Mostrando entradas con la etiqueta Europa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Europa. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de noviembre de 2017

Efemérides nefasta


Cuando se trata de la Historia, prefiero, casi siempre, la lección de los históricos:
"El hombre que desencadenó aquella tempestad, es una figura cual no pueden señalarse muchas otras en la historia. Desde hace cuatro siglos vacila la imagen de este carácter en las apreciaciones de los hombres, y al presente el acuerdo de las opiniones parece estar más lejano que en ningún otro periodo del tiempo pasado. Pero en un punto es menester que convengan amigos y enemigos; es a saber: que por muy importante que pudiera ser la personalidad de Martín Lutero, él sólo no hubiera podido producir la revolución que rasgó para muchos siglos la unidad de la Iglesia de Occidente. Más poderosamente que ningún otro, contribuyó él sin duda a la catástrofe del antiguo estado de cosas; pero, en el fondo, no hizo más que arrojar la tea incendiaria en el combustible que se había venido acumulando durante siglos."

L.Pastor. Historia e los Papas (T.IVº,L.Iº,C.VIIº)

Con este párrafo comienza Pastor la parte de su monumental obra que dedica a la reforma luterana, que comenzó, hace ahora cinco siglos, como una controversia acerca de las indulgencias y su actualidad en aquel año de 1517. Si existe una fecha clamorosa para datar el fin de la Cristiandad medieval, esta efemérides se registró con los golpes de las 95 Tesis clavadas en el portón de la capilla de Todos los Santos de la Universidad de Wittenberg la víspera de la solemnidad titular, el 31 de Octubre de 1517.

Semejantes hechos se deben recordar, pero nunca celebrar. Hablo como católico y me refiero a lo católico, pues comprendo que un luterano de 2017 festeje emocionado su quinto centenario. Lo aberrante, en este caso, es que desde el Catolicismo se conmemore con elogios el funesto trauma.



El sello emitido por la Posta Vaticana es ejemplo de la confusa valoración producto del equivocado ecumenicismo vaticanosecundista, tan nocivo. La imagen reproducida en el timbre postal con las figuras de Lutero y Melanchton a los pies de un Crucifijo, es un particular de un todo mayor, más significativo, pues se trata del tímpano que decora las puertas de la capilla de Wittemberg**, el sitio del pecado original luterano. En el mosaico-pintura, Lutero lleva la Biblia traducida por él al alemán, y Melanchton la Confesión de Augsburgo de 1530, obra de ambos. Los dos están enterrados dentro, en el interior de la capilla de Wittemberg. Conque el sello postal vaticano no puede ser más significativo.



¿Conviene esa implícita celebración? A la Iglesia Católica, no. Al Papa, tampoco. A la Santa Sede, en absoluto.

El otro día comentaba con un amigo que lo peor es preguntarse que cuántos católicos aprobarían hoy el contenido de las 95 tesis, cuántos serían capaces de detectar los errores que contienen y cuántos las rechazarían, sin más, en bloque, como lo mandó la Santa Madre Iglesia. ¿Cuántos?

Volviendo a la cita de Pastor, también me pregunto si el combustible del post-concilio y sus derivados no son un peligro semejante al que prendió la tea luterana.

...¿y quién sería (...o será) el Lutero que armaría el incendio (...o lo armará)?????


...Y no diga nadie que el nombre empieza por F...no sea que, no sea que...



** Las actuales puertas fundidas en bronce, con el texto de las tesis luteranas reproducido en sus jambas, se mandaron hacer por el emperador Federico Guillermo IV de Prusia en 1858, en sustitución del antiguo portón de madera dónde Lutero clavó sus 95 tesis, que se quemó en el transcurso de la Guerra de los Siete años, en 1760 .


+T.

lunes, 25 de abril de 2016

Colecta para Ucrania



Cuando nuestros feligreses - siempre generosos - se esperaban el anuncio de una colecta para los damnificados del terremoto del Ecuador, en vez de eso hemos tenido que explicar que la colecta de las Misas de este Domingo eran, por voluntad expresa del Papa, para Ucrania. Como la guerra de fronteras entre Rusia y Ucrania ya es un casus belli quasi añejo, era difícil exponer a los fieles qué motivo animaba esa colecta pro-Ucrania, salvo decir, sin más palabras, que había sido mandada por el Papa, que es lo he hecho yo, simplemente, sin más palabras, porque no quería decir más.

Si me hubiera extendido sobre el particular, tendría que haber referido el malestar de los greco-católicos ucranianos con Roma, con PP Franciscus, es decir. Tampoco pongo yutubes en Misa y, lo más breve e ilustrativo, hubiera sido ver la noticia tal y como se publicó:



El encuentro de PP Fraciscus con el Patriarca de Moscú, les removió la atrabilis a los jerarcas greco-católicos ucranianos, víctimas desde tiempos de San Josafat, mártir, de la implacable hostilidad de los ortodoxos rusos. Si el Papa, histórico protector de los ucranianos católicos de rito bizantino-eslavo, se aviene con el Patriarca moscovita, su histórico perseguidor, es comprensible el disgusto de los pacientes y sufrientes ucranianos.

No se callaron, por cierto. Su metropolita, el joven arzobispo Sviatoslav Shevchuk, que ha sido, durante un par de años, eparca en Buenos Aires, Argentina, le expresaría a PP Franciscus el justificado malestar del Sínodo greco-católico ucraniano. Su aproximación a Kyril de Moscú se entendía en Ucrania contraria a los intereses de los greco-católicos, por tantas y muy dolorosas razones.

Personalmente, no entiendo que el muy discutible y defectuoso ecumenismo vaticanosecundista ponga en crisis el verdadero ecumenismo que encarnan históricamente los greco-católicos ucranianos: La recta razón ecuménica, la única válida, es la reintegración de la comunión con la Iglesia Católica Apostólica y su Cabeza el Papa, sin más ambages (o sólo los mínimos necesarios).

Conque la colecta de este Domingo parece haber sido un parche de PP Franciscus a la herida de Ucrania. O un caramelito para endulzar el amargo trago, según se vea.

Aunque recuérdese el dicho de que, muchas veces, con azúcar sabe peor.

Oremus!

+T.

jueves, 8 de enero de 2015

Islam, terror, prensa y ofensas


 
Sobre el atentado de París hay que insistir en que el problema no es el terrorismo islámico, sino el propio islam que engendra ese terrorismo. La violencia en el islam es algo medular y surge como expresión de un credo que lleva la violencia inseparablemente unida a sus postulados religiosos y sociales.

Europa demuestra una grave inconsciencia y una letal falta de reacción y previsión. El problema islámico, si no se erradica, irá a más y será con el tiempo la más grave amenaza para Europa en general y algunas regiones europeas en particular. España, por su situación geo-estratégica, es un flanco extremadamente sensible y expuesto. Contra los criterios de la CEE, opino que nuestras fronteras deberían estar bloqueadas absolutamente para la inmigración de gente procedente de países islámicos. Sé que es difícil, pero también sé que es una medida necesaria, absolutamente. Si no, el estallido de la tensión que se iría generando llevaría a un conflicto letal.

Francia tiene todo el ancho del Mediterráneo entre sus costas y las de Argelia. Nosotros, en España, tenemos a Marruecos a la vista, sin necesidad siquiera de prismáticos. Contamos además con un precedente histórico que, aunque lejano, sólo olvidan los cretinos (por incultura) o los canallas (por intereses).

Sobre la reacción de los medios de comunicación y los agentes políticos en general duele la desproporción: Si un atentado en París ha generado tal movilización, ¿por qué no hubo más reacción, más movilización cuando otros atentados, con más víctimas, en otros sitios?

Igualmente, ¿por qué no se ha reaccionado más , con más contundencia, cuando las imágenes de los ataques contra los cristianos de Oriente han sido la macabra constante de todo este año pasado? La des-igualdad y la des-fraternidad son la prueba de la patraña palabrera de la libertad, inexistente para unos e idolatrizada cuando se trata de otros.

Finalmente el caso de la provocación de la prensa, tan repugnantemente ofensiva. El periódico satírico ese ha sido más, mucho más agresivo, ofensivo y blasfemo contra Dios, la Iglesia y el Papa que contra Mahoma y los mahometanos. Que se atrevan contra el Papa y el clero es una cierta 'tradición' de siglos que, en algunos casos, puedo admitir e incluso reir, no me importa. Pero que se publiquen blasfemias, que se atente formalmente contra Dios argumentando libertades periodísticas, me parece abominable.

La libertad de prensa no puede ser la libertad de ofensa. No puede ser. Si el estado hubiera velado por el respeto a lo más respetable, quizá no hubiéramos llegado a este punto.

