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jueves, 12 de octubre de 2017

Las bacterias no tienen idea de la fonética inglesa

Stanisław Lem

(Lvov, Polonia, 1921-Cracovia, 2007)

“En estos libros he intentando imitar diferentes estilos: las reseñas, los prólogos, los elocuentes discursos de agradecimiento (como aquellos que reciben el Nobel) y similares. Todos ellos son como ‘cajas’ que apiladas unas sobre otras me permiten subir al primer piso, que es donde comienza el Golem.” S. Lem
***
De cómo realizar pornografía con rayos X.

De cómo los ordenadores son capaces de escribir obras literarias de alto nivel.

De cómo un científico consigue que ciertas bacterias se comuniquen con el hombre en código Morse, incluso adivinando el futuro (quizás el más entretenido de los cuatro).

De cómo es posible realizar y vender una enciclopedia en la cual se pueden encontrar no sólo aspectos e historias pasadas, sino futuras (y con una probabilidad de éxito de más del 99%).

Yo te engañaré y tú me lo agradecerás; yo te haré una promesa solemne, sin pensar siquiera en cumplirla, y tú quedarás satisfecho, o por lo menos fingirás, con una maestría digna de la causa, que lo estás. Y a los lerdos que pretendan anatemizarnos a ambos, les dirás que se habían extraviado en el espíritu de nuestra época y caído en los vertederos de vetusteces escupidas por la Realidad que no tiene tiempo que perder.
***
¿No nos amenaza un diluvio informativo? ¿Y no consiste su monstruosidad en el hecho de que aplasta la belleza con lo bello y anula la verdad con lo verdadero? Y así es, en efecto, porque la voz de un millón de Shakespeares provocaría el mismo infernal estruendo que la de una manada de búfalos en la estepa (...) De la misma forma, una ingente cantidad de significados en conflicto traen al pensamiento no el honor, sino la perdición. Y ante tal fatalidad, ¿no será el Silencio la única salutaria Arca de la Alianza posible entre Creador y Lector, puesto que el primero gana en mérito absteniéndose de idear cualquier tema, y el segundo, aplaudiendo esa manifestación de renuncia? (...) Por tanto, mis prólogos son anuncios de unos pecados que no voy a cometer.
***
"Los cortos poemitas compuestos por el bacilus coli eran muy triviales y, además, no servían para ser recitados en voz alta, ya que, por razones obvias, las bacterias no tienen idea de la fonética inglesa. Debido a esto, sólo podían dominar la métrica del verso, pero no los principios del arte de rimar. La poesía bacteriana no producía nada mejor que dípticos como éste: "Agar agar is my love as were (1) stated above".
(1) Error debido a las bacterias.
***
 Las máquinas producen también neologismos en los llamados ejes semánticos; en esta clase de creación escogemos unos ejemplos fáciles de comprender sin consultar el diccionario:
(...)
"embrutido", fiambre en malas condiciones;
"alameta", finalista;
"piolencia", fanatismo religioso.
***
"VESTRAND BOOKS se sienten felices de poder ofrecerle a usted, señor(a), la suscripción a la
MÁS FUTURA 
Extelopedia que jamás se haya editado. (...) Las enciclopedias tradicionales, de uso universal desde hace dos siglos, entraron en una Grave Crisis en los años setenta debido al hecho de que las informaciones que contenían eran anticuadas ya en el momento de terminar de imprimirse."(...)
¿POR QUÉ ES TAN EXACTA?
¿Por qué puede usted tener una confianza tan absoluta en la presente edición? Porque para confeccionarla nos hemos servido (anticipándonos a todo el mundo) de dos Nuevos Métodos de Sondeo del Porvenir, el Método SUPLEXIVO y..."

De Magnitud Imaginaria. Impedimenta, Madrid, 2010.
Traducción de Jadwiga Maurizio

lunes, 2 de octubre de 2017

Alguien con la escoba en las manos

WISLAWA SZYMBORSKA

(Kórnik, Polonia, 1923-2012) 

Fin y principio

Después de cada guerra
alguien tiene que limpiar.
No se van a ordenar solas las cosas,
digo yo.
Alguien debe echar los escombros
a la cuneta
para que puedan pasar
los carros llenos de cadáveres.
Alguien debe meterse
entre el barro, las cenizas,
los muelles de los sofás,
las astillas de cristal
y los trapos sangrientos.
Alguien tiene que arrastrar una viga
para apuntalar un muro,
alguien poner un vidrio en la ventana
y la puerta en sus goznes.
Eso de fotogénico tiene poco
y requiere años.
Todas las cámaras se han ido ya
a otra guerra.
A reconstruir puentes
y estaciones de nuevo.
Las mangas quedarán hechas jirones
de tanto arremangarse.
Alguien con la escoba en las manos
recordará todavía cómo fue.
Alguien escuchará
asintiendo con la cabeza en su sitio.
Pero a su alrededor
empezará a haber algunos
a quienes les aburra.
Todavía habrá quien a veces
encuentre entre hierbajos
argumentos mordidos por la herrumbre,
y los lleve al montón de la basura.
Aquellos que sabían
de qué iba aquí la cosa
tendrán que dejar su lugar
a los que saben poco.
Y menos que poco.
E incluso prácticamente nada.
En la hierba que cubra
causas y consecuencias
seguro que habrá alguien tumbado,
con una espiga entre los dientes,
mirando las nubes.

