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miércoles, 29 de mayo de 2013

Lo de Bagnasco en el funeral (o la elocuencia de la imagen)


Comentar imágenes elocuentes (las imágenes - hasta las 'mudas' - son parlantes, clamorosas muchas veces), parece una redundancia. Si son imágenes hirientes, escandalosas, el comentario no es un acto masoquista que ahonda morbosamente en la herida, sino una especie de válvula de escape del mal humor, como cuando se saja un grano infectado para que salga el pus. Digo todo esto como prólogo a los youtubes con las imágenes, tan chocantes.

Este es el primer shocking:



Después de la polémica suscitada a raíz de este episodio captado por las cámaras, ya sé quien es ese travesti, alias Luxuria. Pero, aun conociéndolo de vista, no lo hubiera distinguido si se me hubiera acercado a comulgar tal y como recoge el yutube, mucho menos si me encuentro en una Misa de funeral con un ambiente abigarrado, agitado, crispado y electrizado. Véase este otro video:



La gente ocupa irreverentemente el interior de la iglesia, interrumpen el sermón del Cardenal Bagnasco, una señora sube al presbiterio reclamando respeto...En esas circunstancias es difícil, muy difícil, mantener un mínimo de serenidad competente para distinguir quien se acerca a comulgar. Me remito otra vez a las imágenes.

Cuando aparecen fotos de primer plano parece que Bagnasco se entretuvo unos momentos desde que el travesti (alias Luxuria) se le pone delante para recibir la Comunión. Pero, realmente, todo ocurre en unos brevísimos segundos, entre una numerosa concurrencia y en ese ambiente enervado.

¿Pudo Bagnasco reconocer al susodicho y negarle la comunión? No sé, no me atrevería a asegurar que lo hubiera reconocido. ¿Lo reconoció pero rehuyó una más que probable tensa escena y le dio la Comunión, temiendo males mayores? Recuerdo las imágenes tremendas de los gays de New York profanando el Santísimo ante el cardenal Mahoney, por poner un ejemplo de un episodio sucedido y filmado por las cámaras. ¿Temió Bagnasco algo por el estilo y por eso prefirió dar la Comunión al travesti a. Luxuria? Quizá, aunque me parece más posible la primera suposición, la confusión del instante y el ambiente: Va dando la Comunión a los comulgantes que se le acercan, uno tras otro, en tres o cuatro filas desordenadas, y, en un instante, tiene delante al comulgante travesti a. Luxuria (no muy distinto en apariencia - peinado, vestido etc,- a las mujeres que se están acercando a comulgar, pudiendo ser confundida con una de ellas); Bagnasco mira al copón, toma la Hostia y la acerca al comulgante que tiene delante, que es el travesti alias Luxuria, y, siguiendo el ritmo de la distribución de la Comunión, no tiene la suficiente consciencia para, en un instante, reconocer al personaje, detener la Comunión y amonestarle, sino que acerca la Forma a la boca: ¿Advirtió en ese instante quien era, discurrió lo que debía hacerse? ¿O ya había puesto la Forma en la boca...mientras mentalmente reconocía al personaje y advertía su error? Pienso, sinceramente, que pudo ser así. Y también que optara por evitar una escena peor, todo ello prosiguiendo la inercia difícilmente controlable de la secuencia, que no es una foto-imagen parada, sino una escena real, transcurriendo en unos segundos.

Dicho esto, digo también que Bagnasco es, al fin, responsable y culpable por haberse personado para celebrar la Misa del funeral de Don Gallo. Su obligación como obispo era encomendar al polémico sacerdote, pero eso podría haberlo hecho en una Misa privada. Con su presencia parece que aprueba la vida y costumbres del excéntrico Don Gallo, nada modélicas, tan lejos del paradigma del sacerdote católico. De hecho, la interpretación de la comparecencia del cardenal de Génova en el funeral parece como un homenaje póstumo a la trayectoria personal y pastoral de Don Gallo, como una especie de rendición ante el extravagante cura comunista.

Coherente y en su papel, la canalla de izquierda marca distancias y patea con desdén todo lo católico, tanto más si se presenta la oportunidad en un acto como ese. Con la bulla, los pitos y las voces le dejaron bien claro a Bagnasco que no le querían allí. Por su parte, Bagnasco no supo darse cuenta de que desentonaba en aquel sitio.

Es lamentable, y a la vez sumamente patética, la atracción que sienten nuestros jerarcas por esos personajes de la izquierda y sus ambientes. Les aflora una especie de complejo obrerista, restos de la indigestión de aquellas tendencias de los años 60, tan mal asimiladas por los jóvenes curas de entonces que hoy son viejos obispos con atavismos y sentimentalismos del '68. O con acomplejados sentimientos de culpabilidad que les impiden poner a las personas y las cosas en su sitio. Y por eso pasan cosas como estas: Un Cardenal desubicado en el funeral populista de un cura comunista, del que se dice que fue abortista y hasta cooperó en algunos abortos; un cura escandaloso aficionado a escandalizar.

Que en paz descanse Don Gallo, que el Señor le haya perdonado; pero Bagnasco no debía estar allí.

Y como estuvo, fue protagonista (forzado? involuntario? consciente?) de ese lamentable momento del travesti comulgante.

Al travesti (alias Luxuria) le faltó tiempo para, en la misma puerta de la iglesia, reivindicar la sacrílega anécdota como el inicio del cambio por la tolerancia pastoral pro-homosex. El demonio no pierde puntada (y los medios le siguen la jugada): Un cardenal italiano rompe un tabú y da la comunión a un transexual

Cosas que pasan cuando nuestros jerarcas no son conscientes de su Jerarquía.

Me comentaba al respecto un amigo italiano que con Siri eso no habría sucedido. Claro que no. Aunque tuve que recordarle que los lodos de Don Gallo comenzaron con alarmantes polvos ya en tiempos de Siri (o, digamos, en el post-concilio que sufrió Siri).

