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martes, 21 de junio de 2011

A vuelapluma (V) parte V, el desenlace...

Y por fin llegamos al final de esta historia, espero no haberos hecho esperar demasiado! Bueno, no me entretengo ni os entretengo más....




Los primeros rayos del día me hicieron entreabrir los ojos con dificultad. Un bostezo asomó a mi boca todavía seca por la gran cantidad de alcohol ingerida durante aquella interminable noche.
Sacudí la cabeza atontado por la resaca, aunque esa desorientación no pudo impedir que mis pensamientos se centraran de nuevo en el periódico. Salté de la cama tan rápido como mi lamentable estado me permitió y corrí hacía la puerta. Mi mano temblorosa asio el pomo al tiempo que un martilleo infernal se cebaba con mi cabeza. Salí al jardín y dirigí la vista a la casa de Mark. Su coche no estaba, ya se había marchado; probablemente ya estará muerto o algo peor, quizás rezando por su alma mientras su avión se precipitaba al vacio envuelto en las llamas de sus motores, como si de un gran proyectil ígneo se tratara. Tal vez todavía no había ocurrido nada y Mark viajaba tranquilo y confiado, ajeno al terrible desenlace que el destino le tenía preparado y yo me había empeñado en respetar.

Un sentimiento de culpa comenzó a revolotear sobre mis hombros. Algo en lo más profundo de mi alma, un embrión llamado remordimiento se gestaba sin cordón umbilical, tan solo alimentándose de mi pesar. De cualquier modo ¿quién era yo para cambiar el futuro? me dije al tiempo que una sonrisa sarcástica asomaba a mi rostro.

El periódico seguía sobre la mesa. Parecía tener vida, me invitaba a abrirlo. Podía sentir en mi interior cómo se apoderaba de mí. Esperaba pacientemente ser leído y desvelarme el futuro, y yo no estaba dispuesto a esperar ni un solo minuto más. Me senté de nuevo en mi sillón favorito y mi mirada se desplazó con rapidez a lo largo de la maraña de noticias que de nuevo poblaban la primera página. Tenía el convencimiento de que encontraría alguna noticia relacionada con el accidente, es más, me consumía el deseo de encontrarla. Vagaba a través de las páginas pero mi frustración aumentaba al no encontrar lo que tanto ansiaba. Accidentes de tráfico, mucha política (la cual no me interesaba demasiado), resultados deportivos y de juegos de azar, pero nada del suceso en cuestión.

Tal vez le contara a alguien lo sucedido. No creía posible poder digerir en soledad mis actos. Kevin podría ser mi confesor, de hecho lo llevaba siendo desde que por primera vez entrara en su bar haría ya unos cinco años. Soportaba mis borracheras esporádicas y mis improperios etílicos, la mayoría de ellos destinados a Mark (cosa que ya no iba a ocurrir). Si, Kevin sería el elegido.

Entonces la ví. Se escondía en la esquina inferior derecha de la quinta página. Mi corazón se volvió loco, las pulsaciones se dispararon...

El accidente de Lima continua atrayendo desgracias

Ayer fue encontrado el cuerpo sin vida de Frank Davids, vecino y amigo de la infancia del también tristemente fallecido en el siniestro aéreo de Lima, Mark Woods. Al parecer el señor Woods y el señor Davids se conocían desde que solo eran unos crios, compartiendo universidad y cursando ambos los mismos estudios aunque con diferentes resultados. Además de todo ello, actualmente residian en la misma calle, en definitiva, vidas ligadas y tristemente muertes ligadas también.
Según fuentes policiales, se ha hallado una nota donde el señor Davids explicaba con pocas palabras que no podía soportar la carga que le ocasionaba la muerte de su amigo y vecino. Una explicación un tanto extraña y un bello gesto (aunque inútil) que solo pasa a engrosar la lista de bajas que el accidente aéreo de Lima nos ha dejado hasta hoy.


Levanté la vista muy despacio al tiempo que ese atisbo de culpabilidad que había notado crecer en mí comenzaba a engullir mi alma. El sentimiento que describía en mi futura carta de despedida era ya tan diáfano como terrible.Comprendí al mismo tiempo las palabras del hombrecillo de la tienda además de otras muchas cosas que me había planteado la noche anterior. Sentí miedo. No, senti pavor...

Todos estos acontecimientos me han traido hasta aquí, la mesa de mi escritorio, donde ahora mismo termino de escribir estas lineas mientras el cañon de mi pistola acaricia mi garganta.

