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viernes, 19 de mayo de 2017

Oblicua la niña temerosa

CLARIBEL ALEGRÍA

(Estelí, Nicaragua, 1924)

La mariposa

Ya la ceiba no existe 
derrumbaron mi ceiba 
se hicieron añicos los espejos 
eché a secar mi Río 
y se escondió la luna. 
Estoy vacía de deseos 
mi espada 
en su estuche de satén. 
¿Por qué ahora 
por qué 
busca seducirme 
la poesía? 
Entró por la ventana 
y se posó en mi mano 
la miré con nostalgia 
se entreabrieron mis labios 
y con un leve soplo 
la alejé.
**
Realidad

En este aposento 
que soy yo 
mi realidad 
(la cotidiana
... realidad 
(la cotidiana) 
es un jadeo apenas 
que se extingue.
**
Carta al tiempo
                     
Estimado señor:
Esta carta la escribo en mi cumpleaños.
Recibí su regalo. No me gusta.
Siempre y siempre lo mismo.
Cuando niña, impaciente lo esperaba;
me vestía de fiesta
y salía a la calle a pregonarlo.
No sea usted tenaz.
Todavía lo veo
jugando ajedrez con el abuelo.
Al principio eran sueltas sus visitas;
se volvieron muy pronto cotidianas
y la voz del abuelo
fue perdiendo su brillo.
Y usted insistía
y no respetaba la humildad
de su carácter dulce
y sus zapatos.
Después me cortejaba.
Era yo adolescente
y usted con ese rostro que no cambia.
Amigo de mi padre
para ganarme a mí.
Pobrecito el abuelo.
En su lecho de muerte
estaba usted presente,
esperando el final.
Un aire insospechado
flotaba entre los muebles
Parecían más blancas las paredes.
Y había alguien más,
usted le hacía señas.
El le cerró los ojos al abuelo
y se detuvo un rato a contemplarme
Le prohíbo que vuelva.
Cada vez que los veo
me recorre las vértebras el frío.
No me persiga más,
se lo suplico.
Hace años que amo a otro
y ya no me interesan sus ofrendas.
¿Por qué me espera siempre en las vitrinas,
en la boca del sueño,
bajo el cielo indeciso del domingo?
Sabe a cuarto cerrado su saludo.
Lo he visto con los niños.
Reconocí su traje:
el mismo tweed de entonces
cuando era yo estudiante
y usted amigo de mi padre.
Su ridículo traje de entretiempo.
No vuelva,
le repito.
No se detenga más en mi jardín.
Se asustarán los niños
y las hojas se caen:
las he visto.
¿De qué sirve todo esto?
Se va a reír un rato
con esa risa eterna
y seguirá saliéndome al encuentro.
Los niños,
mi rostro,
las hojas,
todo extraviado en sus pupilas.
Ganará sin remedio.
Al comenzar mi carta lo sabía.
**
Autorretrato

Malogrados los ojos
Oblicua la niña temerosa,
deshechos los bucles.
Los dientes, trizados.
Cuerdas tensas subiéndome del cuello.
Bruñidas las mejillas,
sin facciones.
Destrozada.
Sólo me quedan los fragmentos.
Se han gastado los trajes de entonces.
Tengo otras uñas,
otra piel,
¿Por qué siempre el recuerdo?
Hubo un tiempo de paisajes cuadriculados,
de gentes con ojos mal puestos,
mal puestas las narices.
Lenguas saliendo como espinas
de acongojadas bocas.
Tampoco me encontré.
Seguí buscando
en las conversaciones con los míos,
en los salones de conferencia,
en las bibliotecas.
Todos como yo
rodeando el hueco.
Necesito un espejo.
No hay nada que me cubra la oquedad.
Solamente fragmentos y el marco.
Aristados fragmentos que me hieren
reflejando un ojo,
un labio,
una oreja,
Como si no tuviese rostro,
como si algo sintético,
movedizo,
oscilara en las cuatro dimensiones
escurriéndose a veces en las otras
aún desconocidas.
He cambiado de formas
y de danza.
Voy a morirme un día
y no sé de mi rostro
y no puedo volverme.

martes, 14 de marzo de 2017

Ficticio, al lado triste de la irrealidad

Francisco Larios
Tomada de otroparamo

(Nicaragua s/d.; reside actualmente en Estados Unidos)






