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jueves, 2 de julio de 2015

Entendiendo la niebla

Patricia Verón 

(San Justo, Prov. de Buenos Aires, Argentina, 1965)

PREGUNTA RESPUESTA

¿Cuál es tu motivo?
Entender.
¿Y cuándo entendiste?
Entender más.
Entender mejor.
¿Y si no entendés?
Entro en campo de niebla
y nada hay más conocido que la niebla
opaca lo cercano
huye del sol.
¿Y cómo salís?
Entendiendo la niebla.
¿Y si no salís?
Siempre salí.
Pero supongamos que no.
No entiendo a dónde querés ir.
A ningún lado.
Supongo que a ningún lado
entonces.
**
MAÑANITAS

Lo mío es el sonido del viento
entre las chapas
las recurrentes palabras
hermanas de la noche
el transcurso del cielo,
el paso de las nubes
esta sensación sin objetivo.

lunes, 2 de marzo de 2015

Algún intento de definición

Patricia Verón 
Tomada de periodicosic.com.ar

(San Justo, Prov. de Buenos Aires, Argentina, 1965)

Como el más hermoso paisaje
del mundo. Así de inútil
abandonado a su majestad.
Mejor eso y no la ruina que queda después
de algún intento de definición.
***

Nada diré
que no dijeras
en mi lugar.
Como esto es un dilema
solo diré
por mí.
***
Abras

(Fragmento)
1.
Hay que nos dice suficiente
y suficiente es siempre
la parte que calla.

2.
La noche ahora sin huecos
es una planicie liviana
sin vértebras tirantes,
cada cosa dicha
iza un pañuelo que flamea
a favor
de los días que vengan.

(...)

4.
Cómo es la cosa
a manos llenas que vacío
y vuelvo a llenar
y vacío
en el molde el barro
hasta que solo la palma estima
la forma exacta
y palpa lo fallido,
una posibilidad
la historia en lo pequeño.

5.
Lo tremendo es real
pero bastante seguido
miente.

 [...]


Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char