miércoles, 29 de agosto de 2012
Las neo-monjas transgresoras del hábito vaquero
Las veroniquesas de La Aguilera, yes. Transgresoras porque se saltan a pióla (en vaqueros) leyes municipales y planes urbanísticos. Como Stª Teresa (la Grande) no se paraba y arremetía cuando tenía que fundar y abrir convento, estas, que van de neo-teresas (¡ja!) y ostentan mega-fundaciones, también parece que juegan a arremetedoras.
Sancionan con 25.000 euros a ‘Iesu Comunio’ por construir sin licencia
Iesu Communio deberá adaptar su albergue a las normas de hostelería
El PSOE recurre el uso excepcional de suelo rústico del monasterio
Siempre me resisto, hasta los polos, si tengo que dar la razón a sociatas y demás pestes, pero esta vez me parece que la llevan con toda justicia ética y estética: El neo-convento de las del hábito blue-jeans es un horrendo adefesio que merece demolición urgente.
Junto al precioso conjunto del Santuario de San Pedro Regalado, las monjas-guay de Sor Verónica han levantado un queso fresco con ventanitas y terracitas digno de la peor arquitortura contemporánea, del estilo de lo que diseña y construye el monstruo-Vicens, el de la iglesia-horror de Vaciamadrid y los windsurfsonarios. El arquituerto de las neo-monjas de La Aguilera debe ser su discípulo aventajado.
No he encontrado más fotos que esas que pongo, pero me temo que el impacto visual-ambiental debe ser traumático, como si instalaran la sede del Tribunal Constitucional a la vera del Monasterio de San Lorenzo del Escorial, o algo así. A las vanguardias transgresoras del pseudo-arte contemporáneo les gustan esas cosas, como lo de meter un artefacto piramidal de metacrilato en el patio de Le Louvre, o el poner una bola de metal estilo 'Estrella de la Muerte' de Star Wars en el Cortile della Pigna. Cosas de esas.
Pero lo de La Aguilera, además, es un convento (aunque sea 'experimental'). Un convento junto a un santuario-relicario de la reforma franciscana española. Supongo que para dejar patente el plantón que le dieron a las clarisas y los franciscanos, las veroniquistas se desmarcan también del entorno formal y levantan ese edificio, tan modernista como su hábito de monjas pop-modernas (sic: pop-modernas).
El gusto iconográfico se les va definiendo, modernistizante también. Miren Uds. esta (con perdón) imagen:
Es la Virgen, la imagen que tienen puesta en la capilla del neo-convento; para más inri la llaman 'bella pastora'. Así se la imaginan: Vulgarmente sentada, en bata, arremangada, con chanclas y enseñando media pierna. Digo yo que será una especie de transposición de ellas mismas, de su ideal vocacional.
Yo que ya tenía quasi olvidadas a estas reverendas nenas, y mira por donde vuelven a ser actualidad. Por su mal gusto y su descaro constructor frente al municipio que las acoje y el venerable lugar que se les prestó cuando eran clarisas (que ya no lo son).
+T.
martes, 8 de marzo de 2011
Nuevas formas de vida consagrada (¿Lerma va camino de esto?)
Una neo-conventualidad mixta e idílica
Si quieren saber más sobre el grupo, lean aquí:
La Fraternidad de Tiberíades
Y aquí un enlace a la página web de la susodicha comunidad:
Fraternité de Tibériade
Si echan un vistazo a las galerías de fotos verán una exposición a la par encantadora, ingénua, sorprendente y a veces chocante.
No es la única. En Francia y Bélgica hay otras más por el estilo. Las ex-clarisas de Lerma van por el mismo camino. No sé si se habrán planteado lo de crear la rama para los chicos, pero no sería extraño, ya lo he comentado alguna vez.
