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jueves, 21 de junio de 2018

Los vicios las virtudes tan imperfectos

Paul Éluard
(Francia, 1895-1952)


Hasta perderse de vista

Todos los árboles todas sus ramas todas sus hojas
La yerba en la base los peñascos y las casas en masa
A lo lejos el mar que baña tus ojos
Estas imágenes de un día tras otro
Los vicios las virtudes tan imperfectos
La transparencia de los transeúntes en las calles del azar
Y las transeúntes exhaladas por tus buscas obstinadas
Tus ideas fijas de corazón de plomo los labios vírgenes
Los vicios las virtudes tan imperfectos
La semejanza de las miradas de permiso con los ojos que tú conquistas
La confusión de los cuerpos de los hastíos de los ardores
La imitación de las palabras de las actitudes de las ideas
Los vicios las virtudes tan imperfectos
El amor es el hombre inconcluso.
*
Tous les arbres toutes leurs branches toutes leurs feuilles
L'herbe à la base les rochers et les maisons en masse
Au loin la mer que ton oeil baigne
Ces images d'un jour après l'autre
Les vices les vertus tellement imparfaits
La transparence des passants dans les rues de hasard
Et des passants exhalées par tes recherches obstinées
Tes idées fixes au coeur de plomb aux lèvres vierges
Les vices les vertus tellement imparfaits
La ressemblance des regards de permission avec les yeux que tu conquis
L'imitation des mots des attitudes des idées
Les vices les vertus tellement imparfaits
L'amour c'est l'homme inachevé.

Versión sin datos
**
Nuestra vida

No iremos hasta el fin de a uno sino de a dos
Sabiéndonos de a dos ya nos sabremos todos
Nos amaremos todos y nuestros niños
Se reirán de la triste leyenda
Donde lloraba un solitario.

Versión de César Fernández Moreno

domingo, 10 de diciembre de 2017

Ante el fuego el primer fuego

Paul Éluard

(Seudónimo de Eugène Grindel)
(Saint-Denis, Francia, 1895-Charenton-le-Pont, id., 1952)

Dora Maar – Nusch Eluard, c. 1935
El éxtasis

Estoy ante este paisaje femenino
Como un niño ante el fuego
Sonriendo vagamente con lágrimas en los ojos
Ante este paisaje en que todo me emociona
Donde espejos se empañan donde espejos se limpian
Reflejando dos cuerpos desnudos estación a estación

Tengo tantas razones para perderme
En esta tierra sin caminos bajo este cielo sin horizonte
Hermosas razones que ayer ignoraba
Y que ya nunca olvidaré
Hermosas llaves de miradas claves hijas de sí mismas
Ante este paisaje donde la naturaleza es mía

Ante el fuego el primer fuego
Buena razón maestra

Estrella identificada
Y en la tierra y bajo el cielo fuera de mi corazón y en él
Segundo brote primera hoja verde
Que el mar cubre con sus alas
Y el sol al fondo de todo que viene de nosotros

Estoy ante este paisaje femenino
Como rama en el fuego.

Versión de Jesús Munárriz

viernes, 21 de julio de 2017

Como un muerto no tuve más que un solo elemento

Paul Éluard

(Seudónimo de Eugène Grindel; Saint-Denis, Francia, 1895 - Charenton-le-Pont,  id.,1952)

Para vivir aquí

Hice un fuego, lo azul me había abandonado,
Un fuego para ser su amigo,
Un fuego para entrar en la noche invernal,
Para vivir mejor.

Y le di todo aquello que el día me hubo dado:
Los bosques, los zarzales, los trigales, las viñas,
Los nidos y sus pájaros, las casas y sus llaves,
Los insectos, las flores, los armiños, las fiestas.

Viví con el rumor de las llamas crujientes.
Con el perfume de su ardor;
Yo como un barco iba por el agua prohibida,
Como un muerto no tuve más que un solo elemento.

(Pour vivre ici, 1918.) 
Poesía francesa del siglo XX traducida por Raúl Gustavo Aguirre / Poetas franceses contemporáneos (De Baudelaire a nuestros días)
DE ARCHIVO

miércoles, 31 de agosto de 2016

Yo perdido todo me veo vivir





PAUL ÉLUARD
(Francia, 1895-1952)

A medianoche

Las puertas se abren las ventanas se descubren
Un fuego silencioso se enciende y me deslumbra
Todo se cumple encuentro
Criaturas que no quise

Aquí el idiota que tenía cartas del extranjero
Aquí el anillo inapreciable que él creía de plata
Aquí la charlatana de cabellos canosos
Aquí la niña inmaterial
Inacabada y fea impregnada de noche y de miseria
Recargada de malvas y de absurdas clemátides
Su desnudez su castidad dondequiera sensibles
Aquí el mar y los barcos sobre mesas de juego
Un hombre libre y otro y es el mismo
Bestias rabiosas ante el miedo disfrazado de lodo
Muertos dementes prisioneros todos los ausentes

Pero por qué no estás tú para despertarme.

