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lunes, 23 de julio de 2012

Pero el aguijón del día no suelta el dolor


Otros poemas de ODISEAS ELITIS
(Iracilon, Grecia, 1911- Atenas 1996)


Porque un día morderás el nuevo limón
y liberarás
de su interior enormes cantidades de sol.

Porque todas las corrientes de los mares
súbitamente iluminadas te enseñarán
a elevar la tempestad al plano ético.

Porque incluso en tu muerte serás de nuevo
como el agua al sol
que se enfría por instinto.
***
Dichosa Donna
A la estrella de A.

¡Toma un polen de destello de queja
Un lugar que resplandezca en el infinito
Más arriba de la más alta esperanza tuya
Dichosa Donna! Y desde la punta del mundo de los rayos de sol
Rodó la esmeralda derretida
Olas para el céfiro de la música del austro

Olas para el céfiro de la música que toma
La virginidad de la noche lejos
Con viajes en inmensas cuevas
Con muchachas que aman los abrazos de los lirios
Y cantan la melodía de la hondura del cielo
Y sienten nostalgia de la santificación de la soledad del éter

¡Toma un lugar que relumbre en el infinito
Una muchacha de azul ojo inconmensurable
Con estambres de deseo en tu porte
Dichosa Donna! Y de un corazón consubstancial
Pasó para que veas de los años el fondo
Desparramado por los guijarros de la bonanza.

Traducción de Ramón Irigoyen
***
Porque serás iniciada por los pájaros
y una hojarasca de palabras te vestirá
de lengua griega para que parezcas invencible.

Porque una gota culminará
Imperceptiblemente tus párpados
más allá del dolor y tras un largo llanto.

Porque toda la crueldad del mundo se convertirá en piedra
y te sentarás dominadoramente
como un dócil pájaro en tu palma.

Porque tú sola te adaptarás por fin
despacio a la grandeza
del alba y del ocaso.
***
LA MUCHACHA NARANJA
A Andreas Kambás

Tanto la embriagó el zumo del sol
Que abatió su cabeza y aceptó ser
Poco a poco ¡la pequeña muchacha naranja!

Así mientras resplandecieron en azul los siete cielos,
Así mientras rozaron una hoguera los cristales,
Así mientras destellaron colas de golondrinas,
Perplejos arriba los ángeles y abajo las muchachas,
Perplejos arriba las cigüeñas, abajo los pavos reales.
Y todos juntos se reunieron y todos juntos la vieron
Y todos juntos la llamaron: ¡Muchacha Naranja!

Se embriagan la viña y el escorpión, se embriaga el mundo entero
Pero el aguijón del día no suelta el dolor.
Lo dice la garza diminuta entre gusanos.
Lo dice el golpe de agua en las ocasiones de oro.
Lo dice incluso el rocío en el labio superior del buen Bóreas:

¡Arriba pequeña, pequeña, pequeña Muchacha Naranja!
Como te conoce el beso nadie te conoce.
Ni te conoce siquiera el risueño dios
Que con su mano abierta en el ardiente resplador
¡Te muestra desnuda a sus treinta y dos vientos!

Versión de Cristián Carandell

jueves, 18 de junio de 2009

Ponte un poquito más cerca del silencio


Algunos poemas de ODISEAS ELITIS
y una yapa
(Iracilon, Grecia, 1911- Atenas 1996)

I

Ponte un poquito más cerca del silencio y recoge los cabellos de esta noche que sueña, desnudo su cuerpo. Tiene muchos horizontes, muchas brújulas, y un destino que arde incansable cada vez y sus cincuenta y dos papeles. Después vuelve a empezar con otra cosa —con tu mano, que le da perlas para hallar un deseo, una islita de sueño.

Ponte un poquito más cerca del silencio y abraza la enorme ancla que gobierna en los abismos. Dentro de poco estará en las nubes. Y tú no entenderás, mas llorarás, llorarás para que yo te bese y cuando vaya a abrir una brecha en la mentira, un pequeño tragaluz azul cielo en la ebriedad, me morderás. Sombra pequeña, celosa de mi alma, engendradora de una música en el claro de luna.

Ponte un poquito más cerca de mí.


Primer poema de El concierto de los jacintos, que Odiseas Elitis escribió en su época de acercamiento al surrealismo. El texto se publicó luego en el libro Orientaciones, que agrupa su obra hasta 1939.
Traducción de Ramón Irigoyen en Orientaciones, Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, Madrid, 1996.
Tomado de http://ceciliabelza.blogspot.com
***

Sueños y sueños llegaron
por los días de los jacintos.
Sueños y sueños por los albos
insomnios de los cisnes.