Repito: Libertad de prensa no debe entenderse como libertad de ofensa.


+T.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Thomas Becket, tan lejano


Cada año confieso, como un rito privado, mi devoción por Thomas Becket, gran Santo, cuyo ejemplo martirial es hoy, en Europa, una clamorosa denuncia contra el episcopado europeo, tan lejos de seguir las huellas con rastro de sangre de Becket.

Escribo con la noticia fresca del repugnante obispo de Amberes, ese que reclama reconocimiento eclesial del pecado nefando. Aunque lo nieguen (por el momento), no tengo claro si lo que pretenden estos degenerados mitrados (porque no se trata sólo del de Amberes, seguro que hay más) es 'sacramentalizar' la aberración sodomita y la juntura de torcidas hembras y machos contranaturalizantes. Sea lo que sea, en el fondo de la postulación del infecto epíscopo belga late una conversión al mundo, una entrega a la corriente inmoral paganizante que domina e impregna la decadentísima Europa, mercado común atque común prostíbulo.

El martirio cristiano siempre que ha ocurrido ha sido contra mundum, contra los poderes y las seducciones del mundo. Cuando los cristianos siguen la corriente, no hay Mártires, sino abundancia de pecadores enredados en las charcas hediondas del mundo. Obviamente, el pestilente prelado de Amberes no tiene, ni remotamente, vocación martirial, su tendencia es acomodarse a las tendencias,

¿Nos volvemos hacia Dios, o miramos al mundo dando la espalda a Dios? Curiosamente, en la rubricación ceremonial imperada por la reforma post-conciliar, el sacerdote queda justamente así, dando la espalda a Dios y mirando al pueblo, en diálogo con el pueblo, en dirección al pueblo, con el Oriente a la espalda. En todo caso, el neo-altar postconciliar es un obstáculo entre el sacerdote y el pueblo; si se pone la Cruz sobre el altar, también - dicen - obstaculiza la vista del pueblo.

Se mira al pueblo y se termina adoptando las cosas del pueblo, posturas, modas, opiniones, corrientes; se miran las cosas del mundo y se asimilan con fascinante facilidad. Siendo hijos de Eva, llevamos el apetito de lo prohibido tan a flor de piel, tan activo. Miramos, apetecemos, tomamos, comemos, caemos, invitamos a otros a caer. Muchas veces, en el como de la a-moralidad, imperceptiblemente, con casi plena inconsciencia.

Así ha debido ser la secuencia, el proceso, del aberrante obispo de Amberes. Lástima que no tengamos espectógrafos secuenciales del alma para ver como se forman los pecados. O no, no hay que lamentar que no existan aparatos para ver las operaciones del alma, siendo todo bien conocido de Quien tiene que conocer estas cosas, y nadie más.



Conque decíamos que con esta casta episcopal hodierna no tendremos mártires obispos, con la falta que nos hacen.

En Madrid, tampoco habrá un Becket, por lo menos próximamente. No, la Almudena no podrá atesorar reliquias insignes de un arzobispo martirizado habiendo luchado contra mundum.     ***

En Oriente Próximo, donde impera la espada mahometana, allí sí, allí sí tendrán abundantes reliquias de prelados estilo Becket, hombres de Dios, verdaderos hombres de Iglesia, defensores del honor de Dios. Gracias a Dios.

Occidente, declinante, decadente capite et in membris, ya no defiende el honor de Dios, ignora, incluso, que es el honor de Dios. Becket está muy lejos.

n.b._He puesto de ilustración de cabecera ese cuadro tan dramático, que un amigo me ha enseñado esta mañana: Albert Pierre Dawant, 'La muerte de Thomas Becket', en el museo de Fécamp, una imagen impresionante. Aunque prefiero las escenas que representan el martirio con S. Thomas Becket de cara al altar, con los criminales detrás.

*** La indignada pastoral contra-rajoyana del perlado de Alcalá, no vale, no lleva impronta becketiana, porque el perlado tal no lucha por el honor de Dios, sino que clama contra quien consideró que era su defensor, su paladín, su aliado. Conque aplíquesele al mentecato la sentencia del profeta 'Maldito el hombre que confía en el hombre y en la carne pone su confianza ' Nada más. No hay madera de mártir en Alcalá.


+T.

miércoles, 30 de julio de 2014

Urgentemente: Lo de Gaza merece un 'J'Accuse...!'


No soy Zolá, ni me parezco. Pero el caso de Gaza merece un neo-Zóla, de más envergadura, más potente, con voz más intensa y extensa, capaz de escandalizar y movilizar, de espabilar conciencias narcotizadas.

De las víctimas de Gaza, me conmueven especialmente los viejos. Es doloroso imaginar hombres y mujeres que llevan toda su vida hacinados en el ghetto de Gaza, gente que era joven en el año 47, cuando la usurpación israelí, y que han envejecido en el campo de concentración de Gaza, decepcionados y desilusionados con cada golpe de la fatigosa realidad de ser prisioneros en su tierra, de tener fronteras de muerte con su país, al que no pueden entrar, donde no pueden vivir ni morir porque han invadido su suelo y les han rapiñado justicia y derechos. A estas alturas, Gaza es un reducto de miserables bombardeados. Miserables rabiosos, porque conservan, aunque aplastados, la dignidad de la rebeldía. Es lo que les queda. Y sufren porque no renuncian a vivir. La felicidad del perverso Israel sería la desaparición de los miserables de Gaza; ya hasta se atreven a decirlo.

Israel se ha creado durante estos lustros una coraza inmoral en la que no penetran sentimientos que no sean los del propio Israel. Implacables con los palestinos, se derriten en dramáticas escenas de auto-compasión cuando es un israelí el que sufre. El estado de Israel se ha vuelto un organismo enfermo con híper-sensibilidad consigo mismo y dureza fría y letal para los enemigos que el propio Israel se ha creado.

Los culpables de la trágica situación son el injustificable estado de Israel y los implicadísimos EEUU, la nación de la propaganda democrática y los crímenes de guerra, todo en uno. Inglaterra, por referencias y prolegómenos, también. Europa, espectadora muda, se inculpa por omisión.

El Papa del 'hagamos lío' hubiera armado un gran lío denunciando el crimen incesante de Israel contra Gaza. Pero PP Franciscus tiene extrañas querencias por Sión y sus rabinos, afectos que le impiden liarse en este clamoroso enredo que estrangula dia a día, hora a hora, minuto a minuto a una nación sin tierra, a un pueblo con su patria invadida por sus verdugos.

¿Quién será, quién se atreverá, quién clamará el urgente y justo 'J'Accuse...!!!' ???


+T.

martes, 13 de mayo de 2014

Otra vuelta de tuerca



Desde antes del La-la-la todo el mundo sabía que en el festival de Eurovisión se hacían trampas y no ganaba el mejor sino el que tenía que ganar aquel año. Del cómo y el por qué se discutía, pero la certeza de los apaños de Eurovisión era quasi certeza moral. Ya entonces.

Aunque existía, aun no se conjugaba la palabra/concepto 'lobby', y el imperio gay-lesbi no amenazaba ni asomaba la patita. Todavía arreciaba la Guerra Fría, y lo más manipuladoramente tenebroso que uno imaginaba eran las maquinaciones al alimón de la CIA y el KGB. Rien ne va plus. Nullum plus ultra.

Nadie imaginaba que en el futurista siglo XXI el festival de coplas de Eurovisión subsistiera y lo ganara un engendro, lo que antes se llamaba un monstruo, un fenómeno, una lánguida caquéctica con silueta de sirena y barba de macho mediterráneo (con entrecejo depilado).

Tiene toda la des-gracia en el colmo de la paradoja, que la época que ha hecho de la autenticidad un lema, de la lucha contra los sucedáneos un programa bélico, y del respeto a la naturaleza una constitución de la globalidad planetaria, sin embargo se trague la bola de que un macho es una hembra y un personaje que viste cáscaras de tía pero lleva gónadas de tío sea admitida equívoca-oficialmente como Conchita siendo su nombre Eustaquio (o como le pusieran después del parto).

Me da una fatigosa pereza ponerme a pensar cómo hemos podido llegar hasta aquí, pero es fatigosamente evidente que hemos llegado y nos están domando para deglutir cotidie estas ruedas de molino, pian piano, suaviter, o de golpe. El objetivo es tragar. Y callar.

Todos los conscientes esperamos que se repita el cuento y un chiquillo grite aquello de: -"'El Rey va desnudo!!!" y todos den rebelde liberación a la verdad reprimida y proclamen a coro todos los engañados-convencidos-persuadidos-domesticados-enajenados-abducidos etc. que todo es mentira, que un macho no es una hembra, que una moza no lleva barba de monje, ni un hombrón se depila y se pinta las uñas.