De Poesía francesa del siglo XX traducida por Raúl Gustavo Aguirre / Poetas franceses contemporáneos (De Baudelaire a nuestros días)
***
22. Con la frente en el cristal como a quien hace velar la pena
cielo cuya noche he traspasado
Diminutas llanuras en mis manos abiertas
En su doble horizonte inerte e insensible
Con la frente en el cristal como a quien hace velar la pena
Yo te busco más allá de la espera
Más allá de mí mismo
Y no sé -tanto te amo-
Cuál de los dos se halla ausente.
***
26. He cerrado los ojos para no ver nada
He cerrado los ojos para llorar
Por no verte.

Dónde están tus manos las manos de la caricia
Dónde están tus ojos la voluntad del día
Tú perdido todo ya no estás aquí
Para iluminar la memoria de las noches.

Yo perdido todo me veo vivir.

Versiones de Manuel Álvarez Ortega

sábado, 18 de julio de 2015

Textos cantados

Tomada de recursos.march.es


Figure humaine se compone de ocho poemas de Éluard escritos 
anónimamente durante los años de Ocupación. El último es el
conocidísimo, famosísimo, emblemático (como diría un periodista)
Liberté. Fue el símbolo de la auténtica república francesa contra Vichy y el Ocupante, esto es, contra la reacción y la barbarie. Curiosamente, Luigi Nono los utilizó años más tarde en una ópera suya para denunciar la tortura inflingida por el ocupante francés a muchos insurgentes argelinos. Fue en su ópera Intoleranza 1960.

Francis Poulenc recibió estos poemas poco a poco, por correo, como
tantos otros ciudadanos. Estos, y otros más. Y compuso en la soledad
clandestina de su laboratorio y casa una cantata que es testimonio y
obra de arte de un pueblo que no se resignaba a la barbarie nazi ni a la servidumbre de los patéticos gobiernos de Vichy, serviciales para el III Reich, profundamente reaccionarios, antisemitas, tradicionalistas, antirrepublicanos. Por suerte para todos, incluso para nuestro país, dejado en manos de la reacción zafia y criminal, la República Francesa se salvó. En Francia algunos trataron de exagerar la nota en la depuración de los numerosísimos franceses colaboracionistas, y la depuración se hizo poco menos que imposible. Esto lo decimos por Poulenc, que fue señalado como complaciente con los alemanes; lo mismo que Honegger, lo mismo que Maurice Chevalier. Gracias a exageraciones así se escaparon los muchos responsables. Fusilado Brasillach, suicidado Drieu la Rochelle, los ánimos quedaron un poco sobrecogidos. Y gracias a que se detuvieron las habladurías y acusaciones, Poulenc compuso Figure humaine y Un soir de neige.
Santiago Martín Bermúdez
***
Un atardecer de nieve
(Francis Poulenc. Texto de Paul Éluard)

Grandes cucharadas de nieve

Grandes cucharadas de nieve
Arrastran nuestros pies helados
Y con una dura palabra
Enfrentamos el testarudo invierno
Cada árbol tiene su sitio en el aire
Cada roca su pie en la tierra
Cada arroyo su agua viva
Nosotros nosotros no tenemos fuego
**
La buena nieve

La buena nieve el cielo negro
Las ramas muertas el desamparo
Vergüenza para el animal perseguido
La huida flecha en el corazón
Las huellas de una presa atroz
Audaz ante el lobo y siempre es
El más bello lobo y siempre es
El último vivo que amenaza
La masa absoluta de la muerte
La buena nieve el cielo negro
Las ramas muertas el desamparo
Del bosque pródigo en trampas
Vergüenza para el animal perseguido
La huida flecha en el corazón
**
Bosque herido

Bosque herido bosque perdido
De un viaje en invierno
Navío en que la nieve hace pie
Bosque de asilo bosque muerto en que sin esperanza
sueño con el mar de espejos reventados
Un gran momento de agua fría sorprendió a los
ahogados
La multitud de mi cuerpo sufre por ello
Me debilito
Me disperso
Confieso mi vida
Confieso mi muerte
Confieso ajeno
Bosque herido, bosque perdido,
Bosque de asilo bosque muerto
**
La noche fría la soledad

La noche fría la soledad
Me encerraron con mucho cuidado
Pero las ramas buscaban su camino en la prisión
A mi alrededor la hierba encontró el cielo
Aherrojaron el cielo
Mi prisión se derrumbó
El frío vivo el frío ardiente sí que logró atraparme.
***
Figura humana
(Francis Poulenc. Texto de Paul Éluard)

De todas las primaveras del mundo
De todas las primaveras del mundo
Ésta es la más fea
Entre todas mis maneras de ser
La confiada es la mejor
La hierba levanta la nieve
Como la piedra de una tumba
Yo duermo en la tempestad
Y me despierto con ojos claros
El lento el pequeño tiempo concluye
En que cualquier calle ha de pasar
Por mis más íntimos retiros
Para que yo conozca a alguien
No escucho hablar a los monstruos
Los conozco lo han dicho todo
Ya no veo más que los rostros bellos
Los rostros buenos seguros de sí mismos
Seguros que abatir muy pronto a sus amos.
**
Cantando se arrojan las criadas

Cantando se arrojan las criadas
Para enfriar el sitio en el que mataban
Chiquillas en el polvo pronto arrodilladas
Las manos en los tragaluces del frescor
Son azules como una experiencia
Una gran mañana alegre
Asumid en sus manos los muertos
Asumid en sus ojos líquidos
Es la vestimenta de los efímeros
La última vestimenta de la vida
Las piedras descienden desaparecen
En el agua inmensa esencial
La última vestimenta de las horas
Apenas un recuerdo emocionado
En los pozos secos de la virtud
En las largas ausencias gran estorbo
Y nos abandonamos a la suavísima carne
A los prestigios de la debilidad.
**
Tan bajo como el silencio