Carnicero

…”we’re no longer compelled to devour our
enemies’ brains, thanks to our butcher”
                             C.K. Williams

Si de algo se libra el carnicero es de la culpa.
Sus manos no están salpicadas de vísceras.
No tuvo que ver los ojos de la bestia ante el destino.
Nada de sentimentalismos amargos e innecesarios.
Porque el ciclo de la vida y el de la muerte se cruzaron
hace ya mucho tiempo y nada
que no sea el corte preciso y la sonrisa
y ¡Gracias! ¿Algo más?
puede cambiar la rutina.  Nada sabremos nunca
de la carne aterrada.
**
PERO ES TAN BELLO VER FUGARSE LOS CREPÚSCULOS (1)

Some say a cavalry corps, some infantry, some, 
again, will maintain that the swift oars of our fleet 
are the finest sight on dark earth; but I say 
that whatever one loves, is.  
Sappho

Ficticio, al lado triste de la irrealidad,
desde que habito la visión que escapa,
las miradas del mundo no me atañen:
los extraños protocolos de lo oscuro,
las imágenes, el brillo, el triunfo y amarguras.

Fanfarrias a la pena real, a los que viven,
a los que pueden perder de vista aquello
que han amado,
con dulce brevedad
y en silencio.

1. León de Greiff, “Tergiversaciones”.
**
medi tación 
interrumpida por pensamiento flotante 
sobre Jim Morrison

cuando
la lluvia
cae,
uno
celebra
que ella
reduzca
las ideas
a un
reluciente
hueso
verdoso.

Llueve. Por la gran oquedad
se escapa todo. Vuela.
Se ha quedado sin pausa
la lluvia. Jim Morrison in Paris;
termina todo. Il pleut.

miércoles, 25 de mayo de 2016

No fue un sol. No fue una luna

Francisco Pérez Estrada
Tomada de laverdadnica.com

(Trigueros, isla de Ometepe, Nicaragua, 1917- 1982)



La llegada de los nahuas a Nicaragua

Desde Tula venimos.
Desde Tula, la de espléndidas pirámides.
Desde Tula, donde las manos esculpieron la dureza.
Desde Tula, la espléndida, cuyo corazón dijo en piedra
su fe.
No fue un sol. No fue una luna.
Navegamos muchos soles de hambre;
navegamos muchas lunas de sed.
La sequía asolaba el Anáhuac...
No teníamos agua;
no teníamos maíz.
Los pájaros morían,
caían de las ramas;
las flores se tronchaban en los tallos.
No habían cantos,
no habían flores.
Se pararon las aguas del cielo
por la cólera de Tláloc.
Se hundieron las aguas en la tierra.
Se secaron las acequias
por la cólera de Tláloc.
Los sacerdotes echaron suerte al maíz,
observaron el vuelo de las aves;
las entrañas de diversos animales;
los dioses callaban un silencio seco.
En vano le ofrendamos a Xilonem
mariposas azules, mariposas rojas;
los mejores pájaros: chichitotes, sinsonte;
libélulas de alas iridiscentes.
Ni las lágrimas calientes de las mujeres,
ni el llanto angustiado de los niños,
ni la tristeza de los guerreros,
todo fue en vano.
Los dioses ordenaron partir... y partimos.
Y ahora hemos llegado.
«Nicán náhuatl: Nicaragua».
«Hasta aquí los nahuas».
Somos toltecas de rostro claro,
de recto corazón.
Por fin hemos llegado
y traemos un canto.
Poronga
Manos precolombinas dieron forma a la sed,
modelaron el agua primitiva.
Fue después de la jícara,
fue después del huacal.
Las mujeres congregaron el barro
en la plaza lo juntaron:
barro rojo, como el oriente rojo,
barro negro, como el oeste negro;
barro blanco, como del norte;
barro amarillo, del color del sur.
Recorrieron la sed para buscar la forma.
Amasaron el barro
lo redondearon
lo cocieron.
La poronga trajo el río a nuestras casas,
recogimos el invierno con güizpal.
***