De Fin y principio, 1993. 
Versión de Abel A. Murcia

martes, 4 de julio de 2017

Como una carcajada sin razón seria

Anna Swir
(Anna Swirszcynska)
(Varsovia, Polonia, 1909- Cracovia, id., 1984)





FELIZ COMO LA COLA DE UN PERRO

  Feliz como algo trivial
        libre como una cosa trivial.
        Como algo que nadie aprecia
        y que tampoco se aprecia mucho a sí mismo.
        Como aquél del que todos se burlan
        mientras él se burla de la burla.
        Como una carcajada sin razón seria.
        Como un grito que se sobregrita.
        Feliz, pase lo que pase
        como cualquiera, pase lo que pase.

        Feliz
        como la cola de un perro.

(Traducción del polaco de Czeslaw Milosz y Leonard Nathan)
**
Su más grande amor

Tiene sesenta años. Vive
el amor más grande de su vida.

Camina abrazada con su amor,
el viento le despeina los cabellos.

Su amor le dice:

-Tienes el cabello como perlas.

Sus hijos dicen:

-Vieja loca.
**
PANTUFLAS BLANCAS DE BODA

A la noche
mi madre abrió un baúl y sacó
sus blancas pantuflas de boda.
Entonces las embadurnó 
un buen rato con tinta.

Temprano en la mañana
salió con esas pantuflas
a la calle
para hacer la cola del pan.
Hacía quince bajo cero,
se paró
durante tres horas en la calle.

Estaban entregando
un cuarto de pan de molde por persona.

Traducción de Czeslaw Milosz
**
Primer madrigal

Esta noche de amor
era pura
como un antiguo instrumento de música
y el aire que levantaba. 

Suntuosa
como un rito de coronación
y carnal
como el vientre de la parturienta
espiritual
como la cifra.

No era más que un instante
pero quizo ser un balance de la vida.
Muriéndose
todavía se empeñaba en conocer
el principio del mundo.

Esta noche de amor
tenía aspiraciones. 

Traducción de Krystyna Rodowska

jueves, 29 de junio de 2017

La fidelidad de un grave diálogo

ADAM ZAGAJEWSKI
(Polonia, Lvov, Actual Ucrania, 1945)

Tratado sobre el vacío

En una librería accidentalmente terminé en la sección sobre el Tao o –más precisamente– junto al Tratado sobre el vacío.

Me regocijé, porque ese día yo estaba perfectamente vacío.

Qué reunión tan inesperada: el paciente encuentra al doctor y el doctor guarda silencio.

Trad. de Isabel Zapata
**
Habla más suave

Habla más suave: eres mayor que aquel
que fuiste tanto tiempo; eres mayor
que tú mismo y sigues sin saber
qué es la ausencia, el oro, la poesía.

El agua sucia anegó la calle; una tormenta breve
sacudió esta ciudad plana, adormecida.
Cada tormenta es un adiós, cientos de fotógrafos
parecen sobrevolarnos, inmortalizar con flash
segundos de miedo y pánico.

Sabes qué es el duelo, la desesperación
violenta que ahoga el ritmo cardíaco y el futuro.
Entre extraños llorabas, en un moderno almacén
donde el dinero, ágil, sin cesar, circulaba.

Has visto Venecia, y Siena, y en los lienzos, en la calle,
jovencísimas, tristes Madonnas que ansiaban ser
muchachas normales y bailar en carnaval.

Has visto incluso pequeñas urbes, nada bonitas,
gente vieja extenuada por el sufrimiento y el tiempo.
Ojos de santos morenos brillando en iconos
medievales, ojos ardientes de bestias salvajes.

Entre los dedos cogías guijarros de la playa La Galere,
y de pronto sentías por ellos una inmensa ternura,
por ellos y por el pino frágil, por todos los que allí
estuvieron contigo y por el mar,
que aunque potente, es tan solitario.

Una ternura inmensa, como si fuésemos huérfanos
de la misma casa, para siempre apartados los unos de los otros,
condenados a breves momentos de visitas
en las frías cárceles de la actualidad.

Habla más suave: ya no eres joven,
el éxtasis ha de pactar con semanas de ayuno,
has de elegir y abandonar, dar largas

y hablar extensamente con embajadores de secos países
y labios cuarteados, has de esperar,
escribir cartas, leer libros de quinientas páginas.
Habla más suave. No abandones la poesía.

