in-ficción, con extraterrestres, marcianos y alienígenas. Recuerdo una escena de la serie Star War en la que salía un horror por el estilo.
Intuyo que el socio numerario autor de la cosa sufriría en los días en que concibió aquello un bajón espiritual que le dejó a -0º, en temperatura glacial, frígida la vis spiritalis, y por eso le salió esa especie de sala frigorífica, con el crucifijo enjuto como una mojama, colgando congelado de ese gélido muro.
Me imagino una Misa de 9'30 de la mañana, en Enero, dentro de ese deforme contra-paralelepípedo de in-diseño re-vanguardista, y me dan escalofríos y estornudos con moco acuoso.
Pero eso es lo que hay.
Repito que si así están las sensibilidades de los más conspicuos socios de allí, no quiero ni pensar cómo estarán las realidades de los ínfimos parroquianos de acá.
Nunca imaginé que algo que esteticamente empezó y se desarrolló bastante bien terminara criando semejantes especies contra-pulchrum. Espero que sea un indivíduo aislado; pero no entiendo cómo no lo aislan del todo, en celda sellada.
Sin embargo cada vez tiene más escenario, el infausto.
Claro que, tal y como está el escenario, se comprende que surjan y pululen los espectros y los ectoplasmas.
+T.
martes, 22 de noviembre de 2011
Inquisición arquitectónica habemus (habremus???)
Ha sido una de las noticias eclesiásticas más publicadas esta mañana; supongo que leída mitad con sorpresa mitad con pitorreo, dadas las circunstancias. Se trata del anuncio con bombo y platillo de una comisión vaticana dependiente del Dicasterio de Sacramentos y Culto Divino para meter en cintura la 'arquitectura religiosa':
Una comisión vaticana para vigilar la construcción de las nuevas iglesias
Pero non solum para embridar al mulo arquitectónico sed etiam para poner bozales (risum teneatis!) a la música y al canto litúrgicos.
Si no fuera porque falta más de un mes para los Santos Inocentes, yo me hubiera tomado la noticia como una estupenda inocentada. O dos.
El caso es que la novedad sale a la luz la misma semana en que también ha sido noticia (escandalosa) lo de la catedral de cristal yanqui (para más información leer aquí, aquí y aquí).
Con la galería de horrores ya perpetradas, de Los Ángeles a Benín pasando por todas las diocesis del Orbe y hasta los rincones de la Urbe, no me explico la ocurrencia de la Comisión de Arquitectura. ¿Van a mandar que sean demolidas las capillas de Barceló, o las de Le Corbusier, o las del insufrible ese, el de la pajarita, el del escenario y los confesonarios de la jmj, el del monstruoso engendro de Vaciamadrid?
¿Van a mandar raspar los monigotes dorados (y muy caros) de Rupnik? ¿Van remodelar la capilla de Padre Pio? ¿Van a desmantelar la capilla de la CEE en Madrid?
El que esto escribe sufre a diario la contra-arquitectura a-religiosa des-católica del post-concilio: Una iglesia vaticanosegundista trazada y ejecutada según la inspiración latente o patente (depende) de la Ordenación General del Misal Romano, ese texto que sigue lo que se dijo (¡escrito está!) en la C. D. Sacrosanctum Concilium, tan versátil, tan acomodable, tan polisignificante.
Mi iglesia no parece una iglesia salvo por los elementos católicos que, poco a poco, ahorrando como la hormiguita de la fábula, vamos consiguiendo poner el cura con su recta voluntad católica y los feligreses con su católica generosidad. Así y todo no me hago ilusiones; haría falta un genio que tuviera tres cabezas (del Maese Mateo, de Juan de Herrera y del Bernini, p. ej.) para poder arreglar el adefesio que la arquitectura del post-concilio ideó para rendir culto a Dios.
El articulete del Vatican Insider recuerda al final que en el 2012 -Deo volente - se cumplirán los 50 años del V2º y de la S.C. Como si hubiera que recordarlo, como si se pudiera olvidar.
Un misterio anejo al caso de la creación de la nueva comisión es qué, quién y cómo: ¿Qué van a hacer? ¿Quiénes serán? ¿Cómo lo harán? Misterio que se hace más espeso considerando que será nuestro Cañizares, como prefecto de la Congregación, el que esté al frente de todo. Si estará más o estará menos dependerá del espacio/tiempo de que disponga, dado lo arraigado que demuestra estar nuestro Cañi en nuestra España cañí, por donde se le ve (y es noticia) más que por Roma (donde luce poco).
Será cosa de esperar y ver en qué queda luego la comisión esa y sus empresas (las que emprenda). Por lo pronto ya tememos la convocatoria de un equipo de mentecatos peritos y eruditos de lo que no debe ser para componer y luego publicar un 'Directorio estético-pastoral para las Artes Plásticas Cristianas', o algún engendro por el estilo.
Engendro que será el parto de los montes y el pito del sereno, todo en uno. Además de motivo de regodeo crítico de todas las gacetillas del mundillo artístico.
Mientras, se seguirá haciendo lo mismo.
Hoy mismo me enterado de la enésima mentecatez de un archi-mitrado que dicen que piensa encargar al Rupnik de los monigotes la re-decoración de una capilla.
¡San Lucas (patrón de los artistas) nos libre!
Ex Voto
Como hoy es Stª Cecilia, tradicional patrona de la música (de verdad), que también es arte (cuando lo es), cierro con su oración:
Orémus
Deus, qui nos annua beatae Caeciliae Virginis et Martyris tuae solemnitate laetificas: da, ut quam veneramur officio, etiam piae conversationis sequamur exemplo.
Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Filium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sæcula sæculórum.
R. Amen.
+T.
jueves, 28 de julio de 2011
Un escenario efímero
Desde los 15-16 años sigo cada verano (en cuanto puedo) las retransmisiones por radio del Festival de Bayreuth. No recuerdo (no sé) qué año empezaron a realizarse los montajes y escenografías aberrantes, pero rara es la temporada que no ocupa un primer plano de atención el tal o el cual mamarracho al que se le ha consentido (encargado y pagado) plasmar su corrompida comprensión del fascinante mundo wagneriano. Una heterodoxia escenográfica afecta y descompone la obra que concibió el maestro Wagner con todo detalle, incluyendo el montaje. Comparando, es como poner a Las Meninas sobre una plataforma móvil con un marco de neón azul; o iluminar un Greco con focos de discoteca y efectos tridimensionales. Muy ocurrente (muy gay, generalmente) pero muy falso tocante al referente principal (sea Wagner, Las Meninas o el Greco), su presentación y su resultado. No sé por qué los abusos que jamás se consentirían perpetrar contra un Velázquez sí se consienten (por encargo y bien pagado) contra una ópera de Wagner.
Mutatis mutandis, pienso eso de esto:
Esto es el escenario principal de la JMJ, en Cuatrovientos. Lo están montando y es horrible. Cuando esté montado será horrible.
Cuentan que será una especie de paisaje blanco con un árbol dorado. Pienso en los escenarios de las pelis de Marisol, las pelis musicales de los '60 que metían un chirriante decorado surrealista en mitad de una peli de flamencas, guitarras y España cañí.
Pero de los sesenta al 2011 las ciencias han adelantado una barbaridad - Don Hilarión dixit - y el escenario de Cuatrovientos dispondrá de microclima gracias a unos artilugios micro-pulverizadores de agua, para templar unos pocos grados el tórrido Agosto mesetario.
