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jueves, 14 de junio de 2018

Este momento en que sosegadamente no creemos en nada

Fernando Pessoa

(Portugal, 1888-1935)

Sigue tu destino

Sigue tu destino,
riega tus plantas,
ama tus rosas.
El resto es la sombra
de árboles ajenos.

La realidad
es siempre más o menos
de lo que queremos.
Sólo nosotros somos siempre
iguales a nosotros mismos.

Suave es vivir solo.
Grande y noble es siempre
vivir simplemente.
Deja el olor en aras
como exvoto a los dioses.

Ve de lejos la vida.
No la interrogues nunca.
Que ella nada puede
decirte. La respuesta,
más allá de los dioses.

Mas serenamente
imita el Olimpo
en tu corazón.
Los dioses son dioses
porque no se piensan.

(Firmado con el heterónimo de Ricardo Reis)
De: “Odas de Ricardo Reis” – Odas de Publicación póstuma – 1935-1994
Traducción de Ángel Campos Pámpano
Ed. Pre-Textos – 1995© – Colección de la Cruz del Sur – Reeditado  en 1998 y 2002.
***
Ven a sentarte conmigo, Lidia
.
Ven a sentarte conmigo, Lidia, a la orilla  del río.
Sosegadamente miremos su curso y aprendamos
que la vida pasa, y no tenemos las manos enlazadas.
(Enlacemos las manos).

Después pensemos, niños adultos, que la vida
pasa y no se queda, nada deja y nunca regresa.
Va hacia un mar muy lejano, hacia el pie del Hado,
más lejos que los dioses.

Desenlacemos las manos, porque no vale la pena cansarnos.
Ya gocemos, ya no gocemos, pasamos como el río.
Más vale saber pasar silenciosamente
y sin  grandes desasosiegos.

Sin amores ni odios, ni pasiones que levanten la voz,
ni envidias que den demasiado movimiento a los ojos,
ni cuidados, porque si los tuviera el río siempre correría,
y siempre se dirigiría al mar.

Amémonos tranquilamente, pensando que podríamos,
si quisiéramos, intercambiar besos, abrazos y caricias,
pero que más nos vale estar sentados uno junto al otro,
escuchando correr el río y viéndolo.

Recojamos flores, cógelas tú y déjalas
en el regazo, y que su perfume suavice el momento.
Este momento en que sosegadamente no creemos en nada,
paganos inocentes de la decadencia.

Al menos, si yo fuera sombra antes, te acordarás de mí después,
sin que mi recuerdo te duela o te hiera o te mueva,
porque nunca enlazamos nuestras manos, ni nos besamos
ni fuimos más que niños.

Y si antes que yo llevaras el óbolo al barquero sombrío,
nada tendré que sufrir al acordarme de ti.
Me serás suave a la memoria recordándote así, a la orilla del río,
pagana triste y con flores en el regazo.

Ricardo Reis
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

sábado, 9 de diciembre de 2017

Ríase, pero en el fondo tenga mucha pena, mucha de su Mario de Sá-Carneiro

MARIO DE SÁ-CARNEIRO
(Lisboa, Portugal, 1890-París, Francia, 1916)

CARTAS DE MÁRIO DE SÁ-CARNEIRO A FERNANDO PESSOA
Diciembre de 1912 y enero de 1913

París – Año 1912
Último día

Querido amigo:

Va a tener que perdonarme. A su admirable y larga carta, voy a responderle brevemente, desarticuladamente. En este instante atravieso un período de “anestesiamiento” que me impide expresar las ideas. Este anestesiamiento se resume en llevar una vida vacía, inerte, humillante –y, a pesar de todo, dulce. Otros consiguen esta beatitud con morfina, ingiriendo alcohol. Yo no; actúo de otro modo: salgo por las mañanas, doy largos paseos, voy al teatro, paso horas en las cafeterías. Consigo expulsar el alma. Así no me duele vivir. Me despierto a veces, pero luego tapo mi cabeza con las sábanas y me duermo de nuevo. No obstante, quiero que este letargo acabe. Y he fijado el
final para dentro de exactamente una semana…
El estudio de sí mismo es magistral –se trata de un documento que guardaré muy bien, agradeciéndole desde lo más profundo de mi alma la prueba de amistad y consideración brindada. Créame cuando le digo que mis palabras no pueden traducir mi gratitud. El día que le conocí fue uno de los más bonitos de mi vida. Había conocido a alguien. Y no solo a una gran alma; también a un gran corazón. Déjeme abrazarle, darle uno de esos abrazos en los que se funden nuestras almas sellando una amistad leal y fuerte.

Con respecto a Santa-Rita, mi opinión difiere mucho de la suya y de la de Veiga Simões. No me parece un caso de Hospital, sino más bien –puede que le sorprenda– un caso de la prisión de Limoeiro… Pequeñas ventanas que se abren en su vida, en sus pensamientos y que tan solo dejan ver hipocresía, mentira, egoísmo y un cálculo que se resume en lo siguiente: el fin justifica los medios. No obstante, créame cuando digo que su elección de tales medios, cubismo y monarquía, ha sido muy poco acertada… En realidad es un personaje interesante, aunque también lamentable y despreciable.

El “Hombre de los Sueños” está por medio. Pero últimamente no he pensado en él. He aquí una nueva frase. Dígame qué opina al respecto: “Está claro que en la vida todo responde a determinadas dualidades, al igual que ocurre con los sexos. Dígame, ¿existe algo más desolador que el hecho de que tan sólo existan dos sexos?”. La frase es más o menos así. Más adelante, el Hombre describirá la voluptuosidad de un país en el que existen infinitos sexos, de modo que se pueden poseer varios cuerpos a la vez. Lo terminaré a lo largo de este mes. Sin embargo, le ruego que me diga si debo incluir o no esta nueva idea de la diversidad de los sexos. No se olvide de esto en su próxima carta. Al final, tras haberme enviado su libro, que contenía la amable dedicatoria que usted mismo leyó y que decía que en el Mercure se hablaría pormenorizadamente del Principio, Ph[iléas] Lebèsgue se limitó a criticar la acogida del volumen. Además, el último número del Mercure habla de usted, así que se lo haré llegar mañana. En breve escribiré una carta en condiciones. Una vez más, le suplico perdón y le agradezco profundamente su amabilidad.

Un fuerte abrazo.
Sá-Carneiro
Aunque “sucia”, ¡sublime la frase de Pascoais!
**
Enviada el 18 de abril de 1916

Ha de estar de acuerdo en que tengo suerte de toparme siempre con seres que no me mandan al diablo, y a quienes en el fondo agrado por mi torpeza... Porque la verdad es ésta: es lo único que me hace interesante. ¿No cree usted? Escriba. Ríase, pero en el fondo tenga mucha pena, mucha de su Mario de Sá-Carneiro. Escriba inmediatamente. Escríbame. Unicamente para comunicarme con usted, mi querido Fernando Pessoa. Escríbame mucho. Se lo suplico de rodillas. No sé nada, nada, nada. Sólo mi egoísmo me puede salvar. Pero tengo tanto miedo de la ausencia. Además, para perderlo todo no valía la pena tanta resistencia. ­Loco! ­Loco! ­Loco! Sienta mucha pena por mí.

Traducción de María Díaz López, Nuria Alberca Remigio, y Paloma Panero Kleiner. Coordinación y revisión de la traducción: Rebeca Hernández
**
"Genio en el arte, Mario de Sá Carneiro no tuvo ni alegría ni felicidad. Sólo el arte que hizo o que sintió, por instantes, lo cubrió de consuelo. Así son aquellos a quienes los dioses predestinaron suyos. Ni el amor los quiere ni la esperanza los busca ni la gloria los acoge. O mueren jóvenes, o sobreviven a sí mismos, habitantes de la incomprensión o de la indiferencia. Este murió joven, porque los dioses le tuvieron mucho amor."
Fernando Pessoa
***
LA CAÍDA

Y yo que soy el rey de toda esta incoherencia,
yo mismo torbellino, me angustio por fijarla
y giro hasta partir... Pero todo se me resbala
entre bruma y somnolencia.

Si acaso en mis manos queda un pedazo de oro,
se vuelve falso... lo arrojo lejos...
Yo muerto de desdén frente a un tesoro,
muero de penuria, por exceso.

Me elevo en el color a fuerza de quebranto,
extiendo los brazos del alma -¡y ni a un espasmo venzo!...
Me meneo en la sombra- en nada me condenso...
todavía yo vibro agonías de luz, sin embargo.