Pero todos tememos que el cuento aquel sea cuento y que esto que pasa, que está pasando, que estamos dejando que pase, se algo tan degeneradamente desgraciado como nos tememos.

¡Qué asco!..

¡Y qué porvenir!


+T.

jueves, 24 de octubre de 2013

El perlado de Limburgo

 
Cada vez que he visto estos días las noticias sobre el escándalo del obispo de Limburgo, me ha asombrado la cara de medio loco del ilustrísimo protagonista, y me he acordado de otros insensatos  en parecidas circunstancias. Por ejemplo, sin ir más lejos, aquel obispo de Astorga que encargó a Gaudí un palacio episcopal, una historia que parecería inventada por los judeo-masones decimonónicos de León para desacreditar al prelado de Astorga, pero que fue real como la vida misma. Si no la conocen Uds. aquí se pueden enterar un poco (aunque la historia del capricho delirante de Don Juan Btª Grau Vallespinos, el obispo del antojo gaudiniano, deba tener pormenores de esos que pocos saben y casi nunca se cuentan).

Cuando te enseñan el palacio de cuento de hadas que ideó Gaudí para el obispo Grau, te suelen recalcar que ningún obispo ha residido en él: Grau porque murió en mitad de las obras, sus sucesores porque renunciaron a continuarlas, y los que al fin las remataron porque aquel castillo de ensueño no era, prácticamente, habitable. O quizá porque, en verdad, ninguno se atrevió a habitarlo, porque no parece casa de obispo sino alcázar de princesas encantadas. Las locuras que, más o menos por aquella misma época, se permitía Luis II de Baviera, no se avenían bien con lo que se suponía debiera ser el perfil de un obispo español de mediados del siglo XIX

Así y todo, el disparate del obispo Grau dejó un precioso palacio de Gaudí en mitad de la Astorga maragata, siendo hoy el principal atractivo turístico de la ciudad. Pero el insensato Franz Peter Tebartz van Els se ha gastado la barbaridad de 31 millones de €uros en un complejo de edificios y una residencia típicos de la más vulgar y horrenda arquitortura contemporánea (con el torreón del palacio viejo en una esquina testimoniando que lo antiguo es mejor, más bello y más original).



Aunque el disparate arquitectónico no ha escandalizado por feo sino por caro-carísimo. Además, no era solamente el nuevo caserón del obispo Tebartz van Els, sino otras excentricidades igualmente costosas e impropias: Coches, viajes, dispendios varios.

Uno de los articuletes más interesantes que leí al respecto recalcaba que todo esto ha pasado porque un obispo controla y gobierna una diócesis como quiere y hace lo que le da la gana, con todos los derechos y sin apenas freno: A un obispo no hay quien lo pare

Quien lo dice es (me temo) un des-católico peligroso, de esos que aspiran a anular a los clérigos e instalar en el gobierno y la administración de la Iglesia a 'seglares competentes'. Pero tiene razón en lo que dice. Aunque no diga que para llegar a esos escandalosos dispendios el obispo insensato de Limburgo habrá debido contar con alguien más, clero y seglares. El Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung informó que el verano del 2011 los presupuestos para las obras de la nueva residencia episcopal que ascendían ya a 17 millones de €uros se fraccionaron en diez proyectos de obras menores para no tener que pedir la necesaria autorización del Vaticano, como está previsto en casos de sumas cuantiosas. ¿Quiénes sabían e iban consintiendo todo esto? Probablemente algunos de los mismos que después se han movilizado para que interviniera la Conferencia Episcopal germana y, finalmente, el mismísimo PP Franciscus, que ha apartado de sus funciones al prelado limburgués.





El escándalo está consumado. Con otros escandalosos efectos. Por ejemplo, la gente se pregunta por la economía de las diócesis alemanas. Si una diócesis discreta, como Limburgo, se mete en semejantes proyectos y gastos ¿a cuánto asciende la tesorería de una diócesis metroplitana, como Colonia, Múnich, Hamburgo o Friburgo? La pasada semana, un artículo del Die Spìegel denunciaba que ni los propios directores financieros de estas archidiócesis saben cuántos activos poseen.

Todos temen que aumenten las defecciones, que siga creciendo el número de los católicos alemanes que abandonan la práctica religiosa, una tendencia alarmante ya desde hace unos diez (o más) años.

Otro artículo sobre el caso, comentaba que PP Franciscus iba a dar un escarmiento, para que otros prelados escarmienten en cabeza ajena.

Volviendo a nuestro caso de Astorga, yo me he acordado de tantos episodios que, sin ser como lo de Limburgo, se le parecen.

Ayer mismo me enteré del dineral que se han gastado en el Colegio Español de Roma para re-decorar la capilla, con proyecto de carísimos mosaicos del artista eclesiástico de moda, el estridente Rupnik.

Y así vamos, languideciendo como pabilo vacilante, pero sobre candelero de plata y esmaltes.



+T.

viernes, 7 de junio de 2013

Aprensiones jerárquicas

Me comentaban esta tarde la estampa aggiornata del recién nombrado nuevo obispo de Lieja (Bélgica), un adepto de la Comunidad de San Egidio: 

Jean Pierre Delville, de la Comunidad de Sant'Egidio, nuevo obispo de Lieja

En la foto del noticiero de los egidianos sale con un discreto clergyman gris, el mínimum del look cura-católico. Pero en la entrada que le dedica el blog Catapulta de D.Augusto Padilla, la galería de imágenes aporta otro perfil del electo: Pequeño apunte del día - El nuevo obispo de Lieja

La distancia entre la fina perspicacia del artillero Padilla y la corrección política de los egidianos define el amplio espectro de mundo real y realidad virtual en el que nos movemos, tan desequilibrado en sus extremos como en sus correspondientes y respectivas lecturas y conclusiones. Es decir, que no nos engañamos cuando terminamos con la impresión de que el nuevo obispo belga es así, tal cual, como él mismo y su 'yo' con sus circunstancias orteguianas.

De todas formas, entre ese nuevo obispo y estos del YouTube, también hay distancias y matices espectrales (dentro del amplio espectro del episcopado católico, quiero decir); comparen y vean:



Si han visto y comparado con sensibilidad católica ¿qué concluyen Uds.? Probablemente, ustedes convendrán conmigo en el bajo perfil católico, tanto del obispo belga como de estos obispos nicaragüenses. Si del egidiano hay que temer las muy características tendencias ecumenicistas y pan-religiosas de la Comunitá Sant'Egidio, de los prelados nicaragüenses habrá que temer ese populismo fácil, tan cercano al ritmo de las comunidades de base de los años 80 reciclado con un toque carismático, muy marchoso, al son de un des-catolicismo bailable, en escenario juanpablista de macro-celebración. De cuánta teología de la liberación pueda subyacer disimulada bajo todo esto, no sabría decir. Pero esa huella es ineludible en la América del mito revolucionario bolivariano. La América post-chavista también deja su impronta en la Iglesia, no hay más que verlo (si se quiere).

De esa parte de la Iglesia Católica procede el cardenal moderador del grupo de cardenales nombrados por el Papa Francisco para aun no se sabe bien qué función. Aunque hasta ahora no han destacado, ayer se comentaba en los mentideros vaticanistas que el Cardenal Maradiaga y sus cardenales francisquistas estaban movilizándose para finiquitar pronto a Bertone, aunque no se les vea moverse. Noticia, por otra parte, poco novedosa, nihil novum sub sole. Pero (me) resulta inquietante saber que el cardenal intrigante de ahora es un prelado tan próximo a esos que bailan ritmo pachanguero en el escenario, esos obispos gogo-boys del yutube.

Maradiaga es de allí, y se parece a los obispos de allí. Es del estilo de la jerarquía actual centroamericana, del estilo de este otro obispo, por ejemplo:




No me digan racista, ni anti-indigenista. No me invento nada, relata refero. Ellos son como son, sus iglesias son tal como son. Yo sólo pongo imágenes, muy reales, que nos aproximan a los conceptos eclesiales que estos prelados expresan y promueven. La iglesia del futuro está en sus manos.

Por todo ello, es forzoso hacerse la siguiente pregunta: Si después de los 8 años esperanzadores de Benedicto, el renunciante, nos ha quedado esta jerarquía, basculando entre el europeo de Lieja, en un extremo, y los nicaragüenses de neo-Palacagüina por la otra punta, cuando termine sus días papales el PP Franciscus ¿qué jerarquía nos legará?

Oremus!

+T.

lunes, 20 de mayo de 2013

Involución? o Vanguardia???