Si todo fuera para un des-concierto de pop-rock y una noche de drogas-sexo-alcohol, me importaría un pito, total un horror para otro horror. Pero ese escenario será donde se celebre la Misa, la Misa del Papa. Austeros y vanguardistas, así dicen que serán los espacios, los decorados y los estrados.
Y debajo la turba. Debajo del escenario (y fuera de su alcance) una masa contenida, relativamente móvil, con la emoción teledirigida y el entusiasmo hiper-motivado, con una semana de cansancio encima, más una noche católico-fiestera de pre-ambientación en directo. Juanpablismo puro y duro en acción.
En la justificación razonable del mega-escenario, el arquitecto autor (o el comentarista publicador) saca a relucir el concepto 'arquitectura efímera', muy a propósito. Pero muy significativo (consciente o inconscientemente) también.
Arquitecturas efímeras eran también los arcos triunfales que se erigían para los recibimientos de pompa y circunstancia, y también eran construcciones efímeras los catafalcos y túmulos monumentales que se instalaban para las pompas fúnebres de reyes y príncipes. Si el fenómeno de
las fantasías de telón y cartón es universal, ciertamente nuestra época ha ideado una nueva expresión de la tectónica efímera con los montajes de escenarios litúrgicos papales, algo poco visto antes de la época de los viajes apostolicos y sus masivas celebraciones.
¿Podría decirse que corresponden a una imagen, una auto-imagen de la Iglesia? ¿Una arquitectura efímera para una 'iglesia efímera'? No me refiero a la Iglesia Una Santa, no: Me refiero a esa iglesia que convoca y celebra en esos escenarios y que se desmonta también con el escenario, ¿me explico?
La iglesia juvenil de juventudes, entusiasta, exultante, híper-animada, súper-motivada...¿dónde queda, a dónde va, dónde se encuentra después del escenario? Yo imagino que se desmonta con el escenario, se enrolla con los telones y los cables, se empaqueta con los tubos y los cartones, y se almacena en una oscura y fría nave. Hasta el próximo escenario.
Es una alegoría, tan irónica como el soneto de Cervantes al túmulo sevillano de Felipe II.
Después, recogido el escenario, desmontado el castillo de arena, la torre efímera, volvemos perezosamente a la Iglesia sin escenario inventado, la Iglesia de la profunda crisis post-conciliar, la actualidad problemática, los nombres que dan miedo, Irlanda, Maciel, Somalia, Europa.
Yo no digo que si somos como niños no necesitemos un rato de tiovivo, de noria, de feria, parque de atracciones y chucherías. Yo no digo eso, todo eso me parece bien.
Lo que digo es que no se puede mantener una iglesia de jmjs, terminando una y empezando otra.
El juanpablismo fue una perpetua fiesta de puertas adentro y un desierto puertas afuera. Perpetuar una iglesia-disney es un error que se pagará caro. Como se están pagando ahora las cosas que la arquitectura efímera juanpablista no dejaba ver.
Espero que no se les ocurra poner en el escenario blanco del árbol dorado con agua pulverizada un letrero que diga "...et super hanc petra edificabo Ecclesiam meam".
Resultaría patético.
+T.
domingo, 5 de septiembre de 2010
Arquitectura insignificante para el signo (minimizado?) de la Fe
En un par de dias se me ha juntado la pésima impresión de dos altares para dos próximos eventos, los dos muy señalados: La beatificación de Newman en Birmingham y la peregrinación del Papa a Santiago. Un doble y desagradable impacto estético-espiritual.
Que todas las bellas artes están sumidas en la crisis del no-arte es tan evidente como son patentes los desechos de un Tapies o un Barceló, manipuladores arteros para el consumo de absurdos conformistas de lo abyecto. La arquitectura también, de forma muy manifiesta y tanto más infectante/invadente cuanto que han convertido el mundo en una galería homogeneizada despersonalizante, construyendo lo mismo para una cosa y otra, en un sitio y en sus antípodas. A veces pienso que es un eructo retardado del empacho uniformista del izquierdismo sesentayochista, tan penetrado en la mente de las pseudo-élites, todavía.
Particularmente me preocupa en cuanto afecta a la fe. La fe es gracia, y virtud, y es sobrenatural. Pero la fe es para el hombre y el hombre está en el mundo, y aunque el hombre de fe, por la fe, se despega del mundo, en su decurso el mundo se le pega y termina oliendo a su mundo, que es su entorno. A pesar de la fe.
La fe de Tomás de Aquino tenía el color de y olía a siglo XIII tanto como la de Descartes se coloreaba y olía a grand siècle. Y nuestra fe, desventuradamente, huele a siglo XXI con tufo retroactivo y persistente del XX, que no son buenos olores para la fe. Ni para el arte. Incluso peor para el arte que para la fe, en razón de su materialidad fundamental.
Aunque en el fundamento del arte esté algo tan sutil y volátil como la inspiración, que es razón, que es intelecto, en el siglo del absurdo desfundamentante el bajo intelecto de la razón inspiradora deforma lo material hasta la degradación artística que padecemos, titubeante para la belleza y atrevida para el feísmo inexpresivo y vacuo, nauseabundo. Lo grave es que en la mente des-inspirada del pseudo-artista se pretende, justamente, eso. O se disimula con esto la imposibilidad esteril de una verdadera expresión de lo bello.
El otro día, viendo un mini-reportaje sobre algo que pintaba Antonio López, una vista de la Puerta del Sol, me asaltó la misma impresión de cada vez que veo algún cuadro suyo: Pinta muertos, pinte lo que pinte, sea un retrato, sea un paisaje o una pila de bidé, todo lo pinta muerto (o lo mata cuando pinta). Es la antítesis de aquellos maestros que pintaban naturalezas muertas que revivían en sus cuadros. Y pienso en los bodegones de Sánchez Cotán o de Zurbarán, que laten vida a pesar de ser materia inerte pintada. La diferencia entre arte y no-arte, que se quiere obviar.
Conozco, y me perturba, aficionados a eso, ciegos de yo no sé bien qué parte de los ojos, la estimativa o la razón estética. Enfermos, sin duda. Quizá, también, sea por pecado, por el pecado (no digo sus pecados, no me atrevo). Y es triste. Pero me afecta más, decía, cuando entiendo que devalua a la fe, al misterio.
Volviendo a los 2 altares proyectados, vean y juzquen sus calidades estético-religiosas y católico-litúrgicas:
Este es el escenario proyectado para la beatificación de Newman
Este el que se va a levantar en el Obradoiro para la Misa del Papa
El del Birmingham está super-visto, mil veces repetido, fatigosamente aburrido por multi-representado, passim, aquí y alla, tan semejante a un escenario de concierto, de auditorio, de espectáculo de cualquier cosa y/o género. Solamente la presencia minimalista de algún signo cristiano (un crucifijo) le confiere cierta entidad identificativa. Nada más.
El de Santiago, a falta de más concreción y detalle, según se ve en ese esquemático plano, parece una tarima-plataforma con techo y mampara lateral estilo ikea. Se supone que la decoración posterior precisará más que se trata de un espacio determinado para la celebración de la Misa por el Papa Benedicto. Llevará, imagino, algunos emblemas ad casum, alguna leyenda u otros elementos configurantes. Y poco más.
Se entiende que todo ese espacio escenográfico, el inglés y el compostelano, se transformará y aparecerán definitivamente sacralizados en cuanto sean ocupados por el Papa y el clero asistente. Pero pregunto: ¿De que se trata, para qué se han construido, para enmarcar al Papa o para celebrar el Sacrificio del Altar? ¿Qué/Quién tiene que resaltar? ¿Qué presencia debe remarcarse y prevalecer, la del celebrante o la del Celebrado?