La Virgen Quiché
Por amor concibió Ixquic;
por amor y por magia.
De un árbol de jícaro,
del espíritu de los árboles.
Virgen quedó Ixquic
después que parió a Hunapuh,
después que parió a Ixbalanqué.
lo oíste vos y yo
y los demás lo oyeron
¿no es verdad?
solita una negra vieja en el fondo de la
gran Iglesia
cantando
¿Missis EVANS?
Era Missis EVANS la vieja
como la imaginación ahora
que sigo el ritmo de Bluefields
y ya sé cómo
es el son.
La Virgen María dándole de mamar al niño
(Paul Claudel)
¡No por ser este niño el hijo de DIOS, va a dejar de ser
buena la leche de esta mujer!
El niño agarra con una mano el pecho
derecho y con la otra mano
detiene el pecho izquierdo
como si lo estuviera guardando para después.
Se nota que el niño
es bueno para mamar y se pega
al pecho con ganas,
como un glotón.
Hace una eternidad que el niño DIOS ha estado
esperando este momento para mamar la leche del pecho
de una mujer.
No hay que extrañarse, pues, que el niño agarre
el pecho de su madre como si fuera a devorarlo.
La Virgen se conmueve de amor
aunque no ignora que tiene entre sus brazos a un niño hambriento.
Ella dice en bavoz ja que es cierto que
el niño es terrible
pero a ella le gusta mucho
ver cómo goza el niño mamando.
Se pudiera decir que el niño es un comensal
que simplemente está comiendo y bebiendo
de su pecho;
pero a la Virgen eso no le importa nada.
A ella lo que le gusta es vedo feliz y satisfecho mamando.
Después que el niño deja el pecho, se le acurruca
en el hombro, queriendo ver de cerca la cara de María,
cerciorarse mejor sobre lo extraño que le resulta,
al fin y al cabo, a Dios
tener una madre humana.
María también queda viendo al niño y piensa que es una vaina
que el hijo suyo que carga entre sus brazos
lo tiene además que compartir con Dios-Padre.
Entonces lo que ella hace es reírse
y el Niño-Dios se da cuenta, claro,
y moviendo las patitas
se ríe a carcajadas.

sábado, 13 de junio de 2015

Únanse, brillen, secúndense, tantos vigores dispersos

RUBÉN DARÍO

(Nicaragua, 1867-1916)


SALUTACIÓN DEL OPTIMISTA

Ínclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda,
espíritus fraternos, luminosas almas, ¡salve!
Porque llega el momento en que habrán de cantar nuevos himnos
lenguas de gloria. Un vasto rumor llena los ámbitos; 
mágicas ondas de vida van renaciendo de pronto; 
retrocede el olvido, retrocede engañada la muerte,
se anuncia un reino nuevo, feliz sibila sueña,
y en la caja pandórica de que tantas desgracias surgieron 
encontramos de súbito, talismánica, pura, riente,
cual pudiera decirla en sus versos Virgilio divino,
la divina reina de luz, ¡la celeste Esperanza!

Pálidas indolencias, desconfianzas fatales que a tumba 
o a perpetuo presidio, condenasteis al noble entusiasmo, 
ya veréis el salir del sol en un triunfo de liras,
mientras dos continentes, abandonados de huesos gloriosos,
del Hércules antiguo la gran sombra soberbia evocando, 
digan al orbe: la alta virtud resucita,
que a la hispana progenie hizo dueña de siglos.

Abominad la boca que predice desgracias eternas, 
abominad los ojos que ven sólo zodíacos funestos, 
abominad las manos que apedrean las ruinas ilustres
o que la tea empuñan o la daga suicida.
Siéntense sordos ímpetus en las entrañas del mundo,
la inminencia de algo fatal hoy conmueve la tierra; 
fuertes colosos caen, se desbandan bicéfalas águilas,
y algo se inicia como vasto social cataclismo
sobre la faz del orbe. ¿Quién dirá que las savias dormidas
no despierten entonces en el tronco del roble gigante
bajo el cual se exprimió la ubre de la loba romana? 
¿Quién será el pusilánime que al vigor español niegue músculos
y que al alma española juzgase áptera y ciega y tullida? 
No es Babilonia ni Nínive enterrada en olvido y en polvo 
ni entre momias y piedras, reina que habita el sepulcro,
la nación generosa, coronada de orgullo inmarchito,
que hacia el lado del alba fija las miradas ansiosas,
ni la que, tras los mares en que yace sepulta la Atlántida, 
tiene su coro de vástagos, altos, robustos y fuertes.