 
Nuestros obtusos prelados todavía confunden las sotanas con el tipismo decimonónico estilo La Regenta. Nuestros mitrados son así de pacatos. Cuando ven a un cura con roquete y birreta, creen estar frente al fantasma de Don Fermín de Paz. Y si ven aparecer un manteo, se les representa el espectro del Canónigo Escóiquiz en carne mortal. Ellos son así, no captan más.

Pero la realidad es esta:





















(Fotos de la Peregrinación de Pentecostés a Chartres)


Cuando se ven imágenes como estas, se advierte cuán errados están quienes ven retroceso decimonónico (o pre-conciliar) en lo que es, probablemente, la vanguardia más adelantada de la Iglesia del s. XXI, la juventud más puntera (sin necesidad de fórmulas de nuevangelización).

Los viejos carcamales post-conciliares se han anclado en la mugre del '68 y la alucinación del 'espíritu del concilio'; sus ojos no ven más allá de la perspectiva (sin horizonte) de los curas des-sotanados en look proletario, las monjas des-tocadas con pancarta feminista, y sus compromisos, opciones y apuestas por el mundo. Un mundo que les ha adelantado y les ha dejado en la cuneta de la esterilidad.

La cosa sería de risa si, en realidad, la escena no fuera tan patéticamente nociva para la salud de la Iglesia, a punto de desfallecer por descomposición y decrepitud general.

Lo que los obispos desprecian, es la vanguardia. Lo que rechazan, es el remedio. Lo que no ven, es el futuro.


+T.

lunes, 15 de abril de 2013

Y los otros, tampoco son tontos


Los otros son los malos, los des-católicos que ya no son (en la mayoría de los casos) ni siquiera cristianos; aunque ellos mismos dudo que sepan definir lo que son. Quizá un degenerado detritus del post-conciliarismo recocido en la retorta del liberal-neo-marxismo post-moderno central-europeo; gente de 'somosiglesia' y bandas terroristas por el estilo.

Aun conociendo (y temiendo) la especie, me han sorprendido por su brutalidad franca, monda y lironda, sin tapujos, las declaraciones del supuesto cabecilla de ese des-catolicismo europeo:


Helmut Schüller, su líder: "Para el Opus Dei (la elección de Francisco) ha sido una derrota"
Asegura que Francisco tiene que enfrentarse a la Obra, a Comunión y Liberación y a los Legionarios



Quieren que rueden cabezas, es decir: Que guillotinen, que exterminen a los que han representado la moderación católica, el moderantismo oficial. Que desaparezcan los que han bregado por mantener los despropósitos post-conciliares dentro de un cauce medio-católico.

Si ocurriera, se trataría, de alguna forma, de una nueva versión del tristemente famoso 'Concilio Cadavérico', aquel conciliábulo romano del Siglo de Hierro que se vengó post-mortem del Papa Formoso, desenterrando su cadáver para exponerlo en una macabra ceremonia de degradación y excomunión (**). Mutatis mutandis, los des-católicos europeos (y ¡ojo! que Europa es la matriz de las convulsiones, el chispazo que prende revoluciones) quieren subir al patíbulo a Juan Pablo II (y sus favoritos) y a Benedicto XVI (y sus apoyos). Tal cual, con todos los matices que quepan, pero es eso.

Me pregunto la credibilidad que le merecerá al Papa Francisco el informe de los tres Cardenales del vatíleaks, habiendo estado presidida esa selecta (y al parecer muy efectiva) comisión por el irreprochable Cardenal Herranz, uno de los mejores de entre todos los cardenales nombrados en estos últimos decenios, conspícuo socio del Opus Dei, una de las cabezas a abatir por el Papa Francisco, según el rabioso plan de la perrera des-católica europea.

¿Qué pasará?

Señores míos, los toros están en los corrales, esperando que los alguacilillos despejen el ruedo y abran la puerta de cuadrillas y la de toriles. El paseíllo va a comenzar, tocarán los clarines y empezará la corrida.

Veremos a ver.

Y temamos, no sea que los toros salten la barrera y corneen al respetable, a esos que miran y/o aplauden y/o pitan y/o se reservan y/o guardan un imponente silencio.

A ver.

(**) Las historias del Siglo de Hierro y las crónicas de Liurprando de Cremona son una amena lectura para estómagos católicos fuertes, capaces de digerir la Historia de la Iglesia sin edulcorantes y censurillas pseudo-pías. Muy buen ejercicio para creer y esperar de verdad, sin melindres.


+T.

sábado, 12 de noviembre de 2011

La gravedad de la materia


Vuelvo a sacar el tema, porque no cesa de reaparecer en los noticiarios, como una especie recurrente. Lo paradójico es que sean agencias de noticias supuestamente 'católicas' las que insistan, como si les cupiera algún interés en el asunto (¿o alguien 'de dentro' estuviera trabajando interesadamente en el asunto???).

Esta vez me han llamado la atención dos noticias, las dos publicadas en el Vatican Insider ('insider' no quiere decir 'insidioso' sino 'enterado', en el sentido del que conoce bien algo por dentro).

La primera noticia se refiere a Holanda. En Holanda pasan cosas muy graves desde los años '60, cosas que se dejaron pasar y que actualmente siguen pasando sin que Roma haya tomado las riendas y conseguido controlar la situación de la 'iglesia holandesa', hoy menos católica que ayer pero más que mañana. En esa Holanda des-católica se ha pactado lo que podríamos llamar 'idemnizaciones tarifadas' para compensar a las víctimas de la clero-pederastía. A razón de la siguiente tabla:

- acoso verbal o comportamientos de naturaleza sexual --> 5.000'€;
- violencia carnal ----> 25.000'€;
- casos excepcionales de violación grupal o serios abusos que hayan provocado un daño permanente ---> 1000.000'€

Temo que las tarifas actuen de reclamo y afloren denuncias nuevas (verdaderas, falsas y/o amañadas). El dinero es muy apetitoso, y por mil euros se pierde la vergüenza, en todos los sentidos. En casos conceptuados como de 'acoso verbal' y 'comportamientos de naturaleza sexual' que parecen ser bastante proclives a ser interpretados subjetivamente, la tarifa de 5.000'€ podrá tentar a muchos.

Dice el articulete del 'Vaticano Bien Informado' que estas tarificaciones holandesas se estiman como un ensayo, una experiencia piloto para otros paises (otras conferencias episcopales, es decir).

De ser verdad, sería una forma escandalosa - opino yo - de emplear los dineros de las diócesis afectadas. Por ejemplo, no me imagino en España organizando la campaña anual del tanto por ciento de la declaración de la renta a favor de la Iglesia Católica, o la colecta anual de la Iglesia Diocesana de este próximo domingo, si la gente supiera que los dineros iban a servir para pagar idemnizaciones tarifadas a las 'víctimas' del pederastazo clerical. No adivino cómo pueda derivar y acabar la cosa. Espero que en España, de aflorar el monstruo, la crisis tenga mejores gestores y solucionadores que en Holanda (o los USA, que fue donde empezó la ola).

El Señor nos libre.

La segunda noticia vuelve a ser en Irlanda: Más dimisiones episcopales como consecuencia de los casos de pederestia. El asunto me parece tan absurdo como he comentado otras veces. Absurdo y muy lesivo para la Iglesia. Una Iglesia que desde el post-concilio ha tolerado toda clase de abusos litúrgicos, heterodoxias doctrinales, transgresiones pastorales, desórdenes canónicos etc. etc. etc. sin deponer a ningún obispo de su sede (las excepciones han sido tan raras, pocas y excepcionales que no se pueden poner como ejemplo) se muestra ahora decididamente castigadora por un asunto en el que parece que pesan más las consideraciones pragmáticas que las de orden espiritual y moral, que son las que deberían, en todo caso, prevalecer.

Qué duda cabe de que todo esto terminará pasando factura, si no la está pasando ya. Seis, siete, diez o doce obispos destituídos (si no formalmente sí de hecho) no son una anécdota banal.

La pregunta que me hago - como tantos - es: ¿Y ahora qué? o ¿Después de eso, qué? Cuando se paguen las 'compensaciones' en Holanda (y donde sea) y se destituyan a todos los obispos con alguna tacha en Irlanda (y donde sea) ¿qué se va a hacer, seguidamente? ¿algún remedio contundente? ¿algunas medidas estructurales y no meramente coyunturales? ¿algún cambio de ritmo, de estilo, de fondo (y de forma también)?

Es que si no todo esto, con todo su fango y su miseria, no servirá ni de lección, ni de escarmiento, ni de penitencia, ni de cauterio en llaga abierta.

