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martes, 20 de septiembre de 2016

Con inocencia y con exceso

Valeria Tentoni

(Bahía Blanca, Prov. de Buenos Aires, Argentina, 1985. Reside en Buenos Aires.)



Yo me saco esto que traigo 
y te lo dejo
como dejan algunos perros
pájaros muertos en la puerta de sus dueños.

Con inocencia y con exceso.
**

Adentro de la heladera siempre es de día.
Las cosas que están ahí no se quejan, no le piden a ningún dios
que apague la luz. Esperan su turno.
Algunas se vencen, pero se quedan igual.
Me gustaría ser la botella de Coca-Cola
que cargo con agua de la canilla. Algo que acepta su destino
sin escándalos.
Vivo arriba de un supermercado chino.
El otro día colgué un pantalón de la ventana
y el viento se lo llevó. Tuve que bajar, tuve que pedirles permiso.
Me dejaron entrar al depósito: fue como llegar
a la vasija de pepitas de oro al final del arco iris.
Durante mucho tiempo pensé que el ruido ese venía de la panadería
que está a mitad de cuadra. Resulta que no,
que viene de lo de los chinos.
Hay un enorme motor que usan para ventilar su mercadería.
Las cosas que están ahí no se quejan, no le piden a ningún dios
que haga silencio.
Todo lo que brilla es satélite de alguna estrella opaca.
Algún día esa estrella dejará de existir
antes que sus rayos
y caeremos a una fe ridícula.
Si no hubiese cosas más tristes que esa,
esa sería una cosa triste.

De Antitierra (Libros del Pez Espiral, Santiago de Chile, 2014)

viernes, 24 de julio de 2015

Todo lo que brilla es satélite de alguna estrella opaca

VALERIA TENTONI
(Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, Argentina, 1985)


ADENTRO DE LA HELADERA SIEMPRE ES DE DÍA

Las cosas que están ahí no se quejan, no le piden a ningún dios
que apague la luz. Esperan su turno.
Algunas se vencen, pero se quedan igual.
Me gustaría ser la botella de Coca-cola
que cargo con agua de la canilla. Algo que acepta su destino
sin escándalos.

Vivo arriba de un supermercado chino.
El otro día colgué un pantalón de la ventana
y el viento se lo llevó. Tuve que bajar, tuve que pedirles permiso.
Me dejaron entrar al depósito: fue como llegar
a la vasija de pepitas de oro al final del arco iris.
Durante mucho tiempo pensé que el ruido ese venía de la panadería
que está a mitad de cuadra. Resulta que no,
que viene de lo de los chinos.
Hay un enorme motor que usan para ventilar su mercadería.

Las cosas que están ahí no se quejan, no le piden a ningún dios
que haga silencio.

Todo lo que brilla es satélite de alguna estrella opaca.
Algún día esa estrella dejará de existir
antes que sus rayos
y caeremos a una fe ridícula.

Si no hubiese cosas más tristes que esa,
esa sería una cosa triste.
**
Este es mi año nuevo

Contaron nueve planetas y no se quedaron contentos. Se dijeron
que debía haber uno más para completar el número perfecto.
Lo llamaron Antitierra, el décimo planeta ficto. Estaba justo
detrás de nosotros, por eso no podíamos verlo.
Como alguien que llega por la espalda y te tapa los ojos,
te pregunta quién soy.
Nos engañamos con paciencia, nos esmeramos.
Alguien nos falsifica y dice que lo hace por nuestro bien.

Antitierra. Libros del Pez Espiral: Santiago de Chile, 2014.

domingo, 19 de mayo de 2013

Las vacas también ceden su lastre a la tierra


VALERIA TENTONI

(Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, Argentina, 1985)

Tambo 

Que cuando era chica
mi mamá me llevaba al campo
me ponía
botas de plástico Pampero
para que los yuyos no me raspen
-ahora supongo que apenas lastimarían mis tobillos
pero entonces
podían arrancarme un ojo-

y sobre todo
porque estaba lleno de bosta,
-como brillantina de caracol
las vacas también ceden su lastre
a la tierra-

y porque la cuestión no era esquivar
la mierda.

La cuestión
era pisar la mierda sin mancharse la ropa.
***
Cartografía

La madre es los bordes del hijo.
Afuera hay un país limítrofe.

El hijo conquista la frontera
y reconoce el mundo
a fuerza de batallar
contra el cuerpo
contra la patria que es
su propia madre.

El primer llanto no es otra cosa
que un grito de guerra.

martes, 23 de octubre de 2012

Y el pájaro cruza los ojos del hijo que piensa en los ojos del pájaro

Tomada de salidaalmar.wordpress.com

VALERIA TENTONI
(Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, Argentina, 1985)

Flecha

Todo lo que no fue armisticio
tendrá por deuda
habernos sido batalla.

Postergaremos la mansedumbre para tiempos
en los que no podamos recordar
la noche como una guirnalda de luces.

De retomar el pasadizo
ya no estaríamos perdidos.

El quiebre amaina.

