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miércoles, 29 de agosto de 2012

Las neo-monjas transgresoras del hábito vaquero


Las veroniquesas de La Aguilera, yes. Transgresoras porque se saltan a pióla (en vaqueros) leyes municipales y planes urbanísticos. Como Stª Teresa (la Grande) no se paraba y arremetía cuando tenía que fundar y abrir convento, estas, que van de neo-teresas (¡ja!) y ostentan mega-fundaciones, también parece que juegan a arremetedoras.

Sancionan con 25.000 euros a ‘Iesu Comunio’ por construir sin licencia

Iesu Communio deberá adaptar su albergue a las normas de hostelería

El PSOE recurre el uso excepcional de suelo rústico del monasterio

Siempre me resisto, hasta los polos, si tengo que dar la razón a sociatas y demás pestes, pero esta vez me parece que la llevan con toda justicia ética y estética: El neo-convento de las del hábito blue-jeans es un horrendo adefesio que merece demolición urgente.

Junto al precioso conjunto del Santuario de San Pedro Regalado, las monjas-guay de Sor Verónica han levantado un queso fresco con ventanitas y terracitas digno de la peor arquitortura contemporánea, del estilo de lo que diseña y construye el monstruo-Vicens, el de la iglesia-horror de Vaciamadrid y los windsurfsonarios. El arquituerto de las neo-monjas de La Aguilera debe ser su discípulo aventajado.

No he encontrado más fotos que esas que pongo, pero me temo que el impacto visual-ambiental debe ser traumático, como si instalaran la sede del Tribunal Constitucional a la vera del Monasterio de San Lorenzo del Escorial, o algo así. A las vanguardias transgresoras del pseudo-arte contemporáneo les gustan esas cosas, como lo de meter un artefacto piramidal de metacrilato en el patio de Le Louvre, o el poner una bola de metal estilo 'Estrella de la Muerte' de Star Wars en el Cortile della Pigna. Cosas de esas.

Pero lo de La Aguilera, además, es un convento (aunque sea 'experimental'). Un convento junto a un santuario-relicario de la reforma franciscana española. Supongo que para dejar patente el plantón que le dieron a las clarisas y los franciscanos, las veroniquistas se desmarcan también del entorno formal y levantan ese edificio, tan modernista como su hábito de monjas pop-modernas (sic: pop-modernas).

El gusto iconográfico se les va definiendo, modernistizante también. Miren Uds. esta (con perdón) imagen:



Es la Virgen, la imagen que tienen puesta en la capilla del neo-convento; para más inri la llaman 'bella pastora'. Así se la imaginan: Vulgarmente sentada, en bata, arremangada, con chanclas y enseñando media pierna. Digo yo que será una especie de transposición de ellas mismas, de su ideal vocacional.

Yo que ya tenía quasi olvidadas a estas reverendas nenas, y mira por donde vuelven a ser actualidad. Por su mal gusto y su descaro constructor frente al municipio que las acoje y el venerable lugar que se les prestó cuando eran clarisas (que ya no lo son).

+T.

martes, 8 de marzo de 2011

Nuevas formas de vida consagrada (¿Lerma va camino de esto?)


Con la metamorfosis de las ex-clarisas de Lerma y sus nuevos hábitos y sus nuevas formas, se ha hecho patente en España un fenómeno que en Europa se conoce hace ya varias décadas: Los nuevos institutos religiosos con una 'nueva impronta monacal'.

La impresión que dan es esa misma que dan las de Lerma, un juvenil entusiasmo animado por una espiritualidad neo-católica (postconciliar-juanpablista, es decir) con elementos más o menos reconocibles, unos tomados de la tradición religiosa monacal/conventual católica, y otros más novedosos y modernos. Personalmente - y supongo que más de uno compartirá conmigo esta impresión - distingo ciertos tonos, algunos detalles que parecen inspirados incluso en el cine.
¿Recuerdan ustedes la peli de Franco Zeffirelli Fratello Sole Sorella Luna/Hermano Sol Hermana Luna? Pues miren estas fotos y comparen:

Una neo-conventualidad mixta e idílica

Si quieren saber más sobre el grupo, lean aquí:

La Fraternidad de Tiberíades

Y aquí un enlace a la página web de la susodicha comunidad:

Fraternité de Tibériade

Si echan un vistazo a las galerías de fotos verán una exposición a la par encantadora, ingénua, sorprendente y a veces chocante.

No es la única. En Francia y Bélgica hay otras más por el estilo. Las ex-clarisas de Lerma van por el mismo camino. No sé si se habrán planteado lo de crear la rama para los chicos, pero no sería extraño, ya lo he comentado alguna vez.

El estilo compagina lo naturalista con una espiritualidad inspirada en el espíritu de las Bienaventuranzas y otros elementos contemporáneos, unas formas con cierto sabor a grupos de scouts, grupos de animación juvenil, grupos de oración y reflexión etc. Yo diría también que es manifiestamente reconocible la impronta de Taizé, así como la influencia de las Comunidades Neocatecumenales y bastants elementos de la Renovación Carismática. En Bélgica surgió la Communauté des Beatitudes - Comunidad de las Bienaventuranzas que ha sido un poco el modelo matriz de estos nuevos grupos.

De hecho suponen una contra-oferta a la vocación monacal tradicional. Estas nuevas formas parecen prender más facilmente en el ánimo quizá poco formado, diluído, de algunos jóvenes con cierta intención vocacional, que se alejan de la vida monacal tradicional, quizá por falta de una oportuna dirección espiritualidad y un adecuado discernimiento.

Pero las vocaciones de nuestro siglo XXI no son las de hace cuarenta o cincuenta años. Sin ser experto en el tema, me parece obvio el tirón/impacto que la presentación de una vida consagrada 'idílica', con esa ambientación juvenil-naturista, puede causar en el ánimo impresionable de un joven 'urbano' de perfil post-moderno.

El 'encanto' y la simpática impresión de estos grupos es parte de su éxito, una amable tarjeta de presentación. Que a veces se acompaña también de un reconocimiento más formal, con más sustancia. Por ejemplo, uno de los autores de espiritualidad católica más leidos y mejor recibidos de estos últimos años, el p. Jacques Philippe, es miembro de las Beatitudes. Destaco a este autor porque sus libros han sido editados y difundidos en distintos medios y ambientes católicos con notorio éxito. Y lo recalco para que se entienda que hay más, algo más sólido que esa primera impresión  poco sustancial, o al menos ingénua.


¿Subsistirán? Sí, si perseveran. El entusiasmo juvenil se irá moderando con el temple de la madurez y la sabiduría de la ancianidad. Si perseveran, como digo.