El tema, a estas alturas, resulta triplemente repugnante: Por lo que significa, por lo que esconde, por cómo se lleva. Con el fastidio, además, de la coda de la repetición, como la moviola que ralentiza y maneja adelante y atrás las imágenes, para que se vean y re-vean una y otra vez. Una formidable propaganda en manos del enemigo.

Cuando antes la moral católica enseñaba claramente que en materia de sexto mandamiento no existía parvedad de materia, sabía lo que decía. Cuando eso se fue olvidando (y discutiendo, y negando), la situación moral se fue deteriorando al paso que los propios miembros de la Iglesia (pastores y fieles) se iban conformando al pensamiento y los usos del mundo.

Un lamentable aggiornamento que ahora estamos pagando (o que pronto habrá que pagar).


+T.

martes, 8 de noviembre de 2011

Un escándalo indiscutible?


Hace dos o tres días sacaban esta lamentable noticia, que es la enésima repetición del mismo motivo con variantes, como si de una obsesiva pieza cacofónica se tratara:

Fuera de la Curia el Cardenal encubridor de pederastas

Quieren que el Cardenal Law, ex-arzobispo de Boston, sea expulsado del Colegio Cardenalico, por haber 'encubierto' a los clérigos acusados de pederastía en su diocesis de Bostón, cuando fue arzobispo. Con ochenta años cumplidos, sufre lo que yo entiendo es una persecución por ser quien es, no por haber hecho/no haber hecho lo que hizo/lo que no hizo.

Este verano, el gobierno irlandés pulsó una tecla que es una sirena de alarma para cualquier sacerdote católico que tenga un mínimo de conciencia sagrada. El jefe de gobierno irlandés amenazaba con sacar una ley para suspender en la república de Irlanda el sigilo penitencial sacerdotal, el secreto sacramental que todo confesor está obligado a mantener respecto a la identidad del penitente y sus pecados (con sus circunstancias y demás particulares que se manifiesten en el acto de la confesión). Si tal propósito se hubiera hecho realidad, el golpe a la Iglesia Católica habría sido un lesivo impacto, de los más graves que se le puedan inflingir. Salvo casos históricamente constatados de abierta persecución religiosa, atentar contra el secreto de confesión ha sido señal de una manifiesta intención de exterminio del catolicismo. Que eso haya ocurrido en Irlanda dobla la malignidad del hecho. Que se diga que es por lo de del clero-pederastazo, suma un plus de hipocresía nauseabunda al caso.

Me lo he preguntado otras veces, y repito el interrogante: ¿Por qué la sociedad sexualmente más permisiva, la que ha hecho de la transgresión moral un valor, un ídolo identificativo de ella misma, se vuelve tan reactivamente feroz cuando se trata de la perversión sexual del clero? ¿Es verdad que se afecta tanto, o es sólo una impostación, una hipócrita falsía?

Admito, concedo, que el caso de los clero-pederastas sea un golpe, pero no consiento que me digan que ese es el problema, no me lo creo. No me creo que una sociedad que despierta al sexo y se incia en su práctica cada vez más precozmente, que se entrega al sexo más extravagante y degenerado cada vez con más frecuecia y con peores consecuencias, esa misma sociedad reaccione de una forma tan agresiva contra los clero-pederastas; eso no es congruente, esa reacción no es correspondiente ni proporcional. A no ser que esconda o suponga otros motivos, otras explicaciones, sean o no sean razonables. Intuyo que en parte no lo son, que pertenecen, más bien, al orden pasional o la categoría de lo subconsciente (dejando, por no discutirlo, lo preternatural, que, obviamente, concurre). También supongo que la otra parte de la explicación está compuesta por motivos de intencionada ideología anti-católica, muy hostiles.

¿Cómo actua la Iglesia, qué medidas toma? Unas medidas timoratas, acomplejadas, empañadas por la corrección política. Hace también unos días se publicaba esta otra noticia, con ese poco atractivo personaje curial, Monseños Scicluna, dictando un 'decálogo' sobre la materia:

'Decálogo de Scicluna'

Mientras la Iglesia se mantenga a la defensiva (ad intra y ad extra) y no se decida a atacar (y a defenderse también) con firmeza de intención y acción (ad intra y ad extra), la manipulación de la clero-pederatía seguirá siendo una pesada arma en manos del enemigo, que golpeará una y otra vez, en los momentos menos favorables, cuando menos se espere, de la forma más hiriente.

Su objetivo no es la recuperación de la moral, ni la restauración de la integridad del clero católico; su objetivo es debilitar hasta aniquilar a la Iglesia Católica, su Jerarquía y sus instituciones.

p.s. Por cierto, esta otra noticia, siendo de la misma especie, no tiene apenas relieve, pasa casi desapercibida, la habrán leído sólo unos cuántos porque se ha publicado sólo en unos pocos medios: Islam y pedofilia en Gran Bretaña . No se trata de justificarse con el pecado ajeno, sino de medir y sopesar diferencias, a tenor de lo que he comentado.


+T.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Irlanda des-católica


La noticia del cierre de la embajada de Irlanda ante la Santa Sede ha sido un bombazo. Un bombazo apreciable en medios eclesiásticos sensibles al valor y el significado de la diplomacia. Desde luego, la decisión del gobierno irlandés deja en entredicho la calidad y el nivel político del actual Gobierno de Irlanda, eso parece indiscutible.

Salvo que todo haya sido un golpe estudiadamente diplomático, una especie de grado extremo en el nivel de tensión de una crisis diplomática, más allá de la habitual 'llamada a consulta' de embajadores, u otras de estas pautadas y reconocidas formalidades diplomáticas ad casum.

Que el anuncio de la decisión incluya también junto a la Santa Sede a otras embajadas de tercer orden (Irán y Timor Oriental), denota una intencionalidad bastante notable, un guantazo descaradamente afrentoso. Es patente en este caso cuán fácil resulta fabricar un incidente diplomático cuando se quiere tener uno a mano para usarlo como arma ofensiva, la historia está bien surtida de incidentes de esta clase.

Me resisto a creer que todo sea, como se comenta, por lo de lo del clero-pederastazo. Tiene que haber algo más, alguna razón de más calado político. Quizá sea todo una maniobra de agitación que el gobierno y sus agentes montan oportunamente para distraer a la opinión pública del clima de desastre en que se halla inmersa Irlanda por causa de la crisis económica y su pésima gestión. Si en España existen gente como Zp y Rubalcaba y partidos como el Psoe capaces de todo lo que sabemos (¡y tememos!), ¿Por qué no en Irlanda? Se trataría de una versión a la irlandesa de lo que aquí ha pasado (o puede pasar) con otros sujetos, otros nombres, otras siglas.

¿Alguna consideración más al respecto? Sí, una muy importante, por lo que nos afecta y porque no escarmentamos: El poder político termina enemistándose con la Iglesia, atacándola como el perro que muerde la amno del que le da (le daba) de comer. Más tarde o más temprano.

Si la nación irlandesa y sus dirigentes han tenido un valedor histórico firme y leal, ese ha sido la Iglesia, la iglesia de la propia Irlanda con la Roma Católica detrás. Aquí mismo, donde escribo, en Sevilla, como en otras ciudades españolas (Valladolid, Salamanca, Santiago de Compostela, Madrid, Alcalá de Henares), hubo un Colegio de Irlandeses, fundado en 1608, para la educación, formación y misión de clérigos irlandeses para Irlanda. Con la misión católica no sólo se mantenía el catolicismo, sino el patriotismo irlandés, cuya resistencia y supervivencia no se explican sin la misión y el aliento de los sacerdotes católicos. Y Roma, que conocía todo y animaba todo.

Lo que pudiera estar ocurriendo es una especie de emancipación secularista de la política irlandesa respecto de la tutela o poder fáctico de la Iglesia Irlandesa, con el pederastazo como coartada y Roma como gong resonante, para dar el campanazo y que resuene. Diría yo.


Sin embargo, la actualidad irlandesa se aleja de la imagen de la tradicional 'Irlanda Católica', según parece a pasos acelerados, con una opinión pública que se manifiesta cada vez mas adversa al catolicismo. Aun sabiendo y ponderando lo fácil que es para los medios la manipulación ideológica de la opinión pública, la situación de la ex-católica Irlanda viene a ser como la de la ex-católica España, mutatis mutandis.

La Iglesia es buena para los principios heróicos, los intermedios tenaces, las metas triunfantes. Pero la Iglesia estorba después, mucho más en un régimen liberal-democrático que tiende a imitar modelos definidamente secularizantes que miran al Catolicismo como un obstáculo que superar y a la Iglesia Católica como un rival que vencer (cuando no un enemigo que exterminar).

Pero insisto: Lo del escándalo de la clero-pederastia, una coartada. Y lo del cierre de la embajada en Roma, una bomba (de humo).