En el sentido de esta cuestiones (y otras anejas y dependientes que evito por simplificar la exposición y no cargar el artículo) se me degrada la apreciación de uno y otro escenario en razón de una consideración que va más allá de lo estético-arquitectónico, porque se trata ya de una reflexión litúrgico-sacramental, y de índole espiritual y piadosa.
¿Qué creen (o qué no creen) los que idean tales formas para expresar y contener la Fe y el Misterio? ¿Y los responsables que encargan y aceptan eso?.
Lo de Birmingham supongo que se va a levantar en un espacio abierto, un descampado en el extra-radio de la ciudad, sin edificios próximos. Pero lo de Compostela se va a erigir en plena Plaza del Obradoiro, entre el Palacio de Rajoy y el Colegio de San Jerónimo...y la fachada de la Catedral, como un espejo. Un espejo para no mirarse y no tener forzosamente que compararse.
No pretendo decir que sean comparables una arquitectura efímera e insustancial con otra monumental, al mismo nivel, con parejas consideraciones. Pero sí digo que en este y otros casos semejantes se impone una relativa comparación, imposible de evitarse, indisimulable: Esto es lo que edifica nuestra fe, y aquello es lo que edificó la fe de los que nos precedieron, en otros siglos.
¿Es la misma fe, se puede identificar una con la otra, la nuestra con aquella, según se ve, según las formas visibles que manifiestan una y otra, la fe que trasluce el altar diseñado y la fe que contiene la fachada del Obradoiro? ¿Esta fe de hoy es aquella fe de ayer?
Una difícil cuestión que responde sí, primeramente, para irse matizando con considerandos y juicios que complican la primera y aparentemente facil identificación conclusiva, sin más. (Y eso que no he introducido la variante Pórtico de la Gloria, elemento de expresión de fe de un orden y calidad estético-cristiano un grado aun más profundo que el de la monumental fachada, que es su exterior, simplemente su envoltura).
Desde el versículo de la Escritura "...caeli enarrant gloriam Dei et opera manuum eius adnuntiat firmamentum /los proclaman la gloria de Dios, el firmamento anuncia la obra de sus manos" Sal 18, ¿qué mensaje, qué pregón de Dios hacen esos dos altares, qué dicen, qué enseñan de Cristo el Señor, de su Misterio, de su Presencia? ¿Y qué idea dan de su Iglesia, la que va a celebrar tan gran Misterio en ese espacio concebido ex profeso, para una y otra ocasión?
¿Opinan ustedes? ¿Deducen ustedes, concluyen? ¿Se atreven? Porque la conclusión da escalofríos. Si se cree, claro está.
A propósito: ¿Ustedes creen?
p. s. Y más a propósito: ¿Esas cosas les ayudan a creer?
+T.
miércoles, 23 de junio de 2010
Algún gen mutante invade y transforma a la obra ???
Para cualquiera que la haya conocido hace cincuenta años, la "evolución" resultará patente. ¿En qué direccción, hacia dónde? Hacia esto, parece ser.
Lo comentaba el otro día con un joven amigo, estudiante de Arquitectura, a propósito de un interesante blog de un colega suyo. Me preguntó qué me parecía el templo modernista de Rivas Vaciamadrid, y le contesté que nauseabundo. Me dijo que el arquituerto ideador del engendro era numerario de la Obra. Quedé un segundo perplejo, porque a pesar de no ser el primer síntoma que reconozco, cada vez que descubro uno nuevo me sumo en cierta inevitable perplejidad. La idea de fondo que me asalta es esta, más o menos: Si así están en la IIIª fase, ¿cómo estarán cuando llegue la Vª??? Sobre la VIª o la VIIª me da miedo imaginar nada, no sé si lo resistiría mi impresionable ánimo.
Pero la aparición de indicios no cesa. De vez en cuando, uno nuevo. Y este ha sido el nuevo, que no conocía. Lo de la conversación con el estudiante de arquitectura ocurrió el sábado, y esta mañana me encuentro con otra referencia breve en Sector Católico. Con otra y más inquietante sospecha, la entrevista salteada que le hacían al arquituerto en El País (¡horreur!). Pasen y miren y lean y sientan escalofríos con las respuestas airosas, desparpajadas, del susodicho:
La Iglesia debe volver a la vanguardia
Del articulete publicado hace 3 semanas, entresaco un micro-florilegio de citas memorables, por decirlas quien las dice:
"Hacer arquitectura es como surfear"
"Lo que me preocupa como católico y como arquitecto es devolver la Iglesia donde siempre ha estado: a la vanguardia de los movimientos artísticos"
"El templo es donde el pueblo de Dios celebra gozosamente los misterios de la redención...Es decir, un espacio comunitario y alegre, no un lugar siniestro".
En este youtube habla el personaje y explica su obra:
Una de sus respuestas-comentarios me resulta curiosa, especialmente. Dice:
"cuando llegó la oportunidad de revolucionar la arquitectura sacra, parte de la Iglesia se asustó"
Y me pregunto si se referirá a su fundador, San Josemaría, que mandó hacer el Oratorio de Santa Maria della Pace de la célebre villa de Bruno Buozzi según gustos clásicos-eclécticos, una versión especie de art-decó con inspiraciones romano-bizantinas muy seguida luego con diversas variantes locales en todos los oratorios del Opus Dei. ¿Ya pasó aquella época?
El estilo litúrgico "opus dei" se definió con idiosincrasia propia, muy distinta, produciendo unos diseños bien marcados por la dignidad material-conceptual de todos sus elementos: Arquitectura, mobiliario, vestuario, decoración, etc. Cuando se hicieron cargo de la clásica empresa "Talleres Granda", supieron incluso despojar a Granda de su opaco sello de "postguerra", renovando en calidad y con mejor gusto los moldes rancios que repoblaron el mobiliario litúrgico español arrasado por la barbarie republicano-marxista entre 1936-39. La justa fama de los Talleres Granda y Artesanía Los Rosales es hoy mundial, con clientela del mejor nivel en todos los continentes, con encargos, incluso, para catedrales y templos no-católicos, tengo entendido.
Por eso me resulta más extraño, más anómalo, esta novedad de este socio con estas ideas de ese estilo. Sólo una explicación me resulta compatible con la reserva sobre la integridad de la institución consigo misma: Esto se lo han consentido para que no se vaya. Si no, no le encuentro explicación. Y temo hacer conjeturas y sacar conclusiones por deducción, perdónenme si les afectara.
Dejando el fondo y volviendo al caso del fantaseador espacio-estructural lumínico-litúrgico, el tal Ignacio Vicens, debe ser un pedante con apéndice y addenda por entregas. Pero le he descubierto. En cuanto ví el engendro, le dije a mi amigo, el estudiante: - Eso es como la nave de los jawas de la Guerra de las Galaxias. Comparen ustedes y díganme si no:
Es una Sandcrawler como las que usan los jawas en la 1ª peli de la Guerra de las Galaxias. Y no me digan que no, comprueben ustedes. ¿Coincidencias? Coincidencias serán. Pero hay que estar muy descompuesto de intencíon y de ideas para concebir ese engendro como una iglesia, un templo católico.