El rocío nace de las hojas.
Como en el cielo infinito
el sentimiento sereno.


ADAGIO

Ven a que disputemos juntos desde el sueño la indolente almohada que navega en la vecina luna. Cabezas sin tempestades y las dos juntas balanceantes deslizándose para llenar la playa con algas y estrellas. Porque mucho habremos vivido entre lágrimas el centelleo y amaremos la justa calma.

¡Ángeles si no son los ángeles con depravados violines para orear los espacios de una noche con eólicas luces y almas campanas! Que flautas paseen en el aire livianos deseos, levemente inclinados. Besos atormentados o besos perlas en remos acuáticos. Y más profundamente en las encendidas grosellas, poco a poco los pianos de la rubia voz, las medusas que nos mantendrán el viaje convenientemente lento. Tierras firmes con pocos, con pensados árboles.

¡Oh! ven a que juntos fundemos los sueños, ven a que juntos demos la calma. No estará ya en el solitario cielo salvo el corazón que se empapa de amargura salvo el corazón que se empapa de hechizo, no estará salvo el corazón que pertenece a nuestro propio cielo solitario.

Ven a mi hombro a soñar porque eres una mujer bella. Oh eres una mujer bella. Oh eres bella. Bella.

EL MONOGRAMA

Es temprano todavía en este mundo, me oyes
No han sido domesticado los monstruos, me oyes
Mi sangre perdida y el aguzado, me oyes
Puñal
Que corre como carnero por los cielos
Y quiebra las ramas de las estrellas, me oyes
Soy yo, me oyes
Te amo, me oyes
Te tengo y te llevo y te visto
Con el blanco traje nupcial de Ofelia, me oyes
Dónde me dejas, adónde vas y quién, me oyes
Te toma de la mano por encima de los diluvios
Enormes lianas y lava de volcanes
Llegará el día, me oyes
En que nos entierren y miles de años después, me
oyes
Nos convertirán en rocas brillantes, me oyes
Para que sobre ellas luzca la crueldad, me oyes
Humana
Y en cinco mil añicos nos arrojará, me oyes
A las aguas uno-a-uno, me oyes
Mis amargos guijarros cuento, me oyes
Y es el tiempo una gran iglesia, me oyes
Donde a veces en las imágenes, me oyes
De los santos
Surgen lágrimas verdaderas, me oyes
Y las campanas abren en lo alto, me oyes
Un hondo pasaje que permita mi paso
Aguardan los ángeles con cirios y fúnebres salmos
No voy a ninguna parte, me oyes
O ninguno o los dos juntos, me oyes
Esta flor de la tormenta y, me oyes
Del amor
De una vez para siempre la cortamos, me oyes
Y no habrá de florecer de otra manera, me oyes
En otra tierra, en otra estrella, me oyes
No existe el suelo, no existe el mismo aire, me oyes
Que tocábamos, me oyes.
Y ningún jardinero tuvo la dicha en otros tiempos
Después de tanto invierno y tantos vientos fríos,
me oyes
Que nazca una flor, sólo nosotros, me oyes
Levantamos toda una isla, me oyes
Con grutas y cabos y acantilados florecidos
Oye, oye
Quién habla a las aguas y quién llora –¿oyes?
Quién busca al otro, quién grita –¿oyes?
Soy yo que grito, soy yo que lloro, me oyes
Te amo, te amo, me oyes.

Eros y Psique

Un mar oscuro y salvaje golpea sobre mí
la vida de los otros.
Todo lo que afirmas durante la noche
Dios lo modifica. Ligeras van las casas
algunas llegan hasta el muelle con las luces encendidas
parte (dicen) el alma de los muertos
ah que serás tú a quien llaman "alma" aunque el aire
no alcanzó para hacerte materia ni el vello
para arrancarlo alguna vez al pasar
qué bálsamo o qué veneno derramas pues
en otros tiempos la noble Diotima
cantando con inteligencia llegó a modificar
la mente del hombre y el curso de los ríos de Suabia
de manera que quienes se aman estén aquí y allá
de dos estrellas y un destino solamente
desprevenida parece estar aunque no lo esté
la Tierra. Saciada de diamantes y carbones
pero sabe hablar y desde allí donde fluye la verdad
con percusión subterránea o fuentes de inefable pureza
viene a confirmártelo. ¿Cuál? ¿Qué?
Lo único que afirmas y que Dios no modifica
ese algo inescrutable que existe
a pesar de todo en lo Vano y en la Nada.

Elegías de Oxópetra. Traducción de Nina Anghelidis.