+T.

lunes, 13 de agosto de 2012

Clérigos politicastros


Entre los clérigos, la afición política (que al fin es ambición de poder y reino, mejor o peor disimulado) suele ser una tentación bastante frecuente. Si se consuma con una actuación política activa-oficial del clérigo en cuestión, denota una crisis de identidad sacerdotal/ministerial en peligro de inminente abandono (u ocultación interesada de la ruptura interior). Terminan siendo patéticas figuras. Pocos llegan al cinismo exitoso de un Talleyrand, pero casi todos finan sumidos en una amarga e insatisfecha desesperación.

Los magníficos ejemplares de la Historia son, también, escandalosas contrafiguras de lo que un sacerdote no debe ser. La enorme personalidad política de un Richelieu, por ejemplo, le valida para pasar al elenco de los grandes, sin embargo es lamentablemente frustrante en el legendario Cardenal la débil impronta sacerdotal, dificilmente perceptible en su biografía. Habrá siempre quien lo justifique, pero es muy problemático defender la vocación política de quien debe servir a un Reino que no es de este mundo. Cuando irrumpe en el alma de un sacerdote la seducción por el poder mundano, es que ha perdido el norte del Reino de los Cielos.

Con todo, se montan las más arteras explicaciones para justificar esta injerencia impropia; los clérigos suelen ser muy hábiles para dar razones a sus intereses abusando de lo Sagrado. Así se han argumentado pseudo-teologías que postulaban, incluso, la necesaria participación del sacerdote en la trama política. El siglo XX post-conciliar pergeñó con las tesis de J.Btª Metz y su 'teología política' más el cóctel del Mayo'68 y el omnipresente marxismo cultural, un potpourrí que parió engendros tan difíciles de desarticular como la 'teología de la liberación' que fascina al recien nombrado Prefecto de Doctrina de la Fe.


Cuando emerge - profundo Sur de la profunda Italia - en Sicilia un partido político auspiciado por un cura, se teme ver transplantado al Mediterráneo un escenario archi-conocido en Sudamérica, donde la especie del cura aspirante político es un casi tipo característico. Pero el fenómeno se ejemplifica también con casos más cercanos: En España, en los últimos dos o tres años, han sido cuatro o cinco (o más) los curas que se han presentado como candidatos para alcaldes o concejales, en las listas de algún partido o como independientes en una candidatura improvisada ad casum. Me imagino que las estadísticas de otros países europeos será similar. En Italia, donde la deshinbición politíca es más frecuente, quizá el índice de clérigos politicastros sea mayor.

Del tal reverendo siciliano, Don Felice Lupo, no sé qué esperaran sus con-sicilianos. Tampoco sé que opinará de Don Felice la Cosa Nostra, que en Sicilia no es un argumento de peli americana sino un poder de hecho y quasi derecho. Los obispos, of course, lo han desaprobado, como corresponde. Pero no me fio un pelo de los obispos, que (para estos negocios) usan recámara como los boticarios rebotica.

Italia tiene una historia político-católica muy turbia, pero muy intensa. Y muy poliédrica, muy polivalente, muy poli-taimada: Desde hace siglos, pero muy especialmente en el XIX y hasta el presente, Roma ha predicado una cosa cuando ya había algún clérigo con algún obispo en connivencia apañando lo contrario y entendiéndose por debajo del baldaquino con los poderes políticos del momento (en el momento enemigos de la Santa Sede), todo muy oficioso pero muy eficiente. La versatilidad italiana es genial.


Conque a saber lo que esconderá de profundis la trama del Don Felice ese, con su cara de mezzo-aseglarado (su poca impronta sacra).

Pero, sea lo que sea, insisto: Ambicionar esos poderes es dejar de aspirar a los carismas mejores, que no son de este mundo.

No sé si será prudente decirlo, pero yo diría en este caso - con mil reservas - que quizá valga más capo conocido que prete por conocer. Si me explico.

+T.

domingo, 22 de julio de 2012

Planes


Me han mandado por duplicado el libreto del Plan Pastoral local para el curso que viene y el 'Año de la Fe', ciento cincuenta y tantas cuidadas páginas impresas de lo mismo. Para hacer una idea, el esquema de cada plan de cada departamento de cada secretaría de cada oficina de cada ente diocesano es, resumiendo, de este tenor:

plan: 1-objetivos 2-acciones 3- calendario.

Por ejemplo, pongamos, la Delegación Intersectorial de Pastoral en Diálogo Interpoliédrico:

.1-objetivos: Plasmación a todos los niveles de recurso del programa del año de la fe en convergencia sistemática con las actividades de esta delegación

.2-acciones:  a) Potenciar la inserción pastoral del plan en coordinación con las actuaciones generales de parroquias, arciprestazgos y vicarías // b) Dinamizar la recepción ubícua de los diferentes estadios del plan en cada sector de todas las unidades de acción pastoral

.3-calendario: 16 de Octubre: conferencia-mesa redonda de exponentes objetivales // 1 de Enero: celebración de la jornada de la paz y el año de la fe en el marco del plan // 3 de Febrero: presentación del calendario de actividades y puntos referenciales // 14 de Marzo: programación abierta de talleres de planificación y temas  // 20 de Abril: jornada abierta de agentes dinamizadores // 27 de Mayo: evaluación final de objetivos y puntos de marcha del plan // 20 de Junio1: liturgia compartida vivencial y cierre del curso.

Como son 24 Delegaciones, 14 secretariados y 8 comisiones y media, a cuarto kilo de papel couché impreso por cada ente actuante emitente, el resultado es un quasi mamotreto infumable-insondable-imputable.

Contiene citas que pasarán al acerbo patrimonial de las pastorales postconciliantes. Algunas son híper-colapsantes en grado comprimido, verbigracia:

P.de la salud. Objetivo: Presentar la fe como valor eficaz para vivir sanamente, descubriendo a Jesucristo como 'Sanador'.

P. obrera: "...Interpelados por la invitación conciliar a descubrir llamadas de Dios en los 'signos de los tiempos' en P.Obrera continuamos abordando con mirada renovada..."

