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viernes, 27 de octubre de 2017

El sínodo jíbaro

Témome que nos toman el pelo (el poco pelo católico que nos va quedando) con ese 'sínodo amazónico'. Conque no se convoca un sínodo para evangelizar a la morisma de la morería de la islamidad que nos aterroriza e invade y nos planta jaimas y mezquitas sin freno; así que no se convoca un sínodo para la evangelización de China con los millones de chinos que tiene China y lo necesitados que están los chinos de la China de una buena misión, con todo esto (y pongo como ilustración sólo dos urgencias misioneras de urgente misión), y nos salen con un sínodo para la Amazonia, donde yo no sé cuántas tribus hay (las que queden) y en donde dudo se tenga intención recta de evangelizar católicamente. Vamos, vamos.

¿O es que se cree alguien con dos dedos de pesquis católica (la poca que nos va restando) que los misioneros brasileiros, empapados en pablofreirismos y teologíasdelasliberaciones se van a dedicar a bautizar indígenas hasta cansárseles el brazo y enseñarles el Catecismo de Ripalda? ¿Es que algún católico con perspicacia católica se traga la bola de que esa jerarquía brasileña criada a los pechos de Héldercámaras y Casaldáligas tiene interés en que los indígenas de las selvas amazónicas hagan la Primera Comunión y observen el cumplimiento de la Misa dominical?

Bueno, pues ese es el cebo que quieren que piquemos. Todo para pescar dos monstruosidades des-católicas: Curas casados (para evangelizar el Amazonas) y mujeres diaconisas (para lo mismo en el mismo sitio)...Y de paso, de coda, como el que iba a por atún y a ver al duque, colarnos la enormidad por la gatera y que, después de la tropelía en el Amazonas, broten, por petición extrapolada de las conferencias episcopales, curas uxorizados y diaconisas por todas las fronteras de la geografía católica.

¿No eran los jíbaros de la Amazonia quienes reducían las cabezas de los vencidos y se las colgaban luego de adorno? Pues eso me temo yo que quieren hacernos a los católicos (los que quedemos): Reducirnos la cabeza, jibarizarnos para capitidisminuirnos.

¡El Señor nos libre!

+T.

domingo, 24 de mayo de 2015

Romero, un beato para el des-catolicismo

Monseñor Romero es el beato querido por los des-católicos hispanoamericanos. El mártir enarbolado por la iglesia de pastoral revolucionaria que pierde fieles y se empeña en un populismo aun dependiente de postulados que se alejan del catolicismo, marcando el ritmo de la teología de la liberación.

¿Fue un mártir? Digamos, primeramente, que el concepto de 'mártir' quedó forzosamente reformulado cuando Juan Pablo II se empeñó en declarar mártir a Fray Maximiliano Kolbe, aun cuando su muerte carecía de algunos de los elementos integrantes de la, hasta entonces, concepción canónica del martirio. Desde entonces, caben en el concepto martirial otros modelos en los que prevalecen otras particularidades que antes no se hubieran considerado propiamente martiriales. En este nuevo concepto lato y elástico de martirio, sí cabría Oscar Romero, un buen sacerdote, un buen obispo. Y un mártir proclamado por muy determinados grupos y sectores de la Iglesia que luchaban al margen de las consideraciones de fe y virtud que probaron a los Mártires del Martirologio. Quizá, para estos casos, hubiera sido oportuno crear un nuevo 'martirologio', para distinguir y no confundir.

La procesión de entrada de la Misa de beatificación ha sido un lamentable dejá vú, con todos los sacerdotes cubiertos con gorras y sombreros, sin recogimiento, desinhibidos, festivaleros, según el estilo/formato jmjuanpablista: Mucho-clero-poco-pío, resumiendo.



En ese tipo de montajes neo-litúrgicos que el Papa Wojtyla inventó y difundió, la celebración del Misterio desaparece, mientras se resalta una especie de auto-celebración complaciente en la que la asamblea y sus motivaciones coyunturales ocupa todo, reduciendo la Presencia y el Sacrificio a un mínimo. Se celebraba la Misa, pero sobresalía más el escenario que el altar, el festejo más que la liturgia. El ruido de lo mundano impedía el silencio de lo sagrado.

En la Misa de beatificación (aquí grabación en directo), quedaba claro que se celebraba a Romero. Queda confuso si se celebró a Cristo.

