JACOBO FIJMAN
(Orhei, Besarabia, actual Moldova, 1898-Buenos Aires, 1970)
MORTAJA
Por dentro;
Atrás el rostro.
¡El pasado aniquila!
¡Es en vano que encuentre una herradura
en el estanque turbio de mi imaginación!
El árbol ha cubierto de palomas
mi soledad; pero es en vano.
Desnudo
Siempre estoy como una llanura.
Para buscar un cerro
Miro las multitudes.
Estoy siempre desnudo y blanco;
Lázaro vestido
de novio;
una mortaja viva
entre el ayer eterno
y el eterno mañana;
una mortaja viva
que llora en mi garganta.
**
GABÁN
Soy una alforja
de lluvias.
Mi corazón regó en las primaveras
sementeras de espacio;
por ello mi cabeza
es una gorra remendada y parda
(genialidad)
o, un gabán roído,
pues he amado.
El pienso de mis días
desparramé en las sendas;
rompí todas las tejas
de los pesebres
humanos.
De mal en peor
tildaron mi locura;
merma mi audacia,
enflaquecen mis manos dadivosas
como las muelas viejas.
¡El gabán de mi ser se va pudriendo!
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martes, 19 de mayo de 2015
domingo, 20 de mayo de 2012
Oficio de las máscaras absurdas; pero tan humanas
Otros poemas de JACOBO FIJMAN
(Uriff, Besarabia, actual Moldova, 1898-Buenos Aires, Argentina, 1970)
"El arte tiene que volver a ser un acto de sinceridad."
Poema V
Yo estaba muerto bajo los grandes soles, bajo
los grandes soles fríos.
A través de mi llanto
oigo el agrio sudor de la precocidad.
Yo vuelvo sobre un musgo
y las ciudades crecen a la aventura hasta la noche
del estupor.
Miseria.
Dios pesa.
Me llaman vientos de mar.
Van y vienen en grandes cambios; se alargan en
saltos irritados
que apagan mi temblor, que exasperan los sueños.
Jamás podré seguir.
Yo me veo colgado como un cristo amarillo sobre
los vidrios pálidos del mundo
***
Canción con algo de canción y soledad y yermo
Ay de la muerte en luz y las cosas dobladas
del árbol y los días.
Las manos tristes hablan desoladas:
y se van y se vienen las umbrías.
Anoche las majadas
se fueron a las rías.
Fontanero de nervios volvemos a la tarde
con las manos más puras y los sueños más lentos
en los nombres concéntricos del nombre en el alarde
donde el recuerdo vive los mágicos acentos.
Ay de la muerte en luz y las cosas dobladas
del árbol y los ríos.
***
Canto del cisne
Demencia:
el camino más alto y más desierto.
Oficio de las máscaras absurdas; pero tan humanas.
Roncan los extravíos;
tosen las muecas
y descargan sus golpes
afónicas lamentaciones.
Semblantes inflamados;
dilatación vidriosa de los ojos
en el camino más alto y más desierto.
Se erizan los cabellos del espanto.
La mucha luz alaba su inocencia.
El patio del hospicio es como un banco
a lo largo del muro.
Cuerdas de los silencios más eternos.
Me hago la señal de la cruz a pesar de ser judío.
¿A quién llamar?
¿A quién llamar desde el camino
tan alto y tan desierto?
Se acerca Dios en pilchas de loquero,
y ahorca mi gañote
con sus enormes manos sarmentosas;
y mi canto se enrosca en el desierto.
¡Piedad!
***
Puerto
Amanecer de invierno.
Un puerto.
Ha roto su órbita un silbato
sobre los hombros de la bruma.
Lamentación del mar
y cobres de los horizontes.
Se contraen las torres silenciosas;
beben las calles gritos
en sus campanas.
En las piedras
quiere tallarse el viento.
***
Política beata del sentido y la gloriosa mente en la pobreza....
I
Para el amor la rosa y la pobreza
y en el corazón el uno de la espada
sobre casta piedad y don de ciencia
gloria de ver el uno de la gloria
y en el amor pobreza de la rosa.
