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viernes, 3 de noviembre de 2017

El Elemento de fuego pronto es anulado

Guillermo Boido

(Buenos Aires, Argentina; 1941-id., 2013)

Y la nueva Filosofía lo pone todo en duda,
El Elemento de fuego pronto es anulado;
El Sol se pierde, y la Tierra, y no hay ingenio de· hombre
Que pueda dirigirle hacia donde pueda buscado.
y libremente hqmbres confiesan que este mundo se acaba,
Cuando en los Planetas y el Firmamento
Buscan otros nuevos; luego ven que éste
Se ha deshecho hasta sus Atomos.
Todo está en pedazos, perdida toda coherencia;
Todo abasto y toda relación:
Príncipe, Súbdito, Padre, Hijo, son cosas olvidadas,
Pues cada quien piensa que debe
Ser un Fénix, y que entonces podrá no ser
Nada de aquello que es, pero ¡qué!
An Anatomíe 0f the World,
JOHN DONNE (J611)

Encerraos con un amigo bajo cubierta en la sala más espaciosa de un gran navío y llevad allí algunas moscas, mariposas y similares animales voladores pequeños; también llevad un gran recipiente de agua con unos pececillos en él; aprestad también un vaso alto para dejar caer gotas de agua en otro receptáculo de cuello angosto. Ahora, con el barco en reposo, observad con diligencia cómo aquellos pequeños animales voladores vuelan en todas direcciones; veréis que los peces vagabundean indiferentes hacia. cada parte de! recipiente, y las gotas que caen entrarán en el receptáculo colocado abajo ... Cuando hayáis observado esto, poned al barco en movimiento con la velocidad que gustéis (siempre que el movimiento sea uniforme y no variable); no percibiréis ni e! menor cambio en ninguna de las cosas nombradas, ni podréis determinar si el navío se mueve () se detiene por los hechos correspondientes a vuestra persona ... y si me preguntáis la razón de estos efectos, os diré ahora: "Porque el movimiento general del barco se comunica al aire y a todo lo que está contenido en él, y no es contrario a sus tendencias naturales, sino que indeleblemente se conserva en ellas.
Dialogue on the Two Great World Systems. traducción de Salusbury revisada por G. de Santillana (Chicago: University of Chicago Press, 1953).
**
En una devastadora serie de argumentos en favor de la revolución. y rotación de la Tierra, Galileo (en la persona de Sagredo) concluye:
SAGR.: Si en la totalidad de los efectos que en la Natura pueden depender de movimientos semejantes, de allí debieran seguirse en una hipótesis exactamente todas las mismas consecuencias que en la otra. Yo estimaría, a primera inspección, que aquél que considerara más racional hacer que se mueva todo el Universo para impedir que la Tierra se mueva, es menos razonable que, quien encontrándose en lo alto del domo de vuestra Catedral de Florencia, para contemplar la ciudad y los campos que la rodean, desease que todas las cosas giraran para no tener que molestarse en volver la cabeza. Y sin duda las conveniencias que obtendría de esta posición tendrían que ser muchas y grandes para equipararse en espíritu y para superar este absurdo en tal forma que fuese más creíble que el anterior. Pero tal vez Aristóteles, Tolomeo y Simplicio deban encontrar destas
ventajas allí, que harían bien en comunicarnos, si es que las hallo, de otra manera, más valdría que declarasen que no las hay ni las puede haber.

Galileo concluyó el Diálogo con lo que se ha conocido como "el argumento
de Urbano VIII":
Bien:sé que si yo preguntara si Dios en su infinito poder y sabiduría hubiese podido conferir al elemento acuático su observado movimiento de reciprocidad utilizando algunos otros medios ... vosotros dos replicaríais que habría podido, y habría sabido cómo hacer esto de mil maneras que son inimaginables para nuestros;espíritus. De esto yo concluyo que, siendo así, habría sido excesiva audacia de parte de cualquiera en limitar y restringir el poder y la sabiduría divinos a algún capricho particular suyo.
 Dialogue Concerni»g the Two Chief World Syslems, Stillman Drake, trad. (Berkeley: Universíty of California, 1967)