Versión de Elzbieta Bortkiewicz
**
PLANETARIO

Pongamos que fue en septiembre.
El cielo artificial rodaba encima de nosotros,
escolares de excursión. Yo, mis ojos,
mi vida mullida, dieciséis años.
Las estrellas brotaban del techo
cual bailarinas, los cometas se apresuraban
a cumplir su deber en el otro fin del mundo.
Las pequeñas explosiones que aparecen en pantalla –explicaba
una voz por el megáfono –son en realidad
aterradoramente grandes, aunque previstas
y necesarias.
Pongamos que por un momento
se cortó la luz y del fondo de lo oscuro
un viento negro arrancó.
Lluvia, granizo,
la tormenta llegaba y alguien gritó
pidiendo ayuda, llamando a las estrellas
verdaderas.
Pongamos que vinieron
y brillaron con un ciego resplandor.

Traducción: Elzbieta Bortkirwicz
**
En la belleza creada por otros

Sólo en la belleza creada
por otros hay consuelo,
en la música de otros y en los poemas de otros.
Sólo otros nos salvan,
aunque la soledad sepa a
opio. Los otros no son el infierno,
si se les ve temprano, con sus
frentes puras, lavadas por sueños.
Por eso me pregunto qué
palabra debería utilizarse, "él" o "tú". Cada "él"
es una traición a un cierto "tú" pero
a cambio el poema de alguien
ofrece la fidelidad de un grave diálogo.

Tomado de elcultural.com (Versión sin datos)

sábado, 22 de abril de 2017

Quizá hasta ahora no haya en nosotros nada interesante

Wislawa Szymborska 

(Prowen -actual Kórnik, Polonia, 1923 - Cracovia, id., 2012)

Quizá todo esto

Quizá todo esto
esté sucediendo en un laboratorio.
Bajo una lámpara de día
y millones de lámparas de noche.

Quizá seamos una generación de prueba
vertidos de un recipiente a otro
agitados en las retortas,
observados por algo más que un ojo,
cada uno por separado
cogidos al final con pinzas.

Quizá de otro modo:
sin intervenciones.
Los cambios suceden por si mismos
conforme al plan.
La aguja gráfica dibuja lentamente
los zigzags previstos.

Quizá hasta ahora no haya en nosotros nada interesante.
Los monitores de control pocas veces se conectan.
Solo si hay una guerra, y de las grandes.
Algunos vuelos más allá del terrón de la Tierra.
O grandes migraciones del punto A al punto B.

Quizá al revés:
Solo les agraden los episodios.
He aquí una chiquilla en una gran pantalla
cosiéndose un botón a la manga.

Los sensores silban,
el personal acude.
¡Ay qué personaje es éste
con su pequeño corazón latiendo dentro!
¡Qué seriedad tan graciosa
al enhebrar la aguja!
Alguien exclama exaltado:
¡Avisen al Jefe,
que venga y lo vea él mismo!

Trad. de Gerardo Beltrán, Abel A. México. FCE, 2008.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Así emerge el problema de cómo vivir etcétera

WISLAWA SZYMBORSKA

(Kórnik, Polonia, 1923-2012) 

Despedida de un paisaje

No le reprocho a la primavera
que llegue de nuevo.
No me quejo de que cumpla
como todos los años
con sus obligaciones.

Comprendo que mi tristeza
no frenará la hierba.
Si los tallos vacilan
será sólo por el viento.

No me causa dolor
que los sotos de alisos
recuperen su murmullo.

Me doy por enterada
de que, como si vivieras,
la orilla de cierto lago
es tan bella como era.

No le guardo rencor
a la vista por la vista
de una bahía deslumbrante.

Puedo incluso imaginarme
que otros, no nosotros,
estén sentados ahora mismo
sobre el abedul derribado.

Respeto su derecho
a reír, a susurrar
y a quedarse felices en silencio.

Supongo incluso
que los une el amor
y que él la abraza a ella
con brazos llenos de vida.

Algo nuevo, como un trino,
comienza a gorgotear entre los juncos.
Sinceramente les deseo
que lo escuchen.

No exijo ningún cambio
de las olas a la orilla,
ligeras o perezosas,
pero nunca obedientes.
Nada le pido
a las aguas junto al bosque,
a veces esmeralda,
a veces zafiro,
a veces negras.

Una cosa no acepto.
Volver a ese lugar.
Renuncio al privilegio
de la presencia.
Te he sobrevivido suficiente
como para recordar desde lejos.
        
Versión de Gerardo Beltrán
***
ALABANZA A LOS SUEÑOS

En mis sueños
pinto como Vermeer van Delft.
Hablo fluidamente griego
y no sólo con los vivos.
Conduzco un auto
que me obedece.
Tengo talento,
escribo poemas largos, grandiosos.
Escucho voces
no menos que los grandes santos.
Se sorprenderían
de mi virtuosismo en el piano.
Floto en el aire como se debe,
es decir, por mí misma.
Si caigo del techo
puedo aterrizar suavemente en el verde césped. 
No me es difícil
respirar bajo el agua.
No me puedo quejar:
he logrado descubrir la Atlántida.