De todos modos, ¿quién soy yo para cambiar el futuro...?

fin

Bueno, hasta aquí mi relato en fascículos! espero que os haya gustado.
Sed felices...

miércoles, 15 de junio de 2011

A vuelapluma (V) parte IV



Hoy la penúltima entrega de este relato!



Mi cabeza no acertaba a asimilar lo que estaba sucediendo. Tenía en mis manos un objeto por el que cualquier humano mataría de conocer su existencia, la llave de la fortuna, mi pasaporte hacia una riqueza nunca antes imaginada. No tendría límites, apuestas deportivas, juegos de azar o incluso un gabinete como futurólogo (esto último me hizo sonreir). Tuve la tentación de saltar por toda la casa como si de un crio que acaba de recibir un regalo se tratara. Sin casí darme cuenta, me había puesto en pie y paseaba nervioso por toda la estancia. Me dejé caer de nuevo en el sofa y me serví una gran copa de cognac mientras mis temblorosas manos hacían tintinear los cubitos.
- ¡Vaya, por fin ocurre algo bueno en tu miserable vida! - me dije al tiempo que rebuscaba en el cajón el puro más grande que pudiera encontrar. - ¡En fin, veamos qué noticias tenemos para mañana! - y rompí a reir de nuevo entre sonoras carcajadas. No duró mucho mi estado de absoluto delirio, mis risas cesaron súbitamente en el segundo vuelco de mi corazón en lo que llevabamos de dia. A pie de página podía leerse un titular que tornó mi tez de una palidez casi mortecina. Si alguien hubiera podido contemplarme en ese preciso instante, habría concluido que acababa de ver un fantasma :


Trágico accidente aéreo

Espeluznante suceso. 185 personas perecen en un terrible siniestro aéreo. El aparato volaba con destino a Lima donde se celebraba la convención mundial de arqueólogos e historiadores. Entre los fallecidos se encontraban Jane Waters, organizadora del evento y Mark Wood, uno de los más ilustres asistentes a dicho acontecimiento. Todavía se desconocen las causas del accidente aunque la policia ya ha abierto una profunda investigación a fin de esclarecer lo ocurrido. Una trágica pérdida para todos, y en especial para el mundo de la arqueología que de seguro tardará mucho tiempo en recuperarse.


Hubo un profundo lapso de tiempo hasta que conseguí siquiera emitir un bufido de estupor. Mi mirada permanecía anclada en las palabras que acababa de leer. Un sudor frio recorrió mi frente haciendome casi tiritar. Era el colofón al dia más extraño de mi vida...

Fuera estaba oscureciendo, las sombras del ocaso lo envolvían todo como si de humo negro se tratara. Mi reflejo en la ventana me observaba serio, escrutándome. Mi mirada se perdía en los frondosos rosales del jardín. Llevaba un buen rato sumido en una profunda meditación. Tenía en las manos el destino de la persona que había arruninado mi vida. Lo único que tenía que hacer era cruzar el jardín y avisarle de lo que se avecinaba...
-Si, pero ¿que le vas a decir? Mark, no subas mañana a ese avión porque según mi periódico que predice el futuro, se estrellará y morirás junto a casi 200 infelices. - Pensaría que he perdido la cabeza y se partiría de risa en mis narices. Incluso sería capaz de concluir que la envidia me estaba matando y estaba recurriendo a un desesperado intento de frustrar su viaje. Eso solo fortalecería su idea de subir al avión.
Mi mente buscaba solución a la encrucijada que se interponía entre el destino escrito y el que yo podría escribir. ¿Por qué tenía que ser precisamente su avión? ¿por qué era yo el elegido como portavoz de una desgracia? La rabia había anidado y se multiplicaba en mi interior desde hacía tánto tiempo que era practicamente imposible que fuera capaz de tener un criterio mínimamente objetivo. Ira y compasión se arremolinaban en una disyuntiva con sólo un camino correcto, pero ¿sería posible encontrarlo? ¿dónde se escondía?