+T.

jueves, 20 de octubre de 2011

Roma observadora en Viena: Más islam...¿y menos fe?


La noticia, con una entrevista corta del Cardenal Taurán, me parece tan inquietante como absurda (una combinación ultimamente muy frecuente; demasiado, desgraciadamente):

Arabia Saudita inaugura en Viena un centro interreligioso

La impresión que se saca de toda la noticia-entrevista es que en la Iglesia Católica el diálogo se ha impuesto a la misión. No entiendo cómo todo eso que dice el Cardenal Taurán se integra/ se concilia con el estreno de la 'nueva evangelización'. A no ser que el concepto de la nueva evangelización se refiera solamente a los propios cristianos (?) o al antiguo Occidente Cristiano (?) y excluya deliberadamente la misión ad gentes, la evangelización misionera de infieles y paganos.

Profundizando un poco más en la reflexión, la perplejidad aumenta en cuanto se percibe una ausencia del factor sobrenatural, que es (debe ser) el propio de todas las obras de la Iglesia. En la institución/participación de este centro de 'diálogo interreligioso' ¿qué parte ocupa y cómo aparece la intención y el objetivo sobrenatural, puesto que la Iglesia asiste, va a estar presente y, en cierta medida, colaborará? ¿O acaso lo sobrenatural, la presencia santificante de la Iglesia, se excluye intencionalmente, o se suspende ad casum? Un diálogo que no sea praeambula fidei, ¿qué interés tiene para la Iglesia? ¿Estar 'observando', integrarse en ese grupo de diálogo como 'observador', es algo que se corresponde con la misión de la Iglesia? A no ser que se trate de un experimento al que la representación de la Iglesia asiste como mudo expectador para sacar conclusiones, deducir conceptos y recoger datos. Pensemos bien y supongamos que será eso. Pero ¿se trata sólo de eso?

Otra cuestión más: Si los firmantes del acuerdo que constituye ese centro de diálogo interreligioso y cultural son tres estados de los cuales dos (España y Austria) son laicos no-confesionales y uno (Arabia Saudita) es constitucional/fundamentalmente islámico (con absoluta exclusión de toda otra religión), ¿quién va a hablar de religión con quién? A no ser que el observador - que será la Iglesia Católica - en vez de mirar y callar intervenga y hable como una especie de mediador religioso-cultural, reconocido por ambas partes (?).

Me pregunto todo esto sin entrar a discutir la naturaleza del islam, ni su irrupción violenta en la sociedad internacional del siglo XX-XXI, ni la credibilidad dialogante de un régimen como el de Arabia Saudita, ni el interés en comparecer públicamente asociado a una iniciativa que parece expresar el proyecto de la 'alianza de civilizaciones' presentado a la comunidad internacional por el desacreditado líder socialista, nuestro presidente de gobierno J.L. Rodríguez Zapatero, uno de los más señalados promotores del laicismo radical contra-católico. Dejo, como digo, todos estos pormenores, sin discusión.

En siglos anteriores, desde su aparición en la historia, la Iglesia vió al islam como una perversa y peligrosa herejía, puesto que su doctrina no es pagana, propiamente, sino que deriva de una re-interpretación errónea/pervertida del Antiguo y el Nuevo Testamento. A lo que se añadía su afán declarado de expansión y conquista, una 'misión' islamizante que forzó a naciones y pueblos, imponiéndoles el yugo de la sumisión islámica.

La paradoja es comprobar cómo al mismo tiempo que la Iglesia abandona su tradicional concepto misionero, suspendiendo o renunciando a la evangelización de infieles y paganos, se presta a coloborar (sea dialogando, sea observando) con la presencia y expansión del islamismo en el Occidente Cristiano (¿o habrá que decir - y acostumbrarse a decir - 'ex-cristiano' o 'post-cristiano'?).


Viena, la capital que va a servir de sede para este 'encuentro', es un enclave aparentemente tranquilo, libre de sospechas. Pero Viena fue escenario de varias acometidas islámicas, cuando la Turquía de los otomanos proyectaba expandirse por la Europa oriental y central, la última de ellas en 1683, una fecha no tan remota. También es Viena, actualmente, la capital del des-catolicismo militante que planta cara, reta y echa un pulso a la Roma Católica. Destaco esto porque la capital austriaca puede registrarse con estos y otros referentes, todos significativos, en uno u otro sentido, ya sea para el islam con pretensiones europeas, ya sea para la Iglesia Católica y ciertas problemáticas coyunturales que parecen tienden a hacerse crónicas o a resolverse en un sentido contrario a la voluntad de la Santa Sede.

Sea lo que fuere que resulte de este 'encuentro' vienés, sigo sin apreciar el bien que la Iglesia pueda obtener con esta 'observación' del diálogo entre sauditas, austriacos y españoles.

La diplomacia es un sutil arte, concedo. Pero la sutileza de la Iglesia ¿no debe ser otra? La admonición de Señor "Sed astutos como serpientes y cándidos como palomas" pienso que no se pronunció como regla diplomática, precisamente, sino en un contexto más claro de misión y evangelización, no de diplomática y circunspecta (o interesada) observación.

+T.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Una fiesta católica para una victoria cristiana (sin complejos)


En el Misal de Pablo VI (1969) desapareció la fiesta del Dulce Nombre de María, que se repuso en la edición del Misal Romano del año 2002, bajo Juan Pablo II, entre las 'memorias' (memoria libre) dedicadas a la Stmª Virgen. Aunque se celebraba en el siglo XV-XVI, se instituye como fiesta universal, para toda la Iglesia, por el Papa Btº. Inocencio XI con motivo de la victoria de los ejercitos cristianos contra los turcos en la batalla de Kahlemberg, a las puertas de Viena.

Desde mediados del mes de Julio, Viena sufrió un implacable asedio. La corte imperial y 80.000 vieneses abandonaron la ciudad, que quedó defendida por una fuerza militar de 11.000 soldados y los 5.000 irreductibles que se negaron a abandonar su capital. Mandaba las fuerzas el general conde von Starhemberg. A primeros de Septiembre, la resistencia parecía insostenible, imposible por momentos. El cerco de Viena suponía el primer paso para la penetración brutal de los mahometanos en el corazón de Europa, debilitada por la fragmentación de estados y confesiones que siguó a la crisis protestante y la Guerra de los Treinta Años. Si caía Viena, con la derrota del Austria de los Habsburgo se abrían al Imperio Otomano las puertas del Sacro Imperio y de toda la Europa Central.

Como cuando la crisis final de Bizancio, sólo la Santa Sede comprendía el riesgo e intentaba movilizar a las potencias católicas. En Francia, Luis XIV se negó en absoluto, incluso comenzó una serie de hostilidades contra ciertas plazas de los Habsburgo en la Alsacia, forzando al emperador Leopoldo I a distraer parte de los efectivos militares que eran necesarios para resistir en Viena. La España languideciente de Carlos II, ya en plena tensión por la controversia de la sucesión del rey, sólo ayudó a sus primos austriacos con recursos económicos, incapaz de movilizar ningún ejercito auxiliar.

Fueron los principados alemanes (Sajonia, Franconia, Baden, Baviera y Suabia) quienes se coaligaron con Leopoldo I. Destacaban brillantes personalidades como Carlos V de Lorena, Luis Guillermo de Baden-Baden, y el ya emergente Eugenio de Saboya. La coalición se hizo efectiva gracias a las instancias del Papa Inocencio XI, tan consciente de la gravedad de la acometida turca y de lo que suponía el sitio de Viena. A pesar del esfuerzo, la empresa parecía inútil, con los turcos bien asentados en torno a la capital austriaca, con tropas suficientes para poder tomarla y continuar luego su avance.

El 15 de Agosto, dia de la Asunción de la Virgen, el rey de Polonia, Juan III Sobieski salía de Cracovia con un animoso ejercito, que encomendó a Ntrª Srª al pasar por el santuario de Czestochowa. Llegados a Viena, los efectivos totales de la Liga Santa sumaban un total de entre 70.000 y 80.000 hombres; los turcos contaban con más de 130.000, con una formidable artillería, una sólida retaguardia y suministros asegurados.

Siguiendo un imprevisible y casi temerario plan de batalla, el ejercito sitiado, con el empuje heróico de Jan Sobieski, lanza un ataque en la madrugada del 12 de Septiembre, antes de las primeras luces, sobre las 4 de la mañana. Se batalló el día entero. A las cinco de la tarde, entraba el victorioso Juan Sobieski en la lujosa tienda del pashá Kara Mustafá. En una de esas frases destinadas al bronce de la historia, el gran Sobieski parafraseó en cristiano la sentencia del César: 'Venimus, vidimus, Deus vincit' (llegamos, vimos, pero fue Dios quien venció).