Tan bajo como el silencio
De un muerto plantado en la tierra
Tan sólo tinieblas en la cabeza
Tan monótono y sordo
Como el otoño en la charca
Cubierta de vergüenza mate
El veneno viudo de su flor
Y de sus animalejos dorados
Esconde su nombre encima de los hombres.
**
Tú, mi paciente

Tú, mi paciente mi paciente mi pariente
Garganta arriba suspensa órgano de la noche lenta
Reverencia al esconder todos los cielos en su gracia
Prepara en la venganza un lecho en el que naceré yo.
**
Riéndose del cielo y de los planetas

Riéndose del cielo y de los planetas
Empapada la boca de confianza
Los sensatos
Quieren hijos
E hijos de sus hijos
Hasta perecer de erosión
El tiempo no mide sino a los locos
Es el abismo lo único que florece.
Y qué grotescos son los sensatos.
**
El día me sorprende y la noche me da miedo

El día me sorprende y la noche me da miedo
El verano me obsesiona y el invierno me persigue
Un animal en la nieve posó
Sus patas encima de la arena o en el barro.
Sus patas desnudas más lejos que mis pasos
En una pista en que la muerte
Tiene las huellas de la vida.
**
La amenaza bajo el cielo rojo

La amenaza bajo el cielo rojo
Llegaba desde debajo de las mandíbulas
Escamas de los eslabones
De una cadena escurridiza y pesada
La vida se distribuía
Con largueza a fin de que la muerte
Tomase en serio el tributo
Que se le pagaba sin escatimar
La muerte era el Dios de amor
Y los vencedores en un beso
Se desmayaban encima de sus víctimas
La canalla tiene buen corazón
Y sin embargo bajo el cielo rojo
Bajo los apetitos de sangre
Bajo la lúgubre hambruna
La caverna se cerró
La tierra útil borró
Las tumbas cavadas de antemano
Los niños ya no tuvieron miedo
De las profundidades maternas
Y la pequeñez y la demencia
Y la bajeza dejaron sitio
A unos hombres hermanos de hombres
Que ya no luchaban contra la vida
Unos hombres indestructibles.
**
Libertad

En mis cuadernos del colegio
En mi pupitre y en los árboles
En la arena en la nieve
Escribo tu nombre
En todas las páginas leídas
En todas las páginas en blanco
Piedra sangre papel o ceniza
Escribo tu nombre
En las imágenes de oro
En las armas de los guerreros
En la corona de los reyes
Escribo tu nombre
En la jungla y el desierto
En los niños en las retamas
En el eco de mi infancia
Escribo tu nombre
En las maravillas de las noches
En el pan blanco de los días
En las estaciones enamoradas
Escribo tu nombre
En mis trapos azul cielo
En el estanque sol descompuesto
En el lago luna viviente
Escribo tu nombre
En los campos en el horizonte
En las alas de los pájaros
En el molino de las sombras
Escribo tu nombre
En cada bocanada de aurora
En el mar, en los barcos
En las montaña demente
Escribo tu nombre
En la espuma de las nubes
En los sudores de la tormenta
En la lluvia espesa y anodina
Escribo tu nombre
En las formas centelleantes
En las campanas de los colores
En la verdad física
Escribo tu nombre
En las sendas despiertas
En las carreteras desplegadas
En los lugares que desbordan
Escribo tu nombre
En la lámpara que se enciende
En la lámpara que se apaga
En mis manos juntas
Escribo tu nombre
En la fruta cortada en dos
Del espejo y de mi cuarto
En mi cama concha vacía
Escribo tu nombre

En mi perro comilón y tierno
En sus orejas alzadas
En su pata torpe
Escribo tu nombre
En el trampolín de mi puerta
En los objetos familiares
En el temblor del fuego bendito
Escribo tu nombre
En tu carne concedida
En la frente de mis amigos
En cada mano que se tiende
Escribo tu nombre
En el cristal de las sorpresas
En los labios atentos
Muy por encima del silencio
Escribo tu nombre
En mis refugios destruidos
En mis faros derrumbados
En las paredes de mi desconsuelo
Escribo tu nombre
En la ausencia sin deseo
En la desnuda soledad
En los peldaños de la muerte
Escribo tu nombre
En la salud que regresa
En el riesgo desaparecido
En la esperanza sin recuerdo
Escribo tu nombre
Y por el poder de una palabra
Mi vida empieza de nuevo
He nacido para conocerte
Para nombrarte
Libertad

Traducción: Santiago Martín Bermúdez
Fuente: ocne.mcu.es/fileadmin/user_upload/Contenido/descargas/CicloCoral16_04_2009.pdf

sábado, 9 de mayo de 2015

El pájaro se ha confundido con el viento

PAUL ÉLUARD

(Francia, 1895-1952)

De Capitale de la douleur
El espejo de un momento

Disipa el día,
Muestra a los hombres las imágenes desligadas de la apariencia,
Quita a los hombres la posibilidad de distraerse,
Es duro como la piedra,
La piedra informe,
La piedra del movimiento y de la vista,
Y tiene tal resplandor que todas las armaduras y todas las máscaras
                quedan falseadas.
Lo que la mano ha tomado ni siquiera se digna tomar la forma
                de la mano,
Lo que ha sido comprendido ya no existe,
El pájaro se ha confundido con el viento,
El cielo con su verdad,
El hombre con su realidad.