Del. de Liturgia: "Intensificar la celebración de la fe en la liturgia, y de modo particular en la Eucaristía (...) Que se vuelva a leer la Constitución 'Sacrosanctum Concilium' (...) y que sea conocida y asimilada como texto cualificado y normativo (...)

El grado de preocupación inherente a las sub-planificaciones del plan se incrementa al conocer los perfiles, obras y méritos de los respectivos agentes planificantes. Ellos y no otros.

Yo tengo pensado ofrecer un cirio con madroños a San Epafrodito Filipense y una Misa votiva a los Siete Santos Durmientes de Éfeso, para que todo pase pronto y sin más disgustos.

n.b. Como supondrán, el que esto redacta y comenta tiene por delante un estupendo y muy prometedor porvenir pastoral-curricular, con ascenso de escalafón vertiginoso y medalla de honor. Es obvio.

&.

miércoles, 25 de abril de 2012

Filtraciones


Tengo y mantengo una muy buena impresión/opinión del Cardenal español Don Julián Herranz, un personaje discreto sobre el que el Papa ha descargado un asunto de suma discreción sobre una grave indiscreción. Así se anuncia en la comunicación que se ha conocido hoy mismo:

Notificación de la Secretaría de Estado

En este tipo de comisiones, importa mucho quiénes sean los oficiales colaboradores que prepararán los informes, dossieres, documentos, testimonios, pruebas, que terminarán en las manos de los Emmºs. Srs. presidentes de la comisión, que decidirán y redactarán el documento-informe final que será presentado al Papa, con las conclusiones que sean. El valor y el peso del trabajo dependerá mucho de esos subalternos, al servicio del Cardenal Herranz.

¿Curiales que investigan a otros curiales e informan sobre asuntos turbios de curia? ¿Se presumen válidos, capaces, eficaces, sinceros, certeros, competentes, veraces? Se presume, sí. La Iglesia, aun en los casos más anómalos, sean de fuero interno o externo, presume bondad, virtud y recta intención, unos mínimos, por lo menos.

Sin embargo, el asunto que le toca investigar al Cardenal Herranz es sumamente espinoso, en cuanto implica a las más altas instancias, administraciones y departamentos de la Santa Sede, incluída la Secretaría de Estado. Lo ocurrido estos últimos meses ha sido algo inaudito, síntoma alarmante de graves desajustes internos en la curia, personales y hasta puede que institucionales.

Cuando la información es un valor, en sí o relativo, saber antes, o más, o mejor, se convierte en una baza que algunos usan en el juego del poder, con más o menos habilidad, acierto, efectos y consecuencias. Lo que pudiera valer referido al mundo, sus negocios, tramas y laberintos, tocante a la Iglesia se sujeta (debería sujetarse) a normas de inspiración sobrenatural, muy delicadas a la hora de entreverar con formas y materias que no son compatibles al 100% con los ideales evangélicos y la tradición apostólica.

Cuando el Señor dijo "...vuestra palabra sea sí, sí, o no, no", o cuando predicaba "...nada hay oculto que no llegue a saberse...lo que os digo al oído predicadlo desde la azotea", o cuando enseñaba "...sed sencillos como palomas y astutos como serpientes", cuando advertía que "...los hijos de las tinieblas son más sagaces que los hijos de la luz", revelaba una doctrina dificil de compaginar con protocolos de corte diplomático y procedimientos de cancillerías.

Sea lo que sea y como sea que fuere, a los encargados de los asuntos oficiales de la Santa Sede, se les escoge para eso y para eso se les prepara. Si al final les vence el espíritu del mundo y lo mundano se impone sobre lo espiritual, la obra resultante aplastará lo santo y dejará emerger lo pecaminoso, con daño espiritual inmediato y daño material a más corto o largo plazo. Las ventajas que se hayan pretendido fuera del orden de la santidad y el bien espiritual, serán pompas del mundo, pago de vanidades con capital del banco de los hombres, que suele ser, la mayoría de las veces, plata de la bolsa de Judas o réditos del banco del infierno.

Conque el cardenal Herranz tendrá que apechar con un encargo antipático, deberá zajar un abceso purulento y maloliente, y va a tener que chocar con más de uno. Dios le conceda un buen ángel auxiliar-extra-coadjutor.


Bajando a un plano más común, más vulgar, diré que las filtraciones existen y las hay en todos los niveles, donde menos te esperas, con sorpresas la mar de chocantes porque quien menos te imaginas, quien no debiera saber absolutamente nada de nada, un día, en un rato, te suelta tres o cuatro comentarios sobre algo que le deja a uno estupefacto, con el asombro en la cara y la interrogación en la mente: ¿Cómo habrá gente que se atreva a contar esto, a decir esto, a comentar esto? Gente de Iglesia, además, gente del clero, para más preocupación, gente de curia, para mayor desasosiego y malestar del que recibe, por indirecto conducto, la pequeña o gran noticia de lo que sea o vaya a ser.

Una perniciosa página que presume de millones de lectores se ha ganado fama, precisamente, a costa de indiscreciones de curias, alardeadas con desvergonzado desparpajo, para sonrojo de muchos, compromiso de algunos y diversión del resto de los millones de lectores del mentidero, un salón friki-católico de la peor casquería infra-informativa. Tan lamentable como cierto.

¿Se pondrá orden, se impondrá el orden? Quizá en las esferas que examinará el Cardenal Herranz, sí, por lo menos por algún tiempo, durante unos meses, o unos años; Dios dirá. Cuánto más dure la disciplina del discreto sigilo y la prudente reserva, mejor para todos. Recemos para que se logre.

Pero en el mundo de la prensa-paonazzo eclesiástico-clerical, los frenos no serán tan posibles, porque dependen de la buena voluntad, rectitud y virtud de sus responsables.

Dificil, pues, el asunto, porque en esos medios se evidencia a diario la constante irresponsabilidad de sus actores/autores.

&.

viernes, 2 de marzo de 2012

Parole, parole, parole...