El estilo compagina lo naturalista con una espiritualidad inspirada en el espíritu de las Bienaventuranzas y otros elementos contemporáneos, unas formas con cierto sabor a grupos de scouts, grupos de animación juvenil, grupos de oración y reflexión etc. Yo diría también que es manifiestamente reconocible la impronta de Taizé, así como la influencia de las Comunidades Neocatecumenales y bastants elementos de la Renovación Carismática. En Bélgica surgió la Communauté des Beatitudes - Comunidad de las Bienaventuranzas que ha sido un poco el modelo matriz de estos nuevos grupos.
De hecho suponen una contra-oferta a la vocación monacal tradicional. Estas nuevas formas parecen prender más facilmente en el ánimo quizá poco formado, diluído, de algunos jóvenes con cierta intención vocacional, que se alejan de la vida monacal tradicional, quizá por falta de una oportuna dirección espiritualidad y un adecuado discernimiento.
Pero las vocaciones de nuestro siglo XXI no son las de hace cuarenta o cincuenta años. Sin ser experto en el tema, me parece obvio el tirón/impacto que la presentación de una vida consagrada 'idílica', con esa ambientación juvenil-naturista, puede causar en el ánimo impresionable de un joven 'urbano' de perfil post-moderno.
El 'encanto' y la simpática impresión de estos grupos es parte de su éxito, una amable tarjeta de presentación. Que a veces se acompaña también de un reconocimiento más formal, con más sustancia. Por ejemplo, uno de los autores de espiritualidad católica más leidos y mejor recibidos de estos últimos años, el p. Jacques Philippe, es miembro de las Beatitudes. Destaco a este autor porque sus libros han sido editados y difundidos en distintos medios y ambientes católicos con notorio éxito. Y lo recalco para que se entienda que hay más, algo más sólido que esa primera impresión poco sustancial, o al menos ingénua.
Si son fieles, un día dejaran atrás el franciscanismo amable y descubrirán y experimentarán el temor y el temblor de la Cruz, con su dolorosa sabiduría. Dejarán las estampas luminosas y bucólicas y se verán inmersos en el contraluz zurbaranesco o el tenebrismo de la celda con flagelo y bodegón con calavera y vánitas, que todo eso es también vida consagrada. Si perseveran irán pasando por todas las estancias del Castillo Interior, algunos se adentrarán más, otros se pararán en alguna alcoba, en algún nivel. Pero no podrán perpetuarse ni madurar en virtudes y vida religiosa practicando un perpetuo juniorado.
Me preocupa especialmente la alteración de la liturgia, la mixtificación de estilos e influencias espirituales con otras más ambientales, superficiales. Echo en falta la búsqueda realista de las raíces que ha sido una de las características más reconocibles y apreciables de los movimientos de renovación intra-católicos, cuando los ha habido. Una sólida inspiración en los orígenes y los hitos de la vida consagrada de ayer para revivirla ahora.
Oremus!
+T.
sábado, 11 de diciembre de 2010
Las poco claras clarisas de Lerma
Hoy ya no son clarisas, conque debería haber titulado "ex-clarisas". Una pérdida de identidad que estimo lamentable. Y que sospecho (y no sé más, sólo intuyo) habrá estado oculta/latente desde hará algún tiempo, el que hayan necesitado para desconfigurarse y pasar a conceptuarse otra cosa, un algo nuevo que no quiere ser reconocido según el estilo espiritual de Stª Clara.
El año pasado me chocó bastante este youtube con la escena de la visita del p. Cantalamessa a las clarisas de Lerma:
Ni me cae en gracia fr. Rainiero Cantalamessa, ni me gustó el ambiente de las monjas. Da capo: Desde el ósculo entre la monja y el fraile, hasta el ridículo saludo de despedida del fraile a las monjas.
Mantengo relación con monjas y conventos de clausura desde los años de seminario. Admiro tantas cosas y lamento algunas. Las virtudes de un convento trasminan con la sencillez encantadora de lo sobrenatural en lo más natural. Cuando late la Gracia, lo más simple se transfigura y refleja santidad, sin artificio, sin relumbrón. No flash.