Está el amor en muerte y occidente,
sea la rosa y sea la pobreza;
sea el amor la rosa y la pobreza.
La tierra es seca y clama con la rosa;
para el amor la tierra de la rosa;
amor, amor de sor pobreza y rosa;
ya la unidad del uno amor de rosa.
**
II
Para el amor lugar de siete espadas.
Hubo el amor, la rosa y la pobreza;
hubo el impar y par de toda rosa
La rosa del amor en lumbre y tarde,
y en el amor la tarde de la rosa.
Más han sido el amor y los gemidos;
más han sido la sangre y las espadas.
**
III
Está la longitud pobre de gloria,
gloria de sor, de esposa y de amiga.
Que diga el uno en unidad de gloria
y el uno de su ver vea la gloria,
gloria de ver el uno de la gloria
por numerosa equinoccial pobreza
piedad en el impar y par de rosa.
Para el amor de casto entendimiento
cante el amor por lumbre en la pobreza,
gusto de serafín, sabor de vino
y occidente de nombres y de muerte.
**
IV
Para el amor lugar de siete espadas
uno del cual de rosa y de pobreza,
cual del fuego y amor de la pobreza.
y al cual la cualidad de la pobreza.
y al cual la cualidad de la pobreza,
cual del uno del seco y de la rosa.
la sequedad seráfica del mundo.
Está el amor en muerte y occidente,
y en séptimo lugar de las espadas.
**
V
Sea el sabor del número en la rosa.
sea la rosa en número y medida,
y el peso de la rosa en la pobreza.
Gloria de longitud en la pobreza,
gloria de latitud en la pobreza,
profundidad de gloria y de pobreza,
y altura de la gloria y la pobreza
Con par de rosa y el impar de rosa
por el impar de rosa par de rosa
gemido del gemir de la pobreza.
**
VI
Está el amor en muerte y occidente,
y en la amorosa lumbre de la espada:
pasión del uno en la unidad de rosa.
La tierra es seca y clama con la rosa:
rosa de rosa, clama la pobreza;
rosa de sor y longitud de rosa
clama la longitud de la pobreza;
rosa de esposa y latitud de rosa,
rosa de latitud, rosa de rosa;
clama la rosa en latitud de rosa
rosa de esposa, amiga de la esposa,
profundidad amiga de la rosa
clama la rosa altura de la rosa.
**
VII
Uno en verdad y bueno dio pobreza,
para el amor el uno de la rosa,
y el uno del amor para la rosa.
Para el amor la tierra de la rosa
y el humilde cordón de la pobreza;
donde de amor para el amor divino.
Para el amor el agua de la rosa,
donde de sor y cual de la pobreza;
para el amor el aire de la rosa,
para el amor el fuego de la rosa,
**
VIII
Trino es el uno, y el amor, la rosa,
uno de sor, y el uno de la esposa,
por el amor del uno de la amiga.
Tres rosas del amor para el amado,
la terrosa llanura de la tarde
de casta sequedad y luz rompida;*
tres rosas de amor para la amada,
casta piedad y don de la pobreza.
**
IX
Quiero tocar tocando pan y vino
pobreza en uno del amor de rosa;
cuyo pan es el cuerpo de la gloria,
cuyo vino es la sangre de la gloria.
Vea la gloria el vino y la pobreza;
vea el amor la rosa y la pobreza.
En el seso amoroso la pobreza
cuando de amor en cuando de la rosa
cuando de tierra de pobreza y rosa
uno beato y trino de la gloria;
cuando de son y amor en el oído,
cuando de son y trío de la rosa
para el amor lugar de siete espadas;
para el amor la rosa y la pobreza.
**
*sic en el original.
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sábado, 27 de marzo de 2010
Lloro con llanto de mi llanto
Jacobo Fijman
(Rusia, 1898–Argentina, 1970)
Todo lo que uno recibe es pasión
No soy enfermo. Me han recluido. Me consideran un incapaz. Quiénes son mis jueces…
Quiénes responderán por mí.
Hice conducta de poesía. Pagué por todo.