Versión de Aldo Pellegrini
**
Íntimas

Te deslizas en la cama
De leche helada tus hermanas las flores
Y tus hermanos los frutos
Por el rodeo de sus estaciones
En la aguja iridisada
En la cadera que se repite
Tus manos tus ojos y tus cabellos
Se abren a los crecimientos nuevos
Perpetuos

Espera espera espera
Que vas a sonreírte
Por primera vez

Espera
Que vas a sonreírte
Para siempre
Sin pensar en morir.

Versión s/d
**
De L'amour la poèsie

12. La mentira que amenaza las tenaces y arriesgadas astucias
Las bocas al fondo de los pozos los ojos al fondo de las noches
Las súbitas virtudes las redes que se arrojan al azar
Los deseos de inventar ardides admirables
Las guadañas las trampas entre los cuerpos entre los labios
Las paciencias macizas las impaciencias calculadas
Todo lo que se impone y reina
Entre la libertad de amar
Y la de no amar
Todo lo que tú desconoces.
**
21. Nuestros ojos intercambian su luz
Su luz y el silencio
Hasta no reconocerse
Hasta sobrevivir a la ausencia.

Versiones de Manuel Álvarez Ortega

domingo, 4 de enero de 2015

Sobre corazones sin cuerpo sin nombre





Paul Éluard 
(Francia, 1895-1952)

III. No estaban locos los melancólicos

No estaban locos los melancólicos
Estaban conquistados digeridos exclusos
Por la masa opaca
De los monstruos prácticos

Tenían su edad de razón los melancólicos
La edad de la vida
No estaban allá en el principio
En la creación
Ellos no creían
Y no supieron desde el principio
Conjugar la vida y el tiempo
El tiempo les parecía largo
La vida les parecía corta
Y de las mantas manchadas por el invierno
Sobre corazones sin cuerpo sin nombre
Hacían un tapiz de asco helado
Aún en pleno verano.
**
Du fond de l’abîme
III. Il n'étaient pas fous les mélancoliques...

Il n'étaient pas fous les mélancoliques
ils étaient conquis digérés exclus
par la masse opaque
des monstres pratiques

avaient leur âge de raison les mélancoliques
l'âge de la vie
ils n'étaient pas là au commencement
à la création
ils n'y croyaient pas
et n'ont pas su du premier coup
conjuguer la vie et le temps
le temps leur paraissait long
la vie leur paraissait courte
et des couvertures tachées par l'hiver
sur des coeurs sans corps sur des coeurs sans nom
faisaient un tapis de dégoût glacé
même en plein été.

viernes, 8 de agosto de 2014

Él duerme, duerme, duerme

PAUL ÉLUARD

Eugène Grindel
(Francia, 1895-1952)

«El poema consiste en dar a ver»
Paul Éluard



Yo no estoy solo

Cargada
de frutos ligeros los labios
Ataviada
de mil flores distintas
Gloriosa
en los brazos del sol
Dichosa
con un pájaro familiar
Feliz
con una gota de agua
Más bella
que el cielo matinal
Fiel

Yo hablo de un jardín
Yo sueño

Pero exactamente es que amo.

De: "Mediadoras", 1939. (Paul Éluard inventó la palabra mediadoras
 en alusión a las mujeres amadas. Médieuses, en francés)
Editorial Lautaro, 1957. Versión de María Teresa León y Rafael Alberti.

**
Jamás soñé con noche tan bella

Las mujeres del jardín tratan de besarme
Sostenes del cielo, los árboles inmóviles
Abrazan fuertemente la sombra que los sostiene.

Una mujer de corazón pálido
Guarda la noche en sus vestidos
El amor ha descubierto la noche
Sobre sus senos impalpables.

¿Cómo poder gozar de todo?
Mejor borrarlo todo.
El hombre de la movilidad total
Del sacrificio total, de la conquista total
Duerme. Duerme, duerme, duerme.
Borra con sus suspiros la noche minúscula, invisible.

No sufre ni frío ni calor.
Su prisionero se ha evadido para dormir
No está muerto, duerme.

Mientras dormía
Todo lo asombraba,
Jugaba ardorosamente,
Miraba,
Oía.
Su última palabra:
"si volviera a empezar, te encontraría sin buscarte".

El duerme, duerme, duerme.
En vano el alba alza la cabeza,
Él duerme.
**

Al alba te amo tengo toda la noche en las venas
Toda la noche te he contemplado
Tengo que adivinarlo todo me siento seguro en las tinieblas
Ellas me conceden el poder
De envolverte
De sacudirte deseo de vivir
En el seno de mi inmovilidad
El poder de revelarte
De liberarte de perderte
Llama invisible de día.

Si te vas la puerta se abre hacia el día
Si te vas la puerta se abre hacia mí mismo.