Lo contrario se nota mucho. Soy enemigo del entusiasmo, cada vez más convencido. No me refiero a la exaltación del momento, el clamor de la fe viva o el golpe repentino que exulta incontenible, que tiene tanto valor por ser espontáneo, no estudiado, no replicable. A lo que me resisto, lo que detesto, es el estado de entusiasmo perpetuo, el estallido contínuo, la exultación en serie: El "estado de magníficat". No sé si me explico.
Estos estados tienen y promueven admiradores, entusiasmados que van y se dejan envolver por las chispas de la cohetería espiritual. Y quedan prendidos y se vuelven propagandistas, fans del invento, asíduos (adictos?) de locutorio. Con toda la buena voluntad que suele acompañar a la gran ingenuidad y la poca profundidad.
El carisma de la segunda orden franciscana, la de Stª Clara, ha valido tanto que, después de ocho siglos, sigue siendo atractivo y se mantiene vivo. Recuerdo la primera vez que etuve en Asís, en el Protomonasterio de Stª Clara; no olvido la impresión que me causó la monja con el rostro velado que nos contaba cosas de la Santa Fundadora como si la acabara de dejar en el claustro, tan viva era su semblanza. Traslucía un verdadero estilo espiritual. Cambiarlo (por no se sabe qué) resulta (para quienes no sabemos qué) bastante intranquilizador. Porque lo que se sabe, lo que cuentan, es, más o menos, eso que se ve en el youtube. Y poco más.
Bueno, lo más, siempre que se cuenta algo de las de Lerma, es la reverenda sor Verónica Berzosa, la madre de Lerma.
¿Estamos siendo testigos de una renovación de la vida conventual como la que enriqueció a la Iglesia en otras épocas? No sé qué decir, no soy profeta ni tengo la gracia extraordinaria del discernimiento de espíritus. Pero sé que desde hace siglos las reformas más ricas y fructíferas se han hecho dentro de las órdenes o han surgido como algo nuevo desde el principio. Empezar clarisa y derivar una novedad, no es frecuente.
Aunque hay casos, porque la Iglesia, con tanta historia, tiene un muestrario muy variado, con numerosas excepciones y hasta rarezas. Sin ir más lejos, aquí mismo, en España, recuerdo la historia, relativamente reciente, de las Mercedarias de Berriz, que pasaron de ser monjas de clausura a ser misioneras (hoy, las que quedan, son unas señoras mayores, bien arregladas, sin hábito, con ese look de monja-laica tan des-identificativo).
La historia admirable de Madre Teresa de Calcuta también empezó siendo algo que cambió después. Pero esa es otra historia, tan distinta de esta de Lerma, pienso.
Por otra parte, tengo la impresión de que esta metamorfosis de Lerma es un capítulo más de eso que yo llamo "juanpablismo" (neologismo que uso sin ánimo de descalificar, sólo con intención de describir o categorizar).
¿El futuro de las ex-clarisas de Lerma? ¡Dios dirá!
Pero ayer, cuando dieron la noticia y leí que decían que "...uno de los principales elementos de su carisma será la evangelización de los jóvenes", al punto yo me preguntaba que cómo sería eso, si la juventud que ahora brilla en Lerma será dentro de nada madurez cuarentona y, poco más tarde, edad provecta e irrefrenable senectud. ¿Qué ilusión anima ese proyecto evangelizador-juvenil?
Y recordé los versos de Bécquer, el del himno de Todos los Santos, que canta a las Santas Vírgenes consagradas con estos versos:
"...Vírgenes semejantes a azucenas
que el verano vistió de nieve y oro,
al que es fuente de vida y hermosura
¡rogadle por nosotros!..."