No me puedo vencer, pero me puedo aplastar,
-vencer a veces es lo mismo que caer-
Y como aún soy luz, en un gran retroceso,
con iras ideales asciendo hasta el fin:
Miro desde lo alto el hielo y hacia él me arrojo...
**

Mi vida se ha sentado
y no hay quien la levante, 
pues de Poniente a Levante
mi vida ya se ha hartado.

Miradla, la hastiada, allí está,
echada, piernas cruzadas,
en el interminable sofá
de mi Alma tapizada. 

De Obra poética, Mario de Sá-Carneiro, Ed. Hiperión, 1998.
Traducción, introducción y notas de Alberto Virella. Prefacio de Fernando Pessoa.

lunes, 9 de octubre de 2017

Y es bella la noche que queda

Fernando Pessoa

(Portugal, 1888-1935)

Si yo pudiera

Si yo pudiera morder la tierra toda
y sentirle el sabor
sería más feliz por un momento…
Pero no siempre quiero ser feliz
es necesario ser de vez en cuando infeliz
para poder ser natural…
No todo es días de sol y la lluvia
cuando falta mucho, se pide.
Por eso tomo la infelicidad con la felicidad.
Naturalmente, como quien no se extraña
con que existan montañas y planicies
y que haya rocas y hierbas…
Lo que es necesario es ser natural y calmado
en la felicidad o en la infelicidad.
Sentir como quien mira
pensar como quien anda,
y, cuando se ha de morir,
recordar que el día muere
y que el poniente es bello
y es bella la noche que queda.
Así es y así sea.

Versión de Teodoro Llorente
**
¡Ah! La angustia

Ah! La angustia, la abyecta rabia, la desesperación
De no yacer en mí mismo desnudo
Con ánimo de gritar, sin que sangre el seco corazón
En un último, austero alarido!

Hablo -las palabras que digo son nada más un sonido:
Sufro -Soy yo.
Ah, extraer de la música el secreto, el tono
De su alarido!

Ah, la furia -aflicción que grita en vano
Pues los gritos se tensan
Y alcanzan el silencio traído por el aire
En la noche, nada más allí!

Versión de Rafael Díaz Borbón

sábado, 27 de agosto de 2016

Así nos fue impuesto

Sophia de Mello Breyner Andersen

(Oporto, Portugal, 1919-Lisboa, id., 2004)

LAS PERSONAS SENSIBLES 

Las personas sensibles no son capaces 
De matar gallinas 
Pero son capaces 
De comer gallinas 

El dinero huele a pobre y huele 
A la ropa de su cuerpo 
Aquella ropa 
Que después de la lluvia se secó sobre el cuerpo 
Porque no tenían otra 
Porque huele a pobre y huele 
A ropa 
Que después del sudor no fue lavada 
Porque no tenían otra 

"Ganarás el pan con el sudor de tu rostro" 
Así nos fue impuesto 
Y no: 
"Con el sudor de los otros ganarás el pan" 

Oh vendedores del templo 
Oh constructores 
De las grandes estatuas huecas y pesadas 
Oh llenos de devoción y de provecho 

Perdónalos Señor 
Porque ellos saben lo que hacen.

Versión sin datos 
***
Nardo

Nardo
Pesado y denso
Opaco y blanco,
Hecho
De oscura respiración
Y de agitación nocturna.

Versión de Diana Bellessi

domingo, 1 de noviembre de 2015

Nada se sabe, todo se imagina

FERNANDO PESSOA

<< El doctor Ricardo Reis nació dentro de mi alma el día 20 de enero de 1914 alrededor de las once de la noche... >>

Ricardo Reis

Pasan los dioses y los mesías que son
dioses, y los sueños vanos que son mesías.
La tierra muda dura.
Ni dioses, ni mesías, ni ideas
Me traen rosas. Mías son si las tengo.
Si las tengo, ¿qué más quiero?
* * *
Os deuses e os Messias que são deuses
Passam, e os sonhos vãos que são Messias.
A terra muda dura.
Nem deuses, nem Messias, nem ideias
Me trazem rosas. Minhas são se as tenho.
Se as tenho, que mais quero?
**
TAN PRONTO PASA TODO CUANTO PASA

¡Tan pronto pasa todo cuanto pasa!
¡Muere tan joven ante los dioses cuanto
           Muere! ¡Todo es tan poco!
Nada se sabe, todo se imagina.
Circúndate de rosas, ama, bebe
           Y calla. Lo demás es nada.
**
Versiones sin datos

martes, 29 de septiembre de 2015

Señor, ¡líbrame de mí!

FERNANDO PESSOA
(Portugal, 1888-1935)

Oración
[texto manuscrito, tal vez 1912]


Señor, que eres el cielo y la tierra, que eres la vida y la
muerte! El sol eres tú y la luna eres tú y el viento eres
tú! Tú eres nuestros cuerpos y nuestras almas y nuestro
amor eres tú también. Donde nada está tú habitas y donde
todo está -(tu templo)- acá está tu cuerpo.

Dame alma para servirte y alma para amarte. Dame vista para
verte siempre en el cielo y en la tierra, oídos para oírte
en el viento y en el mar, y medios para trabajar en tu
nombre.

Tórname puro como el agua y alto como el cielo. Que no haya
barro en los caminos de mis pensamientos ni hojas muertas en
las lagunas de mis propósitos. Haz que que yo sepa amar a
los otros como hermanos y servirte como a un padre.

Mi vida sea digna de tu presencia. Mi cuerpo sea digno de
la tierra, tu cama. Mi alma pueda aparecer delante de ti
como un hijo que vuelve al hogar.

Tórname grande como el Sol, para que yo te pueda adorar en
mí; y tórname puro como la luna, para que yo te pueda rezar
en mí; y tórname claro como el día para que yo te pueda ver
siempre en mí y rezarte y adorarte.

Señor, protégeme y ampárame. Dame que yo me sienta tuyo.
Señor, ¡líbrame de mí!

Versión s/d
**
Otra versión
(Fragmento)

¡Señor, que eres el cielo y la tierra, que eres la vida y la muerte! ¡El sol eres tú y la luna eres tú y el viento eres tú! Tú eres nuestros cuerpos y nuestras almas y nuestro amor también eres tú. Donde nada está, tú habitas, y donde todo está –(tu templo)– he ahí tu cuerpo.
Dame alma para servirte y alma para amarte. Dame vista para verte siempre en el cielo y en la tierra, oídos para oírte en el viento y en el mar, y manos para trabajar en tu nombre.
Vuélveme puro como el agua y alto como el cielo. Que no haya fango en los caminos de mis pensamientos ni hojas muertas en las lagunas de mis propósitos. Haz que sepa amar a los otros como hermanos y servirte como a un padre.
[...]
Sea mi vida digna de tu presencia. Sea mi cuerpo digno de la tierra, tu cama. Pueda aparecer mi alma frente a ti como un hijo que vuelve al hogar.
Vuélveme grande como el Sol, para que te pueda adorar en mí; y vuélveme puro como la luna, para que te pueda rezar en mí; y vuélveme claro como el día para que te pueda ver siempre en mí y rezarte y adorarte.
Señor, protégeme y ampárame. Concédeme que me sienta tuyo. Señor, líbrame de mí.
Prece 

Senhor, que és o Céu e a Terra, que és a Vida e a Morte 
O Sol és Tu e a Lua és Tu e o Vento és Tu, também
Onde nada está, Tu habitas 
Onde tudo está -(o Teu templo)- eis o Teu corpo 
Dáme alma para Te servir e alma para Te amar. 
Dáme vista para Te ver sempre no Céu e na Terra
Ouvidos para Te ouvir no Vento e no Mar
E mãos para trabalhar em Teu nome. 
Torna-me puro como a Água e alto como o Céu 
Que não haja lama nas estradas dos meus pensamentos 
Nem folhas mortas nas lagoas dos meus propósitos 
Faze com que eu saiba amar os outros como irmãos 
E Te servir como a um pai.
Minha vida seja digna da Tua presença 
Meu corpo seja digno da Terra, Tua cama 
Minha alma possa aparecer diante de Ti 
como um filho que volta ao lar
Torname grande como o Sol 
para que eu Te possa adorar em mim 
Torname puro como a Lua 
para que eu Te possa rezar em mim
E torna-me claro como o Dia 
para que eu Te possa ver sempre em mim 
Senhor, protegeme e amparame
Dá-me que eu me sinta Teu 
Senhor, livrame de mim!

viernes, 31 de julio de 2015

Un error de sueño ido

FERNANDO PESSOA
(Portugal, 1888-1935)


Hay una música del pueblo

Hay una música del pueblo,
no sé decir si es un fado
que oyéndola es un ritmo nuevo
en el ser que tengo guardado.