Si son fieles, un día dejaran atrás el franciscanismo amable y descubrirán y experimentarán el temor y el temblor de la Cruz, con su dolorosa sabiduría. Dejarán las estampas luminosas y bucólicas y se verán inmersos en el contraluz zurbaranesco o el tenebrismo de la celda con flagelo y bodegón con calavera y vánitas, que todo eso es también vida consagrada. Si perseveran irán pasando por todas las estancias del Castillo Interior, algunos se adentrarán más, otros se pararán en alguna alcoba, en algún nivel. Pero no podrán perpetuarse ni madurar en virtudes y vida religiosa practicando un perpetuo juniorado.

Me preocupa especialmente la alteración de la liturgia, la mixtificación de estilos e influencias espirituales con otras más ambientales, superficiales. Echo en falta la búsqueda realista de las raíces que ha sido una de las características más reconocibles y apreciables de los movimientos de renovación intra-católicos, cuando los ha habido. Una sólida inspiración en los orígenes y los hitos de la vida consagrada de ayer para revivirla ahora.

Oremus!

+T.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Las poco claras clarisas de Lerma


Hoy ya no son clarisas, conque debería haber titulado "ex-clarisas". Una pérdida de identidad que estimo lamentable. Y que sospecho (y no sé más, sólo intuyo) habrá estado oculta/latente desde hará algún tiempo, el que hayan necesitado para desconfigurarse y pasar a conceptuarse otra cosa, un algo nuevo que no quiere ser reconocido según el estilo espiritual de Stª Clara.

El año pasado me chocó bastante este youtube con la escena de la visita del p. Cantalamessa a las clarisas de Lerma:




Ni me cae en gracia fr. Rainiero Cantalamessa, ni me gustó el ambiente de las monjas. Da capo: Desde el ósculo entre la monja y el fraile, hasta el ridículo saludo de despedida del fraile a las monjas.

Mantengo relación con monjas y conventos de clausura desde los años de seminario. Admiro tantas cosas y lamento algunas. Las virtudes de un convento trasminan con la sencillez encantadora de lo sobrenatural en lo más natural. Cuando late la Gracia, lo más simple se transfigura y refleja santidad, sin artificio, sin relumbrón. No flash.

Lo contrario se nota mucho. Soy enemigo del entusiasmo, cada vez más convencido. No me refiero a la exaltación del momento, el clamor de la fe viva o el golpe repentino que exulta incontenible, que tiene tanto valor por ser espontáneo, no estudiado, no replicable. A lo que me resisto, lo que detesto, es el estado de entusiasmo perpetuo, el estallido contínuo, la exultación en serie: El "estado de magníficat". No sé si me explico.

Estos estados tienen y promueven admiradores, entusiasmados que van y se dejan envolver por las chispas de la cohetería espiritual. Y quedan prendidos y se vuelven propagandistas, fans del invento, asíduos (adictos?) de locutorio. Con toda la buena voluntad que suele acompañar a la gran ingenuidad y la poca profundidad.

El carisma de la segunda orden franciscana, la de Stª Clara, ha valido tanto que, después de ocho siglos, sigue siendo atractivo y se mantiene vivo. Recuerdo la primera vez que etuve en Asís, en el Protomonasterio de Stª Clara; no olvido la impresión que me causó la monja con el rostro velado que nos contaba cosas de la Santa Fundadora como si la acabara de dejar en el claustro, tan viva era su semblanza. Traslucía un verdadero estilo espiritual. Cambiarlo (por no se sabe qué) resulta (para quienes no sabemos qué) bastante intranquilizador. Porque lo que se sabe, lo que cuentan, es, más o menos, eso que se ve en el youtube. Y poco más.

Bueno, lo más, siempre que se cuenta algo de las de Lerma, es la reverenda sor Verónica Berzosa, la madre de Lerma.

¿Estamos siendo testigos de una renovación de la vida conventual como la que enriqueció a la Iglesia en otras épocas? No sé qué decir, no soy profeta ni tengo la gracia extraordinaria del discernimiento de espíritus. Pero sé que desde hace siglos las reformas más ricas y fructíferas se han hecho dentro de las órdenes o han surgido como algo nuevo desde el principio. Empezar clarisa y derivar una novedad, no es frecuente.

Aunque hay casos, porque la Iglesia, con tanta historia, tiene un muestrario muy variado, con numerosas excepciones y hasta rarezas. Sin ir más lejos, aquí mismo, en España, recuerdo la historia, relativamente reciente, de las Mercedarias de Berriz, que pasaron de ser monjas de clausura a ser misioneras (hoy, las que quedan, son unas señoras mayores, bien arregladas, sin hábito, con ese look de monja-laica tan des-identificativo).

La historia admirable de Madre Teresa de Calcuta también empezó siendo algo que cambió después. Pero esa es otra historia, tan distinta de esta de Lerma, pienso.

Por otra parte, tengo la impresión de que esta metamorfosis de Lerma es un capítulo más de eso que yo llamo "juanpablismo" (neologismo que uso sin ánimo de descalificar, sólo con intención de describir o categorizar).

¿El futuro de las ex-clarisas de Lerma? ¡Dios dirá!

Pero ayer, cuando dieron la noticia y leí que decían que "...uno de los principales elementos de su carisma será la evangelización de los jóvenes", al punto yo me preguntaba que cómo sería eso, si la juventud que ahora brilla en Lerma será dentro de nada madurez cuarentona y, poco más tarde, edad provecta e irrefrenable senectud. ¿Qué ilusión anima ese proyecto evangelizador-juvenil?

Y recordé los versos de Bécquer, el del himno de Todos los Santos, que canta a las Santas Vírgenes consagradas con estos versos:

"...Vírgenes semejantes a azucenas
que el verano vistió de nieve y oro,
al que es fuente de vida y hermosura
¡rogadle por nosotros!..."

Agostadas, níveas, doradas, consumidas en la contemplación, nutriéndose interiormente de vida y hermosura en los veneros de un Corazón, fuente de gracias que trasciende el entusiamo de una pasajera juventud.

También se me vino a la cabeza un relato breve de José Mª Pemán, no recuerdo el título, que narra la intimidad del tiempo interior de una anciana monja de clausura.

Tuve la impresión de que lo de Lerma - sea lo que sea y lo que vaya a ser - se parecerá, pero no será ya eso.

Tampoco sé si durará 8 siglos, como la regla de Stª Clara que han abandonado.


+T.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Canastillas y Mil Avemarías

Esta tarde se cumplen las mil. Se rezan desde el dia 30 de Noviembre: Las Cuarenta Avemarías, cada día 40. Es una antigua devoción de nuestros Conventos, de las Clausuras sobre todo, aunque en muchos se ha perdido.