No recordaba cúantas copas había tomado, tal vez la botella entera. Tampoco estaba seguro de recordar cómo de llena estaba cuando comencé a degustarla. El carrillón dio las cuatro de la madrugada. El día se echaba encima a pasos agigantados y no había tomado una decisión. Puede que el avión despegase a las siete, incluso a las seis. El reloj desgranaba los minutos y yo no entendía por qué no había traspasado el umbral de mi puerta para salvarle la vida a mi vecino cómo hubiera hecho cualquiera con un mínimo de
humanidad. ¿A quién quería engañar? ¡yo nunca cruzaría el jardín para salvar la vida a ese bastardo! Esa afirmación interior me hizo verlo claro. La metástasis de mi rencor era irreversible y había devastado cualquier atisbo de compasión que pudiera haber intentado aflorar durante aquella interminable noche.
No podría decir si me sentía satisfecho o no, tampoco sabré nunca si aquella decisión pudo ser otra mejor, lo único que sí tenía claro en aquel preciso instante era que no me arrepentía en absoluto de haberme puesto el pijama y dirigido a la cama a aprovechar las últimas horas de noche que quedaban por consumirse...

lunes, 30 de mayo de 2011

A vuelapluma (V) parte III

Y tras la resaca de mis cien entradas (por cierto, muchísimas gracias a todos por vuestras muestras de cariño. Hacen que merezca la pena robarme tiempo a mi mismo!) continuo con la tercera entrega de "A vuelapluma V".



...el regreso a casa se me hizo eterno. Me sentía incapaz de llegar hasta mi puerta, como si caminara sobre fango. Tuve esa sensación hasta que el aroma de mis rosales comenzó a invadir el ambiente y me anunció la proximidad de mi refugio. Fue entonces cuando escuché aquella maldita voz.
-¡Eh Frank! ¿Puedes venir un momento por favor? – ¡Dios! ¡Cómo le odiaba! Es curioso comprobar cómo después de tantos años, uno puede seguir sintiendo un desprecio tan grande por alguien. Jamás podría perdonarle lo que me hizo. Fue hace muchos, eramos unos adolescentes con toda la vida por delante. Ambos cursabamos historia y compartíamos una ferviente pasión por la arqueología. Ambos habíamos llegado al final de nuestros estudios con una nota más que destacada. Podía decirse que éramos colegas dentro y fuera de la facultad.
Había llegado el momento de preparar nuestras tesis las cuales en esta ocasión tendrían una importancia especial. Uno de los institutos arqueológicos más importantes del mundo había decidido otorgar una plaza de becario a la mejor tesis que se presentara. Era un momento cumbre en nuestras vidas dada nuestra absoluta devoción vocacional hacia la arqueología. Cierta tarde nos juntamos para hablar del tema. Recuerdo que le conté en que se iba a centrar mi proyecto, también recuerdo claramente que él no tenía ni la más mínima idea sobre qué hacer. Cuando le expliqué más profundamente mis planes, quedó maravillado y me felicitó. Jamás pude sospechar que en realidad lo que hacía era felicitarme por regalarle una idea que le daría un trabajo. Solo tuvo que adelantarse unos dias y hacerme pasar el bochorno de presentar un “plagio” de su trabajo. Ni que decir tiene que obtuvo lo que quería y yo me conformé con ser profesor de historia de unos cuantos mocosos de instituto. Poco le importó el desprecio y repulsa que mostré hacia él desde aquel momento, los individuos de su calaña no muestran signo alguno de arrepentimiento o cargo de conciencia.
No siendo suficiente para él, compró una gran casa en la misma calle que yo, por supuesto una mansión mucho más opulenta que mi casita, pero bien cerca de mí. Siempre me he preguntado si lo hizo para seguir regodeándose ante mí. ..
-¡Frank! ¡vuelve! – dijo con sorna – Me preguntaba si podrías cuidar de mi perro durante unos dias. Verás, me marcho a Lima a una convención y necesito que me hagas ese favor. ¿Podrás, Frank?
-Claro Mark, no te preocupes por nada – “así podré empalarlo, meterlo al horno o quizás soltarlo para que ataque a alguien, ¿te gustaría eso, Mark?
-¡Frank!, te has ido de nuevo ¿no?...bueno, es igual! gracias por echarle un vistazo. Hay comida de sobra en la casa del jardín, no tendrás problema para tenerlo contento.
-Bien, bien, nos vemos a tu regreso – musité y me despedí con un leve gesto. Ahí iba Mark Wood, el tipo que había jodido mi vida. Había un tono de resignación en mi pensamiento. Al fin y al cabo ya no podía hacer nada, habían pasado demasiados años, me sentía cansado. El tiempo se me había echado encima y, casi sin darme cuenta, me sentía viejo.
Entré en casa, me desplomé en mi sillón favorito y mantuve la mirada en el techo con la mente en blanco hasta que mi atención volvió a centrarse en el periódico, el cual había permanecido ajeno a mis pensamientos durante unos minutos. Me sorprendí al percatarme de que todavía lo asía con fuerza. Lo abrí de nuevo, esta vez entornando los ojos y evitando el resplandor. Comencé a ojearlo. No tardé en darme cuenta de que el periódico no tenía nombre ni encabezamiento alguno. Ya en la primera página se agolpaban las noticias como si de un gran mosáico se tratara. Pero eso no era el premio gordo. Lo realmente extraño, lo que me heló la sangre, fue comprobar que la fecha de aquella publicación era 3 de marzo de 1972. De inmediato eché mano al calendario que colgaba de la pared y comprobe estupefacto que la fecha en la que me encontraba era el 2 de marzo de 1972. No podía salir de mi asombro, tenía en mis manos un periódico que acababa de comprar en una tienda de antigüedades y que me mostraba noticias del dia siguiente.
-No seas tan crédulo amigo, es un error de impresión. – me dije con tranquilidad tratando de no perder la perspectiva. Pasé las páginas con nerviosismo deteniéndome en la sección deportiva. Parecía imposible pero los resultados eran los de los partidos que se disputaban esa misma noche. Bueno, ¡al menos ya no iba a sufrir con mi equipo! me dije sonriendo, aunque para ser sincero comenzaba a estar nervioso hasta la médula...