Oyéndola soy quien sería
si desearía ya fuese ser.
es una simple melodía
de las que aprendes al vivir.

Y la oigo arrebatado y solo.
Es eso lo que yo quise.
Perdí la fe y el camino.
Es feliz quien yo no fui.

Pero es tan consoladora
la vaga y triste canción.
que mi alma ya no llora
ni yo tengo corazón.

Soy una emoción lejana,
un error de sueño ido.
canto de cualquier manera
¡y acabo con un sentido!

De: Poesías inéditas
Versión s/d
**
“Há uma música do povo”

Há uma música do povo,
Nem sei dizer se é um fado
Que ouvindo-a há um ritmo novo
No ser que tenho guardado…
Ouvindo-a sou quem seria
Se desejar fosse ser…
É uma simples melodia
Das que se aprendem a viver…

E ouço-a embalado e sozinho…
É isso mesmo que eu quis …
Perdi a fé e o caminho…
Quem não fui é que é feliz.

Mas é tão consoladora
A vaga e triste canção …
Que a minha alma já não chora
Nem eu tenho coração …

Sou uma emoção estrangeira,
Um erro de sonho ido…
Canto de qualquer maneira
E acabo com um sentido!

domingo, 26 de julio de 2015

Me hastían incluso las cosas que no tuve

MÁRIO DE SÁ-CARNEIRO 

((Lisboa, Portugal, 1890-París, Francia, 1916)


Yo no soy ni yo ni el otro,
soy tan sólo algo intermedio:
                  pilar del puente del tedio
                  que va desde mí hasta el Otro.

***
EPÍGRAFE

La sala del castillo: desierta y con espejos.

Tengo miedo de Mí. ¿Quién soy? ¿De dónde vine?
Aquí, todo ya fue... En sombra estilizada,
Murió el color -y aun el aire está en ruinas...
Viene de Otro tiempo la luz que me ilumina-
Un son opaco me diluye en Rey...
***
Estatua falsa

Sólo de oro falso mis ojos se doran:
Soy esfinge sin misterio en el poniente.
La tristeza de las cosas que no fueron
En mi alma descendió veladamente.
En mi dolor se parten espadas de ansia,
Retoños de luz en la oscuridad se mezclan.
Las sombras que yo dimano no perduran,
Como Ayer, para mí, Hoy es distancia.
Ya no estremezco la cara del secreto;
Nada me disuade ya, nada me aterra:
¡La vida corre sobre mí en guerra,
Y ni siquiera un escalofrío de miedo!
Soy estrella ebria que perdió los cielos,
Sirena loca que dejó el mar;
Soy templo presto a caer sin dios,
Estatua falsa aún erguida al aire...
**
ULTRA-TEDIO

Nada me expira ya, nada me vive –
ni la tristeza ni los bellos momentos.
Por no tenerlas y por nunca poder poseerlas,
me hastían incluso las cosas que no tuve.

Cómo quisiera, por fin con el alma olvidada,
dormir en paz en una cama de hospital…
Cansé dentro de mí, cansé la vida
de tanto pasearla por la luz irreal.

Otrora imaginé escalar los cielos
a fuerza de ambición y de nostalgia,
y enfermo-de-Joven-Dios, me fui
tras el gran rastro dorado que me ardía.

Partí. Mas pronto regresé al dolor,
pues todo se me desmoronó… Todo era igual:
la quimera, ceñida, era real,
¡la propia maravilla tenía color!

Retumbándome en silencio, la noche oscura
me lanzó así a la caída sin remedio;
yo mismo me tragué en la profundidad,
me sequé por completo, me endurecí de tedio.

Y sólo me queda hoy una alegría:
que, de tan iguales y vacíos,
los momentos se esfuman día a día
cada vez más veloces, más escurridizos…

(Traducciones de Rodolfo Alonso)
**

martes, 14 de enero de 2014

Erguido polvo, sólo símbolo

Siempre... FERNANDO PESSOA
(Portugal, 1888-1935)



"No podrá decirse que son anónimos o seudónimos, pues en realidad no lo son la obra seudónima, es la del autor en su personalidad, salvo en el nombre con que firma; la heterónima es del autor fuera de su personalidad, es de una individualidad completa fabricada por él, como si fueran los parlamentos de cualquier personaje de cualquier drama suyo (...) Puse en Caeiro todo mi poder de despersonalización dramática, puse en Ricardo Reis toda mi disciplina mental, investida de la música que le es propia, puse en Alvaro de Campos toda la emoción que no debo ni a mí ni a la vida (...)."
***
ESTO

DICEN que finjo o miento
Todo lo que escribo. No.
Yo simplemente siento
Con la imaginación.
No uso el corazón.
Todo lo que sueño o vivo,
Lo que me falla o acaba,
Es como una terraza
Aún sobre otra cosa.
Esa cosa es la que es bella.
Por eso escribo en medio
De lo que no está al pie,
Libre de mi ensueño,
Serio de lo que no es.
¿Sentir? ¡Que sienta quien lee!
***

NO ES MÍO, no es mío cuanto escribo.
¿A quién lo debo?
¿De quién soy el heraldo nato?
¿Por qué, engañado,
Juzgué ser mío lo que era mío?
¿Quién más me lo dio?
Pero, sea como fuere, si la suerte
Fuera que yo sea la muerte
De otra vida que en mí vive,
Yo, el que estuve
Ilusionado toda esta vida
Aparecida,
Agradezco Al que del polvo que soy
Me levantó.
(Y me hizo nube un momento
Del pensamiento.)
(Al de quien soy, erguido polvo,
Sólo símbolo.)
***
APLAZAMIENTO

Después de mañana, sí, sólo después de mañana...
Llevaré el día de mañana pensando en después de mañana,
Y sí será posible; pero hoy no...
No, hoy nada; hoy no puedo.
La persistencia confusa de mi subjetividad objetiva,
El sueño de mi vida real, intercalado,
El cansancio anticipado e infinito,
Un cansancio de mundos para tomar un tranvía...
Esta especie de alma...
Sólo después de mañana...
Hoy quiero prepararme,
Quiero prepararme para pensar mañana en el día siguiente...
Es él que es decisivo.
Tengo ya el plano trazado; pero no, hoy no dibujo planos...
Mañana es el día de los planos.
Mañana me sentaré en el escritorio para conquistar el mundo;
Pero sólo conquistaré el mundo después de mañana...
Tengo ganas de llorar,
De repente tengo ganas de llorar mucho, desde dentro...
No, no quieran saber nada más, es secreto, no lo digo.
Sólo después de mañana...
Cuando era niño, el circo del domingo me divertía por toda la
semana.
Hoy sólo me divierte el circo del domingo de toda la semana de mi
infancia...
Después de mañana seré otro,
Mi vida ha de triunfar,
Todas mis cualidades reales de inteligente, leído y práctico
Serán convocadas por un bando...
Pero por un bando de mañana...
Hoy quiero dormir, redactaré mañana...
Por hoy, ¿cuál es el espectáculo que me repetiría la infancia?
Para comprar incluso los boletos de mañana,
Pues para pasado mañana estará bien el espectáculo...
Antes, no...
Pasado mañana tendré la pose pública que mañana estudiaré.
Pasado mañana seré finalmente el que hoy no puedo nunca ser.
Sólo después de mañana...
Tengo sueño como el frío de un perro vagabundo.
Tengo mucho sueño.
Mañana te diré las palabras, o pasado mañana...
Sí, tal vez sólo después de pasado mañana...
El porvenir...
Sí, el porvenir...
***
APOSTILLA