Cuando llevaban al altar-estrado una urna con las reliquias del neo-beato, la camiseta empapada en la sangre del obispo tiroteado mientras celebraba la Misa, el coro cantaba el Salmo 71 en la versión, letra y música, de Miguel Manzano, tan famosa en los años 70:

"...que él defienda a los humildes del pueblo y quebrante al explotador "

Una versión muy alejada del 'humiliabit calumniatorem' que dice el versículo del Salmo mesiánico (Sal 71, 4).

Estamos el 2015, en la Iglesia cuyos jerarcas son aquellos jóvenes que en los contestarios y rebeldes años '70 cantaban con ensayado eco de trueno ese versículo del salmo de Manzano: -"...¡¡¡...y quebrammmmmte al explotador!!!". Se cantaba mucho en los seminarios.

Al llegar la procesión de entrada al altar, el coro, al ritmo de chimpúm-chimpúm populachero, cantaba esto otro:

-"Vamos todos al banquete
a la mesa de la creación
cada cual con su taburete
tiene un puesto y una misión".



Sublime.


n.b. En todo momento, el celebrante-presidente-ausente, fue PP Franciscus. Nunca fue tan evidente que el Cardenal Angelo Amato era sólo la voz de su amo.


+T.

viernes, 7 de junio de 2013

Aprensiones jerárquicas

Me comentaban esta tarde la estampa aggiornata del recién nombrado nuevo obispo de Lieja (Bélgica), un adepto de la Comunidad de San Egidio: 

Jean Pierre Delville, de la Comunidad de Sant'Egidio, nuevo obispo de Lieja

En la foto del noticiero de los egidianos sale con un discreto clergyman gris, el mínimum del look cura-católico. Pero en la entrada que le dedica el blog Catapulta de D.Augusto Padilla, la galería de imágenes aporta otro perfil del electo: Pequeño apunte del día - El nuevo obispo de Lieja

La distancia entre la fina perspicacia del artillero Padilla y la corrección política de los egidianos define el amplio espectro de mundo real y realidad virtual en el que nos movemos, tan desequilibrado en sus extremos como en sus correspondientes y respectivas lecturas y conclusiones. Es decir, que no nos engañamos cuando terminamos con la impresión de que el nuevo obispo belga es así, tal cual, como él mismo y su 'yo' con sus circunstancias orteguianas.

De todas formas, entre ese nuevo obispo y estos del YouTube, también hay distancias y matices espectrales (dentro del amplio espectro del episcopado católico, quiero decir); comparen y vean:



Si han visto y comparado con sensibilidad católica ¿qué concluyen Uds.? Probablemente, ustedes convendrán conmigo en el bajo perfil católico, tanto del obispo belga como de estos obispos nicaragüenses. Si del egidiano hay que temer las muy características tendencias ecumenicistas y pan-religiosas de la Comunitá Sant'Egidio, de los prelados nicaragüenses habrá que temer ese populismo fácil, tan cercano al ritmo de las comunidades de base de los años 80 reciclado con un toque carismático, muy marchoso, al son de un des-catolicismo bailable, en escenario juanpablista de macro-celebración. De cuánta teología de la liberación pueda subyacer disimulada bajo todo esto, no sabría decir. Pero esa huella es ineludible en la América del mito revolucionario bolivariano. La América post-chavista también deja su impronta en la Iglesia, no hay más que verlo (si se quiere).

De esa parte de la Iglesia Católica procede el cardenal moderador del grupo de cardenales nombrados por el Papa Francisco para aun no se sabe bien qué función. Aunque hasta ahora no han destacado, ayer se comentaba en los mentideros vaticanistas que el Cardenal Maradiaga y sus cardenales francisquistas estaban movilizándose para finiquitar pronto a Bertone, aunque no se les vea moverse. Noticia, por otra parte, poco novedosa, nihil novum sub sole. Pero (me) resulta inquietante saber que el cardenal intrigante de ahora es un prelado tan próximo a esos que bailan ritmo pachanguero en el escenario, esos obispos gogo-boys del yutube.

Maradiaga es de allí, y se parece a los obispos de allí. Es del estilo de la jerarquía actual centroamericana, del estilo de este otro obispo, por ejemplo:




No me digan racista, ni anti-indigenista. No me invento nada, relata refero. Ellos son como son, sus iglesias son tal como son. Yo sólo pongo imágenes, muy reales, que nos aproximan a los conceptos eclesiales que estos prelados expresan y promueven. La iglesia del futuro está en sus manos.