lunes, 2 de mayo de 2011

A vuelapluma (V) parte II

Bueno, seguimos con la segunda parte de "A vuelapluma V"
Confio en manteneros enganchados hasta la próxima entrega!!!




...era un periódico, un simple y corriente periódico que no debía estar allí. Me aproximé al estante donde se encontraba situado y lo cogí a fin de averiguar qué tenía de especial aquel amasijo de papeles. Rápidamente mis manos comenzaron a juguetear con él intentando esclarecer cual podía ser su finalidad. Me decidí a deshacerme de la goma que lo mantenía enrollado y sin más dilación lo desplegué. Tan pronto lo hice, comenzó a destellar con tal intensidad que la estancia quedó iluminada por completo al tiempo que cegaba mis ojos. No pude continuar mirándolo directamente, así que aparté la vista hacia un lado justo un segundo antes de que aquel repentino fulgor comenzara a menguar hasta extinguirse por completo. Cuando por fin pude volver a mirarlo me percaté de que el pequeño hombrecillo se hallaba de nuevo junto a mí. Permanecía de pie, a mi lado, sin inmutarse, interrogándome con la mirada. Se hizo un silencio sepulcral que fue truncado por su voz.
-Que, ¿ha encontrado algo interesante?-Había un tono irónico en su voz que me desconcertó.
-Si-Respondí-desearía comprar esto.-mi mano se dirigió hacia mi bolsillo en busca de la cartera.
-No, no es necesario que me dé nada-se apresuró a decir.-lo ha abierto usted, así que ahora le pertenece.
No dudé en agradecerle el detalle y tras despedirme de él, me dirigía hacia la salida con andar apresurado. La curiosidad se estaba adueñando de mí a pasos agigantados. El el instante en que me disponía a abrir la puerta, sentí cómo una mano se posaba en mi hombro. Instintivamente volví la mirada y pude contemplar el rostro enormemente serio de aquel intrigante hombre.
-Tenga mucho cuidado. No es fácil controlar algo que no pertenece a este mundo.-me dijo clavando su mirada en la mia. Nos observamos fijamente durante un largo espacio de tiempo tras el cual dí mediavuelta y me alejé de aquel desconcertante lugar.
Caminé directamente hacia mi casa sin detenerme en ninguna de las paradas habituales que solía hacer en mis ratos libres como era el bar de mi buen amigo Kevin, donde siempre tomaba una taza de té y una copita de cognac. Pero aquel día no deseaba otra cosa más que llegar a mi hogar y buscar ese "algo" especial que no pertenecía a este mundo...
(continuará)

lunes, 25 de abril de 2011

A vuelapluma (V) parte I

Hoy voy a compartir con vosotros el primer relato que escribí hará ya una pila de años! Este relato es más largo que los anteriores, con lo que lo voy a dividir en varias entregas. Espero que os guste...