¡APROVECHAR el tiempo!
Pero qué es el tiempo, ¿para que yo lo aproveche?
¡Aprovechar el tiempo!
Ni un día sin línea...
El trabajo honesto y superior...
El trabajo para Virgilio, para Milton...
¡Pero es tan difícil ser honesto o ser superior!
¡Es tan poco probable ser Milton o ser Virgilio!
¡Aprovechar el tiempo!
Arrancar del alma los pedazos precisos —ni más ni menos—
Para con ellos juntar los cubos ajustados
Que hacen estampas ciertas en la historia
(Y están ciertas también del lado de abajo, que no se ve)...
Poner las sensaciones en castillo de naipes, pobre China de las
veladas,
Y los pensamientos en dominó, igual contra igual,
Y la voluntad en carambola difícil...
Imágenes de juegos o de paciencias o de pasatiempos—
Imágenes de vida, imágenes de las vidas, Imagen de la Vida.
Verbalismo...
Sí, verbalismo...
¡Aprovechar el tiempo!
No tener un minuto que desconozca el examen de conciencia..
No tener un acto indefinido ni ficticio...
No tener un movimiento disconforme con propósitos...
Buenas maneras del alma...
Elegancia de persistir...
¡Aprovechar el tiempo!
Mi corazón está cansado como un mendigo verdadero.
Mi cerebro está listo como un bulto colocado en un rincón.
Mi canto (¡verbalismo!) está tal como está y es triste.
¡Aprovechar el tiempo!
Desde que comencé a escribir pasaron cinco minutos.
¿Los aproveché o no?
Si no sé si los aproveché, ¡¿qué sabré de otros minutos?!
(Pasajera que viajas tantas veces en el mismo compartimento
conmigo
En el tren suburbano,
¿Llegaste a interesarte en mí?
¿Aproveché el tiempo mirándote?
¿Cuál fue el ritmo de nuestro sosiego en el tren andante?
¿Cuál fue el entendimiento que no llegamos a tener?
¿Cuál fue la vida que hubo en esto? ¿Qué fue esto para la vida?)
¡Aprovechar el tiempo!
¡Ah, déjenme que no aproveche nada!
¡Ni tiempo, ni ser, ni memorias de tiempo o de ser!
Déjenme ser una hoja de árbol, sacudida por la brisa,
La polvareda de un camino, involuntario y solo,
El arroyo casual de las lluvias que se acaban,
El surco que hacen en los caminos las ruedas mientras no vienen
otras,
El trompo del muchacho que va a detenerse,
Y oscila, con el mismo movimiento que tiene la tierra,
Y se estremece, con el mismo movimiento que tiene el alma,
Y cae, como caen los dioses, en el suelo del Destino.


Traducción de Ángel Campos Pámpano. Galaxia Gutenberg 2001.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Mi norte lo han tapado con viejos trapos

MARIO DE SÁ-CARNEIRO

(Lisboa, Portugal, 1890-París, Francia, 1916)

7

No soy yo ni soy otro,
Soy cualquier cosa en el intermedio:
Pilar del puente del tedio
Que va de mí hasta el Otro.

Traducción: Ángel Gómez Espada
***
EL FANTASMA

¿Qué haré yo en la vida -Emigrado
Astral después de qué fantaseada guerra,
cuando este Oro al fin caiga por tierra?,
pues, aunque verdoso, es Oro sin embargo.

(¿De qué revuelta o país predestinado?)
Pobre lisonja el velo que me encierra…
Imaginaria y pertinaz, ¿qué fuerza
mágica desprende mi pasmo frustrado?

La escalera es insegura y peligrosa:
se va extendiendo una mancha dudosa
por la alfombra, los pasamanos se han partido…

Mi norte lo han tapado con viejos trapos,
las hormigas sobre mi suerte se han parado,
se me han muerto niños en los sentidos…
***
CAMPANILLAZO

Las dos o tres veces que me abrieron
La puerta de! salón donde había gente,
Yo entré, triste de mí, contento-
Y a la entrada siempre me sonrieron ...
***
ÁPICE

EI rayo de sol de la tarde
Que una ventana perdida
Reflejó
En un instante indiferente –
Arde.
Como un recuerdo disipado,
En mi memoria de hoy
Súbitamente ...

Su efímero temblor
Zigzaguea, ondula, huye,
Por mi retentiva ...
—¡Y no poder adivinar
Por qué misterio se me evoca
Esta idea fugitiva,
Tan débil que mal me toca!...

—Ah, no sé por qué, mas ciertamente
Aquel rayo cadente
Alguna cosa fue en mi suerte
Que su proyección atravesó ...

Tanto secreto en el destino de una vida...

Es como la idea de Norte,
Preconcebida,
Que siempre me acompañó...

Traducciones de Rodolfo Alonso
***
Puliendo mis uñas 

En la sensación de estar puliendo mis uñas,
súbita sensación inexplicable de ternura,
todo está incluido en mí piadosamente.
Mientras tanto estoy aquí solo en el café:
de mañana, como siempre, en bostezos amarillos.
De vuelta, las mesas apenas ingratas y duras,
esquinadas en su desgracia bocal, cuadrangular y librepensadora...
Afuera, día de mayo en luz. El sol.
Día brutal, provinciano y democrático
que mis ojos delicados, refinados, erguidos y citadinos
no pueden tolerar y apenas forzados soportan las náuseas.
Toda mi sensibilidad se ofende con este día
que tendrá rapsodas entre los amigos con quienes transito a veces,
morenos, naturales, de bigotes generosos,
que escriben, pero tienen partido político
y asisten a congresos republicanos, van a las mujeres,
gustan de vino tinto, de puerros o de sardinas fritas...
Y yo siempre con la sensación de pulir mis uñas
y de pintarlas con un barniz parisiense,
me voy enterneciendo más y más hasta llorar por mí mismo...
Mil colores en el aire, mil vibraciones palpitantes,
brumosos planos torcidos, abatiendo flechas,
volúmenes listos, discos flexibles,
llegan tenuemente a perfilarme toda la ternura que pudiera haber sentido,
todos los escenarios a los que fui penetrando...
Es como, poco a poco, se me encauza la obsesión débil
de una sonrisa que espejos vagos reflejaron...
Leve inflexión a torturar...
Fino escalofrío cristalizado...
Dislocamiento inalcanzable...
Veloz chispa atmosférica...
Y todo, todo así me ha conducido en el espacio
por innumerables intersecciones de planos
múltiples, libres, resbaladizos.
Es allí, en el gran espejo de fantasmas
donde ondula y borbotea todo mi pasado,
se desmorona mi presente
y mi futuro ya es polvo.
***
FIN

Cuando yo muera que batan latas,
que a dar saltos y piruetas empiecen,
que en el aire los látigos chasqueen,
¡que llamen payasos y acróbatas!

Que mi ataúd vaya sobre un burro
enjaezado a la andaluza…
A un muerto nada se le recusa,
¡y yo quiero a la fuerza ir en burro!

De Obra poética, Mario de Sá-Carneiro, Ed. Hiperión, 1998.

miércoles, 3 de julio de 2013

¿El misterio de las cosas? ¡Qué sé yo lo que es el misterio!

Fernando Antonio Nogueira Pessoa

(Portugal, 1888-1935)
de  Alberto Caeiro

«EL GUARDADOR DE REBAÑOS» 
(1911-1912) 

V

Hay metafísica bastante en no pensar en nada.
¿Qué pienso yo del mundo?
¡Qué sé yo lo que pienso del mundo!
Si me enfermara pensaría en eso.

¿Qué idea tengo yo de las cosas?
¿Qué opinión tengo sobre las causas y los efectos?
¿Qué es lo que he meditado sobre Dios y el alma
Y sobre la creación del Mundo?
No sé. Para mí pensar en eso es cerrar los ojos
Y no pensar. Es correr las cortinas
De mi ventana (pero no tiene cortinas).

¿El misterio de las cosas? ¡Qué sé yo lo que es el misterio!
El único misterio es que haya alguien que piense en el misterio.

Versión de Mario Bojórquez
***
Poema IX

Soy un cuidador de rebaños.
El rebaño son mis pensamientos
y mis pensamientos son todos sensaciones.
Pienso con los ojos y con los oídos

y con las manos y los pies
y con la nariz y la boca.

Pensar una flor es verla y olerla
y comer una fruta es conocerle el sentido.

Por eso cuando en un día de calor
me siento triste de gozarlo tanto,
y me echo de espaldas sobre el pasto,
y cierro los ojos calientes,
siento todo mi cuerpo echado en la realidad,
sé la verdad y soy feliz.

Versión de Santiago Kovadloff
***
Poema X

La asombrosa realidad de las cosas
es mi descubrimiento de todos los días.
Cada cosa es lo que es,
y me cuesta explicar lo mucho que eso me alegra
y lo mucho que me basta.

Sólo hace falta existir para ser completo.

Escribí muchos poemas
y voy a escribir muchos más, naturalmente.
Cada uno de mis poemas dice eso,
y todos mis poemas son diferentes,
porque cada cosa que hay es una manera de decir esto.

A veces me pongo a mirar una piedra.
No me pongo a pensar si siente.
No se me ocurre llamarla mi hermana.
Me gusta porque es una piedra,
me gusta porque no siente nada,
me gusta porque no tiene ningún parentesco conmigo.

Otras veces oigo pasar el viento
y creo que sólo para oír pasar el viento vale la pena haber nacido.

Yo no sé qué pensarán los demás leyendo esto;
pero creo que debe estar bien porque lo pienso sin esfuerzo
y sin pensar que otras personas me puedan estar oyendo;
porque lo pienso sin pensamientos,
porque lo digo como mis palabras lo dicen.