Por todo ello, es forzoso hacerse la siguiente pregunta: Si después de los 8 años esperanzadores de Benedicto, el renunciante, nos ha quedado esta jerarquía, basculando entre el europeo de Lieja, en un extremo, y los nicaragüenses de neo-Palacagüina por la otra punta, cuando termine sus días papales el PP Franciscus ¿qué jerarquía nos legará?

Oremus!

+T.

domingo, 15 de enero de 2012

Domingo del París-Dakar


El escándalo nuestro de cada día a veces sorprende dónde menos te espera, por quién no te imaginas y por lo más absurdo del mundo:

Suspenden la Misa dominical en la Catedral de Lima por motivo del París-Dakar

Y no sólo eso, sino que el primado, el Cardenal Cipriani, bendice la ocasión y cede al pretexto.

Desconcertante.

El tercer mandamiento de la Ley de Dios puesto en solfa por una carrera de pijos jugando a aventureros. Los vicios de la decadencia de occidente (valga, más que nunca, la redundancia) interrumpiendo el culto dominical en una Catedral Primada, y contando con la aquiescencia complaciente del Arzobispo del lugar.

Con todas las excusas, explicaciones y salvedades que quepan y que haya (que las habrá), personalmente opino que la anécdota es una afrenta.

Si son los malos quienes nos ofenden, provocan o agreden, nos quejamos y ponemos el grito en el cielo. Pero si los que interfieren, se imponen y/o ocupan son de nuestra complacencia, dejamos que el Becerro de Oro se plante encima del Altar y el culto se suplante por el espectáculo.

¿O no se trata, en suma, de eso?

No conozco al Emmº Cipriani, pero, por ser quien es y de donde es, me lo imaginaba de otra calidad. No me explico esta condescendecia. No le encuentro razón.

'Proveer Coro y Altar' : Esta leyenda suele aparecer grabada en piedra o escrita en una tablilla en la puerta de entrada de las salas de cabildo de nuestras catedrales españolas e hispano-americanas. Servía para que los canónigos no olvidaran cual era su primera y principal obligación: Mantener constante el culto, rezando en el Coro y celebrando en el Altar.

Pocas veces se habrán suspendido esas dos sacras funciones por algo tan futil y mundano como esa estúpida carrera del Paris-Dakar con parada en Lima.

Lamentabile.

+T.

martes, 14 de julio de 2009

Un Santo Torero

La primera vez que estuve en Montilla fue en la primavera de 1981. Nunca olvidaré la tarde de aquel Sábado en Córdoba, con los patios de la Judería celebrando la Cruz de Mayo, un ambiente que parecía irreal, de pura estampa de Romero de Torres (a eso me supo a mí). Pero nuestro destino era Montilla. Íbamos a venerar a San Juan de Ávila, su sepulcro-urna en la Iglesia de la Compañía. Y visitamos su casa, que la estaban restaurando y donde se me quedó un poco de alma entre las tejas, la cal y las vigas de la casita del Maestro Ávila.

Lo que me resultó chocante fue que siendo Juan de Ávila quien es, en el pueblo se notaba que se le admiraba con cierta "lejanía", como uno de esos Santos que dan renombre, que se veneran, pero no son "populares". Porque estaba a la vista que el Santo de Montilla era Francisco Solano.

En la fachada del ayuntamiento y en las fachadas de las casas se veían azulejos representando al Santo: Un franciscano con la cruz levantada en una mano y dos indios a sus pies, una de esas iconografías tipicamente misioneras, inconfundible. En Montilla, el Santo sin discusión por encima y a distancia del Beato Ávila.

Y es que tener de paisano a un Santo es algo muy serio. Francisco Solano nace y se cría y empieza a hacer "cosas de Santo" en Montilla. Porque sus primeras curaciones milagrosas suceden cuando una epidemia asolaba su pueblo, un caso excepcional de un "profeta creído en su propio pueblo". Por gracia de Dios.

Una gracia de Dios que le hacía protagonista de verdaderas "florecillas" como las de su padre San Francisco. Andanzas, anécdotas, pequeños y amables milagros de esos que asombran a la gente sencilla y se les quedan grabados. Y mucha vida ejemplar, mortificada, pobre y obediente. Y excelente predicación. Todas esas cosas que hacen, que van haciendo a un Santo popular con toda la apreciación (infalible?) del sensus fidei fidelium. La gracia de Dios que hacía su faena y Francisco Solano que se dejaba hacer, dócil y manso en las manos del Espíritu.