Me complace que justo antes de morir
siempre me las arreglo para despertar.

Inmediatamente tras el estallido de la guerra
me vuelvo a mi lado favorito. 
Soy, mas no necesito ser,
hija de mi tiempo.

Hace unos pocos años
vi dos soles.
Y antes de ayer un pingüino,
con toda claridad.

Versión sin datos
**
RESEÑA DE UN POEMA NO ESCRITO

En las primeras palabras del poema
la autora establece que la Tierra es pequeña,
el cielo, al contrario, es demasiado grande para las palabras,
y sobre las estrellas, cito, "hay muchas más de las que se necesitan".

En la descripción del cielo se advierte cierta impotencia,
la autora se pierde en una pavorosa infinitud,
se sobrecoge con los muchos planetas muertos
y pronto en su mente (podríamos agregar: inexacta)
se comienza a formar una pregunta,
¿acaso a pesar de todo no estamos solos
bajo el sol, bajo todos los soles del universo? 
¡Contrario a la teoría de las probabilidades!
¡Y a las convicciones universalmente sostenidas actualmente!
¡Frente a la irrefutable evidencia de que ahora cualquier día
puede caer en manos humanas! Oh, poesía.

Mientras tanto, nuestra visionaria retorna a la Tierra,
el planeta que tal vez "gira sin testigos",
la única "ciencia ficción que se puede permitir el universo".
La desesperación de Pascal (1623-1662, la nota al pie de página es nuestra)
parece que para nuestra autora no tiene rival
sobre cualquier Andrómeda o Caciopea.
La exclusividad magnifica y obliga,
así emerge el problema de cómo vivir etcétera,
en tanto "el vacío no nos lo resuelva".
"Oh, Señor", el homble clama A Él Mismo,
"ten piedad de mí, ilumíname..."
La autora está oprimida por la idea de que la vida se derrocha tan fácilmente,
como si hubiera reservas inagotables de ella.
La idea de las guerras -ella pide discrepar-
siempre se pierden en ambos lados.
De la inhumanidad "brutalitaria" (sic!) del hombre con el hombre.
A través del poema se vislumbra un intento moral.
Bajo una pluma menos ingenua podría brillar más.

¡Pero qué pena ! Esta tesis básicamente tambaleante
(acaso a pesar de todo no estamos solos
bajo el sol, bajo todos los soles del universo)
y su desarrollo en un estilo imperturbable
(mezclando lo elevado con lo vernacular)
lleva a la conclusión de ¿quién lo creerá de todas maneras?
Sin duda nadie. ¿No se los dije?
Versión sin datos

lunes, 27 de junio de 2016

Con la expresiva pluma del relámpago

ANNA SWIR

Anna Swirszcynska
(Varsovia, Polonia, 1909-1984)

GRACIAS, DESTINO MÍO

Me llena una gran humildad,
me llena una gran pureza,
hago el amor con mi amado
como si hiciera el amor muriendo
como si hiciera el amor rezando,
las lágrimas corren
por mis brazos y sus brazos.
No sé si esto es dicha
o tristeza, no entiendo
lo que siento, estoy llorando.
Estoy llorando, es humildad
como si estuviera muerta,
gratitud, te agradezco, destino mío,
soy inmerecedora, que hermosa
mi vida.
***
CORAJE

No seré esclava de ningún amor.
A nadie
devolveré el sentido de su vida,
su derecho al crecimiento constante
hasta el último aliento.

Maniatada por el oscuro instinto
de la maternidad,
sedienta de ternura como el asmático
de aire,
con qué empeño construyo en mí
el hermoso egoísmo humano,
reservado desde hace siglos
para el varón.

Contra mí
están todas las civilizaciones del mundo,
todos los libros santos de la humanidad
escritos por ángeles místicos
con la expresiva pluma del relámpago.
Diez Mahomas
en diez elegantemente enmohecidas
lenguas
me amenazan con la condenación
en la tierra y en el cielo eterno.

Contra mí
está mi propio corazón.
Amaestrado por milenios
en la cruel virtud de la víctima.

Trad. Bárbara Gill.
***
LE TENGO MIEDO AL FUEGO

Por qué tengo tanto miedo
corriendo por la calle
que está ardiendo.

Después de todo, no hay gente aquí
sólo el fuego zumbando hacia el cielo
y ese estampido no es de una bomba,
sólo son tres pisos derrumbándose.

Llamas desnudas liberadas danzan,
agitan sus brazos
a través de los agujeros de las ventanas.
Es pecaminoso
espiar 
llamas desnudas,
es pecaminoso escuchar a escondidas
el discurso del fuego liberado.