Una vez me llamaron poeta materialista,
y yo me sorprendí porque no creía
que me pudieran definir.
Yo ni siquiera soy poeta: veo.
Si lo que escribo tiene valor, no soy yo quien lo tiene:
el valor está allí, en mis versos.
No hay nada, en todo eso, que dependa de mi voluntad.

Versión de Santiago Kovadloff
***
Poema XXIV

Lo que vemos de las cosas son las cosas.
¿Por qué veríamos una cosa si en su lugar hubiera otra?
¿Por qué ver y oír serían eludirnos
Si ver y oír son ver y oír?

Lo esencial es saber ver,
Saber ver sin ponerse a pensar,
Saber ver cuando se ve,
Y no pensar cuando se ve,
Ni ver cuando se piensa.

Pero eso (¡ay de nosotros que traemos el alma vestida!)
Eso exige un estudio profundo,
Aprender a desaprender,
Terminar con la libertad de aquel convento
Que según los poetas tiene a las estrellas por monjas eternas
Y a las flores por penitentes fervorosas de un solo día,
Pero donde, al fin de cuentas, las estrellas no son sino estrellas
Y las flores no son más que flores,
Siendo por eso que las llamamos estrellas y flores.

Versión de Santiago Kovadloff
***
XXXII

Ayer por la tarde un hombre de ciudad
hablaba a la puerta de la posada.
Hablaba conmigo también.
Hablaba de la justicia y de la lucha para que
            haya justicia
y de los obreros que sufren,
y del trabajo constante, y de los que tienen
           hambre,
y de los ricos, que sólo tienen costillas para eso.

Y, mirándome, vio lágrimas en mis ojos
y sonrió con agrado, juzgando que yo sentía
el odio que él sentía, y la compasión
            que él decía sentir.

(Pero yo mal lo estaba oyendo.
¿Qué me importa a mí de los hombres
y lo que sufren o suponen que sufren?
Sean como yo: no sufrirán.
Todo el mal del mundo viene de importarnos
           los unos a los otros,
de querer hacer bien, de querer hacer mal.
Nuestra alma y el cielo y la tierra nos bastan,
           querer más es perder esto, y ser infeliz).

En lo que yo estaba pensando
cuando el amigo de la gente hablaba
(y eso me conmovió hasta las lágrimas),
era en cómo el murmullo lejano de los cencerros
          en aquel atardecer
no parecían las campanas de una capilla
          pequeñita,
donde fuesen a misa las flores y los arroyos
y las almas simples como la mía.

(Alabado sea Dios que no soy bueno,
y tengo el egoísmo natural de las flores
y de los ríos que siguen su camino
preocupados sin saberlo
sólo en florecer y en ir corriendo.
Esa es la única misión en el mundo,
esa: existir claramente,
y saber hacerlo sin pensar en ello.)

Y el hombre se calló, mirando el poniente.
¿Pero qué tiene que ver con el poniente quien
             odia y ama?

De Pessoa Poemas, Fabril Editora, Buenos Aires, 1961, traducc. Rodolfo Alonso).

domingo, 30 de junio de 2013

Miro las estrellas, tan pacatas

CASIMIRO DE BRITO
Tomada de lanausea2000.blogspot.com


(Loulé, Algarve, Portugal, 1938.  Reside en Lisboa, Portugal)
ESPACIO CRUEL

En este espacio cruel
donde me pierdo donde me encuentro
en este espacio cruel donde el desierto
nos da por compañía a los propios huesos
y la muerte refleja la desnudez de quien
en el amor viajado contempla
de frente al sol

En este espacio cruel donde por los huesos
somos abandonados a la propia compañía
y nos perdemos si nos
encontramos

En este espacio cruel
la muerte nos domina y a la muerte
dominamos
***
UN CUERPO UN PAÍS
primera biografía

Frente al mar
mi cuerpo ardiente y desnudo de marinero por la sangre.
Me hierven en las venas
un millón de olas en reposo
En mis ojos pequeños y nostálgicos
—imagen de mi soledad inmensa—
el abrazo que me une a ti
                                      oh mar
¡dios pagano de mirada luminosa y bella!

Recibe oh mar este afluente silencioso
que hacia ti corre
                         y contigo se confunde:
el líquido canto a quien me uno
por el drama de no ser sólo tuyo.

Traducción de Xosé Lois García
 ***

Ni los sabios saborean
el sonido del silencio: el no y el sí
se aproximan
en la hierba secular; el rocío las hojas
cansadas los pájaros del cerezo
recorren el camino dos mil valles
el valle dos mil lagos
donde el silencio no existe. El maestro
sentado a la sombra de su árbol
escucha el canto del pescador que flota
en el azul del viento
y ya no pregunta si el mundo va bien
si va mal.
***

Un hombre
va en su cuerpo
y de repente
cae. Oigo
desmoronarse
la sílice del corazón.
Y oigo también
la tierra y el aire
que acogen los huesos
del hijo pródigo.
En sí, este acontecimiento
no es original
pero duele. El viento
de Otoño
muerde mis huesos
y duele.
***

Hubo un tiempo en que recitaba
versos esculpidos en buena piedra.
La muerte no existe. Existía.
A la sombra del polvo se acumulaba
el reflejo de los espejos
tantas veces quebrados, astillados
en el suelo de los días. Leo
el pálido fuego
en la piel de las cosas que me tocan
leves —partículas
de plomo que se van instalando
en la flor de los huesos. Hubo un tiempo
en que yo decía
lírica filosofía
que la muerte va con las aves
y llega con los ríos. Ignoraba
que también mis ojos
parten tristes.
***

Empiezo a creer que hay dioses
pues me protegen. Tengo 66 años
Y bebo y como y amo como si tuviera
30. Empiezo a creer en esos cabrones
en los que nunca creí –o que sólo habían sido
acné adolescente. Ahora
miro las estrellas, tan pacatas
y pienso: me iluminan sin
quemarme. Miro a las mujeres
y pienso: las amo porque no hay hierba mejor
que la mierda luminosa que ellas son.
Sus nidos me acogen y no
me asfixian. Sus bocas se abren tristes
y salgo de ellas como un pájaro
en el cielo azul. Y ellas, rastro de los dioses,
sonríen.

Traducción de Montserrat Gilbert, editorial Olifante

sábado, 10 de noviembre de 2012

Quería tocar la cabeza de un leopardo loco


HERBERTO HELDER
(Funchal, isla de Madeira, Portugal, 1930)

Yo no duermo, apenas respiro como la raíz sombría
de los astros: raya la laceración sangrienta,
estancada entre el sexo
y la garganta. Yo nunca
duermo,
con la herida de mi propio sueño.
A veces muevo las manos para sostener la luz que salta
de la boca. O la vena negra que irrumpe de esa estrella
salvaje implantada
en medio de la carne, como en el fondo de la noche
el agujero fuerte
de la sangre. La vena que me corta de punta a punta,
que arrastra todo lo oscuro del mundo
hacia la cabeza. A veces muevo los dedos como si las uñas
se iluminasen.
Pero nunca duermo entre mis brazos
palpitantes
como grandes carótidas
que alimenten la belleza y rapidez del rostro sobre
músculos cerrados.
Mientras el sol rompe las membranas
de los espejos: no bailo, no
duermo, no respiro más que la tierra cuarteada por las llamas
lunares.
No trabajo tanto como el verano de la sangre
bajo el pelo
bajo
de los animales, su elegancia violenta,
el alimento.
Hay días en que las manos se mueven por sí mismas,
mal tocando en las grietas
el temblor hirsuto de una cometa clavado desde la espalda
a las sábanas. Nunca sé
dónde está la noche: una sala como un párpado negro
separa
la presa de la luz que soporta la tierra.
- Ahora, la hondura de un
laboreo aéreo, el aliento, una piedra con mi tamaño
cubierto
de poros, o tendones ligando
archipiélagos límpidos
en la penumbra. Estos,
los oscuros fulcros de la locura.
Alguien debería tocarme para sentir que estoy vivo,
que soy
una estaca atravesada por la sangre, y de ella revientan
por ejemplo: ascuas. Esto es una fábrica de demencia:
palabras
donde se maniobra la púrpura, donde
el aroma que mata asciende de jardines construidos
levemente
en la oscuridad. Y una imagen cierra
todo lo que se cierra: cuartos,
días sobre sí mismos, las frutas redondas por virtud
de su dulzura interna. Cuando las voces
feroces se desencovan, la tierra
se mueve como un músculo encharcado entre la boca
y el corazón que no duerme
nunca. - Y todas mis vísceras son
inocentes.
***

Quería tocar la cabeza de un leopardo loco, su lujo
mandibular. Sentir que los dedos se volvían
de granito. Sentir que la deslumbrante
resaca de pelo
bajo me arrebataba furiosamente los cinco dedos.
Como cinco balas de granito.
Una estrella voltaica.
Y tragarla. Y que de pronto toda aquella púrpura nocturna
entrara dentro de mí, de la mano a la cara.
O una herida que me cogiera de pierna a pierna.
Que entrara en mí
la fábula de la demencia y de la animal
elegancia. Sé que la sangre me puntúa, y me estremezco
de poro a poro
con tanto oro sudado que me envenena.