Siempre cabe el timo, como los que daba Miró o todavía practica Tápies y los de su calaña, y el Barceló y demás plebe (no cito a más porque ya sabrán ustedes que mantengo cierta intención moral de damnatio memoriae (y pido perdón por citar el trío que he citado)). Pero si fuera timo, todavía se entendería menos, ¿no?
En el blog del amigo de mi joven amigo arquitecto (en ciernes), encontré esta cita que explica en palabras de un profesional acreditado parte del problemático asunto:
"Las iglesias modernas no convencen. Al visitarlas, se percibe la dificultad de los contemporáneos para expresar lo trascendente en las obras de arte sacro. (…) En estos ambientes enajenantes no se logra establecer relación alguna con Dios ni con los hombres. Se advierte a veces la soledad como en ningún otro espacio. Y uno piensa que la iglesia ya no es el lugar donde se ora, sino donde tiene lugar la asamblea, precisamente como ocurre en las aulas de culto protestantes.cfr. Ciro Lomonte en revista Humanitas nº 36
La arquitectura moderna del siglo XX también ha producido obras de arte en este ámbito. El problema es que son un monumento del arquitecto a sí mismo, como el santuario de Ronchamp, de Le Corbusier, o las iglesias de Alvar Aalto. Desde este punto de vista no son arquitecturas logradas, ya que podrían emplearse para otros fines, operación que resultaría imposible en el caso de la catedral de Chartres o de S. Carlino alle Quattro Fontane."
En fin, que me uno con este articulete a la cruzada de mi batallador amigo Francesco Colafemenina en su Fides et Forma. Con la esperanza de que la cosa cambie, a ver si la cosa cambia (a mejor, naturalmente).
Es triste comprobar que algunas instituciones que se tenían por "baluartes" van cediendo a la presión del ambiente generalizado y se amoldan a la situación con esa impresión de resaca descompensada por lo anterior que mantuvieron.
No pretendo ni sentenciar ni baldonar ni lesionar fama o buen oficio, pero esa "iglesia" post-modernista de ciencia-ficción denota un "desajuste" impropio de tal profesional y de sus circunstancias. ¿Hubiera sido capaz de concebirla tal cual para uso interno de sus con-socios? Si me dijera que sí, malo; y si me respondiese que no, malo también.
Y es pertinente preguntarse que si así están los justos, ¡cómo andarán los pecadores! O con las palabras del Salmo: "...quoniam quae perfecisti destruxerunt iustus autem quid fecit" Sal 10, 4.
p.s. Para confirmar mis inquietudes al respecto, me acaban de mandar este link de una iglesia en Mexico dedicada a San Josemaría que parece confirmar que el templo-engendro de Vaciamadrid no es un pecado aislado, sino que parece se trata de una tendencia aprobada y promovida por los interesados. O tempora, o mores !!!
&.
martes, 1 de diciembre de 2009
Minaretes
Un minarete es un edificio exótico. Los primeros que recuerdo son unos que venían pintados en las cajas de polvos de maquillar que usaban mis tías: Maderas de Oriente. Mis hermanas, desde chicas, sentía una irresistible atracción por la sustancia de tocador, y en cuanto se descuidaban las titas se empolvaban del flequillo hasta los pies. También había un minarete en los botes de perfume de la misma marca, que traían dos maderitas dentro del bote, un misterio que yo pensaba que era la clave de aquel persitente aroma.
Después, ya de más mayor, me enteré de que la Giralda había sido un macizo y aburrido minarete, hasta que Hernán Ruiz lo remato airosa y graciosamente en cristiano, con sus campanas, sus alegorías, y el Giraldillo de bronce. Y ya nunca más fue minarete, gracias a Dios.
Siento cordial antipatía y tengo especial manía a los minaretes postizos de Santa Sofía de Constantinopla, ominosa recordación de la caída del Trono de los Basileus, Dios confunda al turco for ever.
Y sin embargo reconozco que la estampa de Estambul con sus minaretes es atractiva si se hace la abstracción de que aquello es algo extraño, ajeno a nuestras cosas. Un minarete más allá de Estambul, vale, muy bien, muy bonito, muy típical islamish o como se diga. Yes. Pero un minarete más acá del Bósforo es un horror o un error estético-histórico. Que pregunten en los Balcanes. Que pregunten en Chipre.
Tener minaretes en la vecindad es el síntoma de una afección anterior y originante. Es como la caca de perro que se pisa, que no es una caca espontánea, sino causada por el can cagador, valga el ejemplo (sin segundas).
Lo de Suiza me ha parecido estupendo, como una especie de acto que crea jurisprudencia. Me ha parecido cortito, escaso, ese 56% de anti-minaretistas; yo hubiera querido más, más. Para que no quepan dudas.
Si hubiera pasado aquí, no sé qué hubiera pasado. Porque aquí, por obra y gracia de la dictadura de las siniestras gobernantes y la corrección política de la oposición de antón-pirulero, aquí se reglamenta una tolerancia que no existe y se impone un gusto que no hay.
La gente corriente es tan poco aficionada a la morería como lo hemos sido habitualmente. Incluso más, porque antes los moros sólo se veían en la Guardia de Franco y en Marbella, pero ahora andan por todos sitios. Pregunten si gustan, y les dirán un sí de esos de encuestas de la calle; destapen las cacerolas, sin embargo, y verán qué se guisa en los magines de los opinantes, que no son adictos a la morería más allá de las Mil y Una Noches y las Maderas de Oriente y el viajecito a Estambul (nombre impío de Constantinopla, que es como se llama Bizancio).
Esto, si sigue, explotará. No sé cómo ni dónde ni cuándo. Pero si es a los gitanos, que son nuestros de aquí, y no los tragamos y de vez en cuando se arma una reyerta entre payos y gitanos que arde Troya, a ver cómo vamos a aguantar a los moros cuando empiecen los moros a sacar los pies del plato (o de la alfombra). Un horror que se ve venir y que llegará si siguen llegando moros con el gusto gustosísimo de nuestros des-gobernantes.
Tiene toda la gracia que se esté lidiando con la "violencia de género" del macho ibérico made in Spain, hasta con una ministresa para el caso, a la vez que se recargan las bombardas con metralla y pólvora prensada del más puro machismo islámico; véanse y cuéntense los velos y sáquense conclusiones.
A mí me entran escalofríos si me imagino un minarete en el perfil-paisaje de mi pueblo, pongo por ejemplo. Me dan repeluses y se me revuelven las tripas y se me afilan los nervios.
No sigo, pues. Aquí lo dejo y ustedes concluyan. Espero que no entre a leer en este blog ningún carajote (o carajotesa) de los que dicen (piensan?) "¿por qué no?" si se les pregunta si los minaretes.
Vuelvo al principio: Que a mí los minaretes me gustan en las cajas de polvos de Maderas de Oriente. Y poco más. Nada más.
&.
jueves, 28 de agosto de 2008
Chinos en China
.
Cuando devoraba novelorios de Jules Verne, también me leí uno titulado "Las tribulaciones de un chino en China", que cuenta las peripecias de un idem en la eadem, sin ficciones futuristas. Y es de Verne. Hasta Verne las cosas estaban relativamente en su sitio, y los chinos en China. Todavía en el XIX se publicaban esas láminas-litografías con tipos del mundo entero, ataviados según su propia usanza, ya fueran indios de América, papúes de Nueva Guinea o lapones de Finlandia. Y los chinos iban de chinos, con coleta. Chinos de mi infancia fueron el del sobre del Flan Chino Mandarín, la familia papá, mamá y niños chinos de una baraja, y el chinito de la hucha del Domund: Mis primeros e inolvidables chinos.