Me escapo de ese discurso
que resonó sobre la tierra
mucho antes que el discurso humano.
***
IGUAL POR DENTRO

Mientras iba a tu casa para un banquete de amor 
vi en una esquina 
a una vieja mendiga.

Tomé su mano,
besé su mejilla delicada,
hablamos, ella era
por dentro igual a mí,
de la misma especie,
lo sentí instantáneamente,
como un perro reconoce por el olor
a otro perro.

Le di dinero,
no podía separarme de ella. 
Después de todo, una necesita 
la proximidad de alguien semejante.

Y entonces ya no supe
por qué estaba yendo a tu casa.

Tomados del blog idiomas olvidados, salvo "Coraje".






lunes, 26 de octubre de 2015

Perdonadme, guerras lejanas, por traer flores a casa

WISLAWA SZYMBORSKA
(Kórnik, Polonia, 1923-2012) 


Bajo una pequeña estrella

Que me disculpe la coincidencia por llamarla necesidad.
Que me disculpe la necesidad, si a pesar de ello me equivoco.
Que no se enoje la felicidad por considerarla mía.
Que me olviden los muertos que apenas si brillan en la memoria.
Que me disculpe el tiempo por el mucho mundo pasado
por alto a cada segundo.
Que me disculpe mi viejo amor por considerar al nuevo
el primero.
Perdonadme, guerras lejanas, por traer flores a casa.
Perdonadme, heridas abiertas, por pincharme en el dedo.
Que me disculpen los que claman desde el abismo el disco
de un minué.
Que me disculpe la gente en las estaciones por el sueño
a las cinco de la mañana.
Perdóname, esperanza acosada, por reírme a veces.
Perdonadme, desiertos, por no correr con una cuchara de agua.
Y tú, gavilán, hace años el mismo, en esta misma jaula,
inmóvil mirando fijamente el mismo punto siempre,
absuélveme, aunque fueras un ave disecada.
Que me disculpe el árbol talado por las cuatro patas de la mesa.
Que me disculpen las grandes preguntas por las pequeñas
respuestas.
Verdad, no me prestes demasiada atención.
Solemnidad, sé magnánima conmigo.
Soporta, misterio de la existencia, que arranque hilos de tu cola.
No me acuses, alma, de poseerte pocas veces.
Que me perdone todo por no poder estar en todas partes.
Que me perdonen todos por no saber ser cada uno de ellos,
cada una de ellas.
Sé que mientras viva nada me justifica
porque yo misma me lo impido.
Habla, no me tomes a mal que tome prestadas palabras patéticas
y que me esfuerce después para que parezcan ligeras.

Versión s/d

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Olvidan que esto no es la vida

WISLAWA SZYMBORSKA

(Kórnik, Polonia, 1923-2012) 

LA ALEGRÍA DE ESCRIBIR 

¿A dónde corre, a través del bosque escrito, esta
cierva escrita?
¿A beber del agua escrita
que copiará su hocico como papel carbón?
¿Por qué levanta la cabeza, habrá oído algo?
Apoyada en cuatro patas prestadas por la verdad
por debajo de mis dedos aguza los oídos.
Silencio, esta palabra también susurra sobre el papel
y retira
las ramas causadas por la palabra "bosque".

Sobre la hoja blanca acechan para saltar
letras que pueden combinarse mal,
frases que acosan
y ante las cuales no habrá salvación.

Hay en una gota de tinta una reserva considerable
de cazadores que apuntan, con un ojo entrecerrado,
preparados para bajar por la empinada pluma,
para cercar a la cierva, dispuestos a disparar.

Olvidan que esto no es la vida.
Aquí rigen otras leyes, negro sobre blanco.
Un abrir y cerrar de ojos durará tanto como yo desee,
permitirá ser dividido en pequeñas eternidades,
llenas de balas detenidas al vuelo.
Si lo ordeno, nunca sucederá nada aquí.
En contra de mi voluntad no caerá ni una hoja
ni se doblará una brizna de hierba bajo el peso de una pezuña.

¿Existe, pues, un mundo
sobre el que tengo un dominio absoluto?
¿Un tiempo que ato con cadenas de signos?
¿Una existencia infinita a mis órdenes?

