Inaugurar secciones siempre es estimulante, pero hoy tiene un tinte especial. No os podéis hacer una idea del tiempo que llevo queriendo anunciaros la llegada de este colaborador. Es mucho más que un simple crítico, columnista o como queráis llamarlo. Es un gran amigo y una persona que ha sido, es y será, de las más importantes que tenga en mi vida. Casi dos décadas de amistad nos contemplan compartiendo nuestras pasiones; música, cine, comics y arreglar el mundo. Siempre polémico pero honesto, siempre exaltado pero dialogante, genio y figura hasta la sepultura...
Llevo instándole a escribir en mi casa mucho tiempo, pero él es un alma libre que huye de las ataduras y los plazos. Escribe lo que le sale de ahí cuando le sale de ahí. Por esta razón no puedo confirmaros si lo tendréis por aquí una vez a la semana, al mes o al año, lo que sí puedo aseguraros es que HOY lo tenemos con nosotros y deberíamos aprovechar la ocasión para disfrutar de él.
Sin más preámbulos, os dejo con Groucho Kas y su reseña de lo nuevo del Loco, La Nave de Los Locos.
Durante varios años llevo escuchando con profunda tristeza como grandes grupos jóvenes españoles, de cuyos nombres no quiero acordarme en esta crítica, hablan en sus canciones de la más absoluta nada pensando que su público es memo.
Llevo instándole a escribir en mi casa mucho tiempo, pero él es un alma libre que huye de las ataduras y los plazos. Escribe lo que le sale de ahí cuando le sale de ahí. Por esta razón no puedo confirmaros si lo tendréis por aquí una vez a la semana, al mes o al año, lo que sí puedo aseguraros es que HOY lo tenemos con nosotros y deberíamos aprovechar la ocasión para disfrutar de él.
Sin más preámbulos, os dejo con Groucho Kas y su reseña de lo nuevo del Loco, La Nave de Los Locos.
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Durante varios años llevo escuchando con profunda tristeza como grandes grupos jóvenes españoles, de cuyos nombres no quiero acordarme en esta crítica, hablan en sus canciones de la más absoluta nada pensando que su público es memo.
En muchos casos de la escena independiente intuimos talento,
mucho talento, una actitud correcta, directos potentes y sonidos elaborados
pero parece que las letras no se las toman en serio, parecen desconocer la
belleza de los palabras y su mensaje suena edulcorado, rosa, ñoño....vacío,
sobre todo vacío.
La mayoría de estas bandas siguen los cánones de una
verdadera “Rock And Roll Star” pero lamentablemente sólo es pose, todos tienen
un aire a Lou Reed (pitillos y camisetas xs) que en los últimos tiempos
está mutando al Harrison del Abbey Road (camisas vaqueras y frondosas barbas....el
pantalón campana lo vemos en un par de veranos...qué apostamos). Sin embargo en
los textos se alejan tristemente de sus referentes. Mención aparte para algunos que se atreven con el inglés,
muchas de sus letras parecen sacadas de Disney Channel.
Recordemos que Dylan no sólo fumó hierba con los Beatles
en New York en 1964 también mostró su indignación por la banalidad del cuarteto
de Liverpool...Lennon no volvió a ser el mismo.
Trabajos como el último del Loco es de agradecer y de
obligada mención. Maestros de la vieja escuela con estos discos deben recordar
a los talentosos novatos que el rock tiene la responsabilidad de contar cosas,
agitar al personal y obligarnos a esa cosa tan humana como es el pensar.
Necesitamos letras que destilen mala baba y visceralidad. El Rap ha entendido
esta necesidad......no querría ver al Rock apartado. Por este motivo celebro con inmensa alegría el perdón y el
regreso sólido de dos grandes de nuestra música Loquillo y Sabino.
Vemos como las dos caras del Loco se reflejan en dos de sus
últimos trabajos. En el aclamado Balmoral, como Jude Law en El
talento de Mister Ripley, reconocemos su faceta bon vivant, guapo, con
traje a medida, tomando cócteles caros en bares de moda y bailando con la
guapa.
En La nave de los locos cambia el cóctel por el
carajilllo, el traje por el mono y los bares de moda por la tasca de barrio, como en el video de su primer single Contento, una
mezcla de Los lunes al sol y Los Soprano, a nuestro
protagonista parece que le han mandado a la cola del paro por culpa de la
enésima reforma laboral. Personalmente prefiero al Loco proletario, probablemente sea
mérito de Sabino...tengo mis dudas.
El disco recupera viejas canciones pero suenan actuales,
lamentablemente gente excluida ha existido siempre, esta obra es para ellos. Por su sonido podría ser la natural continuación del Morir
en Primavera de 1988. Un rock sin adornos, sin florituras, duro y maduro como
un combate de boxeo.
Canciones potentes; La nave de lo Locos, El
mundo necesita hombres objeto (con guiño a Jack White incluido), Contento...te golpean directamente en la mandíbula; alternan con medios
tiempos, Paseo solo, Luna sobre Monjuit....que te permiten
recuperar el aliento. Encajando un crochet tras otro deambulas por el disco
llegando a la Canción de despedida, tumbado en la lona entremezclas
las voces del Loco y Mikel Erentxun contando historias bonitas de
mujeres hermosas....sonríes, te levantas, sacudes tu indignación, sacas fuerza
para abrazarte fuerte a tu chica y te pones a bailar contento de recuperar la
esperanza. Además, qué carajo, ahora que se lleva el rockabilly y las
niñas cool son las pin up es de justicia reivindicar a nuestro rocker más
representativo y el que lo dude que se ande con cuidado, como reza la canción
“huelo a pelea en el bar”.
En resumen un disco necesario en tiempos grises. Tiempos
difíciles para tipos duros y el Loco lo es.
Nota : 7/10 en la escala de Groucho