Pero los de las Olimpiadas de Pekín (P-e-k-í-n , que se escribe y se dice así) han sido un horror desnaturalizado. Menos los ojillos oblícuos, todo lo demás parecía desmentir su esencia sinantrópica pekinesa. Vestidos de yankis, parecían yankis (que ya quisieran ellos ser yankis!!). Ni siquiera les ha quedado el uniforme gris rata del monstruo Mao.
Bien considerado, el uniforme gris basura del funesto Mao fue una transición a la vulgaridad. Del brillante colorido de las sedas de los Tang y los Ming y los Manchú, la repugnante proletariedad comunista dejó sólo los colorines en la bandera (roja y gualda, por cierto) y a los chinos los vistió de color rata de albañal; a lo sumo se permitía la variedad matizada de gris ratón de granero. Y ya está. Cuando se escriba la crónica de la criminalidad comunista universal, el capítulo del crímen del mal gusto comunista va a necesitar suplementos y apéndices extra (uno también para el negro bruja infame de la pasionaria - con minúsculas, que no se merece más -).
Yo soy muy tradicional, no sé si se me nota. Y un chino chino lo quiero de chino 100% sin mezcla ni sucedáneos. Cuando vi "El Último Emperador" de Bertolucci (una excepción que confirma la regla del mal gusto comunista; pero es italiano, como Visconti y Passolini, y ya se sabe que el p.c. italiano es Don Peppone y Don Camilo y admite esas excepciones que confirman que no era tal p.c. el pí-chí); pues cuando vi esa peli sufrí al ver al mentecato de Pu-Yi (q.e.p.d.) vestirse de chaqueta, pantalón, chaleco, corbata y mascota, despreciando las sedas manchúes. Me condolí con los pobres eunucos imperiales, desolados y compunjidos por el mal gusto y la poca reverencia del último emperador (que el mal gusto se paga muy caro).
Toda la China-china que ví durante las Olimpiadas fueron unos retazos de la Muralla China y una pagoda de las tumbas de los Ming, en un islote de un lago en el que nadaban los temerarios (y las temerarias) del Triatlón. Y poco más.
Lo demás que se veía podía ser cualquier sitio de cualquier parte del vulgar mundo global y de serie calatrava-moneo-bofill y demás basureros vanguardistas. Un horrooooooor.
Pero los chinos tan contentos. Como son tantos, si se les pega el mal gusto post-moderno, estamos listos.
Grande y extensa entre el Yan Tsé, y los Montes Celestes, el Altai, los Himalaya y el Hindu Kush, espero que exista y siga existiendo suficiente China profunda para que, llegado el dia, se regenere según los Ming, los Tang y los Manchú.
Aunque cuando veo los mcdonales y los burguerkines con los neones encendidos frente al Potala de Lasa, desisto y me temo peores degeneraciones de la China degenerada. Las Olimpiadas de Pekín, una muestra. Verbigracia.
&.
domingo, 10 de agosto de 2008
De puertas, novenas, impedimentos y otras cuestiones
Me subleva la gatera que dejaron para entrar y salir de la Capilla Real. Un portillo que hubo que destapiar y que se remontaba a cuando hicieron la capilla, más o menos. La puertecilla están tan disimulada, que como no sepas donde está te pasas de largo y no la ves. Las que eran puertas para entrar y salir (que esa es la función de una puerta) las dejaron "señalizadas" y reservadas bien para entrar o para salir. Los turistas, preferentemente.
Las puertas de nuestra Catedral son...a ver si me salen del tirón: La primera, la principal y mayor y más grande, la de la Asunción, que se abre cuando llega y hace su entrada solemne un Arzobispo nuevo y cuando sale porque lo llevan a enterrar (oportunidades celebradas, unas más que otras, según quién cómo y cuándo. Huelgan comentarios.). También se abrió las dos veces que estuvo el Papa Juan Pablo II, y la última vez para una ocurrencia que quiso remedar la apertura de la Puerta Santa cuando el Jubileo del MM. Es la puerta de las puertas, con el nombre de la Titular del Templo Catedral, la Asunción.
Después, la de San Miguel, la que da frente al antiguo Colegio de San Miguel, hoy colmena de soñados y envidiados pisos y apartamentos de canónigos. Al que piense que el clasismo en la Iglesia terminó, que se pase y se dé una vueltecita por la Plaza del Cabildo y compare las condiciones en que viven unos pocos por obra y gracia de su Señor (Arzobispo). Alecciona y desengaña mucho. Pues frente por frente al arquillo de entrada a las casas de los canónigos está la Puerta de San Miguel, con el precioso relieve del Nacimiento (Mercadante de Bretaña fecit), por la que sale la Custodia el dia del Corpus y por la que entran los pasos de las Cofradías de Semana Santa.
Haciendo pareja, al otro lado está la Puerta del Baptisterio, junto al extremo de la fachada que se continua con el Sagrario. Como la de San Miguel, está decorada con esculturas en terracota , de Mercadante y Pedro Millán; la escena del Bautismo del Señor en el tímpano y Santos sevillanos en las enjutas del arco, bajo doseletes. Preciosas y muy afectadas por la intemperie, las nefastas palomas y la contaminación de los coches (más las constantes y regulares trepidaciónes del tren pseudo-tranvía de Menteserrín). Una pena que a saber cuánto va a aguantar. Más de una vez se ha pensado en meter las esculturas dentro y mandar hacer réplicas sintéticas para sustituirlas fuera. Total, qué más da si lo que nos da fama y prestigio es el tren pseudo-tranvía, tan necesario, que no nos lo merecemos de bueno que es.
Esas son las tres puertas de la fachada occidental, la principal. En la parte opuesta, mirando al Oriente, la Puerta de los Palos, por la que entra la Custodia, sale y entra la Virgen de los Reyes el dia de la Asunción, y por donde salen los pasos de Semana Santa (y por donde entra y sale el Señor Arzobispo cuando viene a la Catedral, porque es la que le pilla más cerca de Palacio) . Otra preciosidad (la puerta, no el Señor Arzobispo) del XV-XVI (idem), con esculturas del maestro Perrín o Florentín (según quién sea el que te haga de guia). Con el particular de que es la vecina de la Giralda y la más utilizada para entrar y salir de la Catedral hasta que empezaron los vetos, obstáculos y ordenanzas para entrar y salir.
Al otro lado del ábside de la Capilla Real y haciendo pareja con la anterior descrita, la Puerta de Campanillas, del mismo estilo, cronologia y artista. Allí, en el muro de la cabecera de la Capilla Real, es donde abrieron la gatera como entrada "para el culto". La Capilla Real es la única de la Catedral que mantiene culto regular y diario (excepción hecha de la Misa Capitular que se celebra - si el tiempo no lo impide - en la Capilla del Altar Mayor).
Durante todo el año salvo las Solemnidades, la Catedral es más museo que templo. El turismo entra por la Puerta del Príncipe - por otra puerta menor y discreta que da a su amplio atrio -. La Puerta del Príncipe o de San Cristobal o de Colón está en el extremo del crucero de la nave de la epístola, frente a la Lonja del Archivo de Indias. Por esta puerta entran los Reyes, príncipes y visitantes de rango y honor. Es una entrada extraña porque cuando le colocaron delante el cenotafio de Cristóbal Colón, quedó muy limitado el acceso (aunque en muchos sitios ya darían lo que no tienen por tener semejante "obstáculo" colombino en una puerta).