Con este argumento, no decisivo e incongruente en vista del tenor de lo anterior, Galileo pudo afirmar que había obedecido las órdenes del Papa. y sin embargo, no engañó a nadie. La respuesta a la publicación del Diálogo fue inmediata y decisiva. La obra fue prohibida y poco más de un año, des· pués, Galileo se encontraba ante la Inquisición de Roma. Esto significó el fin de su papel como defensor y propagandista. Aunque mantuvo una vasta correspondencia y fue visitado por Hobbes y Milton, se le permitieron pocas visitas y se le prohibió enseñar. No debía publicar nada. Por esta razón, su gran documento científico, las Dos Ciencias Nuevas, está enteramente consagrado a la estática y la dinámica y fue publicado en Holanda. En 1744, la Iglesia autorizó que volviera a publicarse el Diálogo, pero con "correcciones"; había que llegar al año de 1822 antes de que se levantara por completo la prohibición que pesaba sobre sus obras. 

De Guillermo Boido. Noticias del planeta Tierra. Galileo Galilei y la revolución científica. AZ editora. 1998.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Swift insistió muchas veces en que el ser humano debía ser razonable

Guillermo Boido
(Buenos Aires, Argentina; 1941-id., 2013)


Introducción
La conocida y despiadada sátira que Jonathan Swift (1667-1745) destinó a las instituciones
científicas de su época puede ser considerada como la primera manifestación
crítica sistemática a la nueva ciencia europea, por entonces en desarrollo, y particularmente
a sus supuestas y jactanciosas aplicaciones. El irlandés Swift, hombre de dos
mundos, Inglaterra e Irlanda, fue testigo de innumerables calamidades políticas y bé-
licas, de cuanta muestra de corrupción, superficialidad y arrogancia dominaba la escena
pública inglesa de su época, de la condición infrahumana en la que estaban sumidos
sus desposeídos compatriotas. Dio cuenta de ello, sin tapujos, en innumerables
páginas satíricas, a veces de una tensión insoportable, que no tienen parangón en la
historia de la literatura inglesa y quizás universal, y destinó algunas de sus diatribas
más lapidarias a las arrogantes pretensiones de las instituciones de la ciencia de su
tiempo y en particular las de la Royal Society. Su carácter de cristiano practicante y ministro
anglicano no le impidió escribir: “Tenemos bastante religión para hacernos
odiar, pero no la suficiente para hacer que nos amemos los unos a los otros”. Su azarosa
vida lo convirtió, en su vejez, en un misántropo sin remedio. Pero veamos de qué modo
expresa Swift sus críticas a la actividad científica de entonces y, en ese contexto, analicemos
la pertinencia de las mismas. Por razones de tiempo, nos remitiremos exclusivamente
a las afirmaciones que pone en boca de su inmortal personaje, el capitán Gulliver,
en el transcurso de dos de los remotos países que visita.
(...)
1 GULLIVER EN LAPUTA Y BALNIBARBI
Swift publicó su libro Viajes por diversos países remotos del mundo (conocido hoy simplemente como Los viajes de Gulliver) en 1726, un año antes de la muerte de Newton. El capitán Gulliver es rescatado de un inhóspito paraje en el que se ha refugiado luego de que su navío fuese capturado por piratas, por los habitantes de una enorme isla voladora. Allí se encuentra el reino de Laputa, que constantemente se mantiene en las alturas y ejerce dictatorialmente el control político sobre el país continental de Balnibarbi. La referencia a Inglaterra e Irlanda es manifiesta. Swift, quien conocía bastante bien el castellano, al igual que su personaje, tildó en más de una ocasión de prostituta a