La alegría de escribir.
La posibilidad de hacer perdurar.
La venganza de una mano mortal.

sábado, 15 de agosto de 2015

Mírense desde las estrellas -gritaba-

WISLAWA SZYMBORSKA

(Kórnik, Polonia, 1923-2012) 

Entierro II

"Tan de repente, quién lo hubiera dicho"
"los nervios y el tabaco, yo se lo advertí"
"más o menos, gracias"
"desenvuelve estas flores"
"su hermano también murió del corazón, seguramente  es de familia"
"con esa barba jamás lo hubiera reconocido a usted"
"él tiene la culpa, siempre andaba metido en líos"
"he de hablarle pero no lo veo"
"Casimiro está en Varsovia, Tadeo en el extranjero"
"tú sí que eres lista, yo no pensé para nada en el paraguas"
"qué importa que fuera el mejor de ellos"
"es un cuarto de paso, Bárbara no estará de acuerdo"
"es cierto, tenía razón, pero eso no es motivo"
"barnizar la puerta, adivina por cuánto"
"dos yemas, una cucharada de azúcar"
"no era asunto suyo, por qué se metió"
"todos azules y sólo números pequeños"
"cinco veces, y nunca contestó nadie"
"vale, quizá yo haya podido, pero tú también podías"
"menos mal que ella tenía ese empleo"
"no lo sé, tal vez sean parientes"
"el cura, un verdadero Belmondo"
"no había estado nunca en esta parte del cementerio"
"soñé con él hace una semana, fue como un presentimiento"
"mira qué guapa la niña"
"no somos nadie"
"denle a la viuda de mi parte... tengo que llegar a"
"y sin embargo en latín sonaba más solemne"
"se acabó "
"hasta la vista, señora"
"¿qué tal una cerveza?"
"llámame y hablamos"
"con el tranvía cuatro o con el doce"
"yo voy por aquí"
"nosotros por allá"

De "Gente en el puente" 1986      
Versión de Abel A. Murcia
**
MONÓLOGO PARA CASANDRA

Soy yo, Casandra.
Y ésta es mi ciudad bajo las cenizas.
Y éste es mi bastón y éstas mis cintas de profeta.
Y ésta es mi cabeza llena de dudas.

Es verdad, triunfo.
Mi cordura llegó a golpear el cielo con un rojo resplandor.
Sólo los profetas que no son creídos
tienen esas vistas.
Sólo aquellos que empezaron a hacer mal las cosas,
y todo podría haberse cumplido tan pronto
como si nunca hubieran existido.

Ahora recuerdo con claridad
cómo la gente, al verme, callaba en mitad de la frase.
La risa se cortaba.
Se separaban las manos.
Los niños corrían hacia sus madres.
Ni siquiera conocía sus efímeros nombres.
Y esa canción sobre la hoja verde...
nadie la terminó en mi presencia.

Yo los amaba.
Pero los amaba desde lo alto.
Desde encima de la vida.
Desde el futuro. Un lugar siempre hay vacío
de donde qué más fácil que divisar la muerte.
Lamento que mi voz fuera áspera.
Mírense desde las estrellas -gritaba-,
mírense desde las estrellas.
Me oían y bajaban la mirada.

Vivían en la vida.
Llenos de miedo.
Condenados.
Desde que nacían en cuerpos de despedida.
Pero había en ellos una húmeda esperanza,
una llama que se alimentaba con su propio parpadeo.
Ellos sabían qué era un instante,
fuera el que fuera
antes de que...

Yo tenía razón.
Sólo que eso no significa nada.
Y éstas son mis ropas chamuscadas.
Y éstos, mis trastos de profeta.
Y ésta, la mueca de mi rostro.
Un rostro que no sabía que pudiera ser hermoso.

De "Mil alegrías -Un encanto-" 1967
Versión de Abel A. Murcia
**
A mi corazón el domingo

Gracias te doy, corazón mío,
por no quejarte, por ir y venir
sin premios, sin halagos,
por diligencia innata.

Tienes setenta merecimientos por minuto.
Cada una de tus sístoles
es como empujar una barca
hacia alta mar
en un viaje alrededor del mundo.

Gracias te doy, corazón mío,
porque una y otra vez
me extraes del todo,
y sigo separada hasta en el sueño.

Cuidas de que no me sueñe al vuelo,
y hasta el extremo de un vuelo
para el que no se necesitan alas.

Gracias te doy, corazón mío,
por haberme despertado de nuevo,
y aunque es domingo,
día de descanso,
bajo mis costillas
continúa el movimiento de un día laboral.
                                         
De "Mil alegrías -Un encanto-" 1967    
Versión de Gerardo Beltrán

sábado, 10 de mayo de 2014

Estoy a punto de reír a carcajadas, de reír como mi naturaleza me impide reír

WISLAWA SZYMBORSKA
Wislawa Szimborska fumando en la ceremonia del Nobel 

(Kórnik, Polonia, 1923-2012) 

Conversación con una piedra 

Llamo a la puerta de una piedra.
–Soy yo, déjame entrar.
Quiero penetrar en tu interior,
echar un vistazo,
respirarte.

–Vete –dice la piedra–.
Estoy herméticamente cerrada.
Incluso hecha añicos,
sería añicos cerrados.
Incluso hecha polvo,
sería polvo cerrado.