Sentí de pronto que tenía que cambiar de vida. Alejarme del mundo. Y me aislé. Me fui de todos, aun de mí…
Hoy es la demencia un estado natural.
Todas las palabras son esenciales. Lo difícil es dar con ellas.
El delirio son instantes. Puede durar toda la vida.
Mi poesía es toda medida.
El arte tiene que volver a ser un acto de sinceridad.
***
XXIV
Nace en mi llanto de oscuridad de todo
llanto,
oscuridad de soledad de todo llanto.
Vuelven las almas sobre mi alma de alma en alma,
de muerte en muerte.
Lloro con llanto de mi llanto
sobre mi alma de alma en alma, de muerte en muerte.
En soledad de soledad con soledad
en soledad, en todo, en soledad crecida en soledad.
Reposan los huesos en mediodías
en la soledad de mi alma desnuda en soledad.
Criatura de la quietud donde nacen soles.
Debajo del nacimiento
mi garganta solloza almas de alma en alma, de muerte
en muerte.
***
El hombre del mar
El hombre de los ojos
atormentados,
que ha mirado mil auroras del mar
desde las grandes proas,
tiene el secreto
de las neblinas, las compactas y húmedas neblinas;
tiene el secreto de las claridades,
de las muy anchas, de las ilimitadas claridades
que estallan como granizadas
sobre los barcos clavados y desclavados
en los planos soleados de los días.
¡Los barcos que alzan sus ojos en la noche
cual surcos conmovidos, ardientes y sedientos
de las semillas
de los cielos lejanos!
El hombre de los ojos
atormentados,
sabe todos estos secretos;
y al estrechar mi mano con la cordialidad
de las almas supremas,
me ha entregado el don de los horizontes;
me ha iniciado en las expansiones;
me ha libertado de los cuatro puntos cardinales,
y del bien y del mal;
de mi ciencia de biblioteca,
de mis pequeños sueños de orangután civilizado.
¡Él, el hombre salvaje,
me derramó su olor marino
sobre mi olfato torpe que vive en las alcobas!
¡Él, el hombre salvaje me ha traído la música
de las islas bienaventuradas,
en su silencio abismal
y en sus palabras pintorescas,
alegres, puras,
de una elevada, de una cósmica simpatía!
Él, el hombre salvaje,
que ha reído con las olas del mar;
que ha llorado con las olas del mar;
que ha sufrido el asombro y el espanto
frente a las tempestades
que hacen y deshacen los mundos
y destrozan ciudades y amplían las hogueras
con sus gritos tan rojos;
él, el hombre salvaje
me ha dejado oír los órganos profundos
de su alma golpeada por las visiones de la inmensidad;
y éste mi corazón se ha agitado en el sueño
del universo;
porque el alma y el corazón del hombre salvaje
traen el múltiple canto del mar y de los astros
y los abismos altos y los abismos bajos;
las expansiones y las desolaciones
prendidas a la rueda del universo.
Él, el hombre de los ojos
atormentados,
que ha mirado mil auroras del mar,
me ha desclavado de las calles grises
de mis hábitos viles de hombre civilizado
que nada tienen que hacer en mi destino
en mis pies, en mis manos
ni en mis ojos hambrientos
de una proa, de un astro y de una aurora.
¡Ahora yo también soy un hombre salvaje!
***
Cópula
¡Nos unió la mañana con sus risas!
En las rondas del sol
canciones de naranjas.
Danzas de nuestros cuerpos
desnudos -rojo bronce.
El olor de la luz era sagrado:
música de horizontes,
espacio de paisajes -
rojo y bronce -
ruido de melodías,
himno de soles,
eternidad
y abismo de la dicha
en la alegría loca de los vientos.
Canciones de naranjos
en la piedad de los caminos
¡Todas las aguas del silencio
rompimos en la danza!
Dicha de los abrazos y los besos;
toda la gloria de la vida
en nuestros pechos
jadeantes y ligeros;
nuestros cuerpos: auroras y ponientes
en la alegría loca de los vientos.
¡El corazón del mundo está en nuestra boca!
**
Crédito foto: Gustavo Rodríguez
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Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char
No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char
René Char
No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char