SUSANA ARÉVALO
(Córdoba, Argentina, 1952)
VIDAS PARALELAS
El juego con el doble conduce al páramo de Maldoror.
El artista del trapecio, la condesa sangrienta, el idiota de la familia:
Nada que ver con la teoría freudiana del sueño.
¿A qué rasgarnos las vestiduras?
¿A qué extraviarnos en las sectas orientales?
¿A qué apurar hermano mío, el veneno más dulce?
El juego con el golem conduce al idiota del trapecio sangriento.
Yo no entro sin titubeos a la casa del ahorcado.
Al Mahabharata como a una abadía de peregrinaje.
A Capilla Impira al abandonar toda esperanza.
Al castillo de Duino en busca de un autor.
Yo no entro sin cabildeos a la mansión del embrutecimiento.
A Villa Diodati como si atravesara una ventisca de nieve.
A Cumbres borrascosas entre el solsticio de invierno y el equinoccio de verano.
No quiero entrar al cadalso como quien entra en una fiesta.
Al castillo de Silling como si fuera una forma de autobiografía.
Al Tao en letras de molde.
A las Iluminaciones como si no tuviera nada que perder.
A la urna griega al clarear el alba y al ruiseñor de Keats con lágrimas en los ojos.
A los glaciares del olvido desapasionadamente tuya:
no-realidad.
***
AVERNO PRIVADO
calco del yo
calco del otro yo
mesiánico yo
tolstoiano yo
mi intemperie
mi sino
mis nervios
mi superyó
yo es otro yo y otro y otro:
la madeja del yo
tachado yo de mi biografía:
soy un ave de paso
vértigo del yo
antesala del yo
esbirros del yo
y el hartazgo del yo y el vacío del yo y el montaje del yo y la recidiva del yo y el redivivo del yo y el fallido del yo y el vagido del yo y el aullido del yo y la extrañeza del yo y la celebración del yo y la mortaja del yo y la baraja del yo y la paleta del yo y la secuela del yo y el sermón del yo y la gehena del yo y la perla del yo y la crema del yo y el coro del yo y el hazmerreír del yo y la extrapolación del yo y la virtualidad del yo y la inmersión del yo
y la degradación del yo y la penuria del yo y la sustitución del yo y la restitución del otro yo del Golem
caja negra del yo del otro yo del otro
caja negra del yo de otro/otra
del yo del otro yo de otro/otra
del yo del otro yo del yo de otro/otra
Boquiabierto
yo
pretérito
yo
mortecino
yo
cíclico
yo
resbaladizo
Yo emanado
Yo eclipsado
Yo escarnecido
Yo añorado
Yo
Trasnochado
Yo
Taciturno
Yo
quisquilloso
yo
atávico
yo
acuñado
yo
abisinio
yo
bizantino
yo
enhebrado
yo
gongorino
Yo
Religado
Yo feroz
Lobo del yo
Te hablo fuera del yo
**
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miércoles, 26 de marzo de 2014
domingo, 29 de marzo de 2009
Lo que aquí se busca es un atajo
Algunos poemas de
SUSANA ARÉVALO
(Córdoba, Argentina, 1952)
A la deriva del lenguaje.
Atrapada en mí misma
como si caminara alrededor de un íncubo
como si mi destino no fuera el tuyo
Dédalo: piélago
ápice
espejismo.
Guiada por el rumor de la sangre
a tientas
entre glorietas y cenotafios.
Sin relieve
sin sujeto
sin aliento.
Me abrí paso en el mapa del dédalo
en la abrupta geografía de la ficción
en la mazmorra de mi temperamento.
No es poesía lo que aquí se busca
sino lo arcano
el dédalo después de la tormenta
el mascarón de proa
el desdoblado boceto del infierno.
Del comercio con los ángeles
me viene este escozor en los genitales.
La máscara interroga al rostro.
No es poesía lo que aquí se busca sino la busca.
No es poesía lo que aquí se busca es un oráculo.
No es poesía
lo que aquí se busca es un atajo.
Dédalo es mi autobiografía.
Del Pop al Zen
clamo por “la degollación de los epítetos”.
Por la regurgitación.
Por el esplendor de la carne.
Por lo que hay en mí de perdurable, Amén.
Al comercio entre lo Moderno y Post
y a sensibilidad tan aviesa
debo tu atribulada geometría.
Ábrete
entre resuellos y soflamas
Sésamo.
El pecho escaldado por el romanticismo,
apuraré de un sorbo esta agonía breve.
Moderna Musa de la Inclemencia:
yo te revelaré, yo te escanciaré
un veneno más dulce que tus ascuas.
Los prismáticos apuntan al Apocalipsis.
Mi voto es la indigencia.
Después de la orgía
Después de la pureza
Después de la utopía
Después del después.
Sigilo e indolencia son mis votos.
Galimatías del Verbo.
Coros del Hazmerreír.
Un tubo de píldoras jamás abolirá el azar.
No hay sarcasmo.
El azar azar abolirá.
Si lo he soñado todo.
La carne es triste y ya vi todas las películas.
La dicha es ciega y yo estoy hecha de ojos.
(de Malabar, Dédalo)
Hizo Medioevo
Hizo de todo excepto fulgor
fulgor
Enésimo nudo
enésimo dédalo
enésimo callejón
(de Medioevo, El texto es el tatuaje)
IV
Redoble de infinito
zapping
boca de lobo
zapping
boca de averno
zapping
argot
cenit
(de Fonema Muerto, El texto es el tatuaje)
XII
Hazme un guiño eternidad
Vigilia reanuda tus tics
(de Fonema Muerto, El texto es el tatuaje)
Tomados de Poetas argentinas (1940-1960), Ediciones del Dock,
prólogo y selección: Irene Gruss
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Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char
No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char
René Char
No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char