La lluvia sabrá limpiar
las calles de sangre.

Nosotros, los Otros.

 De Batalla Sonora, Manual Ediciones, Rancagua, Chile, 2009
***
 Diosmío

“Había una vez un pájaro. Dios mío.”
Clarice Lispector

Yo veo al pájaro incandescente cruzar
el álgebra, lo veo ir
como una flecha luminosa cruzando el número,
yo veo al pájaro, levitando, entre los rieles del número
el pájaro que es una cifra entre toda la nada,
el pájaro que gorjea y se parece un poco a la piedad.
Yo veo al pájaro y su constelación de sombras
ir y venir entre los tendales, ir y venir, meciéndose
al aire yerto de la mañana dejándose cruzar por el pájaro
al aire que es también un hijo pequeño y distante.
Yo veo al pájaro, diosmío, también lo veo
y nadie duerme al cuento ni a la noche cuando debería
y menos todavía el pájaro que cruza y se trenza en el cableado y después
sale revoloteando como un monstruo marino
entre la miel blanca del cielo y las nubes como mantas de lana
rosada
mantas de lana en las que se acuna el hijo
entre las que el hijo mama,
y el pájaro cruza los ojos del hijo que piensa en los ojos del pájaro
que de diminutos y fusilados resplandecen
como borlas de piedra amarilla
y lo ciegan hasta que
la sombra y la noche y el sueño
son una sola aureola seca.
***
Ajuar

Para mis cuarenta hijos cuarenta ajuares
canastas colmadas de ortigas
y muérdagos,
perlas envueltas en hojas de parra.

La cinta con la que se ahorcan
los pájaros en un lugar oscuro.

Un cencerro de plata.

Un recuerdo de cuando fui joven y entera, puro tallo
y nada en mi cuerpo articulaba con otro
y sola venía y sola iba y sola contestaba
ninguna pregunta.

Pero no tengo para darle de mamar a cuarenta
no tengo más que un corazón tullido y mostrenco
un corazón duraznero enfermo de podredumbre morena
que ataca primero las flores y después el fruto
y después, después el árbol.

Que me crezco encima de mí y por debajo de mí y
de mis ramas se columpian
cuarenta hijos muertos
de los cuales he parido ninguno.

Cuarenta hijos todos de mí entenados.

De Ajuar, Editorial Ruinas Circulares, 2011
***
De 1 Poeta – 10 preguntas 

1-¿Dónde se encuentra el germen de tu creación? /// quizás, si es por el origen:¿Cómo te involucraste, cómo caíste? Y si es por el método: imagen, contenido, experiencia, sonido; qué gatilla el poema?

Las ideas llegan disparadas hacia mí; pocas veces intervengo más que recibiéndolas. No sé cómo pasa, y preferiría no hacerlo, como Bartleby. Por lo general, los textos resultan de una sola sesión de tipeo. Después viene el trabajo sobre el texto, la corrección y la poda. A veces entiendo lo que escribí mucho tiempo después. Los diccionarios y las enciclopedias me fascinan y estimulan mucho mi imaginación, y a veces funcionan como disparadores. Pero, como diría mi maestro Alberto Laiseca, para escribir hace falta “vivir más”.

2- Las influencias son necesarias e inevitables, a veces hasta deseables pero ¿cómo logra  liberarse de ellas? ¿Se es más libre cuando se han sacudido las influencias? 

No creo que únicamente los libros que leí me hayan influenciado. Supongo que parte de ese mundo que me creció en la cabeza tiene componentes, también, de la música que escucho, de las personas que conozco, de las experiencias que tengo, de las imágenes que se me cruzan. No soy demasiado consciente de las influencias que operan sobre mí.

3- ¿Cree que la poesía actual hecha en Argentina es comparable a aquella de los años vanguardistas construida en torno a la revista Martín Fierro, y sus grupos de Florida y Boedo? 

Las comparaciones resultan siempre ingenuas, antes que malintencionadas, como se pretende.  

4-¿Qué te parecen los mecanismos alternativos de difusión de las obras poéticas? que han sido alabados en igual medida que criticados/// 

Cualquier medio de difusión, si es hábil para la multiplicación de las voces, debería ser bienvenido. Yo prefiero el papel, porque es el soporte en el que crecí leyendo, y porque algo cercano a la contundencia se aparece cuando una obra llega al papel, algo de lo que siento carecen otros soportes. El papel parecería escapar a la velocidad, rodearla y salir ileso del paso del tiempo.

5- ¿Cuál  es el pacto que estableces con el lector? ¿Es populista hacerse entender? el virtuosismo, es soberbia?  

Jamás se me cruzó por la cabeza la imagen del lector posible. Y no es que no me interese esa figura, sino que simplemente no sabría cómo abordarlo. Cuando escribo tengo en cuenta que estoy ejercitando un acto de comunicación, pero los canales del lenguaje son tan porosos que difícilmente pueda encontrar una fórmula exacta o una actitud sostenida con referencia a este tema. Considero al lector como una aparición milagrosa, en mi caso.