Agostadas, níveas, doradas, consumidas en la contemplación, nutriéndose interiormente de vida y hermosura en los veneros de un Corazón, fuente de gracias que trasciende el entusiamo de una pasajera juventud.
También se me vino a la cabeza un relato breve de José Mª Pemán, no recuerdo el título, que narra la intimidad del tiempo interior de una anciana monja de clausura.
Tuve la impresión de que lo de Lerma - sea lo que sea y lo que vaya a ser - se parecerá, pero no será ya eso.
Tampoco sé si durará 8 siglos, como la regla de Stª Clara que han abandonado.
+T.
miércoles, 24 de diciembre de 2008
Canastillas y Mil Avemarías
En algunos sitios llamaban a las 40 avemarías "las benditas", porque se rezaban concluyendo con unas bendiciones rimadas. Había impresos unos librillos (s. XVIII-XIX) para acompañar con alguna meditación u oración los rezos de cada día. En algunos conventos se hacía en comunidad, en otros las iban rezando las monjas en privado, o todas juntas sólo el comienzo y el final, en el coro, o el refectorio, o la recreación.
Esta práctica piadosa de Adviento era la más extendida junto con la "Canastilla Espiritual": El 1er. Domingo de Adviento se sorteaban unas cedulillas (papelitos del tamaño de media octavilla) donde venía escrito o impreso el nombre de alguna de las cosas que se preparan para la canastilla de un recién nacido, y también una rima o una reflexión sobre alguna virtud que se debería practicar durante el Adviento, a la vez que se preparaba o procuraba el objeto que tocara a cada una para la canastilla del Niño:
lunes, 15 de diciembre de 2008
Santo, primero; místico después; carmelita descalzo, luego; y poeta finalmente
consiste esta suma ciencia
en un subido sentir
de la Divinal Esencia;
es obra de Su clemencia
hacer quedar no entendiendo,
toda ciencia transcendiendo"
p.s. Para incrédulos, el dato sobre la "premiación" ; se lo ha llevado un salesiano que viste de des-salesiano (sin hábito, es decir); lo mejor del poema muestra es la coda, que pone el terceto final del soneto de Lope "Cuando en mis manos..." etc. Podría haber sido peor, porque había hasta una Gladys aspirante al óscar místico. Yes!
martes, 2 de diciembre de 2008
Doña María. Una historia del XIV, con huella
Don Pedro el Cruel es una de las fascinaciones de Sevilla, porque él mismo era un fascinado por la Sevilla que fue su capital y su paraíso personal. Lo de cruel se lo pusieron sus hermanastros Trastamara y sus cronistas, porque en Sevilla preferían llamarle "el justiciero", o simplemente Don Pedro, el Rey Don Pedro. Desde el Alcázar y la Catedral y la orilla del Rio, por toda Sevilla y hasta Brenes y Cantillana, vuela el fantasma del galán Don Pedro, tan rubio y gallardo. Y tan loco, o maniático, o trastornado. De Portugal vinieron a España las locuras coronadas, y su madre era portuguesa, y de ella heredaría sangre y nervios de locura, que no dejarían de rebrotar hasta en tiempos de los Austrias, dos dinastías más allá, siempre por cruces y emparentamientos con portuguesas por medio.
Pues fue que el regio galán Don Pedro se enamoró apasionadamente de Doña María Coronel de su misma edad, que nacieron ambos en 1334. En 1350, recién casada con Don Juan Alfonso de la Cerda, Doña María enciende en amores a Don Pedro, que no tiene freno. Ella era de la mejor nobleza sevillana, su padre Don Alfonso Fernández Coronel fue un alto noble castellano que afincó en Andalucía por favor de Alfonso XI, el padre de Don Pedro. Al casarse con Juan Alfonso de la Cerda, María Coronel entró en la parentela de aquellos infantes nietos de Alfonso X que estuvieron tan presentes en los conflictos sucesorios de la Corona de Castilla. Y Don Pedro en el centro, contra todos y todos contra él.