Quedaron en el campo los cuerpos de 15.000 turcos y unos 4.500 cristianos. El Imperio Otomano no se recuperó del golpe. La lucha, a instancias también de Inocencio XI, seguiria más tarde con la reconquista de Hungría, y Belgrado volvería a manos cristianas antes de acabar el siglo. La Liga Santa propiciada por Inocencio XI unió a reinos católicos, príncipes protestantes e incluso la Rusia de Pedro el Grande se unió a la coalición. El tratado de Paz de Karlowitz sería el punto final de este crucial episodio.

El Beato Inocencio XI entendió que todo fue una obra de la fe, un providencial triunfo por gracia de la intercesión de Ntrª Srª, por lo que solemnizó la fiesta del Nombre de María extendiéndola a todo el Orbe Católico. En Roma, se celebró especialmente la victoria del 12 de Septiembre de 1683.

He querido recordarla por su patente incorrección política: Una fiesta de exaltación de la Cristiandad unida frente a la violencia invasora del islam mahometano. Una efemérides católica que desafía a este novedoso 'espíritu de Asís' que nos invade confundiendo y desvirtuando tantas cosas.

Una cosa fue el espíritu victorioso y creyente de aquel 12 de Septiembre, y otro el timorato y acomplejado espiritu que derivó del trágico 11-S que se ha recordado en estos días.



Como dije al empezar, la Misa del Nombre de María desapareció en el Misal reformado del Vaticano II y reapareció en la edición del 2002. Pero sin referencias, sin encuadre, sin verdadera 'memoria' de la efemérides de Viena. Incluso la oración propia quedó sub mínimis:

Concéde, quæsumus, omnípotens Deus, ut cunctis gloriósum beátæ Maríæ Vírginis nomen celebrántibus misericórdiæ tuæ benefícia ipsa procúret. Per Dóminum.

Gracias a la restauración de la auténtica y venerable Liturgia Romana, los que rezan el Breviario y el Misal antiguo han podido hacerlo con estos luminosos textos y oraciones:

Venerábile Vírginis Maríæ nomen, quod interpretátum maris stella dícitur, Matri Vírgini valde conveniénter aptátur. Ipsa namque aptíssime síderi comparátur, quia, sicut sine sui corruptióne sidus suum emíttit rádium, sic absque sui læsióne Virgo parturívit Fílium. Nec síderi rádius suam mínuit claritátem, nec Vírgini Fílius suam integritátem. Ipsa est ígitur nóbilis illa stella ex Iacob orta, super hoc mare magnum et spatiósum necessário subleváta, micans méritis, illústrans exémplis. O quisquis te intélligis in huius sæculi proflúvio magis inter procéllas et tempestátes fluctuáre, quam per terram ambuláre, ne avértas óculos a fulgóre huius síderis. Maríam cógita, Maríam ínvoca, ut sic in temetípso experiáris, quam mérito dictum sit: Et nomen Vírginis María. ~  Quod quidem dulcíssimum nomen, iamprídem in quibúsdam christiáni orbis pártibus speciáli ritu cultum, Innocéntius undécimus Románus Póntifex, ob insígnem victóriam de immaníssimo Turcárum tyránno, cervícibus pópuli christiáni insultánte, Viénnæ in Austria partam, et in perénne tanti benefícii monuméntum, in Ecclésia universáli síngulis annis celebrári præcépit (Lectio IIIª Ad Matutinum)

(El nombre venerable de la Virgen María, que se dice que significa Estrella del Mar, es el más adecuado para la Virgen Madre. Que bien puede ser comparado con una estrella, pues, como una estrella refleja adelante sus rayos sin ninguna disminución de su brillo propio, también la Virgen dio a luz al Hijo sin pérdida de su virginidad. Ni los rayos disminuyen el brillo de la estrella, ni el Hijo de María su virginidad intacta. Ella es la estrella que brilló antiguamente sobre Jacob y fue puesta por encima de este grande y anchuroso mar. Ella brilla con sus méritos, e ilumina con su ejemplo. Vosotros todos, los que bregais entre las tormentas y tempestades del mar proceloso, para que arribeis a la tierra firme, no aparteis los ojos de la brillante luz de esta estrella. Pensad en María, invocad a María, para que podáis probar el valor de aquello que está escrito: '...el nombre de la Virgen era María' ~ El Papa Inocencio XI ordenó que la fiesta de este Santísimo Nombre, que ya era honrada con un rito especial en algunas partes del mundo cristiano, se celebrara cada año en toda la Iglesia Universal como un monumento perpetuo por la gran bendición de la insigne victoria ganada en Viena, Austria, sobre el crudelísima tiranía de los turcos, opresores del pueblo cristiano.)


Oremus:

Concede, quaesumus omnipotens Deus: ut fideles tui, qui sub sanctissimae Virginis Mariae Nomine et protectione laetantur; eius pia intercessione a cunctis malis liberentur in terris, et ad gaudia aeterna pervenire mereantur in caelis.
Per Dominum nostrum Iesum Christum, Filium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum.
R. Amen
.





*** En las fotos, imágenes del exterior y el altar mayor de la Iglesia del Stmº Nombre de María, junto a la Columna Trajana, erigida en Roma para conmemorar la batalla del Cerco de Viena. En el centro del Altar, sobre una gloria de inspiración berninesca obra de Mario Fontana, se venera un antiguo icono milagroso de la Stmª Virgen, rematado con el anagrama de María; en las pilastras del interior, figuran como motivo decorativo en bronce las águilas bicéfalas de la heráldica de los Habsburgo-Austria.

+T.

jueves, 30 de junio de 2011

Destruir el sacerdocio católico




El LXº aniversario de la ordenación sacerdotal del Papa Benedicto XVI se está celebrando a la vez que se está sufriendo, en estos mismos días, un duro y despiadado ataque contra el Sacerdocio Católico. Si fuera una arremetida de extraños, externa, no nos importaría. Lo que nos alarma y debilita es que los atacantes proceden de nuestras mismas filas, obispos y sacerdotes católicos decididos a arruinar el Orden Sacerdotal tradicional.

Quizá por eso las 60 horas de adoración ante el Santísimo que el Cardenal Prefecto de la Congregación del Clero, Mauro Piacenza, sugirío como regalo especial a Benedicto XVI: Que cada diócesis dedicara al Papa sesenta horas de oración y adoración ante el Santísimo Sacramento expuesto, para entregarlas luego al Papa como un precioso obsequio sacerdotal. En mi parroquia se están ofreciendo tres jornadas de adoración, entre SS. Pedro y Pablo y el Corazón de Jesús, que es el Viernes. Los fieles que asisten saben que están rezando por el Papa, pero la mayoría de los orantes ignoran que están ofreciendo una súplica muy especial por el Sacerdocio Católico.

El embate se gesta en Europa. Procede de aquellas mismas fuerzas/tendencias que, según algunos comentadores e historiadores del Vaticano 2º, cambiaron la orientación y controlaron el desarrollo del Concilio gracias a una estudiada estrategia de intervención y ocupación de determinados puestos y mecanismos dentro y fuera del aula conciliar, con tan grande exito que uno fue el Vaticano IIº preparado por Juan XXIII y otro el Vaticano 2º que presidió y clausuró Pablo VI. Si entonces se dijo que el Rhin habia desembocado en el Tíber, ahora se corre el mismo riesgo.

Hará dos o tres semanas, el vaticanista Andrea Tornielli, en su blog Sacri Palazzi, avisaba de la conjura que se tramaba en Alemania: Una serie de movilizaciones a favor de la supresión del celibato sacerdotal, con apoyos y declaraciones explícitas que provenían no sólo de grupos de activistas des-católicos, sino que incluían también a representantes de algunas formaciones políticas:

Ocho señalados miembros, políticos en activo, de la CDU-Christlich Demokratische Union(Unión Demócrata Cristiana) dirigieron el 21 de Enero pasado una carta a los Obispos alemanes en la que exponían su convicción de que el celibato sacerdotal no era ya conforme con la cultura y la sociedad modernas, al menos en Alemania, donde sería uno de los motivos que hacen alejarse a los fieles de la Iglesia. Por eso los políticos democrata-cristianos firmantes de la circular opinaban que la Iglesia Católica Alemana debía emanciparse de las prácticas y dictados de Roma y proceder a la ordenación sacerdotal de hombres casados.

Una semana después de esta carta, el diario Süddeutsche Zeitung sacaba a relucir unas declaracioens del año 1970, en las que el entonces profesor Dr. Joseph Ratzinger se mostraba favorable a discutir una eventual reforma de la disciplina del celibato de los sacerdotes.