En algunos sitios llamaban a las 40 avemarías "las benditas", porque se rezaban concluyendo con unas bendiciones rimadas. Había impresos unos librillos (s. XVIII-XIX) para acompañar con alguna meditación u oración los rezos de cada día. En algunos conventos se hacía en comunidad, en otros las iban rezando las monjas en privado, o todas juntas sólo el comienzo y el final, en el coro, o el refectorio, o la recreación.

Esta práctica piadosa de Adviento era la más extendida junto con la "Canastilla Espiritual": El 1er. Domingo de Adviento se sorteaban unas cedulillas (papelitos del tamaño de media octavilla) donde venía escrito o impreso el nombre de alguna de las cosas que se preparan para la canastilla de un recién nacido, y también una rima o una reflexión sobre alguna virtud que se debería practicar durante el Adviento, a la vez que se preparaba o procuraba el objeto que tocara a cada una para la canastilla del Niño:

" Alma, si quieres seguir / camino de perfección / el retiro y la oración / a Dios te podrán unir. / Obra pues sin desistir / modo tan alto y perfecto / y a este grande pensamiento / junta una humildad sencilla / y ofrecerás canastilla / con maravilloso acierto ~ Obsequio: Practicar la oración y el retiro, ejercitándose en actos de humildad para mortificar la propia estimación ~ "


Junto con los rezos se iban haciendo ropitas de niño, y mantillas y otras prendas, y se formaba la canastilla que se ofrecía al Niño en Nochebuena, junto con los "obsequios" espirituales con que iban acompañada cada pieza. Aunque era costumbre conventual, las niñas la aprendían en los colegios de monjas, y también se practicaba en asociaciones piadosas de jóvenes etc. Todavía en el Madrid que aparece en los relatos cortos del P. Coloma, era costumbre de las casas pudientes preparar una canastilla y regalarla junto con un buen aguinaldo a algunas familias necesistadas que tuvieran niños recién nacidos o a punto de nacer cerca de Navidad.

Todo pasó. Las 40 Avemarías y la Canastilla Espiritual sólo se rezan y se preparan en los conventos de clausura (y no en todos, que muchos ya han desechado estas tradiciones piadosas...por nada a cambio). Comprar canastilla para niños pobres, mucho menos. Son cosas que ya no se hacen. No digo que no hagan falta, sino que no se hacen, porque falta hacen tanta como siempre, y más que entonces.

El otro dia el cura de mi Parroquia me contó que había bautizado a dos niños que se habían salvado providencialmente de ser abortados. Dos chicas jóvenes que iban abortar con todas las recomendacions y buenos consejos de los médicos, asistentes sociales, y respectivas familias, todos de acuerdo en que era lo mejor para todos. Gracias a Dios, aparecieron dos buenas personas que se hicieron cargo de las chicas, que han podido ser madres y tener sus hijos. Un milagro. Me decía el cura que daba ternura ver a los chiquitines, tan queridos, pero sabiendo que antes otros los habían despreciado y condenado a muerte. El bien y el mal pared con pared.

Los que conozcan las Clausuras de monjas, sabrán apreciar cuánto espíritu se atesora entre la sencillez de las tocas, los tornos y los refectorios. Y qué necesarios son los rezos del Coro y la Capilla, los claustros y las celdas. Las oraciones de la vírgenes consagradas que son muchas veces para mantener la voluntad de madres que quieran consagrarse. Tanto el claustro como el hogar son dos ámbitos para la vida que reclaman ofrenda de mujer, unas vírgenes, otras madres. Pero tantos unas como otras imprescindibles portadoras de vida...si quieren.

Esta tarde, cuando estén completando el rezo de las mil avemarías y dando los últimos toques a la canastilla, en el Cielo y en la Tierra, los ángeles y los hombres** celebrarán lo mismo: Qui por nobis natus est de Virgine!

** n.b. los hombres de buena voluntad, se entiende

+T.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Santo, primero; místico después; carmelita descalzo, luego; y poeta finalmente


Hoy celebran a San Juan de la Cruz los que ayer no pudieron por prevalecer el Domingo de Gaudete; los que sigan el Calendario Tradicional, lo habrán celebrado el 24 de Noviembre. Y yo escribo ahora, alguna cosilla.

Lo primero que se me ocurre (y se me ocurre mucho) es que el Carmelo Descalzo que San Juan de la + re-formó necesita una re-forma urgente y contundente, porque están los frailes carmelos descalzos muy bien calzados, y vestidos de cualquier cosa, que da pena verlos. La última referencia directa que he tenido, fue este año en Toledo, en su Convento, aquel en el que martirizaron los republicanos marxistas a toda la Comunidad, para actual desmemoria irritada de Zp y su mala piara.

Pues fue que estuve allí hospedado, por cuestiones y razones espirituales. Y andaban nuestros huéspedes carmelitas en chándal barato. Ni un hábito vi (excepto el de los Santos en sus altares etc.). Una tristeza, porque uno busca autenticidades y encuentra sucedáneos; quiere integridades y le dan parcialidades. En contra del populachero dicho, mantengo que EL HÁBITO SÍ HACE AL MONJE; y en correspondencia, sostengo que no vestir hábito des-hace al monje. Y el que no convenga en lo que digo, no entiende un átomo de monjes (ni de hábitos).

Me hace gracia cuando re-leo la preciosa biografía de San Juan de la + (la de fr.Crisógono de Jesús, of course) el mote que el santo y la Santa (Teresa, of course) pusieron a sus hermanos calzados: "los del paño", les llamaban. Era por el paño de buena lana castellana de sus hábitos, en contraste con la estameña áspera que usaban los re-formados, descalzas y descalzos, para los suyos. Yes: El hábito de descalzo hace al carmelita, ¡quién lo duda!

¿Y al místico? Al místico lo hace Dios. Y es, más que nada, gratia gratis data, sin merecimientos que reclamen el don, que es puro don ser místico (porque para salvarse y ser Santo no es necesario el misticismo, que es una rareza que el Señor concede a unos pocos).

¿Y al poeta? Oh! Al poeta lo hacen la sensibilidad, el carácter, la lengua, la cultura, las lecturas...y el momento, las circunstancias, el amor, la belleza y el dolor. Es un mosaico, como todo lo humano que merece la pena. No hay un poeta perfecto, pero sí hay poetas y poesía que tienden y conducen a la perfección. Siendo San Juan el más alto caso, con los demás (la Santa - Teresa of course - también) muy lejos, a notable distancia.

Pero ahora, hodierna die, no: Al místico y al poeta lo hacen una comisión de ellos sabrán quienes que dan todos los años (para su propaganda, me temo, más que nada) un "premio de poesía mística", ¡risum teneatis! Tal cual. Un desatino absoluto. Pero más desatino es que el premiado vaya a recoger el premio y no mande a hacer puñetas a los mamarrachos del tribunal que dan el premio y escogen al premiado (y de camino al fundador del premio, que podría haber fundado, mejor, otra cosita).

