RICHARD ALDINGTON
(Edward Godfree Aldington)
(Portsmouth, Hampshire, Inglaterra), 1892- Sury-en-Vaux, Francia, 1962)
Imágenes
I
Como una góndola de verdes frutos perfumados
Deslizándose por los canales venecianos,
Tú, la exquisita,
Has entrado en mi ciudad desolada.
II
El humo azul brota
Como arremolinadas nubes de pájaros que desaparecen.
Así también mi amor brota hacia ti,
Desaparece y es renovado.
III
Una luna de amarillo sonrosado en un pálido firmamento
Cuando el crepúsculo es tenue bermellón
Sobre la bruma entre las ramas de los árboles
Eres para mí.
De grandespoetasfamosos.blogspot.com.ar
Versiones sin datos.
**
” .. La sopa de Antoinette se me antojó maravillosa,
y luego sirvió pescado comprado del barco aquel mismo día
y un ragut muy inspirado,
como solo puede tomarse en Francia,
y fruta.
Me temo que dejé mucho en el plato,
porque ¿cómo se puede comer cuando el corazón retumba
arrebatado aún por el primer beso de una dríade?
Pero mi amada me dio a probar el vino tinto
que le había comprado a un tal Padre Nosequé de las colinas
y después el blanco adquirido en un pequeño auberge
de un pueblecito pintoresco, oh, a muchas millas de distancia.
Bebí de ambos, y los elogié,
porque eran caldos excelentes,
que es imposible degustar en Inglaterra
y, a menudo, ni siquiera en París.
Y tras el postre, aunque alegué
que estaba tan borracho de amor
que resultaba temerario ofrecerme nada más,
insistió en que probase un licor nuevo y sorprendente
que había descubierto en España el año anterior.
Antes de que trajera los puros, saqué mi petaca
y le ofrecí; y ella advirtió
que la había rellenado con los que más le gustaban.
Cogió uno, porque sabía que me complacería,
y que los había comprado pensando en ella;
y luego cogí yo uno de los suyos.
Al acercarme a darle fuego,
no pude evitar inclinarme y besarle el cabello,
suave y satinado a la tenue luz de la tarde,
como las encrespadas hojas de encina del Pincio..”
” …Una espesa nube del Norte engulló el sol
y apagó la luz del Luxemburgo;
y me envolvió una brisa glacial.
El sueño se había roto, se había convertido en polvo,
como la fuente blanca, como el cristal veneciano
corroído por el veneno..”
De Poemas, Un sueño en el Parque de Luxemburgo
Traducción: Eduardo Maga
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jueves, 10 de septiembre de 2015
lunes, 27 de octubre de 2014
Yo estaba equivocado, bastante equivocado
Richard Aldington
(Inglaterra, 1892-1962)
Dos versiones de "Soliloquio"
Traducción Ignacio Pemán Gavín
Yo estaba equivocado, bastante equivocado;
Los cadáveres no siempre son carroña.
Tras el avance,
Mientras atravesábamos las destrozadas trincheras
Que había abandonado el enemigo,
Encontramos, yaciente sobre la posición de fuego,
Un soldado inglés muerto,
Ensangrentada su vendada cabeza
Con su rígida mano izquierda acariciando la tierra
De una hermosura indescriptible,
De colores más delicados que en un sublime Goya,
Y más austero y encantador en su reposo
Que la mano de Angelo jamás hubiera podido tallar en piedra.
*
Traducción José María Navarro Viñuales
Estaba equivocado, plenamente equivocado:
Los muertos no siempre son mera carroña.
Tras avanzar,
Mientras atravesábamos las desarboladas trincheras
Que el enemigo acababa de abandonar,
Encontramos, reclinado sobre una posición de tiro,
El cadáver de un soldado inglés,
Su cabeza ceñida por unos vendajes ensangrentados,
El puño izquierdo colgaba rozando la tierra,
Más bello que lo que uno pueda expresar,
Con unos colores más delicados
Que los de un perfecto Goya,
Y más austero y adorable en su reposo
Que lo que nunca pudo tallar en piedra
La mano de Miguel Ángel.
*
I was wrong, quite wrong;
The dead men are not always carrion.
After the advance,
As we went through the shattered trenches
Which the enemy had left,
We found, lying upon the fire-step,
A dead English soldier,
His head bloodily bandaged
And his closed left hand touching the earth,
More beautiful than one can tell,
More subtly coloured than a perfect Goya,
And more austere and lovely in repose
Than Angelo’s hand could ever carve in stone.
***
EPIGRAMAS
NUEVO AMOR
Tiene nuevas hojas
después las flores muertas
como el pequeño almendro
que el cierzo hirió.
*
ANOCHECER
Las chimeneas, en fila,
recortan el claro cielo.
La luna,
ceñida por un jirón de gasa,
se posa entre ellas, Venus desmañada.
Y yo la miro con lujuria
desde el fregadero de la cocina.
*
CREPÚSCULOS
El lívido cuerpo de la tarde
se rasga en jirones escarlata
tajado, desgarrado, incandescente
hasta el carmesí,
decorado irónicamente
con guirnaldas de niebla.
Y el viento
que sopla sobre Londres desde Flandes
tiene un sabor amargo.
*
INSOUCIANCE
Al entrar y salir de las trincheras lúgubres,
afanoso y alegre bajo las estrellas,
me invento pequeños poemas
delicados como una bandada de palomas.
Remontan el vuelo, palomas de ala blanca.
*
SEPULCROS VIVIENTES
En una noche helada
cuando habían callado los fusiles,
me apoyé en la trinchera
a inventarme jaikús
con la luna, las flores y la nieve.
Pero el espectral correteo
de las enormes ratas
hinchadas del festín de carne humana
me sobrecogió de horror.
Traducción: Josefina González de la Garza
Tomados de UNAM
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Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char
No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char
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No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char