-¿Deseaba algo el señor?.-Aquel dependiente de voz áspera y hablar alocado me observaba a través de las gruesas lentes de sus gafas sostenidas por una enorme nariz ganchuda que, en su continua curvatura, daba la impresión de no encontrar el camino de regreso a aquel rostro poblado de arrugas. No sé cómo, pero hacía un instante aquel anciano que no se alzaba más de un metro y medio del suelo se encontraba tras el mostrador y, a pesar de una ostensible cojera que lucía en su pierna izquierda, había llegado hasta mí sin que me diera cuenta. El extraño personaje se frotaba las manos y sonreía sin parar, observándome de arriba a abajo.
-Pues solo...
-Ha de saber-me interrumpió como si no me hubiera escuchado-que aquí encontrará todo tipo de objetos extraños e inusuales, pero con muchísimos años a sus espaldas e infinidad de historias que podrían contarse sobre ellos hasta quedarse uno sin voz.
Aquel discurso parecía aprendido en sus ratos libres y utilizado como slogan una y otra vez, pero la verdad es que aquella tienda (por llamarla de alguna manera) me había fascinado desde el momento en que pasé por debajo de los tubos que hacían sonar la vieja y oxidada puerta de entrada, los cuales también me habían resultado de lo más llamativo debido a las inscripciones grabadas en ellos en alguna lengua muerta que, a pesar de mis muchos años como profesor de historia, no acerté a identificar.
-Solo estaba echando un vistazo, gracias-respondí, y aquel misterioso hombre volvió a esconderse tras el mostrador tan rápidamente como había aparecido. Yo continué con mi paseo a través de una infinidad de pasillos repletos de estanterías en las que se amontonaban gran cantidad de objetos de todo tipo; esculturas, cuadros, extrañas máscaras muy similares a las que usaban los chamanes de algunas tribus, bastones con mil y una empuñaduras distintas, bolas de cristal y un sinfín de instrumentos con una mas que probable aplicación mágica, o al menos eso es lo que yo quería creer. La tienda me invitaba a pensar de manera digamos, esotérica. Pero en mi caminar por aquel fantástico herbidero de útiles donde se aunaban creencias, tradiciones, maldiciones o curaciones increibles, hubo un objeto que llamo mi atención sobremanera. No porque fuera más extraño que los demás sino porque, simplemente, no encajaba en aquel ignoto lugar...(continuará)

jueves, 16 de diciembre de 2010

A vuelapluma (IV)

Hoy, un relato para sobrellevar el gélido ambiente que tenemos!








Jim pensaba sobre qué hacer con su vida. Le asustaba enormemente pensar en no poder expresar sus sentimientos ni ser capaz de hacer a nadie partícipe de sus deseos. No quería vivir. Sólo llevaba 72 horas siendo tetrapléjico y el espejo del techo de aquel hospital ya se había convertido en una odiosa prisión.
Escuchaba atentamente las conversaciones entre los médicos y su esposa Jude. No había posibilidad de reparar los daños. El accidente le había destrozado la columna y no volvería a saber lo que era mover un músculo. Tendría que conformarse con mover los ojos.
Su reflejo inerte en la cama y parte de la habitación a ambos lados de ella eran sus únicas vistas. No había tardado en darse cuenta del infierno en vida que le esperaba. Nadie podría oirle nunca y Jude jamás consentiría que le desconectaran.
Lo peor eran las noches. Pasaba gran parte del dia dormitando por lo que le costaba mucho conciliar el sueño. El reloj desgranaba minutos que parecían horas. Su reflejo a oscuras resultaba aterrador, solo parcialmente iluminado por un titubeante tubo de neón. Las sombras lo ocupaban casi todo.
No estaba seguro de qué noche fue (todas le parecían iguales) cuando le parecío observar algo extraño, un ligero movimiento, muy tenue. Una sombra se alargaba por debajo de la cama. Parpadeó unos segundos y volvió a mirar ese odioso espejo que ahora parecía normal. Fijó su vista en la hora reflejada, las 3:33 de la madrugada. Le quedaba una larga noche por delante.
Los dias pasaron lentos mientras todo el mundo comenzaba a olvidarse de él, las visitas amainaron y Jude permanecía allí más horas que el propio personal del hospital. Sólo lo dejaba en paz por las noches. Se marchaba a su casa para poder descansar un poco, las butacas eran increiblemente incómodas y necesitaba reponer fuerzas para seguir soportando aquella situación. Jim quería hablar con ella, decirle que la quería, que le dejaran marchar, que había algo bajo su cama que cada noche se asomaba un poco más, que había reconocido una garra de uñas afiladas seguida de un brazo sanguinolento que se acercaba un poco más a él noche tras noche, pero nunca llegaba a cogerle. Una tortura que comenzaba a las 3:33 y terminaba cada vez un poquito más tarde…
Fue unos pocos días después cuando un doctor entró en su habitación y se dirigió a Jude en tono grave :