Bien, como esto que acabo de escribir no es santo ni místico ni poético, me temo que no me darán el premio ese. Conque, arreglada la dramática eventualidad, volvamos al Santo:

San Juan de la + , como todos los buenos, es raro. Y corto de producción, porque las esencias se destilan en retorta y alquitara y dan unas gotas que se enfrascan en redomita, chica como un lacrimario exquisito, que esparce olor con sólo destapar un poco. Su ópera poética es breve, unos cuántos poemas nada más, y algunas letrillas y otras rimas discutidas y/o atribuídas por la crítica o la tradición. Castellano, pero muy penetrado en vida y hechos por la Mancha y la Andalucía profunda de los olivares y las fuentes del Betis. Y, ante todo, un español de su siglo y un católico de su tiempo. Universal, quiero decir, y resumiendo, precisamente por eso: Por católico y por español.


"Y si lo queréis oír;
consiste esta suma ciencia
en un subido sentir
de la Divinal Esencia;
es obra de Su clemencia
hacer quedar no entendiendo,
toda ciencia transcendiendo"
**** *** ****


p.s. Para incrédulos, el dato sobre la "premiación" ; se lo ha llevado un salesiano que viste de des-salesiano (sin hábito, es decir); lo mejor del poema muestra es la coda, que pone el terceto final del soneto de Lope "Cuando en mis manos..." etc. Podría haber sido peor, porque había hasta una Gladys aspirante al óscar místico. Yes!

&.

martes, 2 de diciembre de 2008

Doña María. Una historia del XIV, con huella

Hoy en el santoral es Santa Bibiana, virgen y mártir, de aquella época santa y pasada en la que muchas vírgenes eran mártires, y viceversa. Pero en Sevilla, el 2 de Diciembre es Doña María Coronel, ni santa, ni virgen, ni mártir. Y sin embargo, todo esto junto y a la vez, en encantadora y verdadera paradoja sevillana, real y cierta como la historia misma.

Don Pedro el Cruel es una de las fascinaciones de Sevilla, porque él mismo era un fascinado por la Sevilla que fue su capital y su paraíso personal. Lo de cruel se lo pusieron sus hermanastros Trastamara y sus cronistas, porque en Sevilla preferían llamarle "el justiciero", o simplemente Don Pedro, el Rey Don Pedro. Desde el Alcázar y la Catedral y la orilla del Rio, por toda Sevilla y hasta Brenes y Cantillana, vuela el fantasma del galán Don Pedro, tan rubio y gallardo. Y tan loco, o maniático, o trastornado. De Portugal vinieron a España las locuras coronadas, y su madre era portuguesa, y de ella heredaría sangre y nervios de locura, que no dejarían de rebrotar hasta en tiempos de los Austrias, dos dinastías más allá, siempre por cruces y emparentamientos con portuguesas por medio.

Pues fue que el regio galán Don Pedro se enamoró apasionadamente de Doña María Coronel de su misma edad, que nacieron ambos en 1334. En 1350, recién casada con Don Juan Alfonso de la Cerda, Doña María enciende en amores a Don Pedro, que no tiene freno. Ella era de la mejor nobleza sevillana, su padre Don Alfonso Fernández Coronel fue un alto noble castellano que afincó en Andalucía por favor de Alfonso XI, el padre de Don Pedro. Al casarse con Juan Alfonso de la Cerda, María Coronel entró en la parentela de aquellos infantes nietos de Alfonso X que estuvieron tan presentes en los conflictos sucesorios de la Corona de Castilla. Y Don Pedro en el centro, contra todos y todos contra él.
El siglo XIV es un siglo padre y maestro de folletines, con material histórico, anecdótico y humano para los literatos del Siglo de Oro y del Romanticismo decimonónico. Un autentico filón de pasiones y dramas y tragedias como nunca se vio igual, que surtiría de personajes reales las comedias y las óperas desde Lope de Vega a Donizetti. Fascinante, como decía.

Resumiendo y abreviando: Que Don Pedro sube al trono casi chiquillo y, en cuanto puede, él y su madre Dª María de Portugal se toman venganza en la favorita de su padre, Dª Leonor de Guzmán, madre de una prole de bastardos reales que serían al fin los Trastamara triunfantes con dinastía bicéfala en Castilla y Aragón. Los bastardos Trastamaras juran odio eterno a su hermanastro el rey Pedro I, y reunen en torno a ellos a toda la mejor nobleza castellana, incluidos los Infantes de la Cerda y la familia Coronel, junto con todos los nobles despechados y resentidos contra el joven e imprevisible Don Pedro (que contó con el favor de la nobleza menor y las ciudades).

En una de las tensiones de la quasi guerra civil entre Don Pedro y sus hermanastros Trastamaras, muere el padre de Dª María, en el bando de los bastardos; y su marido Juan Alfonso de la Cerda es apresado. María sube hasta Tarragona para pedir clemencia al rey, y Don Pedro la tranquiliza y le otorga gracia. Pero antes de que llegue María a Sevilla, su esposo es ejecutado por orden real. Para más dolor, el rey anda en amores con su hermana Aldonza Coronel. Y entre otros más episodios, la familia Coronel es desposeída, sus casas y bienes expropiados, y las mujeres que quedan en Sevilla desoladas (ahora se diria expuestas a maltrato, acoso sexual y presión psicológica; una vulgaridad, francamente).

El rey además se ha definitivamente encaprichado de María, hermosa y atractiva en su viudedad. La pretende, la asedia, le dice que le devolverá bienes y honores, pero María ha conocido a Don Pedro en su faz de "cruel", y le detesta y le huye. Se refugia en el Convento de Stª Clara, adonde va a buscarla el desbocado Don Pedro, que irrumpe en la clausura para horror de las monjas, que huyen ante el rey desenfrenado y rabioso. María se ha escondido en la huerta, donde han excavado un hueco que han tapado con unos cañizos y encima puesto unas plantas, para disimular. Pero el despabilado Don Pedro nota la tierra recien removida, y descubre el escondrijo. María sale corriendo y llega a las cocinas del convento, con el rey detrás. Cuando casi la alcanza, a punto de abrazarla, María ve unos peroles de aceite hirviendo puestos en la lumbre, los toma y se los vuelca en la cara que se achicharra y prende en fuego con las tocas de monja que lleva puestas, ante la conmoción horrorizada del rey viendo en un momento desfigurada para siempre la belleza que había apetecido con tantos ardores. Fin de la escena. Telón.
.