Fue un éxito de Mina, allá por los 60-70, yo era un chiquillo, pero me acuerdo, después entendí la canción aquella, cuando fuí ya mayor: Era un diálogo de sordos, presuntamente enamorados, cada uno diciendo una retahíla de frases acostumbradas, él recita y ella canta, hasta que Mina rompe con su ¡...parole, parole, parole...! palabras, palabras, palabras...Se podría traducir también, más vulgarmente, estilo quasi bocadillo de comic, como 'bla-bla-bla'.

Ayer estuvo Mons. Fisichella en Sevilla, hablando. Dijo que si tal, que si cual, que si aquello, que si lo otro; un discurso mil veces repetido, mil veces oído. Le preguntarían preguntas otras mil veces preguntadas y respondería con respuestas mil veces respondidas. Como la copla de Mina, que él debe recordar mejor que yo, parole, parole parole...

El presidente del Pontificio Consejo alertó de que esta “nueva evangelización” pueda quedar reducida a una “fórmula abstracta”, por lo que habría que clarificarla desde el contenido, que radica en la persona de Jesucristo, “el mismo ayer, hoy y siempre”, y desde el método, que es el de la fe, traducida en vida sacramental, liturgia y vida de cariad.
(aquí)


Por ejemplo, el que estaba a su diestra en el estrado de conferenciantes era el rector del CET (Centro de Estudios Teológicos,de Sevilla), de chaqueta y corbata, un salesiano, liturgista, que obligaba a sus alumnos (seminaristas a punto de ordenarse diáconos o presbíteros) a asistir a una "misa" en la que explicaba la institución de la Eucaristía en el contexto de la cena de pascua judía (séder) celebrando una cena de pascua judía, tal cual, con cordero asado, lechugas con salsa agridulce y pan ázimo, todo ello preparado por unas monjas salesianas que estaban acostumbradas a preparar en su convento-residencia ese tipo de cenas-eucaristías: Se comenzaba con las oraciones, las lecturas como una misa, y se servía el cordero con los panes ázimos y las lechugas, se bendecían las copas de vino, y en el transcurso (comiendo cordero, pan y lechuga, y bebiendo vino) el profe consagraba el pan y el vino, y se comulgaba. Impresionante.

Lo estoy escribiendo y me está dando horror cuando lo escribo. No sé si el entonces profesor de liturgia, hoy rector del CET, que se sentaba en la conferencia de Fisichella a la diestra de Don Rino, seguirá celebrabdo ese rito, esa aberración litúrgica de su invento al que obligaba a sus alumnos. Tampoco lo sabrá Monseñor Fisichella, ajeno a estas cosas. Pero en la mesa, presidiendo, estaban los dos. Parole, parole, parole...

Por eso todo lo que se dijera me suena tan insustancial, tan desvalorizado, tan delicuescente...

Don Fisichella, además, clavó un rejón de castigo al clero sevillano y católico en general: Los fieles no van a Misa y se escapan de las iglesias por causa de los sermones y homilías tan malos, insoportables, mediocres, descomprometidos y mal pergeñados que predican los curas en las misas de los domingos. Eso dijo Don Fisichella. Y se quedó tan tranquilo. Y nadie le dijo mú.

¡Cómo le iban a decir mú, ni a poner un pero, siendo el comisario de la Nuevangelización! A un señor así, a un monseñor (perdón) se le dice amén por triplicado. Of course.

Como el discursete de Monseñor Salvatore Fisichella fue el jueves por la mañana, no sé si estaría en Sevilla el lunes y vería el Viacrucis del Consejo de Hermandades, con tantísimo público asistente, de toda edad y condición social, toda la tarde, hasta casi las dos de la madrugada, con Sevilla entera acompañando la imagen del Señor de la Salud, de la Hermandad de la Candelaria, que ha presidido el Viacrucis este año.

Si lo hubiera visto, Don Rino, razonable y teólogico, se cuestionaría (digo yo) qué tendrán los viacrucis que llenan las calles mientras las iglesias se quedan vacías (dice él) por los malos sermones de los curas.

Parole, parole, parole...¿No, Monseñor Fisichella?


+T.

viernes, 3 de febrero de 2012

Un raro ejemplo


Un grupo de curas, amigos y conocidos míos, están de retiro, de ejercicios, en el Santuario de Regla, en Chipiona. Les predica los ejercicios Don Juanmari Uriarte.

Una vez asisití a unos ejercicios que predicaba Don Juanmari, organizados por el Colegio Español, en la casa de unas monjas españolas (Siervas de Cristo Rey), en via di Monte Cucco, en Roma. Tuvo que ser Enero-Febrero, por estas mismas fechas, poco más o menos, del año '92, si no me equivoco.

Recuerdo una plática sobre el celibato sacerdotal y lo que nos dijo Don Juanmari, para que meditáramos: Nos puso el ejemplo, muy 'visual', muy gesticulado, de una cesta de navidad, de las caras, con toda clase de viandas exquisitas, productos de delicatessen, vinos de bodega, chucherías de marca y, entre los lujosos patés, confituras, champañes, ahumados y conservas de primera, un rústico salchichón. Pues como el salchichón entre las delicatessen, así era el celibato en el lote sacerdotal.

Si no lo dijo con estas palabras, eran quasi las mismas palabras y - de eso doy fe - el mismo concepto. Así entendía, explicaba y exponía Don Juanmari la esencia del celibato sacerdotal, para que lo meditáramos.
Es decir, algo que va incluído, sine qua non, en cierto sentido, pero relativamente 'desencajado', entre los bienes sacerdotales, que se acepta porque viene con y está entre, pero que en sí mismo es como el vulgar salchichón entre las finuras del surtido selecto. Eso fue lo que entendí yo y lo que entendieron los otros. Me parece que ese era el sentido.