Inglaterra. En Laputa predomina el cultivo de la matemática, que se corresponde con el creciente interés de la época por las obras de Descartes, Galileo, Leibniz y Newton, este último ya deificado en Inglaterra en la época en que Swift publicó sus Viajes. La nueva ciencia newtoniana era recibida con beneplácito por gobernantes y teólogos porque mostraba la existencia en la naturaleza de un orden establecido y guiado por la providencia divina, lo cual legitimaba a su vez la necesidad de armonía y estabilidad social que sólo podían garantizar la monarquía y la Iglesia. La conexión entre matemática y música, la otra afición de los habitantes de Laputa, refleja la convicción, en tiempos de Swift, de que cada una a su modo expresaba la perfección de verdades eternas.
Los intereses de los laputenses son enteramente teóricos; ignoran cuanto atañe al mundo cotidiano, al testimonio de los sentidos y a las cuestiones prácticas. De allí que las viviendas de Laputa sean desastrosas, pues las indicaciones que se dan a los obreros, por demasiado abstractas, son incomprensibles para ellos. Los laputenses tienen un ojo vuelto hacia adentro y el otro dirigido hacia el cenit porque se hallan completamente absorbidos en sus meditaciones matemáticas y en el estudio de los astros, lo cual obliga a los pudientes a disponer de la asistencia de un sirviente, el sacudidor, para impedir que caigan en un precipicio o choquen contra un poste cuando transitan por la calle. La belleza de una mujer es descrita con el recurso a rombos, círculos, paralelogramos o elipses, y los alimentos se presentan en la mesa tallados en forma de figuras geométricas, tales como cilindros y conos. Maliciosamente, Swift hace decir a Gulliver que las mujeres de los laputenses, mientras éstos se hallan sumidos en sus profundas reflexiones, otorgan sus favores sexuales a los extranjeros incluso en presencia de sus maridos.
Conducido Gulliver al devastado y sojuzgado país continental de Balnibarbi, se lo lleva a su capital, Lagado, y allí se le permite visitar la Academia de Proyectistas, cuya fecha de fundación, y no por azar, Swift hace coincidir aproximadamente con la de la Royal Society. Allí los científicos se empeñan en llevar a cabo tareas tales como la extracción de la luz de los pepinos para ser almacenada y empleada durante el invierno, el ablandamiento del mármol para la fabricación de almohadas, la reconversión de excrementos humanos en el alimento original o el reemplazo de los gusanos de seda por arañas, porque, como se le explica a Gulliver, ellas no sólo producen el hilo sino que además saben tejer. Este proyectista confía en que, alimentadas con moscas de colores diversos, las arañas habrán de producir tejidos igualmente coloridos. Mientras un arquitecto desarrolla el proyecto de construir edificios comenzando por el tejado, otro investigador se halla abocado a la obtención de fármacos destinados a combatir la corrupción de los gobiernos y de la administración pública. En la sección de Artes y Ciencias Sociales, el viajero encuentra a los diseñadores de una "máquina literaria" destinada a producir secuencias de palabras al azar, de tal modo que, con ella, como se le dice a Gulliver, "la persona más ignorante será, por un precio módico y con un pequeño esfuerzo muscular, capaz de escribir libros de filosofía, poesía, política, derecho, matemática y teología sin precisar genio ni estudio". Gulliver recoge también algunas sugerencias para simplificar la lengua a fin de perfeccionarla, tales como el proyecto de suprimir todas las palabras sustituyéndolas por cosas.