El rey además se ha definitivamente encaprichado de María, hermosa y atractiva en su viudedad. La pretende, la asedia, le dice que le devolverá bienes y honores, pero María ha conocido a Don Pedro en su faz de "cruel", y le detesta y le huye. Se refugia en el Convento de Stª Clara, adonde va a buscarla el desbocado Don Pedro, que irrumpe en la clausura para horror de las monjas, que huyen ante el rey desenfrenado y rabioso. María se ha escondido en la huerta, donde han excavado un hueco que han tapado con unos cañizos y encima puesto unas plantas, para disimular. Pero el despabilado Don Pedro nota la tierra recien removida, y descubre el escondrijo. María sale corriendo y llega a las cocinas del convento, con el rey detrás. Cuando casi la alcanza, a punto de abrazarla, María ve unos peroles de aceite hirviendo puestos en la lumbre, los toma y se los vuelca en la cara que se achicharra y prende en fuego con las tocas de monja que lleva puestas, ante la conmoción horrorizada del rey viendo en un momento desfigurada para siempre la belleza que había apetecido con tantos ardores. Fin de la escena. Telón.
domingo, 23 de noviembre de 2008
Dia de San Clemente
Cada 23 de Noviembre, para celebrar la efémerides y como acción de gracias, el Cabildo Catedral procesiona solemnemente llevando las reliquias del Papa San Clemente y la Espada del Santo Rey, dos reliquias vinculadas al dia y al personaje, el Santo y el Conquistador (Santo también).
lunes, 6 de octubre de 2008
La Cena pisci-vegetariana del Leonardo
La novedad salió en la prensa, hace unos días. Supongo que el boom del código ya pasó y tienen que echarle un poco de pimienta al caso para que siga "picante", digo yo. El novelucho era un best-seller de diseño, lectura de estación de tren o aeropuerto, un género que distrae y poco más, nada más. La peli fue un fracaso fracasorum, sin paliativos. Pero hay que seguir vendiendo la "trama da Vinci" y mantener el negocio, aunque sea hablando del menú de la Cena.
Y de eso escribo yo ahora. Sin ser experto, y así a "vuela-tecla", expongo mis conjeturas de por qué esa dieta pisci-vegetal en la mesa davinciana:
- La pintura del Leonardo se hizo en un convento y para su comedor: Refectorio del convento de Santa Maria delle Grazie, en Milano (Milán, decimos aquí).Una "sala di pranzo" en la que se comía todos los días. Junto con la comunidad, más de una vez comerían Leonardo y sus ayudantes. Recuerdo que en su película "Il Decamerone" el maestro Passolini recreó una escena parecida: Un pintor del Trecento comiendo en el refectorio con los frailes.
- En el caso de Leonardo era un convento de dominicos. Los dominicos seguían en aquella época (fines del XV, 1494-98 es la fecha de factura del fresco de la Cena) estrictamente o con algunas mitigaciones la Régula Sancti Augustini. Esta regla monástica (muy difundida y base de muchas otras reglamentaciones de comunidades religiosas) prescribe largos períodos de abstinencia de carne durante el año. No recuerdo con precisión, pero me parece que la abstinencia comenzaba en Adviento, y había comunidadaes más rigoristas que la empezaban después de la fiesta de Todos los Santos; se suspendía durante Navidad-Epifanía, volvía a retomarse inmediatamente después, en Septuagésima, y ya no se interrumpía hasta Pascua de Resurrección. Luego había otras "cuaresmillas" que eran vigilias para algunas Solemnidades y otras ocasiones. Conque gran parte del año, en los conventos dominicanos se comía dieta pisci-vegetariana.