Queda la Puerta del Lagarto, que da al Patio de los Naranjos. Y la de la Concepción (brazo del crucero del evangelio), que no se abre porque lo impide el Altar del Corpus, un monumento de plata que era desmontable y ahora está el año entero montado. En la misma nave, a los pies, junto al Baptisterio, la Puerta del Sagrario, que da directamente a la nave de la Parroquia aneja. Casi tocando a la Giralda, la puerta que da a la nave del lagarto y la Colombina por el Patio, puerta muy "discreta" pero la más antigua de las que hay. Y finalmente la Puerta del Perdón, en las Gradas, acceso principal al Patio de los Naranjos, y uno de los enclaves más castizos de nuestra Catedral.
En estos días de la Novena de la Virgen, abren las puertas que dan a la Avenida (San Miguel y Bautismo) y las dos de la Plaza (Palos y Campanillas); durante la mañana, sólo queda abierta la de los Palos. Para llegar al Altar de la Novena, unas antipáticas azafatas te franquean el paso (aunque reconozco que a mí me ven venir y se esconden, más bien). Delante de la Virgen siempre hay gente, más de la que da impresión porque la Catedral es tan grande que nunca se calculan bien. Por las tardes, se llena la nave de la crujía-crucero y dos buenas partes de las naves del evangelio, a un lado y otro del estrado donde está la Virgen.
La Virgen está en su paso de tumbilla, ya montado. Tiene delante el altar de plata de la Capilla Real, y detrás el Monumento. Los dias de la Novena se rezan las antiguas plegarias y se cantan en responsorio adaptado una de las Cantigas de Alfonso X (que estaban en la Capilla Real por expreso deseo del testamento del Rey Sabio y que Felipe IIº expolió para llevarselas al Escorial, de donde deberían haber vuelto sin contemplaciones). Como los canónigos son cutres y mezquinos, la decoración es mínima. Menos mal que los elementos son de primerísima y de museo, rentas de otros tiempos y más espléndidos calonges. Llamativa paradoja, la ciudad de los priostes no tiene priostía para su Patrona.
.
Pero la Virgen lo centra y lo colma todo, sonriente (su sonrisa "egineta" que decía Hernández Díaz), con el Niño más sonriente, tan morenito. La corona de filigranas y amatistas tiembla y reluce cuando pisan la tarima (la de oro y brillantes de la Coronación sólo se la ponen para la procesión de tercia del dia de la Asunción, con uno de los mantos de salida, que van rotando para que no se repitan). Lleva en Sevilla casi ocho siglos, desde que la entronizó San Fernando cuando la Reconquista. Rezar ante Ella es conectar con el Cielo desde la Historia de España, como una gracia especial, gratis data. Y sevillana. No se le dicen vivas, pero se le sueltan lágrimas y suspiros a golpes de abanico y ritmo de Salve.
Si a estas alturas algún paciente visitante se pregunta a qué viene esta perorata de puertas y novenas, le aclaro que viene por esto. Y en esto pregunto (retóricamente) : ¿A quién siendo impio confeso se le ocurre quejarse de trabas a la piedad? ¿A quién siendo impío confeso le extrañan las adaptaciones modernas de la piedad al "turismo cultural"? ¿A quién siendo impío confeso le importa un pito jerarquías y demás clericaturas las que sean? Que me importen a mí, se entiende; pero a los desafectos, no. Como si yo me irritara porque ponen vallas en la Meca y no dejan pararse un segundo seguido en la Kaaba. Pues lo mismo con los mutatis mutandis de rigor.
Y para que no se piense mal, recomiendo a los afectados que la próxima vez se procuren introductor de embajadores y eviten tratos con azafatas, guardias y demás clases plebeyas. Para ciertas visitas, mejor ir con un compadre que sepa y pueda. Yo mismo me ofrezco para. (De nada, de nada; para eso estamos).
p.s. Ah! Una cosa, que se me olvidaba: Es curioso que a los impíos que no rezan les den brotes de santas indignaciones en las circunstancias más desventajosas, precisamente las que más les animan a mantenerse impíos y sin rezos. ¡Qué misterio!
.
p.p.s. Y otra: Que yo no pedí ni pido rien de rien, faltaría más. Je ne connais personne, si me explico (y soy - más bien - partidario de la libertad de cátedra...sin pasarse).
.
p.p.p.s. ¡Qué ocurrencia hacer turismo en Sevilla en Agosto! Hay ascetas de todo, con las más peregrinas variantes.
.
&.
jueves, 26 de junio de 2008
Otro atentado
La huella árabe-islámica en Jerusalén es un hecho testado por la historia y el arte. Una desgraciada historia que no hubiera debido ser. Desgraciado el día en que los ismaelitas del desierto hollaron las calles de la Ciudad Santa, que no es su ciudad santa por mucho que fantaseen con la historia fabulosa de su profeta volando en la burra o la mula aquella. Quisieron plantarse en la Ciudad Santa, y ocupar su parcela. Era una forma solemne de ubicarse entre el Viejo y el Nuevo Testamento, como si estar y poseer en Jerusalén fuera la carta de legitimación de la novísima e inventada religión. En una ominosa acción, destruyeron los Santuarios Cristianos, de los que apenas queda relativamente intacta la Basílica de la Natividad en Belén.
El Templo se lo encontraron arrasado, inexistente. Por Divina Providencia, el Templo fué profanado y destruído por la violencia sacrílega de Roma, en el fatídico Julio del año 70, bajo Vespasiano y Tito. Fueron la mano de Dios y los ejecutores de su justicia. Al día, ni el más fanático rabino ni el más terrorista de los sionistas podrá acusar ni a Cristianos ni a musulmanes de haber participado ni remotamente en la destrucción del Lugar Santo.
Pero el espacio del Santo de los Santos late desde hace siglos bajo las bellas - muy bellas - mezquitas de la Roca y Al-Aqsa, en la imponente explanada que marca el área del antiguo Templo de Salomón, y el más moderno de Herodes. Como un bello desagravio del Islám a la ciudad bienamada, ya tres veces santa.
El Muro de las Lamentaciones no está elevado, ni tiene cúpula, ni tampoco torre. En el colmo de la humillación, el terreno más santo del Israel que ha perdurado sólo asoma un lienzo de muro, para consuelo y lamentación de los hijos de Judá. Las piedras del Muro de los Lamentos están tan empapadas de oración como en lágrimas y en odio.
La Jerusalén del nuevo Estado de Israel se ha hecho deliberadamente - necesariamente, según se mire - a espaldas de la Ciudad Antigua. En un derroche de medios y mal gusto (vulgar, internacional, repetido) los hoteles y los edificios de oficinas han roto el perfil de las murallas y la cúpula dorada con los minaretes y los campanarios. Un abuso de la más ordinaria anti-estética que sacrifica lo más santo y más bello al monstruo de la modernidad (política y mercado incluídos en esa modernidad).
En una demostración más de su habilidad probada para los hechos consumados, los del estado de Israel han plantado un vulgar puente del vulgar Calatrava en la nueva Jerusalén. Del infausto arquituerto, nada diré; de aquellos que le sean adeptos tampoco. Pediré, de pasada, la confusión perpetua para todos ellos, y un especial purgatorio ético-estético, muy largo y depurativo. Amén.