De "L'amour la poesie"
Versión de Aldo Pellegrini

jueves, 2 de enero de 2014

Y somos ese suelo donde se construyó todo

PAUL ÉLUARD
Eugène Grindel
(Francia, 1895-1952)

Segunda naturaleza

Hincad la rodilla juventud y cólera
El insulto sangra amenaza ruina
Los caprichos no tienen la corona los locos
Viven pacientemente en el país de todos.
Cerrado está el camino de peligrosa muerte
Por soberbios funerales
El espanto es cortés la miseria encantadora
Y el amor deja reír a obesos inocentes.
Adornos naturales elementos en música
Virginidades de barro artificios de mono
Respetable fatiga honorable fealdad
Trabajos deliciosos donde el olvido se sacia.
Es una casualidad que esté el sufrimiento
Y somos ese suelo donde se construyó todo
Y estamos en cualquier parte
Donde se eleva el cielo de los otros
Donde negar la vida es siempre inútil.

jueves, 28 de noviembre de 2013

La noche se apaga

PAUL ÉLUARD

Eugène Grindel
(Francia, 1895-1952)



DE L'AMOUR LA POÉSIE
XVIII

Vaivén de carne pasto tembloroso
En las orillas de la sangre que desgarran el día
Perseguida por la sangre nocturna
Desmelenada la garganta presa de los abusos de la tempestad
Víctima abandonada por las sombras
Por los pasos más suaves y los límpidos deseos
Su frente no será ya el reposo seguro
Ni sus ojos la gracia de soñar con su voz
Ni sus manos las manos que liberan.

Ahechada de pasión ahechada de amor sin amar a nadie
Ella se forja inconmensurables dolores
y todas sus razones para sufrir desaparecen.
***
XIX

Una brisa de danzas
Por un camino sin fin
Los pasos de las hojas más veloces
Las nubes esconden tu sombra.

La boca de fuego de armiño
De hermosos dientes el fuego
Caricia color de diluvio
Tus ojos persiguen la luz.

El rayo rompe el equilibrio
Las lanzaderas del miedo
Dejan caer la noche
Al fondo de tu imagen.
***
XX

Al alba te amo la noche entera en mis venas
La noche entera mirándote
Teniendo que adivinar todo seguro de las tinieblas
Que me conceden el poder
De envolverte
De agitar tu deseo de vivir
En el seno de mi inmovilidad
El poder de revelarte
De liberarte de perderte
Llama invisible en la claridad.

Si te vas la puerta se abre sobre el día
Si te vas la puerta se abre sobre mí.
***
XXI

Nuestros ojos intercambian su luz
Su luz y el silencio
Hasta no reconocerse
Hasta sobrevivir a la ausencia.
***
XXII

Con la frente en el cristal como a quien hace velar la pena
cielo cuya noche he traspasado
Diminutas llanuras en mis manos abiertas
En su doble horizonte inerte e insensible
Con la frente en el cristal como a quien hace velar la pena
Yo te busco más allá de la espera
Más allá de mí mismo
Y no sé -tanto te amo-
Cuál de los dos se halla ausente.
***
XXIII

Viaje del silencio
Desde mis manos a tus ojos

Y entre tus cabellos
Donde unas doncellas de mimbre
Se adosan al sol
Mueven los labios
Y dejan a la sombra de cuatro hojas
Alcanzar su cálido corazón de sueño.
***
XXIV

La habitual
simula felicidad como el que simula ser ciego
El amor incluso cuando apenas en él se piensa
Ella está en la ribera y en todos los brazos
Eternamente
Y a su merced se halla el azar
Y el sueño de los ausentes
Ella sabe que vive
Todas las razones de vivir.
***
XXV

Me separé de ti
Pero el amor me acompañó siempre
Y cuando le tendí los brazos
El dolor se hizo más amargo
Todo un árido desierto

Por separarme de mí mismo.
***
XXVI

He cerrado los ojos para no ver nada
He cerrado los ojos para llorar
Por no verte.

Dónde están tus manos las manos de la caricia
Dónde están tus ojos la voluntad del día
Tú perdido todo ya no estás aquí
Para iluminar la memoria de las noches.

Yo perdido todo me veo vivir.
***
XXVII

Los cuervos aletean por los campos
La noche se apaga
Para una cabeza que se despierta
Los blancos cabellos el último sueño
Las manos se hacen luz de su sangre
De sus caricias

Una estrella llamada azul
Y cuya forma es terrestre

Enloquecida por los aullidos
Enloquecida por los sueños
Enloquecida por los capelos del ciclón fraterno
Infancia enloquecida por los fuertes vientos
Cómo harías la hermosa coqueta

No se reirá más
La ignorancia la indiferencia
no revelarán su secreto
Tú no sabes saludar a tiempo
Ni compararte con las maravillas
pero me oyes
Tu boca comparte mi amor
Y es por tu boca
Detrás del vaho de nuestros besos
Por donde estamos unidos.
***
XXVIII

Roja enamorada
Para compartir tu placer
Yo me tiño de dolor

Yo he vivido tú cierras los ojos
Te encierras en mí
Acepta entonces vivir.

Todo lo que se repite es incomprensible
Tú naces en un espejo
Delante de mi antigua imagen.
***
XXIX

Sería preciso que un solo rostro
Respondiera por todos los nombres del mundo.