-Señora Davis.
-Doctor Burns, ¿qué ocurre?
-Solo quería informarle que Tim, el chico al que…ya sabe…atropelló su marido, no ha podido resistir más. Sé que ha estado muy en contacto con su familia y he pensado que quizás debería informarla por si quiere darles el pésame, en fin, espero que no le haya molestado mi interrupción.
-Eh..no, no, que va. Muchas gracias por avisarme doctor. Prefiero saberlo, por lo menos podré intentar disculparme una vez más…
-De nada, que tenga un buen dia señora Davis…
-Jude le lanzó una mirada que no acertó a interpretar. La pena y la culpa se entremezclaban. Le dijo que no bebiera más, pero no la escuchó. Ahora estaba pagando el precio postrado allí y lo que era peor, ella también pagaba por algo que no había hecho. Salió de la habitación con los ojos rojizos, supongo que no quería que la viera llorar. Jim se sumió en sus pensamientos mientras se quedaba dormido...

Despertó sobresaltado. La oscuridad lo envolvía todo. Las rojizas 3:33no dejaban lugar a la duda. No se había despertado sólo. No podía sentir nada, pero el reflejo no mentía, aquella cosa comenzaba por fin a asomarse por debajo de las sabanas...primero el brazo que ya conocía de tantas y tantas noches observándo. Luego surgío, lentamente, aquel rostro calcinado, aquella mejilla carcomida que dejaba entrever parte de una mandíbula dibujando una estremecedora sonrisa artificial. Le miraba ladeando la cabeza, escrutandolo, con las cuencas de los ojos calcinadas mientras trepaba por el lateral de la cama hasta situar su rostro a escasos milímetros de Jim. Ambos se miraron largamente, en silencio. Aquel amasijo negruzco que antes fue un cuerpo comenzo a sisear despacio, como si disfrutara alargando lo que tenía que decir; -sabessss quien ssssssoy, verdad?.- Jim lo sabía, de hecho casi agradecia que por fin hubiese muerto. Ahora Tim tendría su venganza y él saldría de esa prisión en forma de cuerpo.
Mientras pensaba aquello, Tim-cenizas cambió su sonrisa por un gesto de sorpresa, como si pudiera escuchar sus pensamientos y comenzó a mover su dedo índice a derecha e izquierda. - No, no, noooooo......susurro...no he venido a por tí.- le dijo al tiempo que su gozo alcanzó el climax - he venido a traerte un regalooooooo.....- y señalo el techo con su mirada al tiempo que sonreía hasta donde su pútrido dibujo de lo que fue una boca le dejaba.
Jim miró al techo. No vomitó. No podía. Lloró, era lo único que podía hacer voluntariamente. - pero juntaros, por favorrrrrrr.....sonreid!.- Tim ladeo la cabeza de Jim para que pudiera mirar cara a cara a la cabeza decapitada de Jude...

Hasta la próxima!

domingo, 16 de mayo de 2010

A nadie que le pase...

Hoy os traigo un corto de terror que tenía en el tintero bastante tiempo ya y no me había acordado de compartir con todos vosotros. El título es "The Horribly Slow Murderer with the Extremely Inefficient Weapon". Realizado por Richard Gale, grabado en 22 dias con 600,00$. Una auténtica demostración de que el presupuesto no lo es todo.
Muy divertido, con guiños y referencias a otros largos del terror y lo más importante, original como pocos tratando al serial killer!
Espero que os divierta tanto como lo hizo conmigo...



Y como todo aquí ha de acabar relacionado con la música, os dejo con "spoonman" de Soundgarden (por cierto en el estudio según parece), creo que es un título bastante acorde a este post!



Hasta otra...

lunes, 10 de mayo de 2010

A vuelapluma (III)

Hoy retomo mi "ciclo de relatos cortos de terror" que quiero compartir con vosotros gracias a la buena acogida que tuvieron a vuelapluma I y a vuelapluma II. De nuevo espero que os guste y me encomiendo a vuestros comentarios para seguir dando el tostón o no con mis vocaciones frustradas!!!!



Música para entrar en ambiente...