Aquella tarde en Monte Cucco, dejé sobre la mesa de la celda el cuaderno con los apuntes de la plática de don Juan Mari, y me llevé al oratorio el libro de los Exercicios de San Ignacio, que siempre son un recurso cuando flaquea el director de los ejercicios. Pero entre binarios y coloquios, composiciones de lugar y la oración sólita, lo que se me venía a la cabeza era la cesta del salchichón.

Me fuí al jardín, con mi tabarro y mi sciarpa, a una gruta de Lourdes, en un rinconcillo umbrío del giardino, que parecía Siberia, con el Kempis, que te pone en la cabeza y la boca la oración que no te sale, tan socorrido. Pero el canasto con el salchichón volvíame recurrente, como una obsesión maligna, impía. El salchichón de Uriarte.

Y de aquellos ejercicios con Don Juanmari es lo que recuerdo, su fina, espiritual y muy sacerdotal estimación del celibato católico.

El tiempo me ha confirmado que el personaje es tal cual, comparativamente, como ese ejemplo que nos puso del salchichón/celibato, tan lamentablemente episcopal como parece y deja patente, passim.

Habiendo sido Don Juanmari el patrono y padrino de Pagola y sus neo-arrianismos (disimulados), me temo que más de una cita del Jesús de Pagola aflore en Chpiona, estos días de retiro. Espero que no les deje a los curas asistentes, además, la impresión del salchichón que me dejó a mí.

Rezo por ello (a la Virgen de Regla, of course).



+T.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Artículo de monseñor


Me preguntan por el artículo de Mons. Fernando Ocariz, como si mi opinión valiera. Respondo que lo escrito por Don Fernando Ocáriz es lo que se espera de un personaje de su nivel y responsabilidad: Circunspección, corrección político-vaticana, adhesión, sin sombras, sin cuestiones. ¿Alguien esperó algo distinto? Ese el corte, ese es el metro, así es el cánon. Et peractum est.

No dejaré de comentar, sin embargo, que dada la edad de Don Fernando, con toda probabilidad, seguramente, él haya oído (o callado) en su ambiente, en su mundo, otras opiniones, otros juicios, otra crítica, todo muy diferente de lo que trasluce su ponderado y juicioso articulete. Que no se diga que no. Que nadie diga que no.

¿Que se cambia? Sí. ¿Que se varía? También. ¿Que se modera, que se matiza, que se repristina, que se reconsidera, que se retoma...??? Que sí, que sí, que sí, que ouí, ouí, ouí, y que yes of course. Que la vida es así y esas cosas pasan (y hasta tienen que pasar, añadiría yo).

Y por eso.

Pero por eso mismo entiendo el relativo asombro de algunos, los que sean.

Aunque comprendo también que, de vez en cuando, para dejar las cosas claras, hay que decir un -'¡Viva mi dueño!' seguido por un aclaratorio -'¡Que lo digo yo!'. Para que no quepan dudas; si me explico.

Para mí que se trata sólo de eso. Et plus rien.

Lo que no sé decir es si la ofrenda es espontánea, o suplicada, o debida. O qué más.


+T.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Al ritmo de la Nueva Evangelización



Lo ví esta mañana y he dudado si ponerlo, pero me he decidido, para que conste, como prueba.

Es asiático, como el 'cardenable' Tagle. No sé ni el sitio, ni el por qué, ni más circunstanciales. Ni falta que hace.


p.s. El nombre del clérigo neo-evangelizador se comenta por sí mismo (y califica su propia actuación).


&.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Un abandono escandaloso


La noticia con su escándalo ha corrido como pólvora en pocas horas por Sevilla entera. Primero en los mentideros clericales y después por todos sitios, porque el personaje es archi-conocido, de esos que ellos mismos se han dado a conocer, muy interesados en hacerse un sitio (un buen sitio) en la opinión pública, en primera fila, en palco.

Ha sido un privilegiado, Vicario Episcopal, párroco de una de las mejores parroquias de Sevilla capital, responsable de congresos super-publicitados, director de instituciones de primer rango diocesano, canónigo de la Santa y Metropolitana Iglesia Catedral, con todas las prebendas y buenas prendas anejas a todos esos cargos. Setenta y tantos años de edad y cuarenta y tantos de cura.

El bombazo es tal por el calibre del personaje, de mucho peso: ¡Se va! Quiero decir que se va y acompañado, por la puerta grande del escándalo clericalón. Abandona la clerecía, cuelga la sotana morada de canónigo (la negra común, la de cura corriente, me parece que nunca la usó) y deja la pingüe parroquia y el sitial del coro y todos los demás honores...porque le ha vencido el mundo, el demonio y la carne (no sé, no puedo precisar, si en esta o en otra secuencia de orden y/o afectación).

Se cuenta que ha sido "tentado" oficiosamente con algunas alternativas/salidas airosas, para mantenerle en un interim menos escandaloso. Pero él ha dicho que no, que ahora, que ya.

Yo me temo que es un infeliz, desde él sabrá cuando, porque estas cosas no son anécdotas de un día para otro sino que se gestan durante años, largo tiempo, hasta que explotan. Han jugado, él y otros, a modernistizar, apuntándose a todas las vanguardias, apostando (les fascina este concepto) a la revolución eclesial, inventando y organizando gestos desafiantes. Paso a paso, se estaban vaciando de fe y vaciaban la fe de todo lo que pasaba por sus manos. Seguramente, como todo sacerdote, habrá hecho mucho bien, no lo dudo. Pero ahora se computarán los daños causados y será durante algún tiempo un peligroso. Que el Señor nos libre de lo que todavía puedan hacer, decir y/o tramar.

Causa escalofríos considerar en manos de quiénes hemos estado. Porque han sido personajes así los que han gobernado nuestra Diócesis. Incluso el plan pastoral vigente ha sido trazado y elaborado por ese equipo que ha dirigido todo durante los últimos veintitantos, casi treinta años. Y todavía conservan puestos e influencias notables, muy importantes. Todavía.

No sé si este roto estrepitoso será la primera escandalosa defección de otras que pudieran seguir, siendo las circunstancias tan semejantes para otros personajes de su entorno. De todas maneras, el escándalo ya está en la calle, rodando.