Versiones de Manuel Álvarez Ortega

jueves, 8 de diciembre de 2011

Ser virtuoso es estar solo

PAUL ÉLUARD
Eugène Grindel
(Francia, 1895-1952)

Vivir aquí

Cuando la he visto, la he perdido,
La huella de un armiño entre cristales escarchados,
Una estrella, apenas una estrella, la luz,
Sus uñas en el despierto mármol de la noche.

No hablo ya para nadie,
El día y la noche se mezclan tan bien en su cabellera,
Bajo mi mirada, bajo sus cabellos ella se marchita,
Ser virtuoso, es estar solo.

Desconocida, ella era mi forma preferida,
Yo no tenía la preocupación de ser un hombre,
Y, en vano, me asombro de haberme visto obligado a sufrir
Mi deseo como un rayo de sol en agua fría.

viernes, 19 de agosto de 2011

Nada delante, nada detrás, nada entero

Excerpt of Paul Eluard postcards collection (circa 1930) Paris Musée de la Poste
Más de PAUL ÉLUARD

(Francia, 1895-1952)

VIVO SIEMPRE


Y me senté sin pudor sobre la ola
De ese río lejano resaltado en sol verde
Los árboles honraban la noche y las estrellas
Vi claro en la noche desnuda del todo
En la noche desnuda qué mujer
Me mostró su rostro
Se mostró desnuda del todo
Su belleza adulta era más seria
Que las leyes impías de la necesidad
Contra ella los adornos de la naturaleza
Pueriles ejercían sus arenas eternas
De hierro y de mármol y de sal
Contra ella el diamante del cielo
Se ablandaba se deslucía
Sin embargo era una belleza
De arena y de espuma y de crepúsculo
Pero era una belleza
De carne de lengua y de pupilas
Una belleza yema y resto de las estaciones
Belleza que se apagaba bajo indecisos encuentros
Yo he separado amantes que eran más feos juntos
Que separados
Para salvarlos hice cantar la soledad
Quebré sus labios al cuadrado
Hice secar pude hacer secar
Las flores sin pudor de una mentira
El estiércol fresco que lloraba
Y las auroras mal despertadas
Pero hice reír a los comediantes más amargos
Locos de desnudez demasiado vestidos
Los que hablan al lado sin calor en los ojos
Los que hablan sabiamente para envejecer cómodos
Los constructores de su prisión aceitada bien trazada
Encadenados esposados tocados con cofias
Los glóbulos azules de un mundo desteñido
Sobre el techo sus sueños estaban en el sótano
No cultivaban más que la eternidad
Mi corazón y mi ojo
Bajo el espacio intacto todo estaba helado
De dónde has tú salido imagen sin azul
Espectadora en vista
Sino de mí que apenas duermo sobre un camastro
De dónde has tú salido
Tocando la tierra de tan cerca
Que yo sigo tu paso sobre las calles
Donde tan a menudo me aburro
Donde me perderé
A pesar de las marcas que lúcido dejaba
Cuando era joven y previsor
Cuando la sombra me habitaba
Cuando no bebía más que vino transparente
Tu regida del todo por esta carne
Que es la mía al flanco del vacío
Trémula solamente
Ante la idea de evitar el mundo
Tú precaria a pesar de mi esperanza
No hay burla
No hay nada que esté falseado
Sino lo que no es la imagen sin mediodía
Que se impone la noche sobre la médula
De este río donde me he sentado
Vivo todavía y comparto
El trigo el pan de la belleza
Sin otra luz que nacer y existir
Muy baja tú muy alta en la desnudez
y del sur en un solo instante
La viña humana está entre nosotros
Es evidente que nacemos de la mujer
Y aquí está la hierba que creció en nuestra infancia
Estás enfermo o cansado
Estás loco o simplemente
Más triste que de costumbre
No tengo ganas de contestar
Si respondo temo demasiado
Tener la suerte de esos jugadores
Que juegan por nada sobre el terciopelo
De sus deseos de sus dolores
En un nido encontré los huevos
Para mi hambre para no morir
Pero más allá olvido mis sueños
Más allá me odio a muerte.

Versión: s/d
***
LA MUERTE, EL AMOR, LA VIDA...

Creí que me rompería lo inmenso lo profundo.
Con mi pena desnuda, sin contacto, sin eco,
me tendí en mi prisión de puertas vírgenes
como un muerto sensato que había sabido morir.
Un muerto coronado sólo de su nada ...
Me tendí sobre las olas absurdas del verano
absorbido por amor a la ceniza.
La soledad me pareció más viva que la sangre.

Quería desunir la vida,
quería compartir la muerte con la muerte,
entregar mi corazón vacío a la vida
borrarlo todo, que no hubiera ni vidrio ni vaho...
Nada delante, nada detrás, nada entero.
Había eliminado el hielo de las manos juntas,
había eliminado la osamenta invernal
del voto de vivir que se anula.
Tú viniste y se reanimó el fuego,
cedió la sombra el frío,
aquí abajo se llenó de estrellas
y se cubrió la tierra.
De tu carne clara me sentí ligero...
Viniste, la soledad fue vencida,
tuve una guía sobre la tierra y supe
dirigirme, me sabía sin medida,
adelantaba ganaba tierra y espacio

Iba sin fin hacia la luz ...
La vida tenía un cuerpo, la esperanza tendía sus velas
promisoria de miradas confiadas para el alba.
De la noche surgía una cascada se sueños.