Y así han agregado un nuevo elemento neo-israelí para el perfil sionista de la Ciudad Santa, tan atormentada por las novedades y las antigüedades, a la vez. Si hubiera que deducir la sustancia del moderno Israel de las acciones y construcciones del Israel moderno, la conclusión sería decepcionantemente terrible. Para más paradoja, el nuevo "puente" se ha hecho en una ciudad sin rio y por un estado que no sé qué querrá ser, pero "puente" parece patente que no.
Jerusalén es dorada. Al subir desde Jericó por el viejo camino - el Camino del Samaritano - que asciende serpenteando entre los riscos y precipicios de la áspera y quasi desierta Montaña de Judea, el paisaje se va dorando, tramo a tramo, por la tierra calcinada, el sol, la oxidada piedra caliza; una paleta con colores entonados del blanco al ocre. Desde el Monte Scopus, la vista de la Ciudad Santa es un cúlmen de contemplación, un mirador de intensidad religiosa para el creyente, sea cristiano, judío, o musulmán. Todo es dorado, el cielo, la muralla, el aire, la cúpula, el cielo, las nubes, el horizonte, el cielo...El cielo de Jerusalén es dorado, acrisolado santamente con velos de incienso que envuelven en santidad la iniquidad de los hombres, dejando siempre santa a la ciudad del Santo de los Santos, amada en el Cielo que la dora con luz celestial. El dorado es la profecía de la Jerusalén futura.
Hacer puentes de hormigón y tirantes de acero en la Ciudad Santa es edificar una Jerusalén futurista que se aviene mal con la dorada Jerusalén futura. Esta descenderá del Cielo, no la harán los hombres; mucho menos arquituertos como ese nefasto Calatrava, cotizada vergüenza internacional, que hace de la Jerusalén dorada algo tan vulgar como un suburbio post-moderno de cualquier sitio.
Pax super Ierusalem!
&.
miércoles, 7 de mayo de 2008
Atentado a la Pax
No es un andén de estación. No es una estación de autobuses. No es un deambulatorio de un edificio de Bruselas. No es el vestíbulo de un hospital. No es un edificio cualquiera de cemento y cristal y metal de los que se hacen desde Shangai a Sao Paulo pasando por cualquier capital de provincias de una de las autonomías de España. No es nada de eso, aunque todo eso pudiera ser.
.
El que no lo sepa, no sabrá que la foto es el Ara Pacis de Augusto dentro de la vulgar y milvecesvista nave hiper-diseñada e hiper-auto-valorada del arquitecto fantoche de turno. El nombre no lo diré, que bastante publicidad tiene el ya el delincuente.
.
Es un acto de agresión al patrimonio fagocitarlo y encapsularlo en una pésima y vulgar edificación. Edificación que abusa del Ara Pacis porque a costa de la agresión al Ara Pacis el infame pseudo-arquitecto ganará nombre y publicidad. Antes ha habido política, claro, porque estas cosas las gestan los políticos, que son una clase ordinariamente inculta y peligrosamente potente. En Occidente, la más bárbaras destrucciones han tenido una causa directa o indirectamente política.
.
Lo más grave es que el atentado contra el Ara Pacis de Augusto se presentó como "preservación". Al crimen estético-patrimonial se le añadió la coda de la irracional inmoralidad (esta conjunción fatal es caracteristicamente política). El colofón lo ponen los corifeos desvergonzados, ya de la falsa arquitectura, ya de la inmoralidad político-mediática, que argumetaron, escribieron, publicaron y aplaudieron a favor del monstruo y su monstruosidad.
.
Como Jonás en el el vientre del cetáceo, el Ara Pacis lleva en esa descomunal nave varios años. Ahora vuelve a ser noticia porque un político recien arribado ha decidido desmontar el engendro y llevárselo al EUR o por ahí, lejos de donde está. Y vacio: El Ara Pacis en su sitio, y el deslucido cascarón al extra-radio, para que lo pinten los grafiteros. Que para eso sí vale.
.
Yo he conocido al Ara Pacis entre las cristaleras blindadas del tiempo de Mussolini. Una solución aceptable si se quería dejar al monumento augusteo en su sitio y no trasladarlo a una sala de museo. No era la solución óptima, pero fue una solución en su dia. La actual, no es sino un abuso. Lo grave, lo más grave, es que ya ha sucedido. Como la pirámide infamante del Louvre. Es lo peor del mal: Que suceda. Porque una vez pasado, volverá aunque lo arranquen de raiz.
.
Volverá. Como vuelven a re-editarse papeluchos y musicuchas. Lo mismo. Siempre hay alguno gustoso con el crímen, apologeta de su derecho a estar y permanecer. No sé en qué quedará lo del Ara Pacis. La pena es que ya es un "caso", con un miserable pseudo-artista usufructuando la memoria del Altar de la Paz de Augusto, a su beneficio y para su propaganda. La suya y la de sus corifeos, socios, y seducidos.
.
Algún día, alguna inculta hembra de cuota política presentará la propuesta innovadora y rupturista de una marco de metacrilato y aluminio inoxidable para Las Meninas. Y un cubo transparente con movimiento contendrá La Rendición de Breda. Y El Jardín de las Delicias se instalará en una sala psicodélica, aerosoles de lsd incluídos para ambientar (música de los fantoches apropiados, que no mentaré).
.
Algún infra-esteta meterá entre cemento y cristales las piedras de Stonehenge. Y en la India, por no ser menos, harán lo propio con el Taj Mahal. Y un para-adefesio-policultural rematará el pico de Machu Picchu.
.
Esta canalla de piara que inventa, acomete y perpetra tales, es la misma que se irritaría si le sirvieran un Châteáu Lafitte o un Ribera del Duero en vaso de plástico del todo a 100: Horreur!
.
Pero para el Ara Pacis, un andén de estación. Sí. Eso si. Y muy bien pagado. Eso también.
.
&.
domingo, 14 de octubre de 2007
Acrópolis light
Están trasladando la Acrópolis. Me afectan estas noticias, mucho. Comprendo y me hago cargo, pero sin que la razón me evite la afección.

Un museo para una obra de arte es como un asilo para un viejo, o un zoo para una fiera. Por excelente que sea, es siempre una desnaturalización, una pérdida irreversible (?) de su originalidad, de su espacio propio.
La Acrópolis es una decepción para los que no saben qué es y qué van a ver; pero para el visitante sapiente es uno de los enclaves más emocionantes del mundo antiguo que conservamos en el nuestro. Aunque otros lugares históricos de la Hélade puedan competir con el promontorio ateniense, desde el romanticismo se la consagró como el icono identificativo de la Grecia imaginada y todavía accesible. El inconfundible perfil del Partenón le confiere una monumentalidad absolutamente definida, reconocible.
No sé cuántos años hace que las Cariátides del Erecteo no son las originales, sino unas réplicas de las auténticas, que se visitan en el correspondiente museo; pero ahora han barrido todo el área de la Acrópolis, y en el traslado van más de cuatrocientas piezas, desde cornisas a fragmentos de columnas y elementos arquitectónicos y escultóricos de todo tipo, que se expondrán en el nuevo museo.
El nuevo museo - ponderadísimo por el arquitecto ideísta/ejecutor y sus adláteres - es todo de hormigón, aluminio y cristal; el susodicho (me callo el nombre para eximirme de complicidades) dice que son "materiales honestos"; yo digo que es flagrante deshonestidad depositar sacros mármoles atenáicos entre esas sintéticas estructuras. Explica también que se pretende que todo el conjunto muestre la luminosidad esplendente del Ática; y yo no me explico cómo se nos toma el pelo, como si no fuera evidente que un mármol al sol de la Acrópolis pudiera estar peor iluminado que dentro de un escaparate de aluminio, cristal y hormigón.