Llamo a la puerta de una piedra.
–Soy yo, déjame entrar.
Vengo por mera curiosidad.
Sólo la vida permite satisfacerla.
Quisiera pasearme por tu palacio,
y luego visitar una hoja y una gota de agua.
No me queda mucho tiempo.
Mi mortalidad debería ablandarte.

–Soy de piedra –dice la piedra–
Imposible perturbar mi seriedad.
Vete,
no tengo músculos risorios.
Llamo a la puerta de una piedra.
Soy yo, déjame entrar.
Me han dicho que encierras salas enormes y vacías,
nunca vistas y bellas en vano,
mudas, donde nunca han retumbado los pasos de nadie.
Confiésalo: ni tú misma lo sabías.

–Salas enormes y vacías –dice la piedra–.
Pero no hay espacio disponible.
Bellas, quizá, pero no para el gusto
de tus limitados sentidos.
Puedes verme pero nunca catarme.
Mi superficie te da la cara,
pero mi interior te vuelve la espalda.

Llamo a la puerta de una piedra.
–Soy yo, déjame entrar.
En ti no busco refugio para la eternidad.
No soy desdichado.
Ni carezco de techo.
Mi mundo merece el regreso.
Quiero entrar y salir con las manos vacías.
La prueba de haber estado en ti
se limitará a mis palabras
en las que nadie creerá.

–No entrarás –dice la piedra–.
Te falta el sentido de la participación.
Y no existe otro sentido que pueda sustituirlo.
Incluso la vista omnividente
te resultará inútil si eres incapaz de participar.
No entrarás; ese sentido, en ti, es sólo deseo,
mero intento, vaga fantasía.

Llamo a la puerta de una piedra.
–Soy yo, déjame entrar.
No puedo esperar mil siglos
para entrar en tus paredes.

–Si no crees en mis palabras –dice la piedra–,
acude a la hoja, que te dirá lo mismo que yo,
o a la gota de agua, que te dirá lo mismo que la hoja.
Pregunta también a un cabello de tu cabeza.
Estoy a punto de reír a carcajadas,
de reír como mi naturaleza me impide reír.

Llamo a la puerta de una piedra.
–Soy yo, déjame entrar.

–No tengo puerta –dice la piedra.

Traducción de Andrei Langa.

jueves, 30 de enero de 2014

Prefiero las viejas ilustraciones a rayas

WISLAWA SZYMBORSKA

(Kórnik, Polonia, 1923-2012) 

Posibilidades

Prefiero el cine.
Prefiero los gatos.
Prefiero los robles a orillas del Warta.
Prefiero Dickens a Dostoievski.
Prefiero que me guste la gente
a amar a la humanidad.
Prefiero tener a la mano hilo y aguja.
Prefiero no afirmar
que la razón es la culpable de todo.
Prefiero las excepciones.
Prefiero salir antes.
Prefiero hablar de otra cosa con los médicos.
Prefiero las viejas ilustraciones a rayas.
Prefiero lo ridículo de escribir poemas
a lo ridículo de no escribirlos.
Prefiero en el amor los aniversarios no exactos
que se celebran todos los días.
Prefiero a los moralistas
que no me prometen nada.
Prefiero la bondad astuta que la demasiado crédula.
Prefiero la tierra vestida de civil.
Prefiero los países conquistados a los conquistadores.
Prefiero tener reservas.
Prefiero el infierno del caos al infierno del orden.
Prefiero los cuentos de Grimm a las primeras planas
del periódico.
Prefiero las hojas sin flores a la flor sin hojas.
Prefiero los perros con la cola sin cortar.
Prefiero los ojos claros porque los tengo oscuros.
Prefiero los cajones.
Prefiero muchas cosas que aquí no he mencionado
a muchas otras tampoco mencionadas.
Prefiero el cero solo
al que hace cola en una cifra.
Prefiero el tiempo insectil al estelar.
Prefiero tocar madera.
Prefiero no preguntar cuánto me queda y cuándo.
Prefiero tomar en cuenta incluso la posibilidad
de que el ser tiene su razón.

miércoles, 24 de abril de 2013

Una casualidad no del todo preparada


WISLAWA SZYMBORSKA

(Kórnik, Polonia, 1923-2012) 
De archivo

Las cuatro de la mañana

La hora de la noche al día.
La hora de una orilla a otra.
La hora de los que tienen más de treinta.

La hora vaciada para el canto de los gallos.
La hora en que la tierra nos traiciona.
La hora en que el viento sopla desde estrellas extinguidas.
La hora de y-si-nada-queda-de-nosotros.

La hora hueca.
En blanco, vacía.
El pozo de todas las horas.

Nadie se siente bien a las cuatro de la mañana.
Si las hormigas se sienten bien a las cuatro de la mañana...
tres hurras por las hormigas. Y que lleguen de una vez las cinco
si es que vamos a seguir viviendo.