LAS PEQUEÑAS ÉPSILON
(fragmentos)

Las amarguras que el tiempo arroja dentro de mí las sustrae de mis poemas. Me he llenado de arrugas, para permanecer terso ahí donde nadie me recordará. Una rosa que se vuelve poesía te puede destrozar mucho más que un puñetazo que no se vuelve poesía. Millares de palabras se marchitan en los libros rojos, cuando una simple muchacha dispara. Al parecer, incluso para derrocar gobiernos –qué triunfo– se necesita la buena calidad. En la tristeza de la interminable mediocridad que nos ahoga por todos lados, me consuela que en algún lugar, en alguna habitación pequeña, algunos obstinados luchan por eliminar el desgaste. Con pleno conocimiento de que un día este planeta se congelará o se incendiará junto con sus logros. Ellos, otro tipo de héroes, son los que harán quedar bien a la alguna vez humanidad. Extraño: en nombre del humanismo, desde siempre los pueblos han dado dos pasos adelante y los poetas dos pasos atrás. No nos engañemos. No te haces vegetariano comiendo cordero pintado de verde. Que reduzcas un poema a su sentido esencial no tiene ningún sentido. Una cámara fotográfica oculta en la mala poesía nos condena a volver a ver aquello que hemos visto muchas veces –y a no ver aquello que nunca hemos visto. Seguramente la capacidad de observación es un gran defecto para el poeta que, al final, acaba tomando las nubes por nubes. Muchas mentiras esperan en fila para ocupar el lugar de la verdad. Al menos mintamos correctamente. Muchos en la poesía, porque resulta que son feos, proclaman que Dios hizo feo al mundo. Algunos incluso llegan más lejos: porque alguna vez estuvieron en peligro de ahogarse, insisten en que el mar no es azul. No percibes la magia con la interpretación de la magia, mucho menos con la descripción de la interpretación de la magia. O cantas, o callas. No dices: esto que hago es canto. Eso faltaba. Si los pájaros pensaran nos arrojarían piedras -perdón, quise decir excrementos. En nuestros tiempos se admira más al diamante que se vuelve carbón que al carbón que se vuelve diamante. La sensación del fracaso continúa siendo el buen conductor de las emociones en una mayoría a la que, queriéndolo o no, este complejo la domina toda su vida. Joven, recuerda: no te haces esclavo cuando te somete sólo quien tiene el poder –sino también quien lucha en su contra. Olor de los Textos: a madera húmeda en el fuego, o a hojas podridas, o a habitación vacía. Y más: a piedra ardiente en el sol, a establo, a cabello sin lavar de una mujer hermosa. ¡Pobre Guerlain! Cuidado con la emoción. Si es hechicera, no deja de ser embustera. De la misma manera en que a veces una palabra (no necesariamente bonita o rara) se vuelve el pretexto para crear todo un verso, de tal modo que esa palabra pueda encontrar su lugar preciso y resplandezca, ese verso, a su vez, por la misma razón, se vuelve a veces pretexto para crear todo un poema, cuyo contenido, si nació de dos o tres sílabas humildes, como sentido está tan alejado de ellas como un hombre completo del placer de un instante, que se volvió la razón de que existiera. Toda gran música, en el fondo, es un menosprecio de la muerte. Lo Uno y lo Absoluto que concibe nuestra mente es lo mucho y lo relativo de los demás, llevados a la claridad de la unidad. La distancia de la “nada” a lo “mínimo” es mucho más grande que la de lo “mínimo” a lo “mucho”. Grecia es el país dorado de la Poquedad que inutiliza el valor del número; pero también el país negro de lo Desigual, donde ningún destino se corta a la medida dada del inicio. En la vida, que aciertes a algunas codornices significa: las mataste. En el arte: las resucitaste. El arte, aun cuando se dirige hacia la muerte, la sube; no cae dentro de ella. Y es por eso que cuanto más se agota la vida, tanto más la obra flota con la cabeza de fuera. Sólo que, a veces, algunos no perciben el espejo y se rompen la cara. Si hay algo que teme el artista consciente es que sabe que los cadáveres de las malas obras son peores que los del hombre. Es cómico, pero las palabras que te ayudan a vivir al otro lo ayudan a matarte.
(…)
La primera verdad es la muerte. Queda por descubrir cuál es la última. He aquí por qué escribo. Porque la poesía comienza allí donde la última palabra no la tiene la muerte. Es la finalización de una vida y el comienzo de otra, que es la misma que la primera, pero más profunda, que llega hasta el lugar más alejado que puede descubrir el alma. Allí donde el sol y el Hades se tocan.

Las pequeñas Epsilon, Seis ensayos. Colección de Ensayos y Poesía. UNAM. 2004. Traducción de Francisco Torres Córdoba.
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char