A los afectados habrá que reanimarles. Porque estas heridas dejan heridas. Un sacerdote toca muchas cosas, sagradas y profanas, altas y bajas, del espíritu y de las conciencias, de las personas y de sus circunstancias. Y cuando se infecta un ministro sagrado, deja su pus infectante en cada alma que ha tratado.

Por eso toca rezar, hay que orar. Hay que pedir al Señor que repare y restañe con gracia la desgracia, para que sane y limpie el rastro infeliz que este caso, como todos los demás de esta clase, va a dejar. Que perdone y mande arrepentimiento al protagonista. Que los fieles olviden al hombre caído y se agarren sólo a la Cruz que, aun en estos desgracidos misterios del pecado (el pecado es también misterio, ¡que no se olvide!), resplandece como única señal de salvación. Siempre brilla la Cruz; si hay más oscuridad, más brillante luce.

Y que el Señor nos guarde y nos conceda sacerdotes buenos, fieles, perseverantes, resistentes al mal y a la tentación. Y santos, con la gracia de Dios.

&.

sábado, 12 de junio de 2010

Algo pequeñito...y otras pequeñeces

No quiero calcular el tiempo que hace que no veo un concurso de Eurovisión, porque se me vienen encima todos los años que tengo. Tengo tantos que recuerdo haber visto en directo el La-la-la; con tierna edad, pero lo vi y me acuerdo. Y recuerdo también la Poupée de cire-Poupée de son, y a Sandie Shaw, también. Los años de Abba y demás me pillaron con la edad del pavo, cuando ya no echaba cuenta de esas cosas, ocupado en asuntos más graves y con gustos más trascendentales.

Pero este año, por la anécdota del mequetrefe con la barretina que estropeó la actuación del representante España, he visto unas cuantas veces el video de Eurovisión...y me ha gustado. El Daniel Diges canta muy bien, y tiene cara de buena gente. Y me gusta mucho la coreografía de ballet con los cuatro muñecos, que bailan estupendamente y ambientan la canción con un toque "mágico-infantil" muy logrado. Pero lo que me ha enganchado es la música, porque en cuanto oigo un vals en tono menor, me afecta donde sea y como sea; debe ser algún invencible subconsciente romático, o algo así. También puede ser lo del síndrome de Peter Pan, y tal. No lo excluyo. ¡Touché!!

Pero además está la letra. La letra que no me sé y sólo me he quedado con el "Algo pequeñito, algo chiquitito...uoooó-uó-uoó...". Y también dice algo de una rosa blanca y un perdón...y no sé qué más. Lo suficiente para quedarme con la copla y tararearla y tal. En privé, naturellement.

Pero no iba a hablar de todo esto que estoy hablando, iba a hablar de curas, de curas y de cosas de curas. Y de malas y buenas interpretaciones/conceptuaciones sobre ser cura.

Por ejemplo, una excelente, acertadísima, justa y cabal, oportunísma idea sobre un cura y sus cosas, sobre esencias y potencias sacerdotales, es la que expusoo ayer o antes de ayer en Roma el Cardenal Meisner (por cierto que me alegro mucho de poder alabar a un Cardenal, y un Cardenal alemán, además). Pues el Emmº y Revmº Cardenal Joachim Meisner, entre otras cosas, ha dicho esto:

"Un confesionario en el que está presente un sacerdote, en una iglesia vacía, es el símbolo más impresionante de la paciencia de Dios que espera".

Me imagino que por tener en su Catedral de Colonia el relicario de los Reyes Magos, SS. MM. de Oriente le habrán concedido la gracia (¡todo es gracia!) de hacernos a los curas este extemporáneo regalo de Reyes, porque las palabras de Don Joaquín Meisner me han parecido como un desbordamiento obsequioso del Corazón de Jesús al que los Santos Magos regalaron Oro, Incienso y Mirra, y que ahora nos manda por boca del Arzobispo de Colonia esa preciosa comprensión/exposición del Misterio de su Corazón, pátiens et multae misericórdiae, que tantas veces está latiendo (viviendo y reinando) en escenas sacerdotales como esa que describe Meisner: Un sacerdote, un cura, sólo, en una iglesia vacía, en un confesonario, esperando y orando. Realismo santo, tan descarnado como místico, tan simple como sobrenatural. Es así.

Una aproximación al sacerdocio que olvide las circunstancias que envuelven y en las que se desenvuelve el sacerdote del siglo XXI, es una impostura. Quiero decir que teorizar sobre un ideal en coordenadas y parámetros ideales y/o idealizados, es un absurdo y hasta un engaño. Del sacerdocio hay que enseñar la doctrina verdadera y la realidad en medio de la que se vive esa doctrina. Por eso me han gustado las palabras de Meisner.

La vida diaria de un sacerdote no es una escena de triunfo como la de esos cuadros del barroco que pintan al santo entre un coro de angelotes, con arreboles de nubes destellando gloria, y la Paloma del Espíritu Santo sobre la cabeza. No. Esa gloria - que vendrá, eso es cierto - ni será así, ni será aquí.

Las horas del cura pasan a diario, más bien, en un escenario como el que evoca Meisner. Como parecen en esas otras escenas de otros maestros del barroco, expertos en el claroscuro. Pienso en nuestro Zurbarán, y en Ribera, y en La Tour, y también en Rembrandt; incluso en el Caravaggio. Pero no encuentro apto un cuadro de Rubens para enseñar qué es la vida de un cura. Podría servir para hacer una presentación alegorizante, quizá; pero no para enseñar la verdad con sus cosas tal y como son.

Bien. Paso ahora a criticar brevemente lo que no es, las malas interpretaciones, los montajes, las películas sobre curas que falsean lo que es la vida de un cura. O, mejor dicho, "la película", porque me refiero a una película en concreto.