Sé que toco.
Que hay una combustión en las partes sexuales
de mi muerte. Y si miro ese espejo exhalado
de mí mismo, veo
perlas, la anestesia de las perlas. Pero
el fósforo se precipita donde
se enfría la carne, y se vuelve ligera. Y un dolor
instrumental, mi propia música
descubierta, me atrapa como el sonido atrapa
los tubos de un órgano.

Y entonces ninguna razón me oscurece más allá del crimen,
de la metáfora directa
de un leopardo alunado como una joya. Y él levanta
su constelación craneal. Su boca avanza, límpida
llaga
hasta mi rostro. Y en este espejo de las cosas de repente
unidas todas, me besa por dentro hasta
el corazón.
En el centro.
Donde se muere el silencio central
de la tierra.
***
a los amigos

Amo despacio a los amigos que son tristes con
                                                         cinco dedos de cada lado.
Los amigos que enloquecen y están sentados, cerrando los ojos,
con los libros detrás ardiendo para toda la eternidad.
No los llamo, y ellos se vuelven profundamente
dentro del fuego.
  Tenemos un talento doloroso y oscuro.
  Construimos un lugar de silencio.
De pasión.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Esta saciedad anticipada en el asa de todas las tazas

Pessoa, por Sabat
FERNANDO PESSOA
(Portugal, 1888-1935)


Álvaro de Campos

EL PASAR DE LAS HORAS [b]1

Traigo dentro de mi corazón,
como en un cofre que por lleno no puede cerrarse,
todos los lugares donde estuve,
todos los puertos a los que arribé,
todos los paisajes que vi a través de ventanas o vigilias,
o de alcázares, soñando,
y todo eso, que es tanto, es poco para cuanto quiero.

La entrada de Singapur, mañana naciente, color verde,
el coral de las Maldivas en cálido pasaje,
Macau a cierta hora de la noche... Despierto de repente...
Yat-lô-ô-ô-ô-ô-ô-ô-ô-ô... Ghi — ...2
Y aquello suena para mí desde el fondo de otra realidad...
La estatura norte-africana casi de Zanzíbar al sol...
Dar-es-Salaam3 (la salida es difícil)...
Mahajanga4, Nossi Be5, verdes paisajes de Madagascar...
Tempestades en torno al Guardafui6...
Y el Cabo de Buena Esperanza7 nítido al sol matinal...
Y la Ciudad del Cabo con la Montaña de la Mesa al fondo...8

Viajé por más tierras de aquellas que toqué...
Vi más paisajes que aquellos en que puse los ojos...
Experimenté más sensaciones que todas las sensaciones que sentí,
Porque, por más que sintiese, siempre me faltó qué sentir
Y la vida siempre me dolió, siempre fue poco, y yo infeliz.

A ciertos momentos del día recuerdo todo esto y me aterro,
Pienso en qué será lo que me quedará de esta vida a bocados, de este auge,
de esta calle en las curvas, de este automóvil a la vera del camino, de este aviso,
de esta turbulencia tranquila de sensaciones desencontradas,
de esta transfusión, de esta insubsistencia, de esta convergencia irisada,
de este desasosiego en el fondo de todos los cálices,
de esta angustia en el fondo de todos los placeres,
de esta saciedad anticipada en el asa de todas las tazas,
del hastío del juego de cartas entre el Cabo de Buena Esperanza y las Canarias.

No sé si la vida es poco o mucho para mí.
No sé si siento de más o siento poco, no sé
si me falta escrúpulo espiritual, punto-de-apoyo en la inteligencia,
Consanguinidad con el misterio de las cosas, choque
al contacto, sangre a los golpes, estremecimiento a los ruidos,
o si existe otra significación para esto más cómoda y feliz.

Sea lo que fuere, era mejor no haber nacido,
Porque, de tan interesante que es en todo momento,
la vida llega a doler, a enojar, a cortar, a rozar, a rasgar,
a dar ganas de gritar, de golpear, de quedarse en el suelo, de salir
fuera de todas las casas, de todas las lógicas y de todas las salidas,
y devenir salvaje para la muerte entre árboles y olvidos,
entre tumbos y peligros y ausencia de mañanas,
y todo esto debería ser cualquier cosa más parecida a cuanto pienso,
con lo que yo pienso o siento, que ni siquiera sé cuál es, oh vida.

Cruzo los brazos sobre la mesa, pongo la cabeza sobre los brazos,
y necesito querer llorar, pero no sé ir a buscar lágrimas...
Por más que me esfuerce por tener una gran tristeza por mí, no lloro,
tengo el alma agrietada bajo el indicador curvo que le toca...
¿Qué ha de ser de mí? ¿Qué ha de ser de mí?

A latigazos sacaron al bobo del palacio, sin razón,
hicieron levantarse al mendigo de la escala en que cayera.
Golpearon al niño abandonado y le arrancaron el pan de las manos.
Oh tristeza inmensa del mundo, lo que falta es actuar...
Tan decadente, tan decadente, tan decadente...
Solo estoy bien cuando escucho música, y ni aún entonces.
Jardines del siglo XVIII antes de 899,
¿dónde estáis vosotros, que quiero llorar de cualquier manera?

Como un bálsamo que no consuela sino por la idea de ser un bálsamo,
la tarde de hoy y de todos los días, poco a poco, monótona, cae.

Encendieron las luces, cae la noche, se sustituye la vida.
Sea de la manera que fuere, es preciso seguir viviendo.
Me arde el alma como si fuese una mano, físicamente.
Estoy en el camino de todos y se tropiezan conmigo.
Mi quinta en la provincia,
que exista menos que un tren, una diligencia y la decisión de partir entre tú y yo.
Así me quedo, me quedo... Yo soy lo que siempre quiere partir,
y permanece siempre, permanece, permanece,
hasta en la muerte se queda, aunque parta,
permanece, permanece, permanece...

Tórname humano, oh noche, tórname fraterno y solícito.
Sólo humanitariamente es que se puede vivir.
Sólo amando a los hombres, las acciones, la banalidad de los trabajos,
Solo así —¡Ay de mí!—, solo así se puede vivir.
Solo así, oh noche, ¡y yo nunca podré ser así!

Vi todas las cosas y me maravillé de todo,
pero todo sobró o fue poco —no sé qué— y yo sufrí.
Viví todas las emociones, todos los pensamientos, todos los gestos,
y quedé tan triste como si hubiese querido vivirlos y no lo hubiera conseguido.
Amé y odié como toda la gente,
mas para toda la gente eso fue normal e instintivo,
y para mí fue siempre la excepción, el choque, la válvula, el espasmo.

Ven, oh noche, y apágame, ven y ahógame en ti.
Oh cariñosa del Más Allá, señora del luto infinito,
Tristeza10 externa de la Tierra, llanto silencioso del Mundo.
Madre suave y antigua de las emociones sin gesto,
Hermana más vieja, virgen y triste, de las ideas sin nexo,
Novia esperando siempre nuestros propósitos incompletos,
la dirección constantemente abandonada de nuestro destino,
nuestra incerteza pagana sin alegría,
nuestra franqueza cristiana sin fe,
nuestro budismo inerte, sin amor por las cosas ni éxtasis,
nuestra fiebre, nuestra palidez, nuestra impaciencia de pusilánimes11
nuestra vida, oh madre, nuestra perdida vida...

No sé sentir, no sé ser humano, convivir
desde adentro del alma triste con los hombres, hermanos míos en la tierra.
Ni aun sintiendo sé ser útil, ser práctico, ser cotidiano, nítido,
tener un lugar en la vida, tener un destino entre los hombres,
tener una obra, una fuerza, una voluntad, una huerta,
una razón para descansar, una necesidad de distraerme,
una cosa venida directamente de la naturaleza hacia mí.

Por eso, sé maternal conmigo, oh noche tranquila...
Tú, que arrancas el mundo del mundo, tú que eres la paz,
tú que no existes, que eres solo la ausencia de la luz,
tú que no eres una cosa, un lugar, una esencia, una vida,
Penélope del tejido, deshecho mañana, de tu oscuridad,
Circe irreal de los febriles, de los angustiados sin causa,
Ven hacia mí, oh noche, sobre mi frente...