Curó Doña María de sus quemaduras, pero le quedaría ya para siempre en su rostro una horrenda cicatriz, que apenas disimulaban las tocas y los velos monjiles. El rey, con remordimientos y arrepentido, le devolvió las casas y los bienes familiares (otros dicen que fue ya en los días de Enrique I cuando se le reintegran). Doña María fundó con ese patrimonio, en la casa de su difunto padre, un convento de clarisas franciscanas, el Convento de Santa Inés, lindante con la Parroquia de San Pedro. De este convento fue abadesa hasta su muerte, en 1409 o 1411, a la edad de 73 o 75 años, asaz provecta para aquella época. Don Pedro había muerto 40 años antes, en 1369, apuñalado por su hermanastro Enrique de Trastamara, en los Campos de Montiel.

A mediados del siglo XVI, durante unas obras en el coro bajo del convento, descubren el sepulcro de Doña María. Para sorpresa y admiración de los sevillanos, el cuerpo estaba incorrupto, reconociéndose todavía en la cara de María Coronel la llaga de su famosa quemadura. Con permiso eclesiástico, las monjas revistieron el venerable cuerpo, que quedó en una urna de madera y cristales, en el mismo coro, y que desde entonces se descubre cada 2 de Diciembre, fecha del óbito de Dª María, expuesta a la veneración.

Antes vestía una túnica de tisú de plata, con el cordón franciscano y la toca y el velo. Desde los años 70-80 aparece con el sayal de clarisa, como las monjas del convento. Está tan bien conservada como San Fernando; es decir, que está que da horror de ver, como si los Santos desde el XVI para acá hubieran sufrido el deterioro de los tiempos, tan poco proclives a Santidades como aquellas, tan "medievales". El cuerpo tiene vuelto el rostro hacia afuera, se le ve muy bien. Y las rodillas flexionadas, porque cuenta una tradición del convento que la urna la hicieron corta y cuando fueron a meter el cuerpo no cabía. Ante el apuro, la madre Priora tomó su pértiga y terminante dijo, dirigiéndose a Dª María: - "Reverenda madre Dª María, en virtud de santa obediencia, encójase!" Y dicen que el cuerpo, milagrosamente, flexionó las rodillas y lo pudieron colocar holgadamente en su urna. Un doméstico prodigio, como Uds. sabrán piamente apreciar.

Y así la verán hoy todos los sevillanos que vayan a verla a su Convento de Stª Inés, que es una preciosidad. Y de camino, muchos de los devotos comprarán en el torno de las monjas tortas y pestiños y bizcochadas y cortadillos de cidra. Aunque el dulce original y famoso del obrador de Stª Inés son sus célebres "bollitos de Santa Inés", que son como unos panecillos de leche y aceite, pequeños, con forma de S achatada, tostaditos y lustrados por arriba y blanquitos por abajo, consistentes. Con un par va uno bien desayunado o merendado. Muy ricos, de otra época. Con chocolate espesito, una esquisitez mismamente del Siglo de Oro. Para estas mañanas de frío que está haciendo, ideales.

&.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Dia de San Clemente


Tal dia como hoy, un 23 de Noviembre de 1248, se rendía Sevilla a Fernando IIIº el Santo. El reyezuelo Axataf, después de dos años de asedio y cerco, entregaba la ciudad a los cristianos. Al poco, ondeaba el blasón del rey de Castilla en la Giralda, el alminar de la mezquita que los moros levantaron sacrílegamente sobre la antigua Basílica paleocristiana-visigótica, que destruyeron.

Cada 23 de Noviembre, para celebrar la efémerides y como acción de gracias, el Cabildo Catedral procesiona solemnemente llevando las reliquias del Papa San Clemente y la Espada del Santo Rey, dos reliquias vinculadas al dia y al personaje, el Santo y el Conquistador (Santo también).

La procesión es de Tercia, después del canto de Láudes y antes de la Misa Coral. Arranca del Altar Mayor y hace estación en la Capilla Real, donde está descubierta la urna de plata de Laureano de Pina que conserva el cuerpo incorrupto de San Fernando. El Cabildo municipal en pleno, bajo mazas, que asiste obligadamente a la celebración, destaca a dos de los ediles para que recojan de manos del canónigo capellán real mayor la Espada y el Pendón de Castilla. Hacen juramento de devolver la Espada tras la procesión, y toman la Espada por la punta, con paño de brocado (el Alcalde o su delegado; sólo el Rey, los Príncipes y los Infantes) y el Pendón Real (que es tradición que sea portado por el concejal más joven). Se incorporan a la procesión del Cabildo Catedral y procesionan juntos escoltados por la guardia Municipal, de gala.

Actualmente la procesión transcurre desde el Altar Mayor por delante de la Capilla Real y sigue por últimas naves hasta el trascoro, y vuelta al Altar Mayor para la Misa. Antes, hasta el '79 o el '80 (no recuerdo la fecha), la procesión iba por las Gradas Altas, saliendo por la Puerta de los Palos y entrando por la del Baptisterio. Los canónigos, muy perspicaces, viendo el rumbo que iban tomando las politiquerías, prefirieron quedarse dentro de la Catedral y no salir a la calle. Al poco de tomar esta decisión, hubo algunos 23 de Nov. manifestaciones pro-islamistas y contra-fernadinas, irreprimidas y consentidas gustosa y amablemente por los tolerancistas en el poder (y eso que todavía no había llegado los tiempos del Aliador de incivilizaciones ni el canguelo por los atentados de la morería fanática).
El relicario de San Clemente que se lleva en la Procesión de la Espada es un antiguo vaso romano de pórfido, que contiene las reliquias del Santo Pontífice, con vástago y pié de orfebrería, rematado por una preciosa imagen del Papa sedente, con tiara y ornamentos pontificales, de plata y oro. Si no recuerdo mal, llegó a la Catedral con otras ricas preseas como legado del célebre Cardenal Albornoz.


La Espada del Santo Rey llegó a la Catedral por permuta con la Abadesa y las Reverendas Madres del Real Monasterio Cisterciense de San Clemente, que conservaban desde tiempos de su fundación alfonsina varias reliquias del ajuar de San Fernando. Cambiaron la Espada por una concesión del agua de los Caños de Carmona, que derivaron un canuto del canalillo para dar al Convento agua corriente.


Las monjas de San Clemente, celebran la fiesta de Santa Gertrudis la Magna (16 de Noviembre) con vísperas solemnes y octava-novenario, para rematar la fiesta el dia de San Clemente. Esta tarde, después de la Misa Solemne, se hace procesión claustral con el Stmº Sacramento bajo palio. Al pasar por la reja del coro bajo y el lienzo de Valdés Leal que representa al Rey San Fernando entrando en Sevilla, las monjas tiran desde las rejas del coro alto una lluvia de pétalos de rosas tardías y jazmines, mientras repican las campanillas de los comulgatorios y los coros.
+T.

lunes, 6 de octubre de 2008

La Cena pisci-vegetariana del Leonardo

A veces me sorprenden cosas de estas, y no sé si achacarlas a la deliberada intención distorsionadora del autor ; o si se debe a la poca pesquis o formación-información del mismo. En este caso me refiero a la noticia del "menú vegetariano" de la Cena del Leonardo.