Traducción: Mirta Rosenberg
De A Book of Luminous Things / An international anthology of poetry
***
Amor a primera vista

Ambos están convencidos
de que los ha unido un sentimiento repentino.
Es hermosa esa seguridad,
pero la inseguridad es más hermosa.
Imaginan que como antes no se conocían
no había sucedido nada entre ellos.
Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?
Me gustaría preguntarles
si no recuerdan
–quizá un encuentro frente a frente
alguna vez en una puerta giratoria,
o algún "lo siento"
o el sonido de "se ha equivocado" en el teléfono-,
pero conozco su respuesta.
No recuerdan.
Se sorprenderían
de saber que ya hace mucho tiempo
que la casualidad juega con ellos,
una casualidad no del todo preparada
para convertirse en su destino,
que los acercaba y alejaba,
que se interponía en su camino
y que conteniendo la risa
se apartaba a un lado.
Hubo signos, señales,
pero qué hacer si no eran comprensibles.
¿No habrá revoloteado
una hoja de un hombro a otro
hace tres años
o incluso el último martes?
Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota
en los matorrales de la infancia.
Hubo picaportes y timbres
en los que un tacto
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizás una cierta noche el mismo sueño
desaparecido inmediatamente después de despertar.
Todo principio
no es más que una continuación,
y el libro de los acontecimientos
se encuentra siempre abierto a la mitad.
**
Foto: Diana Barros

viernes, 24 de agosto de 2012

Pobre de mí, limitada a mi propia forma


WISLAWA SZYMBORSKA
(Kórnik, Polonia, 1923-2012) 


Estoy demasiado cerca suyo como para que sueñe conmigo.
no vuelo sobre él, no me escapo de él
bajo las raíces de un árbol. Estoy muy cerca.
No es con mi voz que canta el pez en la red,
no es de mi dedo de donde rueda el anillo.
Estoy demasiado cerca. Una gran casa se incendia
sin que yo grite socorro. Demasiado cerca
para que toque la campana que cuelga de mi pelo.
Demasiado cerca para que entre como un huésped
ante el cual las paredes se abren por sí mismas.
Ya nunca más moriré tan simplemente,
tan lejos de mi cuerpo, tan inadvertida
como una vez en su sueño. Demasiado cerca.
Siento el silbido, veo la escama brillante de esta palabra
mientras yazgo inmóvil en su abrazo. Él duerme,
ahora más accesible para ella, a quien vio sólo una vez,
una cajera de un circo ambulante con un solo león,
que para mí, que estoy a su lado.
Para ella crece ahora en él un valle,
con hojas secas, cerrado por una montaña nevada
en el oscuro aire azul. Estoy demasiado cerca
para caerle encima desde el cielo. Mi grito
sólo podría despertarlo. Pobre de mí,
limitada a mi propia forma,
yo que he sido abedul, he sido lagarto,
que podía salir de los capullos
con los colores de mi piel titilando. Tenía yo
el don de desaparecer ante los ojos asombrados,
la riqueza de las riquezas. Estoy cerca,
demasiado cerca como para que sueñe conmigo.
saco mi brazo debajo de su cabeza que sueña
y está dormido, lleno de agujas imaginarias,
y en la punta de cada una de ellas se sientan,
esperando ser contados, los ángeles caídos.

lunes, 16 de abril de 2012

No existo / ergo no dudo

Tomada de sfereo.blogspot.com 

MIRON BIAŁOSZEWSKI 
(Varsovia, Polonia, 1922-1983)

Autorretrato vívido

Me miran.
Quiere decir que tengo cara.

De todos los rostros que conozco
del que menos me acuerdo es el mío.

A veces mis manos
viven sin comunicarse.
¿Tal vez sea mejor no sumarlas?
¿Dónde están mis límites?

Pues lo que me encrespa
es el moverme o vivir a medias.
Sin embargo siempre
se arrastra en mí
diminuto o lleno
un atisbo del ser.

Cargándome
cargo
un espacio propio a mí.

Si lo pierdo
significará que no existo.
No existo
ergo no dudo.

las civilizaciones: cómo han vivido
las culturas: qué han pensado y sentido

y según Ludwik / un día vino
y al quitarse el abrigo /:
–la civilización– ya lo sé
es una mecánica de la vida
¿Y qué opinó sobre el arte?
/ eso ya hace un tiempo /
–¿con qué
empieza?

con un primer gesto desinteresado
***
A TRAVÉS DEL VIDRIO 

Abajo resplandece la plaza
la calle ofrece su visión
llega, continua, prende luces:
primera, segunda, tercera,
se desvía
los tranvías se desvían,
no se ven traviesas
cruzan
un parque
alguien camina
con su cabeza
por atrás de blanco
este niño en los brazos
de blanco
al lado
construyen
detallitos
detallitos
resumiendo: yo –de pie–
en la ventana –a tientas–
faltan para las seis ¿sobre qué fondo?
–espero–
–como si me hubieran pintado–

Traducciones: Krystyna Rodowska
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char