Los rayos de tus brazos entreabrían la niebla.
El primer rocío humedecía tu boca
deslumbrando reposo remplazaba el cansancio.
Yo amaba el amor como en mis primeros días.

Los campos están labrados las fábricas resplandecen
y el trigo hace su nido en una enorme marea,
las mieses, la vendimia, tienen muchos testigos,
nada es singular ni simple,
el mar está en los ojos del cielo o de la noche,
el bosque da a los árboles seguridad
y los muros de las casas tienen una piel común,
los caminos siempre se encuentran.

Los hombres están hechos para entenderse
para comprenderse, para amarse,
tienen hijos que serán padres de los hombres,
tienen hijos sin fuego ni lugar
que inventarán de nuevo a los hombres,
y la naturaleza y su patria
la de todos los hombres
la de todos los tiempos.

Versión de Andrés Holguín

***
EL AVE FÉNIX

Soy el último en tu camino
la última primavera y última nieve
la última lucha para no morir.

Y henos aquí más abajo y más arriba que nunca.

De todo hay en nuestra hoguera
piñas de pino y sarmientos
y flores más fuertes que el agua...

Hay barro y rocío...

La llama bajo nuestro pie la llama nos corona.
A nuestros pies insectos pájaros hombres
van a escaparse

Los que vuelan van a posarse.

El cielo está claro, la tierra en sombra
pero el humo sube al cielo
el cielo ha perdido su fuego.

La llama quedó en la tierra.

La llama es el nimbo del corazón
y todas las ramas de la sangre
Canta nuestro mismo aire..

Disipa la niebla de nuestro invierno
hórrida y nocturna se encendió la pena,
floreció la ceniza en gozo y hermosura
volvemos la espalda al ocaso.

Todo es color de aurora.

Versión de Andrés Holguín

domingo, 23 de enero de 2011

En vano el alba alza la cabeza

"La danaïde". A. Rodin
Otros poemas de PAUL ÉLUARD

(Francia, 1895-1952)

En el corazón de mi amor

Un hermoso pájaro me muestra la luz
Que aparece claramente en sus ojos
Un pájaro que canta sobre la bola de muérdago
En medio del sol.
***

Los ojos de los animales cantores
Y sus cantos de cólera o de hastío
Me prohíben dejar este lecho
Donde pasaré la vida.

El alba en países sin encanto
Toma las apariencias del olvido
Y si al alba una mujer conmovida se adormece
Al caer de cabeza, su caída la ilumina.

Constelaciones,
Conocéis la forma de su cabeza.
Aquí todo se oscurece:
El paisaje se completa, las mejillas se encienden
Las masas disminuyen y circulan por mi corazón
Unidas al sueño.
¿Y hay quién quiera tomar mi corazón?
***

Jamás soñé con noche tan bella
Las mujeres del jardín tratan de besarme
Sostenes del cielo, los árboles inmóviles
Abrazan fuertemente la sombra que los sostiene.

Una mujer de corazón pálido
Guarda la noche en sus vestidos
El amor ha descubierto la noche
Sobre sus senos impalpables.

¿Cómo poder gozar de todo?
Mejor borrarlo todo.
El hombre de la movilidad total
Del sacrificio total, de la conquista total
Duerme. Duerme, duerme, duerme.

Borra con sus suspiros la noche minúscula, invisible.

No sufre ni frío ni calor.
Su prisionero se ha evadido para dormir
No está muerto, duerme.

Mientras dormía
Todo lo asombraba,
Jugaba ardorosamente,
Miraba,
Oía.
Su última palabra:
"Si volviera a empezar, te encontraría sin buscarte".

Él duerme, duerme, duerme.
En vano el alba alza la cabeza,
Él duerme.

De Mourir de ne pas mourir
Versión de Aldo Pellegrini

domingo, 27 de junio de 2010

Estaban conquistados digeridos exclusos

Más poemas de PAUL ÉLUARD
(Francia, 1895-1952)



Mis cumbres eran a mi medida...

Mis cumbres eran a mi medida
Rodé por todos mis barrancos
Y estoy seguro de que mi vida es banal
Mis amores crecieron en un jardín común
Mis verdades y mis errores
Dudé en pesarlos como se pesa
El trigo que el sol duplica
O bien el que falta a las granjas
Di a mi sed la sombra de un pesado abismo
Di a mi alegría comprender la forma
De una jarra perfecta.
***
Sin rencor

Lágrimas de los ojos, los infortunios de los infortunados,
Infortunios sin interés y lágrimas sin color.
Él no pide nada, no es insensible,
Está triste en prisión y triste si está libre.

Hace un muy triste tiempo, hace una noche negra
Sin lugar para un ciego. Los fuertes
Están sentados, los débiles tienen el poder
Y el rey está de pie y la reina sentada.

Sonrisas y suspiros, injurias que se pudren
En bocas de mudos y ojos de cobardes.
No toquéis nada: ¡esto quema, esto arde!
Vuestras manos están hechas
Para vuestros bolsillos y para vuestras frentes.