- Las pinturas religiosas suelen recoger algunos detalles anecdóticos que conectan la escena representada con la vida real. Hasta el siglo XIX con las escuelas de los "Nazarenos" y los "Pre-Rafaelistas" no empieza a despertarse en la pintura el interés "historicista", intentando plasmar lo más aproximadamente reales los vestuarios, escenarios y demás circunstancias de las escenas evangélicas. Hasta entonces, el arte cristiano representaba más bien el entorno del pintor y su época al evocar la vida de Cristo. Tantas veces, para saber cómo era el ambiente de una boda del Quattrocento, lo mejor es contemplar una pintura de esa época que represente las Bodas de Caná, por ejemplo; y si hay que averiguar cómo era un taller de carpintería del siglo XV, lo mejor es buscar una pintura o miniatura de San José carpintero.
En ese sentido, no es de extrañar que al estar el fresco de la Cena presidiendo el refectorio conventual, se pintara en la mesa un "menú de vigilia" como el que se tomaba en el convento. La Mesa de la Cena tendría más o menos la misma comida que tenían servida las mesas de los frailes que estaban debajo, con iguales o parecidas viandas. Si además se considera que la Cena es de "Jueves Santo", no es extraño que se pintara en la Mesa del Señor y los Apóstoles los platos y fuentes con la comida típica de Cuaresma que consumían los dominicos en su convento.
Unos detalles para confirmar lo que conjeturo: Las anguilas, las naranjas y las granadas.
- Las anguilas eran un pescado corriente en las mesas monacales. Eran fáciles de criar en estanques, que solían tener los monasterios; después se pescaban y se llevaban vivas a pilones o toneles con agua que había en las cocinas, para irlas sacando y consumiendo frescas. Particularmente se servían en comidas del tiempo de abstinencia, siendo muy apreciadas en la mesa.
- Las naranjas son fruta de invierno. Se empiezan a recoger en Diciembre, y duran hasta Marzo-Abril. Ya fueran dulces o agrias-amargas, eran comunes en los huertos y jardincillos de los conventos. En los fondos de las pinturas de Fra Angélico - dominico - es corriente ver naranjos y limoneros. La fruta se comía como postre, o se usaba como aderezo. Tal es el caso del plato pintado en la mesa de la Cena: Una anguila troceada aliñada con gajos de naranja, un típico plato de cuaresma, por los ingredientes y el condimento de temporada.
- Las granadas también eran fruta corriente en los monasterios, siendo así mismo un arbusto típico de huertos, jardines y claustros. La fruta se conserva muy bien, por su corteza dura, que guarda frescos los granos, y se pueden ir consumiendo durante todo el invierno y hasta comienzos de primavera. Si hay cascos de granada sobre el mantel, señal de que la comida representada es de invierno-Cuaresma.
Quiero decir que esos alimentos que se destacan son muy propios y adecuados para una cena de Cuaresma, pudiendo haber sido perfectamente los que se comían un Jueves Santo en el refectorio de los dominicos de Santa María delle Grazie en los años 1494-98, cuando Leonardo pintó la Cena.
No me gusta inventar misterios cuando todo tiene/puede tener una lectura más normal, ordinaria, cotidiana, real. Inventar para fantasear es malo, porque falsea la realidad de las cosas, ya sea arte, ya sea historia. Si encima se pretende alterar con ficciones y ocurrencias el Evangelio, el delirio roza el sacrilegio. Y las cosas santas, tantas veces, son tan sencillas como sencillo se hizo el Dios que se hizo Carne.
Pues esta es mi ocurrencia/explicación a propósito de lo que Leonardo pintó sobre la mesa de su Cena, tan domésticamente sencilla, sin ningún "código" oculto ni en el pescado ni en las verduras. Lo paradójico es el interés de los mentecatos en buscar misterios donde no hay a la vez que desprecian - o no ven, o no quieren ver - el Misterio que tienen delante.
n.b. Si vieran Uds. este mismo articulillo por ahí, en otra web, no se alarmen: Un compadre me pidió que le escribiera una colaboración a propósito, y uno que es servicial le dio cumplimiento al antojo. Pero ahora la he aprovechado para el blog, como derecho de autor.