Tú, cuya llegada es tan suave que parece un alejamiento,
cuyo flujo y reflujo de tinieblas, cuando la luna exhala,
tiene ondas de cariño muerto, frío de mares de sueño,
brisas de paisajes supuestos para nuestra angustia excesiva...
Tú, pálidamente, tú, flébil, tú, líquidamente,
aroma de muerte entre flores, hálito de fiebre sobre los márgenes,
tú, reina, tú castellana12, tú, dama pálida, ven...

Versión de Carlos Ciro y tomado del blog http://pessoasdepessoa.blogspot.com
*
PASSAGEM DAS HORAS


Trago dentro do meu coração,
Como num cofre que se não pode fechar de cheio,
Todos os lugares onde estive,
Todos os portos a que cheguei,
Todas as paisagens que vi através de janelas ou vigias,
Ou de tombadilhos, sonhando,
E tudo isso, que é tanto, é pouco para o que eu quero.

A entrada de Singapura, manhã subindo, cor verde,
O coral das Maldivas em passagem cálida,
Macau à uma hora da noite... Acordo de repente...
Yat-lô-ô-ô-ô-ô-ô-ô-ô-ô... Ghi — ...
E aquilo soa-me do fundo de uma outra realidade...
A estatura norte-africana quase de Zanzibar ao sol...
Dar-es-Salaam (a saída é difícil)...
Majunga, Nossi-Bé, verduras de Madagáscar...
Tempestades em torno ao Guardafui...
E o Cabo da Boa Esperança nítido ao sol da madrugada...
E a Cidade do Cabo com a Montanha da Mesa ao fundo...

Viajei por mais terras do que aquelas em que toquei...
Vi mais paisagens do que aquelas em que pus os olhos...
Experimentei mais sensações do que todas as sensações que senti,
Porque, por mais que sentisse, sempre me faltou que sentir
E a vida sempre me doeu, sempre foi pouco, e eu infeliz.

A certos momentos do dia recordo tudo isto e apavoro-me,
Penso em que é que me ficará desta vida aos bocados, deste auge,
Desta estrada às curvas, deste automóvel à beira da estrada, deste aviso,
Desta turbulência tranquila de sensações desencontradas,
Desta transfusão, desta insubsistência, desta convergência iriada,
Deste desassossego no fundo de todos os cálices,
Desta angústia no fundo de todos os prazeres,
Desta saciedade antecipada na asa de todas as chávenas,
Deste jogo de cartas fastiento entre o Cabo da Boa Esperança e as Canárias.

Não sei se a vida é pouco ou de mais para mim.
Não sei se sinto de mais ou de menos, não sei
Se me falta escrúpulo espiritual, ponto-de-apoio na inteligência,
Consanguinidade com o mistério das coisas, choque
Aos contactos, sangue sob golpes, estremeção aos ruídos,
Ou se há outra significação para isto mais cómoda e feliz.

Seja o que for, era melhor não ter nascido,
Porque, de tão interessante que é a todos os momentos,
A vida chega a doer, a enjoar, a cortar, a roçar, a ranger,
A dar vontade de dar gritos, de dar pulos, de ficar no chão, de sair
Para fora de todas as casas, de todas as lógicas e de todas as sacadas,
E ir ser selvagem para a morte entre árvores e esquecimentos
Entre tombos, e perigos e ausência de amanhãs,
E tudo isto devia ser qualquer outra coisa mais parecida com o que eu penso,
Com o que eu penso ou sinto, que eu nem sei qual é, ó vida.

Cruzo os braços sobre a mesa, ponho a cabeça sobre os braços,
E preciso querer chorar, mas não sei ir buscar as lágrimas...
Por mais que me esforce por ter uma grande pena de mim, não choro,
Tenho a alma rachada sob o indicador curvo que lhe toca...
Que há-de ser de mim? Que há-de ser de mim?

Correram o bobo a chicote do palácio, sem razão,
Fizeram o mendigo levantar-se do degrau onde caíra.
Bateram na criança abandonada e tiraram-lhe o pão das mãos.
Oh mágoa imensa do mundo, o que falta é agir...
Tão decadente, tão decadente, tão decadente...
Só estou bem quando ouço música, e nem então.
Jardins do século dezoito antes de 89,
onde estais vós, que eu quero chorar de qualquer maneira?

Como um bálsamo que não consola senão pela ideia de que é um bálsamo,
A tarde de hoje e de todos os dias pouco a pouco, monótona, cai.

Acenderam as luzes, cai a noite, a vida substitui-se.
Seja de que maneira for, é preciso continuar a viver.
Arde-me a alma como se fosse uma mão, fisicamente.
Estou no caminho de todos e esbarram comigo.
Minha quinta na província,
Haver menos que um comboio, uma diligência e a decisão de partir entre mim e ti.
Assim fico, fico... Eu sou o que sempre quer partir,
E fica sempre, fica sempre, fica sempre,
Até à morte fica, mesmo que parta, fica, fica, fica...

Torna-me humano, ó noite, torna-me fraterno e solícito.
Só humanitariamente é que se pode viver.
Só amando os homens, as acções, a banalidade dos trabalhos,
Só assim — ai de mim! —, só assim se pode viver
Só assim, ó noite, e eu nunca poderei ser assim!

Vi todas as coisas, e maravilhei-me de tudo,
Mas tudo ou sobrou ou foi pouco — não sei qual — e eu sofri.
Vivi todas as emoções, todos os pensamentos, todos os gestos,
E fiquei tão triste como se tivesse querido vivê-los e não conseguisse
Amei e odiei como toda a gente,
Mas para toda a gente isso foi normal e instintivo,
E para mim foi sempre a excepção, o choque, a válvula, o espasmo.

Vem, ó noite, e apaga-me, vem e afoga-me em ti.
Ó carinhosa do Além, senhora do luto infinito,
Mágoa externa da Terra, choro silencioso do Mundo.
Mãe suave e antiga das emoções sem gesto,
Irmã mais velha, virgem e triste, das ideias sem nexo,
Noiva esperando sempre os nossos propósitos incompletos,
A direcção constantemente abandonada do nosso destino,
A nossa incerteza pagã sem alegria,
A nossa fraqueza cristã sem fé,
O nosso budismo inerte, sem amor pelas coisas nem êxtases,
A nossa febre, a nossa palidez, a nossa impaciência de fracos,
A nossa vida, ó mãe, a nossa perdida vida...

Não sei sentir, não sei ser humano, conviver
De dentro da alma triste com os homens meus irmãos na terra.
Não sei ser útil mesmo sentindo, ser prático, ser quotidiano, nítido,
Ter um lugar na vida, ter um destino entre os homens,
Ter uma obra, uma força, uma vontade, uma horta,
Uma razão para descansar, uma necessidade de me distrair,
Uma coisa vinda directamente da natureza para mim.

Por isso se para mim materna, ó noite tranquila...
Tu, que tiras o mundo ao mundo, tu que és a paz,
Tu que não existes, que és só a ausência da luz,
Tu que não és uma coisa, um lugar, uma essência, uma vida,
Penélope da teia, amanhã desfeita, da tua escuridão,
Circe irreal dos febris, dos angustiados sem causa,
Vem para mim, ó noite, estende para mim as mãos,
E sê frescor e alívio, ó noite, sobre a minha fronte...

Tu, cuja vinda é tão suave que parece um afastamento,
Cujo fluxo e refluxo de treva, quando a lua bafeja,
Tem ondas de carinho morto, frio de mares de sonho,
Brisas de paisagens supostas para a nossa angústia excessiva...
Tu, palidamente, tu, flébil, tu, liquidamente,
Aroma de morte entre flores, hálito de febre sobre margens,
Tu, rainha, tu castelã, tu, dona pálida, vem...
**
Notas

1. Varios fragmentos (largos y cortos) legó Pessoa con marcas que los identificaban como piezas o variaciones bajo el título de "Passagem das Horas", atribuidos a Álvaro de Campos en la mayoría de los casos y al Pessoa ortónimo en otros. La Edição Crítica de los Poemas de Álvaro de Campos, preparada por Cleonice Berardinelli para la Imprensa Nacional-Casa da Moeda, no considera este como uno de los poemas del conjunto "Passagem das Horas".

2. Serie de valor expresivo centrado en la fonética y de difícil elucidación y traducción casi imposible. Un intento de articulación portuguesa de los fonemas representados por los caracteres utilizados hace pensar en un lugar de nombre oriental que estaría en consonancia con el Macau mencionado en la línea anterior; pero esto, apenas si es una hipótesis.