Únanse, brillen, secúndense, tantos vigores dispersos: 
formen todos un solo haz de energía ecuménica.
Sangre de Hispania fecunda, sólidas, ínclitas razas, 
muestren los dones pretéritos que fueron antaño su triunfo.
Vuelva el antiguo entusiasmo, vuelva el espíritu ardiente 
que regará lenguas de fuego en esa epifanía.
Juntas las testas ancianas ceñidas de líricos lauros
y las cabezas jóvenes que la alta Minerva decora,
así los manes heroicos de los primitivos abuelos,
de los egregios padres que abrieron el surco prístino, 
sientan los soplos agrarios de primaverales retornos
y el rumor de espigas que inició la labor triptolémica.

Un continente y otro renovando las viejas prosapias, 
en espíritu unidos, en espíritu y ansias y lengua,
ven llegar el momento en que habrán de cantar nuevos himnos.
La latina estirpe verá la gran alba futura:
en un trueno de música gloriosa, millones de labios 
saludarán la espléndida luz que vendrá del Oriente, 
Oriente augusto, en donde todo lo cambia y renueva
la eternidad de Dios, la actividad infinita.
Y así sea Esperanza la visión permanente en nosotros, 
¡ínclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda!
**
SALUTACIÓN A LEONARDO

Maestro: Pomona levanta su cesto. Tu estirpe
saluda la Aurora. ¡Tu aurora! Que extirpe
de la indiferencia la mancha; que gaste
la dura cadena de siglos; que aplaste
al sapo la piedra de su honda.

Sonrisa más dulce no sabe Gioconda
El verso su ala y el ritmo su onda
hermanan en una
dulzura de luna
que suave resbala
(el ritmo de la onda y el verso del ala
del mágico Cisne sobre la laguna)
sobre la laguna.

Y así, soberano maestro
del estro,
las vagas figuras
del sueño, se encarnan en líneas tan puras
que el sueño
recibe la sangre del mundo mortal,
y Psiquis consigue su empeño
de ser advertida a través del terrestre cristal.

(Los bufones
que hacen sonreír a Monna Lisa
saben canciones
que ha tiempo en los bosques de Grecia decía la risa 
de la brisa.)

Pasa su Eminencia.
Como flor o pecado en su traje
rojo;
como flor o pecado, o conciencia
de sutil monseñor que a su paje
mira con vago recelo o enojo.
Nápoles deja a la abeja de oro
hacer su miel
en su fiesta de azul; y el sonoro
bandolín y el laurel
nos anuncian Florencia.
Maestro, si allá en Roma
quema el sol de Segor y Sodoma
la amarga ciencia
de purpúreas banderas, tu gesto
las palmas nos da redimidas,
bajo los arcos
de tu genio; San Marcos
y Partenón de luces y líneas y vidas.
(Tus bufones
que hacen la risa
de Monna Lisa
saben tan antiguas canciones.)

Los leones de Asuero
junto al trono para recibirte,
mientras sonríe el divino Monarca;
pero
hallarás la sirte,
la sirte para tu barca,
si partís en la lírica barca
con tu Gioconda...
La onda
y el viento
saben la tempestad para tu cargamento.

¡Maestro!
Pero tú en cabalgar y domar fuiste diestro, 
pasiones e ilusiones;
a unas con el freno, a otras con el cabestro
las domaste, cebras o leones.
Y en la selva del Sol, prisionera
tuviste la fiera
de la luz; y esa loca fue casta
cuando dijiste: «Basta.»
Seis meses maceraste tu Ester en tus aromas.
De tus techos reales volaron las palomas.

Por tu cetro y tu gracia sensitiva,
por tu copa de oro en que sueñan las rosas,
en mi ciudad, que es tu cautiva,
tengo un jardín de mármol y de piedras preciosas 
que custodia una esfinge viva.
**
Para leer algo más del autor, aquí

domingo, 2 de octubre de 2011

Y se evapora

Claribel Alegría
(Estelí, Nicaragua, 1924)

No puede

No puede conmigo
la tristeza
la arrastro hacia la vida
y se evapora.
***
Siempre hay un intruso

Una mirada a veces
un gesto entorpecido
una frase
un olor
el beso que al unirnos
nos separa.
***
Fronteras

Fui la nube
y la lluvia
y el mar
y quiero ser la tarde
y la muralla
y tú.
***
Muero de a poco, amor...