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sábado, 2 de agosto de 2008
Toties Quoties
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En la arquitectura conventual hispana, la Porciúncula dejó su huella en las fachadas de los conventos franciscanos, especialmente en los de las monjas clarisas y concepcionistas, que duplicaban el vano de la portada y abrían dos, una puerta para entrar y otra para salir. Son muy llamativas porque repiten el mismo esquema arquitectónico-decorativo una al lado de la otra, independientemente de la armonía de la fachada. De España pasaron a la América española, y se pueden ver estas portadas dobles en algunos conventos franciscanos de Perú y de Méjico.
-Portadas convento de Stª Clara en Cuzco, Perú .-
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La indulgencia de la Porciúncula tenía la particularidad de que se concedía "toties quoties", es decir, tantas veces como se cumplieran con las obras prescritas para lucrar la indulgencia, y todas y cada una de las veces que se hacían con las debidas disposiciones (una confesión y una comunión bastaban para la toties quoties). Blanco White recuerda las tablillas que se colgaban en la puertas de las iglesias, con la leyenda "Hoy Se Saca Ánima". Como la indulgencia plenaria era aplicable a modo de sufragio por los difuntos, se tenía la certeza de que por cada acto cumplido en la Porciúncula, se sacaba del Purgatorio un alma en pena. Por eso los fieles entraban y salían, haciendo estaciones en la Iglesia (una estación al Stmº.Sacramento más la oración por las intenciones del Papa, que era lo más común, con el añadido del Credo y la Salve y un breve responso pro defunctis). Y por eso el entrar y salir, por una puerta y por otra, desde las vísperas del dia 1 a las del dia 2 de Agosto.
En los dichos populares ha quedado la expresión "parecer un jubileo" cuando se quiere señalar un sitio con mucho movimiento de entrada y salida de gente. En mi pueblo, que tuvo en tiempos convento franciscano, el Jubileo de la Porciúncula todavía tenía alguna fiesta, y ponían puestos de juguetes baratos para los chiquillos, que íbamos a comprar pitos, trompetas de boquilla y tambores de pellejo.
Todo decayó cuando se dejó de creer firmemente porque se dejó de predicar y enseñar seriamente la doctrina sobre el pecado, el mérito, la retribución post mortem, los novísimos, el Purgatorio, las indulgencias, el alma, y las Ánimas y todo eso.
Así sobrevive languideciendo la catolicidad, olvidando y no practicando las cosas que son de fe, esas que constituyen la forma y la sustancia de ella misma, las que se desprecian por pre-conciliares a la vez que se adoptan y promueven extrañas ideas y modas extrañas a la fe. Y las puertas de las toties quoties con óxido en las bisagras, que ya no se abren ni para la Porciúncula, porque en eso sólo creemos unos cuantos que creemos en católico. Que el Señor nos guarde!
Pero no lo olviden Uds: Hoy se saca ánima, toties quoties.
n.b. El jubileo de la Porciúncula se puede ganar actualmente en las Iglesias y Conventos de Franciscanos, Clarisas, Capuchinos etc. y también en todas las Iglesias Parroquiales (aunque no lo avisen).-
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sábado, 12 de julio de 2008
Domina inter feminas
viernes, 20 de junio de 2008
Tornos, disciplinas y pláticas
Soy tímido, más bien. Con gran sentido del ridículo. Hipercrítico de quasi todo y consciente de que perfecto sólo es Dios, y de Èl para abajo, nadie (menos la Virgen que es su Madre, que Esa es aparte como explica el potuit-decuit-ergo fecit. Amén).
Primero diré que persevero en la mortificación. Tiendo a la perfección - yo, tan imperfecto - y me mortifico la mente, los ojos, los oídos y la razón. Con medida, sin pasarse, con permiso expreso de mi director espiritual, que es duro y de vieja escuela.