3. Dar-es-Salaam, ciudad más poblada de Tanzania.

4. Mahajanga, Majunga en francés. Ciudad de Madagascar.

5. Nossi Be, isla situada al noroeste de Madagascar.

6. Cabo Guardafui en la Costa oriental de África.

7. Cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África.

8. Ciudad del Cabo y Montaña de la Mesa, en Sudáfrica.

9. En referencia a 1789, año de la autoproclamación del Tercer Estado, considerado el primer hito de la Revolución Francesa.

10. La "Mágoa" portuguesa es un complejo sentimiento que no queda expresado enteramente —y en particular en la poesía de Fernando Pessoa— en la traducción de su sentido figurado por "tristeza" (cognado español de idéntica palabra portuguesa). No debe dejar de pensarse, al leer esta palabra, en esas otras palabras pessoanas (y portuguesas, claro está) que resuenan y viven en ella, a saber: saudade, luar, mistério, tédio. El circunloquio "dolor de alma", que también es usado en portugués para definirla, es también una buena indicación del camino para pensarla.

11. La palabra portuguesa "fraco", tiene un campo semántico mucho más amplio que el de su traducción literal española por "flaco". He decidido traducirla por "pusilánime" por considerarla más adecuada al contexto del poema.

12. Castellana, señora de un castillo y no, necesariamente, el gentilicio de los naturales de Castilla.

22-5-1916
*
Álvaro de Campos - Livro de Versos. Fernando Pessoa. (Edição crítica. Introdução, transcrição, organização e notas de Teresa Rita Lopes.)

lunes, 17 de octubre de 2011

Y mi sentir es un pensamiento vacío

FERNANDO PESSOA 
(Portugal, 1888-1935)
Álvaro de Campos, heterónimo de Fernando Pessoa 



INSOMNIO

No duermo, ni espero dormir.
Ni en la muerte espero dormir.
... Me aguarda un insomnio
de la amplitud de los astros
y un bostezo inútil,
extenso como el mundo.
No duermo;
no puedo leer cuando me despierto de noche.
No puedo escribir
cuando me despierto de noche,
no puedo pensar cuando me despierto de noche
¡Dios mío,
no puedo ni soñar cuando me despierto de noche!
¡Ah, el opio de ser cualquiera otra persona!
No duermo; yazgo, cadáver despierto, sintiendo,
y mi sentir es un pensamiento vacío.
Pasan por mí, trastornadas,
cosas que me sucedieron;
todas aquellas
de las que me arrepiento y me culpo;
pasan por mí, trastornadas,
cosas que no me sucedieron:
todas aquellas
de las que me arrepiento y me culpo;
pasan por mí, trastornadas,
cosas que no son nada,
y hasta de esas me arrepiento,
me culpo, y no duermo.
Carezco de fuerza para tener la energía
de encender un cigarrillo.
Contemplo la pared de enfrente de mi cuarto
como si fuera el universo.
Fuera hay el silencio de esa cosa total.
Gran silencio aterrador
en otra ocasión cualquiera,
en otra ocasión cualquiera
en la que pudiera sentir.
Estoy escribiendo unos versos
realmente simpáticos:
Unos versos
que dicen que nada tengo que decir,
unos versos que insisten en decirlo,
versos, versos, versos, versos, versos...
Tantos versos...
Y la verdad entera y la vida entera,
¡fuera de los versos y de mí!
Tengo sueño y no duermo,
siento y no sé qué sentir.
Soy una sensación
sin la correspondiente persona,
una abstracción de autoconciencia
sin de qué,
salvo de lo necesario para sentir conciencia,
salvo, yo qué sé salvo qué...
No duermo. No duermo. No duermo.
¡Qué sueño tan grande en toda la cabeza,
y sobre los ojos, y en el alma!
¡Qué sueño tan grande en todo,
salvo en poder dormir!
Oh amanecer, tardas tanto... ven...
Ven inútilmente
a traerme otro día igual a éste,
seguido de otra noche igual a ésta...
Ven a traerme la alegría de esta esperanza triste,
porque siempre eres alegre
y siempre traes la esperanza,
según la vieja literatura de las sensaciones.
Ven, trae la esperanza, ven, trae la esperanza.
Mi cansancio penetra hasta el fondo del colchón.
Me duele la espalda por no estar acostado de lado.
Si estuviera acostado de lado,
me dolería la espalda por estar acostado de lado.
Ven, amanecer, ¡llega!
¿Qué hora es? No lo sé.
No tengo energía para tender la mano hasta el reloj,
no tengo energía para nada, para nada de nada...
Sólo para estos versos, escritos el día siguiente.
Sí, escritos el día siguiente.
Todos los versos se escriben siempre el día siguiente.
Fuera, la noche absoluta, el sosiego absoluto.
Paz en toda la Naturaleza.
La Humanidad reposa y olvida sus amarguras.
Exactamente.
La Humanidad olvida sus alegrías y sus amarguras.
Es lo que suele decirse.
La Humanidad olvida, sí, la Humanidad olvida.
Y es que incluso despierta la Humanidad olvida.
Exactamente. Pero yo no duermo.

martes, 6 de septiembre de 2011

Él amaba la pulsación de las sílabas

Créd.: elmundo.es
EUGENIO DE ANDRADE
José Fontinhas
(Póvoa de Atalaya, Beira Baixa, Portugal, 1923-Oporto, íd., 2005)

POEMA A MI MADRE


En lo más hondo de ti,
Se que te traicioné, madre

Todo porque ya no soy
el niño adormecido
en el fondo de tus ojos.

Todo porque ignoras
que hay lechos donde el frío no se demora
y noches rumorosas de aguas matinales.

Por eso a veces, las palabras que te digo
son duras, madre.
y nuestro amor es infeliz.

Todo porque perdí las rosas blancas
que apretaba contra el corazón
en el retrato enmarcado.

Si supieras cómo amo aún las rosas
tal vez no ocuparas las horas de pesadillas.

Pero tú olvidas muchas cosas;
olvidaste
que mis piernas crecieron,
que todo mi cuerpo creció,
y hasta mi corazón se hizo enorme, madre

Mira, ¿quieres oírme?
a veces aún soy el niño
que se adormeció en tus ojos;

aún aprieto contra el corazón
rosas tan blancas
como las que tienes en el retrato;

aún oigo tu voz:
Era una vez una princesa
en medio de un naranjal...

pero tú sabes, la noche es enorme,
y todo mi cuerpo creció.
Y salí del retrato,
di a beber mis ojos a las aves.

No me olvidé de nada, madre.
Guardo tu voz dentro de mí.
Y te dejo rosas.
Buenas noches, me voy con las aves.
***

Ahora vivo más cerca del sol, los amigos
no saben el camino: es bueno
ser así de nadie
en las altas ramas, hermano
del canto exento de algún ave
de paso, reflejo de un reflejo,
contemporáneo
de cualquier mirada desprevenida,
solamente este ir y venir con las mareas,
ardor hecho de olvido,
polvo dulce a la flor de la espuma,
eso apenas.

Versión de Aníbal Núñez
***

La lluvia cae en el polvo igual que en el poema
de Li Po. En el sur
los días tienen ojos grandes
y redondos; en el sur el trigo ondula,
sus crines danzan en el viento,
son la bandera
descamisada de mi embarcación;
en el sur la tierra huele a lino blanco,
a pan en la mesa,
el fulvo ardor de luz invade el agua,
cayendo sobre el polvo, leve, encendida.
Igual que en el poema

Versión de Aníbal Núñez
***
La pulsación de las sílabas

Él amaba la pulsación de las sílabas,
algunos acentos. cuarta, octava, décima.
Buscaba en ella lo que no sabía,
lo que nunca supo, o sospechara:
un sentido, la señal de la gracia, el frágil
hilo que condujese a la vida,
tan acá del deseo de vivirla.
Cuánta melancolía, cuánta incertidumbre
fue siempre la suya en lo que hacía,
allá donde el cuerpo se hace alma
o el alma se hace cuerpo ¿cómo saberlo?
El tiempo casi nada le enseñó,
pero proseguía, insatisfecho
o inseguro, que ni eso sabía.
Entre impulsos, crispaciones, reticencias,
perseguía el ritmo de la música más suya
con el mismo empeño que lo que fuera antes
pura delicia, caricia breve. Sólo la mano
no había cambiado -siempre tan leve.

Versión: s/d
***
Hacer de una palabra un barco
es todo mi trabajo
o de flor del lino el espejo
donde la luz del rostro cae
excesiva.

Traducción Pedro Gandía
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char