Uno se figura que un personaje asi, con fama de santo y bueno probado y comprobado se queda quieto como geranio en maceta. Los hay así. Pero también (y sin contradicción) los hay inquietos sin contradecir a su natural manso y apacible. Solano era de estos, porque en cuanto se le presenta la oportunidad pide irse a las Américas. Nosotros mandamos a las Américas lo peor y lo mejor: Ambiciosos hidalgos y ruinosos aventureros, la media nobleza que aquí tenía poca fortuna que hacer, y lo mejorcito de nuestra clerecía, lo más selecto.

Cuando Francisco Solano llega a América, el continente entero es un bullir de empresas y encomiendas entre los Virreinatos. Pero Solano no iba a hacer negocios humanos ni a sacar beneficios mundanos. Su "nuevo mundo" es una ganancia para el Reino de Dios. Y con ese ánimo desembarca en Perú después de un viaje lleno de peripecias, hasta con naufragio estilo "paulino". Y desde el Perú se adentra en el corazón más profundo de la América, cruza los Andes, penetra en la selva, y por muchos años evangeliza por las actuales Argentina y Uruguay, por el Tucumán y el Estero.

Solano es de los misioneros que bautiza, que convierte. Los tibios conceptos de la misionología actual (tan descreída) parecen de otra naturaleza si se los mide con la sobrenaturaleza de los métodos y las actividades y los logros misioneros del Siglo de Oro de nuestras misiones. En la Fundación Gratis Datae está publicada gratis la preciosa obra del P. José María Iraburu Hechos de los Apóstoles de América; el capítulo que le dedica se titula: "San Francisco Solano el Santo que canta y danza". Alguna vez que la gente "grave" se extrañó de sus expansiones de canto y baile, Solano decía riendo - "¡Si es que al fin soy un loco!".



Pero debia tener más cordura que todas las testas ilustres del Virreynato juntas. Se sabe que no tuvo nunca un físico atractivo, porque era canijo de carnes, un espantajo con hábito, de tez morena descolorida por los rigores del ayuno y las severidades de su penitencia, que nunca dejó. Pero tenía toda la gracia de un cordobés, con la chispa de un amontillado añejo de esos que dejan regusto en el paladar. Sabía tocar la guitarra y cantaba con un gracejo especial, que encantaba a los indios. Es de los pocos santos que tiene un instrumento musical como atributo, porque en algunas representaciones le ponen a los pies un violín (y no sé por qué no una guitarra).

Para ser completo, era torero. Un cordobés con más temple que Lagartijo y Manolete que paró aun toro desmandado plantándose delante a cuerpo cabal: Mandó, templó, y el noble bruto le lamío los pies y se dejó atar con la cuerda del sayal de Solano, que llevó por la calles, la gente admirada, al toro hasta su encierro. Fue en un pueblo de aquellos de la Argentina que él misionó, se llamaba San Miguel.

Cuando el 92 montaron en La Rábida una exposición sobre los Franciscanos en América, y había varios recuerdos de Solano: Un retrato al óleo pintado de un dibujo que le sacaron el día siguiente de su muerte (el santo cadavérico). Y también tenían expuestos un catrecillo donde el Solano se sentaba, y una Cruz de palo de caoba que llevaba en sus predicaciones, y su báculo, una rama curada con nudos y una horquilla de remate. Todos estos objetos-reliquias se conservan en el Convento de Clarisas de Montilla (digno de visitar), llegados a su pueblo como una especie de fervoroso y piadoso legado encomendado a su pueblo natal.

Montilla tiene recordado y bien venerado a su Santo, pero me parece que no me equivoco cuando imagino a Solano llevando siempre a su Montilla por donde fue, que bien sabe Dios que la oblación para la misión no quita la querencia de la tierra y la casa paterna (y materna).

Pero a mí el milagro de San Francisco Solano que más me gusta (además del del toro) es el que sucedió en el Aljarafe de Sevilla, en el Convento de Loreto, entre Espartinas, Villanueva del Ariscal y Umbrete. Que resulta que el 14 de Julio de 1610, el mismo día que expiraba Solano en el Convento de los franciscanos de Lima, a la misma hora en que su alma dejaba este mundo, las campanas de la espadaña del Convento de Loreto rompieron a repicar solas.

Y es que los santos-santos tiene proceso abierto y directo en el Cielo (donde les esperan tanto como ellos lo esperan).

En alabanza de Cristo, amén.

+T.