La novedad salió en la prensa, hace unos días. Supongo que el boom del código ya pasó y tienen que echarle un poco de pimienta al caso para que siga "picante", digo yo. El novelucho era un best-seller de diseño, lectura de estación de tren o aeropuerto, un género que distrae y poco más, nada más. La peli fue un fracaso fracasorum, sin paliativos. Pero hay que seguir vendiendo la "trama da Vinci" y mantener el negocio, aunque sea hablando del menú de la Cena.

Y de eso escribo yo ahora. Sin ser experto, y así a "vuela-tecla", expongo mis conjeturas de por qué esa dieta pisci-vegetal en la mesa davinciana:

- La pintura del Leonardo se hizo en un convento y para su comedor: Refectorio del convento de Santa Maria delle Grazie, en Milano (Milán, decimos aquí).Una "sala di pranzo" en la que se comía todos los días. Junto con la comunidad, más de una vez comerían Leonardo y sus ayudantes. Recuerdo que en su película "Il Decamerone" el maestro Passolini recreó una escena parecida: Un pintor del Trecento comiendo en el refectorio con los frailes.

- En el caso de Leonardo era un convento de dominicos. Los dominicos seguían en aquella época (fines del XV, 1494-98 es la fecha de factura del fresco de la Cena) estrictamente o con algunas mitigaciones la Régula Sancti Augustini. Esta regla monástica (muy difundida y base de muchas otras reglamentaciones de comunidades religiosas) prescribe largos períodos de abstinencia de carne durante el año. No recuerdo con precisión, pero me parece que la abstinencia comenzaba en Adviento, y había comunidadaes más rigoristas que la empezaban después de la fiesta de Todos los Santos; se suspendía durante Navidad-Epifanía, volvía a retomarse inmediatamente después, en Septuagésima, y ya no se interrumpía hasta Pascua de Resurrección. Luego había otras "cuaresmillas" que eran vigilias para algunas Solemnidades y otras ocasiones. Conque gran parte del año, en los conventos dominicanos se comía dieta pisci-vegetariana.

- Las pinturas religiosas suelen recoger algunos detalles anecdóticos que conectan la escena representada con la vida real. Hasta el siglo XIX con las escuelas de los "Nazarenos" y los "Pre-Rafaelistas" no empieza a despertarse en la pintura el interés "historicista", intentando plasmar lo más aproximadamente reales los vestuarios, escenarios y demás circunstancias de las escenas evangélicas. Hasta entonces, el arte cristiano representaba más bien el entorno del pintor y su época al evocar la vida de Cristo. Tantas veces, para saber cómo era el ambiente de una boda del Quattrocento, lo mejor es contemplar una pintura de esa época que represente las Bodas de Caná, por ejemplo; y si hay que averiguar cómo era un taller de carpintería del siglo XV, lo mejor es buscar una pintura o miniatura de San José carpintero.

En ese sentido, no es de extrañar que al estar el fresco de la Cena presidiendo el refectorio conventual, se pintara en la mesa un "menú de vigilia" como el que se tomaba en el convento. La Mesa de la Cena tendría más o menos la misma comida que tenían servida las mesas de los frailes que estaban debajo, con iguales o parecidas viandas. Si además se considera que la Cena es de "Jueves Santo", no es extraño que se pintara en la Mesa del Señor y los Apóstoles los platos y fuentes con la comida típica de Cuaresma que consumían los dominicos en su convento.

Unos detalles para confirmar lo que conjeturo: Las anguilas, las naranjas y las granadas.

- Las anguilas eran un pescado corriente en las mesas monacales. Eran fáciles de criar en estanques, que solían tener los monasterios; después se pescaban y se llevaban vivas a pilones o toneles con agua que había en las cocinas, para irlas sacando y consumiendo frescas. Particularmente se servían en comidas del tiempo de abstinencia, siendo muy apreciadas en la mesa.

- Las naranjas son fruta de invierno. Se empiezan a recoger en Diciembre, y duran hasta Marzo-Abril. Ya fueran dulces o agrias-amargas, eran comunes en los huertos y jardincillos de los conventos. En los fondos de las pinturas de Fra Angélico - dominico - es corriente ver naranjos y limoneros. La fruta se comía como postre, o se usaba como aderezo. Tal es el caso del plato pintado en la mesa de la Cena: Una anguila troceada aliñada con gajos de naranja, un típico plato de cuaresma, por los ingredientes y el condimento de temporada.

- Las granadas también eran fruta corriente en los monasterios, siendo así mismo un arbusto típico de huertos, jardines y claustros. La fruta se conserva muy bien, por su corteza dura, que guarda frescos los granos, y se pueden ir consumiendo durante todo el invierno y hasta comienzos de primavera. Si hay cascos de granada sobre el mantel, señal de que la comida representada es de invierno-Cuaresma.

Quiero decir que esos alimentos que se destacan son muy propios y adecuados para una cena de Cuaresma, pudiendo haber sido perfectamente los que se comían un Jueves Santo en el refectorio de los dominicos de Santa María delle Grazie en los años 1494-98, cuando Leonardo pintó la Cena.


No me gusta inventar misterios cuando todo tiene/puede tener una lectura más normal, ordinaria, cotidiana, real. Inventar para fantasear es malo, porque falsea la realidad de las cosas, ya sea arte, ya sea historia. Si encima se pretende alterar con ficciones y ocurrencias el Evangelio, el delirio roza el sacrilegio. Y las cosas santas, tantas veces, son tan sencillas como sencillo se hizo el Dios que se hizo Carne.

Pues esta es mi ocurrencia/explicación a propósito de lo que Leonardo pintó sobre la mesa de su Cena, tan domésticamente sencilla, sin ningún "código" oculto ni en el pescado ni en las verduras. Lo paradójico es el interés de los mentecatos en buscar misterios donde no hay a la vez que desprecian - o no ven, o no quieren ver - el Misterio que tienen delante.


n.b. Si vieran Uds. este mismo articulillo por ahí, en otra web, no se alarmen: Un compadre me pidió que le escribiera una colaboración a propósito, y uno que es servicial le dio cumplimiento al antojo. Pero ahora la he aprovechado para el blog, como derecho de autor.

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sábado, 2 de agosto de 2008

Toties Quoties

El Jubileo de la Porciúncula, que es hoy, fue una de esas fechas que se marcaban especialmente en el calendario devoto, por lo que significaba, que significaba mucho. Claro que me estoy refiriendo a cuando la gente católica se tomaba en serio y vivía muy seriemente verdades y realidades como el pecado, las indulgencias y el Purgatorio. Tres temas que después de Trento pasaron a ser definitoriamente católicos, como una especie de contraste para perfilar netamente lo catolíco, si se era o no.