El embate de Swift no está dirigido contra la ciencia misma, sino contra las prácticas que bajo el falaz rótulo de “ciencia” encubrían formas diversas de palabrería, petulancia, pretensiones desmedidas, extravagancias y seudociencia. En modo alguno puede ser concebido como un enemigo de la auténtica ciencia. Ya hemos señalado que aprobaba sin tapujos el programa utilitarista de Bacon, cuya corrupción y descarrío denunciaba. Escribió, con palabras que atribuye al rey de Brobdingnag, que la ciencia es de mayor utilidad que la política: “quien pudiera hacer crecer dos espigas de grano o dos
briznas de hierba en un trozo de terreno donde anteriormente sólo crecía una, merecería
el agradecimiento de la humanidad y haría un servicio más substancial a su país
que toda la casta de políticos juntos”. De haber adherido Swift al optimismo de la Ilustración,
quizás hubiese podido advertir en mayor medida todo aquello que razonablemente
la ciencia podría hacer en el futuro por el mejoramiento de la situación humana.
Pero era Jonathan Swift, y no pudo (ni quiso) dejar de testimoniar su compasión
por un mundo sufriente ni denunciar a los poderes capaces de devastar al ser humano bajo el estandarte del “progreso”. No podía, por tanto, aprobar la proclamada y no todavía comprobada certeza de los cultores de la recién nacida nueva ciencia en cuanto a sus poderes redentores de la
condición humana.
El viaje a Laputa y Balnibarbi es una forma temprana de ciencia ficción en la tradición pesimista que habrían de encarnar más adelante las obras de Wells o de Orwell. Pues Swift señaló claramente el
riesgo de depositar una exagerada fe en las posibilidades liberadoras de la ciencia,
al margen de cuánto hipotéticamente podía esperarse de ella para el mejoramiento de la sociedad. Percibió, mucho antes de que otros lo hicieran, la dualidad y ambivalencia de los usos del conocimiento para la prosperidad o bien para la degradación de la humanidad, es decir, la conexión de los problemas de la filosofía natural con los de la filosofía moral.
La gran metáfora que nos presenta en el Tercer Viaje consiste en que la tecnología que ha permitido construir la isla voladora acaba siendo a la vez el instrumento por medio del cual los laputenses
oprimen políticamente al reino de Balnibarbi.
Swift insistió muchas veces en que el ser humano debía ser razonable, y que sus esfuerzos debían a la vez ser útiles y amparados por un sentido moral, pero halló muy poca utilidad y moralidad en la ciencia de su tiempo. En el mismo sentido, Pilar Elena destaca que, en la Academia de Lagado, Swift satiriza una manifestación del capitalismo de principios del siglo xviii, la aparición de estos “proyectistas”: “La especulación ya no es aquí la reflexión ‘etérea’ de los laputenses, sino la actividad que persigue una rentabilidad económica: los proyectistas de Lagado no ponen en manos del Estado sus inventos, sino que esperan de ellos el beneficio económico individual, y sus proyectos,
como ocurría en la realidad, abarcan los más diversos campos, desde las ciencias naturales y las técnicas aplicadas, a la economía y la política” (Elena, 2000).
En síntesis, Swift no estuvo dispuesto a separar las consideraciones morales de las abstracciones,
de los dudosos logros y de las condiciones de la producción científica de su época. Tal separación, a su juicio, podría desembocar en catástrofes irremediables.
Y es innecesario señalar que el tiempo le ha dado la razón.

De Guilllermo Boido. Ciencia, tecnología y ética en los orígenes de la ciencia moderna: el caso de Jonathan Swift. Scientiae Studia, 2006.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Fue el enrollarse de la hoja seca, fue el caballo desplomado

ÚLTIMA TRADUCCIÓN* DE GUILLERMO BOIDO
(Argentina, 1941-2013)


EUGENIO MONTALE
(Génova, Italia, 1896- Milán, íd., 1981) 

El dolor de vivir muchas veces he encontrado
(De Ossi di seppia, Piero Gobetti editore, Torino, 1925)

El dolor de vivir muchas veces he encontrado:

fue el estrecho torrente que se agita,
fue el enrollarse de la hoja
seca, fue el caballo desplomado.

No conocí otros bienes salvo el prodigio
que brinda la divina Indiferencia:
fue la estatua en la somnolencia
del mediodía, y la nube, y el halcón en las alturas. 


*Enviada en octubre de 2013.

Chau, querido

DE ARCHIVO

Destierro
y a pesar de que el andar de los días
no ha querido llevarte consigo
sé que algún día partirás y
no volverás a casa corazón mío
no volverás pájaro errante perdido
Tomada del blog otra iglesia es imposible


Poemas de GUILLERMO BOIDO
(Buenos Aires, Argentina, 1941-2013)



De Situación (1972)
CÓPULA
Y a esta mutua playa le
haremos creer que
perdura nuestra huella y que
el sembrador de mareas
duerme

EL DOLOR
¿naceremos de ti
por definitiva vez?

COSTA RITUAL
¿vendrás tú
conmigo
a esta playa
adonde la
memoria
me trae entre
los dientes
cuando
la marea
desencadene sus
muros
y
en esta playa
coseche y cuente
mis pasos?