-***- Aquí aviso con asterisco para que se retire el beaterío entusista aplaudidor, la claque beata, la comparsa y el coro de los entusiasmados-as. Avisados quedan. Si siguen leyendo, allá se las apañen con el berrinche (si es que les atacara).-***-

Me refiero a esa peli a la que están dando tanta publicidad. Una publicidad, de entrada, muy extraña, muy chocante: ¿No se han dado cuenta de que no es de buen gusto montar el reclamo publicitario de una peli sobre un cura diciendo que la peli "ha hecho en taquilla más recaudación que 'Sexo en Nueva York' ??? ¿En qué están pensando, con qué están comparando???

Pero además entiendo que se trata de un documental admirativo, entusiasmado y excesivo. Que el joven sacerdote protagonista haya sido un tipo fenomenal, con muchos amigos, con mucho gancho y simpatía arrolladora, con muchos recursos personales, con brillante trayectoria y excelentes facultades, todo eso no lo niego. Pero todo eso no vale para proponerle como modelo. Un cura modélico, entiendo yo, es otra cosa.

Un cura-cura no suele ser un cura "de cimas", sino de planura, de llanura, de piso bajo. No quiero decir que no aspire a lo más alto del Cielo (recalco: ¡aspirar al Cielo!); lo que quiero decir es que su vida circula por terrenos bajos, a nivel del suelo. Ni se arrastra por las alcantarillas (aunque a veces tenga que bajar a ellas), ni se pasa el dia en las azoteas de un rascacielo (aunque algunas veces haya que subir a los pisos altos). Normalmente, la trayectoria a recorrer, el camino a transitar, es de baja altura, de discreto, muy discreto relieve.

Un cura-cura, corriente, sin "brillos", no despierta esas admiraciones ni sale en una peli taquillera. Tampoco se puede permitir el "lujo" de irse un Domingo a esquiar, porque los Domingos son los los días en que los curas-curas están ocupados, desde que amanece hasta que es de noche. El Domingo, para un cura, no es día de vacaciones.

Proponer con entusiasmo a un cura alpinista, es una ficción que puede despistar al que se sienta atraído por una "aventura" que luego no va a poder vivir cuando le toque ser cura en un pueblecito sencillo, con su gente sencilla; o en un barrio cualquiera, con gente tan corriente como la de cualquier sitio. Con gente y con cosas igual de corrientes, muy corrientes; vulgares incluso, de medio pelo y hasta de pelaje raso. La vida de un cura no es "aventura", no es "riesgo", no es "escalada". Un cura real no es un Don Quijote que ve gigantes donde hay molinos, ni confunde a una aldeana con una Dulcinea. Un Quijote no vale para cura.

Que no estoy diciendo que el protagonista de la peli haya sido un cura quijotesco. Lo que digo es que proponer un modelo sacerdotal "de cima", no es realista. Y la santidad es realismo. Tan crudo como las cinco llagas reales de Cristo Sacerdote, con corona de espinas auténticas y cruz pesada y azotes que te destrozan el cuerpo. Y tres clavos que te clavan al madero. La santidad de verdad suele ser una vida sencilla, sin destellos, como los treinta años de la Vida Oculta de Nazareth. Nazareth es un Misterio que se olvida mucho, como también que esos 30 años de vida del Salvador forman parte - la más extensa - del Misterio de la Redención.

Si a un seminarista o a un joven sacerdote se les anima con un modelo/proyecto "entusiasta", y después se topa con una realidad pura, dura y (entiéndasme) "rutinaria", ese joven se puede romper en mil añicos irrecuperables. Suele pasar, desgraciadamente. Los Domingos de "vida oculta" de un cura corriente, no dan oportunidad para escaparse a hacer montañismo.


Entre un atractivo cura de película y el depresivo Curé de Campagne de Bernanos, hay matices y niveles intermedios, más realistas, más apreciables, oportunos, y tanto más fructíferos sacerdotalmente cuanto más sencillamente amoldados a una santidad que no exige "cimas" sino que pide fidelidades. Fidelidades que son sencillos ministerios, carentes de brillos humanos, aunque plenos de gracia divina. Pero la gracia no se ve, ni se siente (aunque actue y transforme el alma, que tampoco se ve).

Lo que me sigue resultando chocante - perdón por insistir - es eso de escalar un Domingo. Y en compañía (detalle que, por mucho que lo expliquen, no tiene explicación). Como tampoco me imagino qué clase de vocación tiene este otro, ni qué tipo de parroquia piensa que va a tener. ¿Se dedicará a celebrar emocionantes misas en un 8.000, o en las crestas de hielo del Perito Moreno, o en lo alto de un errante iceberg???

Un buen final puede arreglar un mal principio, incluso una trayectoria regular, y hasta mala. Si la historia acaba bien, el final es bueno. Pero si el final fuera, digamos, extraño, dejaría la historia que fuera con esa misma extraña impresión final. En este caso que cuenta la peli, opino que brillan, por su ausencia, la discreción y la prudencia. Y como dije, me parece una peli excesiva, que peca por exceso.

Ningún cura, por regular que sea, se escapa de tener su pequeño coro de admiradores-as. Gente buena y agradecida, pero que quizá olvidan (o no saben) aquello que dijo el Señor que se debía responder cuando cumplimos algo a la perfección: "Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que debíamos hacer". Y ya está. Sin películas. Sin claque.

Volviendo a la copla de Eurovisión, que con eso empecé, me he hecho estos dias algunas reflexiones al hilo de la misma; meditaciones de andar por casa, o por iglesia vacia como la que evoca el Cardenal Meisner, consideraciones pías chiquitas, pequeñitas, infantiles. Por ejemplo pensaba, ahora que ya han pasado las solemnidades del Corpus, con procesiones solemnes y todo ese despliegue que - ¡gracias a Dios! - hacemos en nuestras parroquias, por toda España, por tantos sitios; pensaba que, sin embargo, la piedad eucarística de nuestras parroquias, la de todos los días, es de tono sencillo. No se le expone al Señor Sacramentado en una custodia del Arfe todos los dias, sino que se le adora en su Sagrario con gestos y signos y cosas más sencillos, más pequeñitos/chiquititos: Una oración, una visita, una flor, una comunión espiritual, la comunión con recogimiento, con devoción, con temor y temblor (también), la acción de gracias acabada la Misa, alguna oración "de propina", alguna ofrenda por algo o por alguien...