Pero el Jubileo de la Porciúncula, como todo lo católico, no es un invento post-Trento, sino que existía mucho antes de que Lutero clavara las 95 tesis en el portón de la catedral de Wittemberg. Según la tradición franciscana, desde 1216 se lucra el famoso "perdón de Asís". Una institución de perdón "local" que se adelanta casi un siglo al Jubileo Romano, que no se estrenó hasta el memorable 1300. Quizá incluso se podría entender el romano en dependencia del franciscano, en cierto sentido que no puedo precisar; que otros lo averigüen (si no está ya investigado).

La capillita de la Porciúncula es hoy una iglesita dentro de la cual apenas caben una docena de personas, diminuta y envuelta por la gran Basílica de Ntrª Sra. de los Ángeles, del Vignola, imponente arquitectura del primer barroco romano, todo espacio y estructura para dejar en su centro el pequeño santuario del Poverello, la original iglesita de Stª María degli Ángeli vinculada a la memoria del jubileo, tan franciscana.


- Portadas convento Stº Clara, Carmona, Sevilla.-
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En la arquitectura conventual hispana, la Porciúncula dejó su huella en las fachadas de los conventos franciscanos, especialmente en los de las monjas clarisas y concepcionistas, que duplicaban el vano de la portada y abrían dos, una puerta para entrar y otra para salir. Son muy llamativas porque repiten el mismo esquema arquitectónico-decorativo una al lado de la otra, independientemente de la armonía de la fachada. De España pasaron a la América española, y se pueden ver estas portadas dobles en algunos conventos franciscanos de Perú y de Méjico.

-Portadas convento de Stª Clara en Cuzco, Perú .-

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La indulgencia de la Porciúncula tenía la particularidad de que se concedía "toties quoties", es decir, tantas veces como se cumplieran con las obras prescritas para lucrar la indulgencia, y todas y cada una de las veces que se hacían con las debidas disposiciones (una confesión y una comunión bastaban para la toties quoties). Blanco White recuerda las tablillas que se colgaban en la puertas de las iglesias, con la leyenda "Hoy Se Saca Ánima". Como la indulgencia plenaria era aplicable a modo de sufragio por los difuntos, se tenía la certeza de que por cada acto cumplido en la Porciúncula, se sacaba del Purgatorio un alma en pena. Por eso los fieles entraban y salían, haciendo estaciones en la Iglesia (una estación al Stmº.Sacramento más la oración por las intenciones del Papa, que era lo más común, con el añadido del Credo y la Salve y un breve responso pro defunctis). Y por eso el entrar y salir, por una puerta y por otra, desde las vísperas del dia 1 a las del dia 2 de Agosto.


- Portadas Convento de Stª Clara en Morón de la Frontera, Sevilla .-


En los dichos populares ha quedado la expresión "parecer un jubileo" cuando se quiere señalar un sitio con mucho movimiento de entrada y salida de gente. En mi pueblo, que tuvo en tiempos convento franciscano, el Jubileo de la Porciúncula todavía tenía alguna fiesta, y ponían puestos de juguetes baratos para los chiquillos, que íbamos a comprar pitos, trompetas de boquilla y tambores de pellejo.

Todo decayó cuando se dejó de creer firmemente porque se dejó de predicar y enseñar seriamente la doctrina sobre el pecado, el mérito, la retribución post mortem, los novísimos, el Purgatorio, las indulgencias, el alma, y las Ánimas y todo eso.

Así sobrevive languideciendo la catolicidad, olvidando y no practicando las cosas que son de fe, esas que constituyen la forma y la sustancia de ella misma, las que se desprecian por pre-conciliares a la vez que se adoptan y promueven extrañas ideas y modas extrañas a la fe. Y las puertas de las toties quoties con óxido en las bisagras, que ya no se abren ni para la Porciúncula, porque en eso sólo creemos unos cuantos que creemos en católico. Que el Señor nos guarde!

Pero no lo olviden Uds: Hoy se saca ánima, toties quoties.

n.b. El jubileo de la Porciúncula se puede ganar actualmente en las Iglesias y Conventos de Franciscanos, Clarisas, Capuchinos etc. y también en todas las Iglesias Parroquiales (aunque no lo avisen).-

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sábado, 12 de julio de 2008

Domina inter feminas


Fue el año 1980, durante un ciclo de conferencia por el VI centenario de Stª Catalina de Siena; supongo que sería a fines de Abril por el dia de la Santa. Los dominicos del convento de Stº Tomás (antes de dominicas de Stª María la Real) eran los promotores de la celebración caterinista. Hubo conferencias en Stº Tomás, recien restaurado-reformado para los dominicos (las monjas se habían trasladado al nuevo convento de Bormujos, también titulado Stª María la Real). El acto principal se celebró en la iglesia del antiguo Convento de San Pablo el Real (desde la desamortización, Parroquia de Stª María Magdalena), y la conferencia la pronunció la priora del Convento de Stª Paula, Sor Cristina de la Cruz Arteaga.

Habló desde el presbiterio, en el centro, sentada en un sillón frailero, ante una mesa con paño de damasco grana. Una estampa. Perfectamente entonada (voz, palabra, documentos, piedad, figura, gracejo...) en el soberbio marco de la Iglesia de SanPablo-La Magdalena. Sor Cristina con su hábito de jerónima, capa blanca y pardo el sayal. Los dominicos vestían también el hábito completo, con las capas negras. Al final del acto, varios frailes (entre ellos mi maestro, el p. Antonio Garcia del Moral) acompañaron a Madre Cristina, que iba con otras dos monjas de Stª Paula. Fue digno de ver en el histórico Convento de San Pablo aquella improvisada y ocasional procesión de capas de dominicos y hábitos de jerónimas. No lo olvido.
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La segunda vez que estuve en directo con sor Cristina fue en Mayo del 83 (?), el dia 10. Hacíamos una visita a los conventos de Stª Inés, Stª Clara y Stª Paula, con permiso expreso para poder visitar algunas partes de la clausura. También estaba previsto que Sor Crisitina nos recibiera, y nos hablara algo. Fue en uno de los salones del museo conventual, el que da a la galería alta del claustro. Allí nos esperaba, sentada, con un bastón que movía para señalarnos el artesonado, la reja, el claustro, algún cuadro, mientras nos explicaba. Recuerdo que - muy discreta, amable pero firme - empezó diciéndonos que nos recibía por voluntad expresa del Arzobispo, porque las clausuras no eran para visitarlas, y que habían alterado los rezos y las labores de aquella mañana para atendernos.
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Cuando terminó y salían los del grupo, me quedé detrás y le pedí perdón por el trastorno. Sor Cristina me dijo que no me preocupara, que lo había hecho con mucho gusto, a pesar de todo. Y estuvimos un ratito hablando de esto y lo otro. Le pedí que me encomendara, y le besé la mano al irme. La última imagen que recuerdo de aquella visita, como un flash, es la de Sor Cristina levantándose con dificultad del sillón, con dos monjas ayudándole. Estaba muy mayor, siempre con bastón. Las cejas, muy marcadas, grises casi canas; el semblante sereno, amable, simpático.
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Murió poco después, el 13 de Julio del 84. Lo sintió Sevilla entera. En Stª Paula, no se cabía. La enterraron ante la reja del coro bajo, y tiene incoada causa de beatificación.