INSOMNIO
Pero es ajena al alba
esta carne rota?

será siempre mi rostro
este coágulo de máscaras

oh lucidez?

De Poemas para escribir en un muro (1975)
OFICIO
El hilo de mi vida
se vuelve transparente de palabras
finalmente
tenso

en un patio de la infancia
oigo el eco de mis pasos
resignado
a no callar conmigo

muerte rosa lenta
me quitas de mí
me devuelves al mundo

INFANCIA
Hay voces.
No es la memoria.
Es el olvido que nos crece y canta.

AMÉN
despójame de tu rostro

no permitas
la servidumbre
estéril
de la memoria

SOCIEDAD DE CONSUMO
La poesía no se vende
porque
la poesía no se vende

CONVERSACIONES CON TOLA 
a Milka y Tola

hay un poema no escrito
detrás de todo poema
porque
todo poema es apenas
la impotencia de un poema
donde
toda palabra es morada
de abismo muro u olvido
y este
poema que escribo sobre
aquel poema no escrito
miente
pues sólo convoca nombres
para que me nombren
cuando
al fin se cumpla el silencio
al fin el silencio sea

CREDO 
a Jorge Ricardo

no he visto la resurrección de la carne

en cambio he visto cómo un hombre puede
entre los dientes del dolor el látigo el hambre
volverse alimento de su propia carne
hasta alcanzar el tamaño de los muertos

SUBDESARROLLO
entre la rebelión y el miedo
un hombre lleva a cuestas su cadáver

de Poemas para escribir en un muro
(1975) 

El viento y la lluvia me borraron
como a un fuego, como a un poema
escrito en un muro.
 
Alejandra Pizarnik

I
Palabra en sí ¿canta en algo más que en sí?
¿vuelve sólido o cierto a quien habla increpa o miente?
¿alza puños contra injusta condición o basta para
hacer agua quieta del dolor o bestia enfurecida?
palabra en sí ¿es algo más que la distancia
entre quien nombra y lo nombrado? ¿es escombro
de países donde el pájaro fue su propio canto
y el poema silencio y no esta sombra que golpea
como la memoria de la luz en los ojos de un ciego?

IV
Cuando el amor olvida su oficio de
asesinar la sumisión el pánico entra
en sangre abierta mata
palomas quietas como manos mata
palabras tiernas del
poema
y
no volverás a casa corazón mío no
volverás ave migratoria perdida

de Once poemas
(1976-1979)


8
A veces el amor
sencillamente
es alzado por la vida y
vive
y otras veces
es alzado por la muerte y
muere.

El amor entonces
calla:
se transforma
en la voz de la vida
o la voz de la muerte.

Pero a veces
el amor queda solo y
dulcemente
cae
como un pájaro cuando
irrumpe en el vacío.

Sólo entonces
la memoria lo alza
y el amor
convierte en su propia voz
a la vida y la muerte.

Sólo entonces
canta.

10
Animal de mareas. De tu memoria nace.
De cuerpos como voces
se alimenta. Emerge
de la fugacidad de lo que puede ser nombrado.
Entrega
tu tiempo a otro. Dibuja
tu rasgo en el rostro de otro. Sepulta
tu recuerdo en el olvido de otro.
Y ya no eres tú, no eres otro.

Animal de mareas. Cuerpo de formas,
no de materia. Con la ferocidad de la entrega
lo aplacas.
Te abandona, simula
abandonarte. Nunca sabrás dónde se ha cumplido,
ni dónde aguarda, por qué regresa, cuándo,
bajo qué piel, qué gesto,
qué lejanía.

Animal de mareas. Lento animal
que acecha. En tu memoria
crece. Le has dado
tu soledad, antes de ser un canto.
Tu voz, antes de ser palabra.
Tu nombre, antes de ser el corazón final,
definitivo del silencio.

Animal de mareas. Sabe de ti cuanto tú no sabes.
Es tu memoria: el verdadero sitio de la muerte.