Muero de a poco, amor
no es la muerte sorpresa
que deseaba
la que libera
y lanza
es la otra
la lenta
la que corta en pedazos
da estocadas
y de perfil se escurre.

domingo, 14 de febrero de 2010

Yo persigo una forma


RUBÉN DARÍO
(Nicaragua, 1867-1916)


YO PERSIGO UNA FORMA

Yo persigo una forma que no encuentra mi estilo,
botón de pensamiento que busca ser la rosa;
se anuncia con un beso que en mis labios se posa
al abrazo imposible de la Venus de Milo.

Adornan verdes palmas el blanco peristilo;
los astros me han predicho la visión de la Diosa;
y en mi alma reposa la luz como reposa
el ave de la luna sobre un lago tranquilo.

Y no hallo sino la palabra que huye,
la iniciación melódica que de la flauta fluye
y la barca del sueño que en el espacio boga;

y bajo la ventana de mi Bella Durmiente,
el sollozo continuo del chorro de la fuente
y el cuello del gran cisne blanco que me interroga.
***
NO OBSTANTE...

¡Oh terremoto mental!
Yo sentí un día en mi cráneo
como el caer subitáneo
de una Babel de cristal.

De Pascal miré al abismo,
y vi lo que pudo ver
cuando sintió Baudelaire
«el ala del idiotismo».

Hay, no obstante, que ser fuerte:
pasar todo precipicio
y ser vencedor del Vicio,
de la Locura y la Muerte.
***
FILOSOFÍA

Saluda al sol, araña, no seas rencorosa.
Da tus gracias a Dios, oh sapo, pues que eres.
El peludo cangrejo tiene espinas de rosa
y los moluscos reminiscencias de mujeres.

Sabed ser lo que sois, enigmas, siendo formas;
dejad la responsabilidad a las Normas,
que a su vez la enviarán al Todopoderoso...
(Toca, grillo, a la luz de la luna, y dance el oso.)
***
LO FATAL
A René Pérez

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura, porque ésta ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos...!

viernes, 28 de agosto de 2009

Detrás del monasterio


ALGUNOS POEMAS
DE ERNESTO CARDENAL
(Granada, Nicaragua, 1925)


Detrás del monasterio

Detrás del monasterio, junto al camino,
existe un cementerio de cosas gastadas,
en donde yacen el hierro sarroso, pedazos
de loza, tubos quebrados, alambres retorcidos,
cajetillas de cigarrillos vacías, aserrín
y zinc, plástico envejecido, llantas rotas,
esperando como nosotros la resurrección.
***
EPIGRAMA

Al perderte yo a ti,
tú y yo hemos perdido:
yo, porque tú eras
lo que yo más amaba,
y tú, porque yo era
el que te amaba más.

Pero de nosotros dos,
tú pierdes más que yo:
porque yo podré
amar a otras
como te amaba a ti,
pero a ti nadie te amará
como te amaba yo.

Muchachas que algún día
leáis emocionadas estos versos
Y soñéis con un poeta

Sabed que yo los hice
para una como vosotras
y que fue en vano.
***

¿Has oído
gritar de noche
al oso-caballo

oo-oo-oo-oo

o al coyote
solo en la noche
de luna

uuuuuuuuuuuuuú?

pues eso mismo
son estos versos.
***

Pero en la noche
ves tu arroz
y tus frijoles fritos,

con la cuajada
fresca,
y una tortilla caliente,

o un plátano asado,
lo comes sin guardaespaldas

y tu jícara
de triste
no la prueba
primero un ayudante.

Y después tocas
si quieres en
tu guitarra
una canción
ranchera,

Y no dormís
rodeado de reflectores
y alambradas
y torreones.
***

Yo he repartido
papeletas clandestinas

gritando
¡Viva la Libertad!
en plena calle
deafiando a los
guardias armados
Yo participé en la
rebelión de abril
pero palidezco
cuando paso por tu casa
y tu sola mirada
me hace temblar.
***

Imitación de Propercio

Yo no canto la defensa de Stalingrado
ni la campaña de Egipto
ni el desembarco de Sicilia
ni la cruzada del Rhin del general Eisenhower:

Yo sólo canto la conquista de una muchacha.

Ni con las joyas de la Joyería Morlock
ni con perfumes de Dreyfus
ni con orquídeas dentro de su caja de mica
ni con Cadillac
sino solamente con mis poemas la conquisté.