6-¿Creés que el poeta, como tal, tiene un compromiso social particular, o más bien se trata de una sensibilidad más expuesta a los males de la sociedad? 

El poeta está expuesto al mundo de las cosas como cualquier otro ser. Lo mismo que un panadero, un maestro de escuela, o un árbol. No creo que tengan un destino mejor o una misión más alta que el resto de las personas. Es simplemente la naturaleza propia con la que le toca lidiar y la herramienta con la que intenta atravesar los hechos.

7- Hay varios lugares comunes: toda poesía es política, el subjetivo es político, etc. ¿Cómo, según tú, se articularía lo político en literatura, desde el retrato? ¿Desde la queja? ¿Desde la disección de la realidad? 

“El poeta organiza el caos con loca exactitud”, escribió Juan Gelman, y yo pinté esa frase en una tira de madera de las que sostenían el colchón de mi cama en Buenos Aires. Arriba me puse a dormir unos 7 años, hasta que me mudé, y sobre esa cama ahora no duerme nadie.

8- ¿Cuál fue el último libro de poesía que leíste?

El último libro de poesía que leí: “Papel cebolla” de Alfonsina Brión, editorial La propia cartonera.

9- Cómo te sitúas en el dilema arte premeditado v/s arte no premeditado; mapa del poema v/s escritura sobre la carne caliente del asunto? 

Me interesan ambas maneras de encarar la creación. Creo que cada una provee a la obra de diferentes proyecciones, pero el alcance del método jamás podría sobrepasar al de la idea.

10- Según tu criterio. Que poeta vivo que habría que releer en la actualidad? 

Dos: Liliana Díaz Mindurry y Mario Ortiz.

* Agosto 2011

sábado, 18 de diciembre de 2010

Nada que sea infinito tolera nombre

DE ARCHIVO

VALERIA TENTONI
(Bahía Blanca, Buenos Aires, Argentina, 1985)



Esdrújula

Las esdrújulas tendrán que ceder algún día
hacia las vocales.

Una mano abierta palma huerto, trepadora
un junco débil meciendo la tarde entre sus hojas un
tartamudeo imberbe, sempiterno.

Todas las cosas de tu cuarto se tuercen hacia
una invocación tardía de estirpe.

Tu padre se te trae desde la puerta, asoma la herencia
—lo congénito del sillón verdeazul donde estaba—.

Y proseguirás tu camino de lava
hincando las hojas.

Papá creerá que juegas a los rompecabezas y tu madre
sospecha de los desarmaderos.

Ahuecarás con tinta las palabras
como un orfebre;
dirás que estás en silencio.

Dirás de mí, que callo.
***
Números Romanos


De habernos acordado antes
deberíamos haber pedido
ser jabalíes.

Aspas
de un molino de provincia.

Tétanos, tuberculosis,
fiebre.
Todos los alientos del incendio.

Un milagro, querida,
que no hayamos muerto en batalla.

Los heridos se cuentan
con números romanos.

Ambos poemas pertenecen al poemario Batalla sonora (Manual Ediciones, 2009 - Rancagua, Chile).
**
Interdicciones

Un hueco-tajo en los zapatos de la maestra
de quinto grado.
El cuero ya vencido
fija la marcha por los corredores
como una cantata de ajedreces.

La señorita nos dirá:
“Por aquí el río Uruguay,
más allá los Ranqueles,
la pampa húmeda,
y el desierto incendiando
las frentes de la gauchada”

La señorita señalará:
“Estas son las vocales,
los sujetos tácitos del habla,
los parapentes de la palabra;
las comillas, los asteriscos.
Usted ha desaprobado el asunto”

La maestra,
la Señorita Maestra
también anoche tuvo sexo.

Los niños correrán el recreo
de lado a lado
como una maratón de hormonas,
y el último que llegue al pupitre
tejerá el odio del bedel
con fiestas patrias.

La directora anunciará:
“Allí está la bandera
la flameante pululación del aura
las águilas, los ejes,
los mulatos cargando sal
en las espaldas”

Los muchachos esperarán
a las colegialas en el quiosco de en frente
con ramilletes de flores tabaco
y promesas de inocuidad.

Nada de esto va a dolerte.

La señorita fumará escondida
en la sala de profesores
mientras titila el segundero hacia
una definición del tiempo
en cuartetos de decenas.

Los niños sospecharán de Rosas
y de Sarmiento.
Urdirán un escape prístino
con artilugios de madera balsa.

Los urinarios
harán de la horda
una manada por igual primitiva.

La educación supone
un aprendizaje anterior:
Sobre cómo tolerar las correcciones.
***
Nimias

I. Nada que sea infinito tolera nombre.
II. Más allá yo veo la muerte, los antílopes, los lagartos
Nada que pueda perdonarme.
III. La piedad es un capricho del ánimo
que pocas veces me toca en suerte.
IV. En el amor
no hay torpeza más grande
que la de ser hombre.
****
(Foto: manualediciones.blogspot.com)
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char