Cuando las Carmelitas del Barrio de Stª Cruz dejaron de hacer disciplinas de cáñamo y cilicios de alambre (también se cortaron el hábito, se quitaron la toca, se menguaron el velo, y se quedaron remotamente parecidas a las que Stª Teresa reformó, siendo ahora vulgares monjas decadentes en aceleración); pues cuando pensaron que lo suyo no era fomentar la penitencia sino el liberal-catolicismo claustral, yo me quedé sin instrumentos de mortificación. Me propusieron otras formas, otros materiales. Pero me resisto; es que la costumbre y tal, aparte de que uno es muy clásico para las penitencias y estas cosas serias.
Yo llegaba al portón, pasaba al compás y entraba en el zaguán de la portería, donde está el torno. Tiraba de la cadenilla y sonaba la campanilla del torno: Tilín-tilín-tilén-lén-tilíiiinnn...Al cabo de un ave (un Avemaría) se oía a través de la caoba del torno:
-"Ave María Purísima".
Y yo: - " Sin pecado concebida. Buenos días. Mire, madre, que quería una disciplina y dos cilicios, uno de los estrechos y otro de los anchos".
Y la monja, después de un silencio grave que duraba un compás de 4/4 largo maestoso: - "Ya sabrá Ud. lo que dice nuestro Padre San Juan (de la Cruz), que la disciplina sin orden es cosa de bestias".
Y yo: - "Si madre, lo sabía. Pero yo tomo disciplina por dirección espiritual; y muy moderada, aunque más merezco por mis pecados.
Y la monja: - "Quite, quite! Que se ve que es Ud. un santito, y quiere adelantar virtudes.
Y yo: - "Pues qué poco ve Ud. madre, porque de santo yo no tengo ni un pellizco, que soy más malo que un dolor.
Y la monja: - "Ay! Qué cosas dice usted. ¿Ud. no será el dirigido del padre Lecaróz, aquel que vino con él cuando el triduo de nuestra Santa Madre, verdad?
Y yo: - "El mismo, pero más pecador".
Y la monja: - "Ay qué alegría! Cuando se lo diga a la la Madre (la Priora) se va a alegrar muchísimo. Pues que sepa que pedimos por usted, por su vocación, porque se veía que Ud. tenía vocación..."
- ¡¡¡...Talán-talán-talán-talán-talán...!!!
Y la monja: - "Ay, vaya por Dios! Que tocan a Sexta, y tengo que cerrar el torno. Mire, ahí lleva, en la bolsita, separados, la disciplina y los cilicios. Y rece por nosotras que nosotras rezamos por Ud.
Y yo: -"Muchísimas gracias, madre. ¿Cuánto es?
Y la monja: -"Estas cosas no se venden, Ud. sabe. Lo que Ud. quiera dejar, lo deja como limosna para el convento."
Y yo: -"Muchísimas gracias, Dios se lo pague. Ahí dejo una limosna, en el sobrecito".
Y la monja: -" Dios se lo pague a Ud. Mire, llévese estos escapularios, y unas estampas de nuestra Santa Madre; y también un librito con las máximas de San Juan de la Cruz, que nos lo han mandado de Ávila, de regalito.
Y yo: - "Vamos madre, que como no me vuelva santo no será por falta de medios ni por culpa de Ud."
Y la monja: - Ay! Jesús! Las cosas que dice! Ea, Vaya Ud. con Dios! Y que rezamos por usted, no se olvide.
Y yo: - Gracias, madre. Recuerdos a la Priora y a las demás. Con Dios!
Pues como las monjas ya no son aquella madre tornera y cada vez se le parecen menos (para detrimento de ellas), ya no han lugar estas escenas, ni me dan por el torno material ascético, ni estampitas, ni máximas de San Juan de la Cruz. Sunt lácrimae rerum!
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