Y ella me prefiere, aunque soy pobre, a todos los millones de Somoza.
***

De pronto suena
en la noche una sirena

de alarma, larga,
larga,

El aullido lúgubre
de la sirena

de incendio o de
la ambulancia
blanca de muerte,

como el grito
de la cegua
en la noche,

que se acerca y
se acerca sobre las calles

y las cosas
y sube, sube,
y baja

y crece, crece,
baja y se aleja

creciendo y bajando.
no es incendio ni muerte:

es Somoza
que pasa.

***
El estrecho dudoso
(fragmento)

Y los perros. Los perros de Pedrarias.
El indio tenía un palo
y le echaban primero los perros cachorros
(para enseñarles montería).
Cuando los tenía vencidos con el palo
soltaban los lebreles y los alanos de Pedrarias.

Los indios preguntaron al Demonio
(¿a los brujos? ¿a las brujas? ¿a la Vieja del Volcán?)
cómo se verían de libres de los españoles
y el Demonio les contestó:
Que él podía libertarlos de los españoles
«haciendo que los dos mares se juntaran
(¿el Canal de Nicaragua?)
pero entonces perecerían los españoles
(¿el Canal Norteamericano en Nicaragua?)
juntamente con los indios»

el pueblo bendice al rey
por haber mandado que el dicho Pedrarias
vaya a castilla
y no puede andar sino es en una silla sentado
porque como es hombre de ochenta años e tullido
e muy abarisioso
no piensa sino en acrecentar su hazienda...
está muy viejo y tullido casi syempre en la cama
y no puede andar si no es en vna silla sentado
que vuestra magestad le devia dar equivalente provecho)
y descanso
y proveer de rremedio a esta gobernaçión
Y ya tenía noventa años y no moría nunca
ni iba a Castilla. Estaba tullido y enfermo
y gobernaba con mano de hierro (monopolios
robos sobornos prisiones espionaje elecciones fraudulentas...)
y no moría -Se metía en un ataúd todos los años
y hacía que le cantaran el Oficio de Requiem.

Murió de 90 años.
Fue enterrado en La Merced junto a Hernández de Córdoba.
En la Catedral enterrada de un enterrado León
o hundido bajo el agua. ¿León Viejo dónde está?
Hay ladrillos, ruinas rojas, en la orilla.
Los pescadores dicen que han visto torres bajo el agua
en las tardes serenas.

Y han oído campanas

Campanas tocando solas movidas por las olas

La capital de Nicaragua está allí espectral
bajo el agua. Un borroso sueño... Un conquistador degollado
Pedrarias enterrado con todas sus banderas.
Después un Asesinato y un terremoto...
Un gobernador tirano y sus dos hijos
(dos hermanos tiranos)
Y salta una mojarra.

El Lago de León Viejo es el Lago de Managua.
¿Hay un nuevo León viejo?
El mismo Momotumbo retumba todavía.
...Y los ladridos de los perros de Pedrarias...

NON DEBE EL CRONISTA DEJAR FACER SU OFICIO
**

jueves, 14 de mayo de 2009

"Ser sincero es ser potente"


Unas palabras de...

RUBÉN DARÍO:

“Los pensamientos e intenciones de un poeta son su estética”, dice un buen escritor: Que me place. Pienso que el don del arte es aquel que de modo superior hace que nos reconozcamos íntima y exteriormente ante la vida. El poeta tiene la visión directa e introspectiva de la vida y una superstición que va más allá de lo que está sujeto a las leyes del general conocimiento. La religión y filosofía se encuentran con el arte en tales fronteras, pues en ambas hay también una ambiencia artística. Estamos lejos de la conocida comparación del arte con el juego. Andan por el mundo tantas flamantes teorías y enseñanzas estéticas... Las venden al peso, adobadas de ciencia fresca, de la que se descomponen más pronto, para poder aparecer renovadas en los catálogos y escaparates pasado mañana.

Yo he dicho: Cuando dije mi poesía era “mía en mí”, sostuve la primera condición de mi existir, sin pretensión ninguna de causar sectarismo en mente o voluntad ajena, y en un intento de amor absoluto de la Belleza.