Cerrando la campaña, a la semana siguiente salió también a la luz un tercer documento rubricado por 144 teólogos alemanes, austriacos y suizos, pidiendo al Papa que procediera a las reformas progresistas que necesitaba urgentemente la Iglesia, puesto que (estas eran sus palabras) "...la Iglesia necesita ya sacerdotes casados y mujeres que desempeñen el ministerio eclesial".

El vaticanista Tornielli especulaba con que todo esto se prepraba como prólogo ambiental de la visita de Benedicto XVI este verano, en Septiembre, a Alemania. Se supone que la reclamación de la supresión del celibato será uno de los asuntos que se pongan sobre la mesa del Papa, para que decida. Por lo menos, como dicen los peticionarios, para Alemania.

¿Una exención/dispensa del celibato sacerdotal otorgada a petición de una conferencia episcopal, para un determinado territorio, unas determinadas diócesis? Parece absurdo, contra toda razón pastoral. Sin embargo, gran parte de las reformas e innovaciones post-conciliares se han hecho por ese procedimiento 'particular', desde la práctica de la comunión en la mano a la aprobación de diversas plegarias eucarísticas: Lo que fue una petición-demanda de alguna conferencia episcopal suiza o alemana u holandesa, que Roma aprobó y concedió a esas iglesias particulares, fue luego adoptado por otras diócesis de otros países, y al cabo de poco se extendieron por toda la Iglesia, con suma rapidez.

Así, de esta forma, entiendo yo que pudiera darse el golpe de gracia al asunto del celibato sacerdotal, una de las señas de identidad de la Iglesia Católica más contradichas y atacadas por los enemigos (externos e internos) del catolicismo.

Aprovechando como cierta coartada la asunción del clero casado procedente del anglicanismo que profesan su comunión con la Iglesia Católica dentro de los Ordinariatos que se están erigiendo para su recibimiento e integración; exponiendo los numerosos casos de hecho, reconocidos y aceptados, de abandono del celibato que viene siendo común en algunas diócesis europeas, sobre todo en Alemania y Austria; argumentando que es una urgente necesidad social, pastoral y familiar, regular la situación de todos estos casos, en atención al bien espiritual, moral y personal de estos clérigos y sus esposas. Etc. etc. etc.

Así, con consideraciones por el estilo, mutatis mutandis, se han perpetrado (en otros casos, para otras cosas) pequeños, medianos, grandes y desafortunados abusos. Que después se han aceptado eclesial y socialmente sin más oposición que la de los católicos conscientes que ven y examinan y concluyen estupefactos.

Ciertamente, si se procediera a la reforma de la disciplina celibataria el impacto sería mayúsculo. Y el daño para la Iglesia, mayor todavía. ¿Podría, así y todo suceder? ¿Estaríamos a las puertas de una decisión de semejante magnitud y calado?


Si me inquietan las cosas que pasan y las noticias que nos llegan de las muy des-catolizadas diócesis europeas (Holanda, Alemania y Austria sobre todo), lo que pasa en España me inquieta lo mismo. Como muestra, valga la serie quasi copiada de la secuencia alemana que publica esta semana uno de los órganos más activos y reconocidos del des-catolicismo español:

El 80% de los curas austríacos, a favor de abolir el celibato. Más del 50% se piden la ordenación sacerdotal de las mujeres

En esa web, entre la semana pasada y lo que llevamos de esta, se ha publicado en portada el escándalo del patriarca de Lisboa, la tesis feminista de la escandalosa abortista Sor(?)Forcades, y ahora esto (sin contar otros artículos concomitantes, passim). Siempre decantándose, más o menos implícita o explícitamente, a favor de los escandalizadores.

En España no estamos - creo yo - como en Austria. Pero en España, los sacerdotes que renegaron de su ministerio y se casaron son un grupo de presión intra-eclesial con mucha fuerza. Paradójicamente, cuentan con la simpatía y el reconcimiento de una parte muy notable de nuestra Jerarquía.

Un dato: En esa misma página que publica la escandalosa estadística de los curas austriacos, cuento entre sus colaboradores y bloggers habituales, por encima, sin entrar en detalles: 2 cardenales españoles, 2 cardenales hispanoamericanos, 1 cardenal italiano, 1 arzobispo y varios obispos y eméritos españoles y americanos. Junto a estos prelados, en esa web escriben varios ex-clérigos, entre ellos algunos famosos activistas del movimiento contra el celibato, como Antonio Aradillas (un auténtico 'pionero'), así como un selecto bloggerío con elementos de la kale-borroka kontra-katólica, desde Pagola a Castillo pasando por Gonzales Faus, Arregui, la Caram y otros especímenes por el estilo. Seguro que todos ellos-ellas super conformes con la erradicación del celibato, la ordenación de las hembras y la extinción de todas y cada una de las notas tradicionales de la Iglesia Católica.

Teniendo en cuenta y considerando que en la Iglesia 'Tradición' equivale a 'esencia', todos estos reivindicantes quieren y persiguen la extinción de la Iglesia Católica y su sustitución por ellos sabrán qué.

Su movilización para la supresión del celibato es un paso más, uno de especial gravedad, una batalla que está planteada y que, a estas alturas, ignoro cómo pueda acabar.

Por eso -además de dar gracias por los 60 años de sacerdocio de Benedicto XVI - rezamos estos días ante el Sacramento.

Y habrá que rezar más, mucho más.

+T.

sábado, 2 de octubre de 2010

Patetismos locales, nacionales y extrapirenáicos


Primero me quejo de la vulgaridad rampante que reina en Sevilla. Todo el mundo en masa neo-populachera ha ido y se ha extasiado con una cosa que se llama U2 en la que berrea uno que se llama Bono, como el manchego. A Sevilla venían antes los tenores del candelero internacional a cantar óperas y el Miserere de Eslava. Y ahora nos invaden estas cuadrillas. Encima en decadencia y más viejos que la sarna. Y la gente va. A la gente les gusta el berreo cabreado. Pero a gente que te quedas tieso cuando te dicen que han hecho cola para comprar entradas del in-concierto. Porque yo comprendo que a un drogata suburbano cortado por el patrón-tijera de la clase ínfima le guste la basura, porque no tiene gusto. Pero me alarma que un tio casado y con tres hijos, abogado y del Opus, vaya y te suelte muy ufano lo bien que se lo pasa con la vomitona de U2. Patético. Y nauseabundo.

Nacional: El ciclista contando lo de la carne que le compraron de camino y se comió para almorzar, y orina para arriba, y orina para bajo, y orina en diagonal. De vergüenza ajena, sea lo que sea y como haya sido. Para esconder la cabeza como las avestruces. Y otro nacional: El astronauta, el único en su especie que puebla el ecosistema ibérico. Un lechuguino con el espacio subido en el ego. Cada vez que le veo me gusta menos. El otro día presentaba a otro astronauta (de verdad). Pide una prueba de desvío asteroidal que costaría, chispa más o menos, unos cientos de millones; para mojar pan y rosca, supongo. Y si la prueba falla, más millones, se presume. ¿Pensará en su porvenir? También he leído en no sé dónde que iba a vender viajes a la Luna. Capullo-capullorum 100% sin mezcla. Y encima en el paro para los restos, porque ese no sale más en órbita, me da la impresión.

Internacional: Este infame agente de él sabrá qué logia del mandil y la escuadra. Que Bélgica es una de las letrinas de Europa es algo que se sabe cada vez más. Pero lo de este clama que le den tramiento Duque de Alba, que sabía entender a los gusarapos de por allí. No me gusta la forma acomplejada y culpabilista con la que la Iglesia está tratando el asunto del pederastazo. Y en esto incluyo al Papa (muy señor mio), que se repite como los ajos con ese asunto magnificado por el anti-catolicismo internacional militante. Por eso, entre otras cosas, salen tipos como este belga repugnante. Soy - lo he dicho alguna vez - radical-católico y no soporto ataques de nadie. De los de dentro tampoco. En la Iglesia, el tratamiento de corrección justo y necesario es ad intra, no de cara a la galería, y se llama penitencia, y es virtud y sacramento. Lo demás se convierte en oportuna munición para el enemigo, tan activo siempre. Con cualquier excusa hacen cañón y tiran bombas a matar. Como se comprueba con el asqueroso belga ese.

El surtido es sólo fruto de un espigueo por la prensa. Imagino que cada cual tendrá su muestrario cotidiano de patetismos. Unos para olvidar y otros para regurgitar en repugnante eructo incontenible.

Sin bicarbonato, please.

Y con azúcar es peor (sorry, Mary Poppins).

&.