11
la vida es una voz
que olvida lo que canta

de Veinticinco poemas
(1983)

1
Nunca hubo fuego. Hubo la vida,
este poema de cenizas.

Y más viento en la noche sorda.

a Heber Cardoso

3
Ya no hay presagios, certidumbres
en la nube y la estrella.

Cayó el vuelo. Con su cielo a cuestas
se marchó la tierra.

in memoriam Johannes Kepler 

*** 

Animal de mareas. Lento animal
que acecha. En tu memoria
crece. Le has dado
tu soledad, antes de ser presencia.
Tu voz, antes de ser palabra.
Tu nombre, antes de ser el corazón final,
definitivo del silencio.

Animal de mareas. El olvido.
El que habita el sitio vivo de la muerte.

15
La ceniza de la vida, quieta, se ilumina:
crea su propia luz, su propia sombra.
Y en esa luz, el pensamiento
arraiga demasiado tarde. Y en esa sombra,
el corazón se dispersa como un sueño.

Luz de sí, sombra de sí: la vida es ajena.
Allí Dios, o el azar, perdió su inocencia.

a Roberto Juarroz

16
El hombre que va a morir
arranca de sí su torpe animal de palabras,
su oropel de finitud, su incierto
rostro.
Se convierte
en sed de sola presencia:
informe anonimato
de agua sin mar,
desnudez sin piel, ceguera sin ojo.

De ese vaso vacío beberá la intemperie.
Y se habrá saciado la crueldad de la tierra.

25
La palabra es una celda que ha quedado vacía.

Grietas en el muro, tierra que ha servido de
mortaja,
un jergón de sueño comido por las ratas,
signos que nadie canta y nadie ama
prueban que allí sólo puede habitar el carcelero.

Porque la vida fue nombrada.
Porque la vida ya no puede ser nombrada.

La palabra es una celda que ha quedado vacía.

**

martes, 28 de mayo de 2013

No volverás a casa corazón mío

GUILLERMO BOIDO 
(Buenos Aires, Argentina, 1941) 


Destierro

y a pesar de que el andar de los días
no ha querido llevarte consigo
sé que algún día partirás y
no volverás a casa corazón mío
no volverás pájaro errante perdido

sábado, 23 de marzo de 2013

¿Es lucidez el desamparo es infamia?


GUILLERMO BOIDO 
(Buenos Aires, Argentina, 1941) 

Pájaro nocturno

¿sabrá volver de mí
esta noche sumisa?
¿y aun así corazón mío
permaneces?
¿es lucidez el desamparo
es infamia?
***
Cuerpo

he creado el dolor
he inventado la herida

para pensarte cierto
***
Artesanía

mi mano dormida sueña
tu cuerpo en el sitio donde
mi mano despierta toca
la memoria de tu cuerpo
***
Desamor

el silencio
ha regresado a tu nombre

el olvido
se tiende como un muerto

Tomados de La oscuridad del alba. Poemas 1970-2005, Buenos Aires, Ediciones Virgilio, 2006

lunes, 28 de junio de 2010

Como un presagio antiguo en esta dulce noche

Más poemas de GUILLERMO BOIDO
(Buenos Aires, 1941)


COSTA LEJANA

Una música sorda, un destello ciego
remonta la noche a la deriva.

Alguien canta en la orilla distante.
Alguien enciende fuego.

Danzamos. Esta mueca de náufragos
se parece a un saludo. Danzamos.

Somos nuestra propia orilla, quieta.
Y aquella que nos llama, ajena.
***
PARMÉNIDES

Allí donde fluye el agua la piedra espera.
Mas nada ocurrirá, nada
que importe,
porque la piedra es solo testimonio
del fluir del agua.

Nada que altere
la espera de la piedra donde fluye el agua.
***
DULCE NOCHE

Ahora vuelve. Como el dolor se cumple.
Como un presagio antiguo en esta dulce noche.

Estrellas en el agua quieta danzan.

Vuelve. Fiebre o sueño vuelve. Música
que de un viejo amor el olvido ha dejado.

Canto del leñador que regresa a su bosque.

Vuelve. Nadie sabe si es nombre o rostro
lo que en la dulce noche el agua trae.

¿Lo que ha muerto, lo que no ha nacido?