Yo he dicho: Ser sincero es ser potente. La actividad humana no se ejercita por medio de la ciencia y de los conocimientos actuales, sino en el vencimiento del tiempo y del espacio. Yo he dicho: Es el Arte el que vence el espacio y el tiempo. He meditado ante el problema de la existencia y he procurado ir hacia la más alta idealidad. He expresado lo que expresaba mi alma y he querido penetrar en el alma de los demás, y hundirme en la vasta alma universal. He apartado asimismo, como quiere Schopenhauer, mi individualidad del resto del mundo, y he visto con desinterés lo que a mi yo parece extraño, para convencerme de que nada es extraño a mi yo. He cantado, en mis diferentes modos, el espectáculo multiforme de la Naturaleza y su inmenso misterio. He celebrado el heroísmo, las épocas bellas de la Historia, los poetas, los ensueños, las esperanzas. He impuesto al instrumento lírico mi voluntad del momento, siendo a mi vez órgano de los instantes, vario y variable, según la dirección que imprime el inexplicable Destino.

DE EL CANTO ERRANTE**
**
... FERNANDO PESSOA:

La sensibilidad de Mallarmé dentro del estilo de Vieira, soñar como Verlaine en el cuerpo de Horacio; ser Homero a la luz de la luna.

Sentirlo todo de todas las maneras, saber pensar con las emociones y sentir con el pensamiento; no desear mucho sino con la imaginación; sufrir con coquetería; ver claro para escribir justo; conocerse con fingimiento y táctica; naturalizarse diferente y con todos los documentos; en suma, usar por dentro todas las sensaciones, quitándoles la máscara hasta llegar a Dios; pero envolver de nuevo y reponer en el escaparate como ese dependiente que desde aquí estoy viendo con las cajas pequeñas de betún de nueva marca.

El arte consiste en hacer sentir a los demás lo que nosotros sentimos, en liberarlos de ellos mismos, proponiéndoles nuestra personalidad como una especial liberación. Lo que siento, en la verdadera sustancia con que lo siento, es absolutamente incomunicable; y cuanto más profundamente lo siento, tanto más incomunicable es. Para que yo, pues, pueda transmitir a otro lo que siento, tengo que traducir mis sentimientos a su lenguaje, es decir, que decir tales cosas, como si fueran las que yo siento, que él, al leerlas, sienta exactamente lo que yo he sentido. Y como este otro es, por hipótesis de arte, no esta o aquella persona, sino todo el mundo, es decir, aquella persona que es común a todas las personas, lo que al fin tengo que hacer es convertir mis sentimientos en un sentimiento humano típico, aunque lo haga pervirtiendo la verdadera naturaleza de lo que he sentido.

DE EL LIBRO DEL DESASOSIEGO
**

... JUAN L. ORTIZ:

Me ocurre a veces que releo mis viejos poemas con espíritu crítico y descubro, entre tantas cosas de las que solo quedan cenizas, la llama de un momento en que tuve la necesidad de fijar el tiempo. Y en la memoria resucita ese mínimo destello que ha quedado entre los despojos de lo ya vivido, allí donde yo sentí la eternidad del instante, como dirían Bachelard o Proust, allí donde el infinito cabe en el instante. Cierta conciencia del tiempo, cierta iluminación que tenemos nosotros respecto del tiempo vivido como normal reaparece entonces, se vuelve a vivir a través de lo que uno ha sentido y ha logrado sugerir aunque fuera para uno mismo. Yo no me hacía ilusión sobre si esos matices iban a tener un valor o cosa parecida, yo los sentía vibrar y revivía ese momento en que me había metido en la realidad o en una zona de ella.

No deja de satisfacerme –y también, por qué no, de confundirme– el hecho de que esos momentos tan particulares hayan podido trascender a algunos lectores; y más todavía me inquieta que los jóvenes sean sensibles a ellos. Tal vez podría considerarme cumplido si mi obra trasuntase cierta sensación de autenticidad. Haber tratado de ser fiel a mí mismo me redime, espero, de algunos pecados. No considero un mérito haberme negado a ciertas tentaciones, digamos, mundanas; lo hice por necesidad, como Machado. La realización de mi obra siempre estuvo presidida por la solicitud de aquellos momentos de los que hablé antes: fue ante todo –insisto– una íntima necesidad. Hice lo que me pareció que debía hacer; sin ilusionarme mucho acerca del valor de los resultados. Lo demás vino por añadidura: fue obra del azar; del fervor y la ilusión de unos buenos amigos.

DE NOTA AUTOBIOGRÁFICA

Fragmentos tomados de El arte de escribir
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char