Saldrán con las habituales justificaciones del deterioro ambiental, la contaminación, los riesgos, etc. que son (ay!) verdad, pero que se prestan como excusa formidable para perpetrar el atentado.
En las salas de aluminio, cristal y hormigón, han instalado una vitrina corrida para enseñar los frisos del Partenón; una de las vitrinas tendrá sólo los vaciados en escayola de los "mármoles Elgin", cuya reclamación por el gobierno de Grecia se reaviva ahora con la oportunidad del nuevo museo.
Sobre esa reintegración del patrimonio, no sé qué decidiría si estuviera en mi mano el decidir. Desde luego, a esa vitrina descomunal no los mandaría: Preferiría dejarlos otro siglo en el British, a ver si mientras se inventan mejores formas para preservar y mostrar lo mejor de nuestra historia.
A poder ser, in situ.
&.
jueves, 4 de octubre de 2007
De Lúmine seu antropo-foto-tectura
"Siempre me he referido a una arquitectura más 'humana'. Por ello quiero
intentar explicar qué significa para mí,como arquitecto,esta palabra. Como en la
arquitectura orgánica, la calidad de la humanidad reside dentro del hombre. Así
como el sistema solar se mide en años luz, la luz interior es lo que llamamos
humanidad.
El hombre como luz está fuera de todo cálculo. Buda fue la luz de Asia;
Jesús, la del mundo. La luz del Sol es a la naturaleza lo que aquella luz
interior al espíritu del hombre: luz humana. La humanidad está por encima del
instinto. De esta luz interior nace la imaginación humana, crea y muere, pero
sigue viviendo como luz de vida si estaba viva en el hombre. Ilumina al
espíritu, tanto que su vida misma es esa luz e ilumina a otros.
Las afirmaciones de esta luz en la vida y en la obra humanas es la
verdadera felicidad del hombre. Nada hay más elevado en la conciencia humana que
los destellos de esta luz interior. La llamamos belleza y no es más que el
resplandor de la luz en el hombre: el esplendor del romanticismo elevado de su
humanidad, como sabemos que la arquitectura, el arte,l a filosofía y la religión
son románticas.
Todo alimenta y está alimentado por esta luz inextinguible en el alma del
hombre. No puede hacer ninguna consideración intelectual que sobrepase esta
inspiración. De la cuna a la tumba, su verdadero ser aspira a esta realidad para
asegurar la continuación de su vida como luz en el más allá. Igual que la luz
solar envuelve los objetos indefensos, revelando su forma y su expresión, una
luz correspondiente, cuyo símbolo es el sol, emana de la obra inspirada de la
humanidad. Es la garantía de que la arquitectura, el arte y la religión del
hombre son todo uno: sus emblemas simbólicos. Por ello, podemos decir que la
humanidad es luz inextinguible.
No hay ningún elemento de la inmortalidad más precioso que una humanidad
tan humana.El cielo sólo puede ser el símbolo de esta luz de luces en el sentido
de que el cielo se convierte en un puerto."
Si me pongo inquisitorial, no pasa el cuestionario y, probablemente, termine en la hoguera, como los alumbrados. Pero concedo que no es un teólogo el que habla, ni un filósofo siquiera: Es un artista, muy rico en intuiciones, aunque no queden muy ortodoxamente definidas. Así que cierro el proceso y mitigo el juicio, matizándolo con suave luz, no inquisitiva.
Me gusta, sin embargo, la cita; más, desde luego, que esa inestable y peligrosa casa sobre una cascada.
(Mi confratello Alfaraz disentirá, imagino).
&.
lunes, 4 de junio de 2007
Discutibles maravillas
No me gusta la Alhambra. Me fascina Granada y es una de mis ciudades de querencia. Me gusta especialmente en invierno, cuando desde Loja se ve Sierra Nevada, blanca y brillante, recortándose en el cielo. En ese perfil de Granada, con sus cubos y prismas entre las puntas de los cipreses, con la Sierra de fondo, la Alhambra sí es una belleza; pero el edificio nazarí, con los patios y los salones, no. El Generalife en verano, sí; pero para maravilla del mundo entre seis más, no.
El "estilo nazarí" alhambreño, es uno de los más obsesivos y decadentes estilos de todo el arte medieval; como la dinastía degenerada que lo ideó/construyó, que eran moros y emboscados en su último reducto español. La Alhambra por dentro me suscita profundas reacciones/prejuicios, como demuestro. Además, una cosa que le gusta a los americanos...(Le gustaba hasta al Washigton Irving, que es el colmo del yanqui, con permiso de Mark Twain).
Por su parte, la misma ocurrencia de nombrar 7 maravillas es una ordinariez. Paradójicamente, el siglo heredero del que se ha cargado más maravillas del mundo y que recién estrenado sigue la misma vocación destructora de su predecesor, viene con la genialidad de elegir siete maravillas como cuando se escoge una miss entre veinte re-putadas misses más. Ja! Jajá! Jajajá!
Yo me aprendí de carrerilla las siete Maravillas del Mundo antiguo cuando tenía seis o siete años. Como sólo queda la Pirámide Keops con las otras dos de Gizé, de los otros seis monumentazos, me hice pronto una idea muy crítica:
Los jardines colgantes de Babilonia: Una especie de huerto en zigurat (o de zigurat con huerto), con Nabucodonosor en su carro arriba y abajo.
El Templo de Diana en Éfeso: Un mega-Partenón, con proporciones exageradas y metros y metros de pórticos con vendedores de estatuillas de la diosa-idolillo de las cincuenta tetas.
El Coloso de Rodas: Una barbaridad que se derrumbó a los pocos años porque una cosa así no podía aguantar en pié mucho tiempo; me figuro que los que iban en los barcos, al pasar entre las piernas del Coloso, mirarían para arriba y le verían las pelotas al Coloso y se reirían colosalmente...hasta el dia que se les cayó encima.
La estatua de Zeus en Olimpia: Como parece ser que era de Fidias, podría ser algo digno de admirar, pero como cuentan que era crisoelefantina, dudo del efecto.
El Mausoleo de Halicarnaso: Un panteón grande, por mucho que se quiera; la cuádriga de lo alto con el difunto a las riendas, sí que sería formidable; me imagino caballos como los del Circo de Constantinopla que están en San Marco, y reconozco que el conjunto tuvo que tener su efecto.
El Faro de de Alejandría: Este también me fascina; pero más que nada por el ambiente de la ciudad, con la isla de Pharos (y su faro), el puerto, las calles, la Biblioteca, los palacios helenísticos; hasta me imagino a los Setenta trabajando en la versión.
Y las tres pirámides de Keops, Kefrén y Micerinos (bueno, ahora dicen que de Kufu, Kafra y Menkaura; o de Juphu, Japhra y Menjhauré, que es ganas de estropearles el nombre de toda la vida). Son indiscutibles desafíos de la antigüedad a todos los tiempos, de las cosas que ponen al progreso y a la arquitectura progre en su sitio. Inefables (menos en lo del "misterio de las pirámides" que es una capullada masónico-imbecilista muy newage made in USA, ya se sabe).
¿Que cuales son/serían/desearía que fuesen la maravillas del mundo según mi selecto gusto y entender? Muy señora mía: Mi selecto y gustoso entender no tiene el mal gusto de hacer listas de maravillas y/o bellezas.
&.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)