Mónica Tracey
(Junín, Buenos Aires, Argentina, 1953)
Nada es para siempre
salvo
en la afiebrada tempestad del amor
en el cuerpo enfermo de la juventud
cuando las tormentas no se avecinan
estallan
de una vez y para siempre
torbellino hacia un fondo sin final
esa locura sí locura de llevar el cuerpo
incienso encendido
humo y perfume
saciedad impura
creyendo
de rodillas
las manos juntas
el alma en ascensión
ceremonia sin palabras
descanso de ser uno.
(...)
No sienta precedentes
no es que si amás este verano seguirás amando
que después de amar amás
que hay otra mañana porque hubo esta
en el celeste del patio
ninguna fortaleza tomada es una fortaleza
ahí estás como ayer
tantas partes de agua tantas de lágrimas
ojo seco
diciéndote voy a ver.
(...)
Nunca sentí como ahora
antes nunca esta comprensión
esta intensidad esta compasión
nunca el sabor tuvo este sabor
en la orilla hay puertas que dan a los abismos
l’attirance ahora es una invitación gentil
que acepto encantada
esa risa loca que oculté ya no tiene qué temer
ahora sólo el cuerpo teme
¿es ésta la edad madura?
De Hay que dejar de ser hermosa, Hilos Editora, 2018.
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lunes, 13 de agosto de 2018
martes, 20 de abril de 2010
Hay una idea en la repetición
MÓNICA TRACEY
(Junín, provincia de Buenos Aires, Argentina, 1953)
La noche en que esperamos la señal
la noche en que aceptábamos cualquier trato
un mercachifle un notario
un bálsamo.
La noche astillas
hilachas
sin recuerdos.
De rodillas, de pie, bebiendo.
De espaldas a la puerta, a la ventana,
viendo sólo por los ojos y hacia adentro.
Un mínimo trato, cualquier engaño.
La espera arrasa con todo:
tiempo hacia adelante que acaba.
¿Para pescar qué
se hunde la línea
en el río que regresa?
* * *
No es memoria la de los ojos cerrados
no brisa
halo
no precisa
red
tan sólo gesto
inclina tiende
ni cosecha ni colecta
desola engendra
hace de cuenta.
* * *
Estar segura
de la distancia
del punto de mira.
Haber probado ya
desde este sitio
a esa hora.
Sin cambiar hábitos
ni joyas.
Igual atavío,
idéntico maquillaje.
Para acechar
no importa el objetivo.
* * *
Los amores
Tal para cual
el agua y el aceite
el punto de contacto
hace una cosa o la otra
dice una cosa o la otra
o lo que es lo mismo
hay un momento
una fisura
una llaga
lo que es tal para cual
***
Hay una idea
en la repetición
tal vez por eso
Hay algo
una idea tal vez
en la repetición
por eso
En la repetición
hay tal vez
una idea
por eso
Un hombre cae
dos veces
en la misma tristeza
Por eso
hay tal vez
en la repetición
una idea.
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Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char
No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char
René Char
No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char