Pero vuelve. En el aire nocturno asciende,
claro, como una lenta luna en la memoria.
***
DEVOCIONES

Como raíces salvajes. Sin fruto,
sin semilla. Así
se pudren las palabras.

Y sólo un vago hedor o aliento
sobrevive. Así
perduran las palabras.

Como un salmo sin dios en el vacío.
***
EN LA COSTA

En el hombre hay playas donde
la marea del sueño trae despojos del abismo
y el jadeo del tiempo,
su crujiente armazón de pavor e intemperie.

Allí la noche es un puerto al que sólo se llega.
Allí el alba es un muelle del que sólo se parte.
***
CERTEZAS

El hombre que va a morir
arranca de sí su torpe animal de palabras,
su oropel de finitud, su incierto
rostro.
Se convierte
en sed de sola presencia:
informe anonimato
de claridad sin luz,
desnudez sin piel, ceguera sin ojo.

De ese vaso vacío beberá la intemperie.
Y se habrá saciado la crueldad de la tierra.
***
DESPOJOS

En hoteles miserables, en habitaciones
que ha compartido con el hedor de las ratas,
el viajero abandona las dádivas, los exvotos,
las servidumbres de la memoria,
y sólo conserva:
el silencio
—vaga carne o forma tallada por el tiempo
en la soledad de su nombre—
donde murmura su viejo corazón
como un leve, furtivo visitante del abismo.


Tomados de La oscuridad del alba. Poemas 1970-2005, Buenos Aires, Ediciones Virgilio, 2006
**
Para los que deseen leer algunos fragmentos de su Poesía y creación, Conversaciones con Roberto Juarroz, aquí o:
http://www.poeticas.com.ar/Directorio/Poetas_miembros/Roberto_Juarroz.html
**
Foto tomada de www.az.com.ar

jueves, 9 de abril de 2009

Animal de mareas


Poemas de GUILLERMO BOIDO
(Buenos Aires, Argentina, 1941)


De Situación (1972)
CÓPULA
Y a esta mutua playa le
haremos creer que
perdura nuestra huella y que
el sembrador de mareas
duerme

EL DOLOR
¿naceremos de ti
por definitiva vez?

COSTA RITUAL
¿vendrás tú
conmigo
a esta playa
adonde la
memoria
me trae entre
los dientes
cuando
la marea
desencadene sus
muros
y
en esta playa
coseche y cuente
mis pasos?

INSOMNIO
Pero es ajena al alba
esta carne rota?

será siempre mi rostro
este coágulo de máscaras

oh lucidez?

De Poemas para escribir en un muro (1975)
OFICIO
El hilo de mi vida
se vuelve transparente de palabras
finalmente
tenso

en un patio de la infancia
oigo el eco de mis pasos
resignado
a no callar conmigo

muerte rosa lenta
me quitas de mí
me devuelves al mundo

INFANCIA
Hay voces.
No es la memoria.
Es el olvido que nos crece y canta.

AMÉN
despójame de tu rostro

no permitas
la servidumbre
estéril
de la memoria

SOCIEDAD DE CONSUMO
La poesía no se vende
porque
la poesía no se vende

CONVERSACIONES CON TOLA
a Milka y Tola

hay un poema no escrito
detrás de todo poema
porque
todo poema es apenas
la impotencia de un poema
donde
toda palabra es morada
de abismo muro u olvido
y este
poema que escribo sobre
aquel poema no escrito
miente
pues sólo convoca nombres
para que me nombren
cuando
al fin se cumpla el silencio
al fin el silencio sea

CREDO
a Jorge Ricardo

no he visto la resurrección de la carne

en cambio he visto cómo un hombre puede
entre los dientes del dolor el látigo el hambre
volverse alimento de su propia carne
hasta alcanzar el tamaño de los muertos

SUBDESARROLLO
entre la rebelión y el miedo
un hombre lleva a cuestas su cadáver

de Poemas para escribir en un muro
(1975)

El viento y la lluvia me borraron
como a un fuego, como a un poema
escrito en un muro.