Cosas pequeñas, chicas, que son grandes no por aquello que en sí son, sino por Aquel para Quien son y por Quien son . Si me explico.


p.s. Se me olvidaba el youtube con la copla deEurovisión; ahí va:



+T.

jueves, 27 de mayo de 2010

A propósito de una peli sobre un cura


A ver si no me trasquilan por todos lados, porque segurito que más de uno se afrenta y se engalla (no problem, por mi parte). Pero ahi van mis impresiones, que podrán disgustar justamente porque, a pesar de ser impresiones, no son disparatadas, ni mucho menos. El articulete va de cine, de una peli.

La peli es nacional, española; o, más precisamente, madrileña. Madrid ha ido perfilando una personalidad, una idiosincrasia bastante acusada, con particulares muy identificativos. En lo eclesiástico, me refiero.

Al nuevo clero madrileño yo lo definiría "juanpablista". La entusiasta personalidad de Juan Pablo II, su estilo y su atractivo "juvenil", fue suscitando durante los años de su pontificado vocaciones sacerdotales, que se sumaban al dinamismo del Papa. No son - nunca han sido - verdaderamente tradicionales, pero han respondido con un estilo pastoral muy característico, ilusionado, entregado, trabajador, re-emprendiendo bajo las directrices, más o menos explícitas, de Roma la puesta en práctica del Vaticano II que el desconcierto post-conciliarista había extraviado y corrompido.

El estilo de cura "juanpablista" es urbano, post-moderno incluso. Con "gancho", comunican vitalidad; los más destacados suelen ser bastante "medíaticos", emprendedores, brillantes comunicadores. Ya dije que no son tradicionales, respetan los mínimos litúrgicos, conservan elementos de la piedad y la espiritualidad católica, pero se lanzan a experiencias nuevas, les gusta "romper moldes", impactar con palabras, gestos, relaciones. Todo con una desenvuelta resolución. No son de sotana, son de camisa clergyman y pantalón vaquero, de negro y con chaqueta para las ocasiones, en todo caso.

De este "perfil" simpático y arrollador tuvo que ser el sacerdote madrileño al que le han dedicado una peli, o un documental más o menos biográfico-hagiográfico. El prometedor sacerdote murió en un accidente, durante una excursión-escalada. Iba acompañado por una amiga. Murieron los dos.

El que presenta la peli, dice que por meterse en eso se mete en un lio. Yo pienso, más bien, que se mete en un "exceso", porque la peli me parece excesiva. Y si - como me han comentado - hay detrás una movida de "santo-súbito", me parece todavía más excesivo el exceso.

Antes, cuando los Santos no se hacían vía santosúbito, una postulación con esas circuntancias hubiera sido impensable. Absolutamente.

Insistiendo: Un sacerdote diocesano, por vocación, aspira a ser cura. Los curas corrientes celebran Misa por la mañana y por la tarde, administran los Sacramentos, predican, organizan y dirigen la parroquia, etc. Nada extraordinario (salvo el "milagro" de lo sobrenatural entre lo natural, lo extraordinario-santo en medio del mundo ordinario). No son héroes ni aspiran a serlo.

Los curas corrientes no pueden hacer montañismo porque no tienen libres los fines de semana. Los curas corrientes que están en un pueblo se pasan en el pueblo el dia entero y todo el año, y si tienen más pueblos y parroquias que atender se pasan el año, el mes y la semana de pueblo en pueblo, de iglesia en iglesia. Si logran reunir 20 fieles en Misa, cantan victoria por la multitud. Eso los de pueblo.

Y los curas de capital, lo mismo, con más gente, sujetos a la parroquia mañana y tarde, si estan solos y sin coadjutor, vicario y/o ecónomo que les asista; ellos solitos se apañan para bregar con todos y contra todos, catequistas, niños, padres, señoras, señores, viejas, viejos, enfermos, familias, el pobre del barrio y la tonta de la plazoleta. Además atiende a otros encargos, de beatas y beatos de muy distinta variedad y ocasión, cuando no una Misa, una boda, o unas predicaciones, o un retiro. O lo que salga. Eso un dia, y dos, y el curso entero. Y el año siguiente, Deo volente, más.



Si a un joven con vocación, si a un seminarista o a un joven sacerdote recien ordenado, le estimulan con la estupenda aventura de un cura-héroe, cuando se topa con la realidad de la vida de un cura-cura, se estrella y se hace añicos. No sé si me explico (que me entiendan o me quieran entender, es otro cantar).

Por eso no me gusta la peli. Tampoco me gusta el detallito del título "La última cima", que parafrasea muy malamente a "La Última Cena"; la foto del cura alzando con las cumbres de fondo, me gusta todavía menos porque no me gustan las excentricidades caprichosas, y celebrar una Misa en lo alto de un picacho nevado me parece un capricho excéntrico, incluso un abuso litúrgico. Y la música del tráiler, el remate. Montaje, mucho montaje.

Coda 1ª: El Cura de Ars no hacía alpinismo. Ni sólo ni acompañado.

Coda 2ª: Don Camilo, de Guareschi/Fernandel, me parece, a pesar del tópico, un modelo bastante vigente, todavía.

Coda 3ª: Estoy temiendo otra peli de otro cura que está para salir, made in Hollywood...pero con fondo, escenario, historia, texto y pretexto made in Spain 100%. Va a ser de tronío.

Coda 4ª: No sé - me gustaría saber - si a la peli esta (y a la otra) le habrán dado subvención.

p.s. Si alguno pregunta (que preguntará) le contesto:

- No, no conocía al cura de la peli.
- Sí, tuvo que ser un cura excepcional, no lo dudo.
De todas formas, hablo de la peli, de la impresión que me da. Solamente. Sin más intención. De verdad.


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