No fue una mujer corriente; nunca. Decían que JoseAntonio la pretendió. Anduvo por España y Francia con una vocación de dificil discernimiento, con tanto mundo y casa y blasón pesándole. Significó mucho y trabajó más por la Orden Jerónima, y por las clausuras. Cuando parecía que el mundo de las rejas y las monjas declinaba, ella renovó comunidades, federó conventos y fundó otros nuevos . Sevilla, en Santa Paula, fue su jardín cerrado.

La calidad espiritual se le notaba, la transmitía. Alguna veces, me gusta rezar con sus poesías, esta en particular:

Sembrad!

Sin saber quién recoge, sembrad, serenos, sin prisas,
las buenas palabras, acciones, sonrisas;
sin saber quien recoge,
dejad que se lleven la siembra las brisas.

Con un gesto que ahuyente el temor, abarcad la tierra,
en ella se encierra la gran esperanza para el sembrador.
Abarcad la tierra!

No os importe no ver germinar el don de alegría.
Sin melancolía,
Dejad al capricho del viento volar, la siembra de un día.

Las espigas dobles romperán después;
yo abriré la mano para echar mi grano,
como una armoniosa promesa de mies en el surco humano.

Brindará la tierra su fruto en agraz,
otros segadores cortarán las flores,
pero habré cumplido mi deber de paz,
mi misión de amores.
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+T.

viernes, 20 de junio de 2008

Tornos, disciplinas y pláticas

Soy tímido, más bien. Con gran sentido del ridículo. Hipercrítico de quasi todo y consciente de que perfecto sólo es Dios, y de Èl para abajo, nadie (menos la Virgen que es su Madre, que Esa es aparte como explica el potuit-decuit-ergo fecit. Amén).

Este preámbulo quizá sea excesivo para lo que comentaré, que es tan poca cosa y tan ridícula. Pero me afecta en la medida en que hay gente que piensa que me afecta, y no me afecta, y por eso me afecta. Y comento. Y critico. Que es lo que puedo, tan sólo, por otra parte.

Primero diré que persevero en la mortificación. Tiendo a la perfección - yo, tan imperfecto - y me mortifico la mente, los ojos, los oídos y la razón. Con medida, sin pasarse, con permiso expreso de mi director espiritual, que es duro y de vieja escuela.

Cuando las Carmelitas del Barrio de Stª Cruz dejaron de hacer disciplinas de cáñamo y cilicios de alambre (también se cortaron el hábito, se quitaron la toca, se menguaron el velo, y se quedaron remotamente parecidas a las que Stª Teresa reformó, siendo ahora vulgares monjas decadentes en aceleración); pues cuando pensaron que lo suyo no era fomentar la penitencia sino el liberal-catolicismo claustral, yo me quedé sin instrumentos de mortificación. Me propusieron otras formas, otros materiales. Pero me resisto; es que la costumbre y tal, aparte de que uno es muy clásico para las penitencias y estas cosas serias.

Yo llegaba al portón, pasaba al compás y entraba en el zaguán de la portería, donde está el torno. Tiraba de la cadenilla y sonaba la campanilla del torno: Tilín-tilín-tilén-lén-tilíiiinnn...Al cabo de un ave (un Avemaría) se oía a través de la caoba del torno:

-"Ave María Purísima".

Y yo: - " Sin pecado concebida. Buenos días. Mire, madre, que quería una disciplina y dos cilicios, uno de los estrechos y otro de los anchos".

Y la monja, después de un silencio grave que duraba un compás de 4/4 largo maestoso: - "Ya sabrá Ud. lo que dice nuestro Padre San Juan (de la Cruz), que la disciplina sin orden es cosa de bestias".

Y yo: - "Si madre, lo sabía. Pero yo tomo disciplina por dirección espiritual; y muy moderada, aunque más merezco por mis pecados.

Y la monja: - "Quite, quite! Que se ve que es Ud. un santito, y quiere adelantar virtudes.

Y yo: - "Pues qué poco ve Ud. madre, porque de santo yo no tengo ni un pellizco, que soy más malo que un dolor.

Y la monja: - "Ay! Qué cosas dice usted. ¿Ud. no será el dirigido del padre Lecaróz, aquel que vino con él cuando el triduo de nuestra Santa Madre, verdad?

Y yo: - "El mismo, pero más pecador".

Y la monja: - "Ay qué alegría! Cuando se lo diga a la la Madre (la Priora) se va a alegrar muchísimo. Pues que sepa que pedimos por usted, por su vocación, porque se veía que Ud. tenía vocación..."

- ¡¡¡...Talán-talán-talán-talán-talán...!!!

Y la monja: - "Ay, vaya por Dios! Que tocan a Sexta, y tengo que cerrar el torno. Mire, ahí lleva, en la bolsita, separados, la disciplina y los cilicios. Y rece por nosotras que nosotras rezamos por Ud.

Y yo: -"Muchísimas gracias, madre. ¿Cuánto es?

Y la monja: -"Estas cosas no se venden, Ud. sabe. Lo que Ud. quiera dejar, lo deja como limosna para el convento."

Y yo: -"Muchísimas gracias, Dios se lo pague. Ahí dejo una limosna, en el sobrecito".

Y la monja: -" Dios se lo pague a Ud. Mire, llévese estos escapularios, y unas estampas de nuestra Santa Madre; y también un librito con las máximas de San Juan de la Cruz, que nos lo han mandado de Ávila, de regalito.

Y yo: - "Vamos madre, que como no me vuelva santo no será por falta de medios ni por culpa de Ud."

Y la monja: - Ay! Jesús! Las cosas que dice! Ea, Vaya Ud. con Dios! Y que rezamos por usted, no se olvide.

Y yo: - Gracias, madre. Recuerdos a la Priora y a las demás. Con Dios!

Pues como las monjas ya no son aquella madre tornera y cada vez se le parecen menos (para detrimento de ellas), ya no han lugar estas escenas, ni me dan por el torno material ascético, ni estampitas, ni máximas de San Juan de la Cruz. Sunt lácrimae rerum!





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