No sé cuanto tiempo llevo en esta postura…seguramente sean tan solo unos minutos, pero yo diría que llevo horas tapado con la sabana en posición fetal. Tengo los ojos tan apretados que creo que no voy a poder abrirlos cuanto reuna el valor suficiente para hacerlo. Tengo frío, mucho frío a pesar de que la calefacción está encendida como de costumbre. Puedo escuchar mi corazón golpeando con fuerza, como si quisiera salirse del pecho. Todavía tengo en la retina la imagen que se dibujaba en el rincón de la estancia. Yo estaba en ese momento en el que te mueves entre la vigilia y el sueño, cuando de repente me invadió la sensación de que no estaba solo. Algo se movía despacio, muy despacio, tanto que se podía seguir su silueta con el rabillo del ojo. Intentaba pensar que estaba soñando ya, pero nada más lejos de la realidad.

No oigo nada, aguzo mis sentidos para captar cualquier señal pero es inútil, tendré que levantar la sabana y averiguarlo por mi mismo…pero soy incapaz de hacerlo. El miedo es un concepto que conocemos desde pequeños, no es ajeno a nosotros, crecemos con él, pero a la hora de enfrentarse al verdadero terror, a una situación tan irreal que es real, nos desfondamos y sucumbimos ante él. Cuando se detuvo en la esquina, tuve más pánico si cabe. Sabía que debía mirar, enfrentarme al horror y quizás descubrir con alivio que tan solo era una sombra en la penumbra de mi cuarto. Lo hice sin pensarlo, sin asumir el riesgo que entrañaba para mi ya frágil salud mental el descubrir qué se pertrechaba en la oscuridad. Lo hice consciente de que mi cerebro tendría que procesar algo para lo que no estaba preparado, lo hice enfrentándome a aquellos dos ojos rojos que se iluminaban fijos, acusatorios, envenenados.

¿Qué debo hacer? ¿saltar de la cama? ¿levantar despacio la sabana y alargar mi agonía?. Creo que ya no importa, el colchón se está hundiendo a los pies de la cama. El frió es insoportable. Una mano(?) gélida me esta agarrando de los pies…esa cosa está sentada en mi cama. Su voz es gutural, grotesca, demoniaca….-”bienvenido”- me susurra su aliento fétido, nauseabundo, claramente perceptible a través de la sabana.

-Que quieres? – pregunto entre sollozos, he perdido mi dignidad, estoy totalmente aterrorizado - ¿Por qué yo?-
-Su aliento está casi sobre mí, puedo notar cómo sonríe y se burla. No necesito verlo para sentirlo. - ¿Y por qué no?...-

***

El miedo ya se ha esfumado, ha pasado lo peor. Ahora estoy en paz, he pagado mis errores y me dispongo a enmendarlos. -“Ha llegado el momento de mi redención” -. me digo mientras observo, envuelto en la más absoluta oscuridad, la cama a la que visitaré esta noche…

miércoles, 13 de mayo de 2009

A vuelapluma (II)


Buenas noches a todos!

Hoy me apetecia compartir otro de mis relatos de terror de principiante con vosotros!
Puesto que el primero mas o menos gustó,me he animado a publicar otro!
Es un homenaje a Stephen King y ese punto de humor que le da en ciertos momentos al miedo...espero que os guste!

Ah! un poco de música para acompañar...



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Los dedos de Steve Wright jugueteaban nerviosos en la sala de espera.Un horrible presentimiento lo invadía desde la última prueba.Sabía que algo iba mal.Sumido en sus pensamientos apenas escuchó cómo megafonía citaba su nombre.
Arrastró los pies hasta la puerta y giro la manilla sin ganas,torpemente.Allí estaba por fin,de frente a la realidad.No había vuelta atrás.

-Buenas tardes Steve
-Hola de nuevo,doctor Mass
-Supongo que ya tenemos los resultados,verdad?
-En efecto.

Un silencio incómodo se propagó por la sala...