Alejandra Pizarnik

I
Palabra en sí ¿canta en algo más que en sí?
¿vuelve sólido o cierto a quien habla increpa o miente?
¿alza puños contra injusta condición o basta para
hacer agua quieta del dolor o bestia enfurecida?
palabra en sí ¿es algo más que la distancia
entre quien nombra y lo nombrado? ¿es escombro
de países donde el pájaro fue su propio canto
y el poema silencio y no esta sombra que golpea
como la memoria de la luz en los ojos de un ciego?

IV
Cuando el amor olvida su oficio de
asesinar la sumisión el pánico entra
en sangre abierta mata
palomas quietas como manos mata
palabras tiernas del
poema
y
no volverás a casa corazón mío no
volverás ave migratoria perdida

de Once poemas
(1976-1979)


8
A veces el amor
sencillamente
es alzado por la vida y
vive
y otras veces
es alzado por la muerte y
muere.

El amor entonces
calla:
se transforma
en la voz de la vida
o la voz de la muerte.

Pero a veces
el amor queda solo y
dulcemente
cae
como un pájaro cuando
irrumpe en el vacío.

Sólo entonces
la memoria lo alza
y el amor
convierte en su propia voz
a la vida y la muerte.

Sólo entonces
canta.

10
Animal de mareas. De tu memoria nace.
De cuerpos como voces
se alimenta. Emerge
de la fugacidad de lo que puede ser nombrado.
Entrega
tu tiempo a otro. Dibuja
tu rasgo en el rostro de otro. Sepulta
tu recuerdo en el olvido de otro.
Y ya no eres tú, no eres otro.

Animal de mareas. Cuerpo de formas,
no de materia. Con la ferocidad de la entrega
lo aplacas.
Te abandona, simula
abandonarte. Nunca sabrás dónde se ha cumplido,
ni dónde aguarda, por qué regresa, cuándo,
bajo qué piel, qué gesto,
qué lejanía.

Animal de mareas. Lento animal
que acecha. En tu memoria
crece. Le has dado
tu soledad, antes de ser un canto.
Tu voz, antes de ser palabra.
Tu nombre, antes de ser el corazón final,
definitivo del silencio.

Animal de mareas. Sabe de ti cuanto tú no sabes.
Es tu memoria: el verdadero sitio de la muerte.

11
la vida es una voz
que olvida lo que canta

de Veinticinco poemas
(1983)

1
Nunca hubo fuego. Hubo la vida,
este poema de cenizas.

Y más viento en la noche sorda.

a Heber Cardoso

3
Ya no hay presagios, certidumbres
en la nube y la estrella.

Cayó el vuelo. Con su cielo a cuestas
se marchó la tierra.

in memoriam Johannes Kepler

***

Animal de mareas. Lento animal
que acecha. En tu memoria
crece. Le has dado
tu soledad, antes de ser presencia.
Tu voz, antes de ser palabra.
Tu nombre, antes de ser el corazón final,
definitivo del silencio.

Animal de mareas. El olvido.
El que habita el sitio vivo de la muerte.

15
La ceniza de la vida, quieta, se ilumina:
crea su propia luz, su propia sombra.
Y en esa luz, el pensamiento
arraiga demasiado tarde. Y en esa sombra,
el corazón se dispersa como un sueño.

Luz de sí, sombra de sí: la vida es ajena.
Allí Dios, o el azar, perdió su inocencia.

a Roberto Juarroz

16
El hombre que va a morir
arranca de sí su torpe animal de palabras,
su oropel de finitud, su incierto
rostro.
Se convierte
en sed de sola presencia:
informe anonimato
de agua sin mar,
desnudez sin piel, ceguera sin ojo.

De ese vaso vacío beberá la intemperie.
Y se habrá saciado la crueldad de la tierra.

25
La palabra es una celda que ha quedado vacía.

Grietas en el muro, tierra que ha servido de
mortaja,
un jergón de sueño comido por las ratas,
signos que nadie canta y nadie ama
prueban que allí sólo puede habitar el carcelero.

Porque la vida fue nombrada.
Porque la vida ya no puede ser nombrada.

La palabra es una celda que ha quedado vacía.

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Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char