Una sombra...
Todo el infortunio del mundo
Y encima mi amor
Como un animal desnudo.
***
Desde el fondo del abismo
III. No estaban locos los melancólicos

No estaban locos los melancólicos
Estaban conquistados digeridos exclusos
Por la masa opaca
De los monstruos prácticos

Tenían su edad de razón los melancólicos
La edad de la vida
No estaban allá en el principio
En la creación
Ellos no creían
Y no supieron desde el principio
Conjugar la vida y el tiempo
El tiempo les parecía largo
La vida les parecía corta
Y de las mantas manchadas por el invierno
Sobre corazones sin cuerpo sin nombre
Hacían un tapiz de asco helado
Aún en pleno verano.

***
Foto tomada de constanzacarrazco.blogspot.com

miércoles, 13 de mayo de 2009

Yo hice un fuego


Unos pocos poemas de PAUL ÉLUARD
(Francia, 1895-1952)


Desfigurada apenas
Adiós tristeza.
Buenos días tristeza.
Estás inscrita en las líneas del techo.
Estás inscrita en los ojos que amo.
Tú no eres exactamente la miseria,
pues los más pobres labios te denuncian
por una sonrisa.
Buenos días tristeza.
Amor de los cuerpos amables,
potencia del amor,
cuya amabilidad surge
como un monstruo incorpóreo.
Cabeza sin punta,
tristeza bello rostro.

Versión de Luis A. Cano
***

Los ojos de los animales cantores
Y sus cantos de cólera o de hastío
Me prohíben dejar este lecho
Donde pasaré la vida.
El alba en países sin encanto
Toma las apariencias del olvido
Y si al alba una mujer conmovida se adormece
Al caer de cabeza, su caída la ilumina.
Constelaciones,
Conocéis la forma de su cabeza.
Aquí todo se oscurece:
El paisaje se completa, las mejillas se encienden
Las masas disminuyen y circulan por mi corazón
Unidas al sueño.
¿Y hay quién quiera tomar mi corazón?

De “Mourir de ne pas mourir”
Versión de Aldo Pellegrini
**
***

Armadura de presa el negro perfume resplandece
Los árboles están cubiertos de un paisaje de almendra
Cuna de todos los paisajes las llaves los dedales
Las llanuras de inquietud las montañas de alabastro
Los faroles de suburbio el pudor las tormentas
Los gestos imprevistos consagrados al fuego
Las rutas que separan al mar de sus ahogados
Todos los jeroglíficos indescifrables.
La flor de cardo construye un castillo
Sube por las escaleras del viento
Y de las semillas con cabeza de muerte.
Las estrellas de ébano sobre los brillantes cristales
Todo se lo prometen a sus amantes
Mientras las demás simulan
Que mantienen el orden de plomo.
Muda desdicha del hombre
Su rostro al amanecer
Se abre como una prisión
Sus ojos son cabezas cercenadas
Sus dedos le sirven para contar
Para medir para apresar para convencer
Sus dedos saben atraer.
Ruina del auditorio
Su emoción está hecha pedazos
Su entusiasmo en el agua
Los adornos colgados del terror del rayo
Lívidos pastos donde las rocas saltan
Para terminar
En la tumba adornada de preciosos muñecos
Un velo de seda sobre la lentitud de la lujuria
Para terminar
De un solo hachazo en la espalda.
En los barrancos del sueño
El silencio eleva a sus hijos
He aquí el ruido fatal que estalla los tímpanos
La polvorienta muerte de los colores
***
A MEDIANOCHE

Se abren puertas se descubren ventanas
Un fuego se enciende y me deslumbra
Todo se decide encuentro
Criaturas que yo no he deseado.

He aquí el idiota que recibía cartas del exterior
He aquí el anillo precioso que él creía de plata
He aquí la mujer charlatana de cabellos blancos
He aquí la muchacha inmaterial
Incompleta y fea bañada de noche y de miseria
Cargada de absurdas plantas silvestres
Su desnudez su castidad sensibles de cualquier parte
He aquí el mar y barcos sobre mesas de juego
Un hombre libre otro hombre libre y es el mismo
Animales exaltados ante el miedo con máscara de barro
Muertos prisioneros locos todos los ausentes.

Pero tú por qué no estás aquí tú para despertarme.
***

Yo hice un fuego, el azur me había abandonado,
un fuego para ser su amigo,
un fuego para introducirme en la noche invernal,
un fuego para vivir mejor;
Yo le di aquello que el día me había dado:
los bosques, las zarzas, los campos de trigo, las viñas,
los nidos y sus pájaros, las casas y sus llaves,
los insectos, las flores, las hormigas, las fiestas.
Yo viví al solo ruido de sus llamas crepitantes,
al perfume de su calor;
yo era como un barco navegando en un agua cerrada,
como un muerto yo no tenía más que un único elemento.


POUR VIVRE ICI
Je fis un feu, l'azur m'ayant abandonné,
Un feu pour être son ami,
Un feu pour m'introduire dans la nuit d'hiver,
Un feu pour vivre mieux.
Je lui donnai ce que le jour m'avait donné:
Les forêts, les buissons, les champs de blé,les vignes,
Les nids et leurs oiseaux, les maisons et leurs clés,
Les insectes, les fleurs, les fourrures, les fêtes.
Je vécus au seul bruit des flammes crépitantes,
Au seul parfum de leur chaleur;
J'étais comme un bateau coulant dans l'eau fermée,
Comme un mort je n'avais qu'un unique élément.

***
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char