-¿y bien?-preguntó con acritud Steve.
-Pues verá,tengo dos noticias pero no son una buena y una mala,en este caso solo hay una menos mala.
-Comience entonces por la mala,doctor.
-Tiene usted un tumor cerebral del tamaño de una naranja que crece por momentos.
-Es evidente que cualquier otra noticia que usted me pueda dar ya no podría superar a ésta.
-Cierto,lo menos malo es que podemos operarle y tratar de extirparlo pero los porcentajes de éxito son ínfimos,prefiero no dar cifras si no le importa.
-No,creo que no me hace falta saberlo.-su mirada se dirigió al tercer interlocutor que había permanecido en silencio hasta entonces.
-Ah, perdone que no le haya presentado a mi ayudante en este tipo de casos como el suyo.
-Encantado de conocerle señor wright...
-No sé si debo decir lo mismo.
-Comprendo perfectamente que se haga esa pregunta.Debo decirle que he colaborado en infinidad de casos similares al suyo.No es mi intención desanimarle pero creo que mi obligación es aconsejarle que se prepare para lo peor.No me gustaría ofrecerle falsas expectativas puesto que ese no es mi trabajo.
-Nuestro ayudante-interrumpió el doctor Mass-supervisará la intervención de pricipio a fin.
-Vaya,eso es tranquilizador-sentenció Steve con cierta sorna.
-De cualquier modo he de rogarle que rellene este formulario en el cual usted le da autorización para intervenir en caso de que se diera alguna complicación imprevista.
-Eso no será un problema.He podido apreciar que tiene una amplia experiencia.Resulta reconfortante saber que hay alguien cerca que no me dejará durante el resto de mi vida enchufado a una máquina.
-Puede estar seguro de eso, sr. wright.
-Solo una última pregunta antés de la intervención;¿su ayudante llevará la bata verde?
-En efecto,en estos casos cambia su indumentaria habitual.
-¿Y que hay de los accesorios? ¿también los lleva?
-Si,en eso somos muy estrictos.Los anillos y la guadaña los lleva a todas partes...

martes, 13 de enero de 2009

A vuelapluma

En esta ocasión me gustaría rendir homenaje a una de mis vocaciones frustradas (una de tantas) como es el ser escritor de literatura de terror. Stephen King despertó en mí esta pasión y a partir de ahí llegaron Dean R.Koonz, Lovecraft, Poe y tantos otros.
Como la música es una pieza básica en todos los ámbitos de mi vida, voy a combinar ambas pasiones en este post.
Os dejo con uno de los relatos cortos que he ido escribiendo en la intimidad y ahora tengo la oportunidad de compartir con vosotros. Como no podía ser de otro modo, la música os acompañará en su lectura.

Espero que os guste :



El sol se pone sobre el claustro de Montvert. Las sombras, cada vez más alargadas, cubren el empedrado del pequeño patio que une las diferentes estancias de este antiquísimo convento. El frío comienza a azotar con el ocaso e intenta, con su mano gélida, combatir la calefacción de todas las habitaciones sin conseguirlo... excepto en una de ellas...

La hermana Marie cierra la puerta torpemente, casi temblando, aterida de frío. Se pone los viejos pololos de su abuela, los cuales conservaba desde que era sólo una novicia. Observa nerviosa la habitación, escrutando cada rincón de la austera decoración; una armario sin puertas, un espejo ovalado sobre una diminuta mesilla de noche donde apenas cabe una vieja biblia y el candil oxidado que la había acompañado en todos sus viajes. La cama de altas patas, totalmente forjada en hierro, la espera muda... impasible... es la hora. Ella solo desea que no vuelva a suceder. Sabe que se equivoca, ocurrirá como todas las noches...

El rosario se ahoga entre sus manos, se marca en su pálida piel, casi mortecina. Sus ojos completamente cerrados, se niegan a abrirse de nuevo, no quieren ver...
Reza sin descanso todas las oraciones que recuerda, sin dejar de musitar una y otra vez plegarias que no la salvarán... no esta noche...

Un gemido ahogado se escapa de sus labios amoratados por el frío, cuando escucha las pisadas en el pasillo. Primero lejanas, luego ahogadas por el repicar de las campanas al llegar la medianoche. Ahora resuenan cerca, muy cerca... Reza más rápido, el vaho que emana de su agitada respiración contrasta con el sudor del resto de su cuerpo. A la altura de su puerta, la madre superiora desconecta el genereador como cada noche, dejando a oscuras todas las estancias. Su mano busca nerviosa el candil, lo enciende en un angustioso combate con la más sobrecogedora oscuridad. Se refugia bajo las sábanas, como si con ello pudiera desaparecer completamente, pero sabe que no será así...

Vuelven las oraciones a invadir el aire, rápidas y casi ahogadas, pero esta vez no salen de su boca. Las sábanas se retiran suavemente al tiempo que los susurros se tornan en frases ininteligibles. Lucha por no escucharlas, pide a Dios que se marchen, como todas las noches, pero esta vez es diferente... no habrá tregua...


****


La madre superiora nunca pudo explicar a las demás hermanas qué había ocurrido en aquella lúgubre habitación en una noche cualquiera de otoño... tan solo clausuró aquel triste cubículo donde una mañana solo se encontraron unos viejos pololos y un manido rosario. Mientras cerraba aquella puerta bajo llave, prometió no volver a abrirla jamás, ni siquiera cuando un susurro la llamó por su nombre...

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