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viernes, 25 de abril de 2014

Mi padre está hecho polvo

Dos poemas, dos autores argentinos

JUAN LAURENTINO ORTIZ
(Puerto Ruiz, Entre Ríos,
Argentina; 1896-Paraná, íd., 1978)

INVIERNO

–El viento llora, padre...
–Sí, alaridos como de vidrio...
–Sin nadie, padre...
–Igual que caminos, solos, de piedra?
–Entro en el viento, ay, padre, cómo silba!
–Dónde terminarán los silbidos, dónde?
–¿Es otro padre el viento, ay, fuerte, que me lleva a sus arenas amarillas, hundidas?
–Hundidas en una ausencia demasiado larga y lastimada...
–Y qué es la ausencia, padre?
–El viento es un alma, hijo, desesperada...
–Desesperada, de qué?
–Desesperada de... aire sin fin... y de...
–De qué más?
–De fuga...
–Estoy vacío, padre, y a la vez en esos gritos...
–Las islas gritan también, oyes?
–¿Tienen alma también las islas, padre?
–Cuando hay mucha agua, ellas vuelan
y llenan toda la noche, ay, de heridas...
–Pero al río, mira, al río le han salido mariposas...
–Flores del viento...
–¿Pero el viento, verdad, traerá otras flores?
–Ay, él casi siempre las deshace, o son pálidas...
–¿Pero no alzará al fin la tierra verde?
–Y agitará banderas sobre los pájaros, sí,
mientras las islas se irán haciendo de cristal...

(De El alma y las colinas – 1956)
***
JOSE PEDRONI

(Gálvez, Santa Fe, Argentina, 1899-1968)

Nivel

Este es el nivel de mi padre:
su nivel de albañil.
Tiene una gota de aire.
Mi padre está hecho polvo. De aquel hombre
ya no se acuerda nadie.
Vive conmigo cada vez más solo
en esta gota de aire.

(De El nivel y su lágrima - 1963)
**
Cortesía de Fernando Daniel Albarracín

sábado, 11 de enero de 2014

En el monte encontramos uva crespa

JOSE PEDRONI

(Gálvez, Santa Fe, Argentina,1899–1968)

CONFIDENCIA

En fragante mudanza el limonero
destaca tu rubor.
Tú no sabes, amiga, pero hueles
a limonero en flor.
En un tronco caído una avecilla
le hizo casa al amor.
Tú no sabes, amiga, pero anidas
lo mismo en mi dolor.
Del arroyo una fría pedrezuela
me trajo el pescador.
Guardé la piedra en mi cerrada mano,
y sentí su frescor.
La harina del molino me empolva el alma
la harina de tu amor.
En el monte encontramos uva crespa
y una flor y otra flor;
Cada flor con tu aroma y cada uva
con tu mismo sabor.
Con su fresco algodón venda la piedra
el musgo trepador.
También es como el musgo tu ternura
en mi piedra interior.
Por el camino baja suavemente
un lugareño son.
Así también, amiga, tu palabra
baja a mi corazón.


Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char